Con Sub­tí­tu­los En Inglés

La Décimo Novena Edi­ción de CINEMANIA 

A par­tir del 7 de noviem­bre pró­ximo y hasta el 17 de noviem­bre inclu­sive, se desa­rro­llará en Mon­treal una nueva edi­ción de CINE­MA­NIA, el más impor­tante fes­ti­val de cine fran­cés con sub­tí­tu­los en inglés de la pro­vin­cia de Que­bec. Ade­más del inte­rés que puede apor­tar a la mino­ría angló­fona de asis­tir a las pro­yec­cio­nes de pelí­cu­las fran­ce­sas sin per­der diá­logo alguno, su pro­gra­ma­ción per­mite anti­ci­par a varios titu­los que pos­te­rior­mente ten­drán salida comer­cial así como tam­bién a otros que aún no cuen­tan con dis­tri­bui­dor local.

Léa Seydoux y Tahar Rahim en Grand Central

Léa Sey­doux y Tahar Rahim en Grand Central

En esta décimo novena edi­ción se pre­sen­tan un total de 49 pelí­cu­las de los cua­les 27 cons­ti­tu­yen pri­mi­cias para Amé­rica del Norte. El film de aper­tura es Le Passé del direc­tor iraní Asghar Far­hadi y el de clau­sura será Grand Cen­tral de Rebecca Zlo­towsky. Ade­más de estos dos fil­mes que fue­ron exhi­bi­dos en Can­nes 2013, otros del mismo fes­ti­val inclu­yen a Gris­gris de Mahamat-Saleh Haroun, Un Cha­teau en Ita­lie de Vale­ria Bruni-Tedeschi, Jeune y Jolie de Fra­nçois Ozon, Michael Kohl­haas de Arnaud des Palliè­res y Suzanne de Katell Qui­llé­véré. Del reciente Fes­ti­val de Toronto se verá Vio­lette de Mar­tin Pro­vost, un her­moso film sobre la vida de la escri­tora Vio­lette Leduc y su rela­ción con Simone de Bea­voir con la par­ti­ci­pa­ción de Emma­nue­lle Devos y San­drine Kiber­lain en los res­pec­ti­vos roles. 

Otros títu­los impor­tan­tes son L’Artiste et son modèle del rea­li­za­dor espa­ñol Fer­nando Trueba que tuvo una exce­lente recep­ción crí­tica en el Fes­ti­val de San Sebas­tián del año pasado, Fanny y Marius del rea­li­za­dor Daniel Auteuil quien tam­bién pro­ta­go­niza ambas pelí­cu­las, Le temps de l’aventure de Jerôme Bon­nell, Pour une femme de Diane Kurys y Gibral­tar de Julien Leclercq. 

Den­tro de un pro­grama espe­cial dedi­cado al actor Vin­cent Macaigne, un artista ver­sá­til que es con­si­de­rado como uno de los valo­res más impor­tan­tes de la nueva gene­ra­ción del cine fran­cés, se verá dos de sus pelí­cu­las: 2 Autom­nes 3 Hivers de Sébas­tien Bet­be­der y Ton­ne­rre de Gui­llaume Brac. 

Uno de los aspec­tos más rele­van­tes de este año será el home­naje que se rea­li­zará a Anouk Aimée, la mítica actriz del cine galo que ha desa­rro­llado una exi­tosa carrera pro­fe­sio­nal desde 1947 hasta el pre­sente con 85 pelí­cu­las de las cua­les algu­nas son clá­si­cos inol­vi­da­bles como en los casos de Lola (1961) de Jac­ques Demy, La Dolce Vita y 8 y ½ de Fede­rico Fellini, Un Hom­bre y Una Mujer de Claude Lelouch, para men­cio­nar algu­nas títu­los. Ade­más de una retros­pec­tiva donde se exhi­birá varios de sus fil­mes, la cele­brada intér­prete ofre­cerá una clase magis­tral pública y gra­tuita el 9 de noviem­bre a las 16h45 en el cine Imperial.

