Cine­plex al Ser­vi­cio de una Noble Causa

EL DIA DE LA JOR­NADA FAMILIAR

Así como ha acon­te­cido en los últi­mos 4 años, Cine­plex, la com­pa­ñía exhi­bi­dora más impor­tante de Canadá, dedi­cará el pró­ximo 24 de octu­bre a cele­brar la quinta edi­ción del Día de la Jor­nada Fami­liar (Com­mu­nity Day/Journée fami­li­ale). CINEPLEX COMMUNITY DAY

La noble causa en la que esta com­pa­ñía está embar­cada tiene como pro­pó­sito ofre­cer a las fami­lias cana­dien­ses la opor­tu­ni­dad de dis­fru­tar pelí­cu­las gra­tui­tas durante las horas mati­na­les; en tal oca­sión tanto las dona­cio­nes como el pro­du­cido de los ingre­sos de pro­duc­tos ali­men­ti­cios que se expen­de­rán por parte de los con­ce­sio­na­rios, serán remi­ti­dos en su tota­li­dad al orga­nismo Free The Children/Enfants Entraide que es el aso­ciado de bene­fi­cen­cia nacio­nal de Cine­plex. En tal sen­tido cabe men­cio­nar que según las afir­ma­cio­nes de Daniel Seguin, vice­pre­si­dente y direc­tor gene­ral de Cine­plex en Que­bec, en la Jor­nada Fami­liar de 2014 125.000 espec­ta­do­res han visi­tado los cines per­mi­tiendo la recau­da­ción de más de medio millón de dóla­res. Al pro­pio tiempo puede tam­bién indi­carse que desde la Pri­mera Jor­nada hasta el pre­sente Cine­plex ha reunido más de 1.700.000 dóla­res para orga­nis­mos de bene­fi­cen­cia de Canadá.

Es impor­tante des­ta­car la exce­lente labor rea­li­zada por Free the Chil­dren. Como ins­ti­tu­ción de cari­dad inter­na­cio­nal es un orga­nismo edu­ca­tivo creado en 1995 donde uno de los dos fun­da­do­res es Craig Kiel­bur­ger, un dedi­cado acti­vista inter­na­cio­nal y gran defen­sor de los dere­chos de la infan­cia. En tal sen­tido esta huma­ni­ta­ria orga­ni­za­ción tiene el pro­pó­sito de que todos los jóve­nes pue­dan gozar de abso­luta liber­tad para lograr el pleno poten­cial como los acto­res de cam­bio del mañana, faci­li­tando la tarea de ven­cer los obs­tácu­los que se inter­ponga a fin de con­ver­tirse en ciu­da­da­nos res­pon­sa­bles tanto en el plano local como en el inter­na­cio­nal. A modo de ejem­plom uno de los pro­gra­mas de la orga­ni­za­ción es el deno­mi­nado “Adopt a Village” que ha per­mi­tido ayu­dar el desa­rro­llo de comu­ni­da­des ubi­ca­das en Kenia, Sie­rra Leona, Ghana, Haití, Nica­ra­gua, la India, así como las zonas rura­les más des­fa­vo­re­ci­das de China. No menos impor­tante es la con­tri­bu­ción rea­li­zada a tra­vés de otros pro­gra­mas para la cons­truc­ción de 1000 escue­las y salas de clase a nivel mun­dial, per­mi­tiendo a más de 200.000 niños tener acceso a la edu­ca­ción; es tam­bién loa­ble la impor­tante con­tri­bu­ción efec­tuada por pro­gra­mas ten­dien­tes a per­mi­tir que las regio­nes más pobres del mundo pue­dan tener acceso al agua pota­ble, ins­ta­la­cio­nes sani­ta­rias y otras acti­vi­da­des para que fami­lias humil­des pue­dan libe­rarse del ciclo de la pobreza.

En esta edi­ción, Cine­plex pre­sen­tará una buena selec­ción de fil­mes que tuvie­ron reper­cu­sión popu­lar en opor­tu­ni­dad de su estreno. Las pelí­cu­las a exhi­birse en la mañana del 24 de octu­bre son: Des­pi­ca­ble Me 2, Dumb and Dum­ber To, Fast and Furious 6, Hop, Pitch Per­fect y The Lorax.

