Nin­guna Tie­rra Extranjera

PETER DOIG 

Cró­nica de Jorge Gutman

Otra mues­tra de pres­ti­gio es la que ofrece el Museo de Bellas Artes de Mon­treal (MBMA) pre­sen­tando en forma exclu­siva para Amé­rica del Norte la obra del pin­tor Peter Doig. Bajo el título de Nin­guna Tie­rra Extran­jera (Nulle terre étran­gère) ésta es la pri­mera expo­si­ción impor­tante de este artista con­tem­po­rá­neo de 54 años de edad que el público tiene opor­tu­ni­dad de apre­ciar gra­cias a la cola­bo­ra­ción del museo con la Gale­ría Nacio­nal de Esco­cia en Edim­burgo.

Peter Doig en su taller

Peter Doig en su taller

Den­tro de la tra­di­ción de gran­des artis­tas de los últi­mos dos siglos pasa­dos como Bon­nard, Matisse, Gau­guin, Munch así como otros pin­to­res cana­dien­ses de la talla de James Wil­son Morrice y Tom Thom­son, la obra de Doig recibe influen­cia de estos crea­do­res aun­que impreg­nán­dola de una esté­tica espe­cial donde se des­taca la sen­sua­li­dad de los colo­res brin­da­dos, la aso­nan­cia for­mal y la sin­gu­lar expre­si­vi­dad trans­mi­tida en sus pinturas.

La Música del Futuro

La Música del Futuro

Esta expo­si­ción pasa revista a la pro­duc­ción del artista durante el trans­curso de los últi­mos 13 años que va refle­jando las moti­va­cio­nes así como las obse­sio­nes que estruc­tu­ran su crea­ción tanto en lo que con­cierne a sus pin­tu­ras, como a sus dibu­jos y esbo­zos efec­tua­dos. De alguna manera los temas abor­da­dos evo­can hechos reales del pasado y del pre­sente expe­ri­men­ta­dos en el curso de una vida nómade, pro­ducto de los suce­si­vos des­pla­za­mien­tos rea­li­za­dos resi­diendo en Edin­burgo , Tri­ni­dad, Que­bec, Lon­dres, Mon­treal y nue­va­mente Tri­ni­dad donde se esta­ble­ció en 2002.

Personajes en un bote rojo

Per­so­na­jes en un bote rojo

En la visita que el público efec­túa pasando de una gale­ría a la otra del museo, sur­gen los temas que estruc­tu­ran la obra de Doig a tra­vés de pin­tu­ras que ilus­tran esce­nas coti­dia­nas que si en apa­rien­cia resul­tan comu­nes o corrien­tes se apre­cia un aire de mis­te­rio, acon­te­ci­mien­tos his­tó­ri­cos, pai­sa­jes tro­pi­ca­les de fuerte colo­rido, figu­ras soli­ta­rias, bos­ques, botes, así como algu­nos cua­dros de con­te­nido mís­tico, fan­tas­ma­gó­rico y de apa­rien­cia supernatural. 

Ade­más de las telas pic­tó­ri­cas, la mues­tra expone docu­men­tos per­so­na­les así como tam­bién se des­taca una sala donde están exhi­bi­dos más de 40 afi­ches de pelí­cu­las que Doig pintó durante los últi­mos 14 años para las pro­yec­cio­nes de las mis­mas, como un ciné­filo de fil­mes artísticos. 

En sín­te­sis, una impor­tante mues­tra que per­mite des­cu­brir la obra de un pin­tor que entre­mez­clando ade­cua­da­mente moti­vos del pasado y del pre­sente, recuer­dos per­so­na­les y acon­te­ci­mien­tos tanto rea­lis­tas como ima­gi­na­rios, evi­den­cia una remar­ca­ble sensibilidad. 

La expo­si­ción se extiende hasta el 4 de mayo de 2014 y en su trans­curso se ha pro­gra­mado una serie de acti­vi­da­des edu­ca­ti­vas y cul­tu­ra­les que inclu­yen entre otras con­fe­ren­cias, exhi­bi­ción de una pelí­cula vin­cu­lada con el tema y visi­tas guia­das tanto en fran­cés como en inglés. Infor­ma­ción adi­cio­nal puede obte­nerse en el sitio http://peterdoig.mbam.qc.ca

El Amor Oculto De Dickens

THE INVI­SI­BLE WOMAN. Gran Bre­taña, 2013. Un film de Ralph Fiennes 

Abor­dando un epi­so­dio tras­cen­dente en la vida de Char­les Dickens pero poco cono­cido, Ralph Fien­nes en su doble con­di­ción de direc­tor e intér­prete logró un bello drama de época que ade­más de su natu­ra­leza román­tica tam­bién cons­ti­tuye un efi­ciente retrato del mundo lite­ra­rio y tea­tral de la Ingla­te­rra de media­dos del siglo 19. 

