Un Film Ori­gi­nal e Impredecible

VIC + FLO ONT VU UN OURS. Canada, 2013. Direc­ción por Denis Côté. Dis­tri­bu­ción Fun Film (2014).

Cró­nica de Jorge Gutman

Más de una vez el inge­nioso cineasta Denis Côté mani­festó que en sus tra­ba­jos suele pri­vi­le­giar la puesta en escena antes que la exis­ten­cia de una trama for­mu­lada de manera tra­di­cio­nal; de allí que a lo largo de su fil­mo­gra­fía la his­to­ria ocupa un segundo lugar. Sin embargo, en Vic + Flo Ont vu un ours se asiste a un relato más permea­ble que en sus fil­mes pre­ce­den­tes; de todos modos, la narra­ción empleada sub­vierte la expec­ta­tiva del espec­ta­dor por­que a medida que el film pro­gresa, el guión añade infor­ma­cio­nes fal­tan­tes que obli­gan a que uno tenga que reubi­carse men­tal­mente para poder intro­du­cirse en la piel de sus personajes.

Pierrette Robitaille y Romane Bohringer

Pie­rrette Robi­tai­lle y Romane Bohringer

Difí­cil de cata­lo­gar la his­to­ria de este film den­tro de un género pre­ciso. Su pró­logo de apa­rente come­dia luná­tica queda inme­dia­ta­mente des­men­tido al comen­zar el relato. Vic­to­ria o Vic (Pie­rrette Robi­tai­lle), una mujer de 61 años, llega a una cabaña ubi­cada en algún paraje bos­coso de la pro­vin­cia de Que­bec, per­te­ne­ciente a su tío Emile (Geor­ges Mol­nar), un anciano mudo y sujeto a una silla de rue­das que nece­sita de asis­ten­cia y que hasta ese momento estaba al cui­dado de un joven vecino (Pier-Luc Funk ). Al poco tiempo se pro­duce la visita de Gui­llaume (Marc-André Gron­din) al lugar impo­nién­dole a Vic algu­nas nor­mas de com­por­ta­miento que debe cum­plir; es allí que uno se entera de que ella se encuen­tra en liber­tad con­di­cio­nal y que Gui­llaume es el fun­cio­na­rio encar­gado de vigi­larla; el hecho de que no se sepa cuál ha sido el delito come­tido por el que estuvo en pri­sión no tiene rele­van­cia. Un nuevo per­so­naje se agrega en la escena siguiente cuando Vic se encuen­tra en la cama, inti­mando con una mujer; se trata de Flo­rence o Flo (Romane Boh­rin­ger), más joven que Vic y que tam­bién estuvo en la cár­cel donde ambas se cono­cie­ron para luego con­ver­tirse en amantes.

De lo que ante­cede uno cree­ría asis­tir a un con­ven­cio­nal relato de amor homo­se­xual. Pero Côté no per­mite que el espec­ta­dor se anti­cipe a lo que piensa expre­sar agre­gando ingre­dien­tes, y es así que el desa­rro­llo de la trama va creando un clima de ten­sión dra­má­tica debido a diver­sos fac­to­res con­cu­rren­tes. En pri­mer lugar, la rela­ción entre ambas muje­res va adqui­riendo face­tas con­flic­ti­vas en la medida que Vic, sen­si­ble­mente vul­ne­ra­ble y depen­diente de Flo, teme per­derla dado que su amante res­ponde a una per­so­na­li­dad más inde­pen­diente ade­más de gus­tar tam­bién del sexo opuesto. No menos impor­tante es la apa­ri­ción de Marina (Marie Bras­sard), otro per­so­naje que afec­tará aún más el vínculo de la pareja. Final­mente, hay un nuevo ele­mento que hace que el relato adopte la forma de una ven­ganza per­versa, ori­gi­nando un desen­lace dra­má­tico inesperado.

Con varia­das vuel­tas de giro, se asiste a un film ori­gi­nal, fresco, ocu­rrente, bien rela­tado y con carac­te­res logra­da­mente des­crip­tos. En el aspecto for­mal, Côté hace gala de una ele­gan­cia esti­lís­tica ade­más de lograr apre­cia­bles com­po­si­cio­nes visua­les que valo­ri­zan a su relato.

