The Gra­duate

El Gra­duado 

El Cen­tro Segal de las Artes comienza su tem­po­rada 2014 – 2015 con la ver­sión tea­tral de The Gra­duate.  Esta pieza ha sido adap­tada por Terry John­son valién­dose de la exi­tosa pelí­cula de 1967 del mismo nom­bre escrita por Cal­der Willingham y Buck Henry en base a la novela de Char­les Webb.

THE GRADUATE

La acción se ubica en 1964 y relata la his­to­ria de Ben­ja­min Brad­dock –que en el film pro­ta­go­nizó Dus­tin Hoffman-, un reciente gra­duado uni­ver­si­ta­rio que retorna al hogar y se encuen­tra desorien­tado con res­pecto a su futuro pro­fe­sio­nal. Cuando la señora del socio de su padre, una sen­sual y atrac­tiva Mrs. Robin­son (ani­mada en la pelí­cula por Anne Ban­croft), lo llega a sedu­cir, su con­fu­sión aumenta aún más hasta el momento en que encuen­tra a Elaine, la chica soñada; el único pro­blema reside en que la mucha­cha es la hija de Mrs. Robinson.

Esta obra se dio a cono­cer por pri­mera vez en el año 2000 en el West End de Lon­dres y pos­te­rior­mente fue repre­sen­tada inter­na­cio­nal­mente, espe­cial­mente en Broad­way con Kath­leen Tur­ner como la luju­riosa Mrs. Robin­son, con gran suceso de público y crí­tica; de allí que genera expec­ta­tiva el estreno que ten­drá lugar en Mon­treal el domingo 31 de agosto para com­pro­bar de qué modo la emo­ción, iro­nía y humor del film ha sido tras­la­dado al escenario.

Andrew Shaver

Andrew Sha­ver

La direc­ción escé­nica de la pieza corres­ponde a Andrew Sha­ver quien con­tará con un elenco enca­be­zado por el joven actor Luke Humph­rey en el rol de Ben­ja­mín, Bri­gitte Robin­son como Mrs. Robin­son y Geor­gina Beaty ani­mando a la joven Elaine; el reparto se com­pleta con Alain Gou­lem (Mr. Robin­son), Mar­cel Jean­nin (Mr. Brad­dock), Jane Whee­ler (Mrs. Brad­dock), Graham Cuth­ber­tson (varios roles) y Seska Lee (varios roles).

Quie­nes han visto el film recor­da­rán la impor­tan­cia que adquiere la música como un pro­ta­go­nista más del mismo; ese hecho tam­bién tiene rele­van­cia en la obra y para ello Sha­ver ha invi­tado a los músi­cos Jus­tin Rutledge y Matt­hew Bar­ber, para com­po­ner y tocar en el esce­na­rio can­cio­nes ori­gi­na­les ins­pi­ra­das en la banda sonora de música del film per­te­ne­cien­tes a Simon & Garfunkel.

La obra seguirá en car­tel en el esce­na­rio prin­ci­pal del Cen­tro Segal hasta el 21 de sep­tiem­bre. Infor­ma­ción adi­cio­nal puede obte­nerse en www.segalcentre.org

Comenzó el Fes­ti­val de Cine de Montreal

Cró­nica de Jorge Gutman

Tal como fue anti­ci­pado en la edi­ción del 8 de agosto último, ayer comenzó la 38° edi­ción del Fes­ti­val des Films du Monde (FFM) con la pro­yec­ción de Salaud, on t’aime de Claude Lelouch. De la casi trein­tena de pelí­cu­las ibero-latinoamericanas que serán pro­yec­ta­das, he aquí un breve aná­li­sis crí­tico de 10 de las mis­mas que EL POPU­LAR tuvo opor­tu­ni­dad de juzgar.

