LO MEJOR DE 2014

He aquí la lista de los 10 favo­ri­tos fil­mes de 2014 de acuerdo a la opi­nión de quien escribe estas líneas.

1. Boy­hood de Richard Linklater

Ellar Coltrlane

Ellar Coltrlane

Des­cri­biendo el paso de los años de un ser humano desde su tierna infan­cia hasta lle­gar a la mayo­ría de edad, el exce­lente direc­tor y guio­nista Richard Lin­kla­ter ha brin­dado una obra maes­tra de cine. Cons­ti­tuye una ver­da­dera proeza haber efec­tuado la fil­ma­ción durante un período de 12 años con los mis­mos acto­res mos­trando de qué manera el per­so­naje prin­ci­pal (Ellar Col­trane) se encuen­tra invo­lu­crado con su fami­lia y el medio que lo cir­cunda a tra­vés del tiempo. La audien­cia asiste a un film pro­fundo, tierno y con­mo­ve­dor de extra­or­di­na­ria luci­dez. Sin duda alguna, el mejor título de 2014.

2. The Imi­ta­tion Game de Mor­ten Tyldum

El film expone la con­tri­bu­ción huma­ni­ta­ria rea­li­zada durante la Segunda Gue­rra Mun­dial por el famoso mate­má­tico, crip­tó­grafo y filó­sofo bri­tá­nico Alan Turing en una memo­ra­ble carac­te­ri­za­ción efec­tuada por Bene­dict Cum­ber­batch. El relato es a todas luces fas­ci­nante y su fluida narra­ción per­mite que uno se imponga acerca de los por­me­no­res del tra­bajo rea­li­zado por este excep­cio­nal indi­vi­duo y el equipo que lo rodeó para des­ba­ra­tar los pla­nes del demo­níaco régi­men nazi al haber des­ci­frado el código de la máquina ale­mana Enigma.

3. Bird­man de Ale­jan­dro Gon­zá­lez Iñárritu

Michael Keaton

Michael Keaton

Entre drama rea­lista y sátira, Gon­zá­lez Iñá­rritu ana­liza la cri­sis exis­ten­cial de un actor en deca­den­cia que busca su resu­rrec­ción artís­tica mon­tando una obra tea­tral en Broad­way. Muy bien escrito y rea­li­zado, el relato deja amplio mar­gen de refle­xión sobre el sig­ni­fi­cado del éxito, cómo el trans­curso inexo­ra­ble del tiempo puede afec­tar la pro­se­cu­ción de la carrera de un actor de edad madura, así como los entre­te­lo­nes del pro­ceso artís­tico de una obra tea­tral y la diná­mica esta­ble­cida entre los acto­res par­ti­ci­pan­tes. Impe­ca­ble actua­ción de Michael Kea­ton en el papel protagónico.

4. Whi­plash de Damien Chazelle

J. K. Simmons

J. K. Simmons

Pocas veces una pelí­cula ha impac­tado de manera tan rotunda y vis­ce­ral como la pre­sente. Con una nota­ble carac­te­ri­za­ción de per­so­na­jes lograda por Damien Cha­ze­lle en la ela­bo­ra­ción del guión, el relato aborda la lace­rante e inhu­mana rela­ción esta­ble­cida entre un apa­sio­nado joven bate­rista y su sádico pro­fe­sor que le inflige intenso daño emo­cio­nal. El nivel de extre­mada ten­sión con­te­nido en el relato envuelve al espec­ta­dor en una vorá­gine de intensa emo­ción de la cual no se puede sus­traer hasta el final de la pro­yec­ción. En esen­cia se trata de un exce­lente film real­zado por la rea­lista actua­ción de J.K. Sim­mons y Miles Teller, res­pec­ti­va­mente como el sádico ins­truc­tor y el mal­tra­tado discípulo.

5. Fox­cat­cher de Ben­nett Miller

Una com­pleja his­to­ria basada en un terri­ble hecho real sobre un excén­trico millo­na­rio y su rela­ción con dos her­ma­nos cam­peo­nes de lucha y gana­do­res de la meda­lla de oro en las olim­pia­das de 1984, es lo que Ben­nett Miller narra en este film con­ciso, exce­len­te­mente diri­gido y mag­ní­fi­ca­mente inter­pre­tado por Steve Carell, Chan­ning Tatum y Mark Rufalo. Este cau­ti­vante drama es un buen ejem­plo de cómo la muy buena des­crip­ción de per­so­na­jes puede con­si­de­ra­ble­mente real­zar la impor­tan­cia de un film.

