RICHARD III

Desde el Tea­tro Almeida de Lon­dres se verá en las salas de Cine­plex Richard III, una de las obras más impor­tan­tes de la lite­ra­tura inglesa que Sha­kes­peare escri­bió alre­de­dor de 1592.richard-iii

Esta pieza his­tó­rica ha sido adap­tada y diri­gida por Rupert Goold y se cen­tra en la per­so­na­li­dad de uno de los más villa­nos monar­cas de la his­to­ria como lo fue Richard III.

Teniendo como esce­na­rio de fondo una Ingla­te­rra polí­ti­ca­mente con­vul­sio­nada, el maquia­vé­lico per­so­naje apro­ve­cha la opor­tu­ni­dad de apo­de­rarse del trono des­pués de la muerte de su her­mano el rey Edward; para ello ha recu­rrido a manio­bras mani­pu­la­ti­vas y a par­tir de ser coro­nado rey, no habrá nada que lo detenga; para ello no tiene escrú­pulo alguno en orde­nar la muerte de quien­quiera que le cree obs­tácu­los en su camino. Su reinado de esca­sos dos años con­cluye con su muerte en la bata­lla de Bos­worth y el adve­ni­miento de los Tudor. Sha­kes­peare uti­liza la figura de este des­agra­da­ble per­so­naje para ana­li­zar la natu­ra­leza ambi­ciosa por lograr el poder en medio de una socie­dad conflictiva.

Esta tra­ge­dia sha­kes­pe­riana contó con la par­ti­ci­pa­ción del remar­ca­ble actor Ralph Fien­nes dando vida al noto­rio villano en tanto que la vete­rana y mítica Vanessa Red­grave asume el papel de la reina Mar­ga­ret. El vasto elenco se com­pleta con David Annen, Joseph Arkley, Tom Can­ton, Daniel Cer­queira, Simon Coates, Susan Engel, James Gar­non, Mark Had­field, Scott Handy, Fin­bar Lynch, Ais­lín McGu­ckin, Joseph Mydell, Jos­hua Riley, Joanna Van­der­ham, Bene­dict Bar­ker, Lukas Rolfe, Bax­ter Westby y Oli­ver Whi­tehouse. La esce­no­gra­fía es de Hil­de­gard Bechtler, el ves­tua­rio está a cargo de Jon Morrell en tanto que Jon Clark es res­pon­sa­ble de la iluminación.

La obra se difunde el 9 de noviem­bre y el 4 de diciem­bre de 2016. Para infor­ma­ción adi­cio­nal sobre los cines de Cine­plex que pre­sen­ta­rán esta obra, así como los hora­rios loca­les, pre­sione aquí

Nues­tras Mujeres

Cró­nica de Jorge Gutman

NOS FEM­MES Autor: Éric Assous – Direc­ción: Michel Poi­rier – Adap­ta­ción: Moni­que Duceppe – Elenco: Guy Jodoin, Syl­vain Mar­cel y David Savard — Deco­ra­dos: Gui­llaume Lord — Ves­tua­rio: Pierre-Guy Lapointe – Ilu­mi­na­ción: Claude Cour­no­yer – Música: Chris­tian Tho­mas. Dura­ción: 1h 30m, sin entre­acto. Repre­sen­ta­cio­nes: Hasta el 3 de diciem­bre de 2016 en el Théâ­tre Duceppe (www.duceppe.com)

Des­pués de haber obte­nido un gran suceso en París donde fue estre­nada en 2013 así como en Madrid en 2015 y en Bue­nos Aires este año, llega a Mon­treal la pieza de Éric Assous Nos Fem­mes cuyo tema es el de la amis­tad y cómo la misma se pone a prueba frente a acon­te­ci­mien­tos inesperados.

nuestras-mujeresA tra­vés de sus tres únicos per­so­na­jes, se asiste a la amis­tad que a lo largo de treinta años ha unido a Paul (Guy Jodoin), Max (Syl­vain Mar­cel) y Simón (David Savard), tres hom­bres bur­gue­ses de mediana edad. El trío suele reunirse sema­nal­mente en el piso de Max para cenar y jugar a las car­tas. Así, en la velada en que trans­cu­rre la acción, Paul y Max aguar­dan la lle­gada de Simon que se encuen­tra retra­sado a la cita. Mien­tras espe­ran, ambos hablan sobre sus res­pec­ti­vas muje­res en un ambiente dis­ten­dido sin ima­gi­nar lo que inme­dia­ta­mente acontecerá.

