Una Gra­ciosa Come­dia de Mozart

COSI FAN TUTTE, una de las más cono­ci­das óperas de Mozart cuya tra­duc­ción al espa­ñol sería “Así hacen todas” (con refe­ren­cia al sexo feme­nino) fue trans­mi­tida el 26 de Abril de 2014 en alta defi­ni­ción direc­ta­mente desde el Metro­po­li­tan Opera House. Den­tro del marco de la Serie de Verano que viene ofre­ciendo Cine­plex para retrans­mi­tir las pro­duc­cio­nes líri­cas más rele­van­tes de la pres­ti­giosa ins­ti­tu­ción neo­yor­kina, el público tiene la opor­tu­ni­dad de vol­ver a juz­gar esta ópera en los pró­xi­mos días. 

Esta crea­ción lírica que cuenta con libreto de Lorenzo da Ponte fue estre­nada en Viena en enero de 1790 donde no obtuvo la recep­ción lograda por otras obras de Mozart como Las Bodas de Fígaro y Don Juan. En el MET recién se la cono­ció en 1922 y fue des­pués de la Segunda Gue­rra Mun­dial cuando logró alcan­zar amplia popu­la­ri­dad y ser incor­po­rada al reper­to­rio de las óperas más repre­sen­ta­das mun­dial­mente. Musi­cal­mente se carac­te­riza por la impor­tante par­ti­ci­pa­ción que adquie­ren los con­jun­tos; es así que la ópera incluye seis dúos, cinco tríos, un cuar­teto, dos quin­te­tos y tres sex­te­tos, ade­más de incluir un mismo número de arias para todos sus solistas. 

Con­ce­bida como una farsa cómica el hilo argu­men­tal a tra­vés de una trama muy sen­ci­lla pone a prueba el amor de dos jóve­nes her­ma­nas con sus res­pec­ti­vos novios ofi­cia­les, cuando éstos últi­mos simu­lan par­tir para la gue­rra y com­pro­bar si les serán fie­les durante su ausen­cia. Lo que sigue des­pués ori­gina inci­den­tes gra­cio­sos donde sus enamo­ra­dos con iden­ti­da­des cam­bia­das pon­drán a prueba la fide­li­dad de las jóve­nes; todo este juego sobre la volu­bi­li­dad del amor feme­nino con­cluirá con un final feliz jus­ti­fi­cando de este modo la razón de ser de esta ópera bufa.

Matthew Polenzanni, Susanna Phillips, Isabel Leonard y Rodion Pogossov (Foto: Marty Sohl)

Matt­hew Polen­zanni, Susanna Phi­llips, Isa­bel Leo­nard y Rodion Pogos­sov (Foto: M. Sohl)

La pro­duc­ción de Les­ley Koe­ning creada en 1996 resalta la inge­nio­si­dad y el estilo de esta ópera mozar­tiana y en su elenco par­ti­ci­pa­ron la soprano Susana Phi­llips y la mezzo soprano Isa­bel Leo­nard, como las dos her­ma­nas Fior­di­ligi y Dora­be­lla, así como el tenor Matt­hew Polen­zani y el barí­tono Rodion Pogos­sov ani­ma­ron a sus res­pec­ti­vos enamo­ra­dos. El reparto se com­pletó con la par­ti­ci­pa­ción del bajo Mau­ri­zio Muraro como Don Juan, el cínico viejo sol­te­rón, y la soprano Danie­lle de Niese como la indul­gente Despina.

Los deco­ra­dos y el diseño del ves­tua­rio estu­vie­ron a cargo de Michael Year­gan, en tanto que la ilu­mi­na­ción corres­pon­dió a Duane Schu­ler. De gran impor­tan­cia ha sido la pre­sen­cia en la direc­ción musi­cal del exce­lente maes­tro James Levine.

Cosi Fan Tutte es can­tada en ita­liano con sub­tí­tu­los en inglés y la soprano Renée Fle­ming ha sido la anfi­triona durante la pre­sen­ta­ción y los entre­ac­tos. Su retrans­mi­sión ten­drá lugar el sábado 6 y miér­co­les 10 de Agosto en selec­cio­na­das salas de Cine­plex a tra­vés de Canadá. Para infor­ma­ción sobre las salas par­ti­ci­pan­tes y los hora­rios corres­pon­dien­tes de cada una de las dos fechas men­cio­na­das pre­sione aquí. 

Una Melán­co­lica Fantasía

CAFÉ SOCIETY. Un film escrito y diri­gido por Woody Allen

Aun­que la amplia fil­mo­gra­fía de Woody Allen abarca varia­dos géne­ros, un buen número de sus pelí­cu­las han incur­sio­nado exi­to­sa­mente en el roman­ti­cismo. Su reciente film Café Society es otro de los que abor­dan el mismo género y a pesar de que no aporte sus­tan­cial­mente nada nuevo, deleita por sus valo­res esté­ti­cos y por una fluida narra­ción que lo torna con­si­de­ra­ble­mente entretenido.

Ubi­cando la acción en la época de los años 30, el relato se cen­tra en Bobby Dorf­man (Jesse Eisen­berg), un joven per­te­ne­ciente a una fami­lia judía del Bronx neo­yor­kino que se encuen­tra sin ocu­pa­ción esta­ble. Por esa razón, su madre Rose (Jean­nie Ber­lin) le pide a su her­mano Phil Stern (Steve Carrell), que tra­baja en Los Ánge­les como pro­mo­tor y agente de estre­llas de Holly­wood, que ayude a su hijo a ubi­carlo en algún puesto.

