Hechi­cera de Guerra

WAR WITCH (REBE­LLE). Canadá, 2012. Un film escrito y diri­gido por Kim Ngu­yen. Elenco: Rachel Mwanza, Serge Kanyinda

 Rachel Mwanza en una escena de War Witch

Rachel Mwanza en War Witch

Abor­dando el dra­má­tico tema de los niños sol­da­dos, el direc­tor cana­diense Kim Ngu­yen se tras­ladó a Kins­hasa, la capi­tal de la Repú­blica Demo­crá­tica del Congo de Africa Cen­tral, para ambien­tar una con­mo­ve­dora historia. 

El guión de Ngu­yen ubica la acción en una zona no espe­ci­fi­cada del con­ti­nente negro enfo­cando a Komona (Rachel Mwanza), una afri­cana que a los 12 años fue secues­trada de su aldea por gue­rri­lle­ros para ser entre­nada como sol­dado en la lucha enta­blada con­tra las auto­ri­da­des gubernamentales.

El emo­tivo relato comienza cuando el horror parece haber con­cluido con Komona rela­tando a su hijita que está por nacer toda la mise­ria que atra­vesó en los últi­mos dos años de su vida. A tra­vés de flash­ba­cks se mues­tra la forma en que los gue­rri­lle­ros inva­den la aldea donde vive, tomán­dola de rehén al igual que a otros chi­cos del lugar, para pos­te­rior­mente reci­bir su bau­tismo de fuego cuando la obli­gan a ame­tra­llar a sus pro­pios padres. Des­pués de ser pro­cla­mada “rebelde” por la hazaña cum­plida la tras­la­dan junto con otros niños secues­tra­dos a un campo ubi­cado en la jun­gla donde comienza el período de adoc­tri­na­miento para su con­ver­sión en impia­do­sos gue­rri­lle­ros. En ese pro­ceso los chi­cos son coti­dia­na­mente apa­lea­dos, que­dando claro que cual­quier desobe­dien­cia o intento de rebel­día sig­ni­fi­cará reci­bir un cas­tigo mortal.

Cuando des­pués de una dra­má­tica refriega Komona es la única que llega a sobre­vi­vir en una embos­cada del gobierno, el jefe rebelde cree que ella está dotada de pode­res espe­cia­les y la designa “hechi­cera de gue­rra” a la vez que le sumi­nis­tra un AK-47, un pode­roso rifle de asalto sovié­tico para luchar con­tra las fuer­zas enemigas. 

Den­tro de un clima de inusi­tada vio­len­cia sem­brada de muerte y des­truc­ción, los esca­sos momen­tos ínti­mos de Komona se mani­fies­tan a tra­vés de la rela­ción enta­blada con un joven albino del grupo lla­mado “Magi­cian” (Serge Kan­yinda) de quien se enamora, com­par­tiendo una feli­ci­dad de corto alcance. Reanu­dada la lucha, ella llega a ser vio­lada y sujeta a pos­te­rio­res humi­lla­cio­nes. Con todo, su for­ta­leza de espí­ritu habrá de man­te­nerla viva para poder tole­rar la locura de una gue­rra cruel y sin sentido. 

Este es un film que habla con el cora­zón, sin ape­lar al menor sen­ti­men­ta­lismo. En su debut para la pan­ta­lla Mwanza, sin nin­guna expe­rien­cia pre­via en la actua­ción, demues­tra un aplomo sor­pren­dente en la carac­te­ri­za­ción de una ado­les­cente obli­gada a actuar con la rudeza de un sol­dado adulto y que emo­cio­nal­mente se siente aco­sada con la visión fan­tas­ma­gó­rica de sus padres muer­tos. A su lado todos los acto­res –la mayor parte no pro­fe­sio­na­les y extraí­dos de la calle– ofre­cen inter­pre­ta­cio­nes tan natu­ra­les donde se hace difí­cil admi­tir que lo que se con­tem­pla no sea un docu­men­tal sino una his­to­ria de fic­ción debido a la nota­ble auten­ti­ci­dad del relato. 

La rea­li­za­ción de Ngu­yen es impe­ca­ble mane­jando el mate­rial empleado con gran madu­rez al con­tar su his­to­ria con deli­cada sen­si­bi­li­dad sin des­bor­dar en la nota sensacionalista.

Con­clu­sión: Un tierno y sen­si­ble retrato de una niña sol­dado, sobria­mente rela­tado y con una gran actua­ción de Rachel Mwanza que le valió el pre­mio a la mejor actua­ción feme­nina en el último fes­ti­val de Ber­lín. Jorge Gut­man