6. The Grand Buda­pest Hotel de Wes Anderson

 Ralph Fiennes

Ralph Fiennes

Ins­pi­rado en tex­tos del autor Ste­fan Zweig, Wes Ander­son ofrece un relato cálido, mágico y pleno de melan­co­lía recreando la his­to­ria de un hotel ubi­cado en las mon­ta­ñas de la fic­ti­cia repú­blica cen­troeu­ro­pea de Zubrowka. Entre­mez­clado con secuen­cias ani­ma­das y ado­sado de fino humor e inge­nio visual, el film recrea, con una narra­tiva no muy estruc­tu­rada, la suerte corrida por el con­serje del esta­ble­ci­miento y su depen­diente durante 6 déca­das del siglo pasado a tra­vés de sus dis­tin­tas mani­fes­ta­cio­nes his­tó­ri­cas como la Belle Epo­que de los años 20, el sur­gi­miento del fas­cismo en la década del 30 y el período post comu­nista de Europa Orien­tal. El resul­tado es una agra­da­bi­lí­sima y deli­rante pelí­cula inter­pre­tada por un elenco de popu­la­res acto­res tales como Ralph Fien­nes, Tony Revo­lori, Bill Murray, Adrien Brody, F. Muray Abraham, Tilda Swin­ton, Har­vey Kei­tel, Mat­hieu Amalric, Edward Nor­ton, Owen Wil­son y Tom Wil­kin­son, entre otros.

7. The Theory of Everyt­hing de James Marsh

Este film es una exce­lente cró­nica de la vida del gran físico bri­tá­nico Step­hen Haw­king, inclu­yendo su matri­mo­nio con una excep­cio­nal mujer, sus inves­ti­ga­cio­nes vin­cu­la­das con el estu­dio del uni­verso y la cruel enfer­me­dad que lo ha con­ver­tido a tem­prana edad en un ser prác­ti­ca­mente muti­lado. Gra­cias a la meri­to­ria direc­ción de James Marsh quien se vale del guión de Ant­hony McCar­ten que a su vez está basado en el relato auto­bio­grá­fico de Jane Haw­king Tra­ve­llling to Infi­nity: My Life With Step­hen, la his­to­ria cons­ti­tuye una lec­ción única de vida al demos­trar cómo un hom­bre en con­di­cio­nes infra­hu­ma­nas puede superar obs­tácu­los insal­va­bles para con­ver­tirse en una excep­cio­nal per­so­na­li­dad cien­tí­fica. He aquí un drama alec­cio­na­dor y esti­mu­lante que citando las pala­bras de Haw­king se puede afir­mar que “a pesar de lo malo que la vida pueda pare­cer, cuando hay vida existe espe­ranza”. Gran actua­ción de Eddie Red­mayne como el renom­brado físico.

8. Vivir es Fácil con los Ojos Cerra­dos de David Trueba

Javier Cámara

Javier Cámara

Basado en un hecho que ocu­rrió real­mente, David Trueba con un guión que le per­te­nece realizó este film que se ubica en la España de los años 60 rela­tando las expe­rien­cias de un pro­fe­sor espa­ñol admi­ra­dor de los Beattles que enseña inglés a sus alum­nos uti­li­zando las can­cio­nes de este extra­or­di­na­rio con­junto. Satis­fe­cho con el resul­tado que obtiene, a este buen hom­bre se le pre­senta la opor­tu­ni­dad de poder lle­gar a cono­cer per­so­nal­mente a John Len­non al saber que en esos momen­tos está fil­mando en la región de Alme­ría la cinta de Richard Les­ter How I Won The War (1967). Sin dudar un ins­tante, decide empren­der un viaje hacia ese des­tino con su des­ven­ci­jado coche para tra­tar de entre­vis­tarlo. Con la muy buena inter­pre­ta­ción cen­tral de Javier Cámara, el rea­li­za­dor ha logrado una her­mosa pelí­cula que per­dura en el ánimo del espec­ta­dor mucho des­pués de haberla visto.