Jesse Eisenberg y Kristen Stewart

Jesse Eisen­berg y Kris­ten Stewart

Cuando Bobby llega a des­tino y logra entre­vis­tarse con su tío, éste lo ubica en su empresa al pro­pio tiempo que le pide a su asis­tente Von­nie (Kris­ten Ste­wart) que fami­lia­rice al mucha­cho en el nuevo medio en el que ten­drá que desen­vol­verse. El trato dia­rio entre el joven y Von­nie va acer­cán­do­los román­ti­ca­mente aun­que la rela­ción se ve obs­ta­cu­li­zada por­que ella está envuelta sen­ti­men­tal­mente con un hom­bre casado; cuando final­mente el incon­ve­niente parece que­dar supe­rado y Bobby le pro­pone a ella casarse y mudarse a Man­hat­tan para dejar de lado la vida frí­vola de Holly­wood, el des­tino les depara una situa­ción ines­pe­rada por la cual la rela­ción llega a quebrarse.

Cuando Bobby retorna a Nueva York con­si­gue tra­bajo en un club noc­turno que maneja su her­mano mayor Ben (Corey Stoll), un mafioso en el com­pleto sen­tido del tér­mino. Al pro­pio tiempo, él logra reha­cer su vida cono­ciendo a Veró­nica (Blake Lively), su segundo amor con quien ella llega a casarse cons­ti­tu­yendo una fami­lia apa­ren­te­mente feliz. De aquí en más es pre­fe­ri­ble que el lec­tor de esta cró­nica des­cu­bra por sí mismo de qué manera el pasado se vin­cu­lará con el pre­sente en la pro­se­cu­ción de esta historia.

El film des­tila una apre­cia­ble nos­tal­gia refle­jando el modo en que algu­nas deci­sio­nes no muy sabias, arre­pen­ti­mien­tos y sen­ti­mien­tos encon­tra­dos pue­den vol­ver vul­ne­ra­bles a los seres huma­nos, como acon­tece con los pro­ta­go­nis­tas de este relato; en tal sen­tido, a pesar de que el tema de “lo que no fue y pudo haber sido” ya ha sido con­si­de­rado en muchas otras oca­sio­nes, Allen le imprime a esta come­dia un toque de dis­tin­ción, al incor­po­rar sub­te­mas adi­cio­na­les de inte­rés, men­cio­nando a manera de ejem­plo el de la fe reli­giosa. Como suele acon­te­cer en casi todos sus fil­mes, una vez más el direc­tor sumi­nis­tra diá­lo­gos suma­mente ocu­rren­tes que gra­ti­fi­can al espec­ta­dor, tales como “vive cada día de tu exis­ten­cia como si fuera el último, ya que algún día ver­da­de­ra­mente lle­gará a serlo”, o bien “la vida es una come­dia escrita por un sádico

No es nove­dad que los acto­res de Allen se aden­tren por com­pleto en la psi­co­lo­gía de sus per­so­na­jes y es así que en el irre­pro­cha­ble elenco de este film se des­taca la soli­dez acto­ral de Eisen­berg, Ste­wart y Carell por la impor­tan­cia de sus roles.

Elo­gio mayor merece la riqueza visual apor­tada por la foto­gra­fía digi­tal del legen­da­rio y exce­lente artista ita­liano Vit­to­rio Sto­raro logrando una com­bi­na­ción ideal de color, luz y som­bra, y los exce­len­tes dise­ños de pro­duc­ción de Santo Loquasto repro­du­ciendo mara­vi­llo­sa­mente el ambiente de la meca del cine de esa época. Como nota adi­cio­nal, cabe men­cio­nar que los ciné­fi­los esta­rán com­pla­ci­dos al apre­ciar cómo Allen, a tra­vés del relato, deja caer al paso una larga lista de acto­res famo­sos en el período de oro de Hollywood.

En resu­men, a pesar de la livian­dad y fami­lia­ri­dad de la his­to­ria pro­puesta, el público dis­fruta ple­na­mente de esta melan­có­lica fan­ta­sía y se rinde una vez más a los pies de su román­tico e inge­nioso rea­li­za­dor. Jorge Gut­man

Una Espe­cial Educación

CAP­TAIN FAN­TAS­TIC. Esta­dos Uni­dos, 2016. Un film escrito y diri­gido por Matt Ross.

Si bien los padres son res­pon­sa­bles de la crianza de sus hijos, la edu­ca­ción for­mal es rea­li­zada por los maes­tros en las aulas de clase, lugar tam­bién donde comienza el inter­cam­bio social de los niños. Sin embargo, no todos com­par­ten ese cri­te­rio según lo que se des­prende de la his­to­ria pro­puesta por el direc­tor Matt Ross en Cap­tain Fan­tas­tic.

Viggo Mortensen

Viggo Mor­ten­sen

El relato pre­senta a los Cash, una fami­lia anó­mala inte­grada por Ben (Viggo Mor­ten­sen), su esposa Les­lie (Trin Miller) y sus seis hijos (George MacKay, Samantha Isler, Anna­lise Basso, Nicho­las Hamil­ton, Shree Crooks y Char­lie Shot­well), de die­ci­ocho años el mayor y seis el menor. Viviendo en con­tacto con la natu­ra­leza en un ais­lado bos­que del estado de Washing­ton, lejos de la civi­li­za­ción y del mate­ria­lismo que carac­te­riza la forma de vida ame­ri­cana, los padres han deci­dido asu­mir el rol de maes­tros de sus pro­ge­ni­to­res, sin nece­si­dad de tener que enviar­los a la escuela. De este modo, la fami­lia se desen­vuelve autó­no­ma­mente donde la rutina dia­ria con­siste en la caza, la prác­tica de depor­tes y des­ti­nar algu­nas horas dia­rias a la edu­ca­ción for­mal; así, apar­tado de cual­quier clase de con­fort, los meno­res han tomado cono­ci­miento, entre otros tópi­cos, de la filo­so­fía de Noam Chomsky, la música de Glenn Gould, la lite­ra­tura de Nabo­kov, el con­cepto del mar­xismo, así como aspec­tos impor­tan­tes de la Cons­ti­tu­ción de Esta­dos Unidos.