DESPICABLE ME 2En cuanto a los pro­duc­tos ali­men­ti­cios que habrán de ven­derse al módico pre­cio de 2 dóla­res por uni­dad, éstos inclu­yen palo­mi­tas de maíz (pop­corn), bebi­das gaseo­sas, café y golo­si­nas seleccionadas.

Todos los fil­mes comen­za­rán a las 9 de la mañana y las puer­tas de los cines abri­rán 8h30. Teniendo en cuenta la limi­ta­ción del número de asien­tos, los bille­tes ofre­ci­dos se harán según el prin­ci­pio de lle­gada de cada espec­ta­dor o fami­lia. Las pelí­cu­las serán pre­sen­ta­das en fran­cés o en inglés según la len­gua pre­do­mi­nante en cada región de Canadá. Para la pro­vin­cia de Que­bec habrá 20 cines par­ti­ci­pan­tes de los cua­les hay 5 per­te­ne­cien­tes a la ciu­dad de Mon­treal (Caven­dish Mall, Forum, Quar­tier Latin, Ban­que Sco­tia y Star­cité).

A fin de obte­ner una lista com­pleta de los cines par­ti­ci­pan­tes, el hora­rio de las repre­sen­ta­cio­nes y el idioma en que las pelí­cu­las serán pre­sen­ta­das pre­sione aquí y aquí

El Puente de los Espías

BRIDGE OF SPIES. Esta­dos Uni­dos, 2015. Un film de Ste­ven Spielberg

Por cuarta vez Steve Spiel­berg como rea­li­za­dor y Tom Hanks en cali­dad de actor se reúnen para ofre­cer en Bridge of Spies un sobrio recuento sobre uno de los epi­so­dios que tuvo lugar durante la Gue­rra Fría. Retor­nar al pasado ofrece una nota de nos­tal­gia para aque­llos espec­ta­do­res que han vivido durante ese período en donde una de las face­tas del enfren­ta­miento entre Esta­dos Uni­dos y la Unión Sovié­tica se mani­fes­taba a tra­vés del espio­naje lle­vado a cabo por ambas par­tes; ése es el tema que Spiel­berg incur­siona basado en acon­te­ci­mien­tos reales.

Tom Hanks

Tom Hanks

El guión de Matt Char­man, Ethan y Joel Cohen enfoca tres rela­tos que van inter­ca­lán­dose como si se estu­vie­sen desa­rro­llando al mismo tiempo, aun­que en reali­dad se pro­du­je­ron con dife­ren­cia de algu­nos años. El pri­mero de los mis­mos que comienza en 1957 enfoca a Rudolf Abel (Mark Rylance), un ciu­da­dano bri­tá­nico nacido en la Unión Sovié­tica y que viviendo en Nueva York trans­mite infor­ma­ción de defensa ame­ri­cana a los rusos. Al ser atra­pado por el FBI acepta como abo­gado defen­sor a James B. Dono­van (Tom Hanks).

Este hom­bre de leyes sabe muy bien que asume la defensa de un caso prác­ti­ca­mente per­dido por­que no hay argu­men­tos que pudie­ran ate­nuar la cul­pa­bi­li­dad de Abel. Es nece­sa­rio tener en cuenta que en esa época la his­te­ria del comu­nismo asu­mía carac­te­rís­ti­cas excep­cio­na­les, así como se recor­dará que en 1953 los espo­sos Julius y Ethel Rosen­berg al ser acu­sa­dos de ser infor­man­tes de la Unión Sovié­tica fue­ron con­de­na­dos a la silla eléc­trica. Con todo, Dono­van, un pro­fe­sio­nal honesto y decente hom­bre de fami­lia, acepta el reto dedi­cán­dose con gran aten­ción a estu­diar los ante­ce­den­tes de su defen­dido; su obje­tivo pri­mor­dial es que no sea sen­ten­ciado a la pena capi­tal, por­que de ese modo el país lo ten­dría como posi­ble ele­mento de inter­cam­bio humano si acaso un espia de Esta­dos Uni­dos corriese simi­lar suerte en manos de los rusos. Pre­ci­sa­mente, el pre­di­ca­mento de Dono­van per­mite sal­var la vida de su cliente quien ter­mina siendo con­de­nado a 45 años de pri­sión. En esta parte del relato se apre­cia el alto pre­cio que el abo­gado ha tenido que pagar por su vic­to­ria al ser con­si­de­rado por el ciu­da­dano corriente como un trai­dor a su patria por la causa que defen­dió, ade­más de tener que absor­ber la frial­dad de sus cole­gas e incluso sufrir el veja­men de ver su casa ata­cada por desconocidos.

