Dis­ney Ver­sus Travers

SAVING MR. BANKS. Esta­dos Unidos-Gran Bretaña-Australia, 2013. Un film de John Lee Hancock

Deci­di­da­mente deli­ciosa, diver­tida, tierna y de gran emo­ti­vi­dad es esta pelí­cula que relata cómo se llegó a fil­mar la novela Mary Pop­pins de la autora de libros infan­ti­les Pamela L. Tra­vers. Con la extra­or­di­na­ria actua­ción de Emma Thom­pson y la sobria par­ti­ci­pa­ción de Tom Hanks el público asiste a un film encan­ta­dor con­tem­plando la hila­rante bata­lla entre un indi­vi­duo fir­me­mente deci­dido a que la novela lle­gara a la pan­ta­lla grande y una mujer obs­ti­nada a que su obra no fuese des­apro­ve­chada para con­ver­tirse en un pro­ducto holly­woo­dense rutinario.

Tom Hanks y Emma Thompson

Tom Hanks y Emma Thompson

La acción comienza en Lon­dres en 1961 cuando el agente de Tra­vers le hace ver que su situa­ción finan­ciera es bas­tante pre­ca­ria y que ella debiera acep­tar la invi­ta­ción que Walt Dis­ney le hace desde Los Ánge­les para que viaje a sus estu­dios y dis­cuta per­so­nal­mente con él las con­di­cio­nes para que su libro sea fil­mado. Cabe seña­lar que Dis­ney ya hacía 20 años que estaba intere­sado en fil­mar Mary Pop­pins encon­trán­dose con la per­sis­tente nega­tiva de la nove­lista por­que ella lo con­si­de­raba a él un hom­bre de Holly­wood intere­sado en los nego­cios no teniendo en cuenta que en reali­dad era un genio de la animación.

Encon­trán­dose sin otra opción mejor, Tra­vers decide efec­tuar el viaje pro­puesto por Dis­ney. De firme per­so­na­li­dad y de carác­ter suma­mente irri­ta­ble, desde el pri­mer momento en que se encuen­tra con el per­so­nal que rodea al crea­dor del ratón Mickey, esta dama man­tiene una fría dis­tan­cia. Más aún, cuando se le señala que todo el mundo se comu­nica a tra­vés del nom­bre de pila, ella se opone fir­me­mente a que la lla­men Pamela sino Ms Tra­vers única­mente, acti­tud que tam­bién emplea cuando se dirige a sus interlocutores.

Aun­que la mayor parte de la acción se desa­rro­lla en tiempo pre­sente, a tra­vés de flash­ba­cks el relato pasa revista a epi­so­dios de la infan­cia de Tra­vers (inter­pre­ta­ción estu­penda de la niña Annie Rose Buckley) en 1907 en su tie­rra natal de Aus­tra­lia; ahí se refleja la vin­cu­la­ción man­te­nida con su padre (Colin Farrell) que entre todas sus hijas sen­tía un afecto espe­cial por ella, y los serios pro­ble­mas de salud que lo afec­ta­ron como resul­tado de su incli­na­ción por la bebida y que de alguna forma tuvo que ser tole­rada por su com­pren­siva aun­que inco­mo­dada madre (Ruth Wil­son). Esa figura paterna le sir­vió a Tra­vers de ins­pi­ra­ción para Mary Pop­pins así como al pro­pio tiempo deter­minó muchos de los aspec­tos de carác­ter y per­so­na­li­dad que deter­mi­nan su con­ducta actual.

En las con­ver­sa­cio­nes pre­li­mi­na­res, Tra­vers mani­fiesta su inten­ción de man­te­ner el com­pleto con­trol sobre el guión del film y recién fir­mará el con­trato, una vez que sean resuel­tas a su entera satis­fac­ción todas las obser­va­cio­nes que pudiera rea­li­zar al mismo. Ade­más, una de las con­di­cio­nes fun­da­men­ta­les es que de nin­gún modo el film con­tenga esce­nas de animación.

