Momen­tos de Vida

BOY­HOOD. Esta­dos Uni­dos, 2014. Un film escrito y diri­gido por Richard Linklater

De tanto en tanto el cine llega a sor­pren­der mara­vi­llo­sa­mente al espec­ta­dor que desea ver un film de cali­dad. Desde ya se puede afir­mar sin exa­ge­ra­ción alguna que Boy­hood es una obra maes­tra bajo cual­quier óptica que se la exa­mine. El exce­lente direc­tor y guio­nista Richard Lin­kla­ter ha tra­tado de des­cri­bir el paso de los años de un ser humano desde su tierna infan­cia hasta lle­gar a la mayo­ría de edad logrando en esa ilus­tra­ción efec­tuar una saga mara­vi­llosa donde no sola­mente está invo­lu­crado el per­so­naje prin­ci­pal sino tam­bién la fami­lia y el medio que lo circunda.

En lo que res­ponde a una audaz y arries­gada con­cep­ción, el direc­tor deci­dió uti­li­zar los mis­mos acto­res durante un período de 12 años. Comen­zando en 2001 y con­clu­yendo en 2013, cada año fue fil­mando epi­so­dios de esta his­to­ria y si bien en los intér­pre­tes adul­tos pue­den no evi­den­ciarse gran­des cam­bios a medida que va trans­cu­rriendo el tiempo, dife­rente es el caso del per­so­naje prin­ci­pal como el de quien repre­senta el rol de su her­mana donde en cada etapa que marca el paso de un año a otro los ras­gos físi­cos van modi­fi­cán­dose gra­dual­mente, así como si se estu­viese con­tem­plando un álbum de fotos de fami­lia a tra­vés del tiempo.

Ellar Coltrane y Ethan Hawke

Ellar Col­trane y Ethan Hawke

La trama no puede ser más sen­ci­lla pero la forma en que el rea­li­za­dor lo cuenta la vuelve fas­ci­nante apo­yada por exce­len­tes diá­lo­gos. Al comienzo vemos al pequeño Mason (Ellar Col­trane) de 6 años y a su her­ma­nita Samantha (Lore­lei Lin­kla­ter, la hija del direc­tor) un poco mayor que él y un tanto man­dona por lo que llega a fas­ti­diarlo como a veces suele ocu­rrir entre niños con­vi­viendo bajo un mismo techo; la mamá Oli­via (Patri­cia Arquette) sepa­rada de su marido Mason Sr. (Ethan Hawke) que a su vez está desde hace un tiempo tra­ba­jando en Alaska, se ocupa de sus hijos. Cuando el padre regresa sin tener ocu­pa­ción fija, comienza a adqui­rir una mejor res­pon­sa­bi­li­dad pater­nal tra­tando de con­gra­ciarse con Mason y Samantha. Al poco tiempo Oli­via mani­fiesta a sus hijos de que se muda­rán del pue­blo en que viven en Texas para radi­carse en Hous­ton a fin de que ella tenga posi­bi­li­dad de efec­tuar sus estu­dios uni­ver­si­ta­rios y poder alcan­zar un mejor nivel de ingreso. El cam­bio de domi­ci­lio ori­gina el siguiente seg­mento del film para mos­trar nue­vos epi­so­dios que irán acon­te­ciendo en el seno de la fami­lia a tra­vés de la óptica de Mason que va cre­ciendo y obser­vando la con­ducta de sus padres, la forma en que cada uno de ellos rehace sus vidas y las dife­ren­tes situa­cio­nes que se ori­gi­nan en los inter­cam­bios que se pro­du­cen entre la mamá y el papá con sus hijos.

El film es un espejo de la vida real y el aporte más impor­tante es el modo en que desa­rro­lla el con­cepto del tiempo y de cómo el mismo va pro­du­ciendo un cam­bio de per­cep­ción sobre la forma de apre­ciar la vida o mejor dicho cómo los dife­ren­tes epi­so­dios van mar­cando el des­tino de los per­so­na­jes y su pro­ceso de madu­ra­ción. Eso es lo que se apre­cia a medida que Mason va dejando los años de niñez, entra en la etapa ado­les­cente y comienza a asu­mir la res­pon­sa­bi­li­dad de un adulto cuando deja su hogar a los 18 años para entrar a estu­diar en la universidad.

