Una His­to­ria Atrac­tiva Muy Bien Narrada

A MOST VIO­LENT YEAR. Esta­dos Uni­dos, 2014. Un film escrito y diri­gido por J.C. Chandor

Des­pués de sus dos pri­me­ros remar­ca­bles fil­mes, Mar­gin Call (2011) y All is Lost (2013), J.C. Chan­dor rati­fica sus con­di­cio­nes de madu­rez como direc­tor y guio­nista en éste su ter­cer film. El pro­pó­sito de A Most Vio­lent Year que se desa­rro­lla en Nueva York durante el invierno de 1981, es mos­trar en qué forma el sueño ame­ri­cano no es tan fácil de lograr y cuando se llega a obte­nerlo muchas veces lo es a un pre­cio dema­siado alto.

Jessica Chastain y Oscar Isaac

Jes­sica Chas­tain y Oscar Isaac

El actor gua­te­mal­teco Oscar Isaac, tan recor­dado por su lograda inter­ven­ción en Inside Llewyn Davis (2013), nue­va­mente se des­taca aquí ani­mando a Abel Mora­les, un inmi­grante lati­noa­me­ri­cano viviendo en Broo­klyn, quien con la cola­bo­ra­ción de su mujer Anna (Jes­sica Chas­tain) ha logrado con­so­li­dar su empresa de petró­leo des­ti­nado a la cale­fac­ción domés­tica que había com­prado a su sue­gro, un indi­vi­duo con ante­ce­den­tes de gángs­ter. Sin embargo la satis­fac­ción de haber con­quis­tado una situa­ción eco­nó­mica de muy buen nivel se ve per­tur­bada por la con­ti­nuada gue­rra que le enta­bla un mer­cado com­pe­ti­tivo mane­jado por gente mafiosa que no tiene res­que­mor alguno para per­ju­di­carlo recu­rriendo a medi­das extre­mas con tal de poder domi­nar el mer­cado. Es así que las pri­me­ras esce­nas refle­jan cla­ra­mente la vio­len­cia a la que se encuen­tra expuesto cuando un joven con­duc­tor de uno de los camio­nes de su flota de trans­porte del com­bus­ti­ble es objeto en la ruta de un cruel ata­que por des­co­no­ci­dos asal­tan­tes. Aun­que no se sepa quie­nes son los mal­he­cho­res poco a poco se ve venir de dónde provienen.

Lo que ante­cede es el pre­lu­dio de lo que habrá de suce­der en el espa­cio de treinta días en que trans­cu­rre la acción, cuyo desa­rro­llo invo­lu­cra a la audien­cia en un marco de latente ten­sión donde apa­ren­te­mente nadie queda libre de culpa. Si en prin­ci­pio Abel apa­rece como un hom­bre de rec­ti­tud inta­cha­ble, enemigo de prác­ti­cas no éticas en la explo­ta­ción del nego­cio y cier­ta­mente reti­cente de acu­dir a cual­quier resorte vio­lento, a pesar de que en cier­tas opor­tu­ni­da­des su fami­lia y prin­ci­pal­mente sus peque­ñas hijas en la sub­ur­bana man­sión en que habi­tan se ven ame­na­za­das, se puede com­pro­bar que en el accio­nar de su empresa no estu­vie­ron ausen­tes algu­nos movi­mien­tos frau­du­len­tos y de eva­sión impo­si­tiva que ayu­da­ron a cimen­tar su posi­ción económica.

Den­tro de los muchos fac­to­res que uno apre­cia en este sólido film se des­taca la muy buena des­crip­ción de sus per­so­na­jes en el guión escrito por el rea­li­za­dor. Ade­más del de Abel se encuen­tra el de Anna quien a pesar del amor que siente por su marido difiere con el modo en que él actúa frente a los enemi­gos que los rodean; es ella, la que cree que es nece­sa­rio adop­tar una acti­tud más firme y prag­má­tica e incluso recu­rrir a méto­dos vio­len­tos como medio de auto­de­fensa; al pro­pio tiempo, Anna demues­tra ser dema­siada ave­zada y astuta manio­brando los regis­tros con­ta­bles de la empresa aun­que no siem­pre su marido esté al tanto de lo que acon­tece. Entre otros de los per­so­na­jes invo­lu­cra­dos, aun­que en forma secun­da­ria, es la del pro­cu­ra­dor fis­cal (David Oye­lowo) quien a pesar de inves­ti­gar las no muy supues­tas hones­tas acti­vi­da­des de los nego­cios de Abel, nada hace supo­ner que su con­ducta como fun­cio­na­rio público sea inma­cu­la­da­mente correcta.

