Una Bote­lla en el Mar de Gaza

Une bou­tei­lle dans la mer de Gaza. Francia-Israel-Canadá, 2011. Un film de Thie­rry Binisti. Elenco: Agathe Bonit­zer, Mah­moud Sha­laby, Hiam Abbass 

Hiam Abbass y Mahmoud Shalaby

Hiam Abbass y Mah­moud Shalaby

El eterno y amargo con­flicto árabe-israelí ha sido mate­ria de varios docu­men­ta­les y fil­mes de fic­ción; ahora Une bou­tei­lle dans la mer de Gaza se agrega en la lista de esta última cate­go­ría donde el direc­tor Thie­rry Binisti ofrece un film de cali­dad ade­más de brin­dar un men­saje de paz y soli­da­ri­dad humana. 

Aun­que la pre­misa del relato pueda resul­tar idea­lista, lo que aquí se observa des­tila sin­ce­ri­dad y com­pleta auten­ti­ci­dad. A pesar de tra­tarse de su segundo film, el direc­tor demues­tra un domi­nio con­si­de­ra­ble mane­jando un asunto espi­noso y de extrema sen­si­bi­li­dad al haber logrado un deli­cado equi­li­brio en expo­ner los pun­tos de vista de cada una de las par­tes beli­ge­ran­tes sin tomar par­tido alguno. Al pro­pio tiempo, evita cual­quier sen­ti­men­ta­lismo posi­ble para no caer en la fácil dema­go­gia de con­tar una sim­ple nove­lita romántica. 

Binisti se basó en el libro de Valé­rie Zenatti “Una bote­lla en el mar de Gaza” que da título al film donde expone el inter­cam­bio de car­tas envia­das a tra­vés del correo elec­tró­nico entre dos jóve­nes que viven a menos de 100 kiló­me­tros de dis­tan­cia pero que en los hechos están apar­ta­dos por una gigan­tesca valla difí­cil de tras­pa­sar y que invo­lu­cra a dos ciu­da­des enemigas. 

Tal (Agathe Bonit­zer) es una joven israelí de ori­gen fran­cés de 17 años habi­tando con su fami­lia en Jeru­sa­lén y que ha que­dado tre­men­da­mente impre­sio­nada como con­se­cuen­cia de la bomba que un miem­bro de Hamas hizo explo­tar en un café local en 2003 pro­vo­cando la muerte de inocen­tes víc­ti­mas, entre las mis­mas la de una chica de su misma edad que estaba por casarse. Ese acon­te­ci­miento la impulsa a diri­gir una carta a Gaza sin espe­cí­fico des­ti­na­ta­rio, dejando su direc­ción elec­tró­nica, para que cual­quiera que la leyera pudiera expli­carle cuá­les podrían ser las posi­bles razo­nes que moti­van a que alguien pueda come­ter seme­jante atro­ci­dad cri­mi­nal; con ese pro­pó­sito uti­liza los ser­vi­cios de su her­mano Eytan (Abraham Belaga), que está en el ejér­cito israelí, para que el men­saje colo­cado en una bote­lla sea arro­jado al mar con direc­ción hacia la franja de Gaza. La per­sona recep­tora es Naïm (Mah­moud Sha­laby), un mucha­cho pales­tino de 20 años, quien des­pués de haber leído la misiva se ins­tala en su orde­na­dor y bajo el pseu­dó­nimo de “Gaza­man” le res­ponde a Tal. 

A par­tir de allí, las car­tas elec­tró­ni­cas inter­cam­bia­das se van suce­diendo, creán­dose de este modo un vínculo de comu­ni­ca­ción vir­tual no siem­pre libre de ani­mo­si­dad, sus­pi­ca­cia y recelo frente a las viven­cias opues­tas que cada uno de ellos y sus res­pec­ti­vas fami­lias expe­ri­men­tan con motivo del con­flicto. A pesar de que el inter­cam­bio de corres­pon­den­cia va creando un diá­logo más per­so­nal e íntimo que gra­dual­mente se tra­duce en un sen­ti­miento afec­tivo de carác­ter román­tico, ambos enfren­tan la difi­cul­tad de no poder sus­traerse de la trá­gica reali­dad social y polí­tica que les afecta y que con­tri­buye a que el encuen­tro físico no pueda materializarse.

