La Con­cien­cia Social de un Direc­tor de Cine

LE VRAI DU FAUX/REAL LIES. Canadá, 2013. Un film de Émile Gaudreault

Aun­que Émile Gau­dreault es un rea­li­za­dor que­be­quense espe­cia­li­zado en fil­mes humo­rís­ti­cos que han logrado sig­ni­fi­ca­tivo éxito no sólo en Que­bec sino en el resto de Canadá, ahora vuelve con otro film cata­lo­gado como come­dia aun­que en reali­dad el relato tra­sunta amplio con­te­nido dramático.

Basado en la obra de Pierre-Michel Trem­blay Au champ de Mars, el relato abarca varios tópi­cos de gran inte­rés con una pri­mera media hora real­mente pro­me­te­dora donde que­dan plan­tea­dos los efec­tos que pue­den pro­du­cir los fil­mes vio­len­tos, las con­se­cuen­cias trau­má­ti­cas de sol­da­dos cana­dien­ses que han sido envia­dos a una gue­rra que les resulta ajena y la difi­cul­tad de rein­ser­tarse a una vida normal.

El guión del rea­li­za­dor del film escrito con­jun­ta­mente con el autor de la pieza relata la his­to­ria de Marco Valois (Stép­hane Rous­seau) un direc­tor de cine de Que­bec que se dedica a rea­li­zar fil­mes de acción, más con­cre­ta­mente ver­sio­nes simi­la­res a las del tipo de Fast and Furious adap­ta­dos al ambiente local con el nom­bre de Furie y que logran gran éxito de público. El relato que comienza con un logrado humor cobra un giro dra­má­tico cuando como resul­tado de la pre­sen­ta­ción de su último film, un joven espec­ta­dor tra­tando de emu­lar lo que ha visto en pan­ta­lla, maneja su coche a velo­ci­dad des­me­dida pro­du­ciendo un cho­que vio­lento que cobra su vida. Los medios de difu­sión des­ta­can la tra­ge­dia y de inme­diato Valois se siente afec­tado por asu­mir indi­rec­ta­mente la res­pon­sa­bi­li­dad de la misma. Con gran sen­ti­miento de culpa y des­pués de asis­tir a los fune­ra­les del mucha­cho se entera por sus padres que él se encon­traba en un estado de pro­funda ines­ta­bi­li­dad emo­cio­nal por haber par­ti­ci­pado como sol­dado en Afga­nis­tán y no haberse podido readap­tar a la vida civil, pade­ciendo un grave tras­torno de estrés postraumático.

Mathieu Quesnel y Stéphane Rousseau

Mat­hieu Ques­nel y Stép­hane Rousseau

La sen­si­bi­li­dad que expe­ri­menta Valois al ente­rarse del hecho lo motiva a aban­do­nar por com­pleto la con­ti­nua­ción de fil­mar la exi­tosa fran­qui­cia en que estaba invo­lu­crado y abor­dar en cam­bio un film docu­men­tal sobre el efecto de jóve­nes vidas arrui­na­das por par­ti­ci­par en una gue­rra absurda. Para ello y a tra­vés de Rachel Duguay (Julie Le Bre­ton), la psi­có­loga que había tra­tado al mucha­cho des­a­pa­re­cido, entra en con­tacto con un ex com­pa­ñero del mismo que tam­bién retornó del frente con simi­lar pro­blema y que es su paciente. Se trata de Eric (Mat­hieu Ques­nel), de carác­ter vio­lento y com­ple­ta­mente inadap­tado que se niega a que Valois realice un docu­men­tal sobre su expe­rien­cia en Afga­nis­tán; pero a cam­bio de que el direc­tor logre con­cre­tar que Éric pueda vol­ver a ver a su ex novia Sara (Marie-Ève Milot) en su pue­blo natal de Tay­lor Mines, le per­mi­tirá que lo siga para impo­nerse de lo que real­mente le acon­te­ció en el con­flicto bélico a fin de que pueda ser­virle como refe­ren­cia para una pelí­cula de ficción.

