El Cir­que du Soleil en 3D

CIR­QUE DU SOLEIL: WORLDS AWAY. Esta­dos Uni­dos, 2012. Un film escrito y diri­gido por Andrew Adamson

En gene­ral, el espec­ta­dor que asiste a una repre­sen­ta­ción del Cir­que du Soleil no va sola­mente atraído por su argu­mento sino tam­bién para gozar con la belleza de las imá­ge­nes brin­da­das y la esté­tica única del con­junto. En tal sen­tido, esta pelí­cula ofrece por espa­cio de hora y treinta minu­tos un espec­táculo de danza y acro­ba­cia muy bien esce­ni­fi­cado y exce­len­te­mente fil­mado en 3-D. No resulta extraño que este for­mato haya sido uti­li­zado con gran éxito por James Came­ron en Ava­tar y que aquí, como pro­duc­tor eje­cu­tivo del film man­co­mu­nado con el buen tra­bajo de rea­li­za­ción de Andrew Adam­son, haya logrado que la ter­cera dimen­sión se tra­duzca en una mayor pro­fun­di­dad de las secuen­cias expues­tas, sin per­mi­tir que la acción del relato salte a la butaca del espectador.

EL CIRQUE DU SOLEIL EN 3D

Temá­ti­ca­mente, la his­to­ria es prác­ti­ca­mente inexis­tente y lo más que podría seña­larse es que el público asiste a un viaje ima­gi­na­rio empren­dido por uno de los dos per­so­na­jes pro­ta­gó­ni­cos del film. Se trata de Mia (Erica Linz), una joven mujer de una pequeña ciu­dad que visita un circo ambu­lante; su mirada se con­cen­tra en un acró­bata aéreo deno­mi­nado The Aeria­list (Igor Zaril­pov) y de inme­diato surge una mutua atrac­ción entre ellos; cuando Mía lo sigue obser­vando él cae en un mar de arena y es allí que ella deja de ser la espec­ta­dora nor­mal para sumer­girse en el espec­táculo cir­cense a fin de ubi­car al tra­pe­cista des­a­pa­re­cido. Si a par­tir de ese momento, uno cree que la incur­sión de Mia en el viaje ima­gi­na­rio que emprende podrá com­pa­rarse con el vivido por la pro­ta­go­nista de Ali­cia en el País de las Mara­vi­llas o por Dorothy en El Mago de Oz, esa impre­sión es un tanto erró­nea; lo que el espec­ta­dor con­tem­pla es una suce­sión de núme­ros que per­te­ne­cen a esce­nas de dife­ren­tes pro­duc­cio­nes que el Cir­que du Soleil pre­senta en la ciu­dad de Las Vegas (O; Ka, Love, Believe, Viva Elvis, etc.). Natu­ral­mente, quien tuvo la opor­tu­ni­dad de haber apre­ciado esos shows gozará ple­na­mente del espec­táculo, pero aquél que no lo haya hecho sólo admi­rará el arte indis­cu­ti­ble del circo como si se tra­tara de un docu­men­tal ilus­tra­tivo sin ila­ción o cone­xión con las aven­tu­ras que se supone atra­viesa Mia. Solo al final se pro­duce su reen­cuen­tro con el acró­bata donde ambos ofre­cen un atrac­tivo pas de deux aéreo.

Dicho lo que ante­cede, esta incur­sión cine­ma­to­grá­fica del Cir­que du Soleil per­mite una vez más apre­ciar su incom­pa­ra­ble arte y sus siem­pre increí­bles acro­ba­cias y dan­zas visua­les. Como quedó dicho, la pelí­cula prác­ti­ca­mente carece de trama y su ende­ble fan­ta­sía román­tica podría ser su punto débil para quien bus­que el desa­rro­llo de una línea temá­tica; con todo, Worlds Away es capaz de superar ese incon­ve­niente por­que el espec­táculo está amplia­mente com­pen­sado por la pre­ci­sión téc­nica, la exce­lente des­treza acro­bá­tica y las admi­ra­bles con­tor­sio­nes físi­cas evi­den­ciada por sus artis­tas. No es de sor­pren­der que otros deta­lles de pro­duc­ción como la foto­gra­fía, ilu­mi­na­ción y esce­no­gra­fía res­pon­dan a un óptimo nivel así como el empleo acer­tado de una banda sonora que com­bina música de los Beattles con un tema de Elvis Presley.