El docu­mento impacta por su con­te­nido y a pesar de que los medios de comu­ni­ca­ción se ocu­pan de difun­dir exten­sa­mente la vio­len­cia de la región, este film tiene la vir­tud de des­cri­bir el inquie­tante y tenso ritmo de la vida corriente de dos mun­dos com­ple­ta­mente opues­tos como pocas veces el cine lo ha hecho; en gran parte eso es debido a que la puesta en escena del rea­li­za­dor, unido al muy buen guión escrito por él junto a la autora de la novela, con­fie­ren plena auten­ti­ci­dad y sin­cera emo­ción al drama que viven sus personajes. 

La inter­pre­ta­ción de Bonit­zer y Sha­laby es com­ple­ta­mente con­vin­cente ani­mando a los dos per­so­na­jes cen­tra­les que en nin­gún momento del relato lle­gan a estar jun­tos y en los pape­les secun­da­rios se dis­tin­gue la vete­rana actriz Hiam Abbass por la ter­nura que imprime como la madre viuda de Naïm. 

No obs­tante su con­texto som­brío, el film deja abierto una pequeña puerta espe­ran­za­dora al demos­trar que si Tal y Naïm pue­den enta­blar un diá­logo, nada debe­ría impe­dir que las par­tes en con­flicto siguie­sen su ejemplo. 

Con­clu­sión: Un film pequeño pero de inmenso cora­zón que narrando una amis­tad casi impo­si­ble se dis­tin­gue por su pro­fundo huma­nismo y con­vic­ción paci­fista. Jorge Gutman

Un Dios Violento

CAR­NAGE. Francia-Alemania-Polonia-España, 2011. Direc­ción: Roman Polanski. Dis­tri­bu­ción: SONY Pic­tu­res Home Enter­tain­ment (2012)

Resulta difí­cil sus­traer la favo­ra­ble impre­sión que me causó Le Dieu du Car­nage, la pieza tea­tral de la dra­ma­turga fran­cesa Yas­mina Reza, apre­ciada en fran­cés y pos­te­rior­mente en inglés. De allí que ahora, des­pués de haber visto el film de Roman Polanski basado en la men­cio­nada obra, no puedo menos que expre­sar mi gran satis­fac­ción al com­pro­bar la pre­ci­sión con que el tras­lado al cine fue efec­tuado. Se trata de una pieza de cámara donde todo su desa­rro­llo queda con­fi­nado a un solo esce­na­rio; sin embargo lejos de resul­tar claus­tro­fó­bica, la ver­sión cine­ma­to­grá­fica adquiere vuelo pro­pio debido a la forma en que ha sido abor­dada. Polanski, valién­dose del guión por él escrito con­jun­ta­mente con Reza, para disi­mu­lar su estruc­tura tea­tral ubica las cáma­ras de tal modo que con­tri­buye a que el espec­ta­dor olvide por com­pleto que está pre­sen­ciando tea­tro filmado.UN DIOS VIOLENTO

La his­to­ria de Reza es una ácida y lúcida des­crip­ción de las mani­fes­ta­cio­nes deplo­ra­bles que pue­den adqui­rir las rela­cio­nes huma­nas cuando la racio­na­li­dad cede paso al ins­tinto animal.

A dife­ren­cia de la pieza tea­tral, el film trans­cu­rre en Nueva York en lugar de París y comienza con una secuen­cia que se desa­rro­lla en un par­que donde dos preado­les­cen­tes de 11 años de edad se pelean y uno de ellos gol­pea con un palo la cara del otro hacién­dole per­der dos dien­tes. De allí en más todo trans­cu­rre en el depar­ta­mento de Pene­lope (Jodie Fos­ter) y Michael Longs­treet (John C. Reilly), los padres del chico gol­peado, quie­nes reci­ben la visita de Nancy (Kate Wins­let) y Alan Cowan (Chris­toph Waltz), los pro­ge­ni­to­res del niño vic­ti­ma­rio. .El encuen­tro tiene como pro­pó­sito redac­tar en con­junto una carta al comité dis­ci­pli­na­rio de la escuela tes­ti­mo­niando lo ocu­rrido como así tam­bién tra­tar de que ambas pare­jas lle­guen a una solu­ción con­ci­lia­to­ria y pacífica. 

