Una Deli­ciosa Come­dia Negra

BER­NIE. Esta­dos Uni­dos, 2011. Un film de Richard Lin­kla­ter. Elenco: Jack Black, Shir­ley MacLaine, Matt­hew McConaughey

UNA DELICIOSA COMEDIA NEGRASin gran­des pre­ten­sio­nes, Ber­nie es un film atrac­tivo que entre­tiene per­ma­nen­te­mente gra­cias a su buen elenco, ori­gi­nal tema y sobre todo por la forma en que el rea­li­za­dor Richard Lin­kla­ter lo relata. 

El libreto cine­ma­to­grá­fico muy bien escrito por el rea­li­za­dor y Skip Hollands­worth –ins­pi­rán­dose en un hecho que real­mente acon­te­ció– adopta la forma de un falso docu­men­tal recu­rriendo a un repor­taje perio­dís­tico donde varios de los habi­tan­tes entre­vis­ta­dos de la pequeña ciu­dad de Cart­hage (al este de Texas) a modo de coro griego se refie­ren –en tiempo pasado– a Ber­nie Tiede.

¿Quién es Ber­nie? Jack Black, en el mejor papel de su carrera, da vida a un afa­ble indi­vi­duo cer­cano a la cua­ren­tena quien habién­dose desem­pe­ñado como adjunto del direc­tor de la empresa fune­ra­ria local, ha sido y es amado por la comu­ni­dad de Cart­hage donde trans­cu­rrió su vida entera. Cum­pliendo efi­cien­te­mente sus fun­cio­nes, se lo ve –en una impe­ca­ble pri­mera escena– ense­ñando a un grupo de par­ti­ci­pan­tes el modo de embe­lle­cer el cuerpo de un difunto antes de su entie­rro; ade­más de su pro­funda fe cris­tiana, canta bella­mente en los ser­vi­cios fune­ra­rios, pro­por­ciona aliento y con­fort a los deu­dos, par­ti­cipa en las acti­vi­da­des de un grupo tea­tral local diri­giendo y actuando en una come­dia musi­cal y mani­fiesta cons­tan­te­mente su devo­ción hacia la comu­ni­dad dis­tri­bu­yendo en deter­mi­na­das oca­sio­nes las recom­pen­sas reci­bi­das entre los veci­nos menos favorecidos.

El nudo cen­tral del relato estriba en la rela­ción que Ber­nie man­tiene con Mar­jo­rie Nugent (Shir­ley MacLaine), una mujer octo­ge­na­ria que llega a cono­cer cuando efec­túa los arre­glos per­ti­nen­tes del fune­ral de su marido. Siendo la dama más rica de la ciu­dad es tam­bién la más odiada por su per­so­na­li­dad alta­nera, vani­dosa y acen­tua­da­mente anti­pá­tica; con todo, la per­se­ve­ran­cia y ama­bi­li­dad de Ber­nie per­mite con­quis­tarla y enter­ne­cer su cora­zón al punto de con­ver­tirse en el ines­pe­rado com­pa­ñero de su viu­dez que com­parte su alto tren de vida, inclu­yendo lujo­sos via­jes a tra­vés del país y el extran­jero. Ese vínculo es estric­ta­mente amis­toso por cuanto Ber­nie, a quien nunca se le cono­ció haber salido con nin­guna de las chi­cas del lugar, denota una rela­tiva ambi­güe­dad sexual; sin embargo, esa cir­cuns­tan­cia nunca es puesta en tela de jui­cio por sus con­ser­va­do­res con­ciu­da­da­nos al estar alta­mente agra­de­ci­dos por su espí­ritu gene­roso y nobles sentimientos.

Cuando algún tiempo des­pués Mar­jo­rie des­a­pa­rece del lugar, el relato cobra el carác­ter de una come­dia negra que por razo­nes de dis­cre­ción no es con­ve­niente reve­lar, salvo men­cio­nar que incluye algu­nos momen­tos de mis­te­rio y mode­rado sus­penso, per­fec­ta­mente resueltos.

El film se valo­riza en la medida que Lin­kla­ter evi­tando inte­li­gen­te­mente los aspec­tos mór­bi­dos al que podría pres­tarse esta his­to­ria, opta en cam­bio por mos­trar con un len­guaje sen­ci­llo pero pre­ciso las excen­tri­ci­da­des huma­nas sin cari­ca­tu­ri­zar a nin­guno de los per­so­na­jes; los mis­mos son expues­tos tal cual son, tanto con sus vir­tu­des como con sus face­tas oscuras. 

La inter­pre­ta­ción es admi­ra­ble­mente natu­ral. Black demues­tra una nota­ble ver­sa­ti­li­dad acto­ral, la vete­rana MacLaine con­firma que sigue siendo una actriz remar­ca­ble y Matt­hew McCo­naughey tam­bién se des­taca como un pro­cu­ra­dor fis­cal que repre­senta la voz de la con­cien­cia moral de esta his­to­ria, en tanto que el resto del elenco secun­da­rio es de pri­mer nivel. 

Con­clu­sión: Una pequeña y deli­ciosa come­dia negra cuya con­tem­pla­ción pro­duce inne­ga­ble pla­cer. Jorge Gut­man