Otra his­to­ria tiene lugar simul­tá­nea­mente –aun­que real­mente acon­te­ció algu­nos años des­pués– cuando un avión de Esta­dos Uni­dos es derri­bado por los rusos mien­tras sobre­vuela la Unión Sovié­tica con el pro­pó­sito de tomar foto­gra­fías de ins­ta­la­cio­nes mili­ta­res de la zona. Afor­tu­na­da­mente, valién­dose de un para­caí­das el piloto Fran­cis Gary Powers (Aus­tin Sto­well) logra sal­varse, aun­que final­mente es apre­sado por las fuer­zas enemi­gas y con­de­nado a 10 años de cár­cel. El ter­cer relato se cen­tra en Fre­de­ric Pryor (Will Rogers), un estu­diante uni­ver­si­ta­rio de Esta­dos Uni­dos quien es arres­tado en Ber­lín Orien­tal por la Stasi (el Minis­te­rio para la Segu­ri­dad del Estado de la ex Repú­blica Demo­crá­tica de Ale­ma­nia) cuando trata de lograr que su novia pueda atra­ve­sar la fron­tera a fin de lle­gar a Ber­lín Occidental.

Como con­se­cuen­cia de lo refe­rido pre­ce­den­te­mente, Dono­van acepta el tra­bajo enco­men­dado por el direc­tor Allen Dulles (Peter McRob­bie) de la CIA para que se dirija a Ber­lín a fin de nego­ciar el inter­cam­bio de Abel por Powers y así evi­tar que el piloto pueda encon­trarse obli­gado a reve­lar secre­tos mili­ta­res de Esta­dos Uni­dos a la Unión Sovié­tica. A par­tir de aquí el relato adquiere con­si­de­ra­ble ten­sión frente a las nego­cia­cio­nes que el enviado debe empren­der a tra­vés de varios encuen­tros, entre ellos con repre­sen­tan­tes de Ber­lín Orien­tal y de la Unión Sovié­tica, a fin de que el famoso true­que de espías pueda pro­du­cirse. Como si se con­tem­plara un film de Hit­ch­cock, existe un momento de máximo cli­max cuando Dono­van exige que el inter­cam­bio de Abel lo sea no sola­mente con­tra la entrega de Powers sino tam­bién con la de Pryor. Todo ello desem­boca en un efec­tivo sus­penso que tiene como esce­na­rio el famoso puente Glie­ni­cke –la fron­tera entre Ale­ma­nia Orien­tal y Ber­lín Occi­den­tal– donde en febrero de 1962 se pro­dujo la famosa operación.

Spiel­berg ha logrado un drama de espio­naje de nota­ble nivel donde a pesar de la frial­dad de su tema, le ha imbuido del calor humano que él acos­tum­bra vol­car en sus rela­tos. Para tal fin logró reunirse de un mag­ní­fico elenco, donde sobre­sa­len Hanks y Rilance. Una vez más el popu­lar actor de Forrest Gump ofrece como Dono­van, la figura noble y de abne­gada modes­tia tra­ba­jando al ser­vi­cio de una causa que con­si­dera justa. Por su parte, Rilance se desem­peña estu­pen­da­mente como el espía ruso sereno e imper­tur­ba­ble que llega a impre­sio­nar a su defen­sor; pre­ci­sa­mente la rela­ción entre ambos, sin muchas pala­bras pero con sig­ni­fi­ca­ti­vas mira­das, deja entre­ver que en otras cir­cuns­tan­cias podrían haber lle­gado a for­jar una sólida amis­tad superando sus dife­ren­tes ideologías.