Chan­dor se ha rodeado de un elenco de con­si­de­ra­ble nivel donde ade­más de la exce­len­cia de Isaac, tam­bién son muy satis­fac­to­rias las carac­te­ri­za­cio­nes ofre­ci­das por Chas­tain, Oye­lowo así como tam­bién se des­ta­can Albert Brooks como el abo­gado de Mora­les y Ales­san­dro Nivola como uno de sus competidores.

Cier­ta­mente la prác­tica de cues­tio­na­bles prin­ci­pios éticos para triun­far en los nego­cios, la lucha des­pia­dada de la ley de la selva donde poco importa quien caiga en el camino para eli­mi­nar a los riva­les exis­ten­tes, así como prác­ti­cas de corrup­ción polí­tica den­tro del sis­tema de eco­no­mía capi­ta­lista, han sido temas ya explo­ra­dos por el cine; sin embargo el tra­ta­miento que Chan­dor ofrece a su relato donde nada resulta pre­de­ci­ble crea un clima de natu­ral sus­penso que lo torna atra­yente, sobre todo con su dolo­rosa y nihi­lista reso­lu­ción que deja un cierto sabor amargo en el ánimo del espectador.

Con­clu­sión: Un pode­roso drama ilus­trando cómo la ini­cia­tiva empre­sa­rial puede con­ver­tir el sueño ame­ri­cano en reali­dad pero a expen­sas de tác­ti­cas poco éticas y hones­tasJorge Gut­man

Una Ácida Crí­tica a la Socie­dad Rusa

LEVIAT­HAN. Rusia, 2014. Un film de Andrei Zvyagyntsev

Pre­vio a Leviat­han Andrei Zvia­gin­tsev demos­tró en su fil­mo­gra­fía de solo 3 fil­mes su incli­na­ción en abor­dar temas de pro­fun­di­dad espi­ri­tual como así tam­bién uti­li­zar el cine como un medio de ilus­trar meta­fó­ri­ca­mente qué es lo que acon­tece en su tie­rra des­pués del colapso del régi­men comu­nista. Pre­ci­sa­mente en Elena (2011) –su penúl­timo tra­bajo– ofre­ció una pin­tura no muy com­pla­ciente de la socie­dad rusa actual mos­trando cómo el cam­bio de régi­men per­mi­tió la apa­ri­ción de nue­vos ricos viviendo con ven­ta­jas y pri­vi­le­gios no goza­dos por la gran masa pro­le­ta­ria. Aquí nue­va­mente lanza sus dar­dos con­tra el poder ejer­cido dis­cre­cio­nal­mente por quie­nes lo deten­tan polí­ti­ca­mente afec­tando los legí­ti­mos dere­chos de los sec­to­res socia­les más débi­les e indefensos.

Alexey Serebryakov

Ale­xey Serebryakov

El guión del rea­li­za­dor escrito con Oleg Negin, que mere­ci­da­mente fue pre­miado en el último Fes­ti­val de Can­nes, se desa­rro­lla en un remoto pue­blo pes­quero del noroeste ruso al borde del mar de Barents donde reside Kolia (Ale­xey Sere­br­ya­kov), un hom­bre que es dueño de un taller mecá­nico, feliz­mente casado con su esposa Lilia (Elena Lya­dova). Ellos viven en una casa de dos plan­tas que ofrece una amplia mirada oceá­nica junto a Roma (Ser­gey Pokha­daev), el hijo ado­les­cente de un ante­rior matri­mo­nio de Kolia.