Fien­nes se nutrió del libreto pre­pa­rado por la guio­nista Abi Mor­gan quien demos­tró poseer una exqui­sita sen­si­bi­li­dad feme­nina en la adap­ta­ción que efec­tuó del libro bio­grá­fico de Claire Toma­lin (1990) donde se narran los amo­res ilí­ci­tos de Nelly Ter­nan con Dickens. 

El relato comienza en 1885 en Mar­gate, una ciu­dad cos­tera de Ingla­te­rra, donde Nelly (Feli­city Jones), está en los pre­pa­ra­ti­vos de diri­gir una pieza escrita por Dickens y Wil­kie Collins en la escuela local donde su marido (Tom Burke) es el direc­tor. Es ahí donde ella no puede dejar de recor­dar acon­te­ci­mien­tos que mar­ca­ron sus años de juven­tud a par­tir del momento en que conoce al céle­bre nove­lista. A tra­vés de flash­ba­cks la acción retro­cede a 1957, donde Nelly de 18 años de edad tiene la opor­tu­ni­dad de actuar junto a su madre (Kris­tin Scott Tho­mas) y her­mana (Per­dita Weeks) en una pro­duc­ción tea­tral de Collins (Tom Hollan­der) que es diri­gida e inter­pre­tada por el autor de Oli­ver Twist (Fien­nes). Dickens, en ese enton­ces un hom­bre de 45 años casado con Cat­he­rine (Joanna Scan­lan) y padre de 10 hijos, queda impre­sio­nado por la joven y a su vez ella no puede menos que guar­dar una con­si­de­ra­ble admi­ra­ción por una per­so­na­li­dad lite­ra­ria que en ese momento se encon­traba en la cum­bre de su carrera como novelista. 

Ralph Fiennes y Felicity Jones

Ralph Fien­nes y Feli­city Jones

Uno de los aspec­tos dis­tin­ti­vos de este relato es la suti­leza con que está expuesto el com­plejo vínculo sen­ti­men­tal de Nelly y Dickens que va desa­rro­llán­dose en forma lenta pero segura frente a un esce­na­rio espe­cial. Al comienzo de la rela­ción, el escri­tor ya man­tiene un dis­tan­cia­miento con su esposa donde la dife­ren­cia exis­tente a nivel inte­lec­tual con­tri­buye a que no la quiera más; de allí que su acer­ca­miento a Nelly le per­mite des­cu­brir a una per­sona dife­rente, que sabe con­sus­tan­ciarse con él y apre­ciar su tra­bajo. A todo ello, la joven desea man­te­ner un vínculo pla­tó­nico por­que Dickens de nin­guna manera está dis­puesto a casarse con ella; eso se debe a que el repu­tado escri­tor, bien cono­cido por sus inquie­tu­des socia­les y por la defensa de los valo­res fami­lia­res, no está dis­puesto a trans­gre­dir las con­ven­cio­nes de la moral vic­to­riana vigente que pue­dan man­ci­llar su repu­tación. De ese modo, cuando final­mente se con­suma el amor entre ambos, Nelly se resigna a acep­tar el adul­te­rio con total dis­cre­ción y que­dar rele­gada a la con­di­ción de la invi­si­ble mujer amada por el dra­ma­turgo; de ahí en más, ella será la som­bra que ali­men­tará en él toda su pasión y ener­gía de vida durante los 13 años que pre­ce­die­ron su muerte en 1870. 

