Ocho Odio­sos Personajes

THE HATE­FUL EIGHT. Un film diri­gido y escrito por Quen­tin Tarantino

En su octava incur­sión como rea­li­za­dor, Taran­tino enfoca nue­va­mente un spa­guetti wes­tern como lo hiciera en Django Unchai­ned (2012). The Hate­ful Eight es un film ambi­cioso con una irre­pro­cha­ble puesta escé­nica; con todo, el rea­li­za­dor, a pesar de incur­sio­nar en una temá­tica impor­tante como lo es el racismo, no alcanza el nivel logrado en otros títu­los de su fil­mo­gra­fía como por ejem­plo lo fue­ron Pulp Fic­tion (1994).y The Inglo­rious Bas­tards (2009).

Samuel L. Jackson

Samuel L. Jackson

El relato que tiene lugar algu­nos años des­pués de la Gue­rra de Sece­sión, está divi­dido en seis capí­tu­los con una ober­tura musi­cal de tres minu­tos. Al aso­mar la pri­mera ima­gen que trans­cu­rre en Wyo­ming durante un rigu­roso invierno cubierto de nieve se detecta una dili­gen­cia que atra­viesa la ruta trans­por­tando a dos pasa­je­ros. Uno de ellos es John Ruth (Kurt Rus­sell), un caza­re­com­pen­sas que para cobrar una suma de 10 mil dóla­res lleva enca­de­nada a Daisy Domer­gue (Jen­ni­fer Jason Leigh), una fugi­tiva de la jus­ti­cia que será entre­gada a las auto­ri­da­des en Red Rock. En el tra­yecto Ruth acepta que Mar­quis Warren (Samuel L. Jack­son) viaje con ellos; se trata de un locuaz ex esclavo negro que par­ti­cipó como ofi­cial de caba­lle­ría de la Unión y que ahora se gana la vida como caza­re­com­pen­sas. Poco tiempo des­pués sube al vehículo Chris Man­nix (Wal­ton Gog­gins), quien mani­fiesta ser el nuevo she­riff del lugar. Las con­ver­sa­cio­nes man­te­ni­das entre estos indi­vi­duos están car­ga­das de ten­sión como con­se­cuen­cia de comen­ta­rios racia­les diri­gi­dos a Warren.

Cuando una fuerte tor­menta de nieve impide pro­se­guir el camino, los via­je­ros inte­rrum­pen la tra­ve­sía refu­gián­dose en un para­dor del camino a la espera de que el tem­po­ral se apa­ci­güe. Es en ese lugar donde se hallan 4 indi­vi­duos inclu­yendo a Oswaldo Mobray (Tim Roth), un ver­dugo bri­tá­nico, el mexi­cano Bob (Demian Bichir) que se ocupa de cui­dar el refu­gio en ausen­cia de la dueña del esta­ble­ci­miento, San­ford Smit­hers (Bruce Dern), un ex gene­ral de la Con­fe­de­ra­ción que es extre­ma­da­mente racista, y Joe Cage (Michael Mad­sen), un atí­pico cow­boy taci­turno. No pasa mucho tiempo para que entre los 8 indi­vi­duos allí reuni­dos se cree un clima dra­má­tico a tra­vés de viru­len­tos inter­cam­bios ver­ba­les donde uno de ellos resulta mor­tal­mente herido. Es allí, cuando habiendo trans­cu­rrido 100 minu­tos el film intro­duce una pausa de 15 minutos.

Des­pués del inter­me­dio la voz en off de Taran­tino cuenta lo que acon­te­ció en la mañana del día en que trans­cu­rre la acción; ade­más, el relato intro­duce un acon­te­ci­miento ines­pe­rado que man­tiene un rela­tivo sus­penso durante la hora y cuarto res­tante del metraje.

