Una Extra­or­di­na­ria Expo­si­ción del MBAM

Cró­nica de Jorge Gutman

CHA­GALL, COLOR Y MÚSICA

Den­tro de los gran­des acon­te­ci­mien­tos cul­tu­ra­les que se cele­bran a lo largo del año para con­me­mo­rar el 375° aniver­sa­rio de Mon­treal, el Museo de Bellas Artes de Mon­treal (MBAM) pre­senta la más impor­tante mues­tra con­sa­grada al emble­má­tico artista mul­ti­dis­ci­pli­na­rio que ha sido Marc Cha­gall (1887 – 1985), nacido con el nom­bre de Moishe Segal

Su vida que se ha exten­dido a lo largo de casi todo el siglo XX ha sido la de un artista que volcó su arte y su nota­ble inte­lec­tua­li­dad al ser­vi­cio de la pin­tura, la escul­tura, la esce­no­gra­fía, el diseño de ves­tua­rios y vitra­les, la tapi­ce­ría y la cerá­mica; a todo ello debe agre­garse los pro­yec­tos deco­ra­ti­vos y arqui­tec­tó­ni­cos que tuvo a su cargo y sobre todo la pasión por la música que ha inva­dido su uni­verso a lo largo de su exis­ten­cia. Pre­ci­sa­mente por ello, la expo­si­ción lleva de nom­bre Cha­gall: Color y Música donde a tra­vés de 340 obras se puede apre­ciar la forma cómo la música ha ser­vido de ins­pi­ra­ción para la rea­li­za­ción de sus logros artís­ti­cos y a su vez el modo en que la pin­tura de Cha­gall ha influido en las obras de muchos com­po­si­to­res de música.

Autorretrato con siete dedos (Foto de MBAM)

Auto­rre­trato con siete dedos. Foto de Ban­que d’images, ADAGP

El desa­rro­llo de la expo­si­ción, tanto cro­no­ló­gico como temá­tico, cubre todos los perío­dos de la larga y fruc­tí­fera carrera del artista inclu­yendo sus años en Rusia, el vital momento de su vida en París, el exi­lio en Nueva York, su esta­día en México y final­mente su per­ma­nen­cia en el sur de Francia.

El Violinista Verde (Foto de The Solomon R. Guggenheim Foundation)

El Vio­li­nista Verde. Foto de The Solo­mon R. Gug­gen­heim FDN

En cuanto a sus tra­ba­jos como pin­tor hay varias pin­tu­ras remar­ca­bles tales como Auto­rre­trato con 7 dedos (1912 – 1913), Naci­miento (1911 – 1912), El Vio­li­nista Verde (1923 – 1924), El Rey David (1951) y El Circo Rojo (1956 – 1960). Los lien­zos exhi­bi­dos per­te­ne­cen a impor­tan­tes ins­ti­tu­cio­nes inter­na­cio­na­les, tales como el Gug­gen­heim Museum de Nueva York, el Musée natio­nal d’art moderne de París, el Ste­de­lijk Museum de Ams­ter­dam, el Art Ins­ti­tute de Chicago, el Museum of Modern Art de Nueva York, etc, , así como tam­bién hay otras valio­sas obras iné­di­tas que han sido pres­ta­das por colec­cio­nis­tas privados.

Como escul­tor, acti­vi­dad que comenzó en una edad avan­zada de su vida se des­ta­can, entre otras crea­cio­nes impor­tan­tes Mujer con Pes­cado y La Bes­tia Fan­tás­tica (en bronce e igual­mente en yeso). No menos sig­ni­fi­ca­tivo son los dise­ños de vitra­les por él con­ce­bi­dos, donde entre otros se dis­tin­gue el rea­li­zado para la sina­goga del Cen­tro Médico Hadas­sah de Jerusalén.