Si bien Fien­nes contó a su favor con un insu­pe­ra­ble guión, no menos impor­tante es que supo dotar al film de una con­si­de­ra­ble soli­dez tanto en lo que con­cierne al modo de ser rela­tado como tam­bién por las nota­bles inter­pre­ta­cio­nes que obtuvo del cali­fi­cado elenco comen­zando por sí mismo. Carac­te­ri­zando a Dickens, logra dotarlo de tre­menda fuerza, trans­mite su pujante brío a la vez que per­mite exte­rio­ri­zar su ego­cen­trismo así como su repre­sión emo­cio­nal en el apa­sio­nado amor que siente por la joven y que debe man­te­nerlo en estricto secreto. Ani­mando a Nelly, Jones ofrece una con­sa­gra­to­ria com­po­si­ción que des­pierta sim­pa­tía y con­mi­se­ra­ción como la encan­ta­dora mujer que habiendo caído bajo el hechizo del famoso nove­lista, queda con­fi­nada a una vida disi­mu­lada y apar­tada impuesta por el amor que siente por aquél; asi­mismo, la actriz tam­bién tras­ciende en la variada gama emo­cio­nal que ofrece como la per­sona que habiendo reorien­tado su vida des­pués de la muerte de Dickens y for­mado un hogar, aún se encuen­tra aco­sada por los recuer­dos del pasado. En un papel de apoyo, es des­ta­ca­ble la par­ti­ci­pa­ción de Scan­lan ofre­ciendo una con­mo­ve­dora y des­ga­rrante com­po­si­ción de la sim­ple pero com­pren­siva esposa del escri­tor a quien durante la vida en común le brindó su incon­di­cio­nal apoyo y que a pesar de haber sido una buena madre evi­den­cia un pro­fundo dolor al prohi­bír­sele man­te­ner con­tacto con sus hijos des­pués de su separación.

La foto­gra­fía de Rob Hardy así como los dise­ños de pro­duc­ción de Maria Djur­ko­vic recrean ade­cua­da­mente el marco ambien­tal en que trans­cu­rre esta historia. 

Con­clu­sión: Un her­moso drama román­tico donde Fien­nes per­mite que el público fácil­mente se invo­lu­cre con la suerte de sus con­tra­dic­to­rios y huma­nos per­so­na­jes.  Jorge Gut­man

Tres Crí­me­nes Impunes

DEVIL’S KNOT. Esta­dos Unidos,2013. Un film de Atom Egoyan

Cier­ta­mente, el horrendo acto cri­mi­nal que oca­sionó la muerte de 3 inocen­tes niños de 8 años acae­cido en West Memp­his, Arkan­sas el 5 de mayo de 1993 ha sus­ci­tado enorme inte­rés y aún se man­tiene la incóg­nita sobre la iden­ti­dad del o de los ase­si­nos. El cine se ocupó del caso en tres exce­len­tes docu­men­ta­les rea­li­za­dos por Joe Ber­lin­ger y Bruce Sinofsky (1996, 2000 y 2011) y es así que poco mar­gen que­daba para vol­ver a refe­rirse sobre el mismo, a menos que se hubiera agre­gado alguna nove­dad escla­re­ce­dora, que lamen­ta­ble­mente no ocu­rrió. A pesar de todo, el inte­li­gente direc­tor cana­diense Atom Ego­yan con­si­deró intere­sante vol­ver a tra­tarlo mediante un relato de fic­ción; sin embargo, el film está lejos de alcan­zar la inten­si­dad dra­má­tica de los docu­men­ta­les men­cio­na­dos y por­que mien­tras que el último de la serie, Para­dise Lost: Pur­ga­tory, cul­mina en 2011, Devil’s Knot fina­liza con los dos jui­cios a los supues­tos cri­mi­na­les que tuvie­ron en 1994.

Collin Firth

Collin Firth

El relato de Scott Derri­ck­son y Paul Harris Board­man comienza el día de la trá­gica jor­nada donde tres niños ami­gos des­a­pa­re­cen del barrio resi­den­cial donde habi­tan; pron­ta­mente comienza la inves­ti­ga­ción poli­cial donde se llega a des­cu­brir sus cadá­ve­res des­nu­dos en un lago pró­ximo al lugar donde vivían. De los nume­ro­sos per­so­na­jes emer­gen­tes de este drama, la his­to­ria se con­cen­tra fun­da­men­tal­mente en Pam Hobbs (Reese Wit­hers­poon), la madre de uno de los chi­cos, y Ron Lax (Collin Firth), un inves­ti­ga­dor pri­vado de Memp­his. La labor de los detec­ti­ves poli­cia­les con­duce a la deten­ción de tres ado­les­cen­tes: Damien Echols (James William Ham­rick), Jason Bald­win (Seth Meri­weat­her) y Jes­sie Miss­ke­lley Jr. (Kris­top­her Higgins).

