Un Docu­men­tal Estremecedor

CRI­MES WIT­HOUT HONOR (CES CRI­MES SANS HONEUR). Canadá, 2012. Un film docu­men­tal de Ray­monde Provencher 

La periodista y escritora alemana Necla Kelek

La perio­dista y escri­tora ale­mana Necla Kelek

La triste expre­sión cri­men de honor se refiere a la muerte que es objeto una mujer por parte de miem­bros de su fami­lia o de la comu­ni­dad a la que per­te­nece por con­si­de­rar que la víc­tima los ha des­hon­rado. Esa eje­cu­ción que con­tra­ría todo signo de civi­li­za­ción o sen­ti­miento humano ade­más de ser bru­tal­mente dis­cri­mi­na­to­ria por el “pecado” de haber nacido mujer está moti­vada en que la des­ti­na­ta­ria pudo haber recha­zado un casa­miento con­cer­tado, haber bus­cado el divor­cio de un matri­mo­nio des­afor­tu­nado en donde su marido la acosa física o emo­cio­nal­mente, haber come­tido adul­te­rio, o bien por­que la víc­tima está orien­tada hacia per­so­nas de su mismo sexo. De allí que este film de la rea­li­za­dora Ray­monde Pro­ven­cher cons­ti­tuya un docu­mento ten­diente a crear con­cien­ti­za­ción sobre este grave pro­blema social. 

El docu­men­tal comienza con un home­naje donde se ven a acti­vis­tas socia­les que se con­gre­gan anual­mente en un cemen­te­rio de Upp­sala en Sue­cia, para ren­dir tri­buto a Fadime, una inmi­grante turca de 26 años que fue ase­si­nada por su padre en enero de 2002 por un cri­men de honor. A par­tir de allí, el relato se des­plaza a Toronto donde Aruna Papp, de ori­gen indio, atra­vesó una dura expe­rien­cia a tra­vés de un matri­mo­nio arre­glado donde debió sufrir los emba­tes físi­cos de su marido; cuando llegó a mani­fes­tar a su padre lo que le estaba pasando, él asu­mió la defensa de su des­pó­tico yerno. Des­pués de 18 años de unión infer­nal, logró divor­ciarse, comen­zar una nueva vida con el hom­bre por ella ele­gido y con­ver­tirse en tra­ba­ja­dora social para alec­cio­nar a otras muje­res del sud­este asiá­tico viviendo en Canadá a pro­nun­ciarse, no tener miedo y defen­derse con­tra este tipo de barbarie. 

La cámara de la rea­li­za­dora se tras­lada a Ale­ma­nia para enfo­car a la escri­tora ger­mana de ori­gen turco Necla Kelek quien se refiere a la forma de vida de cier­tas comu­ni­da­des tur­cas viviendo en ese país pero siguiendo las cos­tum­bres ances­tra­les de Tur­quía; ella tam­bién sufrió la expe­rien­cia emo­cio­nal de ser objeto de acoso físico por parte de un padre musul­mán deten­tando el domi­nio sobre el amor, la vida y la muerte de los suyos. 

En Sue­cia, se apre­cian los esfuer­zos de Sara Moham­mad, direc­tora del orga­nismo “Never For­get Pela and Fadime” quien explica que des­pués de la muerte de Fadime y la repul­sión que pro­dujo el hecho en la socie­dad sueca, la situa­ción mejoró un poco aun­que no total­mente. A tra­vés de la gra­ba­ción de un video impre­siona ver la entre­vista que Fadime había acor­dado a la tele­vi­sión poco antes de morir donde mani­fes­taba su temor de ser matada por no adhe­rirse a las cos­tum­bres kur­das. Final­mente se encuen­tra en Sue­cia el escri­tor Arkan Assad, un kurdo pro­ve­niente de Irak, que acaba de publi­car un libro vol­cando su expe­rien­cia desde la óptica mas­cu­lina, por el ostra­cismo que él fue objeto al negarse al casa­miento for­zado con su prima den­tro del marco de una arcaica cul­tura patriarcal. 

Con­clu­sión: Pro­ven­cher ha brin­dado un muy buen docu­men­tal expo­niendo la valen­tía de tres muje­res y un hom­bre que se pro­nun­cian con­tra las abe­rra­cio­nes impues­tas por las nefas­tas tra­di­cio­nes de sus comu­ni­da­des; sin duda, el film cons­ti­tuye un lla­mado de alerta para la socie­dad en que vivi­mos, sobre todo si se tiene en cuenta la tra­ge­dia de los ase­si­na­tos de la fami­lia Sha­fia que tuvo lugar en Kings­ton en junio de 2009. Jorge Gut­man