Hasta aquí todo pro­me­tía para que Le vrai du faux fuese un gran film pero des­afor­tu­na­da­mente el pro­pó­sito no ha sido logrado. Si bien las secuen­cias que tie­nen lugar entre Valois y Éric cobran fuerza y nota­ble auten­ti­ci­dad, la his­to­ria se des­di­buja al exis­tir un relato para­lelo que está refe­rido al vínculo esta­ble­cido entre la psi­có­loga y los padres de Éric (Nor­mand D’Amour, Guy­laine Trem­blay) a fin de tra­tar de que él aban­done a Valois y con­ti­núe con el tra­ta­miento tera­péu­tico que man­te­nía con Rachel.

Como resul­tado de lo que ante­cede, hay en este film ele­men­tos que lo des­ta­can posi­ti­va­mente pero otros que lo des­me­re­cen, espe­cial­mente en lo que se refiere al rol de la psi­có­loga, com­ple­ta­mente irrea­lista al supo­ner que una pro­fe­sio­nal de su natu­ra­leza pueda dejar su con­sulta por un período inde­ter­mi­nado a fin de lograr el retorno de uno de sus pacien­tes. A todo ello, resulta com­ple­ta­mente impro­ba­ble que en una de las secuen­cias deci­di­da­mente cari­ca­tu­resca la madre de Éric en forma de monó­logo le haga cono­cer a Rachel expe­rien­cias de su vida matri­mo­nial que nada tie­nen que ver en el con­texto de lo que se está relatando.

Con­clu­sión: Este film de nobles inten­cio­nes se presta a la dis­cu­sión por­que su tema inquieta y per­turba. Pero a pesar de las muy logra­das inter­pre­ta­cio­nes del elenco que lo inte­gra, su tra­ta­miento no encuen­tra el justo tono de pro­fun­di­dad nece­sa­ria y por aña­di­dura su com­pla­ciente desen­lace deci­di­da­mente decep­ciona.  Jorge Gut­man

Tem­po­rada 2014 – 2015 desde el MET en HD

Diez espec­tácu­los líri­cos serán trans­mi­ti­dos en vivo y en alta defi­ni­ción vía saté­lite para el público amante de este género durante la nueva tem­po­rada 2014 – 2015, desde el 11 de octu­bre de 2014 hasta el 25 de abril del pró­ximo año. Durante ese período se pre­sen­ta­rán 12 óperas, a saber:

Mac­beth, de Giu­seppe Verdi.
Esta pro­duc­ción de Adrian Noble con­tará con la par­ti­ci­pa­ción de la gran soprano Anna Netrebko, el tenor Joseph Calleja y el bajo René Pepe. La direc­ción orques­tal es de Fabio Luisi.
En vivo: 11 de octu­bre de 2014. Redi­fu­sión: 8 y 10 de noviem­bre de 2014.

La gran soprano Anna Netrebko, protagonista de MACBETH y IOLANTA

La gran soprano Anna Netrebko, pro­ta­go­nista de MAC­BETH y IOLANTA

Las Bodas de Fígaro, de Wolf­gang Ama­deus Mozart.
Se trata de una nueva pro­duc­ción de Richard Eyre con la direc­ción musi­cal de James Levine y la par­ti­ci­pa­ción en los roles cen­tra­les de la soprano Mar­lis Peter­sen y del barí­tono Peter Mat­tei.
En vivo: 18 de Octu­bre de 2014. Redi­fu­sión: 6 y 15 de diciem­bre de 2014.

Car­men,de Geor­ges Bizet.
La mez­zo­so­prano Anita Rach­ve­lish­vili can­tará el rol titu­lar, el tenor Alek­san­drs Anto­nenko dará vida a su deses­pe­rado amante Don José y el bajo ruso Ildar Abdra­za­kov ani­mará al torero Esca­mi­llo. La pro­duc­ción es de Richard Eyre en tanto que la direc­ción musi­cal es de Pablo Heras-Casado.
En vivo; 1 de noviem­bre de 2014. Redi­fu­sión: 29 de noviem­bre y 30 de noviem­bre y 8 de diciem­bre de 2014. 

