Rela­cio­nes Peligrosas

DAN­GE­ROUS LIAI­SONS. China-Singapore, 2012. Un film de Hur Jin-ho

Las Amis­ta­des Peli­gro­sas, la clá­sica novela del autor fran­cés Pie­rre Cho­der­los de Laclos, ha sido objeto de varias adap­ta­cio­nes cine­ma­to­grá­fi­cas y tele­vi­si­vas donde por pri­mera vez fue abor­dada en el film de Roger Vadim en 1959 con Jeanne Moreau y Gerard Phi­lippe en los roles pro­ta­gó­ni­cos. Pero la adap­ta­ción más impor­tante fue la rea­li­zada por Step­hen Frears en 1988 quien contó con un óptimo guión de Chris­top­her Ham­pton y en donde Glenn Close, John Malko­vich y Miche­lle Pfeif­fer ofre­cie­ron inter­pre­ta­cio­nes inolvidables. 

Es ahora el turno del direc­tor de Corea del Sur Hur Jin-ho quien con Dan­ge­rous Liai­sons ofrece su visión de esta his­to­ria, cam­biando la época y el lugar donde trans­cu­rre. En vez de París del siglo 18, el esce­na­rio es la ciu­dad de Shan­gai a comien­zos de la década del 30 del siglo pasado. En esen­cia, la his­to­ria ori­gi­nal sigue vigente donde en un baile de cari­dad, la liber­tina y mani­pu­la­dora dama de socie­dad Mo Jieyu (Ceci­lia Cheung) esta­blece un dia­bó­lico trato con el don­jua­nesco Xie Yifan (Jang Dong.-gun). Mo quiere ven­garse de un ex amante que la dejó por Bei­bei (Candy Wang), una ado­les­cente con quien piensa casarse, y es por eso que con­vence a Yifan para que seduzca a la inocente chica hacién­dola per­der su vir­gi­ni­dad antes del matri­mo­nio. Al pro­pio tiempo, las inten­cio­nes del play­boy van aún más lejos, dado que su pro­pó­sito es tam­bién lograr sedu­cir a Du Fenyu (Zhang Ziyi), una vir­tuosa joven viuda, aun­que en este caso el juego se vuelve peli­groso cuando ter­mina enamo­rán­dose de ella. 

Si bien esta ver­sión orien­tal resulta visual­mente atrac­tiva, de nin­gún modo con­serva el aliento del film de Frears. Las inter­pre­ta­cio­nes son correc­tas pero Cheung no alcanza la enver­ga­dura de Glenn Close como la mujer fatal sinuo­sa­mente peli­grosa, ni tam­poco Dong-gun adquiere la misma pre­sen­cia caris­má­tica de John Malko­vich como el encan­ta­dor y peli­groso seduc­tor. Quien deci­di­da­mente sobre­sale nota­ble­mente es Zhang Ziyi (en el papel inter­pre­tado por Miche­lle Pfeif­fer) al trans­mi­tir con inten­si­dad sus nobles sentimientos.

Zhang Ziyi y Jang Dong-gun

Zhang Ziyi y Jang Dong-gun

La inten­ción de ubi­car los acon­te­ci­mien­tos en Shan­gai en momen­tos en que se vive un clima de ten­sión frente a la cer­cana inva­sión japo­nesa, de nin­guna manera adquiere una con­no­ta­ción polí­tica que influya en el desa­rro­llo de la trama. Si bien la novela ori­gi­nal tra­sunta la deca­den­cia moral de la socie­dad frente a la inmi­nente revo­lu­ción fran­cesa, en este caso solo se per­si­gue ofre­cer como telón de fondo una buena pin­tura del sec­tor aris­to­crá­tico gozando de sus sun­tuo­sas fies­tas, bai­les de salón, espec­tácu­los de ópera, etc; aun­que indi­rec­ta­mente pue­den refle­jarse las desigual­da­des eco­nó­mi­cas y socia­les de la China de ese enton­ces, la inten­ción es fun­da­men­tal­mente enfa­ti­zar la his­to­ria de amor, intriga, pasión y decep­ción que Cho­der­lus de Laclos desa­rro­lla en su novela. 

La foto­gra­fía de Kim Byung-seo es visual­mente intere­sante y los dise­ños de pro­duc­ción de Wong Kalun son inobjetables. 

Con­clu­sión: Una his­to­ria que aun­que no logre mayor pro­fun­di­dad en la pre­sente ver­sión, sigue teniendo reso­nan­cia en la pul­cra rea­li­za­ción de Hur Jin-Ho.  Jorge Gut­man