El DVD es pre­sen­tado en su ver­sión ori­gi­nal fran­cesa con sub­tí­tu­los opta­ti­vos en inglés.

Alber­tine en Cinco Momen­tos Diferentes

ALBER­TINE, EN CINQ TEMPS – Autor: Michel Trem­blay – Direc­ción: Lorraine Pin­tal — Elenco: Émilie Bibeau, Lise Cas­ton­guay, Lorraine Côte, Éva Dai­gle, Moni­que Miller, Marie Tifo — Deco­ra­dos: Michel Gou­let – Ves­tua­rio: Sébas­tien Dionne — Ilu­mi­na­ción: Denis Gué­rette – Música Ori­gi­nal: Jorane. Dura­ción : 1h35 (sin entre­acto). Repre­sen­ta­cio­nes: Hasta el 10 de abril de 2014 en el Théâ­tre du Nou­veau Monde (www.tnm.qc.ca)

Cró­nica de Jorge Gutman

El pro­lí­fico autor Michel Trem­blay es sin duda un escri­tor que sabe ana­li­zar con pro­fun­di­dad la psi­quis feme­nina; pre­ci­sa­mente, es en esta pieza escrita en 1984 donde mejor se mani­fiesta. Repuesta en más de una oca­sión, esta ver­sión escé­nica de Lorraine Pin­tal que se acaba de pre­sen­tar es sen­ci­lla­mente exce­lente pro­di­gando al espec­ta­dor una velada tea­tral de com­pleta satisfacción.

Monique Miller

Moni­que Miller

En lo que con­cierne a su con­te­nido, Trem­blay uti­liza para su cons­truc­ción dra­má­tica el recurso de la memo­ria para recom­po­ner el pasado en la vida de una per­sona y ana­li­zar de qué manera pudo haber sido dife­rente el rumbo adop­tado. Para ello uti­liza al per­so­naje prin­ci­pal de Alber­tine a los 70 años de edad (Moni­que Miller); se trata de una per­sona sufrida que acaba de salir del hos­pi­tal des­pués de haber rozado la muerte con una sobre­do­sis de medi­ca­men­tos. Comen­zando una segunda vida esta mujer, desde su habi­ta­ción de un hogar de ancia­nos donde reside, pasa revista a su exis­ten­cia y de allí en más comien­zan a sur­gir las dife­ren­tes per­so­na­li­da­des que ali­men­ta­ron su espí­ritu a tra­vés del tiempo; así se con­tem­pla a la joven inquieta de 30 años (Émilie Bibeau) con gran­des pla­nes para el futuro pero que al lle­gar a sus 40 años (Éva Dai­gle) com­prueba que sus expec­ta­ti­vas no han sido logra­das por lo que expe­ri­menta un sen­ti­miento de rabia; al lle­gar a los 50 años (Marie Tifo) intenta alcan­zar vana­mente una feli­ci­dad que dé sen­tido a su vida lo que con­duce a que a los 60 años (Lise Cas­ton­guay) ya com­ple­ta­mente desilu­sio­nada se sienta sumer­gida en un estado depre­sivo. La esen­cia de la obra radica en el fan­ta­sioso inter­cam­bio que se pro­duce entre las dife­ren­tes Alber­ti­nas y a ello debe agre­garse la pre­sen­cia de Made­leine (Lorraine Côte), la her­mana con­fi­dente y com­pren­siva que ade­más de haber sido un fac­tor de gran huma­ni­dad en los esta­dios de su vida, tea­tral­mente cons­ti­tuye el hilo que vin­cula a los dife­ren­tes personajes. 

De natu­ra­leza evo­ca­tiva y melan­có­lica, esta obra se vale de Alber­tina para efec­tuar un retrato de todos los sen­ti­mien­tos que el ser humano puede ani­dar a tra­vés de su exis­ten­cia. Así, la cólera, frus­tra­ción, desen­canto, tris­teza, cul­pa­bi­li­dad, arre­pen­ti­miento, sole­dad y pro­ble­mas de comu­ni­ca­ción pue­den con­du­cir a que una per­sona se sienta impul­sada a adop­tar acti­tu­des extre­mas. Con todo, la obra brinda un men­saje de aliento espe­ran­za­dor; eso se apre­cia cuando Alber­tine, habiendo con­se­guido exor­ci­zar los fan­tas­mas de un pasado impo­si­ble de ser modi­fi­cado, puede final­mente recon­ci­liarse con sí misma, adqui­riendo la sere­ni­dad nece­sa­ria para seguir viviendo y qui­zás para dis­fru­tar de un des­tino mejor en los años que aún le restan.