El con­flicto dra­má­tico que impulsa el desa­rro­llo de la his­to­ria reside en la larga bata­lla enta­blada con el diso­luto y borra­cho Vadim She­lev­yat (Roman Mad­ya­nov), quien es el alcalde local y desea que el mecá­nico le venda su casa y el terreno adya­cente, hecho que Kolia no tiene nin­guna inten­ción de hacer. Como resul­tado de la con­fron­ta­ción, el alcalde lo lleva a jui­cio y habiendo sobor­nado con­ve­nien­te­mente a los jue­ces se llega a una sen­ten­cia obvia­mente espe­rada donde Kolia y los suyos resul­tan expro­pia­dos de su pro­pie­dad. A fin de lograr pro­tec­ción legal, el atri­bu­lado hom­bre recu­rre a los ser­vi­cios de Dmi­tri (Vla­di­mir Vdo­vit­chen­kov), un muy buen amigo suyo que es un exce­lente abo­gado de Moscú y sabe muy bien cómo desen­vol­verse en estos casos. A tra­vés de cone­xio­nes con cier­tas figu­ras cla­ves de la capi­tal, Dmi­tri recoge evi­den­cias com­pro­me­te­do­ras sobre el alcalde que en caso de ser reve­la­das lo pon­drían en gra­ves apu­ros. Claro está que el ame­na­zado fun­cio­na­rio no puede resig­narse a que­dar humi­llado y ven­cido y lo que sobre­viene pos­te­rior­mente no merece ser reve­lado para que el público pueda asis­tir con mayor inte­rés a los dra­má­ti­cos acon­te­ci­mien­tos que esta his­to­ria depara.

Aun­que el film se pro­longa durante casi dos horas y media, no tiene des­per­di­cio alguno por la muy buena des­crip­ción de los dife­ren­tes per­so­na­jes que inter­vie­nen y por su arti­cu­lada narra­ción donde los diver­sos lazos suel­tos del relato que­dan per­fec­ta­mente cohe­sio­na­dos. Lo más impor­tante es la acerba ilus­tra­ción que Zvya­gin­tsev efec­túa sobre los viles meca­nis­mos de la jus­ti­cia, la pre­po­ten­cia de quie­nes ejer­cen el poder que obvia­mente no están exen­tos de corrup­ción, la des­car­nada fuerza poli­cial, el com­por­ta­miento hipó­crita de la Igle­sia Orto­doxa a tra­vés de uno de sus obis­pos así como tam­bién el fun­cio­na­miento de una inope­rante burocracia.

Este drama social cuenta con una inob­je­ta­ble inter­pre­ta­ción de Sere­br­ya­kov y Lia­dova en los prin­ci­pa­les roles y en sus valo­res for­ma­les se dis­tin­guen la estu­penda foto­gra­fía de Mikhail Kri­ch­man cap­tando la majes­tuo­si­dad pano­rá­mica de los espa­cios exte­rio­res donde trans­cu­rre la acción, así como la música de Phi­lip Glass que se aso­cia ade­cua­da­mente a la his­to­ria del film.

Con­clu­sión: Un fas­ci­nante relato refle­jando el dete­rioro de los valo­res mora­les de la socie­dad rusa con­tem­po­rá­neaJorge Gut­man

Jeni­fer Anis­ton en un Depri­mente Drama

CAKE. Esta­dos Uni­dos, 2014. Un film de Daniel Barnz

Hay pelí­cu­las que aun­que muy som­brías por lo que acon­tece con sus per­so­na­jes pue­den des­per­tar alguna con­mi­se­ra­ción; éste no es el caso con Cake donde por más esfuerzo que se haga por que­rer aso­ciarse con el pro­blema serio que afronta su pro­ta­go­nista, el mismo resulta inú­til. El film de Daniel Barnz podrá ser bien inten­cio­nado pero no per­mite que el público se invo­lu­cre en el mismo a pesar de la buena actua­ción de Jen­ni­fer Aniston.

Jennifer Aniston

Jen­ni­fer Aniston

Dejando de lado los pape­les de come­dias cómi­cas o román­ti­cas que suele inter­pre­tar, Annis­ton asume aquí un rol dra­má­tico ani­mando a Claire Sim­mons. Ella sufre de dolor cró­nico y para ate­nuarlo acude a una reunión de tera­pia de grupo; pre­ci­sa­mente en la pri­mera escena se ve a sus inte­gran­tes recor­dando a Nina (Anne Hen­drick), una de las par­ti­ci­pan­tes que acaba de suicidarse.