El Nacimiento (Foto de The Art Institute of Chicago)

El Naci­miento. Foto de The Art Ins­ti­tute of Chicago

Gran parte de la expo­si­ción está dedi­cada a la música en sus diver­sas mani­fes­ta­cio­nes. Así tanto la Ópera de París, el New York City Ballet y el Metro­po­li­tan Opera se vie­ron agra­cia­dos con las esce­no­gra­fías rea­li­za­das por Cha­gall para los ballets Aleko (1942, México) de Tchai­kovsky, El Pájaro de Fuego (1945, Nueva York) de Stra­vinsky, Daph­nis et Chloé (Bruselas-París, 1958 – 1959) de Ravel y la ópera La Flauta Mágica (1967, Nueva York) de Mozart; al mismo tiempo tuvo a su cargo el diseño del ves­tua­rio de los artis­tas par­ti­ci­pan­tes. Cabe seña­lar que cada una de las salas se encuen­tra com­ple­ta­mente sono­ri­zada con una ins­ta­la­ción musi­cal espe­cia­li­zada, acom­pa­ñada con dis­po­si­ti­vos mul­ti­me­dia; todo ello con­tri­buye a crear la apro­piada atmós­fera para que el público se invo­lu­cre mejor en lo que está contemplando.

La expo­si­ción igual­mente explica como el pro­grama deco­ra­tivo del Metro­po­li­tan Opera y el Lin­coln Cen­ter de Nueva York encar­nan el con­cepto del arte total tan que­rido por el artista a la vez que tes­ti­mo­nia sus per­ma­nen­tes inves­ti­ga­cio­nes sobre la uni­ver­sa­li­dad de la música y cómo se refleja arqui­tec­tó­ni­ca­mente. Como mues­tra de ello, una de las salas está dedi­cada a repro­du­cir la deco­ra­ción rea­li­zada para el techo de la Ópera Gar­nier de Paris (1964) que cons­ti­tuye una ver­da­dera sin­fo­nía de colo­res y forma; así se observa la pin­tura que repre­senta una inmensa flor con un sol en el cen­tro y con 5 péta­los de dife­ren­tes colo­res dedi­ca­dos a 14 inmor­ta­les com­po­si­to­res del arte lírico, entre ellos, Verdi, Beet­ho­ven, Wag­ner y por supuesto Mozart quien ha sido uno de los gran­des amo­res de Chagall.

Esta extra­or­di­na­ria mues­tra cons­ti­tuye sin duda una cele­bra­ción de la liber­tad de expre­sión del artista así como el amor y la belleza que infun­dió a tra­vés de su mara­vi­lloso arte crea­tivo. El público tiene la posi­bi­li­dad de admi­rar la remar­ca­ble obra de Cha­gall desde el 28 de enero hasta el 11 de junio próximo.

Para­le­la­mente a la expo­si­ción la Fun­da­ción Arte Musica pre­sen­tará un viaje musi­cal de la obra de Marc Cha­gall a tra­vés de la rea­li­za­ción de 12 con­cier­tos que se efec­tua­rán en la sala Bour­gie del Museo, ade­más de 4 con­fe­ren­cias que ten­drán lugar en el audi­to­rio Maxwell-Cummings. Refle­jando las múl­til­ples influen­cias musi­ca­les del artista, la serie de con­cier­tos cons­ti­tuye una incur­sión en su uni­verso. Las músi­cas judías de su infan­cia, los com­po­si­to­res fran­ce­ses de comien­zos del siglo pasado y la música clá­sica de su Rusia natal for­man parte de dicha pro­gra­ma­ción. En esen­cia, estos con­cier­tos cons­ti­tu­yen una fusión del len­guaje pic­tó­rico y musi­cal a tra­vés de un colo­rido diálogo.

Para infor­ma­ción adi­cio­nal sobre esta expo­si­ción pre­sione aquí 

El Alma Buena de Se-Tchouan

Cró­nica de Jorge Gut­man

LA BONNE AME DE SE-TCHOUAN.  Autor: Ber­told Bre­cht – Texto Fran­cés: Nor­mand Canac-Marquis — Cola­bo­ra­ción al Texto Ori­gi­nal: Mar­ga­rete Stef­fin, Ruth Ber­lau — Direc­ción: Lorraine Pin­tal – Elenco: Isa­be­lle Blais, France Cas­tel, Vin­cent Fafard, Louise Fores­tier, Benoît Lan­dry, Jean Maheux, Jean Mar­chand, Bruno Mar­cil, Pas­cale Mon­treuil, Daniel Parent, Marie-Ėve Pelle­tier, Émile Proulx-Cloutier, Syl­vain Scott, Linda Sor­gini, Marie Tifo: — Esce­no­gra­fía: Danièle Léves­que. — Ves­tua­rio: Marc Sené­cal – Ilu­mi­na­ción: Erwann Ber­nard – Coreo­gra­fía: Jocelyne Mont­pe­tit – Maqui­llaje: Jacques-Lee Pelle­tier - Música Ori­gi­nal y Direc­ción Musi­cal: Phi­lippe Brault — Músi­cos: Phi­lippe Brault, Guido del Fab­bro, Josianne Hébert, Benoît Roche­leau – Dura­ción: 2 horas y 10 minu­tos (sin entre­acto). Repre­sen­ta­cio­nes: Hasta el 15 de febrero de 2017 en el Théâ­tre du Nou­veau Monde (www.tnm.qc.ca)