El Bar­bero de Sevi­lla,de Gioa­chino Ros­sini.
Con Isa­bel Leo­nard, Lawrence Brown­lee y Chris­top­her Mal­t­man y la direc­ción orques­tal Michele Mariotti.
En vivo: 22 de noviem­bre de 2014. Redi­fu­sión: 10 y 12 de enero de 2015.

Los Maes­tros Can­to­res de Nurem­berg, de Richard Wag­ner.
Esta ambi­ciosa y gigan­tesca pro­duc­ción con­tará con la direc­ción musi­cal de James Levine. Par­ti­ci­pan la soprano Annette Dasch, la mez­zo­so­prano Karen Car­gill, los teno­res Johan Botha y Paul Appleby, y el barí­tono Johan Reuter.
En vivo: 13 de diciem­bre de 2014. Redi­fu­sión: 7 y 23 de febrero de 2015.

La Viuda Ale­gre, de Franz Lehár.
Es una nueva pro­duc­ción del MET can­tada en ver­sión inglesa con la actua­ción de la céle­bre soprano Reneé Fle­ming en el papel cen­tral acom­pa­ñada del barí­tono Nat­han Gunn y de la soprano Kelly O’Hara, entre otros can­tan­tes. La direc­ción escé­nica y la coreo­gra­fía es de Susan Stro­man en tanto que la orquesta será diri­gida por Andrew Davis.
En vivo: 17 de enero de 2015. Redi­fu­sión: 28 de febrero y 2 de marzo de 2015.

Los Cuen­tos de Hoff­mann, de Jac­ques Offen­bach.
El tenor Vit­to­rio Gri­golo es el narra­dor y pro­ta­go­nista de esta román­tica y poé­tica com­po­si­ción artís­tica. Inter­vie­nen tam­bién las sopra­nos Hibla Gerz­mava, Erin Mor­ley, la mez­zo­so­prano Chris­tine Rice y el barí­tono Tho­mas Ham­pson. En el foso orques­tal estará diri­giendo el maes­tro Yves Abel.
En vivo: el 31 de enero de 2015. Redi­fu­sión: el 28 y 30 de marzo de 2015.

Iolanta, de Piotr Tchai­kovsky (Pre­miere en el MET) y El Cas­ti­llo de Bar­ba­zul,  de Bela Bar­tók.
Doble Pro­grama: Des­pués de haber can­tado Eugene One­gin de Tchai­kovsky Anna Netrebko vuelve a inter­pre­tar otra obra del com­po­si­tor ruso en el cuento de hadas Iolanta acom­pa­ñada del tenor Piotr Bec­zala, en tanto que la soprano Nadja Michael encarna a la inocente víc­tima del dia­bó­lico Bar­ba­zul  de Bar­tók que es can­tado por el bajo Mikhail Petrenko. La puesta escé­nica de ambas óperas es de Mariusz Tre­linski y la direc­ción musi­cal corres­ponde a Valery Ger­giev.
En vivo: 14 de febrero de 2015. Redi­fu­sión: 11 y 13 de abril de 2015.

La Dama del Lago, de Gioa­chino Ros­sini (Pre­miere en el MET)
La mez­zo­so­prano Joyce DiDo­nato y el tenor Juan Diego Fló­rez pro­ta­go­ni­zan esta crea­ción de Ros­sini basada en una novela de Sir Wal­ter Scott, cuya acción se desa­rro­lla en Esco­cia durante la edad media. Michele Mariotti es el direc­tor musi­cal.
En vivo: el 14 de marzo de 2015. Redi­fu­sión: el 9 y 11 de mayo de 2015.

Pagliacci, de Rug­gero Leon­ca­va­llo y Cava­lle­ria Rus­ti­cana, de Pie­tro Mas­cagni
La tem­po­rada con­cluye con una nueva pro­duc­ción de este doble pro­grama. El direc­tor escé­nico David McVi­car ubica ambas óperas en una misma aldea sici­liana donde la acción se desa­rro­lla en dos perío­dos de tiempo. El tenor Mar­celo Álva­rez y la soprano Patri­cia Racette can­tan Pagliacci mien­tras que Álva­rez vuelve a inter­pre­tar junto con la soprano Eva-María West­broek en Cava­lle­ria Rus­ti­cana. Fabio Luisi se encon­trará en el podio diri­giendo a la orquesta.
En vivo: el 25 de abril de 2015. Redi­fu­sión: el 6 y 8 de junio de 2015.