Lo pri­mero que uno podría asu­mir es que Claire sufre enor­me­mente por ese sui­ci­dio que no puede sus­traer de su mente. Pero en todo caso y al igno­rar hasta bien entrado el metraje sobre cuál es la causa de su angus­tia, el espec­ta­dor se ve obli­gado a enfren­tarse con esta mujer que resulta abso­lu­ta­mente inso­por­ta­ble por su anti­pa­tía, egoísmo, sar­casmo y en gene­ral por una con­ducta de poco res­peto hacia la gente que la rodea; la sola per­sona que llega a tole­rarla es Sil­vana (Adriana Barraza), su fiel empleada domés­tica mexi­cana quien la cuida con devo­ción a pesar de tener que acep­tar sus exabruptos.

Annis­ton, con su ros­tro dema­crado y ago­biado capta el sufri­miento físico y emo­cio­nal de su per­so­naje que se la pasa durante todo el metraje ingi­riendo cal­man­tes y dro­gas anti­de­pre­si­vas. Sin embargo, como ya se men­cionó, las carac­te­rís­ti­cas poco agra­da­bles de esta anti­he­roína impi­den que uno se aso­cie a ella, hecho agra­vado por el poco satis­fac­to­rio guión de Patrick Tobin quien intro­duce ele­men­tos a la his­to­ria cen­tral que poco tie­nen que ver con el tema de fondo. Así, por ejem­plo, uno se pre­gunta cuál es la razón que motiva a Claire inmis­cuirse en el hogar del marido de Nina, o bien por­que se remarca insis­ten­te­mente su estado de deli­rio con el fan­tasma de la sui­cida. Cuando al final se aclara la causa que ha con­du­cido a la depre­sión de Claire, ya es dema­siado tarde para que el público se apiade de ella.

En los aspec­tos favo­ra­bles de este film, ade­más de la des­ta­cada inter­pre­ta­ción de Anis­ton, cabe des­ta­car a Adriana Barraza quien ade­más de carac­te­ri­zar exce­len­te­mente a Sil­vana, cons­ti­tuye el per­so­naje más intere­sante y atrac­tivo de este relato.

Con­clu­sión: Un relato depri­mente sin mayor enver­ga­dura emo­cio­nalJorge Gut­man

Cor­to­me­tra­jes Nomi­na­dos Para el Oscar 2015

Cró­nica de Jorge Gutman

Aun­que gene­ral­mente la gran aten­ción es dis­pen­sada para los fil­mes de lar­go­me­traje nomi­na­dos en sus dife­ren­tes cate­go­rías, los cor­to­me­tra­jes mere­cen tam­bién ser des­ta­ca­dos en la medida que su selec­ción por la Aca­de­mia de Holly­wood se efec­túa habiendo tenido en cuenta su par­ti­ci­pa­ción en los fes­ti­va­les más pres­ti­gio­sos del mundo. A con­ti­nua­ción se efec­tuará una breve eva­lua­ción de los 5 cor­tos que com­pe­ti­rán este año en la cate­go­ría de fic­ción y de animación.

Cor­to­me­tra­jes de Ficción

Sara Adler

Sara Adler

AYA (Israel) de Oded Bin­nun y Mihal Brezis

En 39 minu­tos los rea­li­za­do­res ofre­cen un fas­ci­nante relato que bien podría dar lugar a un lar­go­me­traje. La his­to­ria gira en torno de Aya (Sarah Adler), quien en el aero­puerto de Tel Aviv acepta hacer un favor a un des­co­no­cido quien aguarda el arribo de un crí­tico musi­cal pro­ce­dente de Dina­marca que par­ti­ci­pará como jurado en un con­curso que se rea­li­zará en Jeru­sa­lén. Cuando el crí­tico (Ulrich Thom­sen) llega y supone que Aya es la per­sona que fue enco­men­dada para aguar­darlo y efec­tuar su tras­lado al lugar de des­tino, ella oculta su iden­ti­dad mien­tras que lo con­duce a lo largo de la auto­pista desde el aero­puerto a la ciu­dad santa, hasta que final­mente el equí­voco ter­mina acla­rán­dose. El reco­rrido auto­mo­vi­lís­tico per­mite enta­blar una comu­ni­ca­ción intere­sante entre la con­duc­tora y su acom­pa­ñante e incluso cierto ero­tismo sexual queda esta­ble­cido entre ellos. Lo intere­sante es su ori­gi­nal con­clu­sión y lo más impor­tante es ver cómo es posi­ble cap­tar la aten­ción del espec­ta­dor a tra­vés de una narra­ción sen­ci­lla y cautivante.