Otro acon­te­ci­miento impor­tante es la mesa redonda que ten­drá lugar el 16 de noviem­bre a las 15h30 con la pre­sen­cia de Emma­nue­lle Devos y Mar­tin Pro­vost des­pués de la exhi­bi­ción de Vio­lette. Entre otros artis­tas que tam­bién esta­rán en la mues­tra para pre­sen­tar sus pelí­cu­las se encuen­tran los rea­li­za­do­res Gui­llaume Brac y Rebecca Zlo­towski, los acto­res Tahar Rahim y Pie­rre Barouh y los pro­duc­to­res David Poi­rot, Antoine Le Car­pen­tier y Domi­ni­que Bes­nehard

Las exhi­bi­cio­nes ten­drán lugar en la sala del cine Impe­rial, en tanto que la retros­pec­tiva de Anouk Aimée se efec­tuará en la Cine­ma­teca de Que­bec. Infor­ma­ción adi­cio­nal vin­cu­lada con la pro­gra­ma­ción de los fil­mes y los hora­rios res­pec­ti­vos podrá encon­trarse en el sitio www.festivalcinemania.com

Varado En Altamar

ALL IS LOST. Esta­dos Uni­dos, 2013. Un film de J.C. Chandor

Robert Redford

Robert Red­ford

Des­pués de haber rea­li­zado Mar­gin Call (2011) sobre la cri­sis que atra­viesa un banco de inver­sio­nes antes del colapso finan­ciero de Sep­tiem­bre de 2008, el rea­li­za­dor J.C. Chan­dor retorna con un tema dia­me­tral­mente opuesto tanto en estilo como en con­te­nido. Adop­tando un ejer­ci­cio narra­tivo mini­ma­lista y no teniendo más que un solo per­so­naje en su desa­rro­llo, el relato con­ce­bido por Chan­dor gira en torno al ins­tinto natu­ral de sobre­vi­ven­cia de todo ser humano cuando se encuen­tra frente a situa­cio­nes lími­tes donde la muerte le está pisando los talones.

El vete­rano y con­sa­grado actor y direc­tor Robert Red­ford, anima en uno de los pape­les más remar­ca­bles de su exce­lente carrera de actor, a un per­so­naje cuyo nom­bre se des­co­noce. Se trata de un indi­vi­duo de edad madura, en apa­rien­cia común y corriente, que a bordo de su yate navega en las aguas del Océano Indico. Cuando un barco de carga gol­pea fuer­te­mente al velero, una larga odi­sea comienza para este indi­vi­duo teniendo en cuenta el incon­te­ni­ble des­li­za­miento del agua en el inte­rior del navío que ter­mina dañando el equipo marí­timo como así tam­bién pro­duce la des­ac­ti­va­ción de la radio de comu­ni­ca­ción. El asunto ter­mina com­pli­cán­dose aún más en la medida que las con­di­cio­nes meteo­ro­ló­gi­cas no le ayu­dan frente a la vio­lenta tor­menta que se desata. Con los víve­res que van redu­cién­dose y la ame­naza de fero­ces tibu­ro­nes que comien­zan a rodearlo es fácil­mente com­pren­si­ble la dimen­sión del peli­gro que este hom­bre debe afron­tar. Así es que valién­dose de su sex­tante y de mapas náu­ti­cos, se encuen­tra obli­gado a con­fiar en que las favo­ra­bles corrien­tes oceá­ni­cas ter­mi­nen ayu­dán­dolo para lograr la coope­ra­ción for­tuita que pueda obte­ner de alguna otra embar­ca­ción que estu­viese pró­xima a la suya.

He aquí un relato que está exclu­si­va­mente basado en la lucha del hom­bre frente a la natu­ra­leza y que en la remar­ca­ble inter­pre­ta­ción de Red­ford, des­pués de una larga ausen­cia en pan­ta­lla, adquiere dimen­sión espe­cial como el indi­vi­duo que tra­tando de man­te­ner una acti­tud calma es con­ciente de estar enfren­tando su mor­ta­li­dad; el actor trans­mite mag­ní­fi­ca­mente la acti­tud de un per­so­naje que sola­mente cuenta a su favor con las dotes natu­ra­les de su inte­li­gen­cia, intui­ción y des­treza para tra­tar de sal­var su vida.

En la medida que el film carece de diá­logo y cuenta con un único per­so­naje y esce­na­rio que es la vas­te­dad oceá­nica en que trans­cu­rre la acción, no existe ele­mento alguno que per­mita echar luces sobre la vida pasada del indi­vi­duo en cues­tión o saber qué es lo que lo animó a efec­tuar ese viaje; es el espec­ta­dor quien debe ima­gi­nar o supo­ner lo que el relato calla. De allí que gran parte de la apre­cia­ción de All Is Lost radica, ade­más de la fuerza expre­siva de Red­ford, en la des­ta­cada direc­ción de Cha­dor y en extra­or­di­na­rio esfuerzo des­ple­gado por la direc­ción de foto­gra­fía de Frank G. DeMarco para ofre­cer esas insu­pe­ra­bles imá­ge­nes fil­ma­das de mar abierto así como por Peter Zuc­ca­rini en las esce­nas fil­ma­das debajo del agua.