A la com­pe­tente direc­ción de Pin­tal debe agre­garse la valiosa cola­bo­ra­ción de seis estu­pen­das actri­ces que han sabido com­pe­ne­trarse con la sen­si­bi­li­dad que el autor trans­mi­tió a los per­so­na­jes de su pieza. Entre otros fac­to­res que apun­ta­lan la cali­dad de esta pro­duc­ción debe men­cio­narse una buena esce­no­gra­fía ima­gi­nada por esca­le­ras de cara­col que repre­sen­tan el uni­verso de su pro­ta­go­nista y que gene­ran el espa­cio ade­cuado para el des­pla­za­miento fluido de sus personajes. 

Un Hom­bre y su Doble

ENEMY. Esta­dos Uni­dos, 2013. Un film de Denis Villeneuve

Aun­que el nom­bre de José Sara­mago ins­pire enorme res­peto por su obra lite­ra­ria, no creo que el des­a­pa­re­cido Pre­mio Nóbel de Lite­ra­tura de 1998 pudiera haber apro­bado la ver­sión cine­ma­to­grá­fica de su novela El Hom­bre Dupli­cado publi­cada en 2002. La direc­ción de Denis Ville­neuve es impe­ca­ble pero eso no impide que tras la pro­yec­ción de Enemy quede una sen­sa­ción de frus­tra­ción por haber que­dado irre­suelto y trun­cado el foco cen­tral del relato sobre la apa­sio­nante temá­tica del doble y la bús­queda de la identidad.

Jake Gyllenhaal

Jake Gyllen­haal

El film trans­cu­rre en la ciu­dad de Toronto, que lejos de repre­sen­tar una tar­jeta pos­tal aquí es ilus­trada como una urbe fría y poco aco­ge­dora, pro­ba­ble­mente para que sirva como el ade­cuado telón de fondo de la opre­siva his­to­ria que en este caso se pre­sen­cia. Las pri­me­ras imá­ge­nes pare­cie­ran que­rer brin­dar el tono de lo que será el resto del film donde den­tro de un clima de enso­ña­ción (¿reali­dad o fan­ta­sía?) vemos a un indi­vi­duo con barba (Jake Gyllen­haal) junto con otros reuni­dos en un club de hom­bres donde el sexo en vivo cons­ti­tuye la prin­ci­pal atrac­ción. De inme­diato, el guión de Javier Gullon tras­lada a este hom­bre bar­budo, lla­mado Adam Bel, a un aula donde se lo ve impar­tiendo una clase de his­to­ria a sus alum­nos en una uni­ver­si­dad no espe­ci­fi­cada. La pri­mera impre­sión es la de con­tem­plar a un per­so­naje extraño e inte­rior­mente inquieto como si algo lo moles­tara o preo­cu­para; una suerte de com­por­ta­miento indi­fe­rente man­tiene con su agra­da­ble com­pa­ñera Mary (Mela­nie Lau­rent) donde en sus momen­tos ínti­mos prac­tica el sexo como un acto mera­mente físico, des­pro­visto de emo­ción o sen­ti­miento alguno. Su vida cam­bia radi­cal­mente cuando a ins­tan­cias de un pro­fe­sor colega adquiere un video de un film donde nota que un actor secun­da­rio guarda un pare­cido extra­or­di­na­rio con él. Ins­tado por la curio­si­dad, rea­liza una serie de inves­ti­ga­cio­nes que lo con­du­cen a deter­mi­nar el domi­ci­lio y telé­fono de dicho actor lla­mado Ant­hony St. Claire, quien está casado con Helen (Sarah Gadon) que se encuen­tra en un avan­zado estado de embarazo.