Cuando el relato comienza, el patriarca fami­liar impone de que su esposa, que ha estado ausente en los últi­mos meses por haber sido hos­pi­ta­li­zada debido a tras­tor­nos psi­co­ló­gi­cos, se ha sui­ci­dado. La noti­cia impacta dra­má­ti­ca­mente al grupo fami­liar; de inme­diato, Ben y sus hijos dejan su hábi­tat geo­grá­fico y valién­dose de un viejo ómni­bus esco­lar empren­den un viaje con des­tino al estado de Nuevo México para asis­tir al fune­ral de Leslie.

En una de las para­das del largo tre­cho, el clan visita a Har­per (Kathryn Hahn), la her­mana de Ben y su marido (Steve Zahn), cuyos dos hijos reci­ben una edu­ca­ción nor­mal y se com­por­tan como los chi­cos de la gene­ra­ción actual y con cono­ci­miento de la moderna tec­no­lo­gía de esta época. Es allí donde se pro­duce el pri­mer enfren­ta­miento cul­tu­ral de los niños de Ben con sus pri­mos; cuando Har­per cri­tica a su her­mano por haber impe­dido que sus hijos reci­bie­sen for­ma­ción esco­lar, él le demues­tra que ellos reúnen una pre­pa­ra­ción huma­nís­tica y cul­tu­ral supe­rior a la de sus sobrinos.

El relato alcanza un nivel de alta ten­sión en el acto del fune­ral. Ben, que no resulta bien­ve­nido por parte de sus sue­gros (Frank Lan­ge­lla y Ann Dowd) por­que supo­nen que él fue el cau­sante de la muerte de su hija, se opone a que ellos pro­ce­dan a rea­li­zar una sepul­tura tra­di­cio­nal­mente cris­tiana sin res­pe­tar la volun­tad de Les­lie quien habiendo abra­zado el budismo deseó que sus res­tos sean cre­ma­dos; eso ori­gina un total enfren­ta­miento entre ambas partes.

Aun­que bien inten­cio­nada, esta his­to­ria ado­lece pro­ble­mas de cre­di­bi­li­dad. Lo más obje­ta­ble es que aquí no se aclara cómo ha trans­cu­rrido la exis­ten­cia de esta sin­gu­lar fami­lia a tra­vés de los años sin haber tenido con­tacto con el mundo exte­rior. ¿Es posi­ble adop­tar el modus vivendi a lo Robin­son Cru­soe mediante la auto­su­fi­cien­cia? ¿Con qué ingre­sos ha podido el jefe de fami­lia man­te­nerse y pro­veer sus­tento a los suyos? ¿Cuál es la posi­ción ideo­ló­gica de Ben? ¿De qué manera los hijos afron­ta­rán el mundo adulto, al no estar capa­ci­ta­dos social­mente para hacerlo?

Aun­que no es indis­pen­sa­ble que un film brinde res­pues­tas a lo que plan­tea, en este caso las pre­gun­tas pre­ce­den­tes tie­nen impor­tan­cia para jus­ti­fi­car lógi­ca­mente lo que se está mos­trando. Así por ejem­plo es difí­cil de com­pren­der el deseo de un padre que quiere que sus hijos sean seres dig­nos y res­pe­ta­bles en la vida y que al pro­pio tiempo los induzca al robo para apro­vi­sio­narse de comida, tal como se observa en una escena que trans­cu­rre en un super­mer­cado. Esa con­tra­dic­to­ria per­so­na­li­dad de Ben se mani­fiesta aún más en los últi­mos tra­mos del film cuando la duda lo corroe sobre la vida hip­pie que ha lle­vado y parece arre­pen­tirse de los méto­dos nada con­ven­cio­na­les que aplicó a su familia.

Aun­que esta utó­pica come­dia dra­má­tica intenta efec­tuar una crí­tica a la socie­dad capi­ta­lista así como refle­jar las vir­tu­des de vivir en con­tacto con la natu­ra­leza, el guión de la pelí­cula no guarda la con­sis­ten­cia nece­sa­ria para que lo expuesto resulte creí­ble. A su favor, el film cuenta con algu­nos momen­tos emo­ti­vos, ade­más de estar real­zado por la buena puesta en escena de Ross, la exce­lente labor de Mor­ten­sen en el papel pro­ta­gó­nico y la lograda quí­mica exis­tente entre los acto­res que carac­te­ri­zan a los hijos de Ben.
Jorge Gut­man

FAN­TA­SIA 2016

Cró­nica de Jorge Gutman

Un evento muy cele­brado del verano de Mon­treal es el fes­ti­val Fan­ta­sia que en esta edi­ción que comenzó el 14 de julio y con­cluye el 3 de agosto cele­bró sus 20 años de exis­ten­cia con la pre­sen­ta­ción de 145 lar­go­me­tra­jes y alre­de­dor de 300 cor­tos pro­ve­nien­tes de 40 paí­ses. Si bien en su pri­mera época esta mues­tra estuvo cen­trada en la pre­sen­ta­ción de un género de cine enfo­cado hacia fil­mes fan­tás­ti­cos pro­ve­nien­tes en su mayo­ría de Asia, con el trans­curso del tiempo su pro­gra­ma­ción se ha ido diver­si­fi­cando; así, ade­más de cum­plir con su obje­tivo prin­ci­pal, las pelí­cu­las selec­cio­na­das tam­bién abar­ca­ron una amplia gama de temas que con­ci­ta­ron el inte­rés de una entu­siasta audiencia.