Con­clu­sión. Teniendo en cuenta la ausen­cia de alguna his­to­ria secun­da­ria, esta pro­duc­ción puede evi­den­ciar cierta mono­to­nía en sus 105 minu­tos de metraje. Sin embargo, su des­ta­cada inter­pre­ta­ción, esme­rada rea­li­za­ción y sus apre­cia­bles valo­res de pro­duc­ción com­pen­san ese incon­ve­niente dando como resul­tado un bello filmJorge Gut­man

La Mon­taña Salvaje

THE SUM­MIT. Irlanda-Gran Bretaña-Suiza-Estados Uni­dos, 2012. Un film de Nick Ryan

La montaña K2

La mon­taña K2

Este docu­men­tal se refiere al trá­gico acci­dente que en Agosto de 2008 cobró la vida de 11 mon­ta­ñe­ros en el intento de esca­lar K2. Esta mon­taña que se encuen­tra en el cora­zón de la cor­di­llera del Kara­kó­rum en el norte de Pakis­tán tiene una altura de 8600 metros y aun­que es más baja en 200 metros que el monte Eve­rest resulta más difí­cil de esca­lar por su difi­cul­tad téc­nica y por la ines­ta­bi­li­dad cli­ma­to­ló­gica reinante. De allí que la segunda mon­taña más alta del mundo (tam­bién cono­cida como la “Mon­taña Sal­vaje”) se haya con­ver­tido tam­bién en la más peli­grosa para quie­nes expe­ri­men­tan la pasión del alpinismo.

Basán­dose en mate­rial de archivo así como en repor­ta­jes efec­tua­dos a algu­nos de los sobre­vi­vien­tes de la expe­di­ción que llevó a 22 esca­la­do­res pro­ve­nien­tes de dife­ren­tes paí­ses a empren­der esta audaz aven­tura, el rea­li­za­dor Nick Ryan trata de recrear dra­má­ti­ca­mente los hechos con la inten­ción de cla­ri­fi­car –si acaso real­mente existe expli­ca­ción alguna– las cau­sas del desas­tre; según las decla­ra­cio­nes del holan­dés Wilco van Rooi­jen, líder de la expe­di­ción y uno de los sobre­vi­vien­tes, pare­ce­ría que las pre­pa­ra­cio­nes poco orga­ni­za­das de este viaje con­tri­bu­ye­ron al des­afor­tu­nado desenlace.

En el dra­má­tico inci­dente se sabe que de los 22 alpi­nis­tas, 18 de ellos logra­ron lle­gar a la cum­bre, sin ima­gi­nar lo que podría sobre­ve­nir des­pués. Según las decla­ra­cio­nes de los exper­tos en la mate­ria el des­censo es deci­di­da­mente más difí­cil y arries­gado que el ascenso; de allí que sola­mente 7 de ellos hayan logrado retor­nar a la base. De los des­afor­tu­na­dos que no pudie­ron sobre­vi­vir se encon­traba Ger McDon­nell, un inge­niero que fue el pri­mer irlan­dés en lle­gar a la cum­bre de K2; se cree que en la etapa del des­censo él se apre­suró a auxi­liar a tres heri­dos alpi­nis­tas con el pre­cio de pagar con su vida la asis­ten­cia rea­li­zada; de algún modo ese hecho plan­tea en el film una pre­gunta no exenta de con­no­ta­cio­nes mora­les acerca de si según las reglas no escri­tas de este deporte, como medio de pre­ser­va­ción uno debe pro­se­guir en lo suyo dejando de lado a quie­nes pudie­ran reque­rir auxilio.

En líneas gene­ra­les el docu­men­tal impre­siona por sus imá­ge­nes aun­que no nece­sa­ria­mente en lo que con­cierne a la narra­ción; eso se debe a que hay dema­siada infor­ma­ción reco­gida que muchas veces resulta con­tra­dic­to­ria y ade­más por­que el rea­li­za­dor fre­cuen­te­mente deja de lado el tema cen­tral del relato para inter­ca­lar his­to­rias que de alguna manera dis­traen ate­nuando el inte­rés del espec­ta­dor, como es el caso del mate­rial de archivo de una expe­di­ción de carac­te­rís­ti­cas simi­la­res que tuvo lugar en 1954.