Los dos matri­mo­nios son clá­si­cos repre­sen­tan­tes de la mediana bur­gue­sía. Pene­lope es una escri­tora de libros de dere­chos huma­nos, su marido un ven­de­dor de pro­duc­tos hoga­re­ños, mien­tras que Nancy es una inver­sio­nista y Alan es abo­gado de una impor­tante com­pa­ñía far­ma­céu­tica. En nom­bre de las bue­nas mane­ras, todo comienza en forma deco­rosa y civi­li­zada donde la con­ver­sa­ción se ame­niza con café y un pos­tre ser­vido por los due­ños de casa. Cuando se cree que todo ha queda resuelto y los visi­tan­tes están por irse, sur­gen fac­to­res que los retie­nen retor­nando al depar­ta­mento. A medida que la reunión se pro­longa más allá de lo nece­sa­rio comien­zan a sur­gir comen­ta­rios inci­den­ta­les de los due­ños de casa hacia el hijo de los Cowan que hie­ren la sen­si­bi­li­dad de sus padres; eso comienza a des­en­ca­de­nar una gue­rra de ner­vios y ten­sio­nes donde los des­en­cuen­tros ini­cia­les de Pene­lope y Alan alcan­zan nive­les de dis­cor­dia para luego irse exten­diendo al resto del grupo.

El film que trans­cu­rre en tiempo real inter­cala las desave­nen­cias de las par­tes invo­lu­cra­das entre­mez­cla­dos por inopor­tu­nos lla­ma­dos que recibe Alan en su telé­fono celu­lar y de las comu­ni­ca­cio­nes que a su vez él efec­túa, igno­rando por com­pleto la pre­sen­cia de su esposa y de los due­ños de casa; asi­mismo las con­ver­sa­cio­nes y alter­ca­dos se entre­cor­tan momen­tá­nea­mente por parte del con­ti­nuo lla­mado de la madre de Michael que en medio de la enra­re­cida atmós­fera en que la reunión se desa­rro­lla con­tri­buye aún más a exa­cer­bar los ánimos ya caldeados. 

Den­tro de la vorá­gine de situa­cio­nes que se van suce­diendo en el trans­curso del relato se va asis­tiendo a la desin­te­gra­ción de cua­tro seres donde cada una de las pare­jas ataca a la otra ade­más de las recri­mi­na­cio­nes que se pro­du­cen entre mari­dos y cón­yu­ges; eso ori­gina situa­cio­nes joco­sas pero deci­di­da­mente paté­ti­cas al demos­trar cómo un inci­dente serio pero no catas­tró­fico ponen en evi­den­cia la fra­gi­li­dad de las rela­cio­nes huma­nas entre per­so­nas que se mues­tran inca­pa­ces de resolverlo. 

La autora de esta obra impone a sus pro­ta­go­nis­tas un gran desa­fío debido a las ten­sio­nes escé­ni­cas y los movi­mien­tos físi­cos a que están suje­tos los pro­ta­go­nis­tas durante todo el metraje. En tal sen­tido la labor de los 4 intér­pre­tes es de anto­lo­gía y resul­ta­ría injusto resal­tar la actua­ción de cual­quiera de los acto­res en detri­mento de los res­tan­tes; Tanto Relly como Fos­ter, Wins­let y Waltz con­fi­gu­ran un ver­da­dero póquer de ases viviendo inten­sa­mente y con abso­luta natu­ra­li­dad sus res­pec­ti­vos per­so­na­jes, mere­ciendo el res­peto y deci­dida apro­ba­ción del público que los contempla. 

A dife­ren­cia de la impre­sión de tris­teza que deja la obra tea­tral, Polansky y Reza han intro­du­cido un inge­nioso epí­logo donde asoma una luz de espe­ranza. Mejor así. 

