Les Fran­co­fo­lies de Montréal

Por Jorge Gutman

Es el pri­mer fes­ti­val que Mon­treal aco­gerá durante el pre­sente verano, comen­zando el 13 de junio y exten­dién­dose hasta el sábado 22 de junio. Este año tiene con­no­ta­cio­nes espe­cia­les puesto que se cele­bra su vigé­sima quinta edi­ción y podría afir­marse que la pro­gra­ma­ción pro­mete ver­da­de­ros pla­tos fuer­tes. Como bien es sabido este evento tiene como prin­ci­pal pro­pó­sito cele­brar la can­ción fran­cesa en sus dife­ren­tes mani­fes­ta­cio­nes a tra­vés de sus artis­tas tanto nacio­na­les como inter­na­cio­na­les que se aso­cian a esta fiesta.

Den­tro de los espec­tácu­los pagos cabría men­cio­nar que se pre­sen­tará el deno­mi­nado “Les chants d’amour de Félix” donde en una puesta escé­nica de Domi­nic Cham­pagne, per­so­na­li­da­des artís­ti­cas se harán pre­sen­tes para inter­pre­tar los tex­tos de Felix y entre ellos se encuen­tran los muy cono­ci­dos Gilles Vig­neault, Michel Rivard, Richard Seguin, Nicola Cic­cone y Emma­nuel Bilo­deau. (13 de junio a las 20 h en la sala Wilfrid-Pelletier).

Michel Rivard

Michel Rivard

Otro espec­táculo a des­ta­car es el que ofre­cerá el ídolo de Que­bec Robert Char­le­bois quien fes­te­jando sus 50 años de exi­tosa carrera inter­pre­tará las can­cio­nes de su nuevo álbum Tout est bien. Estará rodeado por Ingrid St Pie­rre, Dumas, Louise Fores­tier, Ariane Mof­fat y Les Trois Accords, entre otros (15 de junio a las 20 h en la sala Wilfrid-Pelletier). 

Reco­no­cido como un ver­da­dero emba­ja­dor de la can­ción fran­cesa estará en Mon­treal Serge Lama, dueño de una expre­siva voz grave y pujante quien, des­pués de haber estado ausente por 11 años ofre­cerá un bou­quet de sus más bellas com­po­si­co­nes pro­ve­nien­tes de su rico reper­to­rio (16 de Junio a las 20 h en la sala Wilfrid-Pelletier). 

No menos impor­tante será el home­naje que el fes­ti­val tri­bu­tará a quien fuera el gran ídolo de la can­ción fran­cesa Jaques Brel, de nacio­na­li­dad belga. Des­a­pa­re­cido en 1978 a causa de un cán­cer pul­mo­nar a la tem­prana edad de 49 años, con su ida dejó un inmenso vacío dado que pocos como él en su con­di­ción de com­po­si­tor, autor de la letra de sus can­cio­nes e intér­prete de las mis­mas trans­mi­tió, con un nivel excep­cio­nal, emo­ción y sen­ti­miento el con­te­nido de las mis­mas; su famoso tema Ne me quitte pas, expresa con melan­co­lía y dolor la rup­tura de un gran amor. Para este home­naje una decena de artis­tas com­pro­me­tie­ron su par­ti­ci­pa­ción inclu­yendo a Isa­be­lle Bou­lay, el tenor Marc Her­vieux, Marie-Élaine Thi­bert, Pual Piché, Diane Tell, Pie­rre Flynn, Bruno Pelle­tier, Marie-Jo The­rio y Benoît Sarra­sin en el piano y con la puesta en escena de Luc De Laro­che­llière (19 de junio a las 20 h en el Thea­tre de Mai­son­neuve). 

Nicola Cic­cone, el can­tau­tor román­tico nacido en Ita­lia pero radi­cado en Que­bec, ofre­cerá otra obra recien­te­mente com­puesta y vol­cada en el disco Pour toi (20 de junio a las 20h en el Thea­tre de Mai­son­neuve). 

La música coun­try de Que­bec estará repre­sen­tada por Paul Darai­che quien estará rodeado de Lau­rence Jal­bert, Patrick Nor­man, Mario Pel­chat, Cindy Daniel e Yves Lam­bert (21 de junio a las 20 h en el Thea­tre de Mai­son­neuve). 

Una velada pres­ti­giosa pro­mete ser la dedi­cada a Claude Lévei­llée dos años des­pués de su deceso donde nume­ro­sos artis­tas, entre ellos Mario Pel­chat, Marie Denise Pelle­tier, Jean-Pierre Fer­land y Nicola Cic­cone, esta­rán pre­sen­tes acom­pa­ña­dos por los acto­res Yves Des­gag­nés y Pas­cale Mont­pe­tit quie­nes con narra­cio­nes anec­dó­ti­cas y lec­tu­ras de poe­mas com­ple­men­ta­rán al marco musi­cal de este espec­táculo bajo la direc­ción de Alain Leblanc 22 de junio a las 20 h en la sala Wilfrid-Pelletier). 

Si los espec­tácu­los pagos que alcan­zan apro­xi­ma­da­mente el cen­te­nar son impre­sio­nan­tes, no menos sig­ni­fi­ca­ti­vos, tras­cen­den­tes y amplia­mente popu­la­res son los 150 que se ofre­ce­rán gra­tui­ta­mente en dife­ren­tes áreas exte­rio­res ubi­ca­das en el Quar­tier des Spec­ta­cles y con­me­mo­rando los 25 años de exis­ten­cia. A tra­vés de una pro­gra­ma­ción tan rica como ecléc­tica, el público resi­dente y el que visi­tará a Mon­treal para esta oca­sión ten­drá la opor­tu­ni­dad de pre­sen­ciar impor­tan­tes even­tos que se desa­rro­lla­rán en los dife­ren­tes esce­na­rios, inclu­yendo el prin­ci­pal del Espa­cio Bell en Jeanne-Mance entre Sainte Cat­he­rine y De Mai­son­neuve, así como la zona Ford –en la esquina de Jeanne Mance y Sainte Cat­he­rine, La Place Loto-Québec en la esquina de Clark y De Mai­son­neuve, el Pub Rickard deli­mi­tado por las calles De Bleury, Mayor, Bal­mo­ral y el bou­le­vard De Mai­son­neuve, Le Monde émer­gente Sirius XM ubi­cado sobre la expla­nada de la Place des Arts y Le Monde mul­ti­cul­tu­ral Hydro-Québec en la esquina de Clark y De Mon­tigny.  