María y el Araña (Argen­tina) es uno de los mejo­res fil­mes de la direc­tora María Vic­to­ria Menis quien a tra­vés de un guión sólido expone una his­to­ria dra­má­ti­ca­mente rea­lista sobre el abuso infan­til. La pro­ta­go­nista es María (Flo­ren­cia Salas), una niña de 13 años viviendo en un barrio de emer­gen­cia de la ciu­dad de Bue­nos Aires con su abuela (Mire­lla Pas­cual) y su pareja (Luciano Suardi) algu­nos años menor que ella; exce­lente alumna en la escuela, ella dedica su tiempo libre a ven­der guías en el pasi­llo de las esta­cio­nes de sub­te­rrá­neo; es allí donde conoce a un mucha­cho (Diego Vegezzi) de humilde ori­gen que dis­fra­zado de “hom­bre araña” suele hacer mala­ba­ris­mos para los pasa­je­ros a fin de ganar algún dinero con sus pirue­tas. Si por una parte, el relato ofrece su nota de ter­nura en la des­crip­ción de una amis­tad que va gene­rando un sen­ti­miento más pro­fundo, des­cribe al pro­pio tiempo la reali­dad de un medio social donde la pobreza, el mal­trato así como la per­ver­sión pue­den enve­ne­nar el alma de inocen­tes cria­tu­ras. Con esca­sos diá­lo­gos donde las pala­bras son reem­pla­za­das con elo­cuen­tes ges­tos, mira­das y silen­cios, el duro relato pro­puesto por la rea­li­za­dora llega a con­mo­ver en forma honesta sin tener que acu­dir a gol­pes de efec­tos for­za­dos. Exce­lente actua­ción del redu­cido elenco, donde se des­taca la natu­ral expre­si­vi­dad demos­trada por los ado­les­cen­tes Salas y Vegezzi.

Diego Vegezzi y Florencia Salas en MARIA Y EL ARAÑA

Diego Vegezzi y Flo­ren­cia Salas en MARIA Y EL ARAÑA

El rea­li­za­dor Alex Sam­payo ha logrado con Schim­bare (España) un film de gran cali­dad. Sus méri­tos estri­ban en haber sabido cons­truir una his­to­ria apa­sio­nante que man­tiene per­ma­nen­te­mente intri­gado al espec­ta­dor hasta que en su última parte queda deve­lada la esen­cia del drama vivido por sus prin­ci­pa­les per­so­na­jes. Luis (Luis Zahera) y su esposa Elvira (Can­dela Peña) que tie­nen una hijita en España, se diri­gen en coche con des­tino a Ruma­nia sin que se sepa para qué. En la ruta reci­ben un lla­mado tele­fó­nico que les obliga a reco­ger algo en Buda­pest; la sor­presa es inmensa cuando des­cu­bren que se trata de una pequeña de 8 años de edad (San­dra Mokr­zi­cka). Sería muy indis­creto ade­lan­tar lo que sigue, salvo seña­lar que gra­dual­mente el espec­ta­dor se impone sobre lo que el matri­mo­nio deberá enfren­tar al tener que adop­tar una cruel deci­sión que el des­tino les ha apor­tado. El sus­penso que va cre­ciendo a lo largo del relato adopta en su parte final un tono vio­lento que mucho se ase­meja a algu­nos de los fil­mes más impor­tan­tes de Michael Haneke. Con una óptima inter­pre­ta­ción del trío cen­tral, Sam­payo ofrece un drama pro­fun­da­mente humano al pro­pio tiempo que denun­cia la cruel­dad de cier­tas orga­ni­za­cio­nes cri­mi­na­les que impe­ran en el con­ti­nente euro­peo. Cabe aco­tar que el curioso título “shim­bare”sig­ni­fica en rumano “cam­bio”, pala­bra que per­fec­ta­mente se aso­cia a lo que se expone en el film.

Carlos Hernández en MATEO

Car­los Her­nán­dez en MATEO

Una agra­da­ble sor­presa cons­ti­tuye la ópera prima Mateo (Colom­bia). La direc­tora María Gam­boa ubica la his­to­ria en Barran­ca­ber­meja, una pequeña pobla­ción pró­xima al río Mag­da­lena, donde nume­ro­sas comu­ni­da­des de la zona han ido cons­tru­yendo una paz dura­dera en la región, tra­tando de pri­vi­le­giar la dig­ni­dad humana y el res­peto a la vida ajena. Ins­pi­rada por esos hechos la rea­li­za­dora ela­boró un guión junto a Adriana Arjona pre­sen­tando a Mateo (Car­los Her­nán­dez), un ado­les­cente de 16 años que tra­baja para el des­pia­dado usu­rero de su tío (Samuel Laz­cano), cobrando dinero de los comer­cian­tes deu­do­res que le han soli­ci­tado un prés­tamo. Su madre desaprueba sus acti­vi­da­des sobre todo por su poca apli­ca­ción demos­trada en sus estu­dios esco­la­res. A pesar de su breve dura­ción, el film con­vence por su hones­ti­dad a tra­vés de una his­to­ria de reden­ción demos­trando cómo la influen­cia de un noble cura local (Felipe Botero) diri­giendo un grupo tea­tral y los inte­gran­tes del mismo pue­den con­tri­buir a que Mateo encuen­tre la posi­bi­li­dad de un camino dife­rente y posi­tivo en su vida.