Cuando Dis­ney está dis­puesto a acep­tar sus con­di­cio­nes, comienza el tra­bajo de Tra­vers tanto con el guio­nista del film Don DaGradi (Brad­ley Whit­ford), así como con los her­ma­nos Sher­man (Jason Sch­wart­man y B.J. Novak) res­pon­sa­bles de la música. Gran parte de la hila­ri­dad del relato des­cansa en las exa­ge­ra­das exi­gen­cias de la autora por insig­ni­fi­can­tes deta­lles donde tanto el guio­nista como los músi­cos no tie­nen otra alter­na­tiva que la de aguan­tar y tra­tar de adap­tarse a su terri­ble mal genio. A pesar de todo y con un poco de buena volun­tad por parte de DaGradi y los Sher­man, len­ta­mente el pro­yecto va tomando forma bajo el visto bueno de Tra­vers que en un momento dado llega a rom­per el hielo exis­tente cuando exte­rio­riza su entu­siasmo al oír la com­po­si­ción musi­cal “Let’s go fly a kite” que nue­va­mente le trae recuer­dos de su infan­cia. Sin embargo, habrá un con­tra­tiempo ines­pe­rado cuando se entera que el film con­ten­drá una escena ani­mada por pin­güi­nos y eso motiva a que brus­ca­mente se dirija al des­pa­cho de Dis­ney entre­gán­dole el con­trato sin fir­mar y regre­sando a Londres.

Hay varias situa­cio­nes del relato que lle­gan a tocar la fibra del espec­ta­dor sin que resul­ten for­za­das; entre las mis­mas merece seña­larse la buena rela­ción que Wal­ters man­tiene con el chó­fer (Paul Gia­matti) que la trans­porta y cómo ablanda su manera de ser al ente­rarse de que él es padre de una niña enferma; no menos impor­tante es el encuen­tro que tiene lugar en Lon­dres cuando Dis­ney acude a verla y uti­liza algu­nos váli­das razo­nes –entre ellas el haber pro­me­tido a su hija que el libro sería lle­vado al cine– para que la autora ceda final­mente los dere­chos de fil­ma­ción; por último resulta emo­tiva las esce­nas que mues­tran la gran pre­miere del film en donde Tra­vers pre­sen­ciando lo que ve en la pan­ta­lla no puede con­te­ner las lágri­mas de sus ojos cuando cier­tas secuen­cias nue­va­mente la lle­van a reme­mo­rar epi­so­dios de infan­cia con su padre.

El film está muy bien diri­gido y cier­ta­mente el guión de Kelly Mar­cel y Sue Smith merece elo­gios al entre­mez­clar muy bien el pre­sente con el pasado así como tam­bién es des­ta­ca­ble la incor­po­ra­ción de frag­men­tos de núme­ros musi­ca­les de Mary Pop­pins con la música com­puesta por Tho­mas Newman. 

Emma Thom­pson cum­ple un rol insu­pe­ra­ble trans­mi­tiendo mara­vi­llo­sa­mente una per­so­na­li­dad exas­pe­rante que no obs­tante llega a cap­tar la amplia sim­pa­tía del público; su con­mo­ve­dora actua­ción merece que sea nomi­nada para el Oscar. A su lado, en un papel que sin ser de reparto tam­poco es pro­ta­gó­nico, Tom Hanks se dis­tin­gue ofre­ciendo un inme­jo­ra­ble desem­peño como el gran crea­dor que aun­que sea un ave­zado hom­bre de empresa reúne al pro­pio tiempo una cali­dez espe­cial en el trato man­te­nido con la gente que lo rodea; más allá que físi­ca­mente pueda no ser una copia fiel de lo que ha sido Dis­ney, en todo momento pre­do­mina el espí­ritu caris­má­tico del artista y sobre todo la capa­ci­dad diplo­má­tica de saber lidiar con una inter­lo­cu­tora de difí­cil carácter.

El diseño de pro­duc­ción así como el ves­tua­rio aten­diendo hasta los meno­res deta­lles de lo que fue­ron los estu­dios de Holly­wood de la década del 60 agre­gan más ele­men­tos que valo­ri­zan al film.