Lo con­creto es que durante todas las noches com­pren­di­das entre el 14 y 22 de junio habrán impor­tan­tes even­tos en la escena Bell a las 21 horas. El espec­táculo espe­cial tiene lugar el 17 de junio donde 25 artis­tas con 25 can­cio­nes cele­bra­rán los 25 años del Fes­ti­val con la pre­sen­cia de Dan Bigras, Isa­be­lle Bou­lay, Cor­nei­lle, Pie­rre Lapointe, Daniel Lavoie, entre otros. En el mismo esce­na­rio se pre­sen­ta­rán Dumas y Les Trois Accords y Fanny Bloom (14 de junio), Maxime Lan­dry e invi­ta­dos (15 de junio), Lynda Tha­lie con Yann Perreau, Zaho, Moham­med y Karin (16 de junio), Zachary Richard (19 de junio), Daniel Lavoie (20 de Junio), etc. y en la escena Ford se des­ta­can el espec­táculo que ofre­cerá Ariane Mof­fat (13 de junio a 18 horas) y el de la can­tante belga Axe­lle Red (el 21 de junio a las 20 h).  

El catá­logo del Fes­ti­val puede obte­nerse gra­tui­ta­mente en dife­ren­tes luga­res de la ciu­dad inclu­yendo en todas las sucur­sa­les de la Société des alcool du Qué­bec (SAQ), las libre­rías Renauld-Bray del Gran Mon­treal así como en las salas de espec­tácu­los, y la mayo­ría de las dis­que­rías y libre­rías. Igual­mente se puede acu­dir al sitio web www.francofolies.com o tele­fó­ni­ca­mente dis­cando el (514) 876‑8989. 

Una Eva­lua­ción de Can­nes 2013

Por Jorge Gut­man 

Los Prin­ci­pa­les Pre­mios de la Com­pe­ten­cia Ofi­cial 

Otra edi­ción del fes­ti­val más impor­tante del mundo con­cluyó el domingo pasado donde en la sec­ción com­pe­ti­tiva pre­do­mi­na­ron los títu­los fran­ce­ses y ame­ri­ca­nos. En todo caso, varios de ellos jerar­qui­za­ron la mues­tra y sobre todo el film que obtuvo el pre­mio mayor con­mo­vió uná­ni­me­mente a la crí­tica y al jurado de la com­pe­ten­cia ofi­cial pre­si­dido por Ste­ven Spielberg. 

Adèle Exarchopulos y Léa Seydoux en LA VIE D'ADELE

Adèle Exar­cho­pu­los y Léa Sey­doux en LA VIE D’ADELE

He aquí una rápida revi­sión de los fil­mes com­pe­ti­ti­vos que han sido pre­mia­dos. El film fran­cés La vié d’Adèle –Cha­pi­tre 1 et 2 obtuvo mere­ci­da­mente la codi­ciada Palma de Oro, dis­tin­ción máxima del fes­ti­val. Más allá de sus valo­res excep­cio­na­les, cabe seña­lar que esta obra del direc­tor franco-tunecino Abde­lla­tif Kechi­che cons­ti­tuye desde ya un hito his­tó­rico por tra­tarse de un film audaz y casi se diría revo­lu­cio­na­rio al des­cri­bir con máxima ter­nura, cru­deza y can­di­dez la his­to­ria de amor de dos chi­cas como nunca se ha visto en cine hasta la fecha. Ade­más, teniendo en cuenta que de acuerdo a las regla­men­ta­cio­nes del fes­ti­val no puede adju­di­carse más que un pre­mio por film, Spiel­berg señaló que el jurado había tomado el excep­cio­nal paso de reco­no­cer los méri­tos de los tres artí­fi­ces de esta pelí­cula men­cio­nando al direc­tor así como a sus dos pro­ta­go­nis­tas Adèle Exar­cho­pu­los y Léa Seydoux. 

Esta pelí­cula será juz­gada con toda la exten­sión que merece en opor­tu­ni­dad de su estreno. Por ahora con­viene seña­lar que se refiere al amor entre dos jóve­nes muje­res a tra­vés de un período crí­tico de 7 años. Lo que el relato des­taca fun­da­men­tal­mente es la per­so­na­li­dad de cada una de las mis­mas y la forma cómo el sen­ti­miento de amor puede evo­lu­cio­nar posi­tiva o nega­ti­va­mente. Adèle (Exar­cho­pu­los) es una estu­diante de escuela secun­da­ria que oculta o pare­ce­ría negar su ver­da­dera orien­ta­ción sexual hasta el punto de inti­mar con un com­pa­ñero de curso sin obte­ner mayor pla­cer de ese encuen­tro; todo cam­bia cuando conoce a Emma (Sey­doux), una joven de edad simi­lar que es estu­diante de bellas artes y de quien se enamora per­di­da­mente. El film se cen­tra en las diver­sas mani­fes­ta­cio­nes que va adop­tando ese sen­ti­miento desde el momento en que se encuen­tran, el desa­rro­llo que adquiere ese amor de vol­cá­nica mag­ni­tud, hasta que en un momento dado comienza a des­va­ne­cerse haciendo que Emma deje a su com­pa­ñera en un estado de com­pleto desam­paro, dolor y soledad. 

Para que­rer trans­mi­tir con toda fide­li­dad el modo cómo el amor se fusiona con el sexo donde dos cuer­pos se fun­den en uno solo, Kechi­che deja que su cámara refleje una rela­ción sexual de 8 minu­tos donde todo trans­cu­rre en tiempo real; aun­que podrá ser dis­cu­ti­ble si es o no nece­sa­rio dis­pen­sar tal dura­ción, lo cierto es que de nin­guna manera las imá­ge­nes con­tem­pla­das resul­tan por­no­grá­fi­cas sino que tie­nen como pro­pó­sito invo­lu­crar al espec­ta­dor para que com­prenda en toda su dimen­sión el torrente pasio­nal que une a estos dos per­so­na­jes donde poco importa que res­pon­dan al mismo sexo por­que lo expuesto podría haber acon­te­cido entre per­so­nas de dife­rente género.