Las óperas serán difun­di­das en Canadá en las salas per­te­ne­cien­tes al cir­cuito de exhi­bi­ción CINE­PLEX. Los por­ta­do­res de la tar­jeta Scene ten­drán prio­ri­dad para adqui­rir las entra­das el 13 de agosto en tanto que el público gene­ral podrá com­prar­las el 22 de agosto. Para infor­ma­ción de los tea­tros par­ti­ci­pan­tes y las horas loca­les de trans­mi­sión se puede visi­tar en el sitio http://www.cineplex.com/Events/MetOpera

Una Vida Dedi­cada al Cine

LIFE ITSELF. Esta­dos Uni­dos, 2014. Un film de Steve James

Este docu­men­tal de Steve James es hasta la fecha el pri­mer film en con­si­de­rar la tra­yec­to­ria de un crí­tico de cine. Cier­ta­mente no se trata de alguien des­co­no­cido sino nada menos que de Roger Ebert, uno de los más famo­sos espe­cia­lis­tas en la mate­ria y sin lugar a dudas el más céle­bre de los Esta­dos Uni­dos, des­a­pa­re­cido en abril de 2013.

 Gene Siskel y Roger Ebert

Gene Sis­kel y Roger Ebert

Su gran popu­la­ri­dad se ha debido a que supo pres­ti­giar la pro­fe­sión del perio­dismo cine­ma­to­grá­fico a tra­vés de sus lúci­dos comen­ta­rios en la prensa escrita, en su diná­mico pro­grama tele­vi­sivo y en los últi­mos años tam­bién en su blog de Internet.

Ebert exi­to­sa­mente cum­plió con el obje­tivo que guía a un crí­tico de cine: opi­nar con hones­ti­dad, fun­da­men­tar las razo­nes sobre su adhe­sión o rechazo del film que se ana­liza y evi­tar ambi­güe­da­des que pue­dan desorien­tar al público que sigue las cró­ni­cas. Todo eso repre­sentó este hom­bre apa­sio­nado del cine quien ade­más de impor­tante crí­tico fue un indis­cu­ti­ble comu­ni­ca­dor social así como tam­bién guio­nista del film Beyond the Valley of the Dolls (1970) de Russ Meyer y autor de nume­ro­sos libros. 

Basado en las memo­rias de Ebert publi­ca­das en 2011 en el libro Life Itself, el rea­li­za­dor pasa revista a los más impor­tan­tes aspec­tos de su vida pro­fe­sio­nal con la inter­ven­ción de des­ta­ca­das figu­ras del mundo del cine quie­nes se refie­ren elo­gio­sa­mente a su per­sona; entre los mis­mos se encuen­tran los rea­li­za­do­res Mar­tin Scor­cese –pro­duc­tor eje­cu­tivo del film-, Wer­ner Her­zog, Gre­gory Nava, Ramin Bah­rani y los crí­ti­cos de cine Jonat­han Rosem­baum, A. O. Scott, Richard Coliss y Howie Movshovitz.

La carrera de Ebert se ini­cia con su incor­po­ra­ción en 1967 al dia­rio Chicago Sun Times, pro­lon­gán­dose hasta su muerte; sus inte­li­gen­tes comen­ta­rios le valie­ron en 1975 el pres­ti­gioso Pre­mio Pulit­zer que fue el pri­mero en con­fe­rirse a un crí­tico de cine.