Con­clu­sión: Saving Mr. Banks es un her­moso y con­mo­ve­dor film que ade­más de ser deci­di­da­mente reco­men­da­ble incen­tiva el deseo de vol­ver a ver Mary Pop­pins. Jorge Gut­man

Hacia La Mon­taña Solitaria

THE HOB­BIT: THE DESOLA­TION OF SMAUG. Esta­dos Unidos-Nueva Zelan­dia, 2013. Un film de Peter Jackson

Esta segunda parte de la tri­lo­gía de The Hob­bit, con­firma cla­ra­mente que el pro­pó­sito de Peter Jack­son es ofre­cer un espec­táculo típi­ca­mente comer­cial y des­ti­nado a los espec­ta­do­res que encuen­tran pla­cer en los blo­ck­bus­ters de Holly­wood. De allí que cual­quier aso­cia­ción a Lord of the Rings sería inapro­piada dado que aquí lo que menos abunda es pro­fun­di­dad filo­só­fica; más aún, las licen­cias intro­du­ci­das por el rea­li­za­dor junto a Fran Walsh, Phi­lippa Boyens y Gui­llermo del Toro como coguio­nis­tas, des­di­bu­jan la novela de JRR Tol­kien en que se basa esta his­to­ria. Fun­da­men­tal­mente se pre­sen­cia una aven­tura de fan­ta­sía narrada sóli­da­mente aun­que sin mucha suti­leza que bien podría haberse rea­li­zado en un esce­na­rio dife­rente al de la Tie­rra Media sin afec­tar su contenido.

Martin Freeman

Mar­tin Freeman

Comen­zando donde con­cluyó el pri­mer capí­tulo, el relato ofrece un pró­logo que trans­cu­rre en una taberna donde el mago Gan­dalf (Ian McKe­llen) man­tiene una reunión secreta con Tho­rin Oakens­hiel (Richard Armi­tage) sobre la manera de pla­ni­fi­car el res­cate del reino sub­te­rrá­neo de los enanos que se encuen­tra en manos del feroz dra­gón Smaug (impo­nente voz de Bene­dict Cum­ber­batch). Pos­te­rior­mente la acción con­ti­núa la aven­tura empren­dida por el hob­bit Bilbo Bag­gins (Mar­tin Free­man) en com­pa­ñía de Gan­dalf y los trece enanos, siem­pre lide­ra­dos por Tho­rin en direc­ción a la Mon­taña Soli­ta­ria. La ten­sión de los via­je­ros comienza a sen­tirse al tran­si­tar el tene­broso bos­que de Mirk­wood donde pron­ta­mente el grupo es per­se­guido por unos ame­na­za­do­res orcos pero que sal­drán ile­sos al obte­ner refu­gio por parte de Beorn (Mikael Pers­brandt), el cam­bia­dor de piel. Inme­dia­ta­mente des­pués Gan­dalf aban­dona a su grupo para efec­tuar otro viaje per­so­nal dejando a Bilbo y sus ami­gos quie­nes pro­si­guiendo el largo camino deben afron­tar otros dra­má­ti­cos con­tra­tiem­pos, como por ejem­plo toparse con un ejér­cito de gigan­tes­cas hor­mi­gas (muy bien logrado a tra­vés de los efec­tos espe­cia­les emplea­dos), o bien cuando estando cau­ti­vos en el reino de los Elfos gober­na­dos por Thran­duil (Lee Pace) logran esca­par aga­za­pa­dos en barri­les para flo­tar a tra­vés del río y tra­tando de no sucum­bir ante los impla­ca­bles orcos.

Para aña­dir mayor impacto al film, Jack­son incor­pora al guión al elfo Lego­las (Orlando Bloom), hijo de Thran­duil, así como a Tau­riel (Evan­ge­line Lilly), una elfa gue­rrera que no figura en la novela ori­gi­nal pero que cons­ti­tuye una agra­da­ble pre­sen­cia feme­nina que se adapta ade­cua­da­mente al relato en la lucha man­te­nida con los orcos.