Oscar Isaac en INSIDE LLEWYN DAVIS

Oscar Isaac en INSIDE LLEWYN DAVIS

El Gran Pre­mio del Jurado, fue adju­di­cado a la pro­duc­ción ame­ri­cana Inside Llewyn Davis de los her­ma­nos Joel y Ethan Coen. Aun­que se trate de un film de menor impor­tan­cia en la exce­lente fil­mo­gra­fía de estos inte­li­gen­tes auto­res de cine, con todo se apre­cia un tra­bajo serio y com­pe­tente en donde se rinde tri­buto a la música folk ame­ri­cana de la década del 60. Con una mag­ní­fica ambien­ta­ción de época del West Village neo­yor­quino, el relato sigue la tra­yec­to­ria de Llewyn Davis –un per­so­naje fic­ti­cio ins­pi­rado en un músico de culto que fue Dave Van Ronk– que trata de abrirse camino como can­tau­tor de este género musi­cal. Los sabro­sos diá­lo­gos del guión pro­vo­can genui­nas car­ca­ja­das den­tro del con­texto de una humana his­to­ria que per­mite refle­xio­nar acerca de los capri­chos que moti­van el reco­no­ci­miento de un ver­da­dero artista; aun­que Davis reúne atri­bu­tos nece­sa­rios para triun­far como poco tiempo des­pués lo haría Bob Dylan, sin embargo él no lo logra por impe­rio de las cir­cuns­tan­cias. Ade­más de un buen reparto que incluye a Carey Mulli­gan, Jus­tin Tim­ber­lake y John Good­man, entre otros, se des­taca nota­ble­mente Oscar Isaac quien ade­más de ofre­cer nota­bles inter­pre­ta­cio­nes can­ta­das, trans­mite al espec­ta­dor la melan­co­lía del bohe­mio pro­ta­go­nista que encarna. 

Amat Escalante, director de HELI

Amat Esca­lante, direc­tor de HELI

El pre­mio al mejor direc­tor le corres­pon­dió a Amat Esca­lante por el film mexi­cano Heli. Esta pelí­cula ilus­tra una vez más la natu­ra­leza endé­mica de la vio­len­cia en México a tra­vés de una his­to­ria que invo­lu­cra a una humilde fami­lia de tra­ba­ja­do­res viviendo cerca de Gua­na­juato; la misma está inte­grada por Heli (Armando Espi­tía), un joven mucha­cho que vive con su esposa y su bebé en la casa de su padre junto con su her­mana menor Estela (Andrea Ver­gara) de 12 años. Cuando Estela se vin­cula sen­ti­men­tal­mente con un poli­cía local, invo­lun­ta­ria­mente arras­tra a su fami­lia a una situa­ción que invo­lu­cra a mer­ca­de­res del nar­co­trá­fico. Ésa será la chispa para asis­tir a un triste espec­táculo de máxima vio­len­cia donde no fal­tará un tri­ple secues­tro, la vio­la­ción de Estela, así como una exten­dida secuen­cia de tor­tura capaz de sen­si­bi­li­zar hasta al más indi­fe­rente espec­ta­dor. Aun­que fil­mado en forma impe­ca­ble, el nihi­lismo de Esca­lante es espe­luz­nante y si bien su inten­ción es mos­trar una reali­dad social impo­si­ble de negar, la extre­mada vio­len­cia expuesta podría haber sido con­si­de­ra­ble­mente más mode­rada para lograr el pro­pó­sito deseado.

Masaharu Fukuyama en LIKE FATHER, LIKE SON

Masaharu Fuku­yama en LIKE FAT­HER, LIKE SON

El Pre­mio del Jurado fue atri­buido al film japo­nés Like Fat­her, Like Son, escrito y diri­gido por el nota­ble rea­li­za­dor Hiro­kazu Koreeda. Recu­rriendo una vez más al tema de la fami­lia y a los lazos de afecto exis­ten­tes entre sus inte­gran­tes, el guión pre­senta a Ryota (Masaharu Fuku­yama), un arqui­tecto obse­sio­nado por su éxito pro­fe­sio­nal, que lleva una exis­ten­cia armo­niosa junto a su esposa Midori (Machiko Ono) y su único hijo Keita de 6 años a quien se le ha brin­dado una apre­cia­ble edu­ca­ción ade­más del amor pater­nal. Esa exis­ten­cia nor­mal se ve alte­rada cuando la mater­ni­dad del hos­pi­tal donde el niño nació comu­nica a sus padres que debido a un error come­tido por una enfer­mera, Keita ha sido inter­cam­biado con otro bebé nacido en el mismo lugar. Cuando se llega a deter­mi­nar la iden­ti­dad del otro grupo fami­liar con­for­mado por Yudai (Lily Franky), su señora Yukari (Yoko Maki) por 3 hijos y que per­te­nece a un nivel socio-económico infe­rior, comienza una serie de encuen­tros entre ambas fami­lias para tener pre­pa­rado el terreno en el momento del inter­cam­bio de los hijos res­pec­ti­vos. Es en todo ese incó­modo y difi­cul­toso pro­ceso que implica saber cuál es el camino más ade­cuado a seguir frente a un hecho de esta natu­ra­leza donde el direc­tor lo enfoca tanto desde el punto de vista de los padres como de los niños afec­ta­dos. El relato que plan­tea el dilema acerca de si los lazos de san­gre deben impo­nerse o no al de la crianza, cariño y afecto que se le da a una cria­tura que no es pro­pia, es tra­tado por el direc­tor con mucha suti­leza, ter­nura y con­tro­lado sen­ti­miento; aun­que el dilema no queda resuelto, de todos modos el direc­tor ha logrado un muy bello y can­do­roso film con inter­pre­ta­cio­nes de pri­mer nivel donde se des­taca la espon­ta­nei­dad de los peque­ños acto­res ani­mando sus res­pec­ti­vos personajes.