La vejez, el desa­so­siego y la sole­dad son algu­nos de los tópi­cos que la direc­tora y guio­nista Libia Ste­lla Gómez con­si­dera satis­fac­to­ria­mente en Ella (Colom­bia). La acción trans­cu­rre en un inqui­li­nato ubi­cado en Ciu­dad Bolí­var, uno de los sec­to­res más depri­mi­dos de los subur­bios de Bogotá, donde vive humil­de­mente un matri­mo­nio de ancia­nos inte­grado por Alci­des (Hum­berto Arango) y Geor­gina (Reina Sán­chez); mien­tras él se ocupa de reco­ger mate­rial reci­cla­ble en su carre­ti­lla, ella se dedica a las tareas hoga­re­ñas. Cuando Geor­gina muere como resul­tado de un alter­cado con un des­pia­dado vecino (Andrés Cas­ta­ñeda), su marido queda pro­fun­da­mente des­con­so­lado al no poder asu­mir la vida sin la per­sona que tanto amó. Ahí comienza para el viejo hom­bre un dra­má­tico vía cru­cis cuando al ocu­parse de los trá­mi­tes de defun­ción tro­pieza con una buro­cra­cia que no logra apia­darse de él; ade­más, se encuen­tra con la difi­cul­tad del entie­rro frente a la falta de dinero nece­sa­rio para que su Geor­gina tenga un fére­tro digno y que tam­bién pueda ser objeto de un res­pe­ta­ble fune­ral. Frente a la indo­len­cia gene­ra­li­zada que encuen­tra, Alci­des decide por su cuenta cons­truir un cajón reco­giendo tablas del mer­cado local. Con remar­ca­ble expre­si­vi­dad el exce­lente actor Hum­berto Arango da vida al desam­pa­rado viudo quien debe apren­der a vivir sin su esposa pero que al pro­pio tiempo valora el apoyo de sus veci­nos; tam­bién es des­ta­ca­ble la par­ti­ci­pa­ción de Deisy Maru­landa quien trans­mite una gran ter­nura carac­te­ri­zando a una niña vecina de Alci­des que sufre los mal­tra­tos vio­len­tos de su padre y a quien el anciano tra­tará de pro­cu­rarle un futuro más auspicioso.

Silvina Páez en EL BUMBÚN

Sil­vina Páez en EL BUMBÚN

Basado en una adap­ta­ción del cuento homó­nimo de Car­men Agüero Vera, Fer­nando Ber­mú­dez diri­gió El Bum­bún (Argen­tina), pri­mer film rodado ínte­gra­mente en la pro­vin­cia de La Rioja que aborda el tema de la iden­ti­dad sexual. El exa­cer­bado machismo –una anacró­nica cul­tura aún pre­va­le­ciente en varias regio­nes de Amé­rica Latina– es el ele­mento que impulsa el desa­rro­llo del relato donde Anto­nio (Daniel Valen­zuela), un rudo hachero viviendo en una zona rural de la pro­vin­cia junto a su mujer y tres hijas, siente un gran desen­canto al no tener un hijo varón; no obs­tante, hay una mani­fiesta espe­ranza con el cuarto emba­razo de su cón­yuge. Cuando el recién nacido bebé es de sexo feme­nino, su padre toma la drás­tica deci­sión de hacer creer al mundo que lo rodea que su mujer le ha dado el deseado varon­cito. Es así como Bum­bún (Sil­vina Páez) debe afron­tar una triste infan­cia con su dife­rente iden­ti­dad, siendo des­pro­vista de muñe­cos pro­pios de una niña, estando obli­gada a com­par­tir los jue­gos con los chi­cos de la zona y teniendo que ayu­dar a su padre en los tra­ba­jos físi­cos que éste rea­liza. La vida de Bum­bún alcanza una mayor ten­sión en la etapa de la puber­tad con la lle­gada de la pri­mera mens­trua­ción y la apa­ri­ción de ras­gos físi­cos pro­pios de toda mujer­cita que ella debe disi­mu­lar. El pro­blema de un ser que con­fronta una cri­sis como la des­cripta está expuesto con gran suti­li­dad por parte del rea­li­za­dor per­mi­tiendo que el público pueda fácil­mente empa­ti­zar con el drama emo­cio­nal vivido por Bum­bún. La buena inter­pre­ta­ción de Valen­zuela y López acom­pa­ña­dos en pape­les de apoyo por Luis Ziem­browski y Hugo Casas refuer­zan la cali­dad del film.