Bogaloo and Graham

Boga­loo and Graham

BOO­GA­LOO AND GRAHAM (Gran Bre­taña) de Michael Lennox

Gran sim­pa­tía y ter­nura des­pier­tan dos her­ma­ni­tos quie­nes se sien­ten feli­ces cuando su padre les ofrece unos polli­tos como mas­co­tas para que se ocu­pen de los mis­mos. Cuando tiempo des­pués la mamá queda emba­ra­zada espe­rando el ter­cer hijo, los chi­cos que se han enca­ri­ñado con las aves que­dan azo­ra­dos al saber que sus padres quie­ren des­ha­cerse de las mis­mas. No es nece­sa­rio anti­ci­par la con­clu­sión de este relato ameno y muy bien narrado.

Nissa Kashani

Nissa Kas­hani

PAR­VA­NEH (Suiza) de Talkhon Hamzavi

Par­va­neh (Nissa Kas­hani) es una joven refu­giada de Afga­nis­tán (Nissa Kas­hani) viviendo cerca de Zurich, que desea efec­tuar una trans­fe­ren­cia de dinero que ha aho­rrado para que su padre enfermo pueda ser ope­rado en su país de ori­gen; pero como ella carece de un pasa­porte válido se encuen­tra impo­si­bi­li­tada de rea­li­zar el trá­mite. Todo cam­bia cuando sale al encuen­tro de Emily, una avis­pada joven suiza (Bri­gitte Beye­ler) quien decide solu­cio­nar su pro­blema a cam­bio de que Par­va­neh le entre­gue un por­cen­taje de la suma a ser remi­tida. A tra­vés de la inusual amis­tad que surge entre ambas, el relato expone los pro­ble­mas de ambien­tarse a un marco cul­tu­ral dife­rente como así tam­bién la soli­da­ri­dad que puede mani­fes­tarse frente a nece­si­da­des emergentes.

The Butter Lamp

The But­ter Lamp

THE BUT­TER LAMP (Francia-China) de Wei Hu

Un fotó­grafo iti­ne­rante decide foto­gra­fiar en Tibet a diver­sas per­so­nas uti­li­zando como telón de fondo dife­ren­tes esce­na­rios; entre los mis­mos se encuen­tran una pareja de novios, el alcalde del lugar, un viejo hom­bre y su fami­lia, niños de la calle que simu­lan haber obte­nido meda­llas en las olim­pía­das de Bei­jing, una abuela que nunca ha sido foto­gra­fiada y un joven que se niega a cam­biar su atuendo tra­di­cio­nal por una ves­ti­menta moderna. Con una sim­ple anéc­dota , el rea­li­za­dor Wei Hu ha logrado brin­dar un ligero pan­ta­llazo de la cul­tura tibe­tana a tra­vés de un relato atra­yente, son­riente y cálido.

THE PHONE CALL (Gran Bre­taña) de Mat Kirkby

Sally Hawkins

Sally Haw­kins

Este film de Mat Kirkby se cen­tra en una mujer (Sally Haw­kins) soli­ta­ria y tímida que tra­baja res­pon­diendo lla­ma­das en un cen­tro de urgen­cia. En opor­tu­ni­dad de reci­bir el lla­mado de ayuda de un hom­bre viudo (Jim Broad­bent) en estado de total depre­sión, ese vínculo tele­fó­nico gra­vi­tará emo­cio­nal­mente en ella cam­biando su exis­ten­cia. La impor­tan­cia de este relato pone de relieve la rele­van­cia que tiene una buena inter­pre­ta­ción en un cor­to­me­traje si se con­si­dera la exce­lente forma en que Haw­kins y Broad­bent –a quien sola­mente se escu­cha su voz sin verlo-, trans­mi­ten emo­cio­nal­mente sus res­pec­ti­vos pro­ble­mas. Un muy buen relato.