El ele­mento dis­pa­ra­dor de la trama se pro­duce con el arribo de Simón. Con un sem­blante tétrico y deses­pe­rado con­fiesa a sus ami­gos que estran­guló a Este­lle, su pareja, des­pués de haber man­te­nido una fuerte disputa con ella. Frente a la reve­la­ción del suceso, el con­flicto se pre­senta cuando el amigo ase­sino pide a los otros dos que lo encu­bran. De este modo la pre­sión ejer­cida sobre Paul y Max para no reve­lar la ver­dad de lo ocu­rrido plan­tea el dilema sobre hasta dónde un sen­ti­miento afec­tivo como la amis­tad puede com­pro­me­ter­los a ser cóm­pli­ces de un crimen.

nos-femmesSi bien la acción come­tida por Simón cons­ti­tuye el fac­tor cen­tral del relato, a par­tir de allí la obra resalta algu­nos ele­men­tos que van aflo­rando con el desa­rro­llo de la misma. Así, des­me­nu­zando el uni­verso mas­cu­lino el autor va ori­gi­nando situa­cio­nes que reve­lan la vul­ne­ra­bi­li­dad y las dife­ren­tes emo­cio­nes que envuel­ven a los tres amigos.

A pesar de la cir­cuns­tan­cia dra­má­tica ori­gi­nada por un cri­men, el autor ha pre­fe­rido apos­tar por el tono de come­dia; en con­se­cuen­cia, a tra­vés de un diá­logo muy inte­li­gente en donde van cono­cién­dose más a fondo la dife­rente per­so­na­li­dad de cada per­so­naje, la pieza ofrece situa­cio­nes hilarantes.

La muy buena puesta escé­nica de Michel Poi­rier que goza de un fluido ritmo se ve afian­zada por la cali­dad de los come­dian­tes que ha sabido reunir para la pre­sente oca­sión. Así, Jodoin, que retorna al tea­tro des­pués de algu­nos años de ausen­cia, demues­tra aplomo y con­vic­ción como el médico reuma­tó­logo y hom­bre de fami­lia cuya vida trans­cu­rre sin mucho brío acom­pa­ñado de una esposa dema­siado pasiva; al pro­pio tiempo, como el amigo que cree que debe encu­brir a Simón uti­liza argu­men­tos que aun­que dis­cu­ti­bles no son del todo des­es­ti­ma­bles; lo más impor­tante acon­tece cuando a su mode­ra­ción ini­cial le sucede una brusca trans­for­ma­ción cuando se entera de algo que lo enoja fuer­te­mente. Elo­gios seme­jan­tes merece Mar­cel quien trans­mite cre­di­bi­li­dad como el cama­rada radió­logo quien opuesto a la opi­nión de Paul cree que exis­ten lími­tes que no pue­den ser tras­gre­di­dos para sal­var a un amigo; asi­mismo, trans­mite muy bien la inma­du­rez de una per­sona que aun­que tenga pareja no se atreve a con­vi­vir con ella. Final­mente, Savard mues­tra con efec­tiva elo­cuen­cia el desen­freno ini­cial de Simón para pasar pos­te­rior­mente a un mar­cado ago­ta­miento. Los tres acto­res, espe­cial­mente Jodoin y Mar­cel, ade­más de gene­rar una apre­cia­ble quí­mica entre ellos dotan a sus per­so­na­jes la sen­si­bi­li­dad nece­sa­ria para que tras­cienda en la pla­tea que los observa.

Al tras­la­dar el desa­rro­llo de la pieza a Mon­treal, más pre­ci­sa­mente a île des Soeurs, la adap­ta­ción de Moni­que Duceppe res­peta muy bien el con­te­nido y espí­ritu del texto de Assous. Para com­ple­tar esta eva­lua­ción crí­tica habrá que des­ta­car la mag­ní­fica esce­no­gra­fía de Gui­llaume Lord donde se apre­cia el living come­dor de Max con un bal­cón terraza que ofrece una estu­penda vista de la ciudad.