Baoqiang Wang en A TOUCH OF SIN

Bao­qiang Wang en A TOUCH OF SIN

Así como la vio­len­cia es el fac­tor pri­mor­dial del film de Esca­lante ante­rior­mente comen­tado, este tópico vuelve a hacerse pre­sente en la pelí­cula china A Touch Of Sin, escrita y diri­gida por Jia Zhang-Ke quien obtuvo el pre­mio al mejor guión. Si hasta hace pocos años China per­ma­ne­cía en el más abso­luto de los mis­te­rios para el obser­va­dor occi­den­tal, hoy día puede com­pro­barse que el actual gigante de la eco­no­mía mun­dial genera con­si­de­ra­ble vio­len­cia en los dife­ren­tes nive­les de su socie­dad, donde el bie­nes­tar eco­nó­mico de cier­tas regio­nes se logra a expen­sas del detri­mento de otras. A tra­vés de cua­tro his­to­rias ubi­ca­das en dife­ren­tes pro­vin­cias y con cua­tro per­so­na­jes que son –según el rea­li­za­dor– el reflejo de la China con­tem­po­rá­nea, se con­tem­pla en un epi­so­dio a un minero quien exas­pe­rado por la corrup­ción de los diri­gen­tes de su pue­blo decide pasar a la acción; otra his­to­ria se cen­tra en un tra­ba­ja­dor migrante que regresa a su hogar para el Año Nuevo Chino y des­cu­bre las amplias posi­bi­li­da­des que su arma de fuego le ofrece; otro capí­tulo gira en torno de una recep­cio­nista de un sauna donde el acoso de un rico cliente la induce a come­ter un acto irre­pa­ra­ble; final­mente se asiste al caso de un joven que pasando de un tra­bajo a otro en situa­cio­nes degra­dan­tes vis­lum­bra en el sui­ci­dio la forma de solu­cio­nar su angus­tioso pro­blema. Aun­que estas his­to­rias son tra­ta­das en forma desigual y sin gran aliento emo­cio­nal, el film sus­cita inte­rés al mos­trar cómo las desigual­da­des eco­nó­mi­cas y socia­les de una socie­dad pue­den con­du­cir a un nivel de des­con­tento de la pobla­ción que llega a explo­tar con inusi­tada furia. 

Tahar Rahim y Bérénice Bejo en LE PASSE

Tahar Rahim y Béré­nice Bejo en LE PASSE

Sin lle­gar a satis­fa­cer com­ple­ta­mente las expec­ta­ti­vas aguar­da­das des­pués de su bri­llante tra­bajo en el film A Sepa­ra­tion, el direc­tor iraní Asghar Far­hadi retorna con Le Passé, una copro­duc­ción franco ita­liana que le valió a su pro­ta­go­nista Béré­nice Bejo el pre­mio a la mejor inter­pre­ta­ción feme­nina. Se trata de un denso drama con reper­cu­sio­nes mora­les donde nue­va­mente el cineasta expone las com­ple­ji­da­des de la con­di­ción humana. La trama de este film con­ce­bida por el rea­li­za­dor se podría sin­te­ti­zar de la manera siguiente: des­pués de 4 años de sepa­ra­ción, Ahmad (Ali Mosaffa) de nacio­na­li­dad iraní deja Tehe­rán para retor­nar a Paris con el pro­pó­sito de fina­li­zar el trá­mite de divor­cio soli­ci­tado por su esposa fran­cesa Marie (Béré­nice Bejo). Durante su breve esta­día, Ahmad des­cu­bre la difí­cil rela­ción que Marie man­tiene con su hija ado­les­cente Lucíe (Pau­line Bur­let), pro­ducto de un matri­mo­nio ante­rior; tam­bién el iraní se impone que su ex mujer vive con su nueva pareja Samir (Tahar Rahim) quien cuida de su hijo Fouad (Elyes Aguis). El nudo dra­má­tico se pre­senta cuando al tra­tar de des­cu­brir la razón de la grieta exis­tente entre Lucie y su madre, Ahmad se entera de varios secre­tos vin­cu­la­dos con el pasado que marcó a esta dis­fun­cio­nal fami­lia y el variado sen­ti­miento de cul­pa­bi­li­dad que anima a sus inte­gran­tes frente a un per­so­naje sui­cida que se encuen­tra en estado coma­toso. El inte­rés del film se man­tiene a tra­vés de toda la tela­raña que se va for­mando en torno a las rela­cio­nes fami­lia­res y que según la mira de cada per­so­naje no exis­ten ver­da­des ni men­ti­ras abso­lu­tas; con todo, cada inci­dente que aflora en el desa­rro­llo del relato, abre la puerta para uno sub­si­guiente hasta lle­gar al punto en donde hay dema­sia­dos giros que den­si­fi­can la trama pero que al pro­pio tiempo pare­cen algo for­za­dos y sin que estén dra­má­ti­ca­mente fusio­na­dos; todo ello redunda en que este film, a pesar de su buena puesta en escena, no alcance la misma reper­cu­sión emo­cio­nal de los ante­rio­res tra­ba­jos de este rea­li­za­dor. Como de cos­tum­bre, Far­hadi es un gran direc­tor de acto­res y en este caso logró de su elenco exce­len­tes inter­pre­ta­cio­nes con espe­cial luci­miento de Bejo.