La acción de Los Bañis­tas (México) del rea­li­za­dor uru­guayo Max Zunino se desa­rro­lla en Ciu­dad de México en momen­tos en que el país atra­viesa una pro­funda cri­sis finan­ciera que ha dete­rio­rado eco­nó­mi­ca­mente a la mayor parte de la pobla­ción. Den­tro de ese marco el guión expone como telón de fondo una movi­li­za­ción de pro­testa por parte de estu­dian­tes que acam­pan en la calle y que nunca queda expli­cado en el film a qué se debe; den­tro de un edi­fi­cio pró­ximo al lugar donde se efec­túa la mani­fes­ta­ción se encuen­tran Fla­via (Sofía Espi­noza), una ado­les­cente arro­gante frus­trada por no haber sido acep­tada en la uni­ver­si­dad, y Mar­tín (Juan Car­los Colombo), un hom­bre maduro y des­em­pleado que res­ponde a una per­so­na­li­dad total­mente opuesta a la de ella. Si bien son loa­bles las inten­cio­nes del film expo­niendo el prin­ci­pio de la soli­da­ri­dad que emerge den­tro de la dis­con­for­mi­dad gene­rada por un con­texto de mar­cada desigual­dad social, la impo­si­bi­li­dad de que ambos per­so­na­jes pue­dan modi­fi­car el curso de sus vidas futu­ras queda diluida en un relato dema­siado lento que no ter­mina de convencer.

El tema de la Gue­rra Civil espa­ñola es con­si­de­rado en La Memo­ria de los Oli­vos (España), pri­mer film del direc­tor y guio­nista Raúl Romera. El relato des­cribe la forma en que un tran­quilo pue­blo espa­ñol se siente afec­tado durante los pri­me­ros meses de la con­tienda con el des­plie­gue de la repre­sión falan­gista; al mismo tiempo ilus­tra el modo en que fami­lia­res direc­tos apro­ve­chan la situa­ción para sal­dar ren­ci­llas per­so­na­les librando una gue­rra sucia y silen­ciosa más allá del con­flicto bélico.

Si en prin­ci­pio el dra­má­tico tópico resulta intere­sante, su carác­ter exce­si­va­mente melo­dra­má­tico car­gando las tin­tas en un mani­queísmo entre los “bue­nos” y “los malos” impide que el film tras­cienda emocionalmente.

Nandita Das en RASTRES DE SANDAL

Nan­dita Das en RAS­TRES DE SANDAL

Ras­tres de Sàn­dal (España-India) es otro de los fil­mes que trata el pro­blema de la iden­ti­dad abor­dando a dos her­ma­nas que viven en dife­ren­tes luga­res del pla­neta. Diri­gido por María Ripoll la his­to­ria se basa en la novela del mismo nom­bre rela­tando la situa­ción de dos her­ma­nas que naci­das en Mum­bai están for­za­das a sepa­rarse de peque­ñas al falle­cer su madre. Tres déca­das des­pués Muna (Nan­dita Das), con­ver­tida en una popu­la­rí­sima actriz de Bolly­wood, decide inves­ti­gar sobre el des­tino de su her­mana menor Sita a quien ella ado­raba y que men­tal­mente siem­pre la ha tenido pre­sente. La bús­queda la tras­lada de Mum­bai a Bar­ce­lona donde llega a loca­li­zarla; Paula (Anna Clo­tet), que así se llama ahora y se desem­peña como inves­ti­ga­dora cien­tí­fica, cre­ció en España igno­rando que sus padres la adop­ta­ron. Rehu­sando a creer lo que está suce­diendo, tra­tará de veri­fi­car su ver­da­dera iden­ti­dad reco­rriendo un lento camino que con­du­cirá a que final­mente reco­nozca a su ver­da­dera her­mana. El humano tema mues­tra cómo dos seres a pesar de sus dife­ren­tes raí­ces cul­tu­ra­les tien­den un puente de apoyo para cimen­tar los lazos fra­ter­na­les. Este viaje emo­cio­nal rela­tado en forma sen­ci­lla, está muy bien fil­mado y visual­mente impacta con el pin­to­resco colo­rido de Mum­bai y la ele­gante ciu­dad cata­lana; ade­más del sen­ti­miento de afecto y cali­dez que emana de esta his­to­ria cabe des­ta­car algu­nas sim­pá­ti­cas esce­nas bolly­woo­den­ses muy bien inser­ta­das a la misma.