Con­clu­sión: Sin ser una obra maes­tra, esta pieza que com­bina muy bien el drama con la come­dia y sazo­nada con intere­sante intriga cons­ti­tuye un efi­caz entre­te­ni­miento que el público sabrá apre­ciar, teniendo en cuenta los calu­ro­sos aplau­sos reci­bi­dos por los acto­res al final de la repre­sen­ta­ción a la cual tuve opor­tu­ni­dad de asistir.

El Hotel de Los Refugiados

Cró­nica de Jorge Gutman

THE REFU­GEE HOTEL

Car­men Agui­rre, la dra­ma­turga cana­diense de ori­gen chi­leno, ofrece un tes­ti­mo­nio polí­tico y social vin­cu­lado con el drama que Chile vivió con el adve­ni­miento del golpe mili­tar del 11 de Sep­tiem­bre de 1973. La bar­ba­rie come­tida por el mons­truoso régi­men ha sido bien tes­ti­mo­niada a tra­vés de los dife­ren­tes medios de difu­sión e incluso por el cine. Lo que dis­tin­gue a esta sen­si­ble pieza es que su autora quiso abor­dar las sen­sa­cio­nes vivi­das por un grupo de refu­gia­dos chi­le­nos que lle­ga­dos a Canadá en Febrero de 1974 fue­ron alber­ga­dos durante la pri­mera semana en un hotel de refu­gia­dos de Montreal.

Foto de James Douglas

Foto de James Douglas

A tra­vés de varios per­so­na­jes se asiste a sus his­to­rias desde el día de su lle­gada en medio del crudo invierno de la ciu­dad hasta el momento en que dejan el cálido alber­gue para vivir en sus pro­pios hogares.

Entre los hués­pe­des se encuen­tra una fami­lia inte­grada por Jorge (Pablo Diconca), su mujer Camila Urru­tia (Gilda Mon­real), de sobre­nom­bre “la flaca”, y sus dos hijos Manue­lita (Mariana Tay­ler) y Jose­lito (Juan Grey). Por ellos nos ente­ra­mos que inme­dia­ta­mente des­pués del golpe el matri­mo­nio fue arres­tado y puesto en pri­sión aun­que en luga­res sepa­ra­dos. Así, Camila teniendo en cuenta sus ante­ce­den­tes de ardo­rosa mili­tante, ha sido ubi­cada en un campo de con­cen­tra­ción de la Isla Daw­son donde fue tor­tu­rada, vejada y sujeta a las crue­les humi­lla­cio­nes de sus cap­to­res. Pron­ta­mente lle­gan dos muje­res; una es Cris­tina (Shanti Gon­za­les), una mapu­che del sur del país, e Isa­bel (Vera Wil­son Val­dez), apo­dada “Calla­dita” por­que durante los pri­me­ros días de per­ma­nen­cia per­ma­nece sin hablar. Otro inte­grante que se une a los recién lle­ga­dos es Manuel (Brau­lio Eli­cer) de 18 años de edad que fue atroz­mente tor­tu­rado por los mili­ta­res con la picana eléc­trica en dife­ren­tes par­tes de su cuerpo inclu­yendo sus órga­nos geni­ta­les, ade­más de dejarlo des­nu­trido. El grupo se com­pleta con Juan Reyes (Ziad Gha­nem) que huyó de la cár­cel en Val­pa­raíso y Bill (Char­les Ben­der), un cana­diense que encon­trán­dose en San­tiago en momen­tos de pro­du­cirse el golpe fue encar­ce­lado por haber sido con­fun­dido como terrorista.

Foto de James Douglas

Foto de James Douglas

En esos pri­me­ros días, la esta­día resulta dura por­que ade­más de los pro­ble­mas de comu­ni­ca­ción de los hués­pe­des por des­co­no­ci­miento del inglés y/o fran­cés, los recuer­dos del pasado no son fácil­mente olvi­da­bles; así Jorge expe­ri­menta demo­nía­cas pesa­di­llas, mien­tras que Manuel y Cris­tina inten­tan sui­ci­darse al no poder lograr una inme­diata recu­pe­ra­ción de las atro­ces expe­rien­cias vivi­das en Chile.