El DVD ofrece como mate­rial suple­men­ta­rio el comen­ta­rio de los 4 acto­res sobre las carac­te­rís­ti­cas de sus res­pec­ti­vos per­so­na­jes y la rela­ción de tra­bajo con el rea­li­za­dor del film (Actors’ Notes) y una entre­vista rea­li­zada por Jene­lle Riley a John C. Reilly y Chris­toph Waltz (An Eve­ning with John C. Reilly and Chris­toph Waltz). 

La banda audio del film es en inglés/francés con sub­tí­tu­los opta­ti­vos en ambos idio­mas. Jorge Gut­man

Jue­gos Diabólicos

The Hun­ger Games. Esta­dos Uni­dos, 2012. Un film de Gary Ross. Elenco : Jen­ni­fer Lawrence, Josh Hut­cher­son, Liam Hems­worth, Woody Harrrel­son, Donald Sut­her­land, Stan­lely Tucci 

Jennifer Lawrence

Jen­ni­fer Lawrence

Des­pués de una espec­ta­cu­lar cam­paña pro­mo­cio­nal rea­li­zada durante los últi­mos meses, acaba de estre­narse en Amé­rica del Norte la pelí­cula The Hun­ger Games basada en el pri­mer libro de una tri­lo­gía escrita por Suzanne Collins y adap­tada para el cine por su autora con­jun­ta­mente con el direc­tor Gary Ross y Billy Ray. Aun­que en prin­ci­pio el público ado­les­cente es el prin­ci­pal des­ti­na­ta­rio del film, el con­te­nido, rea­li­za­ción y vigo­rosa actua­ción de su pro­ta­go­nista cap­tará a una audien­cia mucho más amplia que la pensada. 

El tema de la vio­len­cia ha sido tra­tado en múl­ti­ples opor­tu­ni­da­des pero qui­zás pocas veces en una forma tan des­car­nada y cruel como aquí está expuesto, adop­tando como refe­ren­cia a una socie­dad des­hu­ma­ni­zada. El direc­tor ha cap­tado la sen­si­bi­li­dad de la autora tra­tando de sen­si­bi­li­zar a cierto sec­tor del público actual que se deleita con algu­nos espec­tácu­los tele­vi­si­vos que aun­que de dudoso gusto sir­ven para saciar los ins­tin­tos más primitivos. 

La acción trans­cu­rre en Panem en un futuro no muy lejano, aun­que sin fecha pre­cisa. Se trata de una nación con­for­mada por 12 dis­tri­tos que reem­plaza a lo que geo­grá­fi­ca­mente fuera Amé­rica del Norte que quedó devas­tada por con­flic­tos béli­cos. Con el pro­pó­sito de evi­tar nue­vas gue­rras o revo­lu­cio­nes que aten­ten el orden social exis­tente, el auto­ri­ta­rio gobierno cen­tral –deno­mi­nado Capi­to­lio- ha deci­dido inti­mi­dar a la pobla­ción ofre­ciendo un cas­tigo anual con­sis­tente en sacri­fi­cios huma­nos. Con ese fin ha creado un pro­grama de tele­vi­sión deno­mi­nado Hun­ger Games en donde se efec­túa una selec­ción al azar de una chica y un mucha­cho de entre 12 y 18 años de cada uno de los dis­tri­tos y que, a seme­janza de los gla­dia­do­res del impe­rio romano, deben luchar entre ellos para lle­gar a matarse hasta que uno solo quede con vida y sea con­sa­grado gana­dor del tor­neo. Este juego de masa­cre, con­si­de­rado como una res­pon­sa­bi­li­dad polí­tica para los ele­gi­dos, es obser­vado por la nación entera que sigue apa­sio­na­da­mente su desa­rro­llo hasta que 23 de los 24 tri­bu­tos que­dan eliminados. 