Debido a que la pelí­cula fue fil­mada durante el tiempo real en que trans­cu­rre, Lin­kla­ter ofrece refe­ren­cias de acon­te­ci­mien­tos polí­ti­cos y socia­les acon­te­ci­dos en la última década como la gue­rra de Irak, el impacto de los fil­mes de Harry Pot­ter, el entu­siasmo pro­vo­cado durante la cam­paña elec­to­ral de Obama de 2008 y la evo­lu­ción de los gus­tos musi­ca­les juve­ni­les de la época en una acer­tada selección.

Mara­vi­lla la forma en que está cons­truido el relato sin recu­rrir a pre­ten­sio­nes eli­tis­tas ni tam­poco a sen­si­ble­ría arti­fi­cial o falsa nos­tal­gia. Cap­tando bri­llan­te­mente esce­nas de la vida real –la con­ver­sa­ción del padre con sus hijos sobre el sexo, la frus­tra­ción que puede sen­tirse cuando un nuevo matri­mo­nio se des­hace, la pasión que siente Mason por la foto­gra­fía, el vacío que siente una abne­gada madre cuando com­prueba que sus hijos ya tie­nen alas pro­pias y se ale­jan del hogar, etc– que alcan­zan dimen­sión uni­ver­sal, las mis­mas están cui­da­do­sa­mente cohe­sio­na­das dando como resul­tado un pro­ducto final estu­pen­da­mente editado.

Las actua­cio­nes del elenco son estu­pen­das donde ade­más de los vete­ra­nos Hawke y Arquette se apre­cia la natu­ra­li­dad de Lore­ley Lin­kla­ter y fun­da­men­tal­mente la duc­ti­li­dad ofre­cida por Ellar Col­trane quien va per­fi­lando mag­ní­fi­ca­mente las modi­fi­ca­cio­nes físi­cas y emo­cio­na­les del per­so­naje pro­ta­gó­nico en cuanto a su carác­ter y per­so­na­li­dad a tra­vés del tiempo.

Con­clu­sión: Boy­hood es un film sin pre­ce­den­tes que ade­más de ser el mejor de los exhi­bi­dos en 2014 hasta la fecha merece un gran aplauso.  Jorge Gut­man

Así Va la Cosa

AND SO IT GOES. Esta­dos Uni­dos, 2014. Un film de Rob Riener.

Como alter­na­tiva para quie­nes no se adhie­ren a los blo­ck­bus­ters que Holly­wood lanza al mer­cado para los espec­ta­do­res más jóve­nes, la tem­po­rada esti­val suele pre­sen­tar come­dias román­ti­cas para adul­tos como es el caso de And So it Goes; lamen­ta­ble­mente, este film carece de la chispa y del inge­nio nece­sa­rio para moti­var la sim­pa­tía del espectador.

Lo que resulta más sor­pren­dente de este film es que haya sido rea­li­zado por Rob Rie­ner, res­pon­sa­ble de When Harry Met Sally (1989) que a pesar de los años trans­cu­rri­dos sigue con­ser­vando la fres­cura y encanto de una his­to­ria román­tica plena de emo­ción y sin haber dado nin­guna nota en falso; cier­ta­mente, ahí el direc­tor contó con una talen­tosa guio­nista como lo fuera la des­a­pa­re­cida Nora Eph­ron mien­tras que aquí se vale del ende­ble libreto de Mark Andrus, sin duda el prin­ci­pal pro­blema de este relato.