Con­clu­sión: The Sum­mit se dis­tin­gue por su belleza pano­rá­mica pero sin acla­rar con­ve­nien­te­mente cómo se pro­dujo la muerte de los 11 alpi­nis­tas. Jorge Gut­man

El Retorno de Carrie

CARRIE. Esta­dos Uni­dos, 2013. Un film de Kim­berly Peirce 

Chloe Grace Moretz y Julianne Moore

Chloe Grace Moretz y Julianne Moore

Este film es una nueva ver­sión de la cono­cida novela Carrie de Step­hen King que ori­gi­nal­mente fue diri­gido por Brian De Palma en 1976 con Sissy Spa­cek en el rol pro­ta­gó­nico y Piper Lau­rie como su madre. Desde el vamos, se puede afir­mar que aun­que lo que la rea­li­za­dora Kim­berly Peirce ofrece aquí diste de tener el mismo lirismo e impacto que la pelí­cula ori­gi­nal, con todo su tra­bajo es res­pe­ta­ble, per­mi­tiendo a la nueva gene­ra­ción de espec­ta­do­res con­tem­plar un film entre­te­nido den­tro del marco de las con­ven­cio­nes de los rela­tos de horror. 

En líneas gene­ra­les, salvo su pró­logo, el relato basado en el guión de Lawrence D. Cohen y Roberto Aguirre-Sacasa se ajusta al libro de King aun­que adap­tado a las nue­vas tec­no­lo­gías de la época actual. 

Chloe Grace Moretz anima a la pro­ta­go­nista Carrie White, una ado­les­cente que teniendo como madre (Julianne Moore) a una per­sona faná­ti­ca­mente reli­giosa ha influido en la for­ma­ción de su per­so­na­li­dad con­vir­tién­dola en una joven prác­ti­ca­mente igno­rante de aspec­tos que se vin­cu­lan con su edad a la vez que la ha mar­gi­nado socialmente. 

La inge­nui­dad de Carrie así como su natu­ra­leza tímida y extre­mada inocen­cia influ­yen para que sea dife­ren­ciada y aco­sada por sus com­pa­ñe­ras de escuela. Cuando des­pués de una ducha que tiene lugar en el recinto esco­lar es presa de un ata­que de pánico al ver que gotas de san­gre ema­nan de su cuerpo como con­se­cuen­cia de su pri­mera mens­trua­ción, no sólo que es objeto de la impla­ca­ble burla de sus com­pa­ñe­ras sino que ade­más ella es fil­mada con el telé­fono inte­li­gente de una de las más des­pia­da­das estu­dian­tes (Por­tia Dou­ble­day) quien coloca ese video en línea para que todo el mundo sepa lo que pasó. Es ahí donde Carrie des­cu­bre sus pode­res de tele­qui­ne­sia, o sea la ener­gía que emana de su cere­bro para lograr el movi­miento de los obje­tos, que a la pos­tre se con­ver­tirá en su letal ins­tru­mento de venganza. 

Hay algu­nas esce­nas que alcan­zan reso­nan­cia y emo­ti­vi­dad. Entre las mis­mas figura el cálido apoyo que Carrie recibe de su pro­fe­sora de gim­na­sia (Judy Greer) defen­dién­dola abier­ta­mente del des­pre­cio que ella sufre en la escuela; otro momento clave es aquél en que ella llega relu­ciente como una Ceni­cienta a la fiesta de gra­dua­ción acom­pa­ñada por un com­pa­ñero de clase de buena pre­sen­cia (Ansel Elgort) en donde por pri­mera vez cree haber ganado cierta acep­ta­ción social y con­fianza, aun­que ese momento de feli­ci­dad resulte efímero. 

Con un desen­lace sem­brado de vio­len­cia y horror, el film no alcanza la misma fuerza expre­siva que el ori­gi­nal pero no llega a decep­cio­nar. Si bien la inter­pre­ta­ción de Moretz dista de poseer la inten­si­dad expre­siva que brin­dase Spa­cek en el mismo rol, de todos modos se des­taca como un ser débil, inde­fenso y des­pro­te­gido que sufre de los emba­tes del ámbito esco­lar así como los des­va­ríos de su psi­có­pata madre cas­tra­dora. Quien real­mente se adueña del film es Moore quien, desde la pri­mera escena en que su tras­tor­nado per­so­naje da a luz a Carrie hasta el ins­tante final en el que se pro­duce el deci­sivo enfren­ta­miento con su hija, tra­duce la ver­da­dera sen­sa­ción de una mujer que apli­cando equi­vo­ca­da­mente los pre­cep­tos bíbli­cos llega a un estado de com­pleto des­equi­li­brio emo­cio­nal inclu­yendo la auto­mu­ti­la­ción. 