El per­so­naje cen­tral de esta his­to­ria es Kat­niss Ever­deen (Jen­ni­fer Lawrence), una mucha­cha humilde de 16 años per­te­ne­ciente al Dis­trito 12, el más pobre del país, quien es una experta caza­dora y dies­tra depor­tista en el manejo del tiro con arco. Ella se ofrece como volun­ta­ria para reem­pla­zar y pro­te­ger a su her­mana menor (Willow Shields) que había sido selec­cio­nada; ten­drá como com­pa­ñero de su juris­dic­ción a Peeta Mellark (Josh Hut­cher­son) con quien com­par­tirá una con­si­de­ra­ble parte de esta sinies­tra aven­tura y en donde que­dará cimen­tada una emo­tiva rela­ción sentimental. 

En un relato fluido de casi dos horas y media, su pri­mera parte des­cribe muy bien el tras­lado de los futu­ros com­ba­tien­tes a una torre de cris­tal para los pro­ce­di­mien­tos que pre­ce­de­rán a los dia­bó­li­cos jue­gos que inte­gran el resto de la expo­si­ción. La con­tienda tiene lugar en una zona bos­cosa donde la nación entera sigue los movi­mien­tos de los “tri­bu­tos” y cómo deben ins­tin­ti­va­mente defen­derse unos de otros para sal­var sus vidas. En todo caso, sin agre­gar deta­lles adi­cio­na­les de cómo la his­to­ria habrá de evo­lu­cio­nar cabe seña­lar que su desen­lace satis­face ple­na­mente las expec­ta­ti­vas del espectador. 

Ross ha logrado un film de intensa acción no exento de emo­ción donde gran parte de su mérito reside en la sobre­sa­liente actua­ción de Lawrence. Esta joven actriz que impre­sionó gra­ta­mente en Winter’s Bone (2010), brinda aquí otra nota­ble inter­pre­ta­ción carac­te­ri­zando a una mucha­cha vul­ne­ra­ble pero fir­me­mente deter­mi­nada a tra­tar de sal­varse de los otros par­ti­ci­pan­tes que por impe­rio de las cir­cuns­tan­cias son sus enemi­gos. Es aquí como Lawrence ofrece en su ros­tro una riqueza expre­siva demos­trando que su per­so­naje está lejos de ser una ase­sina pero que está obli­gada a matar para seguir con vida; de este modo, la actriz con­si­gue impri­mir una inusual ener­gía emo­cio­nal que sen­si­bi­liza al público, obte­niendo del mismo una total empa­tía. El resto del elenco acom­paña muy bien a Lawrence, desde Hut­cher­son como Peeta, hasta peque­ños roles asig­na­dos a acto­res bien cono­ci­dos como Donald Sut­her­land ani­mando al pre­si­dente de Panem, Woody Harrel­son pro­por­cio­nando algu­nas situa­cio­nes humo­rís­ti­cas como el con­se­jero de Kat­niss, Eli­za­beth Banks en su rol de escolta de la joven y Stan­ley Tucci dando vida a un pre­su­mido y un tanto cari­ca­tu­resco repor­tero de la televisión. 

For­mal­mente, es apre­cia­ble la foto­gra­fía de Tom Stern cap­tando la atmós­fera deca­dente en que trans­cu­rre la acción así como la mag­ní­fica labor de edi­ción por parte de Step­hen Mirrione y Juliette Welfling. 

Aparte de los aspec­tos mora­les que el relato con­tem­pla sobre una socie­dad en des­com­po­si­ción, el rea­li­za­dor per­mite que el uni­verso post-apocalíptico pre­sen­tado se con­vierta en una metá­fora de la socie­dad com­pe­ti­ti­va­mente des­car­nada que nos toca vivir, donde cier­ta­mente en más de una oca­sión pre­do­mina la ley de la jun­gla con el “sál­vese quien pueda”.

Es posi­ble que muchos espec­ta­do­res con­si­de­ren per­ni­ciosa la mora­li­dad de la vio­len­cia de este film pero cabe remar­car que muchos de los pro­gra­mas de entre­te­ni­mien­tos de la tele­vi­sión actual no dudan en recu­rrir por cual­quier pre­cio a situa­cio­nes igual­mente bru­ta­les con tal de incen­ti­var el inte­rés de una audien­cia en pro­cura de gran exci­ta­ción y emoción. 