Hasta aquí todo trans­cu­rre den­tro de un clima de intri­gante mis­te­rio al que uno sigue aten­ta­mente para ver de qué manera se desen­vol­ve­rán los acon­te­ci­mien­tos, sobre todo por­que todo hace pre­su­mir que el tema de la iden­ti­dad y sus impli­can­cias adqui­rirá pro­ta­go­nismo en el desa­rro­llo del relato. Des­pués del encuen­tro que se pro­duce entre ambos, uno no deja de obser­var sig­ni­fi­ca­ti­vos deta­lles donde Adam no solo halla en Ant­hony a un doble sino a un dupli­cado físico de su per­sona; así, este doble tam­bién se deja cre­cer la barba, los dos tie­nen igual tono de voz, son de la misma altura, simi­lar lon­gi­tud de las manos, idén­tica forma de moverse al cami­nar y con una igual marca en el pecho.

Lo que per­turba en la narra­ción es que por una parte se trata de pre­sen­tar a Adam y Ant­hony como si fue­ran dos seres dife­ren­tes para pos­te­rior­mente con­fun­dir­los de manera irra­cio­nal den­tro de una suce­sión de acon­te­ci­mien­tos inex­pli­ca­bles y absur­dos, tra­tando de crear una meta­mor­fo­sis de tipo kaf­kiana que aquí no resulta con­vin­cente. Tal como se ve, pare­ce­ría que uno está asis­tiendo a una his­to­ria que gra­dual­mente se vuelve más dis­pa­ra­tada sin que la moti­va­ción psi­co­ló­gica que intrín­se­ca­mente debe­ría exis­tir en el tema de la iden­ti­dad, lle­gue a con­cre­tarse. ¿Cómo encon­trar un sen­tido al sin sen­tido de una his­to­ria gélida, imper­so­nal y cuyo título “enemigo” no se alcanza a com­pren­der? ¿Cómo aso­ciar las pesa­di­llas de Adam en la trama aquí desa­rro­llada? ¿Cómo se explica la escena final, que aun­que obvia­mente no se habrá de rela­tar, da la impre­sión de que el film quedó interrumpido?

Den­tro del pequeño elenco, nada es repro­cha­ble. Lau­rent y Gadon se desem­pe­ñan correc­ta­mente como así tam­bién lo hace Isa­be­lla Ros­se­lllini como la pose­siva madre de Adam. En cuanto a Gyllen­haal ofrece una sólida actua­ción asu­miendo dos per­so­na­jes esca­sa­mente diferentes.

Por el momento y para quien quiera ver un exce­lente film sobre este tema es mejor que con­tem­ple La dou­ble vie de Véro­ni­que (1991), remar­ca­ble­mente rea­li­zado por Krysz­tof Kieslowski.

Con­clu­sión: Desa­fiando las expec­ta­ti­vas de aguar­dar un remate gra­ti­fi­cante a la intriga creada por el relato, esta extraña explo­ra­ción del sub­cons­ciente humano pro­duce desa­zón y desen­cantoJorge Gut­man

Un Minis­tro Pintoresco

QUAI D’ORSAY. Fran­cia, 2013. Un film de Ber­trand Tavernier 

¿Alo­cada cari­ca­tura?, ¿Sátira polí­tica? ¿Farsa fan­ta­siosa? Poco importa si uno acierta o no en el género exacto para encua­drar a Quai d’Orsay; en cam­bio lo que sí interesa remar­car es que el vete­rano rea­li­za­dor Ber­trand Taver­nier al abor­dar por pri­mera vez la come­dia ofrece al público un entre­te­ni­miento de nivel supe­rior donde es difí­cil con­te­ner la risa frente a lo que acon­tece en las ofi­ci­nas del Minis­te­rio de Asun­tos Exte­rio­res de Fran­cia, ubi­cado en el Quai d’Orsay de París. A pesar de que todo lo que se expone es nece­sa­rio tomarlo con un gra­nito de sal, lo cierto es que esta ágil come­dia puede que no oculte mucho de la reali­dad vivida en el coti­diano y con­vul­sio­nado aje­treo del lugar donde se adop­tan deci­sio­nes polí­ti­cas que afec­tan a Fran­cia en su rela­ción con el resto del mundo. Con un ritmo diná­mico que en nin­gún momento pierde su impulso, Taver­nier junto con Chris­tophe Blain y Abel Lan­zac resol­vie­ron tomar como refe­ren­cia una popu­lar novela grá­fica de Abel Lan­zac para rela­tar las absur­das situa­cio­nes que le toca vivir a un joven pro­fe­sio­nal que obtiene un puesto en el gabi­nete de la gente que maneja al mundo den­tro del solemne edi­fi­cio que alberga al ministerio.