A con­ti­nua­ción se ofrece una breve eva­lua­ción de 10 de los fil­mes exhi­bi­dos comen­zando con Three (Hong Kong-China) del renom­brado direc­tor John­nie To. En este thri­ller el rea­li­za­dor efec­túa una muy buena des­crip­ción de per­so­na­jes a tra­vés de un relato que trans­cu­rre exclu­si­va­mente en un recinto hos­pi­ta­la­rio donde se desem­peña la devota neu­ro­ci­ru­jana Tong (Vicki Zhao). Ahí llega Shun (Louis Koo), un peli­groso cri­mi­nal (Wallace Chung) quien se encuen­tra gra­ve­mente herido con una bala en la cabeza; la doc­tora que está dis­puesta a ope­rarlo lo antes posi­ble se encuen­tra con el esco­llo inter­puesto por el ins­pec­tor poli­cial Chan (Zhao Wei) quien a toda costa quiere extraer del herido infor­ma­ción sobre sus cóm­pli­ces en el delito cometido.

Zhao Wei en THREE

Zhao Wei en THREE

La ten­sión se pro­duce en la medida que Shun no está dis­puesto a ofre­cer dato alguno a Chan y la exhausta doc­tora evi­den­cia con­si­de­ra­ble ansie­dad para cum­plir con su deber de asis­tir al paciente lo que la ubica en una posi­ción incó­moda con el ins­pec­tor. El relato alcanza su cli­max cuando los gangs­ters se infil­tran dis­fra­za­dos al hos­pi­tal para res­ca­tar al herido pro­du­cién­dose un vio­lento enfren­ta­miento. Den­tro del marco de un film de acción no exento de cierto con­te­nido psi­co­ló­gico, el rea­li­za­dor relata la his­to­ria flui­da­mente y para ello cuenta con una muy buena actua­ción de sus prin­ci­pa­les protagonistas.

Aun­que en prin­ci­pio no lo parezca, el cine de horror es un género difí­cil de enca­rar para que el pro­pó­sito de lograr miedo, dis­gusto, repug­nan­cia o inco­mo­di­dad lle­gue a emo­cio­nar legí­ti­ma­mente al público que gusta del mismo. En el caso de la cine­ma­to­gra­fía de habla his­pana, ade­más de algu­nos cineas­tas nota­bles que lo han logrado, como por ejem­plo Gui­llermo del Toro (Cro­nos en 1992, El espi­nazo del Dia­blo en 2001) y Juan Anto­nio Bayona (El Orfa­nato, 2007), Daniel de la Vega es otro de los rea­li­za­do­res que pue­den ser incor­po­ra­dos a dicha lista debido a su lograda fil­mo­gra­fía en este campo. Sin que su quinto film alcance el nivel de obra maes­tra, Ataud Blanco (Argen­tina) es un sólido entre­te­ni­miento narrado con nota­ble pul­cri­tud reuniendo los atri­bu­tos que requiere un film de terror.

El comienzo pre­senta a Vir­gi­nia (Julieta Car­di­nale), una joven madre, que se lanza a la ruta junto a su hijita Rebeca (Fio­rela Duranda) con el pro­pó­sito de ini­ciar una nueva vida puesto que ella ha deci­dido aban­do­nar a su marido por sen­tirse infe­liz en su matri­mo­nio. Cuando en un alto del camino, deja a la niña en la cafe­te­ría por bre­ves ins­tan­tes, a su regreso encuen­tra que ella ha des­a­pa­re­cido. Al notar que la pequeña se halla secues­trada en el inte­rior de un camión que tran­sita en el camino, Vir­gi­nia deses­pe­ra­da­mente se lanza en su per­se­cu­ción para res­ca­tarla. Ese es el ele­mento que impulsa la acción del relato en el efi­ciente guión con­ce­bido por Adrián y Ramiro Gar­cía Bogliano.

Julieta Cardinale en ATAUD BLANCO

Julieta Car­di­nale en ATAUD BLANCO

Por razo­nes de dis­cre­ción, no es con­ve­niente ade­lan­tar lo que pro­si­gue salvo anti­ci­par que el público queda sumer­gido en un clima de fan­ta­sía muy bien urdido donde no fal­tan ele­men­tos super­na­tu­ra­les y la pre­sen­cia de una secta dia­bó­lica capaz de sus­ci­tar repug­nan­cia a tra­vés de los ritos prac­ti­ca­dos con niños secuestrados.

La breve dura­ción del relato de poco más de una hora no ha per­mi­tido la plena pro­fun­di­za­ción de sus nume­ro­sos per­so­na­jes; con todo, de la Vega obtuvo de Car­di­nale una lograda pres­ta­ción trans­mi­tiendo la angus­tia vivida por una madre que está dis­puesta a rea­li­zar lo impo­si­ble para sal­var a su hijita. Creando una atmós­fera de per­sis­tente ten­sión y con algu­nos giros de tuerca del guión que impi­den pre­de­cir su desen­lace, este drama maca­bro es otra prueba que corro­bora la madu­rez de un direc­tor que sabe cómo satis­fa­cer a un público ávido de un cine impreg­nado de fuer­tes emociones.

La situa­ción de una joven men­tal­mente enferma que ale­vo­sa­mente se con­vierte en una ase­sina incons­ciente es lo que dra­ma­ti­zan los nove­les direc­to­res Petr Kazda y Tomas Wein­reb en I, Olga Hep­na­rova (Repú­blica Checa-Polonia-Eslovaquia) basán­dose en el ver­da­dero aten­tado cri­mi­nal acae­cido el 10 de Julio de 1973 en Praga.