Bruce Dern y Will Forte en NEBRASKA

Bruce Dern y Will Forte en NEBRASKA

El pre­mio a la mejor inter­pre­ta­ción mas­cu­lina recayó en el vete­rano actor Bruce Dern, pro­ta­go­nista de Nebraska de Ale­xan­der Payne. Con un guión de Bob Nel­son, Payne retorna con otra pelí­cula del camino retra­tando a gente de la ter­cera edad tal como lo hiciera hace 11 años en About Sch­midt con Jack Nichol­son. Fil­mado en un exce­lente blanco y negro, el film vuelve a tra­tar el tema de la rela­ción exis­tente entre padres e hijos con­tando la his­to­ria de Woody Grant (Dern) un viejo hom­bre que comienza a pade­cer de demen­cia senil. Viviendo en Billings, estado de Mon­tana, cree haber ganado en la lote­ría un millón de dóla­res para ser cobrado en Nebraska. En con­se­cuen­cia se pro­pone tras­la­darse a dicho estado, sin que pueda ser disua­dido por su fami­lia que trata de hacerle com­pren­der que ese pre­mio es un ardid publi­ci­ta­rio y por lo tanto el viaje resul­tará inú­til. Para evi­tar pro­ble­mas mayo­res, David (Will Forte), uno de sus dos hijos, decide acom­pa­ñarlo en coche, comen­zando de este modo un tra­yecto donde en su reco­rrido los via­je­ros tie­nen opor­tu­ni­dad de atra­ve­sar Wyo­ming, pasando por Rapid City así como apro­ve­chan para visi­tar el hogar natal de Woody en Hawt­horne donde tiene lugar una excén­trica reunión fami­liar con 6 de sus her­ma­nos sobre­vi­vien­tes. A tra­vés de este viaje a la Amé­rica pro­funda, con resa­bios de la cri­sis eco­nó­mica que afecta a sus habi­tan­tes, Woody tam­bién se reen­con­trará con vie­jos ami­gos y cono­ci­dos, entre ellos un anti­guo socio de nego­cios (Stacy Keach). Como resul­tado de ese peri­plo, el anciano y David ten­drán la opor­tu­ni­dad de cono­cerse mejor, donde el hijo tra­tará de que su padre reco­bre su dig­ni­dad. Nebraska es en esen­cia un relato agri­dulce y pro­fun­da­mente humano que refleja algu­nos aspec­tos absur­dos de la vida; su cali­dez y bue­nos sen­ti­mien­tos pro­por­cio­nan jus­ti­fi­ca­das razo­nes para con­tem­plarlo y para apre­ciar espe­cial­mente la mag­ní­fica com­po­si­ción que Dern rea­liza de su personaje. 

La Cámara de Oro que se adju­dica al mejor pri­mer film pro­yec­tado en cual­quiera de las sec­cio­nes del fes­ti­val fue para el film de Sin­ga­pur Ilo, Ilo diri­gido por Ant­hony Chen y pre­sen­tado en la Quin­cena de los Rea­li­za­do­res. 

Otros fil­mes des­ta­ca­bles 

 Una imagen de THE MISSING PICTURE

Una ima­gen de THE MIS­SING PICTURE

Este año el fes­ti­val pre­sentó algu­nos exce­len­tes docu­men­ta­les y entre los mis­mos se dis­tin­gue L’image man­quante (The Mis­sing Pic­ture) del rea­li­za­dor cam­bo­yano Rithy Panh, que obtuvo el pre­mio al mejor film en la sec­ción ofi­cial Un Cer­tain Regard, otor­gado por un jurado pre­si­dido por el cineasta danés Tho­mas Vin­ter­berg. En ape­nas hora y media de dura­ción el film trans­mite al espec­ta­dor las expe­rien­cias vivi­das por el direc­tor en sus años de ado­les­cen­cia junto a su fami­lia durante la vio­lenta dic­ta­dura de los Khmer Rouge que azotó al país entre 1975 y 1979. En la medida que el rea­li­za­dor trató de bus­car en vano alguna foto­gra­fía que tes­ti­mo­niara los actos de auto– geno­ci­dio de Pol Pot, para tes­ti­mo­niar ese dolo­roso período recu­rrió al uso de unas peque­ñas escul­tu­ras arte­sa­na­les crea­das y de un rela­ti­va­mente escaso mate­rial de archivo. Con una voz en off (Ran­dal Douc) que acom­paña a las imá­ge­nes y una música (Marc Mar­der) que se ajusta acer­ta­da­mente al clima dra­má­tico del relato, el espec­ta­dor asiste a un docu­men­tal íntimo que expone la infan­cia feliz de Panh antes del fatí­dico 17 de abril de 1975 cuando las tro­pas revo­lu­cio­na­rias irrum­pie­ron en la capi­tal de Phnom Penh gene­rando el aban­dono de más de dos millo­nes de per­so­nas hacia los cam­pos de reedu­ca­ción esta­ble­ci­dos en el inte­rior del país; eso sig­ni­ficó la eli­mi­na­ción de cual­quier ves­ti­gio de capi­ta­lismo que Pol Pot y los miem­bros de su par­tido con­si­de­ra­ran inade­cua­dos. Pero la pro­po­si­ción colec­ti­vista del régi­men, a pesar de haber tenido el apoyo ini­cial de los cam­pe­si­nos, con­dujo a que el pue­blo estu­viese some­tido a con­di­cio­nes de escla­vi­tud y a que sufriera ham­bre como método para ase­gu­rar la obe­dien­cia de las órde­nes impar­ti­das por el régi­men. Sin duda, éste es un sólido y pode­roso docu­mento que Panh lo ha rea­li­zado como un medio de catar­sis al desear expo­ner el infierno vivido en el reciente pasado que enlutó a Cam­bo­dia.  

Den­tro de las pelí­cu­las lati­noa­me­ri­ca­nas, la pro­duc­ción argen­tina Wakolda de Lucía Puenzo reci­bió una cálida aco­gida crí­tica. Se trata del ter­cer tra­bajo de Puenzo, donde su ópera prima XXY fue pre­miada en 2007 en este fes­ti­val, y aquí ella demues­tra una gran madu­rez vol­cando a la pan­ta­lla su quinto libro publi­cado bajo el mismo nom­bre sobre la his­to­ria del médico nazi Josef Men­gele refu­giado en la Pata­go­nia argen­tina.  

El relato de fic­ción se desa­rro­lla en Bari­lo­che en 1960 donde Enzo (Diego Peretti), su señora Eva (Nata­lia Oreiro) y sus tres hijos se dis­po­nen a abrir una hos­te­ría ubi­cada a ori­llas del lago Nahuel Huapi. En el tra­yecto que los lleva al lugar de des­tino tra­ban cono­ci­miento con el doc­tor Hel­mut Gre­gor (Alex Bren­de­mühl), quien encon­trán­dose en esa región oculta su ver­da­dera per­so­na­li­dad del sinies­tro médico Men­gele; él se con­ver­tirá en el pri­mer hués­ped de la hos­te­ría. En ese lugar con­ti­nuará con los expe­ri­men­tos gené­ti­cos rea­li­za­dos en los cam­pos de con­cen­tra­ción durante la segunda gue­rra, abo­cán­dose a lograr el cre­ci­miento de Lilith (Flo­ren­cia Bado), una de las hijas del matri­mo­nio de 12 años de edad que es un poca baja de esta­tura para su edad; al pro­pio tiempo tam­bién se preo­cu­pará por seguir expe­ri­men­tando con Eva quien está emba­ra­zada de melli­zos. Una densa atmós­fera se va con­for­mando en la medida que una fotó­grafa (Elena Roger) recién lle­gada al lugar comienza a sos­pe­char sobre la ver­da­dera per­so­na­li­dad del ale­mán. Todo ello va adqui­riendo un clima más som­brío cuando se va difun­diendo la noti­cia de la cap­tura de Adolf Eich­mann en Bue­nos Aires por agen­tes del Mos­sad de Israel y Men­gele comienza sus pla­nes para huir del lugar. 