No es nece­sa­rio entrar en minu­cio­sos deta­lles sobre la forma poco efi­ciente en que la jus­ti­cia trató el asunto res­pon­sa­bi­li­zando a los tres sos­pe­cho­sos, pero era nece­sa­rio actuar con urgen­cia para aca­llar la indig­na­ción de la pobla­ción local así como ate­nuar en parte el dolor de los fami­lia­res ávidos de jus­ti­cia. Como se había lle­gado a la con­vic­ción de que los niños fue­ron sacri­fi­ca­dos por miem­bros de un culto satá­nico, todo hacía pre­su­mir que los acu­sa­dos que man­te­nían afi­ni­dad con la hechi­ce­ría, ade­más de por­tar ves­ti­men­tas en negro y sus gus­tos por la música metá­lica, encua­dra­ban ade­cua­da­mente como los res­pon­sa­bles homi­ci­das; esa con­clu­sión se ve refor­zada por una obli­gada con­fe­sión de Miss­ke­lley. El resul­tado es que sin evi­den­cia con­creta que pudiera invo­lu­crar obje­ti­va­mente a los acu­sa­dos, Damien Echols fue con­de­nado a la pena capi­tal, mien­tras que Bald­win y Mis­ke­lley lo fue­ron a pri­sión perpetua.

Ego­yan no logra que la dra­ma­ti­za­ción de los hechos refe­ri­dos cobre real ten­sión, sobre todo en las esce­nas del jui­cio donde los pro­ce­di­mien­tos de rigor resul­tan dema­siado con­ven­cio­na­les y un poco tedio­sos sin ofre­cer la cuota de emo­ción nece­sa­ria que sí se llegó a per­ci­bir en los docu­men­ta­les de Ber­lin­ger y Sinofsky. Es loa­ble la inten­ción del rea­li­za­dor de con­si­de­rar even­tos horro­ro­sos para ana­li­zar la reper­cu­sión emo­cio­nal que los mis­mos pro­du­cen social­mente, como lo logró mag­ní­fi­ca­mente en The Sweet Hereaf­ter (1997), pero aquí el relato se torna dema­siado esque­má­tico y anec­dó­tico con algu­nas esce­nas que se podían haber pres­cin­dido sin alte­rar su con­te­nido. Con todo, lo más obje­ta­ble es que al con­cluir en 1994, el relato deja de lado el aspecto más impor­tante de esta tra­ge­dia como fue la evo­lu­ción de los acon­te­ci­mien­tos en los años siguien­tes y el modo en que fue cam­biando la per­cep­ción y el sen­ti­miento de la pobla­ción local con res­pecto a las dudas sur­gi­das con rela­ción a la cul­pa­bi­li­dad de los reos. Sola­mente, en los cré­di­tos fina­les, se señala lo que ya es bien sabido: des­pués de haber pur­gado con una culpa inde­bida de 18 años, en agosto de 2011 los tres con­vic­tos reco­bra­ron su liber­tad al acep­tar some­terse al pro­ce­di­miento cono­cido con el nom­bre de “Alford Plea”, que per­mite que la per­sona incul­pada reafirme su inocen­cia pero al pro­pio tiempo admi­tiendo la exis­ten­cia de evi­den­cia sus­tan­cial que puede ser uti­li­zada para su con­dena. Así, la liber­tad de los tres inocen­tes que sacri­fi­ca­ron su juven­tud en la cár­cel se logra con el alto pre­cio de que for­mal­mente son con­si­de­ra­dos cul­pa­bles para la ley, en tanto que los tres homi­ci­dios per­ma­ne­cen irresueltos.

Aun­que el guión no lle­gue a satis­fa­cer en la medida de lo debido, sus per­so­na­jes están insu­fla­dos de con­si­de­ra­ble huma­ni­dad y eso es lo que trans­mi­ten Wit­hers­poon como la aque­jada madre que per­dió a su hijo, así como Firth donde su per­so­naje ofrece sus ser­vi­cios al ser­vi­cio de una noble causa al estar con­ven­cido de la inocen­cia de los tres mucha­chos. En otros roles, Ales­san­dro Nivola con­vence como el marido de Pam, quien en un momento dado se con­vierte en sos­pe­choso de los crí­me­nes come­ti­dos, así como Bruce Green­wood se des­taca en el papel del juez encar­gado de la causa.