Thierry Lhermitte

Thie­rry Lhermitte

En esta his­to­ria de fic­ción Art­hur Vla­minck (Rap­hael Per­son­naz), un joven recién gra­duado en leyes de una pres­ti­giosa facul­tad, entra a tra­ba­jar como asis­tente y redac­tor de los dis­cur­sos de Ale­xan­dre Tai­llard de Worms (Thie­rry Lher­mitte), el Minis­tro de Asun­tos Exte­ri­ro­res. Lejos está de ima­gi­nar que ten­drá que lidiar con un hom­bre exce­si­va­mente impul­sivo que no alcanza a sumi­nis­trarle por com­pleto lo que tiene que hacer para dis­traer su aten­ción en varios asun­tos simul­tá­neos. Con la fuerza y rapi­dez de un hura­cán que arrasa con todo, Ale­xan­dre no esca­tima crí­ti­cas de los dis­cur­sos pre­pa­ra­dos por su subal­terno a pesar de no haber leído cla­ra­mente su con­te­nido y haciendo dis­qui­si­cio­nes que nada tie­nen que ver con la natu­ra­leza del dis­curso que mandó preparar. 

El com­por­ta­miento errá­tico y emo­cio­nal del minis­tro se mani­fiesta con todo el mundo que le rodea, repi­tiendo cons­tan­te­mente los prin­ci­pios de “legi­ti­mi­dad, luci­dez y efi­cien­cia” para la con­se­cu­ción de las labo­res que su minis­te­rio debe cum­plir aun­que no siem­pre logran ser satis­fe­chos. Des­pla­zán­dose con­ti­nua­mente entre las dife­ren­tes depen­den­cias que con­for­man su minis­te­rio, Ale­xan­dre es capaz de enlo­que­cer –en el buen sen­tido de la pala­bra– a todo su per­so­nal inclu­yendo a Claude Mau­pas (Neils Ares­trup), su tole­rante jefe de equipo que actúa como mode­ra­dor del ímpetu gene­rado por aquél. 

El relato se nutre de dife­ren­tes situa­cio­nes con las que el diná­mico y cari­ca­tu­resco minis­tro tiene que tra­tar enfren­tando algu­nas cri­sis polí­ti­cas, entre ellas los even­tos acae­ci­dos en el fic­ti­cio país Lud­me­nis­tán, así como los via­jes a Africa y a las Nacio­nes Uni­das donde debe ensa­yar para actuar deco­ro­sa­mente en un dis­curso de gran reper­cu­sión polí­tica a pro­nun­ciar ante el Con­sejo de Segu­ri­dad de las Nacio­nes Uni­das. Den­tro de las varias ins­tan­cias rego­ci­jan­tes del film es imper­di­ble la escena en que el Ale­xan­dre invita a almor­zar a la Pre­mio Nóbel de Lite­ra­tura (Jane Bir­kin); allí la sor­pren­dida mujer es inca­paz de pro­fe­rir pala­bra alguna frente a su inter­lo­cu­tor que le impide expre­sarse al domi­nar con su ver­bo­rra­gia el desa­rro­llo del encuentro. 

Más allá de la con­ti­nuada son­risa que aflora en el ros­tro del público con­tem­plando esta bri­llante come­dia, el relato cons­ti­tuye una buena apro­xi­ma­ción al mundo caó­tico del minis­te­rio y a todos los entre­te­lo­nes que por detrás se cue­cen para el cum­pli­miento de una agenda polí­tica con­ce­bida previamente. 

La actua­ción es impe­ca­ble con un elenco vol­cando su máximo entu­siasmo al ser­vi­cio de un film muy bien arti­cu­lado por Taver­nier, en donde las joco­sas situa­cio­nes jamás recu­rren a situa­cio­nes de dudoso gusto. 