En su pri­mer lar­go­me­traje de fic­ción Chris­tian Díaz Pardo aborda en Gon­zá­lez (México) un tema rara­mente tra­tado en cine aun­que cier­ta­mente no des­co­no­cido como lo es el com­por­ta­miento de cier­tas agru­pa­cio­nes reli­gio­sas que logran pose­sio­narse del dinero ajeno a tra­vés de méto­dos des­ho­nes­tos. Harold Torres anima a Gon­zá­lez, un soli­ta­rio indi­vi­duo des­em­pleado y alta­mente endeu­dado que trata de sobre­vi­vir a las difi­cul­ta­des gene­ra­das por su situa­ción actual. Des­pués de haber explo­rado sin suerte algu­nas posi­bi­li­da­des de empleo, a tra­vés de la red de Inter­net logra final­mente con­se­guir un puesto para desem­pe­ñarse como ope­ra­dor tele­fó­nico en un tem­plo evan­ge­lista que está a cargo del pas­tor Elías (Car­los Bar­dem); su fun­ción con­siste en invi­tar a todos aqué­llos que lla­man en pro­cura de ayuda por pro­ble­mas que atra­vie­san a que ven­gan a la igle­sia. El con­sejo es siem­pre el mismo: no per­der la fe en Dios y con­tri­buir con el diezmo como agra­de­ci­miento anti­ci­pado por la ayuda que el Señor habrá de brin­dar­les. A tra­vés de esta farsa bien urdida, Gon­zá­lez que es ateo com­prueba hasta qué punto inocen­tes per­so­nas son esquil­ma­das eco­nó­mi­ca­mente en nom­bre de la fe por el ines­cru­pu­loso evan­ge­lista; no obs­tante, los bene­fi­cios que redi­túa el nego­cio hace que al poco tiempo se sienta ten­tado de lle­gar a ser tam­bién pas­tor de esa con­gre­ga­ción. De intere­sante plan­teo, el relato se des­ni­vela un poco en su última parte con­du­ciendo a una reso­lu­ción cues­tio­na­ble; sin embargo, hay que reco­no­cer sus méri­tos debido a la buena puesta en escena de Díaz Pardo quien dota al film de una inusual ener­gía y una intriga lo sufi­cien­te­mente atrac­tiva para man­te­ner la aten­ción del relato. Entre otros ele­men­tos favo­ra­bles cabe dis­tin­guir la buena actua­ción de Torres y Bar­dem, en tanto que en los ren­glo­nes téc­ni­cos la mag­ní­fica foto­gra­fía de Juan Pablo Ramí­rez con­tri­buye a crear el clima atmos­fé­rico requerido.

Un film lírico de rea­lismo social es lo que se apre­cia en La Tiri­sia (México) de Jorge Pérez Solano. El rea­li­za­dor quien es tam­bién autor del guión se ins­piró en los rela­tos de cien­tos de muje­res que se encuen­tran frente al dra­má­tico dilema de optar entre sus hijos y su pareja para poder man­te­ner a sus fami­lias; para ello pre­senta la vida de Cheba (Adriana Paz) y Ánge­les Miguel (Gabriela Car­tol) que han sido emba­ra­za­das por un mismo hom­bre (Gus­tavo Sán­chez Parra) y quie­nes des­pués de haber aban­do­nado a sus hijos son víc­ti­mas de pro­funda tris­teza. Tra­tando de pri­vi­le­giar las imá­ge­nes en lugar de recu­rrir a las pala­bras, Pérez Solano logra trans­mi­tir aca­ba­da­mente la gama emo­cio­nal de sus intér­pre­tes feme­ni­nas. Sin juz­gar ni denun­ciar la cruda reali­dad expuesta de estas muje­res que muchas veces son uti­li­za­das como incu­ba­do­ras para ges­tar nue­vos hijos, este film ilus­tra una situa­ción des­es­pe­ran­zada donde apa­ren­te­mente no hay indi­cios que la misma pueda modi­fi­carse. Buen aporte para el FFM.