Uno de los aspec­tos que el docu­men­tal con­si­dera es la incli­na­ción al alcoho­lismo de sus pri­me­ros tiem­pos, adic­ción que defi­ni­ti­va­mente deja­ría en 1979. Un espa­cio impor­tante del docu­men­tal es dedi­cado al pro­grama tele­vi­sivo At the Movies creado en 1982 por Ebert y Gene Sis­kel, otro remar­ca­ble crí­tico de cine que tra­ba­jaba para el Chicago Tri­bune. Ese pro­grama sema­nal de media hora de dura­ción logró con­vo­car a una gran audien­cia sobre todo por la per­so­na­li­dad de cada uno de sus con­duc­to­res donde el entu­siasmo y apa­sio­na­miento de Ebert con­tras­taba con la tran­qui­li­dad, diplo­ma­cia y ánimo con­tem­po­ri­za­dor de su colega. Lo más lla­ma­tivo suce­día –tal como queda refle­jado en los clips– cuando había una mar­cada dis­cre­pan­cia entre ellos sobre un deter­mi­nado film, donde Ebert podía reac­cio­nar ata­cando a su colega; pero queda claro que a pesar de esa rela­ción “amor-odio” donde solía pre­do­mi­nar el ego de Ebert, en el fondo exis­tía un sen­ti­miento de pro­funda amis­tad fra­ter­nal y cuando en 1999 Sis­kel muere de un cán­cer cere­bral, su amigo le dirige una carta pós­tuma de pro­funda emo­ti­vi­dad (aun­que este hecho no se des­ta­que en el film). El pro­grama de tele­vi­sión siguió difun­dién­dose con la par­ti­ci­pa­ción de otros cola­bo­ra­do­res pero sin poder ser com­pa­rado con el tán­dem Ebert-Siskel, quie­nes lle­ga­ron a popu­la­ri­zar el famoso “pul­gar arriba” cuando la crí­tica era posi­tiva y “pul­gar abajo” cuando acon­te­cía lo contrario.

El casa­miento de Ebert con Chaz en 1992, donde las hijas de Sis­kel ofi­cia­ron como pajes en la cere­mo­nia nup­cial, cons­ti­tuyó un acon­te­ci­miento muy impor­tante en su vida, donde no solo encon­tró a una gran com­pa­ñera que lo acom­pañó per­ma­nen­te­mente en las bue­nas y en las malas sino que ella le incen­tivó el espí­ritu de fami­lia con sus hijos pro­ve­nien­tes de un ante­rior matrimonio.

A dife­ren­cia de Sis­kel, que ocultó su enfer­me­dad ter­mi­nal a todo el mundo incluido Roger –con la sola excep­ción de su familia-, Ebert optó por el camino dia­me­tral­mente opuesto y es así que el público inme­dia­ta­mente llegó a saber sobre el cán­cer de tiroi­des que comenzó a afec­tarlo en 2006 y donde des­pués de suce­si­vas ciru­gías per­dió su capa­ci­dad de hablar, ade­más de encon­trarse impe­dido para comer y beber en forma nor­mal. Eso no cons­ti­tuyó un obs­táculo para que durante la remi­sión del mal siguiera escri­biendo y que incluso pudiera regre­sar a la tele­vi­sión, aun­que por poco tiempo.

Cuando James resol­vió fil­mar este docu­men­tal, sólo a cinco meses antes de su muerte, nadie ima­ginó que el desen­lace de Ebert se pro­du­ci­ría en forma inmi­nente; de allí que su cámara se acercó a la clí­nica donde el crí­tico estaba pos­trado, siem­pre acom­pa­ñado de su inse­pa­ra­ble Chaz quien se volcó ente­ra­mente para cui­darlo. Si bien lo fil­mado tra­sunta la com­pleta hones­ti­dad de un cineasta tra­tando de lograr, en la medida de lo posi­ble, el tes­ti­mo­nio directo de Ebert, para el espec­ta­dor resulta dema­siado penoso con­tem­plar el triste cua­dro de su estado físico; en tal sen­tido, la única obser­va­ción que merece este valioso film es el tiempo exce­sivo de expo­si­ción del mori­bundo paciente.

Con­clu­sión: Un docu­men­tal ins­truc­tivo, muy bien rea­li­zado, que cons­ti­tuye un mere­cido home­naje a un hom­bre que sin­tió al cine con abra­sa­dora pasión y dejó un impor­tante legado con sus comen­ta­rios crí­ti­cos bien arti­cu­la­dos y for­mu­la­dos de manera inte­li­gente, clara y entre­te­nida. Jorge Gut­man

Irrea­lista Come­dia Dramática

GERON­TOP­HI­LIA. Canadá, 2013. Un film de Bruce Labruce

Así como muchas veces el cine incur­sionó en his­to­rias de amor hete­ro­se­xual entre jóve­nes y per­so­nas de edad madura, rara vez lo ha hecho mediante una rela­ción homo­se­xual como es el caso de Geron­top­hi­lia.