Con­clu­sión: Un film ameno, afec­tivo y diver­tido capaz de entre­te­ner al mor­tal más imper­tur­ba­bleJorge Gut­man

Fes­ti­val Inter­na­tio­nal du Film sur L’Art

Cró­nica de Jorge Gutman

El Fes­ti­val Inter­na­cio­nal del Film de Arte, rea­li­zado anual­mente en Mon­treal y con­si­de­rado como uno de los más impor­tan­tes del mundo en su género, comienza el 20 de Marzo su tri­gé­sima segunda edi­ción con las exhi­bi­cio­nes de Off Ground de Bou­de­wijn Koole y Une chaise pour un ange de Ray­mond St Jean. El evento con­cluirá el 30 de Marzo con la pre­sen­ta­ción de la copro­duc­ción de Cuba y Gran Bre­taña To Dance Like a Man de Syl­vie Collier 

Como su nom­bre lo indica, esta mues­tra pre­senta fil­mes de arte en las dife­ren­tes mani­fes­ta­cio­nes invo­lu­cra­das en la crea­ción artís­tica. Con 270 docu­men­ta­les pro­ve­nien­tes de 34 paí­ses, la oferta es amplia y variada para que el público pueda esco­ger y ade­más ten­drá la opor­tu­ni­dad de par­ti­ci­par en acon­te­ci­mien­tos espe­cia­les como expo­si­cio­nes, mesas redon­das, cla­ses magis­tra­les, etc. que con­ta­rán con la pre­sen­cia de artis­tas y espe­cia­les invitados.

He aquí algu­nos de los títu­los que des­pier­tan espe­cial inte­rés. En mate­ria de arte con­tem­po­rá­neo el film L’art fait du bien de Jean-Sébastien Oue­llet con­si­dera la influen­cia de arte en nues­tra socie­dad a tra­vés de 7 per­so­na­jes que van reve­lando la manera en que las artes visua­les con­tri­bu­ye­ron a enri­que­cer sus vidas; entre los mis­mos se encuen­tran Hugues, víc­tima de Alz­hei­mer; Gilles, tra­ba­jando para gru­pos no pri­vi­le­gia­dos; Dany, un excén­trico dandy; France, sufriendo del sín­drome Down; Sop­hia, una niña de 12 años pro­ve­niente de un medio mul­ti­ét­nico; Véro­ni­que, sufriendo de un serio des­or­den ali­men­ti­cio; y los Boi­vin, una fami­lia moderna de los subur­bios de Quebec.

Den­tro del sec­tor del cine, el film Le Mys­tère MacP­her­son del docu­men­ta­lista Serge Gui­guère indaga sobre Frank Ran­dolph Macp­her­son, un jamai­cano que llegó a Que­bec en 1917 y que ha sido el héroe de una can­ción de Félix Leclerc y del film de ani­ma­ción del mismo nom­bre de Mar­tine Char­trand. En Bar­dot, la méprise el rea­li­za­dor David Teboul esboza un retrato par­ti­cu­lar y sen­si­ble ilus­trando las con­tra­dic­cio­nes de la mítica y apa­sio­nada Bri­gitte Bar­dot. En John Ford at Monu­ment Valley las direc­to­ras Clara y Julia Kuper­berg resal­tan la impor­tan­cia que esa región del estado de Ari­zona tuvo para el direc­tor John Ford como esce­na­rio de varios de sus remar­ca­bles wes­terns. En Paso­lini, la pas­sión de Rome el rea­li­za­dor Alain Ber­gala des­taca el pen­sa­miento de Pier Paolo Paso­lini y su vínculo con Roma con quien man­tuvo una rela­ción física, car­nal y apasionada.

En mate­ria tea­tral, Avec rage et courage – Le Théâ­tre poli­ti­que en Europe de Eva Schöt­tel­dreier enfoca al autor Oli­vier Py, al direc­tor escé­nico Karin Beier y a la direc­tora Karin Beier del Deuts­ches Schaus­piel­haus de Ham­burgo, quie­nes com­pro­me­ti­dos en un tea­tro polí­tico ofre­cen el tes­ti­mo­nio de su época.