Del Esce­na­rio a la Pantalla

MEDEA

En una nueva mani­fes­ta­ción de acer­car al público cana­diense con las mejo­res pro­duc­cio­nes tea­tra­les de Gran Bre­taña, la com­pa­ñía exhi­bi­dora CINE­PLEX con­ti­núa la difu­sión de trans­mi­sio­nes en pan­ta­lla gigante y en alta defi­ni­ción direc­ta­mente del emble­má­tico Natio­nal Thea­tre de Lon­dres en su cuarta temporada.

Helen McCrory (Foto de Jason Bell)

Helen McCrory (Foto de Jason Bell)

La pri­mera de las obras del nuevo ciclo es Medea la tra­ge­dia griega de Eurí­pi­des, que cuenta con la par­ti­ci­pa­ción de la gran actriz lon­di­nense Helen McCrory en una nueva ver­sión de Ben Power bajo la direc­ción de Carrie Cra­ck­nell.

El intenso drama gira en torno de Medea que al ser aban­do­nada por su esposo para casarse con una prin­cesa de Corinto, ejerce una ven­ganza atroz al sacri­fi­car a sus pro­pios hijos que tanto quiere.

Los comen­ta­rios de la prensa bri­tá­nica han sido muy elo­gio­sos con res­pecto a la carac­te­ri­za­ción que efec­túa McCrory de la des­di­chada mujer trans­mi­tiendo la visión de su pasión y trai­ción, así como tam­bién han elo­giado la acer­tada puesta escé­nica de Cra­ck­nell quien al evi­tar la gran­dio­si­dad ope­rís­tica adopta una visión que pro­fun­diza la con­di­ción humana y con­tra­dic­cio­nes de su pro­ta­go­nista. Al pro­pio tiempo los crí­ti­cos han des­ta­cado la música de Will Gre­gory y Ali­son Gold­frapp creando una elo­cuente atmós­fera que inten­si­fica el drama del relato.

Este hondo drama se trans­mi­tirá en varias salas de CINE­PLEX de Canadá el 4 de sep­tiem­bre y será redi­fun­dida el 4 de octu­bre. Para deter­mi­nar los hora­rios de trans­mi­sión en las dife­ren­tes ciu­da­des del país así como cual­quier otra infor­ma­ción adi­cio­nal, se puede visi­tar el sitio de Inter­net www.cineplex.com/events/nationaltheatre

Bien­ve­nido a Nueva York

WEL­COME TO NEW YORK. Esta­dos Uni­dos, 2014. Un film de Abel Ferrara

Abel Ferrara deci­dió con­tar lo acon­te­cido con Domi­ni­que Strauss-Khan, el ex direc­tor gerente del Fondo Mone­ta­rio Inter­na­cio­nal, en el grave inci­dente ocu­rrido en mayo de 2011 por el cual fue acu­sado de vio­la­ción y su caída en des­gra­cia como con­se­cuen­cia de esa acción. Valién­dose de una his­to­ria de fic­ción y uti­li­zando para ello nom­bres figu­ra­dos, no queda la menor duda de que los hechos se refie­ren a DSK.

Jacqueline Bisset y Gérard Depardieu

Jac­que­line Bis­set y Gérard Depardieu

Es impo­si­ble con­ce­bir lo que se ve en pan­ta­lla durante los pri­me­ros 30 minu­tos –la cuarta parte de la dura­ción del metraje– donde George Deve­raux (Gérard Depar­dieu) –alias de DSK-, pre­si­dente de nacio­na­li­dad fran­cesa de un gran banco inter­na­cio­nal, se com­porta sexual­mente de la manera más libi­di­nosa y gro­tesca posi­ble con una com­parsa de aso­cia­dos no iden­ti­fi­ca­dos en la suite de un hotel neo­yor­kino; allí con dos pros­ti­tu­tas de lujo, los hom­bres dan rienda suelta a sus ins­tin­tos en una orgía indes­crip­ti­ble uti­li­zando los cuer­pos de las mucha­chas quie­nes empa­pa­das de cham­pán y crema helada ser­vi­rán para que sean sabo­rea­das mien­tras que las rela­cio­nes sexua­les gru­pa­les se prac­ti­can a tra­vés de dife­ren­tes movi­mien­tos y pos­tu­ras. No es exa­ge­rado seña­lar que esa media hora podría per­fec­ta­mente ase­me­jarse a las clá­si­cas pelí­cu­las por­no­grá­fi­cas con exhi­bi­ción res­trin­gida en salas dedi­ca­das a las mismas.