Final­mente, y sin negar los méri­tos de esta pro­duc­ción, nada podrá reem­pla­zar a la gran emo­ción que se expe­ri­menta cuando se asiste a una repre­sen­ta­ción en vivo de este mara­vi­lloso conjunto.

Con­clu­sión: Un buen espec­táculo para la fami­lia en su con­junto y en espe­cial para los faná­ti­cos adic­tos al Cir­que du Soleil. Jorge Gut­man

La Cri­sis de la Mediana Edad

THIS IS 40. Esta­dos Uni­dos, 2012. Un film escrito y diri­gido por Judd Apatow

Apro­pián­dose de dos per­so­na­jes secun­da­rios de su popu­lar pelí­cula Kno­cked Up (2007), Judd Apa­tow se siente muy a gusto des­cri­biendo qué es lo que les sucede al bor­dear los 40 años.

Cono­ciendo a este rea­li­za­dor y sus ins­tin­tos de come­diante, este film decide invo­lu­crar al espec­ta­dor en un relato liviano donde el matri­mo­nio inte­grado por Pete (Paul Rudd) y Deb­bie (Les­lie Mann) expe­ri­menta la deno­mi­nada cri­sis exis­ten­cial al entrar a la mediana edad. A falta de un con­flicto que genere una his­to­ria cen­tral, el relato de Apa­tow se tra­duce más bien en una serie de viñe­tas que trans­cu­rren en el espa­cio de 3 sema­nas donde comienza con la cele­bra­ción del cum­plea­ños número 38 de Deb­bie para cul­mi­nar con la del cua­dra­gé­simo de Pete.

 Iris Apatow, Maude Apatow, Paul Rudd y Leslie Mann

Iris Apa­tow, Maude Apa­tow, Paul Rudd y Les­lie Mann

Con cier­tos momen­tos de refle­xión bien logra­dos y valién­dose de algu­nos diá­lo­gos chis­pean­tes, pero no exen­tos de ser par­cial­mente las­ci­vos y pro­ca­ces, el público asiste a los encuen­tros y des­en­cuen­tros de esta pareja que aun­que cier­ta­mente demues­tran que los une un autén­tico amor eso no excluye las peleas que coti­dia­na­mente sue­len sus­ci­tarse entre ellos. A todo eso asis­ti­mos a las nor­ma­les pre­sio­nes tanto finan­cie­ras como las hoga­re­ñas que resul­tan de criar y edu­car a sus dos hijas, una ya casi ado­les­cente (Maude Apa­tow) con la rebel­día pro­pia de su edad que altera en parte la tran­qui­li­dad hoga­reña y la otra de 8 años (Iris Apa­tow) que quiere imi­tar a su her­mana mayor.

No todo su desa­rro­llo es uni­forme al haber cier­tas secuen­cias que se alar­gan dema­siado y otras que podrían haber sido eli­mi­na­das. Pero en su con­junto, pre­va­lece un film ani­mado con algu­nos momen­tos emo­ti­vos, mucha comi­ci­dad sur­gida de situa­cio­nes natu­ra­les, al pro­pio tiempo que ofrece un buen retrato de la gene­ra­ción actual de matri­mo­nios de la misma edad, expe­ri­men­tando momen­tos de ale­grías y frus­tra­cio­nes que final­mente son capa­ces de superar.

Con muy bue­nas actua­cio­nes de Rudd y Mann, el film ade­más cuenta con un buen reparto secun­da­rio que incluye la nota­ble labor de Albert Brooks como el padre de Pete que nece­sita de su asis­ten­cia finan­ciera, John Lith­gow como el dis­tan­ciado padre de Deb­bie, Megan Fox ani­mando a una de las emplea­das de la bou­ti­que de Deb­bie y la par­ti­ci­pa­ción de Melissa McCarthy en un breve y gra­cio­sí­simo rol que se des­taca en los cré­di­tos fina­les de la pelí­cula. Jorge Gut­man