Michael Douglas y Diane Keaton

Michael Dou­glas y Diane Keaton

Dou­glas anima a Oren Little, un misán­tropo corre­dor inmo­bi­lia­rio viudo que sola­mente es capaz de expre­sar cierta emo­ción al visi­tar la tumba de su esposa. Su forma soca­rrona y anti­pá­tica se mani­fiesta cla­ra­mente con Leah (Diane Kea­ton), su agra­da­ble vecina quien debe hacer esfuer­zos para con­te­nerse frente a sus exa­brup­tos comen­ta­rios. Todo cam­bia cuando repen­ti­na­mente apa­rece en escena Luke (Scott Shep­herd), el hijo de Oren con quien se man­te­nía dis­tan­ciado, acom­pa­ñado de la nie­tita Sarah de 10 años (Ster­ling Jerins) cuya exis­ten­cia des­co­no­cía. Luke le pide a su padre que cuide de la niña mien­tras él esté ausente para cum­plir una pena en la cár­cel. Si bien Oren se resiste a hacerlo, final­mente ter­mina acce­diendo. Como Sarah se apega más a Leah que a su abuelo, éste no tiene empa­cho alguno para soli­ci­tar a su vecina que se encar­gue de cui­dar a la pequeña para que él pueda desa­rro­llar nor­mal­mente sus jor­na­das de tra­bajo. Para seguir con la fór­mula típica de rela­tos medio­cres pla­ga­dos de cli­sés y situa­cio­nes inve­ro­sí­mi­les, “así va la cosa” (la tra­duc­ción en espa­ñol de su título) mues­tra la trans­for­ma­ción del mal­hu­mo­rado Oren en un hom­bre gene­roso que es capaz de abrir su cora­zón frente a su nieta, reco­no­cer la buena volun­tad evi­den­ciada por Leah por con­tri­buir a la uni­dad fami­liar y, por supuesto, como resul­tado de todo ello el último clisé requiere que cupido cum­pla su misión para que los madu­ros veci­nos se enamo­ren y sean felices.

Con una deci­dida falta de ima­gi­na­ción esta his­to­ria de amor de gente de la ter­cera edad des­pide un fuerte olor a naf­ta­lina como pro­ducto de su com­pleto añe­ja­miento. Des­afor­tu­na­da­mente, la pre­sen­cia de dos bue­nos acto­res como lo son Dou­glas y Kea­ton nada pue­den hacer para res­ca­tar del nau­fra­gio a este pobre relato.

Con­clu­sión: Un film que no merece la pena verse en sala como tam­poco cuando apa­rezca en video.  Jorge Gut­man

Pri­me­ros Anti­ci­pos del TIFF 2014

Cró­nica de Jorge Gutman

En la con­fe­ren­cia de prensa del 22 de julio, Piers Hand­ling y Came­ron Bai­ley, CEO y Direc­tor del TIFF res­pec­ti­va­mente, die­ron a cono­cer los pri­me­ros títu­los de la 38° edi­ción del Fes­ti­val que ten­drá lugar desde el 4 hasta el 14 de sep­tiem­bre. De las 59 pelí­cu­las anti­ci­pa­das 13 de las mis­mas corres­pon­den a la sec­ción Gala y 46 a Spe­cial Pre­sen­ta­tions. Esta pri­mera selec­ción incluye 37 pri­mi­cias mun­dia­les per­te­ne­cien­tes a impor­tan­tes rea­li­za­do­res internacionales.