La recrea­ción de época es otro de los deta­lles remar­ca­bles de este valioso film. Entre algu­nos de sus aspec­tos, sobre­sale la buena ilus­tra­ción de la ciu­dad de Ber­lín divi­dida en dos, donde los habi­tan­tes del sec­tor orien­tal tra­tan de huir corriendo el riesgo de ser aba­ti­dos por la severa vigi­lan­cia impuesta por las fuer­zas de con­trol del lugar; no menos impor­tante es la recrea­ción de época de la ciu­dad de Nueva York de los años 50. En tal sen­tido, tanto los dise­ños de pro­duc­ción de Adam Sto­ckhau­sen como la foto­gra­fía de Janusz Kaminski otor­gan nota­ble auten­ti­ci­dad al desa­rro­llo de esta historia.

Con­clu­sión: Un mag­ní­fico film de espio­naje donde se des­taca la impronta de Spiel­bergJorge Gut­man

Un Lumi­noso Taxista

TAXI. Irán, 2015. Un film escrito y diri­gido por Jafar Panahi

Jafar Panahi, el gran huma­nista del cine iraní, sigue fil­mando a pesar de las limi­ta­cio­nes que enfrenta para hacerlo. Como es bien sabido, el cineasta fue dete­nido en 2009 por el gobierno de Irán con la excusa irre­le­vante de que su cine aten­taba a la segu­ri­dad del estado por la pro­pa­ganda en con­tra que emer­gían de sus rela­tos; con­de­nado en 2010 a seis años de pri­sión y 20 años de no poder fil­mar, via­jar al exte­rior o con­ce­der entre­vis­tas, logró con todo superar el incon­ve­niente con su gran ima­gi­na­ción con­cre­tada en el rodaje de dos pelí­cu­las, This is not a Film (2011) y Clo­sed Cur­tain (2013), efec­tua­das desde su casa donde se encon­traba cum­pliendo arresto domi­ci­lia­rio; lo más intere­sante es que a pesar de todo, ambos fil­mes pudie­ron lle­gar a fes­ti­va­les de renom­bre y ade­más pudie­ron exhi­birse comer­cial­mente. Aun­que algu­nas de las seve­ras medi­das impues­tas han sido ate­nua­das, aún le está prohi­bido salir del país; con todo, Panahi nue­va­mente encon­tró el modo de fil­mar y es así que sur­gió Taxi, un valioso docu­mento donde con gran inte­li­gen­cia ilus­tra situa­cio­nes que acon­te­cen en su país. .

Jafar Panahi

Jafar Panahi

Para lle­var a cabo su pro­pó­sito, ideó un relato donde todo trans­cu­rre en un taxi, mane­jado por él, que con­du­ciendo a diver­sos pasa­je­ros va reco­rriendo la efer­ves­cente ciu­dad de Tehe­rán. A tra­vés de ellos, el público se impone de varios aspec­tos de indu­da­ble inte­rés. Al prin­ci­pio de este viaje, el taxi trans­porta a dos per­so­nas que no se cono­cen pero que inter­cam­bian sus pun­tos de vista dia­me­tral­mente opues­tos sobre la pena de muerte que rige en Irán; así se llega a saber que el país ocupa el segundo lugar en el mundo –des­pués de China– en la apli­ca­ción de la pena capi­tal. A tra­vés de otro pasa­jero. que reco­noce a Panahi vemos cómo se dedica a ven­der DVDs pira­tea­dos de pelí­cu­las que no pue­den verse en los cines iraníes.

Una ines­pe­rada situa­ción se pro­duce cuando el taxista Panahi es urgido a tener que trans­por­tar a un hom­bre acci­den­tado y ensan­gren­tado al hos­pi­tal más cer­cano acom­pa­ñado de su deses­pe­rante señora; en el tra­yecto, el herido mani­fiesta que en caso de morir desea dejar expre­sado su última volun­tad en un tes­ta­mento para que su esposa lo herede por­que de lo con­tra­rio sus her­ma­nos dis­pon­drán de su patri­mo­nio. Otro epi­so­dio enfoca a una pasa­jera flo­rista que siendo abo­gada se halla inha­bi­li­tada de ejer­cer su pro­fe­sión por haber tenido con­tacto con pri­sio­ne­ros políticos.