9. Ida de Pawel Pawlikowski

Agata Trzebuchowska

Agata Trzebuchowska

En esca­sos 80 minu­tos el direc­tor Pawel Pawli­kowski ofrece uno de los mejo­res dra­mas pola­cos de los últi­mos años. Mediante una sen­ci­lla trama, el relato aborda a una joven polaca huér­fana (Agata Trze­bu­chowska) cuya corta exis­ten­cia la pasó en un claus­tro y está pró­xima a tomar los hábi­tos; cuando se entera de que real­mente es judía rea­liza un viaje emo­cio­nal para hallar su ver­da­dera iden­ti­dad. Mediante míni­mos diá­lo­gos y con una esté­tica aus­tera y depu­rada, el rea­li­za­dor ha logrado un docu­mento pro­fun­da­mente humano per­mi­tiendo refle­xio­nar sobre el deve­nir his­tó­rico de Polo­nia durante el siglo pasado y las dra­má­ti­cas reper­cu­sio­nes de la Segunda Guerra.

10. Force Majeure de Ruben Östlund

El com­por­ta­miento humano puede oca­sio­nar en algu­nas cir­cuns­tan­cias acti­tu­des ines­pe­ra­das, sobre todo cuando está en juego el ins­tinto natu­ral de super­vi­ven­cia. Ésta es la idea que sub­yace en el film de Ruben Östlund cuya trama sigue los pasos de una idí­lica fami­lia sueca que viaja a los Alpes fran­ce­ses para pasar unas vaca­cio­nes en un cen­tro turís­tico de esquí. Cuando en el segundo día de la esta­día el grupo fami­liar se encuen­tra almor­zando en un res­tau­rante mon­ta­ñoso y una ava­lan­cha se va apro­xi­mando hacia el lugar, el jefe de fami­lia (Johan­nes Kuhnke) asal­tado por el pánico huye pre­ci­pi­ta­da­mente dejando aban­do­na­dos a su señora (Lisa Loven Kongsli) y sus dos hijos preado­les­cen­tes (Clara Wet­ter­gren, Vin­cent Wet­ter­gren). Aun­que afor­tu­na­da­mente el inci­dente no llega a pro­du­cir daño alguno, el hecho deja una secuela emo­cio­nal mos­trando cómo un hecho impre­visto puede pro­du­cir el des­equi­li­brio en el seno de una pareja bien ave­nida. El rea­li­za­dor ofrece un relato melo­dra­má­tico de una cri­sis con­yu­gal, tra­tado con nota­ble suti­leza y apo­yado en una inter­pre­ta­ción com­ple­ta­mente natu­ral y convincente.

Jorge Gut­man

La Des­mi­ti­fi­ca­ción de Los Cuen­tos de Hadas

INTO THE WOODS. Esta­dos Uni­dos, 2014. Un film de Rob Marshall

Había una vez” es la famosa frase con la que gene­ral­mente los cuen­tos clá­si­cos de niños sue­len comen­zar y es la que pre­ci­sa­mente uti­liza el narra­dor de Into the Woods para intro­du­cir al espec­ta­dor en un mundo mágico donde la música es el fac­tor movi­li­za­dor de lo que allí acon­tece. Basado en la come­dia musi­cal de Step­hen Sond­heim y James Lepine que se dio a cono­cer en Broad­way en 1987 y con algu­nas leves modi­fi­ca­cio­nes intro­du­ci­das en el guión escrito por Lepine, el rea­li­za­dor Rob Mars­hall ha logrado un espec­táculo de cali­dad superior.

Meryl Streep

Meryl Streep

La ori­gi­na­li­dad de este film es el haber con­si­de­rado varios céle­bres cuen­tos infan­ti­les como Cape­ru­cita Roja, Rapunzel, Jack y las Habi­chue­las Mági­cas y La Ceni­cienta, donde sus per­so­na­jes se van entre­mez­clando a fin de ver satis­fe­chos sus deseos. El punto de par­tida es la preo­cu­pa­ción de un pana­dero (James Cor­den) y su esposa (Emily Blunt) quie­nes están des­co­ra­zo­na­dos por no poder con­ce­bir hijos a causa de una mal­di­ción echada por la bruja local (Meryl Streep); sin embargo la hechi­cera les pro­mete anu­lar el hechizo siem­pre y cuando sean capa­ces de pro­cu­rar en el período de 3 días una capa roja (la de Cape­ru­cita), una mecha de pelo rubio (como la de Rapun­zel), un zapa­tito tan puro como oro (el de Ceni­cienta) y una vaca tan blanca como la leche (la que per­te­nece a Jack).