Recién des­pués comienza de lleno el film con la famosa escena del Hotel Carl­ton (en reali­dad se trató del Hotel Sofi­tel) de Nueva York donde se pro­duce el ines­pe­rado encuen­tro de una empleada del esta­ble­ci­miento que al venir a lim­piar una habi­ta­ción cre­yendo que estaba vacía se encuen­tra con Deve­raux saliendo de la ducha y lan­zán­dose sobre ella para vio­larla. Lo que se mues­tra pos­te­rior­mente inclu­yendo la denun­cia, el arresto del ban­quero en el aero­puerto JFK cuando se dis­pone a salir del país, los inte­rro­ga­to­rios poli­cia­les, su arresto domi­ci­lia­rio en una lujosa resi­den­cia, son epi­so­dios amplia­mente conocidos.

La única nota de inte­rés en el film es la apor­tada por la muy con­vin­cente actua­ción de Jac­que­line Bis­set ani­mando a Simone, la perio­dista fran­cesa esposa de Deve­raux. Ins­pi­rán­dose en Anne Sin­clair, quien fuera la señora de DSK, Bis­set trans­mite la gran tris­teza de ver que su marido por quien siente ver­da­dero amor, haya arrui­nado todo el esfuerzo que ella estaba haciendo para que él fuese can­di­dato en las pró­xi­mas elec­cio­nes de Fran­cia, recri­mi­nán­dole con sen­tida rabia su atroz conducta.

Ferrara intenta ser pro­vo­ca­tivo recu­rriendo a un relato donde quiere demos­trar la vin­cu­la­ción que existe entre el poder eco­nó­mico y el sexo. No obs­tante, lo hace en forma gro­sera y de pésimo gusto des­cri­biendo a Deve­raux de la manera más gro­tesca posi­ble con el obvio pro­pó­sito de incen­ti­var el voyeu­rismo de su audien­cia. ¿Cómo es posi­ble ima­gi­nar que un hom­bre que se desem­peña como máxima auto­ri­dad de un impor­tante banco pueda dedi­car su tiempo libre y sus noches a per­ma­nen­tes orgías y poder rein­te­grarse al día siguiente a su cargo de altí­sima res­pon­sa­bi­li­dad como si nada hubiera pasado? ¿Es posi­ble que en cada uno de los encuen­tros que tiene Deve­raux con per­so­na­jes feme­ni­nos –inclu­yendo perio­dis­tas– su exa­cer­bada adic­ción sexual lo con­vierta en un ani­mal que ins­tin­ti­va­mente ataca a su presa para some­terla sexual­mente? ¿Cómo puede resul­tar con­vin­cente que tras haber sido pro­ce­sado aun­que habiendo sido exo­ne­rado por falta de prue­bas, el famoso per­so­naje siga reco­rriendo el mismo derro­tero sexual como si nada hubiera pasado?

La inter­pre­ta­ción de Depar­dieu ani­mando a Deve­raux es muy buena pero al pro­pio tiempo resulta extraño que se haya pres­tado a mos­trarse frente a las cáma­ras com­ple­ta­mente des­nudo en una escena com­ple­ta­mente pres­cin­di­ble; la misma tiene lugar cuando debe des­nu­darse com­ple­ta­mente para ser exa­mi­nado minu­cio­sa­mente por la policía.

Con­clu­sión: Wel­come to New York es un film inde­co­roso que poco favor hace a quie­nes gus­tan del buen cine. Jorge Gut­man

Dos Déca­das en la vida de YSL

YVES SAINT LAU­RENT. Fran­cia, 2013. Un film de Jalil Lespert

Tal como su título lo indica, este film se refiere al renom­brado dise­ña­dor y modisto quien al morir en junio de 2008 dejó un impor­tante legado en cuanto a la crea­ti­vi­dad, estilo y ori­gi­na­li­dad espe­cial­mente en lo que con­cierne a la indu­men­ta­ria feme­nina. No obs­tante, esta ver­sión no agrega mucho a lo que ya se sabe del mismo e incluso es muy infe­rior al docu­men­tal L’amour fou (2010) de Pie­rre Tho­ret­ton que pasa revista a los 50 años de amor que unió a Yves Saint Lau­rent con Pie­rre Bergé.

