Michael Moore Invade Europa

WHERE TO INVADE NEXT. Esta­dos Uni­dos, 2015. Un film escrito y diri­gido por Michael Moore

Des­pués de una ausen­cia de 6 años, Michael Moore regresa con Where to Invade Next, un nuevo docu­men­tal donde con iro­nía, sar­casmo y mor­da­ci­dad denun­cia la ausen­cia de valo­res fun­da­men­ta­les de su país natal. Par­tiendo de la pre­misa de que Esta­dos Uni­dos per­dió la gue­rra en Viet­nam, Afga­nis­tán e Irak, se pre­gunta “dónde corres­ponde inva­dir ahora”; para ello, y con la inven­tiva que lo carac­te­riza, Moore efec­túa una gira euro­pea donde en cada lugar visi­tado trata de apro­piar las bon­da­des que va descubriendo.

Michael Moore

Michael Moore

En Ita­lia, no puede disi­mu­lar su incre­du­li­dad cuando se entera de las nume­ro­sas sema­nas de vaca­cio­nes que gozan los asa­la­ria­dos y la per­cep­ción del agui­naldo como décimo ter­cer sueldo del año. Al lle­gar a Fran­cia apre­cia el modo en que las escue­las se preo­cu­pan de que los come­do­res ofrez­can a los niños una ali­men­ta­ción nutri­tiva y balan­ceada. Al visi­tar Fin­lan­dia se impone sobre el actual sis­tema edu­ca­cio­nal que lo ubica en el pri­mer lugar del ran­king mun­dial. Aquí, los alum­nos no nece­si­tan más que 20 horas sema­na­les de clase para apren­der y estu­diar, sin nece­si­dad de tener que rea­li­zar tareas en el hogar; de este modo dis­po­nen de más tiempo para la rea­li­za­ción de acti­vi­da­des extra­cu­rri­cu­la­res y recrea­cio­na­les, como así tam­bién lograr una mejor inter­ac­ción social.

La gira con­ti­núa en Eslo­ve­nia donde Moore se sor­prende que la ense­ñanza uni­ver­si­ta­ria sea abso­lu­ta­mente gra­tuita para todo el mundo y que estu­dian­tes esta­dou­ni­den­ses al no poder afron­tar el alto costo de la matrí­cula, lle­guen a este pequeño país para estu­diar en inglés sin cargo alguno. Un momento emo­tivo del film tiene lugar durante su esta­día en Ale­ma­nia al ver cómo en las escue­las los alum­nos apren­den el pasado oscuro del país durante la época del exter­mi­nio nazi, para que el geno­ci­dio no vuelva a repe­tirse en el futuro; curio­sa­mente, en las aulas de Esta­dos Uni­dos no se indaga lo sufi­ciente sobre la his­to­ria de la escla­vi­tud afroamericana.

En Por­tu­gal Moore se entera que la lega­li­za­ción de las dro­gas ha moti­vado que su con­sumo sea uno de los más bajos del mundo. La visita siguiente es Noruega donde tiene opor­tu­ni­dad de apre­ciar que las con­for­ta­bles cár­ce­les son uti­li­za­das para lograr la reha­bi­li­ta­ción de los con­vic­tos y no como método de cas­tigo o ven­ganza. La siguiente parada es Túnez, país musul­mán, donde des­pués de la revo­lu­ción de 2011 la mujer ha logrado impo­ner que sus dere­chos se igua­len a los del hom­bre, como así tam­bién tener la posi­bi­li­dad de abor­tar y deci­dir sobre su pro­pio cuerpo.

El viaje con­cluye en Islan­dia, el nór­dico país que se vio gra­ve­mente afec­tado por el colapso finan­ciero de 2008, donde curio­sa­mente, la única com­pa­ñía que escapó al colapso finan­ciero estuvo diri­gida por muje­res. A dife­ren­cia de lo ocu­rrido en Esta­dos Uni­dos, nin­guno de los eje­cu­ti­vos islan­de­ses res­pon­sa­bles de la quie­bra de las otras ins­ti­tu­cio­nes finan­cie­ras quedó libre de culpa y cargo. Aun­que no haya sido la inten­ción de Moore, esta visita cons­ti­tuye un tri­buto al desem­peño de la mujer en un país donde el sexo débil tiene impor­tante gra­vi­ta­ción no sola­mente en el mundo de los nego­cios sino tam­bién en el desem­peño de la fun­ción pública y en todas las demás áreas socia­les y políticas.

El rea­li­za­dor se lamenta de que Esta­dos Uni­dos habiendo ser­vido de ins­pi­ra­ción a las nacio­nes visi­ta­das en lo con­cer­niente a los valo­res huma­nos y socia­les no haya sabido imple­men­tar sus ven­ta­jas para sí mismo. Con su típica ves­ti­menta de jeans y gorrita de béis­bol, este sim­pá­tico tro­ta­mundo ofrece un docu­mento muy bien edi­tado, pro­vo­ca­tivo, audaz, con momen­tos de franco humor y deci­di­da­mente apa­sio­nante. Agré­guese a todo ello que la banda sonora va regis­trando agra­da­ble­mente melo­días típi­cas de cada país visi­tado. Jorge Gut­man