Taran­tino es un direc­tor que ha mere­cido res­peto por la irre­ve­ren­cia y el carác­ter pro­vo­ca­tivo de sus fil­mes. Con todo, hay cier­tas obje­cio­nes que mere­cen con­si­de­rarse en este comen­ta­rio crí­tico. En pri­mer lugar el con­te­nido no es lo sufi­cien­te­mente sus­tan­cioso como para gene­rar gran exci­ta­ción pre­sen­tando dos par­tes bien dife­ren­cia­das que no alcan­zan a fusio­narse ade­cua­da­mente; si bien la acción desa­rro­llada en el viaje ini­cial no está des­pro­vista de inte­rés como relato inti­mista, la his­to­ria cam­bia pos­te­rior­mente de giro con­vir­tién­dose en un film de mis­te­rio sin des­per­tar espe­cial emo­ción. Otro aspecto se vin­cula con la des­crip­ción de algu­nos per­so­na­jes que resul­tan acar­to­na­dos, impi­diendo que exista la empa­tía nece­sa­ria por parte del público. No menos impor­tante es que el film peca por su exce­siva dura­ción, unido al hecho de que gran parte del mismo se desa­rro­lla en un redu­cido esce­na­rio lo que con­duce a una claus­tro­fo­bia que ter­mina fatigando.

Pero la obser­va­ción más impor­tante a efec­tuar es la natu­ra­leza vio­lenta del relato. Si bien se ve venir desde el comienzo que la cre­ciente ten­sión infer­nal que se esta­blece entre los 8 per­so­na­jes odia­dos del título del film ter­mi­nará explo­tando, la car­ni­ce­ría humana de san­gre que uno con­tem­pla es fran­ca­mente abe­rrante, gro­tesca e innecesaria.

En lo que con­cierne al elenco, Jason Leigh se des­taca amplia­mente ani­mando con inten­si­dad dra­má­tica a la des­pre­cia­ble y racista pros­cripta, logrando la mejor actua­ción de su carrera hasta la fecha. A su lado tam­bién se dis­tin­gue Jack­son –actor feti­che de Taran­tino– quien sabe apro­ve­char con jus­teza los mor­da­ces diá­lo­gos que le ofrece el guión en la mag­ní­fica carac­te­ri­za­ción de su personaje.

El film que ha sido rodado en el for­mato Ultra Pana­vi­sión 70, pro­ce­di­miento uti­li­zado en muy pocas pelí­cu­las, capta muy bien la riqueza del color, pro­fun­di­dad e ilu­mi­na­ción de los majes­tuo­sos pai­sa­jes cubier­tos de nieve del oeste ame­ri­cano a tra­vés de la buena foto­gra­fía de Robert Richard­son. La banda sonora de la pelí­cula del pres­ti­gioso com­po­si­tor ita­liano Ennio Morri­cone esta­blece el tono ade­cuado para la ambien­ta­ción de este wes­tern. Jorge Gut­man

La Audaz Apuesta

THE BIG SHORT. Esta­dos Uni­dos, 2015. Un film de Adam McKay

El colapso eco­nó­mico de 2008 que ya fue abor­dado por el cine vuelve a ser con­si­de­rado en The Big Short del rea­li­za­dor Adam McKay. El film que está basado en el fas­ci­nante libro The Big Short de Michael Lewis, adap­tado para el cine por McKay y Char­les Ran­dolph, trans­cu­rre desde 2005 hasta 2008 y se cen­tra en la real expe­rien­cia de cua­tro hom­bres visio­na­rios que con­si­de­ra­ron que la bur­buja del cré­dito y la vivienda que tuvo lugar en los Esta­dos Uni­dos con­du­ci­ría a un colapso finan­ciero y eco­nó­mico a pesar de que las gran­des ins­ti­tu­cio­nes finan­cie­ras se nega­ron a admitirlo.

Uno de los “viden­tes” es Michael Burry (Chris­tian Bale), un ex neu­ró­logo sufriendo del mal de Asper­ger, que creó el exi­toso fondo de inver­sión Scion Capi­tal. En 2005 él ya notaba la debi­li­dad expe­ri­men­tada por el mer­cado inmo­bi­lia­rio así como la vul­ne­ra­bi­li­dad pro­du­cida por los cré­di­tos hipo­te­ca­rios de alto riesgo asu­mi­dos por los ban­cos. Su intui­ción lo induce a actuar en con­tra de la ten­den­cia del mer­cado com­prando per­mu­tas de incum­pli­miento cre­di­ti­cio (cre­dit default swaps) y sobre todo bonos hipo­te­ca­rios muy ries­go­sos que a la pos­tre le repor­ta­ron una gran fortuna.