El inte­rés de esta pieza reside en que a tra­vés de estos per­so­na­jes que­dan expues­tas las dudas acerca de si la pobla­ción chi­lena que asis­tía al triste espec­táculo de ver a veci­nos apre­sa­dos sin inten­tar a hacer algo se jus­ti­fi­caba por el gran temor del drás­tico cas­tigo que pudiera reci­bir de los mili­ta­res, o si acaso debe­ría rebe­larse a cual­quier pre­cio. Igual­mente queda abierto el inte­rro­gante si para los que logra­ron emi­grar como refu­gia­dos, ésta cons­ti­tuía la mejor opción o si debían que­darse en el país para luchar en la clandestinidad.

Más allá de estas situa­cio­nes, la pieza des­taca cómo los sin­sa­bo­res de los pri­me­ros momen­tos se van aca­llando cuando los refu­gia­dos encuen­tran tra­bajo gra­cias a las ges­tio­nes rea­li­za­das porl Pat Kele­man (Sally Sin­gal), la ama­ble visi­ta­dora social hún­gara quien tam­bién había atra­ve­sado la misma expe­rien­cia cuando llegó a Canadá como refu­giada en 1956 des­pués de la inva­sión de la Unión Sovié­tica a Hun­gría. Al pro­pio tiempo, que­dan mani­fes­ta­das algu­nas notas de humor que se suce­den entre los refu­gia­dos, el amor por la música nativa a tra­vés de gra­ba­cio­nes de can­cio­nes de Chile que pue­den escu­char gra­cias al toca­dis­cos faci­li­tado por el recep­cio­nista del hotel (Craig Fran­cis), así como el espí­ritu de soli­da­ri­dad impe­rante entre los miem­bros del grupo.

En los cré­di­tos fina­les se des­taca cómo en la última década se ha pro­du­cido una gran ola de refu­gia­dos de gente desam­pa­rada en dife­ren­tes luga­res del mundo, no olvi­dando por supuesto los pro­ve­nien­tes de Siria a causa de la gue­rra civil que aflige a ese país. En todo caso, se des­taca la polí­tica cana­diense de abrir sus puer­tas para ali­viar este gran drama humano así como lo ha hecho con los refu­gia­dos chilenos..

Esta con­mo­ve­dora obra pro­du­cida por el Teesri Duniya Thea­tre cuenta con la ade­cuada puesta en escena de Pau­lina Abarca-Cantin y la par­ti­ci­pa­ción de un entu­siasta y homo­gé­neo elenco mul­ti­cul­tu­ral inte­grado por acto­res pro­ve­nien­tes de Canadá, Chile, China, Colom­bia, El Sal­va­dor, India, Líbano, México, Perú y Uruguay.

Las repre­sen­ta­cio­nes se efec­túan en inglés con sobre­tí­tu­los en espa­ñol en el Cen­tro Segal (la sala Stu­dio) hasta el 13 de noviem­bre inclusive.

La Aris­tó­crata y su Criada

THE HAND­MAI­DEN / MADE­MOI­SE­LLE. Corea del Sur, 2016. Un film de Park Chan-wook

De uno de los rea­li­za­do­res más impor­tan­tes del cine coreano llega a las salas de Canadá una obra artís­tica cuyo estreno mun­dial en el último fes­ti­val de Can­nes entu­siasmó a la mayo­ría de los crí­ti­cos. Eso no resulta sor­pren­dente por­que el film de Park Chan-wook es una autén­tica obra de arte tanto en el plano de la rea­li­za­ción como por sus bellas y eró­ti­cas imá­ge­nes capa­ces de sedu­cir al espec­ta­dor más indiferente.