Los Mise­ra­bles en Ver­sión Musical

LES MISE­RA­BLES. Gran Bretaña-Estados Uni­dos, 2012. Un film de Tom Hooper

Adap­tado en más de 60 opor­tu­ni­da­des para la radio, cine, tea­tro, tele­vi­sión y tiras de his­to­rieta, trans­cu­rrió un siglo y medio para que Les Misé­ra­bles, una de las más gran­des crea­cio­nes de la lite­ra­tura uni­ver­sal del siglo 19, lle­gase a la pan­ta­lla como espec­táculo musi­cal basado en la obra del mismo género estre­nada en Lon­dres en 1985. En tal sen­tido, Víc­tor Hugo puede repo­sar tran­quilo en su tumba por­que segu­ra­mente habría apro­bado esta exce­lente ver­sión tea­tral que hasta el pre­sente ha lle­gado a emo­cio­nar a más de 60 millo­nes de espec­ta­do­res de 42 paí­ses. Ade­más de vol­car la esen­cia y espí­ritu de la novela ori­gi­nal, su excep­cio­nal éxito se debió en gran parte a la extra­or­di­na­ria música com­puesta por Claude-Michel Schon­berg y Alain Bou­blil así como a las elo­cuen­tes pala­bras escri­tas por Her­bert Kretz­mer para las con­mo­ve­do­ras can­cio­nes de esta obra.

Dicho lo que ante­cede, Tom Hoo­per, el osca­ri­zado rea­li­za­dor de The King’s Speech (2010), abordó este que­rido musi­cal trans­for­mán­dolo en una obra cine­ma­to­grá­fica que de nin­gún modo des­me­rece a la pro­duc­ción tea­tral en la que está basada. Con algu­nas licen­cias for­ma­les, la adap­ta­ción rea­li­zada por el guio­nista William Nichol­son en cola­bo­ra­ción con los crea­do­res ori­gi­na­les de la pieza tea­tral adopta su misma estruc­tura que con­siste en eli­mi­nar casi com­ple­ta­mente el diá­logo hablado y sola­mente uti­li­zarlo como un hilo con­duc­tor entre los dife­ren­tes temas musi­ca­les que van desa­rro­llando la trama del film.

La his­to­ria comienza en Tolón en 1815, cuando el con­victo Jean Val­jean (Hugh Jack­man) está a punto de lograr la liber­tad con­di­cio­nal por parte de Javert (Rus­sell Crowe) el guar­dia de la pri­sión, tras haber pasado 19 años en pri­sión rea­li­zando tra­ba­jos for­za­dos por el delito de haber robado un pedazo de pan. Des­pués de su pri­mera noche de liber­tad en una igle­sia cobi­jado por un ama­ble obispo (Colm Wil­kin­son), Val­jean se siente sor­pren­dido por la bon­dad y gene­ro­si­dad del clé­rigo quien le brinda una her­mosa lec­ción de per­dón y afecto y le abre el camino hacia una nueva vida.

Ocho años des­pués, en una pequeña ciu­dad vemos que Val­jean con su iden­ti­dad cam­biada es el alcalde de la misma y muy apre­ciado por su gente. Sin embargo, su exis­ten­cia cam­biará nue­va­mente cuando llega a cono­cer a la sufrida Fan­tine (Anne Hat­ha­way) y des­pués de su muerte adopta a su pequeña hija Cosette (Isa­be­lle Allen); cuando Javert llega al lugar como ins­pec­tor poli­cial e iden­ti­fica a Val­jean, comienza a per­se­guirlo tenaz­mente por no haber cum­plido con los tér­mi­nos impues­tos por su liber­tad con­di­cio­nal; eso obliga a que el redi­mido hom­bre tenga que huir del lugar con la niña. La última parte del relato se ubica en París en 1832 donde Val­jean y la adulta Cosette (Amanda Sey­fried) se ven invo­lu­cra­dos en la rebe­lión estu­dian­til anti­mo­nár­quica de junio de 1832 moti­vada por la pobreza que sufre el pueblo.

Teniendo en cuenta que el con­te­nido y la música no se apar­tan de la pro­duc­ción musi­cal, lo que puede dife­rir en esta ver­sión es el tono que el direc­tor le imprime al relato al ape­lar con fre­cuen­cia a pri­me­ros pla­nos de fil­ma­ción para expre­sar mejor la psi­co­lo­gía de los per­so­na­jes; de este modo la gran­di­lo­cuen­cia que todo espec­táculo musi­cal suele ofre­cer así como sus aspec­tos visua­les aquí son ele­men­tos que están al ser­vi­cio del drama humano expuesto. Otra impor­tante inno­va­ción de esta pro­duc­ción es que Hoo­per deci­dió que los acto­res can­ta­ran en forma directa hacia las cáma­ras –sin recu­rrir al play­back– con el pro­pó­sito de lograr una mayor natu­ra­li­dad y fuerza emo­cio­nal, tal como si lo estu­vie­sen haciendo direc­ta­mente desde un esce­na­rio tea­tral; en tal sen­tido el resul­tado ha sido deci­di­da­mente favorable.