Dis­pues­tos a lograr su obje­tivo el matri­mo­nio se interna en un espeso bos­que donde con­flu­yen Cape­ru­cita Roja (Lilla Craw­ford), el lobo (Johnny Depp), Ceni­cienta (Anna Ken­drick), su pér­fida madras­tra (Chris­tine Baranski) y malé­vo­las hijas (Tammy Blan­chard y Lucy Punch), el prín­cipe de Ceni­cienta (Chris Pine), Rapun­zel (MacKen­zie Mauzy), el prín­cipe de Rapun­zel (Billy Mag­nus­sen), Jack (Daniel Huttles­tone) y su mamá (Tra­cey Ull­man). Sin entrar en más deta­lles, se puede anti­ci­par que la pri­mera parte del film cons­ti­tuye una bella fan­ta­sía donde Sond­heim y Lepine supie­ron com­bi­nar la música con un nuevo cuento agru­pado en base a los ya men­cio­na­dos, donde los per­so­na­jes prin­ci­pa­les arri­ba­rán a un final feliz. Es en su segundo acto donde el relato adopta un giro dra­má­tico al ilus­trar lo que acon­tece pos­te­rior­mente con los carac­te­res des­crip­tos; al así hacerlo, el público asiste a una des­mi­ti­fi­ca­ción de los cuen­tos de hadas donde la supuesta feli­ci­dad eterna (“hap­pily ever after”) está lejos de exis­tir en la vida real, ya que todos que­da­mos expues­tos a pro­ble­mas de dife­rente enver­ga­dura no siem­pre pre­vi­si­bles aun­que huma­na­mente se realice todo lo posi­ble por superar­los. El men­saje del film es cier­ta­mente alec­cio­na­dor al demos­trar que a pesar de todos los tro­pie­zos u obs­tácu­los que sur­gen en el camino, nadie llega a estar solo en el mundo por­que pre­do­mina el espí­ritu de soli­da­ri­dad humana para ayu­darse unos a otros.

En esta adap­ta­ción, el rea­li­za­dor ha cui­dado de aunar el deli­rante relato de Lepine con la música de Sond­heim tal como pre­va­lece en la obra ori­gi­nal. Como acon­tece en la mayo­ría de las pie­zas musi­ca­les del com­po­si­tor, los temas no son pre­ci­sa­mente pega­di­zos como para que el público pueda can­tar­los o tara­rear­los con rela­tiva faci­li­dad; con todo, eso no va en detri­mento de su riqueza audi­tiva donde varias can­cio­nes, como Agony, Moments In The Woods, Stay With Me, Last Mid­night y No One Is Alone, son alta­mente expre­si­vas y agra­da­bles de escuchar.

Esta pro­duc­ción esta real­zada por un com­pe­tente elenco, tanto en lo que a actua­ción estric­ta­mente se refiere como en lo que atañe a la voca­li­za­ción de las can­cio­nes. Entre algu­nos nom­bres para des­ta­car figura el de Streep quien como la malé­vola bruja ofrece otra prueba de su extra­or­di­na­rio talento de actriz; tam­bién resulta valiosa la con­tri­bu­ción de Pine ani­mando al prín­cipe con­quis­tado por Ceni­cienta así como las de Cor­den y Blunt como el matri­mo­nio que anhela la paternidad.

Para fina­li­zar cabe resal­tar la buena foto­gra­fía de Dion Beebe y el diseño de pro­duc­ción de Den­nis Gass­ner dotando al film de un mag­ní­fico esplen­dor visual.