Con­clu­sión: Aun­que de nivel infe­rior al de su pri­mera ver­sión cine­ma­to­grá­fica, esta pelí­cula de horror está bien rea­li­zada y ade­más interesa por­que con­si­dera sobria­mente el dra­má­tico y espi­noso tema del “bull­ying” que afecta a la juven­tud ado­les­cente de la época actualJorge Gut­man

Antes De La Medianoche

BEFORE MID­NIGHT. Esta­dos Uni­dos, 2013. Direc­ción: Richard Lin­kla­ter. Dis­tri­bu­ción: Sony Pic­tu­res Home Enter­tain­ment ( 2013)

Des­pués de su estreno en sala hace 4 meses, el público que aún no ha visto este exce­lente film tiene oca­sión de apre­ciarlo en video, ya sea en DVD o en Blu-ray. Before Mid­night de Richard Lin­kla­ter es la ter­cera parte de una saga comen­zada en 1995 con Before Sun­rise y con­ti­nuada nueve años des­pués con Before Sun­set. Con los mis­mos per­so­na­jes y los mis­mos acto­res Lin­kla­ter logró que el segundo capí­tulo supe­rara las exce­len­cias del pri­mero y, por si fuera poco, su reciente film es el mejor de los tres. Se trata de una obra plena de encanto, suges­tión y hasta diría mágica, des­en­tra­ñando las carac­te­rís­ti­cas del amor de una pareja bien cons­ti­tuida des­pués de cierto período de convivencia.

Julie Delpy y Ethan Hawke

Julie Delpy y Ethan Hawke

Cabe recor­dar que en la his­to­ria comen­zada hace casi dos déca­das, en un viaje en tren desde Buda­pest a Viena, se pro­duce el encuen­tro entre el ame­ri­cano Jesse (Ethan Hawke) y la fran­cesa Celine (Julie Delpy), dos jóve­nes de poco más de 20 años donde la atrac­ción sur­gida entre ambos es inme­diata dando lugar a un tierno romance de esca­sas horas en Viena dado que él debía retor­nar a los Esta­dos Uni­dos y ella se diri­gía a París; pro­me­tiendo un reen­cuen­tro que debe­ría pro­du­cirse 6 meses des­pués, el mismo recién se pro­duce en 2004 cuando Jesse con­ver­tido en un reco­no­cido escri­tor visita París pro­mo­cio­nando su última novela y ahí Celine sale a su encuen­tro. Con las esca­sas dos horas que le que­da­ban para lle­gar al aero­puerto y regre­sar a los Esta­dos Uni­dos, Jesse le pro­pone a Celine un paseo por la ciu­dad de las luces para que cada uno se imponga del otro acerca de lo acon­te­cido en el trans­curso de los años pasa­dos; ya más expe­ri­men­ta­dos y en donde los sue­ños de los jóve­nes no lle­ga­ron a cris­ta­li­zarse del modo cómo lo habían pla­neado, queda flo­tando una sen­sa­ción de arre­pen­ti­miento mutuo por haber fra­ca­sado la cita que se habían pro­puesto en su momento; como “donde hubo fuego ceni­zas que­dan”, el segundo epi­so­dio con­cluye dejando el sus­penso en si ambos esta­rán dis­pues­tos a asu­mir el com­pro­miso emo­cio­nal de vivir jun­tos. Así se llega al momento actual donde Jesse y Celine han unido sus vidas, tie­nen un par de niñas melli­zas y asu­men una res­pon­sa­bi­li­dad com­ple­ta­mente dife­rente a la de las ante­rio­res eta­pas de sus vidas, como con­se­cuen­cia del pasaje del tiempo y por una madu­rez adqui­rida por los 40 años de edad que lle­van a cuestas.