Lo más ocu­rrente del relato sobre­viene cuando Panahi con­duce a su sobri­nita de 10 años, una niña vivaz y ocu­rrente quien con su cámara de fotos se apresta a fil­mar dife­ren­tes esce­nas que está pre­sen­ciando; para hacerlo debe res­pe­tar las con­di­cio­nes que la maes­tra ha indi­cado a sus alum­nos; así, no es posi­ble fil­mar esce­nas que refle­jen un rea­lismo sór­dido,se debe evi­tar de efec­tuar cual­quier refe­ren­cia a aspec­tos eco­nó­mi­cos o polí­ti­cos del país, los per­so­na­jes deben tener nom­bres ira­níes, las muje­res fil­ma­das deben tener sus cabe­zas cubier­tas con el velo islá­mico en tanto que los hom­bres no pue­den uti­li­zar cor­ba­tas o moños.

Con toda la impre­sión de asis­tir a un docu­men­tal, éste es un film de fic­ción donde Panahi uti­liza a ver­da­de­ros acto­res para refle­jar de manera inge­niosa, gra­ciosa, a la vez que sutil, aspec­tos de la reali­dad polí­tica y social de su país tales como la cen­sura, la dis­cri­mi­na­ción que sufre la mujer, la pena de muerte, la manera de ves­tir, etc. De este modo, y remi­tién­dose en algu­nos casos a pelí­cu­las de su pro­pia fil­mo­gra­fía, el espec­ta­dor asiste a un film pleno de iro­nías, de jugo­sos diá­lo­gos y sobre todo de gran huma­ni­dad en donde este extra­or­di­na­rio rea­li­za­dor ofrece una autén­tica pin­tura de la socie­dad en que vive.

Al con­cluir su visión, uno se pre­gunta cómo ha sido posi­ble para Panahi haber con­cre­tado este film en fun­ción de las cir­cuns­tan­cias que le toca vivir como cineasta prohi­bido. En todo caso, lo que importa es que su docu­men­tal de fic­ción haya podido exhi­birse en el fes­ti­val de Ber­lín obte­niendo mere­ci­da­mente el pre­mio máximo y que de allí en más se difunda internacionalmente.

Cabe seña­lar que en los cré­di­tos fina­les solo apa­rece el nom­bre del rea­li­za­dor. Por razo­nes obvias, no se inclu­yen los nom­bres de su elenco como tam­poco del equipo técnico.

Con­clu­sión: Un film donde a tra­vés de un viaje en taxi queda expuesta una exce­lente y rea­lista pin­tura de la socie­dad con­tem­po­rá­nea de Irán.  Jorge Gut­man

Cons­pi­ra­ción de Silencio

LABY­RINTH OF LIES. Ale­ma­nia, 2014. Un film de Giu­lio Ricciarelli

En su pri­mer film como rea­li­za­dor Giu­lio Ric­cia­re­lli ofrece un dra­má­tico relato abor­dando los con­flic­ti­vos sen­ti­mien­tos que expe­ri­mentó el pue­blo ale­mán algu­nos años des­pués de la Segunda Guerra.

Si bien tanto el jui­cio de Nurem­berg — rea­li­zado inme­dia­ta­mente des­pués del horrendo con­flicto bélico-, como el de Eich­mann –efec­tuado en Jeru­sa­lén en 1961– fue­ron acon­te­ci­mien­tos muy bien cono­ci­dos por el mundo entero, no lo ha sido así el que tuvo lugar en Frank­furt. Lo que con­dujo al mismo es expuesto por Ric­cia­re­lli a tra­vés de un relato de fic­ción basado en hechos reales.