Steve Carell y Ryan Goslling

Steve Carell y Ryan Goslling

Otro de los per­so­na­jes es Mark Baum (Steve Carell), un gerente de fon­dos de cober­tura cri­ti­cando las prác­ti­cas poco éticas de Wall Street que rehúsa reco­no­cer el desas­tre finan­ciero que se está ges­tando. Cuando llega a con­tac­tarse con el ban­quero Jared Ven­nett (Ryan Gos­ling), quien es tam­bién el narra­dor de la his­to­ria, éste le con­vence de que pue­den enri­que­cerse apos­tando con­tra los bonos hipo­te­ca­rios emi­ti­dos por los ban­cos. El cuarto visio­na­rio es Ben Rickert (Brad Pitt), un reti­rado tra­der escép­tico y de gran luci­dez que acon­seja a dos aspi­ran­tes ope­ra­do­res (Finn Witrock, John Magaro) la forma en que pue­den bene­fi­ciarse del inmi­nente colapso.

A pesar de su tras­fondo dra­má­tico, esta his­to­ria es narrada en tono de cínica come­dia donde McKay man­tiene un buen ritmo. Sin embargo, teniendo en con­si­de­ra­ción que el len­guaje finan­ciero abarca casi todo el metraje, el pro­blema de este film radica en la ter­mi­no­lo­gía téc­nica empleada donde tér­mi­nos como “shorts”, “cre­dit default swaps”, “CDO” (Colla­te­ra­li­zed Debt Obli­ga­tion) y otros, no resul­tan fáci­les de cap­tar para el espec­ta­dor corriente; así, no se logra com­pren­der con toda cla­ri­dad cómo la bur­buja cre­di­ti­cia cons­ti­tuyó la causa explo­siva de la cri­sis económica.

Den­tro del cali­fi­cado elenco, Bale ofrece total con­vic­ción recreando la per­so­na­li­dad excén­trica de Burry, en tanto que Carell trans­mite exce­len­te­mente la idio­sin­cra­sia de una per­sona que repre­senta la con­cien­cia ética de este drama y que supone con bue­nos fun­da­men­tos que el mundo atra­viesa una mar­cada des­com­po­si­ción moral.

Glo­bal­mente con­si­de­rado, el film crea un sen­ti­miento de frus­tra­ción al ver cómo los res­pon­sa­bles de las finan­zas de pres­ti­gio­sas ins­ti­tu­cio­nes finan­cie­ras han mani­pu­lado irres­pon­sa­ble­mente el dinero de inver­so­res y accio­nis­tas cau­sando la deba­cle de 2008. Más aún, la sen­sa­ción de indig­na­ción se acre­cienta cuando se sabe que muchos de los delin­cuen­tes de Wall Street no han sido con­de­na­dos y están gozando de plena liber­tad. En tal sen­tido, esta pelí­cula es alec­cio­na­dora como un lla­mado de alerta para que esta heca­tombe no vuelva a repe­tirse. Jorge Gut­man

Una Ceni­cienta Moderna

JOY. Esta­dos Uni­dos, 2015. Un film diri­gido y escrito por David O. Russell

Por ter­cera vez el rea­li­za­dor David O. Rus­sell y los acto­res Jen­ni­fer Lawrence, Brad­ley Cooper y Robert De Niro man­co­mu­nan sus esfuer­zos para ofre­cer en esta opor­tu­ni­dad una come­dia que reper­cu­tirá favo­ra­ble­mente en el público por la sim­pa­tía que estos acto­res irra­dian, y sobre todo por la irre­pro­cha­ble actua­ción de Lawrence en el papel protagónico.

Jennifer Lawrence

Jen­ni­fer Lawrence

Basado en la vida de Joy Man­gano, el relato que trans­cu­rre a prin­ci­pios de la década del 90 intro­duce a Joy (Lawrence), una joven madre mono­pa­ren­tal de 3 hijos; estando sepa­rada de su esposo Tony (Edgar Ramí­rez) des­pués de un matri­mo­nio poco exi­toso, tra­baja sin mayor entu­siasmo como empleada de una línea aérea. La pri­mera parte del film pre­senta a los miem­bros de su fami­lia que ade­más de sus hijos incluye a su cari­ñosa abuela Mimi (Diane Ladd), su depre­siva madre Terry (Vir­gi­nia Mad­sen) que se encuen­tra recluida en la cama de su habi­ta­ción siguiendo per­ma­nen­te­mente frente al tele­vi­sor el desa­rro­llo de las tele­no­ve­las ofre­ci­das, su divor­ciado y tem­pe­ra­men­tal padre Rudy (Robert De Niro) que es dueño de un taller mecá­nico; a ello cabe agre­gar la pre­sen­cia de Tony, quien a pesar de la rup­tura con­yu­gal man­tiene con ella exce­len­tes rela­cio­nes e incluso se aloja en el sótano de su casa.