Con­clu­sión: Res­pe­tando el espí­ritu de la obra ori­gi­nal Rob Mars­hall per­mite que el público dis­frute de un film musi­cal atrac­ti­va­mente encan­ta­dorJorge Gut­man

El Pin­tor de la Luz

MR. TUR­NER. Gran Bre­taña, 2014. Un film escrito y diri­gido por Mike Leigh

Un nuevo film de Mike Leigh siem­pre genera expec­ta­ti­vas por­que se trata de un rea­li­za­dor bri­tá­nico de gran ver­sa­ti­li­dad que abor­dando tra­ge­dias per­so­na­les, dra­mas socia­les o come­dias lige­ras, nunca ha defrau­dado a su público. En este caso, una vez más con­firma su sapien­cia de gran cineasta al haber recreado la obra de Joseph Mallord William Tur­ner (1775 – 1851), un impor­tante pre­cur­sor de la pin­tura impresionista.

Timothy Spall

Timothy Spall

Con­si­de­rado como uno de los gran­des artis­tas de su tiempo Tur­ner fue cono­cido como el “pin­tor de la luz” debido a la lumi­no­si­dad des­ple­gada en sus tra­ba­jos al óleo así como en sus excep­cio­na­les acua­re­las enfo­cando espe­cial­mente la mag­ni­fi­cen­cia de los pai­sa­jes mari­nos como uno de sus temas pre­di­lec­tos. Teniendo estos ele­men­tos en con­si­de­ra­ción, Leigh evita el relato bio­grá­fico para cen­trarse en los últi­mos 25 años de su exis­ten­cia; sin caer en lo solemne o aca­dé­mico; mediante una estruc­tura epi­só­dica con esce­nas muy bien cons­trui­das, per­mite que el espec­ta­dor se com­pe­ne­tre de lleno en la extraña y com­pleja per­so­na­li­dad de Tur­ner (Timothy Spall).

Entre varios de los tópi­cos abor­da­dos por el guión se encuen­tra la tierna rela­ción que el artista man­tuvo con su anciano padre William (Paul Jes­son) con quien com­par­tió su hogar durante muchos años y que prác­ti­ca­mente fue su único amigo, de allí que en opor­tu­ni­dad de su muerte exprese un sen­tido dolor. Pero con la excep­ción de su pro­ge­ni­tor, es poco la afi­ni­dad de Tur­ner con los miem­bros de su fami­lia donde en una escena queda evi­den­ciado su com­pleto desin­te­rés hacia la mujer (Ruth Sheen) que ha sido la madre de sus dos hijas así como la dis­tan­cia man­te­nida con ellas y con su nie­tita de pocos meses. Otros deta­lles que tras­cien­den del film es la difi­cul­tad del pin­tor en rela­cio­narse con el sexo feme­nino, lo que se mani­fiesta en la forma torpe y brusca de uti­li­zar sexual­mente a su abne­gada y sumisa empleada domés­tica Han­nah Danby (Dorothy Atkin­son) que siente afecto por él, o bien en opor­tu­ni­dad de abor­dar a una pupila de un pros­tí­bulo; un vínculo más pla­cen­tero y humano es el que final­mente esta­blece con Sop­hia Caro­line Booth, la bon­da­dosa pro­pie­ta­ria (Marion Bai­ley) de un pequeño depar­ta­mento que alquila en Mar­gate al borde del mar, quien se con­vierte en la com­pa­ñera con quien encon­trará el gran solaz de su vida.

Los deta­lles que ante­ce­den no exclu­yen esce­nas donde que­dan expues­tas la labor del pin­tor con­cre­tada en algu­nas de sus obras maes­tras del período rese­ñado como lo son The Figh­ting Teme­raire (1839) y Rain, Steam and Sped (1844) No menos intere­sante resulta sus encuen­tros, entre otros, con el pin­tor Ben­ja­min Robert Hay­don (Mar­tin Savage), el influ­yente e impul­sivo crí­tico de arte John Rus­kin (Jos­hua McGuire) y la mate­má­tica astró­noma Mary Somer­vi­lle (Les­ley Man­vi­lle) que se une al gran maes­tro para un tra­bajo de refrac­ción luminaria.