Des­pués de sor­tear otros obs­tácu­los para lle­gar a Lake­town, los via­je­ros con­tem­plan una ciu­dad que debido a encon­trarse pró­xima a la Mon­taña Soli­ta­ria se encuen­tra en franca deca­den­cia desde que Smaug habita en ella. La última etapa es la lle­gada al lugar de des­tino donde Bilbo debe enfren­tar al mons­truoso dra­gón y Jack­son apro­ve­cha para ofre­cer aquí varias secuen­cias de exci­tante acción durante el impla­ca­ble ata­que que tiene lugar. Repen­ti­na­mente, esta segunda parte con­cluye en forma abrupta dejando al espec­ta­dor en la incer­ti­dum­bre sobre el desen­lace de esta his­to­ria. La incóg­nita que­dará dilu­ci­dada con el estreno del último capí­tulo en diciem­bre de 2014.

Como ocu­rrió con Un Unex­pec­tad Jour­ney aquí se vuelve a pre­sen­ciar un film de gran riqueza visual, con algu­nas imá­ge­nes compu­tado­ri­za­das muy bien logra­das, y una foto­gra­fía impe­ca­ble de Andrew Les­nie que apro­ve­cha muy bien los mag­ní­fi­cos pano­ra­mas de Nueva Zelan­dia; de allí que, el público adepto a los fil­mes de acción encon­tra­rán plena satis­fac­ción en con­tem­plar esta segunda entrega, sin duda más fluida narra­ti­va­mente que la pri­mera. Con todo, para aqué­llos que exi­jan algo más que puro espec­táculo, como ocu­rrió con Lord of The Rings donde había por detrás un rigu­roso aná­li­sis de la con­di­ción humana, puede que este film no lle­gue a con­for­mar­los en forma com­pleta, por­que en esen­cia no se dife­ren­cia mucho de los rela­tos de aven­tura y acción que sue­len pre­sen­tarse durante el verano.

Con­clu­sión: Para el público que haya dis­fru­tado con la pri­mera parte de The Hob­bit, segu­ra­mente que­dará satis­fe­cho con este segundo seg­mento que es más ameno y entre­te­nido, con la única sal­ve­dad de que puede expe­ri­men­tar frus­tra­ción por su final trunco. Jorge Gut­man

Un Relato de Injus­ti­cia Social

DIEGO STAR. Canada-Bélgica, 2013. Un film escrito y diri­gido por Fré­dé­rick Pelletier 

De tanto en tanto sur­gen agra­da­bles sor­pre­sas en mate­ria de cine como la que depara el rea­li­za­dor Fré­dé­rick Pelle­tier en Diego Star, su pri­mer lar­go­me­traje que ya ha sido visto en diver­sos fes­ti­va­les inter­na­cio­na­les y mere­cido varios pre­mios. El film encara la injus­ti­cia social que un honesto tra­ba­ja­dor debe sufrir por ser ínte­gro al no per­mi­tir que las men­ti­ras ocul­ten la ver­dad de los acontecimientos.

Issaka Sawadogo

Issaka Sawa­dogo

Diego Star es el nom­bre de un buque de carga ruso que nave­gando por el río Saint-Laurent se ve obli­gado a anclar en el puerto de Lévis, una pequeña ciu­dad ubi­cada al este de la pro­vin­cia de Que­bec, debido a pro­ble­mas téc­ni­cos de con­si­de­ra­ble alcance. Tanto los mari­ne­ros que inte­gran la tri­pu­la­ción como Traore (Issaka Sawa­dogo) que se desem­peña como asis­tente inge­niero, son acu­sa­dos por las ave­rías sur­gi­das; desde un comienzo queda claro que la falta debe ser acha­cada a los pro­pie­ta­rios del barco por la negli­gen­cia de no haber repa­rado pie­zas fun­da­men­ta­les que Traore había adver­tido opor­tu­na­mente pre­viendo los daños que podían surgir. 