Cuando comienza el film, ya se sabe que Jesse y Celine se casa­ron y el matri­mo­nio se halla en una isla griega con sus hiji­tas dis­fru­tando el último día de vaca­cio­nes de varias sema­nas en casa de unos ami­gos, antes de retor­nar a París donde fija­ron su resi­den­cia. Pre­via­mente, vemos a Jesse des­pe­dir en el aero­puerto a Hank (Sea­mus Davey-Fitzpatrick) su hijo ado­les­cente pro­ducto de su matri­mo­nio ante­rior quien lo vino a visi­tar y con quien tiene escaso con­tacto dado que vive con su madre en Chicago; de algún modo, el hecho de no haber com­par­tido con él sus años de infan­cia así como la pre­sente etapa de su vida con­tri­bu­yen a que Jesse se encuen­tre un tanto apenado.

La estruc­tura narra­tiva del film no ha cam­biado. Con diá­lo­gos escri­tos por el rea­li­za­dor y sus dos pro­ta­go­nis­tas, el público asiste al igual que en las dos pelí­cu­las ante­rio­res a con­ver­sa­cio­nes que aun­que apa­ren­te­mente intras­cen­den­tes cobran ímpetu y riqueza en las inge­nio­sas répli­cas que se pro­du­cen entre ellos. Des­pués de los pri­me­ros veinte minu­tos en que en plano fijo la cámara sigue a la fami­lia en el auto con­du­cido por Jesse, el público va impo­nién­dose de deta­lles que sutil­mente van ilus­trando los egos de ambos per­so­na­jes cuando dis­cu­ten sobre un nuevo empleo que Celine está a punto de comen­zar y que Jesse no está muy de acuerdo para que ella lo acepte. En la segunda sec­ción del film se los ve en una comida fami­liar ofre­cida por sus anfi­trio­nes grie­gos más otros ami­gos –jóve­nes y ancia­nos– donde los temas del amor, la fami­lia, las cos­tum­bres sexua­les, las dife­ren­cias de género entre hom­bre y mujer, y algu­nos otros tópi­cos de natu­ra­leza inte­lec­tual –espe­cial­mente de carác­ter lite­ra­rio– salen a relu­cir en diá­lo­gos abso­lu­ta­mente natu­ra­les, sin que el inte­rés por los mis­mos lle­gue a decaer. Pos­te­rior­mente, y dejando a las niñi­tas en casa de sus ami­gos, la pareja decide pasar la última noche en un hotel cer­cano para gozar momen­tos ínti­mos. Pero esas inten­cio­nes se frus­tran cuando Jesse recibe un lla­mado tele­fó­nico de Hank, y como con­se­cuen­cia del mismo se ori­gina una dis­cu­sión con Celine que va gene­rando en forma cre­ciente una atmós­fera de ten­sión al sur­gir repro­ches, celos y situa­cio­nes que podrían poner en jaque la rela­ción matri­mo­nial; pero no es así, por­que en última ins­tan­cia Lin­kla­ter, Hawke y Delphy optan por demos­trar que las fric­cio­nes o desacuer­dos que pue­den acon­te­cer entre los miem­bros de una pareja frente a situa­cio­nes exter­nas o impo­si­bles de con­tro­lar, de nin­gún modo pue­den aca­llar los ver­da­de­ros sen­ti­mien­tos de com­pren­sión y buena volun­tad que los vin­cula, en la medida que esa unión esta fun­dada en cimien­tos bien construidos.

En cuanto a la inter­pre­ta­ción Delpy y Hawke ya no exis­ten como acto­res al inte­grarse por com­pleto en las vidas de Jesse y Celine; estos dos per­so­na­jes son tan vívi­dos, rea­lis­tas y con­vin­cen­tes –ade­más de lograr una quí­mica extraordinaria- que resulta impo­si­ble desen­ten­derse de lo que dicen, sien­ten o expre­san ges­tual­mente reve­lando sus pensamientos. 

La trans­fe­ren­cia al video, a juz­gar por la pre­sen­ta­ción del for­mato Blu-ray, es de nota­ble cali­dad tanto en lo que con­cierne a su tex­tura, la cla­ri­dad de sus imá­ge­nes y los colo­res. Como parte del mate­rial com­ple­men­ta­rio se inclu­yen comen­ta­rios de inte­rés por parte de los dos intér­pre­tes y el rea­li­za­dor que en parte vuel­ven a ser vol­ca­dos al ser entre­vis­ta­dos por el crí­tico de cine Elvis Mit­chell. Esta edi­ción pre­sen­tada en idioma ori­gi­nal inglés cuenta con sub­tí­tu­los opta­ti­vos en inglés. Jorge Gut­man