Con algu­nas situa­cio­nes gra­cio­sas que se pro­du­cen en el seno de esta com­pli­cada y dis­fun­cio­nal fami­lia, el relato de Rus­sell cobra ver­da­dero aliento des­pués de la pri­mera media hora cuando Joy trata de imple­men­tar el uso de un uten­si­lio hoga­reño por ella con­ce­bido; se trata de un tra­pea­dor exten­si­ble con fle­cos de algo­dón y reuti­li­za­ble que brinda gran prac­ti­ci­dad para quien lo uti­lice. A fin de que su invento logre ser cono­cido por el mer­cado, Tony la ayuda a con­tac­tar a Neil Wal­ker (Cooper), uno de los direc­to­res de la cadena tele­vi­siva QVC que se dedica a ven­der por esa vía artícu­los del hogar carac­te­ri­za­dos por su cali­dad, valor y conveniencia.

Una vez que Wal­ker es per­sua­dido sobre las bon­da­des del tra­pea­dor, le brinda a Joy la opor­tu­ni­dad para que ella misma efec­túe la demos­tra­ción tele­vi­siva del mismo; el éxito obte­nido es inme­diato frente a las innu­me­ra­bles lla­ma­das tele­fó­ni­cas que se van reci­biendo por parte de tele­es­pec­ta­do­res deman­dando el pro­ducto en cues­tión. Con todo, el cla­mo­roso suceso no estará exento de algu­nos obs­tácu­los impre­vis­tos que agre­gan a la trama una nota dramática.

Aun­que el relato no está total­mente arti­cu­lado, esa obje­ción se ate­núa por la exis­ten­cia de varios momen­tos bien logra­dos; entre ellos, una de las situa­cio­nes de con­si­de­ra­ble inte­rés se pro­duce durante el pro­ceso de la pro­mo­ción del pro­ducto donde el público se impone de lo que acon­tece detrás de la escena para lograr el obje­tivo deseado.

Con una vita­li­dad a toda prueba Lawrence carac­te­riza muy bien a su per­so­naje dotán­dolo de un excep­cio­nal femi­nismo, al demos­trar cómo una mujer con empuje, entu­siasmo y tena­ci­dad puede lle­gar a fun­dar una dinas­tía comer­cial y con­ver­tirse en una excep­cio­nal empre­sa­ria en un mundo de hom­bres. A su lado, Cooper con­vence como el experto eje­cu­tivo que sabe cómo ven­der un pro­ducto vale­dero y cap­tar la idio­sin­cra­sia del poten­cial cliente; Isa­be­lla Rose­llini es igual­mente efi­caz como la nueva mujer de Rudy que dada su exce­lente situa­ción eco­nó­mica ayuda a Joy a finan­ciar el lan­za­miento de su pro­ducto; por último Ramí­rez tam­bién infunde con­vic­ción como el honesto con­se­jero y ase­sor comer­cial de su ex esposa.

A pesar de no ser una pelí­cula per­fecta, Rusell ha sabido trans­mi­tir con­vin­cen­te­mente el sueño de una moderna ceni­cienta que en lugar de con­quis­tar al prín­cipe soñado, logra sedu­cir a un vasto mer­cado encan­tado con los pro­duc­tos que ella es capaz de ofre­cer como una inno­va­dora mujer de nego­cios. Jorge Gut­man

Una Entre­te­nida Comedia

Cró­nica de Jorge Gutman

UNE HEURE DE TRAN­QUI­LLITÉ – Autor: Flo­rian Zeller – Direc­ción y Adap­ta­ción: Moni­que Duceppe – Elenco: Roger La Rue, Bobby Beshro, Josée Des­chê­nes, Mirei­lle Dey­glun, Lau­rent Duceppe, Stép­hane Jac­ques, Antoine Vézina — Deco­ra­dos: Nor­man Blais — Ves­tua­rio: Fra­nçois Bar­beau – Ilu­mi­na­ción: Luc Prai­rie – Música: Chris­tian Tho­mas. Dura­ción: 1h 35m, sin entre­acto. Repre­sen­ta­cio­nes: Hasta el 6 de febrero de 2016 en el Théâ­tre Duceppe (www.duceppe.com)

Para con­cluir el año, la com­pa­ñía Duceppe ha ele­gido una pieza del cono­cido nove­lista y dra­ma­turgo fran­cés Flo­rian Zeller. Aun­que Une heure de tran­qui­llité trans­cu­rre en París la adap­ta­ción rea­li­zada por Moni­que Duceppe ubica su trama en Mon­treal sin alte­rar el espí­ritu de la ver­sión original.