El guión de los direc­to­res ilus­tra la his­to­ria de Olga Hep­na­rova (Micha­lina Ols­zanska) cuya vida tumul­tuosa se debió en gran parte a pro­ble­mas de des­equi­li­brio emo­cio­nal que a los 13 años la indu­cen a un intento de sui­ci­dio; ese hecho motiva a que sea inter­nada en un hos­pi­tal psi­quiá­trico donde es objeto de bru­ta­les ata­ques por parte de otros pacien­tes y sin que su pro­blema de ines­ta­bi­li­dad men­tal haya logrado superarse. Los años siguien­tes mues­tra a la joven viviendo un pro­ceso de deca­den­cia y alie­na­ción cre­ciente donde sus únicos momen­tos de satis­fac­ción son brin­da­dos a tra­vés de las rela­cio­nes sexua­les man­te­ni­das como les­biana con otras jóve­nes. Pro­fun­da­mente des­ga­nada y viviendo prác­ti­ca­mente como si fuera una muerta viviente a causa de una pro­funda depre­sión ‚a los 22 años con­du­ciendo un camión arre­mete con­tra un grupo de tran­seún­tes cau­sando la muerte de una vein­tena de per­so­nas; su acto motivó a que fuese con­de­nada a la pena de muerte.

Michalina Olszanska en I, OLGA HEPNAROVA

Micha­lina Ols­zanska en I, OLGA HEPNAROVA

El film rodado en blanco y negro logra brin­dar mayor inten­si­dad al dra­má­tico relato; con todo, al adop­tar un estilo dema­siado sobrio y con­te­nido, los rea­li­za­do­res no con­si­guen que el relato infunda la emo­ción nece­sa­ria para que el público pueda con­mi­se­rarse de la suerte corrida por su pro­ta­go­nista, sobre todo al no que­dar cla­ra­mente expuesto cuá­les fue­ron las razo­nes que la impul­sa­ron a come­ter la bru­tal tra­ge­dia. Con todo es apre­cia­ble el tra­bajo rea­li­zado por los rea­li­za­do­res, sobre todo al haber con­tado con la par­ti­ci­pa­ción de Micha­lina Ols­zanska quien logra una exce­lente carac­te­ri­za­ción de la des­afor­tu­nada Olga.

Un ama­ble retrato fami­liar es lo que se observa en la sim­pá­tica come­dia What a Won­der­ful Family! (Japón) de Yoii Yamada. El relato se cen­tra en el matri­mo­nio inte­grado por Shuzo (Isao Has­hi­zume) y su esposa Tomiko (Kazuko Yos­hi­yuki) quie­nes ya lle­van 50 años de vida en común. Con el paso del tiempo Tomiko ha estado tole­rando las acti­tu­des egoís­tas de su esposo más adicto a la bebida que a dedi­carle la aten­ción que merece como su com­pa­ñera y devota ama de casa. Para col­mar el vacío expe­ri­men­tado, ella ha seguido un curso de escri­tura crea­tiva que la ha hecho sen­tir que exis­ten otros medios alter­na­ti­vos de vol­car su ener­gía sin depen­der sumi­sa­mente de su marido Así, en el día de sus cum­plea­ños la mujer sor­prende a su cón­yuge cuando le soli­cita como un regalo para tal oca­sión de que le firme el for­mu­la­rio de divor­cio que ya tenía pre­pa­rado. Obvia­mente, el pedido sor­prende a Shuzo como tam­bién a sus tres hijos adul­tos quie­nes tra­tan de deter­mi­nar la razón que ha lle­vado a su madre a adop­tar seme­jante acti­tud. En última ins­tan­cia y res­pon­diendo al título del film, la san­gre no llega al río en la medida que el relato busca pre­ser­var la esta­bi­li­dad familiar.

El direc­tor trata afec­ti­va­mente a sus per­so­na­jes ilus­trando con ama­ble humor los alti­ba­jos que pue­den pro­du­cirse en el seno de una fami­lia japo­nesa así como la impor­tan­cia de man­te­ner una rela­ción con­yu­gal basada en el res­peto y con­si­de­ra­ción mutua.

Un drama his­tó­rico que des­pierta inte­rés es The Throne (Corea del Sur) que se basa en hechos reales acae­ci­dos en Corea durante la era Joseon cuando en 1762 el rey Yeon­gio (Song Kang-ho) toma la audaz deci­sión de ence­rrar vivo en un cajón cerrado de madera a su único hijo de 27 años, el prín­cipe here­dero Sado (Yoo Ah-in), con­de­nán­dolo de este modo a morir de ham­bre, sed y caren­cia de aire. El direc­tor Lee Joon-ik ofrece una tra­ge­dia sha­kes­pe­riana donde que­dan resal­ta­das las moti­va­cio­nes que indu­cen al rey a come­ter un abe­rrante fili­ci­dio. Gran parte del relato mues­tra cómo el rey se dis­tan­cia de su hijo al que ter­mina des­pre­ciando por su falta de inte­rés hacia el estu­dio y por no memo­ri­zar los ver­sos de Con­fu­cio que cons­ti­tu­yen el pilar del reinado; al pro­pio tiempo Sado en cali­dad de regente cri­tica la adop­ción de cri­te­rios polí­ti­cos sus­ten­ta­dos por su padre al defen­der los intere­ses de la nobleza en detri­mento de los pobres

Song Kang-ho en THE THRONE

Song Kang-ho en THE THRONE

Ade­más de su con­te­nido temá­tico, irre­pro­ca­ble elenco y mag­ní­fica puesta escé­nica, el film se valo­riza por sus exce­len­tes dise­ños de pro­duc­ción, inclu­yendo la impe­ca­ble repro­duc­ción de época en que trans­cu­rre la acción.