Con­clu­sión: Un tema cau­ti­vante al ser­vi­cio de un film de fic­ción epi­só­dico que sin lle­gar a con­ven­cer total­mente se deja ver.  Jorge Gut­man 

Los Secre­tos Del Pasado

THE PAST (Le passé). Francia-Italia, 2013. Un film escrito y diri­gido por Asghar Farhadi 

Des­pués de su mag­ní­fica obra artís­tica que fue A Sepa­ra­tion (2011), el direc­tor y guio­nista iraní Asghar Far­hadi retorna con otro film denso donde los aspec­tos mora­les y éticos nue­va­mente salen a relu­cir den­tro de las com­ple­jas rela­cio­nes huma­nas que se pro­du­cen entre sus per­so­na­jes. Como suele suce­der, siem­pre son gran­des las expec­ta­ti­vas cuando se trata de un rea­li­za­dor como Far­hadi y por­que ade­más el film men­cio­nado fue pre­miado en 2012 con el Oscar a la mejor pro­duc­ción extran­jera. Aun­que The Past no lle­gue a alcan­zar la enver­ga­dura de su ante­rior tra­bajo, el rea­li­za­dor mani­fiesta su nota­ble habi­li­dad para con­ce­bir com­pli­ca­das tra­mas así como logra sóli­das pres­ta­cio­nes de sus acto­res, donde Béré­nice Bejo, su pro­ta­go­nista, obtuvo el pre­mio a la mejor inter­pre­ta­ción feme­nina en el Fes­ti­val de Can­nes del año pasado.

Bérénice Bejo

Béré­nice Bejo

La entre­ve­rada trama comienza cuando Ahmad (Ali Mosaffa), de nacio­na­li­dad iraní, deja Tehe­rán para retor­nar a Paris des­pués de 4 años de ausen­cia con el pro­pó­sito de fina­li­zar el trá­mite de divor­cio soli­ci­tado por su esposa fran­cesa Marie (Béré­nice Bejo). Durante su esta­día, des­cu­bre la difí­cil rela­ción que ella man­tiene con su hija ado­les­cente Lucíe (Pau­line Bur­let), pro­ducto de un matri­mo­nio ante­rior; tam­bién se impone que su ex mujer vive con su nueva pareja Samir (Tahar Rahim) quien cuida de su hijo Fouad (Elyes Aguis). El nudo dra­má­tico se pre­senta cuando al tra­tar de des­cu­brir la razón de la grieta exis­tente entre Lucie y su madre, Ahmad se entera de varios secre­tos vin­cu­la­dos con el pasado que marcó a esta dis­fun­cio­nal fami­lia y el variado sen­ti­miento de cul­pa­bi­li­dad que anima a sus inte­gran­tes frente a un per­so­naje sui­cida que se encuen­tra en estado omatoso.

El inte­rés del intrin­cado relato se man­tiene cons­tan­te­mente a tra­vés de la tela­raña que se va for­mando en torno a las rela­cio­nes fami­lia­res y que según la mira de cada per­so­naje no exis­ten ver­da­des ni men­ti­ras abso­lu­tas; con todo, cada inci­dente que aflora en el desa­rro­llo de esta his­to­ria creando un natu­ral sus­penso, va abriendo la puerta para dar cabida al que le sigue y así suce­si­va­mente hasta lle­gar al punto en donde hay dema­sia­dos giros que den­si­fi­cando la trama final­mente resul­tan algo for­za­dos y en con­se­cuen­cia afec­tan en parte su credibilidad.

Con­clu­sión: A pesar de que el melo­drama con­tem­plado no logre la com­pleta reper­cu­sión emo­cio­nal aguar­dada, éste es un film de apre­ciada sen­si­bi­li­dad que cuenta con una inob­je­ta­ble puesta escé­nica y en donde el remar­ca­ble tra­bajo de los acto­res con­tri­bu­yen a ele­var su cali­dad. Deci­di­da­mente, reco­men­da­ble.  Jorge Gut­man 

La Plaza De La Revolución

THE SQUARE. Egipto-Estados Uni­dos, 2013. Un film de Jehane Noujaim 

La direc­tora egip­cia Jehane Nou­jaim espe­cia­li­zada en fil­mes docu­men­ta­les, ofrece con The Square un fas­ci­nante relato del mismo género, rese­ñando la situa­ción de su país en rela­ción con los hechos acae­ci­dos con pos­te­rio­ri­dad a la pri­ma­vera árabe. 