El film es fas­ci­nante y a pesar de la natu­ra­leza de su tema que podría pres­tarse al sen­sa­cio­na­lismo, Puenzo pre­fiere adop­tar un bajo per­fil para ir reve­lando sutil­mente la per­so­na­li­dad del cri­mi­nal así como la curiosa rela­ción esta­ble­cida entre él y Lilith; no menos impor­tante es la acer­tada des­crip­ción de la comu­ni­dad ger­mana del lugar pro­te­giendo al sinies­tro ase­sino. En resu­men, un tenso drama sutil­mente expuesto que ade­más de haber sido uno de los mejo­res fil­mes exhi­bi­dos en el fes­ti­val rati­fica la cali­dad del cine argen­tino. 

México logró otra dis­tin­ción por el con­junto de sus acto­res en el film La Jaula de Oro del direc­tor Diego Quemada-Diez. Aun­que el tema de inmi­gran­tes indo­cu­men­ta­dos tra­tando de lle­gar a los Esta­dos Uni­dos desde Amé­rica Cen­tral ha sido tra­tado en Sin Nom­bre (2009), este esfuerzo es válido donde a tra­vés de un relato abso­lu­ta­mente rea­lista se asiste a la dra­má­tica tra­ve­sía empren­dida por tres ado­les­cen­tes –dos varo­nes (Bran­don López, Car­los Cha­jon) y una chica dis­fra­zada (Karen Mar­tí­nez)- a quien se unirá un joven indio de Chiapas(Rodolfo Domín­guez) que no habla espa­ñol. El camino está pla­gado de ame­na­zas y peli­gros moti­va­dos por la pre­sen­cia de sinies­tros ban­di­dos, poli­cías corrup­tos y una banda de secues­tra­do­res. Aun­que el desen­lace de nin­guna manera está pre­visto, no todos los miem­bros del grupo lle­ga­rán a con­ver­tir en reali­dad el ansiado sueño ame­ri­cano. 

Manus­cripts Don’t Burn es un film iraní que tes­ti­mo­nia las difi­cul­ta­des que expe­ri­men­tan los inte­lec­tua­les del país. Desa­fiando la prohi­bi­ción impuesta a Moham­mad Rasou­lof de fil­mar por un período de 20 años, el rea­li­za­dor desa­fía esta deci­sión rodando una pelí­cula que docu­menta el estado de cen­sura que se vive y la forma en que se vale el estado para cas­ti­gar a sus disi­den­tes. A tra­vés de un relato de fic­ción, lo que Rasou­lof narra está basado en hechos reales cuando un con­si­de­ra­ble número de escri­to­res, inte­lec­tua­les y acti­vis­tas polí­ti­cos actuando en la década del 90 crí­ti­ca­mente denun­cia­ron las accio­nes adop­ta­das por el ava­sa­lla­miento de los dere­chos huma­nos por cier­tas per­so­nas que pos­te­rior­mente ocu­pa­rían car­gos minis­te­ria­les durante la ges­tión del actual pre­si­dente Mah­mud Ahma­di­ne­jad. Den­tro de ese con­texto y bajo la forma de un thri­ller, el relato enfoca a dos ase­si­nos a sueldo des­ti­na­dos a secues­trar e inte­rro­gar a un escri­tor disi­dente. Lo que sucede y se con­tem­pla en pan­ta­lla es real­mente esca­lo­friante al expo­ner las tác­ti­cas mafio­sas uti­li­za­das por fun­cio­na­rios del gobierno para aca­llar a todos aque­llos inte­lec­tua­les que atre­van a opo­nerse o a disen­tir con el gobierno con­ser­va­dor que rige los des­ti­nos del país. Aun­que la narra­ción no es siem­pre pareja o com­ple­ta­mente clara, el film es sin duda audaz, cau­ti­vante e indu­da­ble­mente sor­pren­dente al ilus­trar hechos de la reali­dad coti­diana que sin duda no habrán de con­ten­tar al actual pre­si­dente. Cabe acla­rar que para sal­va­guar­dar al equipo de fil­ma­ción, la pelí­cula no con­tiene cré­dito alguno sobre la iden­ti­dad de los acto­res que ani­ma­ron a los dife­ren­tes per­so­na­jes del relato.  

PRE­MIOS DE LOS FIL­MES EN COM­PE­TEN­CIA 

Palma de Oro: “La Vie d’Adèle– Cha­pi­tre 1 & 2 (Abde­lla­tif Kechi­che, direc­tor, Francia)

Gran Pre­mio: “Inside Llewyn Davis” (Joel y  Ethan Coen, Esta­dos Uni­dos.)Direc­tor: Amat Esca­lante, “Heli” (México)

Pre­mio del Jurado: “Like Fat­her, Like Son” (Hiro­kazu Kore-eda, Japón)

Actor: Bruce Dern, “Nebraska” (Ale­xan­der Payne, Esta­dos Unidos.)