Kim Min-hee y Kim Tae-ri

Kim Min-hee y Kim Tae-ri

Basada en la novela Falsa Iden­ti­dad (Fin­gers­mith, 2002) de la escri­tora bri­tá­nica Sarah Waters, el guión del rea­li­za­dor y Chung Seo-kyung, en lugar de ubi­car la acción en Ingla­te­rra durante la época vic­to­riana tras­lada su desa­rro­llo a la Corea de la década del 30 cuando el país se encon­traba bajo el domi­nio japo­nés. Aun­que en prin­ci­pio la trama apa­renta ser sen­ci­lla, su narra­ción se vuelve más com­pleja en la medida que va adop­tando dife­ren­tes ángu­los. La pri­mera parte de esta his­to­ria intro­duce a Sooke (Kim Tae-ri), una her­mosa joven car­te­rista quien indu­cida por un esta­fa­dor (Ha Jung-woo) que se hace pasar por un conde japo­nés, se con­vierte en empleada domés­tica de Lady Hideko (Kim Min-hee), una inocente huér­fana y rica aris­tó­crata japo­nesa quien vive recluida con Kou­zuki (Cho Jin-woong), su tirá­nico tío millo­na­rio. El pro­pó­sito del supuesto conde es que Sooke lo ayude a sedu­cir a Hideko a fin de casarse con ella, para pos­te­rior­mente inter­narla en un asilo men­tal y final­mente here­dar su for­tuna; sin embargo, hay un ele­mento que des­ba­rata los pla­nes cuando entre las dos muje­res se pro­duce una atrac­ción sexual car­gada de fuer­tes emo­cio­nes. A la manera de Ras­ho­mon, el relato pro­si­gue su desa­rro­llo aten­diendo al punto de vista de Hideko y pos­te­rior­mente a la del falso conde; de este modo, agre­gando nue­vas reve­la­cio­nes y des­car­tando otras cono­ci­das, el entra­mado– donde nada es como parece ser– va creando una intriga que se inten­si­fica hasta arri­bar a un muy buen e impre­vi­si­ble desenlace.

Este femi­nista drama de época es rela­tado con sublime exqui­si­tez. Así, el amor sáfico está coreo­gra­fiado de manera impe­ca­ble debido a la deli­ca­deza con que el rea­li­za­dor expone el encuen­tro sen­sual y apa­sio­nado de los cuer­pos des­nu­dos evi­tando cual­quier atisbo sen­sa­cio­na­lista; en tal sen­tido, es muy buena la inter­pre­ta­ción de las dos pro­ta­go­nis­tas feme­ni­nas trans­mi­tiendo las viven­cias físi­cas y emo­cio­na­les de sus res­pec­ti­vos personajes.

Nota aparte merece el excep­cio­nal tra­bajo téc­nico que cons­ti­tuye uno de los gran­des pila­res del film. Ade­más del valioso diseño de pro­duc­ción de Ryu Seong-hee, es remar­ca­ble el sun­tuoso ves­tua­rio, de Cho Sang-kyung, la suges­tiva música de Cho Young-wuk , así como la bella foto­gra­fía de Chung Chung-hoon.

Por lo que ante­cede, este thri­ller impreg­nado de seduc­ción, enga­ños, y ven­ganza y sazo­nado con un efec­tivo humor jugue­tón, alcanza un nivel de gran cali­dad. Jorge Gut­man

Una Paté­tica Cantante

MAR­GUE­RITE. Francia-Bélgica-República Checa, 2015. Un film de Xavier Giannoli

Por esos raros mis­te­rios de la dis­tri­bu­ción de pelí­cu­las, Mar­gue­rite de Xavier Gian­noli se conoce recién en Canadá a pesar de tener un año de anti­güe­dad mien­tras que Flo­rence Fos­ter Jen­kins que Step­hen Frears realizó tiempo des­pués fue estre­nado hace 3 meses. Esta acla­ra­ción viene al caso por­que la agri­dulce fábula del direc­tor fran­cés está igual­mente basada en la his­to­ria rela­tada por Frears sobre Fos­ter Jen­kins aun­que a tra­vés de un per­so­naje de nom­bre dife­rente y donde la acción se desa­rro­lla en la ciu­dad de París de los años 20. Afor­tu­na­da­mente, el film que ahora nos ocupa per­mite que el público nue­va­mente pueda dis­fru­tar de un relato sobre el mismo tema donde Cat­he­rine Frot rea­liza una extra­or­di­na­ria carac­te­ri­za­ción de una can­tante lírica sin talento alguno.