Alexander Fehling

Ale­xan­der Fehling

El pro­ta­go­nista es Johann Rad­mann (Ale­xan­der Feh­ling) un joven pro­cu­ra­dor fis­cal ambi­cioso y honesto que en 1958 comienza su tarea pro­fe­sio­nal en la ciu­dad de Franc­fort. Si bien al prin­ci­pio está abo­cado a asun­tos meno­res, como aten­der las infrac­cio­nes de trán­sito, todo cam­bia para él cuando Tho­mas Gneilka (Andre Szy­manski), un perio­dista amigo, le pide que inves­ti­gue lo acon­te­cido con Simon Kirsch (Johan­nes Krisch) para que se haga jus­ti­cia. Se trata de un sobre­vi­viente del Holo­causto quien logró des­cu­brir que uno de sus tor­tu­ra­do­res en Aus­ch­witz es hoy día un afa­ble maes­tro que enseña en una escuela local.

Agu­zado por la curio­si­dad de lo que acaba de ente­rarse, Rad­mann comienza a inves­ti­gar sobre la mate­ria y como si se tra­tara de abrir la Caja de Pan­dora, len­ta­mente se da cuenta de que hay muchos otros ale­ma­nes que habiendo come­tido atro­ci­da­des en la tra­ge­dia nazi son hoy res­pe­ta­bles ciu­da­da­nos, donde incluso algu­nos de ellos se desem­pe­ñan en car­gos públi­cos. Sin embargo, la tarea a la que se aboca encuen­tra el obs­táculo de que quie­nes lo rodean no desean hur­gar más en el reciente pasado del país; con todo, su obs­ti­na­ción y deter­mi­na­ción de escla­re­cer lo suce­dido con­tará final­mente con el apoyo del Pro­cu­ra­dor Gene­ral Fritz Bauer (Gert Voss). El resul­tado final es que el largo pro­ceso que invo­lu­cró la bús­queda de evi­den­cias en la exhaus­tiva inves­ti­ga­ción pro­por­cio­nando irre­fu­ta­bles prue­bas, desem­boca en el pro­ceso de Frank­furt que tuvo lugar entre 1963 y 1965, donde 22 anti­guos ofi­cia­les del régi­men nazi fue­ron juz­ga­dos y condenados.

Explo­rando las acti­tu­des y com­por­ta­mien­tos de la socie­dad ale­mana de la época, queda en claro como la gente joven de post­gue­rra, como es el caso de Rad­mann, des­co­no­cía la reciente his­to­ria del geno­ci­dio nazi. Simul­tá­nea­mente, a tra­vés del pro­lijo relato, se evi­den­cia la forma en que el pro­ceso gene­rado ter­minó enfren­tando a jue­ces ale­ma­nes con acu­sa­dos tam­bién ale­ma­nes, para que en última ins­tan­cia comen­zara a disi­parse la amne­sia colec­tiva de la nación.

A la manera de un triste cuento moral, Ric­cia­re­lli valién­dose del guión por él escrito junto con Eli­sa­beth Bar­tel brinda un film de fac­tura clá­sica evi­tando incu­rrir en gol­pes bajos o arti­fi­cia­les sen­ti­men­ta­lis­mos. Con un desa­rro­llo dra­má­tico muy bien sos­te­nido enfa­ti­zando la tra­ve­sía emo­cio­nal de Rad­mann, en una buena com­po­si­ción rea­li­zada por Feh­ling, el film tam­bién ha cui­dado de pre­sen­tar a per­so­na­jes secun­da­rios que exu­dan una natu­ral autenticidad.

Como nota al pie, aun­que el film no lo men­ciona cabe con­sig­nar que afor­tu­na­da­mente Ale­ma­nia ya no oculta su pasado; reco­rriendo la ciu­dad de Ber­lín se puede apre­ciar tanto el Museo Judío abierto en 1999, y tam­bién con­tem­plar el Monu­mento del Holo­causto inau­gu­rado en 2001 que ubi­cado en el cen­tro de la ciu­dad, ade­más de trans­mi­tir un hondo sen­ti­miento al visi­tante per­mite apre­ciar el modo en que el país recuerda y efec­túa un home­naje a las víc­ti­mas de la tra­ge­dia nazi.
Jorge Gut­man

El Desa­lojo de Fami­lias Humildes

99 HOMES. Esta­dos Uni­dos, 2014. Un film de Ramin Bahrani

El sueño ame­ri­cano no siem­pre llega a con­ver­tirse en reali­dad según lo que se con­tem­pla en 99 Homes, un honesto drama donde el rea­li­za­dor Ramin Bah­rani aborda la situa­ción de humil­des fami­lias gra­ve­mente afec­ta­das en épocas de cri­sis económica.