Para esta pelí­cula, el rea­li­za­dor cana­diense Bruce Labruce se ha ins­pi­rado en anéc­do­tas que le han sido con­fia­dos por jóve­nes mucha­chos sobre sus pri­me­ras rela­cio­nes sexua­les con gente anciana; de allí en más ela­boró un guión escrito con Daniel Allen Cox sobre este tema tra­tando de insu­flarle los códi­gos pro­pios del drama romántica.

 Pier-Gabriel Lajoie y Walter Borden

Pier-Gabriel Lajoie y Wal­ter Borden

Lake (Pier-Gabriel Lajoie) es un joven de 18 años que man­tiene un vínculo sen­ti­men­tal aun­que no muy pro­fundo con su amiga Desiree (Katie Boland). Cuando desem­pe­ñán­dose como bañero de una pis­cina local trata de sal­var la vida a tra­vés de un beso en la boca a un anciano que se está aho­gando, logra una exci­ta­ción sexual des­cu­briendo una atrac­ción hacia per­so­nas del mismo sexo que llegó a desconocer.

Pos­te­rior­mente, obtiene un empleo de verano en una resi­den­cia para gente de la ter­cera edad. Allí llega a cono­cer a Pea­body (Wal­ter Bor­den), un hom­bre de 82 años que padece de una grave enfer­me­dad y de quien inme­dia­ta­mente se siente fuer­te­mente atraído. Al des­cu­brir que el viejo indi­vi­duo se encuen­tra medi­ca­men­tado en exceso, decide ocu­parse per­so­nal­mente de él y es así que en un abrir y cerrar de ojos, el espec­ta­dor com­prueba cómo Lake encuen­tra en Pea­body el oscuro objeto de su deseo con quien satis­fará sus urgen­cias sexuales.

Este film es el típico ejem­plo que ilus­tra cla­ra­mente como un tema que en prin­ci­pio podría resul­tar válido de abor­dar queda total­mente des­vir­tuado ante las seve­ras incon­gruen­cias del guión. Cual­quier espec­ta­dor inclu­yendo con un mínimo de espí­ritu crí­tico no podrá acep­tar que en un drama rea­lista, un enfer­mero cie­rre la puerta de la habi­ta­ción de un paciente y man­tenga con él una rela­ción sexual. Por si esto fuera poco, resulta aún más incon­ce­bi­ble que de una resi­den­cia para ancia­nos con nume­ro­sos emplea­dos des­ti­na­dos a man­te­ner el con­trol de lo que ocu­rre, Lake logre sacarlo del edi­fi­cio y empren­der un viaje a lo largo de Canadá donde el anciano enfermo pare­ce­ría haberse reco­brado total­mente del mal que lo aque­jaba. Si acaso se tra­tara de un film cómico habría tenido gra­cia la reac­ción de celos que expe­ri­menta Lake durante el “road trip” cuando en un bar gay donde hacen una parada un des­co­no­cido traba una con­ver­sa­ción con Peabody.

Si algo cabe res­ca­tar de este irrea­lista relato es que LaBruce afor­tu­na­da­mente evita expli­ci­tar los actos sexua­les tra­tando en lo posi­ble de mos­trar cómo existe una comu­ni­ca­ción afec­tiva entre sus dos pro­ta­go­nis­tas. De todos modos, si la inten­ción ha sido de ilus­trar una his­to­ria como la de Harold y Maude pero en un con­texto homo­se­xual, el film fra­casa en su intento a pesar del ánimo tras­gre­sor y sub­ver­sivo que lo alienta.