Den­tro del foco cen­tral expli­ci­tado pre­via­mente, simul­tá­nea­mente el relato es mati­zado con la expe­rien­cia vivida por Traore durante la for­zada esta­día en tie­rra, mien­tras el buque es repa­rado. La com­pa­ñía naviera se ocupa de ubi­carlo en el hogar de Fanny (Chloé Bour­geois), una humilde madre mono­pa­ren­tal a quien la vida no la ha tra­tado como ella hubiera deseado y que tra­ba­jando en una cafe­te­ría local debe rea­li­zar gran­des esfuer­zos com­pa­ti­bi­li­zando los hora­rios para aten­der a su hijito. A tra­vés de los días va sur­giendo una fluida rela­ción entre la anfi­triona y su hués­ped, donde en varias oca­sio­nes él se encarga de cui­dar al infante mien­tras Fanny se ausenta; así entre los momen­tos de rela­tiva inti­mi­dad que resul­tan pla­cen­te­ros de obser­var, el hués­ped se mani­fiesta a ella hacién­dole cono­cer algu­nas refe­ren­cias de su vida per­so­nal cómo la razón de haber dejado Abid­jan, el lugar donde nació, para desem­pe­ñarse como marino y los sen­ti­mien­tos que le embar­gan por sen­tirse ausente de su pro­pia fami­lia. De este modo el film tras­ciende al pre­sen­tar dos seres que nece­si­tan de algún modo conec­tarse y sin que exista rela­ción román­tica alguna sino genuina com­pe­ne­tra­ción entre ellos. 

La his­to­ria alcanza nive­les dra­má­ti­cos, cuando frente a una inves­ti­ga­ción rea­li­zada por las auto­ri­da­des cana­dien­ses sobre los des­per­fec­tos del navío, los com­pa­ñe­ros de tra­bajo de Traore se ven for­za­dos a admi­tir una culpa que no les corres­ponde a fin de sal­var sus pues­tos, mien­tras que Traore por razo­nes de dig­ni­dad y por res­peto a sí mismo se adhiere a la ver­dad de los hechos denun­ciando a sus supe­rio­res sobre los daños oca­sio­na­dos por negli­gen­cia; sin embargo, pagará un pre­cio bien caro por su sin­ce­ri­dad cuando el capi­tán del buque le niega el pago del sala­rio que le corres­ponde por su tra­bajo y encuen­tra que es drás­ti­ca­mente des­pe­dido, deján­dolo de este modo librado a su suerte. 

Aun­que en muchos aspec­tos la explo­ta­ción de los tra­ba­ja­do­res mal­tra­ta­dos por sus emplea­do­res ya ha sido con­si­de­rada por el cine, en este caso el pro­blema se agrava al con­si­de­rar que dicho abuso es rea­li­zado a inmi­gran­tes deja­dos aban­do­na­dos en tie­rra ile­gal­mente y sin la mínima con­si­de­ra­ción humana. Sin duda, tal como se per­cibe en el relato, el men­saje que el film ofrece es cier­ta­mente per­tur­ba­dor al com­pro­bar cómo el idea­lismo de una per­sona inco­rrup­ti­ble puede con­du­cirlo a su exclu­sión social. 

Así como el foco cen­tral del film está mag­ní­fi­ca­mente expuesto, tam­bién es impor­tante des­ta­car la his­to­ria secun­da­ria del relato donde Pelle­tier ha logrado crear una mag­ní­fica auten­ti­ci­dad en la diná­mica rela­ción esta­ble­cida entre Traore y Fanny. El film se valo­riza ade­más por la nota­ble actua­ción de Sawa­dogo que prác­ti­ca­mente domina casi todo el relato así como por Bour­geois en un rol donde trans­mite mesura y sen­si­bi­li­dad; ambos intér­pre­tes logran exce­len­tes carac­te­ri­za­cio­nes de seres soli­ta­rios y emo­cio­nal­mente vul­ne­ra­bles por las cir­cuns­tan­cias que atraviesan. 

Den­tro de los fac­to­res téc­ni­cos de pro­duc­ción, resulta remar­ca­ble la foto­gra­fía de Phi­lippe Roy cap­tando el pano­rama inver­nal de Que­bec y que se aso­cia armo­nio­sa­mente al clima anímico de esta historia. 