El rea­li­za­dor Jalil Les­pert adopta para su relato una puesta escé­nica clá­sica que de por sí no es obje­ta­ble, salvo que la bio­gra­fía lineal que abarca dos déca­das de la vida del gran modisto queda inte­rrum­pida brus­ca­mente sin haber explo­rado sufi­cien­te­mente el genio crea­tivo de YSL.

Pierre Niney y Charlotte Le Bon en YVES SAINT LAURENT

Pie­rre Niney y Char­lotte Le Bon en YVES SAINT LAURENT

El relato comienza esbo­zando algu­nos aspec­tos de su juven­tud cuando en su hogar de la ciu­dad arge­lina de Orán valién­dose de las revis­tas de moda de su madre comen­zaba a efec­tuar esbo­zos de las ilus­tra­cio­nes que veía. Ya en 1957 habién­dose radi­cado en París, YSL (Pie­rre Niney) es con­tra­tado en la alta casa de cos­tura de Chris­tian Dior donde el céle­bre modisto queda impre­sio­nado de su talento; cuando Dior fallece repen­ti­na­mente a causa de un ata­que car­díaco, YSL es nom­brado direc­tor artís­tico y a par­tir de allí comienza a des­ta­carse y lograr la mere­cida fama hasta el final de su vida. lograda. Pero más que enfo­car pro­pia­mente en su tra­bajo crea­tivo el film se aden­tra en su vida per­so­nal con espe­cial refe­ren­cia a su rela­ción con Bergé (Gui­llaume Galliene) a quien conoce en 1958 y que pasa­ría a con­ver­tirse en el amor de su vida.

La cono­cida frase “los polos opues­tos se atraen” bien puede ser apli­cada al vínculo que exis­tió entre YSL y Bergé. A la vul­ne­ra­bi­li­dad, fra­gi­li­dad, timi­dez, tran­qui­li­dad y femi­nei­dad de Yves, se con­tra­pone la viri­li­dad, segu­ri­dad, sufi­cien­cia y fir­meza de Pie­rre que aparte de ser su mece­nas con­tri­buyó enor­me­mente al suceso de su pareja como artista al pro­pio tiempo que fue su exce­lente agente y admi­nis­tra­dor finan­ciero de la casa de modas que ambos fun­da­ron. Por lo demás y sin ahon­dar dema­siado en la difí­cil per­so­na­li­dad de Saint Lau­rent, el film expone en forma muy epi­só­dica su incli­na­ción al alcohol, las dro­gas y algu­nas infi­de­li­da­des sexua­les come­ti­das durante esos años, espe­cial­mente cuando en 1978 conoce y se enamora de Jac­ques de Bas­cher (Xavier Lafitte), lo que con­duce al quie­bre de su rela­ción amo­rosa con Bergé, aun­que pro­fe­sio­nal­mente estu­vie­ron aso­cia­dos hasta su muerte.

Lo más rele­vante del film es el nivel inter­pre­ta­tivo de Niney y Gallienne. Ambos se intro­du­cen con alma y vida en la natu­ra­leza de sus res­pec­ti­vos per­so­na­jes dejando la sen­sa­ción de que Saint Lau­rent y Bergé están real­mente enfren­tando al público; en un papel de apoyo tam­bién se des­taca Char­lotte Le Bon como la musa de YVS y a quien él amara pla­tó­ni­ca­mente. El otro aspecto res­ca­ta­ble des­cansa en algu­nos des­fi­les de modas de las dife­ren­tes tem­po­ra­das que cons­ti­tu­yen un regalo a la vista –sobre todo para el público feme­nino– viendo a las mode­los lucir en sus cuer­pos la ele­gan­cia, y buen gusto que pre­do­mi­na­ron en las colec­cio­nes de Saint Laurent.

En líneas gene­ra­les, el relato aun­que bien fil­mado se torna lán­guido y sin crear la emo­ción salvo en el momento del cli­max donde se pro­duce la rup­tura entre YVS y Bergé. Tam­poco es rele­vante la ambien­ta­ción del medio social y cul­tu­ral de la era de los años 60 y 70, a pesar del uso de música psi­co­dé­lica que en algu­nos casos es inter­ca­lada con arias de óperas en los momen­tos en que se rea­li­zan los des­fi­les de moda

Con­clu­sión: Un film sobre YSL que no llega a explo­rar sufi­cien­te­mente su genio crea­tivo. Jorge Gut­man