Actriz: Béré­nice Bejo, “Le Passé” (Asghar Far­hadi, Francia-Italia)

Guión: Jia Zhangke, “A Touch of Sin” (China) 

PRE­MIOS DE LOS FIL­MES EN UN CER­TAIN REGARD

Pre­mio Prin­ci­pal: “The Mis­sing Pic­ture” (Rithy Panh, Cambodia-Francia)

Pre­mio del Jurado: “Omar” (Hany Abu-Assad, Palestina)

Direc­tor: Alain Gui­rau­die, “L’Inconnu du Lac” (Francia)

Pre­mio del Futuro: “Fruit­vale Sta­tion” (Ryan Coogler, Esta­dos Unidos)

Pre­mio Atri­buido a un Cierto Talento: El elenco de “La jaula de oro” (Diego Quemada-Díaz, México-España) 

PRE­MIOS DE LA CRI­TICA (FIPRESCI)

Com­pe­ti­ción: ““La Vie d’Adèle– Cha­pi­tre 1 & 2 (Abde­lla­tif Kechi­che, Francia)

Un Cer­tain Regard: “Manus­cripts Don’t Burn” (Moham­mad Rasou­lof, Irán)

Quin­cena de los Rea­li­za­do­res: “Blue Ruin” (Jeremy Saul­nier, Esta­dos Uni­dos.) 

OTROS PRE­MIOS ATRIBUIDOS

Cámara de Oro: “Ilo Ilo” (Ant­hony Chen, Singapur)

Pre­mio de la Quin­cena de los Rea­li­za­do­res: “Me Myself and Mum” (Gui­llaume Gallienne, Francia)

Gran Pre­mio de la Semana de la Crí­tica: “Salvo” (Fabio Gras­sa­do­nia, Anto­nio Piazza, Italia)

Men­ción Espe­cial de la Semana de la Crí­tica: “Los Due­ños” (Agus­tin Tos­cano, Eze­quiel Radusky, Argentina)

Palma de Oro al Mejor Cor­to­me­traje: “Safe” (Moon Byoung-gon, Corea del Sur)

Pre­mio del Jurado Ecu­mé­nico: “Le Passé” (Asghar Far­hadi, Francia-Italia)

La Caza

THE HUNT. Dina­marca, 2012. Un film de Tho­mas Vinterberg

Mads Mikkelsen

Mads Mik­kel­sen

MadsMik­kel­sen rea­liza una estu­penda labor y mere­ci­da­mente obtuvo el año pasado en Can­nes el pre­mio a la mejor inter­pre­ta­ción mas­cu­lina por su par­ti­ci­pa­ción en The Hunt del rea­li­za­dor danés Tho­mas Vin­ter­berg. Con todo este drama psi­co­ló­gico escrito por el rea­li­za­dor junto a Tobías Lind­holm no llega a satis­fa­cer ple­na­mente por su  poco con­vin­cente pre­misa inicial.

El tema de la pedofi­lia es impor­tante y ha sido tra­tado por el cine en más de una opor­tu­ni­dad, pero aquí no reviste el tra­ta­miento que corres­ponde sim­ple­mente por­que ese des­gra­ciado mal no llega a mani­fes­tarse en lo que se está narrando.  La trama se desa­rro­lla en una pequeña comu­ni­dad de Dina­marca donde Lucas (Mik­kel­sen) se desem­peña como maes­tro de un jar­dín de infan­tes. Este edu­ca­dor de inta­cha­ble repu­tación, man­tiene una buena rela­ción con los niños de su clase; sin embargo, todo se tras­ta­bi­lla cuando en un momento deter­mi­nado Klara (Annika Weder­kopp), una niñita que es hija de Theo (Tho­mas Bo Lar­sen), el mejor amigo de Lucas, hace creer a Grethe, la direc­tora del esta­ble­ci­miento (Susse Wold) que el maes­tro le exhi­bió su órgano viril. En lugar de reunir ele­men­tos que prue­ben la acu­sa­ción infan­til y par­tiendo del cri­te­rio de que “los niños nunca mien­ten” y que deben ser pro­te­gi­dos, la escuela acepta sin hesi­tar las decla­ra­cio­nes de la pequeña hacién­dola apa­re­cer como la inocente víc­tima de su des­ver­gon­zado maes­tro. De allí en más la his­to­ria alcanza pro­por­cio­nes desa­ti­na­das tra­tando de mos­trar los meca­nis­mos per­ver­sos del pue­blo para cas­ti­gar y hun­dir por com­pleto a un hom­bre inocente sin que exista una evi­den­cia con­creta de su culpa; para peor, y a pesar de que la pequeña niega pos­te­rior­mente lo que en su momento mani­festó, nada ayu­dará para res­ta­ble­cer el buen nom­bre de Lucas.  

Lo que se apre­cia es más bien una tele­no­vela bien fil­mada sobre cace­ría de bru­jas antes que un film que trate seria­mente un asunto tan grave como lo es la inci­ta­ción sexual infan­til. La nota de gra­cia de este film es Mik­kel­sen quien  pro­vee cali­dez a la vez que un sen­ti­miento de genuina devas­ta­ción al per­so­naje que le toca carac­te­ri­zar. 

Con­clu­sión: Un relato que se deja ver aun­que lo que se narra resulte inve­ro­sí­mil.  Jorge Gutman

Un Fun­da­men­ta­lista Reluctante

THE RELUC­TANT FUN­DA­MEN­TA­LIST. India-Pakistán-Estados Uni­dos, 2012. Un film de Mira Nair

Aun­que la novela de Moh­sin Hamid en que está basado The Reluc­tant Fun­da­men­ta­list reúne todos los ele­men­tos nece­sa­rios para lograr un thri­ller polí­tico de alto vuelo, la insa­tis­fac­to­ria adap­ta­ción rea­li­zada para la pan­ta­lla no logra pro­du­cir un film de sufi­ciente con­te­nido dra­má­tico debido a su estruc­tura par­cial­mente errá­tica y a un ritmo que se resiente a lo largo de más de dos horas de metraje. La his­to­ria de un pakis­taní injus­ta­mente tra­tado des­pués de los acon­te­ci­mien­tos de Sep­tiem­bre de 2011 nunca cobra real impacto. 