Con­clu­sión: Ade­más de ser uno de los mejo­res fil­mes cana­dien­ses de 2013 sobre la dig­ni­dad humana, Diego Star cons­ti­tuye una muy pro­mi­so­ria carta de pre­sen­ta­ción de su novel rea­li­zadoJorge Gut­man

Encan­ta­dora Come­dia Musical

MARY POP­PINS. Esta­dos Uni­dos, 1964. Direc­ción: Robert Ste­ven­son. Dis­tri­bu­ción: Dis­ney (2013) 

Dick Van Dyke, Julie Andrews, Karen Dotrice y Matthew Garber

Dick Van Dyke, Julie Andrews, Karen Dotrice y Matt­hew Garber

Aun­que varias veces ya edi­tada en video, la inol­vi­da­ble pelí­cula Mary Pop­pins apa­rece por pri­mera vez en for­mato Blu-Ray en una edi­ción espe­cial que cele­bra anti­ci­pa­da­mente el medio siglo de vida. La pre­sen­ta­ción es a tra­vés de un paquete que incluye dos dis­cos: uno en Blu-Ray y el otro en DVD, así como tam­bién la copia digi­tal a tra­vés de un código de acceso en la red. 

Ver una vez más este film es sumer­girse nue­va­mente en el mágico reino de Walt Dis­ney; a pesar del tiempo trans­cu­rrido uno no deja de mara­vi­llarse del modo cómo la his­to­ria de Mary Pop­pins con­ce­bida mediante un serie de libros escri­tos desde 1934 por Pamela Lyn­don Tra­vers ha sido tras­la­dada a la pan­ta­lla con un film donde algu­nas esce­nas de ani­ma­ción han sido inte­gra­das exce­len­te­mente a la acción viva del relato, en momen­tos en que fal­ta­ban aún un par de déca­das para que las imá­ge­nes logra­das por la compu­tadora cum­plie­ran su misión.

Para quie­nes no estén aún al tanto sobre lo que cuenta el film se puede men­cio­nar que los tra­vie­sos Jane y Michael Banks enlo­que­cen con sus tra­ve­su­ras a las dife­ren­tes niñe­ras que van rotando en el hogar lon­di­nense del matri­mo­nio Banks, hasta el momento que des­ciende de las nubes Mary Pop­pins pro­vista de un para­guas y una pequeña maleta. En lugar de ape­lar al tra­di­cio­nal cri­te­rio de la estricta dis­ci­plina impuesta por las nanas bri­tá­ni­cas, ella sabrá ganarse de inme­diato el cora­zón de los niños; así, valién­dose de su sim­pa­tía y afecto al pasear con ellos con la com­pa­ñía de un afec­tuoso des­ho­lli­na­dor, can­tando, bai­lando y poniendo a prueba sus pode­res mági­cos, los niños que­dan des­lum­bra­dos al pro­pio tiempo que le habrán de retri­buir el cariño bien ganado. Con su lle­gada y su par­tida final, la encan­ta­dora Mary Pop­pins habrá logrado que la fami­lia soli­di­fi­que sus lazos y que los padres resul­ten menos rígi­dos y mucho más huma­ni­za­dos dedi­cán­do­les una mayor aten­ción a sus pequeños.

Si en pala­bras la his­to­ria puede resul­tar un tanto liviana o ende­ble, lo que ha hecho que este film se con­vierta en un clá­sico son las can­cio­nes de Richard y Robert B. Scher­man donde temas como por ejem­plo Chim Chi­me­nea (Chim chim che­ree), Super­ca­li­fra­gi­lis­ti­cex­pia­li­do­cious, Una Cucha­rada de Azú­car (A spoon­ful of sugar) o Remon­te­mos un Barri­lete (Let’s go fly a kite), resul­tan sen­ci­lla­mente memo­ra­bles. Lo que ante­cede no menos­pre­cia en modo alguno el guión de Don DaGradi y Bill Walsh al tener la habi­li­dad de con­ver­tir las aven­tu­ras anec­dó­ti­cas de los libros de Tra­vers en un com­pen­dio muy bien cohe­sio­nado. Si la música ejerce un rol impor­tante en el film, poco se habría logrado de no haber con­tado con la estu­penda actua­ción y el dulce tim­bre vocal de Julie Andrews que le valió un Oscar por este film. A su lado Dick van Dyke se luce como un muy buen come­diante y bai­la­rín. Natu­ral­mente, ade­más de la par­ti­ci­pa­ción de un homo­gé­neo elenco donde se des­ta­can los niños de enton­ces Karen Dotrice y Matt­hew Gar­ber, la direc­ción de Robert Ste­ven­son, la par­ti­ci­pa­ción de un dis­ci­pli­nado cuerpo de bai­la­ri­nes y la mara­vi­lla de sus efec­tos visua­les se encuen­tra el genio del tío Walt como el Alma Mater de este exce­lente proyecto. 