Hugh Jackman

Hugh Jack­man

En cuanto al elenco, Jackman ofrece una inter­pre­ta­ción vis­ce­ral de Val­jean como el ex mise­ra­ble que logra rege­ne­rarse y que por pri­mera vez expe­ri­menta el genuino amor que un padre siente por su hija; en lo que con­cierne a su capa­ci­dad lírica, ofrece nobleza y cali­dez, como cuando entona What Have I Done? donde su per­so­naje decide cam­biar de vida para con­ver­tirse en un hom­bre de bien. Crowe, por su parte, a pesar de no poseer la voz ideal de barí­tono, inter­preta con soli­dez al impla­ca­ble Javert, cuya única obse­sión es cap­tu­rar a Val­jean. Pero quien logra una intensa e inol­vi­da­ble inter­pre­ta­ción es Hat­ha­way como la des­afor­tu­nada madre sol­tera que se des­prende de todo y debe ofre­cer su cuerpo para poder man­te­ner a su hijita; así, resulta impo­si­ble sen­tir indi­fe­ren­cia cuando sumer­gida en la piel de Fan­tine canta con des­ga­rra­dora angus­tia la can­ción I drea­med a Dream expre­sando su total des­es­pe­ranza. Una grata sor­presa cons­ti­tuye la par­ti­ci­pa­ción de Eddie Red­mayne quien como Marius, el joven revo­lu­cio­na­rio de quien Cos­sette se enamora, da mues­tras de gran expre­si­vi­dad tanto como actor como can­tante ento­nando con voz de tenor la melan­có­lica can­ción Empty Chairs at Empty Tables; del mismo modo impre­siona la joven novel actriz Samantha Barks como Éponine, la des­co­ra­zo­nada mucha­cha por el amor no corres­pon­dido de Marius, can­tando On My Own. Men­ción aparte merece la sim­pá­tica par­ti­ci­pa­ción de Helena Bon­ham Car­ter y Sacha Baron Cohen dando vida a dos rapa­ces y codi­cio­sos posa­de­ros can­tando el ani­mado tema Mas­ter of the House al pro­pio tiempo que ofre­ciendo la nota cómica del relato. Final­mente, para cerrar magis­tral­mente la gran obra, todo el elenco entona con brío y pasión el vibrante tema One More Day.

Con­clu­sión: Hoo­per ha logrado un exce­lente film, que si no llega a la per­fec­ción es por­que resulta impo­si­ble con­den­sar en 2 horas y 38 minu­tos toda la extra­or­di­na­ria riqueza que emana de la novela ori­gi­nal. Pero indu­da­ble­mente queda como legado un dra­má­tico y pro­fundo docu­mento fíl­mico sobre la opre­sión, injus­ti­cia social y la defensa de los des­po­seí­dos que hoy día tiene la misma tras­cen­den­cia que cuando Víc­tor Hugo lo con­ci­bió en 1862. Si a ello se agrega un mag­ní­fico elenco, emo­cio­nante música y una impe­ca­ble direc­ción, no es mucho más lo que el espec­ta­dor puede exi­gir. Jorge Gut­man

El Tsu­nami Asiá­tico de 2004

THE IMPOS­SI­BLE. España-Estados Uni­dos, 2012. Un film de J.A. Bayona

Las con­se­cuen­cias del impla­ca­ble tsu­nami que hacia fines de diciem­bre de 2004 arrasó a varias regio­nes cos­te­ras de Asia es lo que con­si­dera el direc­tor cata­lán Juan Anto­nio Bayona en The Impos­si­ble. Con un rea­lismo sor­pren­dente, el rea­li­za­dor aborda la catás­trofe del terri­ble mare­moto cen­trando su aten­ción en una fami­lia de turis­tas bri­tá­ni­cos que llega dos días antes de la tra­ge­dia al para­di­síaco bal­nea­rio de Phu­ket en Tai­lan­dia para pasar sus vaca­cio­nes navi­de­ñas. En esen­cia, el guión de Ser­gio G. Sán­chez está basado en la his­to­ria real sumi­nis­trada por María Belón sobre el drama que le tocó vivir a su pro­pia fami­lia en esos cruen­tos momen­tos. Si bien se trata de una fic­ción, algu­nos aspec­tos del relato han sido modi­fi­ca­dos pero sin alte­rar mayor­mente los acon­te­ci­mien­tos reales vividos.