Con­clu­sión: Un film muy bien rea­li­zado que ade­más de entre­te­ner, per­mite refle­xio­nar y replan­tear la nece­si­dad de pre­ser­var cier­tos valo­res para no des­hu­ma­ni­zar­nos. Jorge Gut­man

Un Wes­tern Caricaturesco

Casa de mi Padre. Esta­dos Uni­dos, 2012. Un film de Matt Pied­mont. Elenco : Will Ferrell, Gael Gar­cía Ber­nal, Diego Luna, Pedro Armen­dá­riz Jr., Géne­sis Rodríguez 

Will Ferrell y Génesis Rodríguez

Will Ferrell y Géne­sis Rodríguez

Con un film que apunta a la cari­ca­tura de sus per­so­na­jes y medio ambiente, el novel direc­tor Matt Pied­mont deci­dió sati­ri­zar a los nar­co­tra­fi­can­tes mexi­ca­nos mediante una dis­pa­ra­tada his­to­ria que incur­siona en el género del wes­tern mez­clado con el de las tele­no­ve­las lati­noa­me­ri­ca­nas. Sin que resista un serio aná­li­sis, este cóc­tel ofrece al espec­ta­dor una mode­rada diver­sión, siem­pre y cuando pueda con­ven­cerse de que lo que observa, desde la pri­mera hasta la última escena, no es más que una ama­ble farsa sin con­no­ta­ción social o men­saje alguno.

Casi todo el film es hablado en espa­ñol y aun­que su pro­ta­go­nista sea Will Ferrell, cuya pro­nun­cia­ción his­pana dista de ser ideal aun­que sea pasa­ble, su inclu­sión cons­ti­tuye un ejem­plo más de la gen­til paro­dia que anima al relato. El popu­lar actor es Armando Alvá­rez, un ran­chero mexi­cano que siem­pre ha sido con­si­de­rado por su padre (Pedro Armen­dá­riz Jr.) una per­sona de poco carác­ter y fir­meza para mane­jar su hacienda. Cuando su her­mano menor Raúl (Diego Luna) regresa de los Esta­dos Uni­dos como un triun­fante hom­bre de nego­cios, acom­pa­ñado de su atrac­tiva novia Sonia (Géne­sis Rodrí­guez), su padre ignora que la for­tuna ama­sada ha sido como tra­fi­cante de dro­gas; menos aún sos­pe­cha que Raúl deberá enfren­tar a Onza (Gael Gar­cía Ber­nal), un temido padrino de la droga que no esca­ti­mará en recur­sos para tra­tar de eli­mi­narlo como así tam­bién al resto de su fami­lia. Para com­pli­car las cosas, Armando se enamora de Sonia que resulta ser nada menos que la sobrina de Onza.

Den­tro de un esce­na­rio abso­lu­ta­mente paró­dico, es irre­le­vante hablar de actua­ción, ya que deli­be­ra­da­mente las tor­pe­zas, ges­tos, reac­cio­nes y en gene­ral cual­quier tipo de com­por­ta­miento de los per­so­na­jes están al ser­vi­cio de situa­cio­nes son­rien­te­mente ridí­cu­las. Entre las mis­mas se incluye una dra­má­tica boda de san­gre donde mue­ren casi todos los invi­ta­dos, peli­gro­sos coyo­tes inmo­vi­li­za­dos frente a sus poten­cia­les víc­ti­mas, Armando y Sonia mon­tando como vaque­ros en “fal­sos” caba­llos, el empleo de vacas de uti­le­ría, la inte­rrup­ción momen­tá­nea del film para anun­ciar lo que habrá de pasar, así como un irri­so­rio encuen­tro a muerte entre las dos ban­das riva­les del nar­co­trá­fico. Quien al leer estas líneas esté dis­puesto a invo­lu­crarse en esta farsa, pasará 80 minu­tos entretenidos.