Roman Duris

Roman Duris en UNE NOU­VE­LLE AMIE

Entre los fil­mes que serán pre­sen­ta­dos en la sec­ción Gala se encuen­tra Une Nou­ve­lle amie (Fran­cia), el último tra­bajo de Fra­nçois Ozon quien igual­mente es el autor del guión; su tema gira en torno de la depre­sión que sufre una mujer cuando su mejor amiga muere y lo que pos­te­rior­mente le acon­tece cuando efec­túa un sor­pren­dente des­cu­bri­miento sobre el marido de la des­a­pa­re­cida; actúan Anaïs Demous­tier, Roman Duris y Rap­haël Per­son­naz. Otro de los títu­los de Gala es Pawn Sacri­fice (Esta­dos Uni­dos) de Ed Zwick, basado en la his­to­ria real del enfren­ta­miento de Bobby Fis­her (Tobey Maguire) y Boris Spassky (Liev Screi­ber) en el cam­peo­nato mun­dial de aje­drez durante la época de la Gue­rra Fría. Un pro­grama de tele­vi­sión de la década del 80 es tras­la­dado a la pan­ta­lla grande en The Equa­li­zer (Esta­dos Uni­dos), thri­ller de Antoine Fuqua donde el pro­ta­go­nista del relato se enfrenta con una banda vio­lenta de gangs­ters rusos que bru­ta­liza a una inde­fensa chica; el reparto está inte­grado por Den­zel Washing­ton, Chloë Grace Moretz, David Har­bour, Bill Pull­man, Melissa Leo y Mar­ton Csockas.

Sea Fog (Corea del Sur) de Shim Sung-bo, es un tenso relato que cen­tra su aten­ción en la tri­pu­la­ción de una embar­ca­ción pes­quera encar­gada de con­tra­ban­dear a un grupo de inmi­gran­tes ile­ga­les de China a Corea. Black and White (Esta­dos Uni­dos) de Mike Bin­der cuenta la his­to­ria de una bata­lla legal enta­blada entre un abuelo viudo (Kevin Cost­ner) encar­gado de criar a su nieta y la abuela paterna (Octa­via Spen­cer) quien trata de obte­ner cus­to­dia de la misma. En The Judge (EstadosUnidos)un abo­gado retorna a su hogar de infan­cia donde su dis­tan­ciado padre que es el juez de la ciu­dad resulta sos­pe­choso por ase­si­nato; actúan Robert Dow­ney Jr., Robert Duvall, Vera Far­miga, Vin­cent D’Onofrio y Billy Bob Thorn­ton. La come­dia This is Where I Leave You (Esta­dos Uni­dos) de Shawn Levy aborda a cua­tro her­ma­nos que retor­nan a su hogar des­pués de la muerte del padre para estar al lado de la madre y otros fami­lia­res durante una semana; en ese período con­fron­tan su pasado y la fra­gi­li­dad de las rela­cio­nes exis­ten­tes entre ellos. El elenco incluye a Jane Fonda, Jason Bate­man, Tina Fey y Rose Byrn.

Aun­que aún no se ha anun­ciado el film que inau­gu­rará el TIFF ya se sabe que A Little Chaos (Gran Bre­taña) de Alan Rick­man es el ele­gido para clau­su­rar la mues­tra. La trama se desa­rro­lla en Fran­cia durante el reinado de Luis XVI donde una pai­sa­jista jar­di­nera es invi­tada a dise­ñar una de las fuen­tes cen­tra­les del ele­gante Pala­cio de Ver­sa­lles. El elenco está inte­grado por Kate Wins­let, Stan­ley Tucci, Alan Rick­man y Matt­hias Schoenaerts.

Los res­tan­tes títu­los de Gala son la come­dia social Samba (France) de Oli­vier Naka­che y Eric Tole­dano, Wild (Esta­dos Uni­dos) del rea­li­za­dor cana­diense Jean-Marc Vallée, The Riot Club (Gran Bre­taña) de Lone Scher­fig, Maps to the Stars (Canadá-Alemania) de David Cro­nen­berg que ya fue pre­sen­tado en Can­nes y Fox­cat­cher (Esta­dos Uni­dos) de Ben­nett Miller, tam­bién visto en la riviera francesa.