En su segunda pelí­cula como rea­li­za­dor Kike Mai­llo ofrece en Toro (España) un thri­ller que tiene como esce­na­rio la bella región de Anda­lu­cía, abor­dando un tema de mafio­sos donde las leal­ta­des y trai­cio­nes se con­fun­den permanentemente,

En una rápida sinop­sis puede ade­lan­tarse que Toro (Mario Casas) por haber estado impli­cado en un robo come­tido hace cinco años está pró­ximo a salir de la pri­sión que lo retuvo durante ese lapso; su buen com­por­ta­miento ha per­mi­tido que en los últi­mos meses esté gozando de una dia­ria liber­tad con­di­cio­nal con el com­pro­miso de retor­nar por la noche al esta­ble­ci­miento car­ce­la­rio. Dis­puesto a redi­mirse y reini­ciar su vida como un hono­ra­ble ciu­da­dano y pró­ximo a casarse con Estre­lla (Ingrid Gar­cía Jons­son) y cons­ti­tuir un hogar, sus pla­nes se ven tras­to­ca­dos frente a la lla­mada urgente de López (Luis Tosar), su her­mano mayor delin­cuente quien le pide que le ayude a res­ca­tar a su hija (Clau­dia Canal Merino) que fue secues­trada por Romero (José Sacris­tán), un psi­có­pata ase­sino, y sus secua­ces a quie­nes les adeuda una con­si­de­ra­ble suma de dinero que no dispone.

Mario Casas en TORO

Mario Casas en TORO

Si bien mucho de lo que sucede resiste cre­di­bi­li­dad, Mai­llo imprime a Toro un ritmo diná­mico creando la atmós­fera nece­sa­ria para que el sus­penso, drama, acción a gra­nel y una cuota dosi­fi­cada de vio­len­cia per­mi­tan man­te­ner el inte­rés a lo largo del relato. Cier­ta­mente, aun­que la pelí­cula inter­pre­tada por un buen elenco dista de ser per­fecta den­tro de sus pre­ten­sio­nes con­forma un entre­te­ni­miento capaz de satis­fa­cer a los aman­tes del género.

El debu­tante rea­li­za­dor para­guayo David Clay Díaz ofrece en Ago­nie (Alemania-Austria) un relato que trans­cu­rre en Viena enfo­cando a dos jóve­nes que no se cono­cen entre sí, con per­so­na­li­da­des dife­ren­tes como así tam­bién el medio social al cual per­te­ne­cen. Uno de esos mucha­chos es Chris­tian (Samuel Sch­nei­der) quien vive con su madre de clase media y como estu­diante de leyes dedica lar­gas horas al estu­dio a fin de lle­gar a ser juez. El otro, menos ambi­cioso y per­te­ne­ciente a un ambiente más humilde, es Alex (Ale­xan­der Srts­chin) quien habita en un depar­ta­mento junto a sus padres y una her­mana menor.

Demos­trando sepa­ra­da­mente cómo trans­cu­rre la vida ruti­na­ria de cada uno de ellos, el film trata de refle­jar los sen­ti­mien­tos de claus­tro­fo­bia y desilu­sión que estos jóve­nes expe­ri­men­tan así como un resen­ti­miento ambi­guo que alber­gan hacia sus res­pec­ti­vos padres; sin embargo, la narra­ción poco fluida y sin foco pre­ciso no logra con­ven­cer. Eso resulta agra­vado por el acto de vio­len­cia que en forma ines­pe­rada y sin jus­ti­fi­ca­ción alguna comete Chris­tian lo que con­tri­buye a un desen­lace que se des­vin­cula por com­pleto del plan­teo ini­cial del relato. Final­mente, resulta un enigma el título del film por­que nin­guno de sus dos per­so­na­jes prin­ci­pa­les ago­niza durante el mismo.

Un muy buen docu­men­tal que recons­truye un triste suceso acae­cido hace medio siglo en el cam­pus de la Uni­ver­si­dad de Texas de la ciu­dad de Aus­tin, es lo que se apre­cia en el remar­ca­ble docu­men­tal Tower (Esta­dos Uni­dos) de Keith Maitland.

Si lamen­ta­ble­mente a tra­vés de las últi­mas déca­das las matan­zas efec­tua­das en uni­ver­si­da­des de Esta­dos Uni­dos, como así tam­bién la acon­te­cida en Diciem­bre de 1989 en la Uni­ver­si­dad de Mon­treal, ha moti­vado que esas crue­les noti­cias ya no resul­ten nove­do­sas, lo cierto es que en su momento, la tra­ge­dia de Aus­tin impactó extra­or­di­na­ria­mente a la pobla­ción americana.

El 1 de Agosto de 1966, Char­les Whit­man, un psi­có­pata ex mili­tar de 25 años, logra lle­gar a la torre de la uni­ver­si­dad donde bien apro­vi­sio­nado de armas mata a 3 per­so­nas que se encon­tra­ban en su inte­rior y pos­te­rior­mente desde el mira­dor de la torre dis­para a dies­tra y sinies­tra cau­sando la muerte de otras 12 per­so­nas y 32 heri­dos que se encon­tra­ban tran­si­tado por el campus.

Una escena de TOWER

Una escena de TOWER

En una armo­niosa com­bi­na­ción de ani­ma­ción rotos­có­pica, mate­rial de archivo, foto­gra­fías y entre­vis­tas a algu­nas de las per­so­nas sobre­vi­vien­tes y tes­ti­gos de la cala­mi­dad pro­du­cida, Maitland inte­li­gen­te­mente dis­puso de esas valio­sas fuen­tes de infor­ma­ción para repro­du­cir la tra­ge­dia de la fecha men­cio­nada. Todo el pánico, con­fu­sión, caos y terror pro­du­cido cobra inusi­tada sen­sa­ción real en este fas­ci­nante docu­mento refle­jando no solo su som­brío tema sino tam­bién des­ta­cando el con­te­nido humano que emerge del relato al pro­pio tiempo que per­mite una vez más refle­xio­nar sobre la cruel natu­ra­leza de la violencia.

El direc­tor y guio­nista E J-yong, sor­prende gra­ta­mente con The Bac­chus Lady (Corea del Sur) enfo­cando con nota­ble sen­si­bi­li­dad y mesura varia­dos aspec­tos de la reali­dad social de la Repú­blica de Corea.