Con­clu­sión: La casa de mi padre es un diver­ti­mento diri­gido espe­cial­mente al público latino quien es el que más gozará con las dis­pa­ra­ta­das ton­te­rías que emer­gen de su relato. Jorge Gut­man

Pes­cando Sal­món en Yemen

Sal­mon Fis­hing in the Yemen. Gran Bre­taña, 2011. Un film de Lasse Halls­trom. Elenco: Ewan McGre­gor, Emily Blunt, Kris­tin Scott Tho­mas, Amr Waked

PESCANDO SALMÓN EN YEMEN

Lasse Halls­trom ofrece con Sal­mon Fis­hing in the Yemen un relato donde el tono absurdo se entre­mez­cla con una fábula con­tem­po­rá­nea con con­te­nido román­tico den­tro de un con­texto político.

Ins­pi­rado en la novela de Paul Tor­day con un guión de Simon Beau­foy, la pre­misa ini­cial es cómi­ca­mente ori­gi­nal aten­diendo a la utó­pica idea con­ce­bida por un visio­na­rio y millo­na­rio jeque yeme­nita (Amr Waked). Este buen hom­bre siente una ver­da­dera pasión por la pesca de sal­món y está con­ven­cido de que puede mejo­rar el nivel de vida de sus com­pa­trio­tas si ese deporte pudiera ser prac­ti­cado en su tie­rra. Con ese pro­pó­sito con­trata los ser­vi­cios de Harriet Chet­wode (Emily Blunt), una agra­da­ble joven bri­tá­nica, a fin de que ella pueda imple­men­tar la idea de intro­du­cir el sal­món en las áridas tie­rras desér­ti­cas del Yemen a tra­vés de la par­ti­ci­pa­ción del Depar­ta­mento de Pesca y Agri­cul­tura de su país.

La ges­tión de Harriet se encuen­tra con el esco­llo de tener que ven­cer la resis­ten­cia del muy escép­tico Dr. Alfred Jones (Ewan McGre­gor). Este cien­tí­fico marino, que tra­baja para el gobierno bri­tá­nico, encuen­tra des­ca­be­llada la pro­po­si­ción rea­li­zada pero cuando el pri­mer minis­tro entra a tomar car­tas en el asunto a tra­vés de su agente de prensa (Kris­tin Scott Tho­mas), el fan­ta­sioso pro­yecto comienza a cobrar impulso.

La pri­mera mitad del film es la de mayor inte­rés ofre­ciendo una leve sátira de natu­ra­leza polí­tica; pero des­pués va per­diendo fuerza cuando la trama incor­pora varios ele­men­tos que des­vir­túan al relato, espe­cial­mente los de natu­ra­leza román­tica. Alfred es un hom­bre casado, poco feliz en su matri­mo­nio, que va sin­tiendo una atrac­ción hacia Harriet a medida que el tra­bajo con­junto va pro­gre­sando; por su parte ella corres­ponde a sus sen­ti­mien­tos a pesar de tener un novio agra­da­ble que per­te­nece al ejér­cito bri­tá­nico y es enviado a Afga­nis­tán; esa rela­ción ori­gina una arti­fi­ciosa his­to­ria de amor difí­cil­mente creí­ble. Tam­poco favo­rece la soli­dez del relato la incor­po­ra­ción de gru­pos yeme­ni­tas que se opo­nen al jeque; final­mente, la cul­mi­na­ción de la his­to­ria no des­pierta la emo­ción per­se­guida por Hallstrom.

En los aspec­tos favo­ra­bles, tanto Blunt como McGre­gor ofre­cen su agra­da­ble pre­sen­cia así como Scott Tho­mas demues­tra que aún en peque­ños pape­les logra tras­cen­der. El humor, aun­que no muy abun­dante, se hace pre­sente en algu­nas alu­sio­nes per­ti­nen­tes a las carac­te­rís­ti­cas e idio­sin­cra­sias de cul­tu­ras e ins­ti­tu­cio­nes dife­ren­tes como las bri­tá­ni­cas y yeme­ni­tas. En los ren­glo­nes téc­ni­cos cabe apre­ciar la belleza de los esce­na­rios natu­ra­les donde trans­cu­rre la acción.

Con­clu­sión: A pesar de las bue­nas inten­cio­nes del direc­tor, esta come­dia satí­rica y huma­nista que trata de ten­der un puente de her­man­dad entre Europa y el Medio Oriente es dema­siado tibia como para lle­gar a con­for­mar ple­na­mente. Jorge Gut­man