Mercedes Sosa

Mer­ce­des Sosa

En el arte de la música se des­taca el film argen­tino Mer­ce­des Sosa: La Voz de Lati­noa­mé­rica de Rodrigo H. Vila; este muy buen docu­men­tal sumerge al espec­ta­dor en el uni­verso de la can­cio­nista Mer­ce­des Sosa, quien fue el sím­bolo de un movi­miento de reno­va­ción de la música fol­cló­rica así como una extra­or­di­na­ria artista de honda sen­si­bi­li­dad social. El Mani­fiesto del Nuevo Can­cio­nero en el que ella cola­boró daría naci­miento a un movi­miento polí­tico e ideo­ló­gico que se pro­pagó desde la Argen­tina a varios paí­ses de Amé­rica Latina y al resto del mundo. El direc­tor Bruno Mon­sain­geon con­si­dera en Mau­ri­zio Pollini, de main de maî­tre la tra­yec­to­ria artís­tica del gran pia­nista ita­liano; a tra­vés de entre­vis­tas rea­li­za­das y archi­vos de con­cier­tos se tiene opor­tu­ni­dad de apre­ciar algu­nos extrac­tos de con­cier­tos en que actuó como solista, sus expe­rien­cias musi­ca­les con dife­ren­tes direc­to­res (Clau­dio Abado, Luigi Nono), como así tam­bién su com­pro­miso político.

La ópera tam­bién tiene su espa­cio en el fes­ti­val y entre varios de los fil­mes pro­gra­ma­dos figura Cosi Fan Tutte de Han­nes Ros­sa­cher, donde el rea­li­za­dor se interesa en el tra­bajo rea­li­zado por su colega aus­tríaco Michael Haneke en oca­sión de haber tenido a su cargo la puesta escé­nica de la céle­bre crea­ción lírica de Mozart en el Tea­tro Real de Madrid. Nika Striz­hak con­si­dera en Dmi­tri Hvo­ros­tovsky: The Music and I la carrera artís­tica de este gran barí­tono ruso a tra­vés de sus tes­ti­mo­nios y el de sus cole­gas; el docu­men­tal tam­bién incluye extrac­tos de óperas de Tcha­kovski, Bizet, Rach­ma­ni­nov y Verdi en donde el can­tante lírico tuvo des­ta­cada actuación.

Para los aman­tes del ballet hay varios docu­men­ta­les donde ele­gir. Uno de ellos es La Pas­sion Nou­reev de Fabrice Herrault que cons­ti­tuye un home­naje a Rudolf Nure­yev, uno de los bai­la­ri­nes más impor­tan­tes del siglo pasado, mos­trando archi­vos mayor­mente iné­di­tos de los comien­zos de su bri­llante carrera. De gran ins­pi­ra­ción artís­tica es To Dance Like a Man de Syl­vie Collier que relata la his­to­ria de los tri­lli­zos César, Ángel y Mar­cos 11 años de edad quie­nes cur­san el segundo año de la Escuela del Ballet Nacio­nal de Cuba. Suje­tos a una for­ma­ción rigu­rosa y exi­gente, los tres son ele­gi­dos para una pro­duc­ción el ballet Pedro y el Lobo de Pro­ko­fiev y el gran deseo de ellos es algún día poder ser bai­la­ri­nes solis­tas del Ballet Nacio­nal de Cuba, uno de los más pres­ti­gio­sos del mundo; todo hace supo­ner que con el esfuerzo que rea­li­zan unido al esti­mulo reci­bido por sus padres y pro­fe­so­res no esté lejos el día en que este sueño se con­vierta en reali­dad. Igual­mente para des­ta­car es Marie Choui­nard — Le Sacre du Prin­temps de Mario Rou­leau donde en oca­sión del cen­te­na­rio del ballet La Con­sa­gra­ción de la Pri­ma­vera se pre­senta la ver­sión de la coreó­grafa Marie Choui­nard con la actua­ción de 14 exi­mios bai­la­ri­nes de su compañía.