La riqueza de este film es debida en gran parte a la estu­penda carac­te­ri­za­ción que Spall rea­liza de Tur­ner. Este actor, que mere­ci­da­mente obtuvo el pre­mio a la mejor actua­ción mas­cu­lina en el Fes­ti­val de Can­nes de este año, se sumerge de lleno en la piel de un hom­bre enig­má­tico, extra­va­gante, huraño y cas­ca­rra­bias, que parece gru­ñir cuando habla y que sola­mente puede expre­sarse mara­vi­llo­sa­mente en sus tra­ba­jos de gran con­te­nido espi­ri­tual; es así que uno no puede menos que admi­rar la pres­ta­ción de este intér­prete al haber sido capaz de lograr el justo equi­li­brio de un hom­bre pro­fun­da­mente des­agra­da­ble y diso­ciado de la reali­dad con el del artista capaz de haber creado obras pic­tó­ri­cas de sublime belleza.

Los dise­ños de pro­duc­ción de Suzie Davies con una lograda ambien­ta­ción de Gran Bre­taña en la pri­mera mitad del siglo 19 y la excep­cio­nal labor foto­grá­fica de Dick Pope repro­du­ciendo la mag­ni­fi­cen­cia de los cua­dros del gran maes­tro valo­ri­zan la cali­dad artís­tica de esta producción.

Con­clu­sión: Un film de sublime belleza resal­tando la obra de uno de los más gran­des pin­to­res bri­tá­ni­cos a tra­vés de la excep­cio­nal inter­pre­ta­ción de Timothy SpallJorge Gut­man

Un Juga­dor Poco Atractivo

THE GAM­BLER. Esta­dos Uni­dos, 2014. Un film de Rupert Wyatt

Este film de Rupert Wyatt es una nueva ver­sión del rea­li­zado en 1974 por Karl Reisz e inter­pre­tado por James Caan donde el relato se cen­tra en un indi­vi­duo adicto al juego que es com­ple­ta­mente indi­fe­rente a las con­se­cuen­cias que puede sufrir a causa de su vicio.

Mark Wahlberg

Mark Wahlberg

El per­so­naje cen­tral es Jim Ben­nett (Mark Wahl­berg), un pro­fe­sor de lite­ra­tura y frus­trado nove­lista viviendo en Los Ánge­les que de día enseña y de noche des­tina sus horas como juga­dor en un casino ile­gal. A dife­ren­cia de otras per­so­nas de su misma con­di­ción, no es una pasión irre­sis­ti­ble que lo envuelve sino una acti­tud incons­ciente de dejarse arras­trar por el juego sin per­ca­tarse sobre la forma en que se está endeu­dando a medida que va per­diendo sus apues­tas. Habiendo tomado pres­tado 50 mil dóla­res de un gángs­ter local (Michael Ken­neth Williams) los pierde de inme­diato jugando bla­ck­jack y ruleta lo que con­lleva a que sea con­mi­nado por el gerente del casino (Alvin Ing) a que en el plazo de una semana can­cele una deuda que alcanza a 240 mil dóla­res. Recu­rriendo a la ayuda de su acau­da­lada madre (Jes­sica Lange) con quien man­tiene una tensa rela­ción, ésta accede con gran reluc­tan­cia y por última vez a soco­rrerlo finan­cie­ra­mente; el esfuerzo resulta inú­til por­que en lugar de pagar el dinero adeu­dado, el empe­der­nido juga­dor vuelve a per­derlo en el casino.

Lo que ante­cede se mez­cla con algu­nas esce­nas enfo­cando al cate­drá­tico Ben­nett que en sus cla­ses repro­cha a sus alum­nos por no lle­gar a enten­der a genios lite­ra­rios como Sha­kes­peare o Camus, con la sola excep­ción de Amy (Brie Lar­son), una estu­diante que él des­taca y con quien llega a intimar.

En la medida que Jim admite que su vida es un fra­caso y que nada hace para reme­diarlo, es poca la sim­pa­tía que pueda gene­rar y por lo tanto no hay mar­gen para que uno pueda com­pa­de­cerse con su acti­tud com­pla­ciente bus­cando deli­be­ra­da­mente su des­truc­ción. La actua­ción inex­pre­siva de Wahl­berg en el rol cen­tral no ayuda mucho para poder aden­trarse psi­co­ló­gi­ca­mente en la pato­ló­gica per­so­na­li­dad del juga­dor; quizá una inter­pre­ta­ción más vital habría per­mi­tido cap­tar la angus­tia exis­ten­cial del pro­ta­go­nista y com­pren­der mejor la moti­va­ción que lo induce a actuar en forma fata­lista. Entre los per­so­na­jes secun­da­rios, el único que se dis­tin­gue y que ofrece leves momen­tos de entre­te­ni­miento es el que pro­ta­go­niza John Good­man ani­mando a un tibu­rón finan­ciero al que recu­rre Jim para que le preste dinero y que adopta una acti­tud pater­nal con él.