Pla­yas des­lum­bran­tes con aguas trans­pa­ren­tes y un cielo radiante ofre­cido por la natu­ra­leza cons­ti­tu­yen una exce­lente bien­ve­nida para Henry Belon (Ewan McGre­gor), su esposa María (Naomi Watts) y sus 3 hijos de 5, 8 y 12 años; no obs­tante, la dicha será de corto alcance cuando a esca­sos dos días de esta­día un vigo­roso tsu­nami irrumpe pro­du­ciendo un cala­mi­toso cata­clismo. La incon­men­su­ra­ble fuerza del tem­po­ral que pro­vocó gra­ves inun­da­cio­nes ter­minó arra­sando bos­ques, derrum­bando edi­fi­cios y un sin­nú­mero de cala­mi­da­des adi­cio­na­les, inclu­yendo una gran can­ti­dad de víctimas.

El desas­tre oca­siona que la fami­lia Belon quede dis­persa. Por una parte, las aguas arras­tran a María y a su hijo mayor Lucas (Tom Holland), donde ella sufre serias heri­das que la obli­gan a depen­der de su vás­tago para poderse movi­li­zar. Entre­tanto, Henry junto con sus otros dos hijos, Simón (Oaklee Pen­der­gast) y Tho­mas (Samuel Jos­lin), aguar­dan la lle­gada del equipo de res­cate para que des­pués Henry, dejando a los niños en un refu­gio de pro­tec­ción, parta para tra­tar de loca­li­zar a María y Lucas. Lo que sigue es un extra­or­di­na­rio relato donde los sen­ti­mien­tos de sole­dad y angus­tia que afli­gen a sus pro­ta­go­nis­tas coexis­ten con el espí­ritu de super­vi­ven­cia que les anima.

Tom Holland y Naomi Watts

Tom Holland y Naomi Watts

La actua­ción es inob­je­ta­ble. Tanto Watts como McGre­gor des­plie­gan una enorme fuerza física a la vez que trans­mi­ten con auten­ti­ci­dad la cri­sis emo­cio­nal de sus per­so­na­jes; ade­más, es nece­sa­rio resal­tar la labor de los peque­ños acto­res y muy en espe­cial la de Holland, quien en su pri­mer papel para el cine, ofrece una admi­ra­ble com­po­si­ción como pro­tec­tor de su madre a la vez que demos­trando una deter­mi­na­ción y tena­ci­dad a toda prueba para tra­tar de reunir nue­va­mente a los miem­bros de su familia.

Bayona abor­dando un tema com­ple­ta­mente dife­rente del con­si­de­rado en “El Orfa­nato” (2007) ha logrado un film de vis­ce­ral inten­si­dad que no tiene des­per­di­cio alguno y que refleja los valo­res fami­lia­res y los indi­so­lu­bles lazos que unen a una fami­lia en situa­cio­nes lími­tes de deses­pe­ra­ción e incertidumbre.

Con­clu­sión: Nadie podrá per­ma­ne­cer indi­fe­rente al modo en que Bayona logró repro­du­cir el tsu­nami obte­niendo espe­luz­nan­tes imá­ge­nes que ofre­cen una sen­sa­ción de asom­brosa vero­si­mi­li­tud. The Impos­si­ble es un film de cali­dad, deci­di­da­mente reco­men­da­ble. Jorge Gut­man

Un Wes­tern Violento

DJANGO UNCHAI­NED. Esta­dos Uni­dos, 2012. Un film escrito y diri­gido por Quen­tin Tarantino

Así como en Inglo­rious Bas­terds (2009) Quen­tin Taran­tino abordó la fan­ta­sía de la ven­ganza de los judíos hacia sus tor­tu­ra­do­res nazis, aquí afronta otra his­to­ria de revan­chismo donde los negros se ven­gan de sus escla­vis­tas blan­cos en los años que pre­ce­den a la Gue­rra de Sece­sión. Adop­tando la moda­li­dad de un spaghetti wes­tern, Taran­tino ideó una ori­gi­nal his­to­ria con su talento habi­tual para la escri­tura de afi­la­dos y mor­da­ces diá­lo­gos con una ajus­tada puesta escénica.