Catherine Frot

Cat­he­rine Frot

El relato pre­senta a la baro­nesa Mar­gue­rite Dumont (Frot), una dama que expe­ri­menta un sen­ti­miento devoto por el arte lírico y que colec­ciona par­ti­tu­ras y ves­ti­dos de las gran­des can­tan­tes; dada su con­for­ta­ble situa­ción eco­nó­mica y social se da el lujo de ofre­cer reci­ta­les de canto para un selecto grupo de admi­ra­do­res y ami­gos. Por su pasión musi­cal dedica varias horas dia­rias a prac­ti­car arias de ópera que pos­te­rior­mente ento­nará para su audien­cia aun­que ella es incons­ciente de que su caren­cia abso­luta de voz y oído le impide acer­tar con la nota justa; es así que al can­tar pro­fiere ala­ri­dos y chi­lli­dos capa­ces de des­per­tar en sus tum­bas a Mozart, Verdi y a otros gran­des com­po­si­to­res líri­cos cuyos temas inter­preta. Lo que resulta curioso es que ella se con­gra­tula con los aplau­sos reci­bi­dos de sus ami­gos quie­nes ocul­tando sus ver­da­de­ros sen­ti­mien­tos la ala­ban como si estu­vie­ran delante de una gran diva.

En su círculo más íntimo, se encuen­tra Geor­ges (Andre Mar­con), su don­jua­nesco marido que encon­trando inso­por­ta­ble el sonido de su música tam­poco se atreve a hacerle ver que es una pésima soprano. Algo pare­cido acon­tece con el per­so­nal que tra­baja en su man­sión donde entre los mis­mos su fiel mayor­domo Man­del­bos (Denis Mpunga) jamás se atre­ve­ría a expre­sar su ver­da­dera opi­nión por­que ade­más de sen­tir un sin­cero afecto por su dueña, es a él que ella vuelca sus penas. De igual manera Atos Pez­zini (nota­ble actua­ción de Michel Fau), el afec­tado tenor que la entrena, no le revela que su canto es penoso por­que no está dis­puesto a per­der los exce­len­tes hono­ra­rios que per­cibe por su tra­bajo. El punto cul­mi­nante se pro­duce cuando Mar­gue­rite decide ofre­cer un reci­tal público que obvia­mente alcan­zará una audien­cia mucho más amplia pero que al no tener com­pro­miso alguno con ella emi­tirá su ver­da­dero jui­cio; es allí donde lle­gará la hora de la verdad.

El rea­li­za­dor gra­cias al impe­ca­ble guión por él escrito junto con Mar­cia Romano, des­cribe a a esta sin­gu­lar mujer con máxima huma­ni­dad sin bur­larse de ella. Así, las joco­sas esce­nas que pro­duce la actua­ción de su pro­ta­go­nista no impi­den que en la per­cep­ción del público quede impresa su inne­ga­ble bon­dad entre­mez­clada con una asom­brosa inge­nui­dad que la con­vier­ten en un per­so­naje paté­tico. En tal sen­tido la extra­or­di­na­ria inter­pre­ta­ción de Frot per­mite que el público fácil­mente empa­tice con un ser humano que frente al medio hipó­crita que la rodea no es capaz de dis­tin­guir la fan­ta­sía en que vive de la reali­dad que la rodea; cier­ta­mente resulta difí­cil ima­gi­nar que tras el per­so­naje tan rea­lista que ella per­so­ni­fica se encuen­tre una intér­prete que le da vida. Mere­ci­da­mente Frot fue pre­miada como la mejor actriz del año en la última entrega de los pre­mios César de la cine­ma­to­gra­fía francesa.

En resu­men: Gian­noli ha logrado el ade­cuado equi­li­brio entre la come­dia hila­rante y el hondo drama per­mi­tiendo que el público dis­frute de un film artís­tico y a la vez alta­mente entre­te­nido, en gran parte debido a la actua­ción de una excep­cio­nal intér­prete.
Jorge Gut­man