Ver este video y sobre todo en Blu-Ray es revi­vir la expe­rien­cia con­tem­plada en la pan­ta­lla debido a la trans­po­si­ción clara y cris­ta­lina de sus imá­ge­nes y sus vívi­dos colo­res. En lo que con­cierne al mate­rial extra, cabe seña­lar que el mismo es abun­dante; en lo estric­ta­mente nove­doso aquí se ha incor­po­rado el deno­mi­nado corto All New Beco­ming Mr. Sher­man donde el legen­da­rio com­po­si­tor Richard Sher­man man­tiene una intere­sante con­ver­sa­ción con el actor Jason Sch­war­tz­man quien acaba de inter­pre­tarlo en la pelí­cula Saving Mr. Banks, de inmi­nente estreno en Canadá, que trata sobre la géne­sis de este film. Tam­bién como nove­dad se encuen­tra un corto con las can­cio­nes can­ta­das en con­junto. Entre el mate­rial adi­cio­nal que ya se había incluido en ante­rio­res edi­cio­nes de video figu­ran comen­ta­rios rea­li­za­dos por Julie Andrews, Dick Van Dyke, Karen Dotrice y Richard Sher­man sobre los recuer­dos que guar­dan del rodaje del film; así tam­bién es de gran inte­rés el docu­men­tal The Making of Mary Pop­pins que minu­cio­sa­mente reseña dife­ren­tes aspec­tos de la fil­ma­ción, así como el deno­mi­nado From Page to Stage donde se pasa revista a todo el pro­ceso de pro­duc­ción a que dio lugar la adap­ta­ción del film para con­ver­tirse en una obra musi­cal que tuvo su estreno mun­dial en el West End de Lon­dres a fines de 2004 para luego triun­far en Broad­way dos años más tarde.

El audio de Mary Pop­pins es en inglés, fran­cés y espa­ñol con sub­tí­tu­los opta­ti­vos en los 3 idiomas. 

Con­clu­sión: Una exce­lente edi­ción en Blu-Ray con toda una nueva res­tau­ra­ción digi­tal y con el impor­tante valor incor­po­rado por el mate­rial adi­cio­nal que segu­ra­mente los ciné­fi­los sabrán apre­ciar.  Jorge Gut­man 

Don Her­ma­nos, Dos Destinos

OUT OF THE FUR­NACE. Esta­dos Uni­dos, 2013. Un film de Scott Cooper

Des­pués de la buena impre­sión que Scott Cooper causó con su pri­mer film Crazy Heart (2009) donde un can­tante de música coun­try pro­cura su reden­ción per­so­nal, ahora retorna con Out of the Fur­nace donde entre otros aspec­tos aborda la cri­sis eco­nó­mica que atra­vie­san cier­tas regio­nes de los Esta­dos Uni­dos así como la para­dó­jica situa­ción de vete­ra­nos de gue­rra que des­pués de haber pres­tado un ser­vi­cio a la patria cuando regre­san no logran ser rein­ser­ta­dos en el mer­cado ocupacional.

La acción tiene lugar en 2008, de acuerdo a los indi­cios sumi­nis­tra­dos por la tele­vi­sión mos­trando clips de la cam­paña de elec­ción pre­si­den­cial, y trans­cu­rre en Brad­dock, una pequeña ciu­dad del estado de Pennsyl­va­nia. El pano­rama se mues­tra com­pli­cado a causa del colapso eco­nó­mico y finan­ciero que sufre el país, afec­tando de manera espe­cial a esta loca­li­dad donde sus resi­den­tes no alber­gan incen­tivo alguno o espe­ranza de un futuro mejor.