Cor­to­me­tra­jes de Animación

A Single Life

A Sin­gle Life

A SIN­GLE LIFE (Holanda) de Marieke Blaauw, Joris Oprins y Job Roggeveen

El corto gira en torno de una chica que al poner un disco de vinilo en su toca­dis­cos expe­ri­menta un sin­gu­lar viaje a tra­vés de su pro­pia exis­ten­cia con algu­nos resul­ta­dos ines­pe­ra­dos. Aun­que su bre­ví­sima dura­ción de 3 minu­tos no per­mite desa­rro­llar una his­to­ria de mayor enver­ga­dura, el film se deja ver aun­que sin lle­gar a maravillar.

FEAST (Esta­dos Uni­dos) de Patrick Osborne

Feast

Feast

Con la impronta incon­fun­di­ble de los estu­dios Dis­ney, la his­to­ria se cen­tra en un encan­ta­dor perrito que observa la vida de su amo sol­tero, sus hábi­tos de comida des­ta­ca­dos por su glo­to­ne­ría y qué es lo que le acon­tece cuando un romance ace­cha y cam­bia su dieta aco­plán­dose a la comida vege­ta­riana. Este sim­pá­tico relato ade­más de ser muy expre­sivo cuenta con una buena dosis de gra­cio­sas ocu­rren­cias. Visual­mente resulta esplen­do­roso a tra­vés de una mara­vi­llosa ani­ma­ción lograda com­bi­nando el empleo de la compu­tación y el tra­di­cio­nal dibujo artesanal.

ME AND MY MOUL­TON (Canadá) de Torill Love

Me and my Moulton

Me and my Moulton

Con gran ori­gi­na­li­dad y pleno humor este corto narra la his­to­ria de una pequeña de 7 años que junto con sus her­ma­ni­tas requie­ren que sus padres arqui­tec­tos y poco con­ven­cio­na­les les rega­len una bici­cleta. Grande es la sor­presa cuando sus padres encar­gan una moul­ton de Gran Bre­taña y que tiene la ori­gi­na­li­dad de ser dife­rente por­que posee rue­das más peque­ñas y un sis­tema de sus­pen­sión delan­tera y tra­sera inde­pen­dien­tes, ade­más de ser ple­ga­ble y fácil­mente des­mon­ta­ble. Aun­que no era pre­ci­sa­mente la bici­cleta con­ven­cio­nal que ellas habían que­rido sino la que sus padres deci­die­ron que fuera, final­mente ter­mi­nan siendo feli­ces con la misma. En un relato cálido y sen­si­ble donde se mues­tra el temor que asalta a los niños cuando se dife­ren­cian de los otros, el film adopta un tono risueño per­mi­tiendo que el espec­ta­dor se invo­lu­cre fácil­mente con sus per­so­na­jes. For­mal­mente el cor­to­me­traje se des­taca por su logrado estilo de ani­ma­ción y bri­llan­tes colores.

THE DAM KEE­PER (Esta­dos Uni­dos) de Robert Kondo y Dai­suke “Dice” Tsutsumi

The Dam Keeper

The Dam Keeper

Narrado por el actor danés Lars Mik­kel­sen, la his­to­ria relata las vici­si­tu­des atra­ve­sa­das por un cer­dito que mane­jando un molino de viento que actúa a modo de ven­ti­la­dor aleja a las nubes vene­no­sas que ame­na­zan al pue­blo en que vive. A pesar de la bene­fac­tora tarea que cum­ple, él es objeto de burla e insul­tos de sus com­pa­ñe­ros de clase. Todo cam­biará con la lle­gada de un nuevo com­pa­ñero de clase que le ofrece su amis­tad. Este corto se des­taca visual­mente al entre­mez­clar satis­fac­to­ria­mente el estilo tra­di­cio­nal de la ani­ma­ción con el uso de la acuarela.

THE BIG­GER PIC­TURE (Gran Bre­taña) de Daisy Jacobs

The Bigger Picture

The Big­ger Picture

En The Big­ger Pic­ture el público se encuen­tra con uno de los más inven­ti­vos y sor­pren­den­tes fil­mes de ani­ma­ción, empleando una téc­nica de dibu­jos en la pared para ilus­trar a per­so­na­jes pin­ta­dos a dos metros de altura. El relato se refiere a la diná­mica fami­liar que se esta­blece cuando dos her­ma­nos deben lidiar con la res­pon­sa­bi­li­dad de cui­dar a su anciana madre enferma. En esen­cia, he aquí un film que se dis­tin­gue por un tra­bajo artís­tico de excep­cio­nal nivel de calidad.