Entre las pelí­cu­las que inte­gran la lista de Spe­cial Pre­sen­ta­tions se encuen­tra el drama Coming Home (China) de Zhang Yimou donde un abne­gado matri­mo­nio debe sepa­rarse cuando el marido es arres­tado y enviado a un campo de tra­bajo for­zado como pri­sio­nero polí­tico, justo cuando su mujer es herida en un acci­dente; dejado en liber­tad en los últi­mos días de la Revo­lu­ción Cul­tu­ral, el hom­bre retorna a su hogar para encon­trar que su amada esposa sufre de amne­sia y recuerda muy poco de su pasado. En The Gate (Fran­cia) de Régis War­gnier se esta­blece una impro­ba­ble alianza entre un etnó­logo fran­cés y un ex ofi­cial del Khmer Rouge cam­bo­yano cuando éste último es arres­tado por crí­me­nes huma­ni­ta­rios. En Hec­tor and the Search for Hap­pi­ness (Alemania-Canadá) de Peter Chel­som un psi­quia­tra que se encuen­tra fati­gado de su vida ruti­na­ria decide embar­carse en una aven­tura a fin de encon­trar la fór­mula de la ver­da­dera feli­ci­dad; actúan Toni Collette, Chris­top­her Plum­mer, Rosa­mund Pike, Ste­llan Skars­gärd y Jean Reno. Patri­cia Clark­son y Ben Kings­ley son los pro­ta­go­nis­tas de Lear­ning to Drive (Esta­dos Uni­dos) donde una escri­tora neo­yor­kina toma lec­cio­nes de manejo con un ins­truc­tor sikh que afronta pro­ble­mas con­yu­ga­les. La exce­lente actriz Liv Ulmann diri­gió y adaptó para la pan­ta­lla Miss Julie (Noruega-Gran Bretaña-Irlanda) del céle­bre dra­ma­turgo August Strind­berg donde se explora la rela­ción sen­ti­men­tal y de poder esta­ble­cida entre una joven aris­tó­crata (Jes­sica Chas­tain) y el valet de su padre (Colin Farrell).

Kristin Scott Thomas y Kevin Kline

Kris­tin Scott Tho­mas y Kevin Kline en MY OLD LADY

Mag­gie Smith, Kevin Kline y Kris­tin Scott Tho­mas enca­be­zan el pres­ti­gioso elenco de My Old Lady (Esta­dos Uni­dos) de Israel Horov­tiz donde un hom­bre hereda un depar­ta­mento en París de su dis­tan­ciado padre y se siente sor­pren­dido al encon­trar que en el mismo habi­tan una anciana dama

Willem Dafoe en PASOLINI

Willem Dafoe en PASOLINI

con su hija. Willem Dafoe inter­preta a Paso­lini (France-Italia-Bélgica), film de Abel Ferrara que narra los últi­mos días del gran dra­ma­turgo, poeta y cineasta ita­liano Pier Paolo Paso­lini antes de su ase­si­nato en la noche del 2 de noviem­bre de 1975. Jorge Peru­go­rría, Isa­bel San­tos, Alberto Pujols, Fer­nando Heche­va­rría y Pedro Julio Díaz Ferrán son los pro­ta­go­nis­tas del film de Lau­rent Can­tet Return to Ithaca (Fran­cia) donde un grupo de ami­gos se reúnen en La Habana para cele­brar el retorno de otro amigo des­pués de 16 años de exi­lio; jun­tos reme­mo­ran su juven­tud, la amis­tad que los ha unido, la fe que tenían en el futuro y tam­bién la desilu­sión por no haberse cum­plido las aspi­ra­cio­nes aguar­da­das. La inte­li­gente direc­tora Susanne Bier pre­senta su reciente tra­bajo A Second Chance (Dina­marca) abor­dando la forma en que per­so­nas decen­tes están dis­pues­tas a actuar cuando la tra­ge­dia llega a ensom­bre­cer la deli­cada línea que separa lo justo de lo injusto.

De la pro­duc­ción pro­ve­niente de Amé­rica Latina y España, el único film anun­ciado hasta el momento es la exce­lente come­dia dra­má­tica Rela­tos Sal­va­jes (Argentina-España) de Damian Szi­fron, juz­gada en Cannes.

En los pró­xi­mos días el TIFF infor­mará sobre los nue­vos títu­los que inte­gra­rán las dife­ren­tes secciones.