Christian Bale

Chris­tian Bale

El guión de Cooper escrito con Brad Ingelsby pre­senta a dos her­ma­nos. Uno de ellos es Rus­sell Baze (Chris­tian Bale) quien al igual que su padre que lo había hecho antes que él deci­dió tra­ba­jar en la fábrica side­rúr­gica del lugar y que por el estado impe­rante de la eco­no­mía no tiene visos de per­ma­ne­cer ope­rando por mucho tiempo más; el her­mano menor es Rod­ney (Casey Affleck) quien habién­dose alis­tado como sol­dado en la gue­rra de Irak regresa al hogar enfren­tando un pano­rama rece­sivo que le impide aspi­rar a un empleo decente que le per­mita man­te­nerse. Cre­yendo que podrá cam­biar su suerte, Rod­ney opta por inten­tar suerte en el juego y para ello se endeuda cada vez más a tra­vés del dinero pres­tado por Petty (Willem Dafoe), un oscuro corre­dor de apuestas.

La situa­ción se empeora cuando al con­du­cir su vehículo negli­gen­te­mente, Rus­sell causa un acci­dente fatal por el cual es tem­po­ral­mente encar­ce­lado; al que­dar en liber­tad se encuen­tra con que su padre que ya estaba gra­ve­mente enfermo murió en su ausen­cia, y que su novia (Zoe Sal­dana) lo ha dejado para estar ahora com­pro­me­tida con el she­riff del lugar (Forest Whi­ta­ker). Des­pués de haber can­ce­lado parte de la deuda de Rod­ney, Rus­sell se entera con que su que­rido her­mano encon­trán­dose desocu­pado deci­dió par­ti­ci­par en dis­cu­ti­bles tor­neos de boxeo donde el empre­sa­rio es Har­lan DeGroat (Woody Harrel­son); se trata de un mali­cioso pro­duc­tor de dro­gas del cual nada lim­pio cabe espe­rar y en donde su nefasta per­so­na­li­dad queda com­ple­ta­mente deli­neada en la pri­mera escena del relato.

Los acon­te­ci­mien­tos pos­te­rio­res cobran un giro deci­di­da­mente dra­má­tico que con­viene no reve­lar, pero que pone a prueba hasta dónde llega el amor fra­ter­nal de Rus­sell hacia Rod­ney en un ambiente deci­di­da­mente depri­mente donde algu­nos per­so­na­jes del bajo fondo con­tri­bu­yen a que las con­di­cio­nes de vida se tor­nen aún más des­agra­da­bles para quie­nes no han sabido acer­tar con las deci­sio­nes adoptadas.

El film cuenta con algu­nas actua­cio­nes nota­bles. Una de ellas es la de Bale quien en el rol pro­ta­gó­nico da mues­tras de una aca­bada sol­ven­cia ani­mando a un obrero honesto cuya vida se des­mo­rona por fac­to­res que están fuera de su con­trol. Igual­mente con­vence Affleck como el trau­ma­ti­zado joven en pro­cura de un por­ve­nir más aus­pi­cioso que el que le es ofre­cido y Harrel­son des­cue­lla como el vio­lento y pro­vo­ca­dor psi­có­pata inca­paz de valo­rar la vida ajena.

Con­clu­sión: Glo­bal­mente con­si­de­rado Cooper ha logrado un tra­bajo sólido y muy com­pe­tente. Tanto la ilus­tra­ción del medio social como la des­crip­ción de sus per­so­na­jes demues­tran que el espec­ta­dor se encuen­tra ante un relato que aun­que aborda aspec­tos ya vis­tos otras veces capta de todos modos el inte­rés del espec­ta­dor por la forma cómo está pre­sen­tado. Lo que tam­bién es nece­sa­rio remar­car que la natu­ra­leza triste, gris y som­bría de esta his­to­ria pueda no ape­te­cer para quie­nes pre­fie­ran un cine más liviano o diver­tido; pero en todo caso, esta obser­va­ción no afecta la cali­dad intrín­seca de este drama. Jorge Gut­man