Otra Ópera desde el MET

LES CON­TES D’HOFFMANN

En la segunda trans­mi­sión de este nuevo año, efec­tuada en vivo y en alta defi­ni­ción desde el Metro­po­li­tan Opera House de Nueva York, el público de Canadá ten­drá oca­sión de asis­tir a la repre­sen­ta­ción de Les Con­tes d’Hoffman

Aun­que Jac­ques Offen­bach (1819 – 1880) es con­si­de­rado como el crea­dor de la ope­reta moderna y de la come­dia musi­cal, tam­bién ha sido un pro­lí­fico com­po­si­tor de óperas y posi­ble­mente la más difun­dida sea esta ópera que se habrá de difun­dir y que es con­si­de­rada como su obra maes­tra. Estruc­tu­rada en tres actos con un pró­logo y un epí­logo, fue la última que com­puso aun­que no logró verla repre­sen­tada por­que su estreno tuvo lugar en la Opéra-Comique de París, en febrero de 1881, cua­tro meses des­pués de su fallecimiento.

El libreto en fran­cés de Jules Bar­bier y Michael Carré toma como refe­ren­cia a Ernst Theo­dor Ama­deus Hoff­mann (1776 – 1822) quien fue un céle­bre escri­tor, jurista, tenor y com­po­si­tor musi­cal ale­mán que tuvo con­si­de­ra­ble par­ti­ci­pa­ción en el movi­miento román­tico de la lite­ra­tura ale­mana. En la fic­ción, Hoff­man es un poeta que refle­xiona sobre sus frus­tra­dos víncu­los con muje­res a las que amó y per­dió en el pasado; ellas son Olym­pia, la muñeca mecá­nica, Anto­nia, una joven enfer­miza can­tante de ópera y final­mente Giu­lietta, una cor­te­sana vene­ciana quien pone en peli­gro su alma inmor­tal. Es pre­ci­sa­mente en el ter­cer acto –epi­so­dio con Giu­lietta– donde se entona la céle­bre Bar­ca­rola, el tema más popu­lar de esta ópera.

Erin Morley y Vittorio Grigolo

Erin Mor­ley y Vit­to­rio Grigolo

En la actual pro­duc­ción de Bartlett Sher con la direc­ción escé­nica de Gina Lapinski, el papel cen­tral del tor­tu­rado y román­tico poeta es can­tado por el tenor Vit­to­rio Gri­golo. Para los 3 per­so­na­jes liga­dos sen­ti­men­tal­mente a Hoff­mann gene­ral­mente se uti­liza a una sola can­tante; aquí son inter­pre­ta­dos por la soprano Erin Mor­ley como la muñeca mecá­nica Olym­pia, la soprano Hibla Gerz­mava en el rol de la des­fa­lle­ciente Anto­nia y la mez­zo­so­prano Chris­tine Rice carac­te­ri­zando a la sen­sual Giu­lietta. En otros roles el barí­tono Tho­mas Ham­pson inter­preta a los oscu­ros cua­tro villa­nos de la trama y la mez­zo­so­prano Kate Llind­sey per­so­ni­fica a Nicklausse. La orquesta del MET es diri­gida por el maes­tro cana­diense Yves Abel.

En esta pro­duc­ción de Bartlett Sher los deco­ra­dos están a cargo de Michael Year­gan, el ves­tua­rio per­te­nece a Cat­he­rine Zuber, la ilu­mi­na­ción a James F. Inga­lls y la coreo­gra­fía corres­ponde a Dou Dou Huang

La ópera es difun­dida el 31 de enero en su ver­sión ori­gi­nal fran­cesa con sub­tí­tu­los en inglés y vuelta a difun­dir los días 28 y 30 de marzo en las salas par­ti­ci­pan­tes del cir­cuito cine­ma­to­grá­fico Cine­plex de Canadá. Para deta­lles adi­cio­na­les así como los tea­tros que trans­mi­ti­rán el evento en las dife­ren­tes ciu­da­des del país y sus res­pec­ti­vas horas loca­les, pre­sione aquí