Para una lista com­pleta de todos los fil­mes anun­cia­dos hasta el pre­sente, visi­tar el sitio http://tiff.net/festivals/thefestival

Un Exce­lente Cyrano

Cró­nica de Jorge Gutman

CYRANO DE BER­GE­RAC – Autor: Edmond Ros­tand – Direc­ción: Serge Denon­court - Elenco: Patrice Robi­tai­lle, Maga­lie Lépine-Rondeau, François-Xavier Dufour, Fré­dé­rick Bouf­fard, Luc Bour­geois, Samuël Côte, Annette Garant, Frédéric-Antoine Gui­mond, Agathe Lan­ctôt, Nor­mand Léves­que, Daniel Parent, Gabriel Sabou­rin y Lénie Scof­fié - Deco­ra­dos: Gui­llaume Lord – Ves­tua­rio: Fra­nçois Bar­beau — Ilu­mi­na­ción: Étienne Bou­cher – Música Ori­gi­nal: Phi­lip Pinsky. Dura­ción: 3 horas (con un entre­acto). Repre­sen­ta­cio­nes: Hasta el 23 de agosto de 2014 en el Théâ­tre du Nou­veau Monde (www.tnm.qc.ca)

Si bien el Tea­tro du Nou­veau Monde pre­sentó con gran éxito Cyrano de Ber­ge­rac en 1996, la pro­duc­ción actual que acaba de estre­narse por la misma com­pa­ñía es sen­ci­lla­mente excep­cio­nal. Al eva­luar una obra artís­tica sucede que algu­nas veces las pala­bras no alcan­zan a expre­sar debi­da­mente toda la riqueza inhe­rente que des­tila y ese es el caso de la actual pre­sen­ta­ción de esta pieza.

Patrice Robitaille y Magallie Lépine-Rondeau (Foto de TNM)

Patrice Robi­tai­lle y Maga­llie Lépine-Rondeau (Foto del TNM)

Esta obra neo­rro­mán­tica de Edmond Ros­tand estre­nada en París en 1897 tiene la extra­or­di­na­ria fuerza que la ha con­ver­tido en un clá­sico del tea­tro fran­cés. Con todo requiere la pre­sen­cia de un actor que pueda ser capaz de repre­sen­tar a un ser humano que debido a un error de la natu­ra­leza que le ha endil­gado una nariz gigan­tesca pueda tra­du­cir el sufri­miento que Cyrano expe­ri­menta al no sen­tirse lo sufi­cien­te­mente apuesto para atraer el cora­zón de la mujer que adora. Es ahí donde se des­taca uno de los méri­tos del extra­or­di­na­rio direc­tor tea­tral Serge Denon­court al haber sabido ele­gir al actor ideal para encar­nar al pro­ta­go­nista de esta his­to­ria. Así la figura de Patrice Robi­tai­lle como Cyrano ofrece una lec­ción de inter­pre­ta­ción tea­tral des­co­llando desde el prin­ci­pio hasta el desen­lace de la obra. En otras pala­bras, sin dejar de reco­no­cer que esta mara­vi­llosa expe­rien­cia tea­tral es el resul­tado de la labor aunada de los acto­res par­ti­ci­pan­tes y de quie­nes han cola­bo­rado en la pro­duc­ción del espec­táculo, lo cierto es que lo que debe des­ta­carse fun­da­men­tal­mente es la estu­penda aso­cia­ción artís­tica de Denon­court y Robitaille.

Res­pe­tando el estilo clá­sico de la obra la puesta en escena de Denon­court evi­den­cia el cui­dado per­ma­nente que el direc­tor man­tiene para lograr el tono justo entre la come­dia que emana del texto con los momen­tos dra­má­ti­cos de la his­to­ria narrada. En tal sen­tido contó con el mag­ní­fico aporte brin­dado por una esce­no­gra­fía inge­niosa de Gui­llaume Lord que uti­li­zando una monu­men­tal estruc­tura de madera ilu­mi­nada por un con­junto de velas per­mite que los fre­cuen­tes cam­bios de deco­ra­dos se pro­duz­can flui­da­mente sin que exis­tan momen­tos muer­tos que dis­trai­gan la con­cen­tra­ción del espec­ta­dor; elo­gio simi­lar mere­cen los efec­tos de ilu­mi­na­ción de Étienne Bou­cher creando la atmós­fera apro­piada para las dife­ren­tes secuen­cias de la repre­sen­ta­ción, el logrado ves­tua­rio de época de Fra­nçois Bar­beau y la fun­cio­nal música de Phi­lip Pinsky..