Christoph Walts y Jamie Foxx

Chris­toph Walts y Jamie Foxx

La trama que trans­cu­rre en 1858 con­cierne al Dr. King Schultz (Chris­toph Waltz), un den­tista oriundo de Ale­ma­nia viviendo en Texas y que tra­baja como caza­dor de recom­pen­sas de cri­mi­na­les. Al des­cu­brir por azar que Django (Jamie Foxx), un esclavo afro­ame­ri­cano, puede con­du­cirlo a loca­li­zar tres peli­gro­sos ase­si­nos, decide com­prarlo y al hacerlo le pro­mete dejarlo en liber­tad si le ayuda a cum­plir su misión. Con­cluido ese tra­bajo en forma exi­tosa, el ex esclavo se con­vierte en el asis­tente de Schultz ayu­dán­dolo a que pro­siga ejer­ciendo su pro­fe­sión habi­tual en la cap­tura o eli­mi­na­ción de cri­mi­na­les bus­ca­dos por la jus­ti­cia; a cam­bio de su par­ti­ci­pa­ción, Schultz le pro­mete tra­tar de ubi­car y res­ca­tar a su esclava esposa ale­mana Broom­hilda (Kerry Washing­ton) que fue ven­dida separadamente.

Con una inven­tiva riqueza visual, Taran­tino ofrece un relato de acción cali­brada que lleva a sus dos per­so­na­jes prin­ci­pa­les a reco­rrer el cora­zón del sur ame­ri­cano para cazar cri­mi­na­les donde en todos los casos ter­mi­nan matán­do­los vio­len­ta­mente; claro está que tra­tán­dose de Taran­tino, no fal­tan las notas de humor para rela­jar la ten­sión. A pesar de su soli­dez, el rea­li­za­dor alarga inne­ce­sa­ria­mente el desa­rro­llo del relato vol­vién­dolo repe­ti­tivo en su sec­ción inter­me­dia. Es recién en su última parte cuando el film vuelve a cobrar el vuelo ini­cial al lle­gar a la man­sión de Cal­vin Can­die (Leo­nardo DiCa­prio), quien es el infame pro­pie­ta­rio de una plan­ta­ción algo­do­nera que ha com­prado a Broom­hilda y que la trata al igual que a casi todos sus escla­vos negros en forma des­pó­tica. Es aquí donde la intriga cobra sus­penso sobre la forma en que la señora de Django podrá ser res­ca­tada de las garras de su amo.

Aun­que Django es teó­ri­ca­mente su per­so­naje cen­tral, Schultz conss­ti­tuye el alma del relato gra­cias a la forma en que Taran­tino lo con­ci­bió y, cier­ta­mente, al modo en que Waltz lo ha carac­te­ri­zado, espe­cial­mente con el com­por­ta­miento meli­fluo que adopta; la inter­pre­ta­ción de este excep­cio­nal actor aus­tríaco pro­por­ciona enorme pla­cer al espec­ta­dor que lo está obser­vando. Otra actua­ción des­ta­cada es la de DiCa­prio ani­mando exce­len­te­mente a un cruel y sádico indi­vi­duo que se deleita con­tem­plando los espec­tácu­los de lucha san­grienta de sus escla­vos. Por su parte, Samuel L. Jack­son, uno de los acto­res favo­ri­tos de Taran­tino, anima con com­pleta natu­ra­li­dad al fiel valet negro de Can­die quien a pesar de su raza se soli­da­riza con el orden social impe­rante. En cam­bio, la carac­te­ri­za­ción del héroe de esta his­to­ria por parte de Foxx resulta un tanto uni­di­men­sio­nal sin que lle­gue a cobrar ver­da­dero impacto su trans­for­ma­ción de débil esclavo en deci­dido hom­bre libre.

Taran­tino es uno de esos direc­to­res que se han carac­te­ri­zado por la auda­cia, irre­ve­ren­cia y el carác­ter pro­vo­ca­tivo de sus rela­tos; en este caso, Django no es la excep­ción y sin duda, sus lea­les segui­do­res esta­rán muy com­pla­ci­dos con lo que este film les ofrece. Sin embargo y a pesar de haber logrado un cua­dro rea­lista de la escla­vi­tud de los Esta­dos Uni­dos del período en que trans­cu­rre la acción, este ambi­cioso film peca por su exce­siva dura­ción –ya men­cio­nada– y fun­da­men­tal­mente por su cho­cante, explo­siva y detes­ta­ble vio­len­cia que aun­que bur­lesca bien podría ser evi­tada; sin duda que al con­tem­plar el desen­lace de esta his­to­ria, más de un espec­ta­dor aso­ciará la furia explo­siva que se des­pliega con la reciente tra­ge­dia ocu­rrida en una escuela pri­ma­ria de New­town en Con­nec­ti­cut que con­mo­vió al mundo entero.

Con­clu­sión: Un wes­tern vio­lento con toques de come­dia negra que agra­dará a los afi­cio­na­dos de Taran­tino Jorge Gut­man