Adop­tando un tono de farsa, el autor ofrece una pieza bien cons­truida, brin­dando momen­tos de franco humor que per­mi­ten al público dis­fru­tar de un diver­ti­mento muy apro­piado para las fies­tas navi­de­ñas que se aproximan.

UNE HEURE DE TRANQUILLITÉLa acción que se desa­rro­lla en una sola y caó­tica jor­nada tiene como pro­ta­go­nista a Michel, un hom­bre de fami­lia un tanto bohe­mio y muy apa­sio­nado del jazz. Des­pués de haber tra­tado de con­se­guir por largo tiempo un long play inti­tu­lado “Me, Myself and I” de un famoso cla­ri­ne­tista de los años 50, esa bús­queda se con­creta final­mente cuando logra por casua­li­dad ubi­carlo en un mer­cado de pul­gas de Mon­treal. Lleno de ale­gría, regresa a su hogar con el pro­pó­sito de repo­sar por una hora para escu­char pla­cen­te­ra­mente el disco en la inti­mi­dad del salón de estar.

UNE HEURE DE TRANQUILLITÉ (2)Natu­ral­mente, las cosas no resul­ta­rán de acuerdo con lo pla­neado debido a una serie de inci­den­tes que ori­gi­nan los res­tan­tes per­so­na­jes que rodean a Michel. Así, en esos momen­tos su señora Nat­ha­lie corroída por un gran remor­di­miento tiene algo muy impor­tante que mani­fes­tarle, en tanto que su amante Isa­be­lle — la mejor amiga de Nat­ha­lie– le ame­naza con divul­gar a su esposa la ilí­cita rela­ción man­te­nida; por si fuera poco surge un vecino que­joso por una fil­tra­ción de agua en tanto que un plo­mero se ocupa de efec­tuar repa­ra­cio­nes rui­do­sas en el inmue­ble; a todo ello se agrega la lle­gada de su íntimo amigo Pie­rre que guarda un indis­creto secreto, como así tam­bién irrumpe su hijo Sébas­tien quien para gran sor­presa de Michel des­cu­bre que no es su hijo biológico.

Este vode­vil encuen­tra en Roger La Rue al actor ideal para ani­mar inte­li­gen­te­mente las situa­cio­nes frus­tran­tes del prin­ci­pal per­so­naje, refle­jando igual­mente con con­vic­ción su misan­tro­pía y per­so­na­li­dad ego­cén­trica. El elenco que lo secunda cum­ple ade­cua­da­mente con los res­pec­ti­vos roles asig­na­dos a cada actor en tanto que la direc­ción de Moni­que Duceppe per­mite que la acción se desa­rro­lle en forma fluida den­tro de las carac­te­rís­ti­cas impues­tas por la pieza.

Aun­que mucho de lo que se pre­sen­cia resulta pre­de­ci­ble y sin ser la crea­ción más rele­vante de Zeller, el autor supo infun­dirle una con­ve­niente dosis de qui pro quos que crea situa­cio­nes de franco humor con las con­fu­sio­nes que se dan entre los dife­ren­tes per­so­na­jes. En esen­cia, Une Heure de Tran­qui­llité pro­vee una hora y media de sano entretenimiento.

Un Satis­fac­to­rio Des­per­tar de la Fuerza

STAR WARS VII. THE FORCE AWA­KENS. Esta­dos Uni­dos, 2015. Un film de J.J. Abrams.