A pesar de que el rea­li­za­dor crea cierta atmós­fera intri­gante, la misma no alcanza a disi­mu­lar las falen­cias del guión de William Monahan dando como resul­tado un film abu­rrido y repe­ti­tivo, emo­cio­nal­mente vacuo y coro­nado con un desen­lace nada convincente.

Con­clu­sión: Un remake inne­ce­sa­rio y com­ple­ta­mente intras­cen­dente. Jorge Gut­man

Una ópera basada en un tema bíblico

LA ODM PRE­SENTA SAN­SON Y DALILA

Como pri­mera pro­duc­ción de 2015 la Opéra de Mon­tréal pre­senta San­son y Dalila. Esta crea­ción lírica de Cami­lle Saint-Saëns consta de tres actos y cua­tro cua­dros habiendo sido escrita por Fer­di­nand Lemaire quien se basó en la his­to­ria de San­són extraída del capí­tulo 16 del Libro de los Jue­ces del Viejo Testamento.

Estre­nada en 1877 en el tea­tro Gross­her­zo­gli­ches de Wei­mar, es la única ópera del com­po­si­tor fran­cés gene­ral­mente repre­sen­tada. Su tema está cen­tra­li­zado en San­són, el per­so­naje bíblico que dotado de una fuerza des­co­mu­nal libera al pue­blo hebreo de los enemi­gos filis­teos. Cuando la filis­tea Dalila seduce a San­són y le extrae el secreto de su fuerza que reside en su cabe­llo, lo trai­ciona cor­tán­dole sus tren­zas. Apo­yado en su pode­rosa fe San­són habrá de ven­garse a tra­vés de un supremo acto heroico.

Esta ópera se carac­te­riza por sus melo­dio­sas arias donde se des­ta­can prin­ci­pal­mente “Prin­temps qui com­mence” y “Mon coeur s’ouvre à ta voixque son can­ta­das por el per­so­naje de Dalila.

Marie-Nicole Lemieux

Marie-Nicole Lemieux

La última vez que el público de Mon­treal tuvo opor­tu­ni­dad de juz­gar esta ópera fue en 1996 y para esta nueva pro­duc­ción de la ODM cuenta con la cola­bo­ra­ción de dos dis­tin­gui­dos artis­tas en los roles titu­la­res. Marie-Nicole Lemieux, la céle­bre con­tralto cana­diense oriunda de Que­bec, ani­mará a la seduc­tora mujer fatal, en tanto que el tenor ale­mán Endrik Wot­trich dará vida al héroe hebreo. Com­pleta el resto del elenco cana­diense los barí­to­nos Gre­gory Dahl, Phi­lip Kal­ma­no­vitch y Chris­top­her Dun­ham, el bajo Alain Coulombe y el tenor Aaron Shep­pard.

Endrik Wottrich

Endrik Wot­trich

La puesta en escena está a cargo de Alain Gaut­hier, en tanto que el maes­tro Jean-Marie Zei­touni dirige a la Orquesta Sin­fó­nica de Mon­treal y el Coro de la Opéra de Mon­tréal. Los deco­ra­dos per­te­ne­cen a Anick La Bis­son­nière y Eric-Olivier Lacroix y la ilu­mi­na­ción es res­pon­sa­bi­li­dad de Eric W. Cham­poux. Cabe des­ta­car que la pre­sente pro­duc­ción cuenta con la cola­bo­ra­ción del Circo de Bakuza en lo con­cer­niente a la con­cep­ción video­grá­fica.

La ópera es can­tada en su ver­sión ori­gi­nal fran­cesa con sub­tí­tu­los en fran­cés e inglés. Las repre­sen­ta­cio­nes tie­nen lugar en la Sala Wilfrid-Pelletier de la Place des Arts los días 24, 27, 29 y 31 de enero a las 19h30. Para infor­ma­ción adi­cio­nal pre­sione aquí.