Vol­viendo a Robi­tai­lle es difí­cil dis­cer­nir hasta dónde el actor se sumer­gió en la piel del sufrido héroe por su pro­pio ins­tinto artís­tico o si bien fue Denon­court quien le demarcó las carac­te­rís­ti­cas que debía asu­mir su per­so­naje. Más allá de la dis­qui­si­ción apun­tada, es nece­sa­rio remar­car que el Cyrano que aquí se apre­cia es el que emerge en toda su dimen­sión del texto de Ros­tand: un gran gue­rrero con amplio domi­nio de su espada cuando es nece­sa­rio uti­li­zarla pero al pro­pio tiempo un ser humano que debe luchar con la repre­sión de sus sen­ti­mien­tos. Es ahí donde Robi­tai­lle es capaz de mos­trar la doble dimen­sión del per­so­naje que encarna donde el mili­tar fuerte que parte a la gue­rra es tam­bién un indi­vi­duo pro­fun­da­mente sen­si­ble y capaz de expre­sar poé­ti­ca­mente con su pluma las car­tas de amor diri­gi­das a su amada Roxanne (Maga­lie Lépine-Rondeau) pero enco­men­da­das por su amigo Chris­tian (François-Xavier Dufour) de quien ella está enamo­rada; el actor trans­mite una emo­ción irre­pri­mi­ble cuando en el desen­lace queda reve­lada la humana impos­tura de Cyrano. Cola­bo­rando con el actor, Lépine-Rondeau ofrece una buena pres­ta­ción tanto en los momen­tos más livia­nos de la obra como en los más dra­má­ti­cos, den­tro de un elenco inobjetable.

Con­clu­sión: Un gran direc­tor y un extra­or­di­na­rio actor ofre­cen con Cyrano de Ber­ge­rac una velada tea­tral inolvidable.

El Mágico Poder de la Música

BEGIN AGAIN. Esta­dos Uni­dos, 2013. Un film escrito y diri­gido por John Carney

Este agra­da­ble film de John Car­ney es otro de los que prue­ban cómo la música es capaz de expre­sar emo­cio­nes y lograr un gran poder de comu­ni­ca­ción entre la gente. El direc­tor irlan­dés, que ya lo había demos­trado en Once (2007) a tra­vés de la rela­ción enta­blada en las calles de Dublin entre dos per­so­nas que vuel­can su amor por la música y cuyo vínculo los esti­mula a com­po­ner can­cio­nes, vuelve ahora a repe­tir esa expe­rien­cia en Begin Again. Con la misma fres­cura y hones­ti­dad que irra­dió su film pre­ce­dente, en esta opor­tu­ni­dad Car­ney ubica la acción en la ciu­dad de Nueva York donde la vida de dos almas soli­ta­rias queda trans­for­mada mediante un afor­tu­nado encuentro.