Riz Ahmed y Liev Schreiber

Riz Ahmed y Liev Schreiber

La acción que tiene lugar en Lahore comienza en momen­tos en que se pro­duce el secues­tro de un pro­fe­sor ame­ri­cano (Gary Richard­son); inme­dia­ta­mente vemos al joven pakis­taní Chan­gez Khan (Riz Ahmed) que acepta encon­trarse con el perio­dista Bobby Lin­coln (Liev Sch­rei­ber) den­tro de un clima deci­di­da­mente tenso. A tra­vés de flash­ba­cks Khan le relata la his­to­ria de su vida en los Esta­dos Uni­dos donde des­pués de haberse gra­duado exi­to­sa­mente en Prin­ce­ton, logra ser reclu­tado por un impor­tante hom­bre de finan­zas (Kie­fer Sut­her­land) que se con­vierte en su men­tor y hace que lle­gue a ocu­par un cargo de gran impor­tan­cia en Wall Street. Así, la glo­ria y for­tuna le están son­riendo e incluso logra cau­ti­var el cora­zón de Erica (Kate Hud­son), una bella artista fotó­grafa que es sobrina de su jefe. Todo cam­bia radi­cal­mente des­pués del 11 de sep­tiem­bre cuando equi­vo­ca­da­mente arres­tado e inten­sa­mente inte­rro­gado por las auto­ri­da­des, se con­vierte en chivo emi­sa­rio al ser per­ci­bido como un posi­ble enemigo del país; por si eso fuese poco, Erica tam­bién ter­mina rechazándolo.

Aun­que la direc­tora Mira Nair refleja el latente racismo y la poca res­pon­sa­bi­li­dad asu­mida por una socie­dad mate­ria­lista y pre­jui­ciosa donde todos los árabes o quie­nes son due­ños de una piel oscura caen bajo  la sos­pe­cha de posi­bles terro­ris­tas, lo que se expone resulta esque­má­tico sin que la emo­ción lle­gue a aflo­rar. De allí en más la trans­for­ma­ción de Chan­gez en acti­vista polí­tico adop­tando la causa del fun­da­men­ta­lismo musul­mán nunca llega a cobrar vida, así como tam­poco llega a con­ven­cer el per­so­naje de Lin­coln como un encu­bierto ope­ra­dor de la CIA dis­fra­zado de perio­dista. Final­mente, el para­le­lismo que el relato intenta des­cri­bir entre la rapa­ci­dad del mundo finan­ciero de Wall Street con las accio­nes adop­ta­das por el fun­da­men­ta­lismo musul­mán está expuesto con poca convicción.

Ahmed que apa­rece en la mayor parte del film se desem­peña muy bien en el rol pro­ta­gó­nico a pesar de la debi­li­dad del guión. Los otros per­so­na­jes resul­tan un tanto este­reo­ti­pa­dos en tanto que el vínculo sen­ti­men­tal entre Chan­gez y Erica apa­rece des­di­bu­jado sin quí­mica alguna.

Con­clu­sión: Un film que aun­que bien inten­cio­nado no logra que los impor­tan­tes temas con­si­de­ra­dos alcan­cen el nivel de pro­fun­di­dad reque­rido. Jorge Gut­man

Un Des­pia­dado Ase­sino a Sueldo

THE ICE­MAN. Esta­dos Uni­dos, 2012. Un film de Ariel Vromen

Un drama sór­dido exce­len­te­mente inter­pre­tado por Michael Shan­non es lo que aborda el novel direc­tor Ariel Vro­men. El film relata la verí­dica his­to­ria de un per­so­naje sinies­tro que durante 20 años come­tió más de 100 crí­me­nes hasta final­mente ser aprehen­dido por la poli­cía en 1986.

Michael Shannon

Michael Shannon

El cri­mi­nal en cues­tión es Richard Kuklinski, tam­bién apo­dado “Rit­chie” (Shan­non), cuyo rasgo dis­tin­tivo es el des­do­bla­miento de su per­so­na­li­dad como “hom­bre” y “bes­tia humana”; así, por un lado asoma el indi­vi­duo de nobles sen­ti­mien­tos actuando como devoto esposo de Debo­rah (Wynona Ryder) y buen padre de sus hijas ((McKa­ley Miller y Megan She­rrill); por el otro, emerge el psi­có­pata sin escrú­pulo alguno que mata a san­gre fría.

El film relata el desa­rro­llo de su lúgu­bre acti­vi­dad donde des­pués de ser des­pe­dido como edi­tor de fil­mes por­no­grá­fi­cos llega a vin­cu­larse con Roy DeMeo (Ray Liotta), un gangs­ter de la mafiosa fami­lia Gam­bino, que ha sabido cap­tar la zona lúgu­bre y oscura de Kuklinski a quien con­trata como ase­sino a sueldo. De allí en más y a espal­das de su señora y sus hijas que igno­ran lo que está haciendo, Rit­chie comienza una triste carrera cri­mi­nal tra­ba­jando para DeMeo para pos­te­rior­mente aso­ciarse con Robert Pronge (Chris Evans), otro agente cri­mi­nal. Al cabo de un tiempo, Kuklinski llega a adqui­rir triste noto­rie­dad, siendo apo­dado “The Ice­man” por con­ge­lar los cadá­ve­res de las per­so­nas que liquida para des­pués muti­lar­los y des­per­di­gar­los por la ciu­dad a fin de con­fun­dir y des­pis­tar a los detec­ti­ves policiales.

A pesar de que el tema reviste inte­rés, el film fla­quea por el tra­ta­miento pedes­tre que le imprime el rea­li­za­dor; sin mucha ima­gi­na­ción, Vro­men se limita a expo­ner los suce­si­vos crí­me­nes de Kuklinski donde la vio­len­cia grá­fica llega a exa­cer­bar el ánimo del espec­ta­dor al punto de fati­garlo. Con todo, los baches del relato se ate­núan por la pre­sen­cia de Shan­non, un actor que expresa mag­ní­fi­ca­mente la dua­li­dad del sica­rio que le toca ani­mar ofre­ciendo la frial­dad y la caren­cia de emo­ción que le exige su rol de bru­tal e imper­tur­ba­ble ase­sino; no menos impor­tante es la con­tri­bu­ción rea­li­zada por Liotta –todo un vete­rano carac­te­ri­zando a mafio­sos– así como la de Evans y Ryder; en bre­ves apa­ri­cio­nes se lucen James Franco como una víc­tima que ruega a Rit­chie que le per­done su vida y Step­hen Dorff como el dis­tan­ciado her­mano del criminal.

Con­clu­sión: El nivel de actua­ción y algu­nas sóli­das esce­nas es lo que ayuda a levan­tar par­cial­mente el nivel de este film frío que no ofrece reden­ción alguna sino más bien una visión oscura de la huma­ni­dad. Jorge Gut­man