De lo que se infiere en este film casi la mitad de la gente de la ter­cera edad vive en este país asiá­tico en con­di­cio­nes de pobreza; tal es la situa­ción de So-Young (Youn Yuh-jung), la pro­ta­go­nista del relato. Ella es una mujer de 65 años de Seúl que en su juven­tud se ganaba la vida como pros­ti­tuta en las bases mili­ta­res de Esta­dos Uni­dos; la difí­cil situa­ción eco­nó­mica que atra­viesa motiva a que retome su anti­gua pro­fe­sión cuyos clien­tes son hom­bres de edad simi­lar que por lo gene­ral lle­van una vida soli­ta­ria y sin mayor exci­ta­ción. Simul­tá­nea­mente el film con­si­dera la sin­gu­lar rela­ción que ella esta­blece con Min-Ho (Choi Hyun-jun), un niño a quien le ofrece hogar y pro­tec­ción en la medida que su madre se encuen­tra en pri­sión; en tal sen­tido, la pre­sen­cia del chico le recuerda acon­te­ci­mien­tos del pasado cuando ella tuvo que ceder en adop­ción a su pro­pio hijo que nunca llegó a conocer.

Choi Hyun-jun y Youn Yuh-jung en THE BACCHUS LADY

Choi Hyun-jun y Youn Yuh-jung en THE BAC­CHUS LADY

A medida que el relato pro­si­gue van sur­giendo otras face­tas de la per­so­na­li­dad de So-Young quien tras­ciende como una mujer de gran nobleza que suele ser reque­rida por gente mayor en estado ter­mi­nal para que la asista a morir con dig­ni­dad a tra­vés de la euta­na­sia. Con la actua­ción mara­vi­llosa de Youn Yuh-jung en el rol pro­ta­gó­nico, la acer­tada direc­ción de E J-yon, el film per­mite que el público de Occi­dente se imponga sobre algu­nas duras reali­da­des y temas tabúes que afli­gen a sec­to­res mar­gi­na­les de la socie­dad coreana, ilus­tra­dos con impe­ca­ble sobriedad.

Kiki, El Amor Se Hace (España) de Paco León, es una come­dia sexual trans­gre­sora que puede ser com­pa­ra­daa con aqué­llas que Pedro Almo­dó­var solía delei­tar en sus pri­me­ros años como rea­li­za­dor. En este caso, León que tam­bién asume uno de los roles pro­ta­gó­ni­cos, ha con­ce­bido un guión escrito junto con Josh Law­son y Fer­nando Pérez donde se desa­rro­llan varias his­to­rias simul­tá­neas vin­cu­la­das con algu­nos feti­chis­mos del ser humano al empren­der una rela­ción sexual. Par­tiendo de la base de que la exci­ta­ción es un ele­mento impor­tante a la hora de inti­mar en pareja, la trama que se ubica en el verano madri­leño engloba cinco his­to­rias pin­to­res­cas que pro­du­cen con­si­de­ra­ble hila­ri­dad. En una de las mis­mas, Nata­lia (Nata­lia Molina) a pesar de tener buena rela­ción con su pareja Alex (Alex Gar­cía), solo logra el orgasmo cuando es ata­cada o robada por un ter­cero a mano armada; en otra his­to­ria, Ana (Ana Katz) y Paco (el rea­li­za­dor León), recu­rren a un club sexual de inter­cam­bio de pare­jas para reani­mar su pasión sexual que comienza a extin­guirse des­pués de varios años de vida en común. Un ter­cer seg­mento pre­senta a Anto­nio (Luis Callejo), cuya mujer (María Can­de­la­ria) solo logra exci­tarse cuando ve a gente llo­rando. No menos curioso es el caso de José Luis (Luis Ber­mejo), un ciru­jano plás­tico, que ve des­per­tado su deseo sexual cuando en mitad de la noche con­tem­pla a Paloma (Mary Paz Sayago), su esposa invá­lida, pro­fun­da­mente dor­mida y enton­ces está bien dis­puesto para hacerle el amor. El último de los rela­tos se refiere a San­dra (Ale­xan­dra Jimé­nez) una joven sorda cuya exci­ta­ción sexual se pro­duce frente a cual­quier tela de seda.

Belén Cuesta, Paco León y Ana Katz en KIKI, EL AMOR SE HACE

Belén Cuesta, Paco León y Ana Katz en KIKI, EL AMOR SE HACE

La única obje­ción que merece este film es cierta falta de suti­leza que con­duce a que algu­nas esce­nas resul­ten de dudoso gusto. En todo caso, las natu­ra­les actua­cio­nes que León obtiene de su homo­gé­neo elenco como así tam­bién el diná­mico ritmo que imprime a su relato, per­mi­ten que la audien­cia goce con esta deli­ciosa eró­tica come­dia y que en cier­tos casos pueda iden­ti­fi­carse con algu­nos de sus personajes

La Inmor­tal Obra de Shakespeare

Cró­nica de Jorge Gutman

ROMÉO ET JULIETTE – Autor: William Sha­kes­peare – Tra­duc­ción: Nor­mand Chau­rette Direc­ción: Serge Denon­court - Elenco: Marianne For­tier, Phi­lippe Thibault-Denis, Mikhaïl Ahooja, Marion Barot, Alex Ber­ge­ron, Nat­ha­lie Breuer, Jean-François Cas­sa­bonne, Sarah Clou­tier Labbé, Lévi Doré, Antoine Durand, Gui­llaume Gaut­hier, Gabriel Lemire, Deb­bie Lynch-White, Jean-Moïse Mar­tin, Benoît McGin­nis, Jean-François Pichette, Simon Pigeon, Cat­he­rine Proulx-Lemay, Mat­hieu Richard, Gillaume Rodri­gue — Esce­no­gra­fía: Gui­llaume Lord — Ves­tua­rio: Serge Denon­court, Pierre-Guy Lapointe – Ilu­mi­na­ción: Mar­tin Labrec­que – Música Ori­gi­nal: Phi­lip Pinsky – Video: Gabriel Coutu-Dumont, Jani­cke Moris­sette. Repre­sen­ta­cio­nes: Hasta el 18 de Agosto de 2016 en el  Théâ­tre du Nou­veau Monde (www.tnm.qc.ca)