El pro­ceso revo­lu­cio­na­rio comen­zado en enero de 2011 con la espon­tá­nea revuelta popu­lar que tuvo lugar en la plaza Tah­rir de El Cairo pro­dujo el derro­ca­miento del régi­men de Hosni Muba­rak des­pués de tres déca­das en el poder, alen­tando de este modo gran­des espe­ran­zas de un futuro demo­crá­tico que Egipto no llegó a cono­cer. Desde el prin­ci­pio, todos los acon­te­ci­mien­tos por los que el país atra­vesó hasta la fecha fue­ron amplia­mente difun­di­dos a tra­vés de los medios de comu­ni­ca­ción; así, el mundo no ha sido ajeno al pro­ceso que tuvo lugar hasta la elec­ción del pri­mer pre­si­dente musul­mán Moha­med Morsi en 2012, su gobierno que defraudó las expec­ta­ti­vas aguar­da­das y que motivó que la gente nue­va­mente se con­cen­trara en la la plaza para final­mente ser tes­tigo de su expul­sión por parte de las fuer­zas arma­das a fines de junio de 2013 res­que­bra­jando el esquema demo­crá­tico que se había for­jado poco tiempo atrás. 

Lo que esta pelí­cula ofrece como inno­va­ción a lo ya cono­cido es haberse valido de varios per­so­na­jes que invo­lu­cra­dos en este movi­miento popu­lar mani­fies­tan con sus opi­nio­nes la forma en que el país puede lle­gar a superar el males­tar que atraviesa. 

 Khalid Abdala y Ahmed Hassan

Kha­lid Abdala y Ahmed Hassan

Las inquie­tas cáma­ras de Nou­jaim y su equipo ubi­ca­dos en Tah­rir durante todo ese período salen al encuen­tro de Ahmed Has­san en 2011; este mucha­cho musul­mán secu­lar de poco más de veinte años y pro­ve­niente de la clase tra­ba­ja­dora de El Cairo repre­senta al espec­tro juve­nil de su país y como buen ora­dor trans­mite su opti­mismo, entu­siasmo y los idea­les que sus­tenta a peque­ños gru­pos que se for­man escu­chán­dolo, gene­rando de ese modo ani­ma­dos deba­tes. Entre sus ami­gos se encuen­tra Magdy, un hom­bre de unos cua­renta años quien había sido secues­trado y tor­tu­rado como miem­bro inte­grante de la Her­man­dad Musul­mana y que con la evo­lu­ción de los acon­te­ci­mien­tos expe­ri­menta un con­flicto de leal­ta­des. Otro pro­ta­go­nista impor­tante es Kha­lid Abda­lla de 33 años, un actor cono­cido en Occi­dente por su actua­ción en Uni­ted 93 (2006) y The Kite Run­ner (2007) e hijo de un exi­liado disi­dente polí­tico; repre­sen­tando a la inte­li­gen­cia escla­re­ce­dora y pen­sante de un impor­tante sec­tor de la pobla­ción que quedó mar­gi­nado en la época de Muba­rak, Abda­lla es un ardiente defen­sor de los dere­chos huma­nos y uti­liza a la plaza como el lugar apro­piado para expre­sar su desen­canto y pro­testa frente al cariz adop­tado por la evo­lu­ción de los acon­te­ci­mien­tos. Ade­más de los per­so­na­jes men­cio­na­dos el film pre­senta algu­nos otros secun­da­rios como tam­bién a fami­lia­res vin­cu­la­dos con los pro­ta­go­nis­tas men­cio­na­dos que expre­san sus pun­tos de vista sobre lo que está sucediendo. 

Este escla­re­ce­dor docu­men­tal per­mite al espec­ta­dor aten­der los dife­ren­tes pun­tos de vista de los par­ti­ci­pan­tes men­cio­na­dos brin­dando su visión de la demo­cra­cia y la forma en que el país podría alber­garla de manera vale­dera y per­ma­nente. Si bien es cierto que en prin­ci­pio, pare­ce­ría que en la actual situa­ción el egip­cio corriente no tiene otra opción que deci­dir entre un gobierno musul­mán reli­gioso u otro secu­lar limi­tado por un mili­ta­rismo auto­ri­ta­rio, lo cierto es que a pesar de los con­ti­nuos enfren­ta­mien­tos que tie­nen lugar entre el ejér­cito y los isla­mis­tas, el movi­miento pujante que se gestó hace tres años y sigue man­te­niendo vigen­cia per­mite alen­tar espe­ran­zas de un futuro más pro­mi­so­rio y por­ta­dor de la anhe­lada paz y con­cor­dia que deci­di­da­mente merece el pue­blo egipcio. 

Con­clu­sión: Un minu­cioso repor­taje polí­tico de incues­tio­na­ble valor sobre una revo­lu­ción en mar­cha que aun­que lenta y con difi­cul­ta­des trata de cobrar forma.  Jorge Gut­man