Andrew Garfield

Andrew Gar­field

El relato basado en un guión del rea­li­za­dor escrito con Baha­reh Azimi, tiene lugar en los Esta­dos Uni­dos en 2010, dos años des­pués del colapso finan­ciero que atra­vesó el país. El per­so­naje prin­ci­pal es Den­nis Nash (Andrew Gar­field) quien como un tra­ba­ja­dor de la cons­truc­ción que vive con su madre Lynn (Laura Dern) y su hijo Con­nor (Noah Lomax) de 9 años en un subur­bio de Orlando, es dueño de su casa que pudo adqui­rir gra­cias al finan­cia­miento a largo plazo otor­gado por un banco. Por estar des­em­pleado, se encuen­tra atra­sado en los pagos que adeuda para can­ce­lar el prés­tamo obte­nido. Ese incum­pli­miento motiva a que, sin pre­vio aviso, Rick Car­ver (Michael Shan­non), un des­con­si­de­rado espe­cu­la­dor inmo­bi­lia­rio tra­ba­jando para los ban­cos, se pre­sente en su hogar obli­gando a Den­nis y su fami­lia a desa­lo­jar de inme­diato la vivienda. De esta forma este hom­bre sufre la humi­lla­ción de tener que dejar su hogar empa­cando lo que tiene a mano y que­darse en la calle. Con el poco dinero que dis­pone, Denis logra alber­garse en un motel de baja cate­go­ría al pro­pio tiempo que trata urgen­te­mente de bus­car una solu­ción para la penosa situa­ción que afronta.

Así como en la leyenda ale­mana de Fausto el pro­ta­go­nista vende su alma al dia­blo, algo seme­jante acon­tece con Den­nis cuando en su nece­si­dad impe­riosa de encon­trar empleo y recu­pe­rar su vivienda acepta tra­ba­jar para Car­ver quien lo con­trata para cum­plir con la ingrata misión de desa­lo­jar a otros humil­des y decen­tes tra­ba­ja­do­res de sus hoga­res que se encuen­tran en la misma situa­ción por la que él atra­vesó. Lo dra­má­tico del caso es obser­var cómo este hom­bre junto con todo el séquito que tra­baja para su jefe, ade­más de eva­cuar a la gente afec­tada tam­bién se van apo­de­rando de los bie­nes que que­dan aban­do­na­dos en las casas vacan­tes. Para­dó­ji­ca­mente, Den­nis se con­vierte en otro impla­ca­ble indi­vi­duo, al punto tal de que Car­ver comienza a con­si­de­rarlo como uno de sus protegidos.

A la manera de un cuento moral, este humano relato plan­tea el tre­mendo dilema moral de encon­trar una justa solu­ción. No siem­pre es sen­ci­llo lograrla para quien se ubi­que en la situa­ción de Nash; de así hacerlo, se impone la pre­gunta si habría sido mejor con­ti­nuar sin tra­bajo man­te­niendo a su fami­lia des­pro­te­gida, o bien optar por el camino tran­si­tado, aun­que ética­mente pueda ser cuestionable.

En esta his­to­ria que des­nuda cru­da­mente a una socie­dad que pare­ce­ría pre­miar a los ricos y cas­ti­gar a los pobres, el film de Bah­rani ade­más de pro­vo­ca­tivo, es pro­fun­da­mente con­mo­ve­dor. Las inter­pre­ta­cio­nes son real­mente mag­ní­fi­cas comen­zando por Gar­field quien ofrece total natu­ra­li­dad en la carac­te­ri­za­ción de un hom­bre que lucha con su con­cien­cia al tener que actuar con dureza para sal­var a los suyos y a sí mismo; por su parte, Shan­non ofrece una nota­ble com­po­si­ción de un impla­ca­ble indi­vi­duo que apro­pián­dose de múl­ti­ples hoga­res no es capaz de tener uno propio.

Con­clu­sión: Un film que por su rea­lista temá­tica y el acer­tado modo en que está rela­tado merece ser visto sin reserva alguna. Jorge Gut­man