Entre las pelí­cu­las dedi­ca­das a la lite­ra­tura se encuen­tra Sin­ce­rely, F. Scott Fitz­ge­rald de Tim Niel, donde el nove­lista Jay McI­ner­ney ana­liza la vida y la obra lite­ra­ria del nove­lista ame­ri­cano, bien cono­cido por su obra maes­tra El Gran Gatsby. En Beat Gene­ra­tion, el rea­li­za­dor Xavier Ville­tard con­si­dera la gran amis­tad de Jack Kerouac, Allen Gins­berg y William Burroughs, los prin­ci­pa­les artí­fi­ces de la gene­ra­ción Beat, resal­tando las carac­te­rís­ti­cas del van­guar­dista movi­miento lite­ra­rio ame­ri­cano nacido en la década del 40 y que tuvo impor­tante gra­vi­ta­ción en el espec­tro cul­tu­ral de los Esta­dos Unidos.

Para quie­nes aman la pin­tura Picasso, l’inventaire d’une vie de Hugues Nancy es sin duda alguna uno de los más rele­van­tes fil­mes del fes­ti­val. En el mismo se pasa revista al extra­or­di­na­rio inven­ta­rio rea­li­zado de las 50 mil obras deja­das por el extra­or­di­na­rio pin­tor espa­ñol des­pués de su muerte acae­cida en 1973. A tra­vés dise­ños, pin­tu­ras, escul­tu­ras y cerá­mi­cas que fue­ron des­cu­bier­tos en sus 11 resi­den­cias, el docu­men­tal va reve­lando aspec­tos de la vida per­so­nal de este genial artista del siglo pasado. Otro plato fuerte del fes­ti­val es Geor­ges Bra­que, auto­por­trait de Michael Gaum­nitz abor­dando los tra­ba­jos de uno de los artis­tas más impor­tan­tes del siglo pasado que fue junto con Pablo Picasso y Juan Gris uno de los fun­da­do­res del cubismo, el movi­miento artís­tico desa­rro­llado entre 1907 y 1914.

Entre los fil­mes dedi­ca­dos a la foto­gra­fía se encuen­tra Les Jam­bes de Saint Pie­rre de Domi­ni­que Roland donde se relata la vida de Pie­rre Moli­nier, un enig­má­tico fotó­grafo surrea­lista cuya visión artís­tica estaba basada en el feti­chismo, el voyeu­rismo, la inde­cen­cia y la pro­vo­ca­ción. En una adap­ta­ción cine­ma­to­grá­fica rea­li­zada por Alberta Nokes Les États inven­tés d’Amérique con­si­dera la tarea rea­li­zada por el fotó­grafo cana­diense Pie­rre Gui­mond quien sin­tió una fas­ci­na­ción espe­cial por los Esta­dos Uni­dos. Explo­rando sus rin­co­nes más recón­di­tos a tra­vés de un viaje rea­li­zado durante 10 años, el artista logra tomar más de 18 mil foto­gra­fías; las mis­mas ser­vi­rían de base para el foto­mon­taje efec­tuado de este docu­men­tal que cap­tando el pai­saje sonoro de una Amé­rica inven­tada ofrece una visión única del país.

El público que apre­cie el arte de la escul­tura encon­trará en el docu­men­tal La Nature d’Alphonse Mucha de Katia Cha­pou­tier un motivo de con­si­de­ra­ble inte­rés: en el mismo se relata la his­to­ria del famoso busto en bronce “La Nature” que des­pués de haber estado des­a­pa­re­cido durante varias déca­das, hoy día cons­ti­tuye la pieza emble­má­tica del museo Fin-de-siècle ubi­cado en Bruselas.

Uno de los fil­mes más remar­ca­bles en el campo de la arqui­tec­tura es Le Défi des batis­seurs – La Cat­hé­drale de Stras­bourg de Marc Jam­polsky. El docu­men­tal ente­ra­mente fil­mado en 3D alterna secuen­cias de fic­ción, docu­men­tos de época, imá­ge­nes de sín­te­sis y entre­vis­tas con his­to­ria­do­res y espe­cia­lis­tas reve­lando los secre­tos de la Cate­dral de Estras­burgo, una gran proeza arqui­tec­tó­nica que fue decla­rada Patri­mo­nio Unesco de la Huma­ni­dad en 1988.

Las pro­yec­cio­nes ten­drán lugar en 11 sitios del radio cén­trico de Mon­treal. Para obte­ner la lista de los fil­mes pro­gra­ma­dos, los res­pec­ti­vos hora­rios y las dife­ren­tes salas de exhi­bi­ción, se puede con­sul­tar el sitio www.artifa.com