Des­pués de una de las más gran­des cam­pa­ñas publi­ci­ta­rias rea­li­za­das y las enor­mes expec­ta­ti­vas crea­das que gene­ra­ron una asom­brosa venta de entra­das anti­ci­pa­das para con­tem­plar el nuevo capí­tulo de la gue­rra de las gala­xias, cabe pre­gun­tar si todo ello quedó jus­ti­fi­cado. Recién ahora, con el estreno mun­dial de Star Wars VII: The Force Awa­kens, se puede res­pon­der que nadie que­dará defrau­dado. Esta nueva aven­tura de cien­cia fic­ción es extra­or­di­na­ria­mente entre­te­nida y se nutre con nue­vos per­so­na­jes que apor­tan con­si­de­ra­ble ener­gía y vita­li­dad al relato. Sin duda, George Lucas, el ima­gi­na­tivo crea­dor de esta famosa fran­qui­cia, que­dará amplia­mente con­forme con el tra­bajo rea­li­zado por el rea­li­za­dor J.J. Abrams.

Una escena de STAR WARS VII: THE FORCE AWAKENS

Una escena de STAR WARS VII: THE FORCE AWAKENS

Gran parte del éxito es debido a que el direc­tor se valió del efi­ciente guión escrito por Lawrence Kas­dan y Michael Arndt –basado en los carac­te­res de Lucas-, que per­mite en poco más de dos horas que quede con­den­sado un relato de fluido ritmo que com­bina acción a gra­nel, una dosis apre­cia­ble de humor, algu­nos momen­tos emo­ti­vos y sobre todo sor­pre­sas que agre­gan mayor inte­rés a su trama.

Reve­lar su con­te­nido argu­men­tal, sig­ni­fi­ca­ría pri­var al espec­ta­dor del pla­cer que el film depara, es por ello que sola­mente cabe seña­lar que al comienzo del relato que tiene lugar tres déca­das des­pués de Return Of The Jedi, se sabe que el muy que­rido Jedi Luke Sky­wal­ker ha des­a­pa­re­cido; eso motiva a que su her­mana Leila, la líder de la Resis­ten­cia, se haya empe­ñado en dar con su para­dero y para ello enco­mienda a un grupo de sol­da­dos para tra­tar de ubi­carlo. Poco a poco el film irá deve­lando la natu­ra­leza de los nue­vos per­so­na­jes y de qué manera se pro­du­cirá el enfren­ta­miento entre los com­ba­tien­tes de la Resis­ten­cia y el malé­fico opre­sor de la gala­xia que repre­senta a las fuer­zas del Pri­mer Orden.

Siem­pre y den­tro del pro­pó­sito de no anti­ci­par deta­lles de la trama con res­pecto a los pape­les carac­te­ri­za­dos por los nue­vos acto­res que se incor­po­ran al vasto elenco del film, cabe seña­lar que todos ellos se desem­pe­ñan mag­ní­fi­ca­mente, comen­zando por Daisy Rid­ley que aporta un entu­siasmo con­ta­gioso como la pro­ta­go­nista de este capí­tulo, como así tam­bién John Boyega, Oscar Isaac y muy en espe­cial Kylo Ren, repre­sen­tando per­so­na­jes que que­da­rán gra­ba­dos en la memo­ria del espec­ta­dor. En pape­les meno­res aun­que dando vida a los mis­mos per­so­na­jes de los capí­tu­los pre­ce­den­tes se encuen­tran Harri­son Ford, Carrie Fis­her y Mark Hamill. Final­mente se des­ta­can tam­bién las par­ti­ci­pa­cio­nes de Lupita Nyong y Andy Ser­kis en actua­cio­nes efec­tua­das a tra­vés de la cap­tura de movi­miento (motion cap­ture).

En los fac­to­res téc­ni­cos de pro­duc­ción sobre­sa­len la impor­tante con­tri­bu­ción rea­li­zada por el direc­tor de foto­gra­fía Dan Min­del y el efec­tivo empleo de la tec­no­lo­gía más avan­zada que ofrece efec­tos espe­cia­les nada menos que deslumbrantes.

Frente a esta lograda entrega, cabe elo­giar la rea­li­za­ción de Abrams que aun sin lle­gar al nivel alcan­zado por Lucas, brinda un sober­bio espec­táculo que desde ya esti­mula la curio­si­dad de ver el octavo epi­so­dio de la serie cuyo estreno está pla­neado para 2017.

Con­clu­sión: Un entre­te­ni­miento de gran cali­dad que mara­vi­llará a los faná­ti­cos de esta cele­brada fran­qui­cia.
Jorge Gut­man

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