 Mark Ruffalo y Keira Knightley

Mark Ruf­falo y Keira Knightley

En la his­to­ria ima­gi­nada por el rea­li­za­dor hay dos per­so­na­jes cen­tra­les que en su inicio se encuen­tran aními­ca­mente des­mo­ra­li­za­dos. Ella es Greta (Keira Knightley), una joven inglesa que durante muchos años com­par­tió con su novio y socio Dave (Adam Levine) el amor por la música; jun­tos com­pu­sie­ron un buen número de can­cio­nes pero con el tiempo, el gran éxito de aquél motiva que Greta sea dejada de lado y que la rela­ción se quie­bre deján­dola en un estado de com­pleta sole­dad. El otro per­so­naje pro­ta­gó­nico es Dan (Mark Ruf­falo), un eje­cu­tivo pro­duc­tor de dis­cos que pro­fe­sio­nal­mente ha caído en des­gra­cia por no haber logrado un éxito musi­cal durante los últi­mos años; ade­más de haber sido des­pe­dido de la com­pa­ñía por su socio (Yasiin Bey) se encuen­tra tam­bién des­co­ra­zo­nado por estar sepa­rado de su esposa Miriam (Cat­he­rine Kee­ner) y por­que su hija ado­les­cente Vio­leta (Hai­lee Stein­feld) no lo apre­cia sufi­cien­te­mente en su con­di­ción de padre.

La vida de Greta y Dan habrá de cam­biar sig­ni­fi­ca­ti­va­mente a par­tir del momento en que tra­ban cono­ci­miento en un club noc­turno; Steve (James Cor­den), un bona­chón amigo de Greta que canta con su gui­ta­rra en el local, la fuerza ama­ble­mente a subir al esce­na­rio para ento­nar una melan­có­lica com­po­si­ción de su auto­ría; entre los clien­tes se encuen­tra Dan quien impre­sio­nado con su suave voz la con­vence para que él como pro­duc­tor y ella como can­tau­tora aúnen sus esfuer­zos para lograr el éxito que pueda rec­ti­fi­car el rumbo de sus vidas.

La trama argu­men­tal es sen­ci­lla pero muy efec­tiva a tra­vés del brío y ener­gía que Greta y Dan vuel­can para demos­trar sus res­pec­ti­vos talen­tos. Así, Man­hat­tan se con­vierte en el esce­na­rio natu­ral donde a tra­vés de sus pla­zas, par­ques y otros paseos públi­cos Greta inter­preta sus can­cio­nes acom­pa­ñada por un grupo de músi­cos entu­sias­tas inclu­yendo a niños de la calle que se aco­plan para acom­pa­ñarla, mien­tras que Dan se ocupa de regis­trar toda la riqueza musi­cal que emerge de esta tarea para vol­carla en un álbum.

La música es un ingre­diente fun­da­men­tal del film y en tal sen­tido Car­ney ha logrado con­tar con el aporte de las irre­sis­ti­bles can­cio­nes com­pues­tas por Gregg Ale­xan­der, evi­tando que el ingre­diente musi­cal sea uti­li­zado para edul­co­rar o relle­nar el relato.

Las inter­pre­ta­cio­nes de Ruf­falo y Knightley son sobre­sa­lien­tes. La dúc­til actriz inglesa se revela como una mag­ní­fica voca­lista impri­miendo a las can­cio­nes que inter­preta una inusi­tada cali­dez así como des­tila una arro­lla­dora y genuina sim­pa­tía con su nota­ble sen­tido del humor, trans­mi­tiendo con sus diá­lo­gos así como en sus expre­sio­nes facia­les las varia­das emo­cio­nes que ema­nan de su per­so­naje. Por su parte, Ruf­falo brinda aquí su mejor tra­bajo como actor des­ple­gando la ener­gía nece­sa­ria en aque­llas esce­nas reque­ri­das o bien su con­ten­ción emo­cio­nal en otras cir­cuns­tan­cias. La com­pli­ci­dad que se esta­blece entre ambos es nota­ble y lo que resulta más remar­ca­ble es que en esta his­to­ria el rea­li­za­dor no cae en la fór­mula tra­di­cio­nal de unir román­ti­ca­mente a sus per­so­na­jes sino que pre­fiere vin­cu­lar­los a tra­vés de un genuino sen­ti­miento amistoso.

Con­clu­sión: Mez­clando música con amis­tad, soli­da­ri­dad y afecto humano, Car­ney ofrece un encan­ta­dor film a tra­vés de la legí­tima emo­ción y fres­cura que irra­dia del mismo.  Jorge Gut­man