Aun­que Bor­den y Lajoie actúan satis­fac­to­ria­mente, poco pue­den hacer para sal­var la esque­má­tica des­crip­ción de sus per­so­na­jes que care­cen de la gra­vi­ta­ción emo­cio­nal nece­sa­ria para que resul­ten creí­bles. Jorge Gut­man

Un Malé­fico Exterminador

BORG­MAN. Holanda-Bélgica-Dinamarca, 2013. Un film escrito y diri­gido por Alex van Warmerdam

Un drama absur­da­mente surrea­lista es lo que ofrece Borg­man, film del direc­tor holan­dés Alex van War­mer­dam cuyo estreno mun­dial tuvo lugar en el Fes­ti­val de Can­nes 2013. Tra­tando de brin­dar un thri­ller de horror, este relato no ter­mina por defi­nir adónde quiere lle­gar y qué es lo que intenta ilustrar.

Jan Bijvoet

Jan Bij­voet

El comienzo es de lo más extraño. Se observa a dos caza­do­res que pasan a bus­car a un cura que acaba de ter­mi­nar su misa: los tres hom­bres arma­dos con fusil per­si­guen a los sin hogar ocul­tos en un escon­dite sub­te­rrá­neo de un bos­que donde se encuen­tra Camiel Borg­man (Jan Bij­voet), un des­ali­ñado ermi­taño que es jefe de una extraña secta. Bus­cando refu­gio de quie­nes lo están per­si­guiendo, el extraño indi­vi­duo se apro­xima a un sofis­ti­cado vecin­da­rio donde acer­cán­dose a una de las resi­den­cias del lugar le pide a su dueño Richard (Jeroen Per­ce­val) que le per­mita usar el baño para darse una ducha; des­pués de haberle insi­nuado que man­tuvo en el pasado una rela­ción con su esposa Marina (Hadewych Minis), Richard impul­si­va­mente lo insulta ade­más de pro­pi­narle unos bue­nos gol­pes. Acto seguido, Marina se apiada de él y lo ins­tala tem­po­ral­mente en una cabaña del jar­dín ade­más de pro­cu­rarle comida. De allí en más la pre­sen­cia de Borg­man irá inva­diendo len­ta­mente la inti­mi­dad del matri­mo­nio, de sus tres hijos y de su ins­ti­tu­triz (Sara Hjort Ditlevsen).

Con un clima de ten­sión que se va creando en torno de un indi­vi­duo domi­nando a una fami­lia, el relato enfa­tiza el espí­ritu demo­níaco del visi­tante que a tra­vés de la mani­pu­la­ción emo­cio­nal y física irá exter­mi­nando a quien­quiera que se le oponga en el camino para lograr sus fines valién­dose para ello de la ayuda de los otros miem­bros de su banda.

Obser­vando el desa­rro­llo de los acon­te­ci­mien­tos sur­gen pre­gun­tas que que­dan sin res­pon­der. No hay indi­cio alguno que demues­tre las razo­nes por las que Marina cae bajo el hechizo de Borg­man ins­tán­dolo a que se quede, tam­poco es posi­ble detec­tar lo que motiva al dia­bó­lico vaga­bundo actuar como lo hace. De a ratos, pare­ce­ría que el film fuese una réplica de Teo­rema (1968) de Pier Paolo Paso­lini o bien de las dos ver­sio­nes de Funny Games (1997, 2007) de Michael Haneke, pero aquí no existe moti­va­ción con­creta que jus­ti­fi­que lo que se está presenciando.

Un director/autor no está obli­gado a brin­dar res­pues­tas a lo que pro­pone en un relato, pero en cam­bio habría sido desea­ble que War­mer­dam ofre­ciera alguna pista sobre la inten­ción de lo que está narrando, hecho que aquí no se evi­den­cia. Así, des­pués de la pro­yec­ción uno se pre­gunta si lo que se ha visto tiene por objeto cri­ti­car la cul­tura o la moral que alienta a la clase bur­guesa repre­sen­tada por la fami­lia de Richard, o si acaso la natu­ra­leza des­truc­tiva de Borg­man y sus acó­li­tos cons­ti­tuye una demos­tra­ción de la per­mea­bi­li­dad de las fuer­zas del mal en la socie­dad con­tem­po­rá­nea. Vaya uno a saber.

Con­clu­sión: Este film se apre­cia más por su esté­tica fil­ma­ción y sólido elenco que por su con­te­nido maca­bro y deci­di­da­mente vio­lento sin con­du­cir a un desen­lace con­vin­cente.  Jorge Gut­man