Romeo y Julieta, la inmor­tal obra de Sha­kes­peare publi­cada en 1597 ha logrado cau­ti­var al público en forma extra­or­di­na­ria debido a la natu­ra­leza de su his­to­ria basada en el amor de dos jóve­nes que ven inmo­la­das sus vidas por la mar­cada enemis­tad exis­tente entre las dos fami­lias a las cua­les per­te­ne­cen. Es así que durante los cua­tro siglos de vigen­cia esta tra­ge­dia ha sido difun­dida y adap­tada a tra­vés de dife­ren­tes mani­fes­ta­cio­nes artís­ti­cas inclu­yendo el ballet, ópera, música, lite­ra­tura, cine, tea­tro y tele­vi­sión. Si bien sus innu­me­ra­bles ver­sio­nes han res­pon­dido al cri­te­rio del equipo artís­tico envuelto en cada una de las pro­duc­cio­nes rea­li­za­das, siem­pre se ha tenido la pre­cau­ción de res­pe­tar el espí­ritu impreso por su autor.

Philippe Thibaud-Denis y Marianne Fortier (Foto de Yves Renaud)

Phi­lippe Thibaud-Denis y Marianne For­tier (Foto de Yves Renaud)

En esta copro­duc­ción de Juste pour rire en cola­bo­ra­ción con el TNM, el renom­brado direc­tor Serge Denon­court ha que­rido insu­flar a la obra un toque moderno y es así que aun­que la acción se desa­rro­lla en Verona, deci­dió tras­la­dar la época a los últi­mos años de la década del 30 cuando Ita­lia vivía bajo el régi­men fas­cista de Mus­so­lini. Si acaso ese tumul­tuoso período polí­tico podría cons­ti­tuir una metá­fora para refle­jar el odio de los Mon­taigu y Capú­let, ese con­texto no alcanza a vis­lum­brarse claramente.

Sin hacer refe­ren­cia a la trama de la pieza que es bien cono­cida, la pri­mera obser­va­ción que surge es acerca del tono brin­dado a la misma por Denon­court. Si uno se remonta a la obra ori­gi­nal se cons­tata que a pesar del tras­fondo dra­má­tico que la misma tra­sunta, Sha­kes­peare supo fusio­nar ade­cua­da­mente algu­nas situa­cio­nes de come­dia con el drama a fin de ali­viar la ten­sión. Sin embargo en la pre­sente pro­duc­ción, la come­dia es reem­pla­zada por la farsa, sobre todo en el trans­curso del pri­mer acto a tra­vés de esce­nas deci­di­da­mente exa­ge­ra­das para pro­vo­car la risa; así por ejem­plo, la muy buena actriz Debbie-Lynch-White como la nodriza de Julieta pro­duce una gran dosis de car­ca­ja­das pero su per­so­naje resulta más cari­ca­tu­resco que rea­lista. Otro aspecto cues­tio­na­ble es la famosa escena del bal­cón; a tra­vés de un panel que adopta la forma de un muro incli­nado, Roméo asciende la empi­nada pared para estar cerca de su amada Julliette y des­ciende a manera de tobo­gán; ese sube y baja que se repite varias veces logra nue­va­mente el jol­go­rio del público en detri­mento del lirismo poé­tico impreso por Shakespeare.

En líneas gene­ra­les, el aspecto más cues­tio­na­ble de la pre­sente ver­sión es la ausen­cia de emo­ción que impide que la audien­cia pueda invo­lu­crarse en la tra­ge­dia de sus per­so­na­jes, con la excep­ción de la bri­llante inter­pre­ta­ción de Benoìt McGin­nis que logra trans­mi­tir la inten­si­dad y pate­tismo al per­so­naje de Mer­cu­tio, donde ade­más de ser el devoto con­fi­dente de Roméo en la ver­sión de Denoun­court se encuen­tra pro­fun­da­mente enamo­rado de él.

A nivel de inter­pre­ta­ción, Phi­lippe Thibault-Denis se desen­vuelve efi­cien­te­mente como Roméo Mon­taigu pero en cam­bio la joven Marianne For­tier no resulta con­vin­cente como la can­do­rosa y pura Juliette Capu­let reve­lando cierta inex­pe­rien­cia en su debut tea­tral; eso impide que exista la nece­sa­ria quí­mica entre ambos per­so­na­jes, capaz de sedu­cir a la pla­tea. Los otros acto­res del vasto reparto se desem­pe­ñan satis­fac­to­ria­mente sobre todo se des­taca el dina­mismo y entu­siasmo evi­den­ciado por los jóve­nes acto­res como en el caso de Simon Pigeon, Gui­llaume Gaut­hier, Mat­hieu Richard, Gabriel Lemire y Mikhaïl Ahooja.

Al mar­gen de las obser­va­cio­nes apun­ta­das, lo que se des­taca nota­ble­mente en esta pro­duc­ción son sus valo­res esté­ti­cos comen­zando por el exce­lente ves­tua­rio de época con­ce­bido por Denon­court con la valiosa cola­bo­ra­ción de Pie­rre Guy-Lapointe, la ilu­mi­na­ción de Mar­tin Labrec­que y la fun­cio­nal esce­no­gra­fía de Gui­llaume Lord.

Com­bi­nando la comi­ci­dad con la tra­ge­dia, Denon­court ofrece una pro­duc­ción que aun­que sin duda ambi­ciosa y visual­mente esme­rada, su estruc­tura dra­má­tica no logra conmover.