Daniel Parent (Foto de Yves Renaud)

Daniel Parent (Foto de Yves Renaud)

Abor­dar las obras de Ber­told Bre­cht no es tarea sen­ci­lla; como es bien sabido este icó­nico autor ale­mán buscó en todas sus crea­cio­nes pro­du­cir un dis­tan­cia­miento entre su con­te­nido y el público para que éste tra­tase de razo­nar por sí mismo sin nece­si­dad de tener que iden­ti­fi­carse con sus per­so­na­jes. Con todo, la direc­tora Lorraine Pin­tal al aco­me­ter Der gute Mensch von Sezuan (“La buena per­sona de Se-Tchouan”) ha logrado salir airosa del gran desa­fío que se ha pro­puesto per­mi­tiendo que el espec­ta­dor pene­tre por com­pleto en el uni­verso del autor; así al fina­li­zar la repre­sen­ta­ción nin­guno de los asis­ten­tes per­ma­nece indi­fe­rente al tra­tar de refle­xio­nar sobre lo que ha visto e inde­pen­dien­te­mente de que coin­cida o no lo que inte­lec­tual­mente Bre­cht quiso transmitir.

A modo de fábula, el gran dra­ma­turgo ubica la acción en una China ima­gi­na­ria, más pre­ci­sa­mente en la capi­tal de la pro­vin­cia de Se-Tchouan, que atra­viesa una gran pesa­dum­bre moral y eco­nó­mica. Allí llega un dios en pro­cura de un alma buena y eso lo encon­trará en Shen Té, una de las pobres pros­ti­tu­tas con quien acuerda de brin­darle el dinero nece­sa­rio para ins­ta­lar una pequeña acti­vi­dad comer­cial y no tener que seguir ven­diendo su cuerpo para sobre­vi­vir. Sin embargo todas las accio­nes cari­ta­ti­vas de esta mujer se ven empa­ña­das frente a la pre­sen­cia de un medio social que ter­mina explo­tán­dola. Es así que surge el plan­teo moral de la obra sobre si vale la pena el ejer­ci­cio de la nobleza y gene­ro­si­dad hacia el pró­jimo a costa del sacri­fi­cio per­so­nal, o si por el con­ta­rio es pre­fe­ri­ble dejar de lado la pre­misa altruista actuando des­pia­da­da­mente para adap­tarse al cruel mundo en que se está viviendo

Isabelle Blais (Foto de Yves Renaud)

Isa­be­lle Blais (Foto de Yves Renaud)

Hay varios ele­men­tos que con­cu­rren para que esta pro­duc­ción del TNM resulte inol­vi­da­ble. Uno de ellos está vin­cu­lado con la tra­duc­ción y adap­ta­ción del texto ori­gi­nal rea­li­zada por Nor­mand Canac-Marquis dotán­dolo de un len­guaje moderno que de nin­gún modo altera el espí­ritu de la ver­sión ori­gi­nal ale­mana; más aún, a pesar de que la pieza fue escrita entre 1938 y 1943, pare­ciera como si Bre­cht la hubiera con­ce­bido en la era actual. El otro fac­tor esen­cial de esta pro­duc­ción es la exce­lente música creada por el com­po­si­tor Phi­lippe Brault y eje­cu­tada por una banda de cua­tro efi­cien­tes músi­cos; las her­mo­sas y ani­ma­das can­cio­nes –con remi­nis­cen­cia de Kurt Weill com­bi­na­das con melo­días tra­di­cio­na­les chi­nas– crean la atmós­fera ade­cuada del típico caba­ret bre­ch­tiano, todo ello real­zado por las mag­ní­fi­cas apti­tu­des voca­les de los artis­tas que las interpretan.

A pro­pó­sito de inter­pre­ta­ción, Pin­tal ha selec­cio­nado un con­junto de 15 renom­bra­dos acto­res de la escena de Que­bec. Como pro­ta­go­nista de esta his­to­ria, Isa­be­lle Blais asume la res­pon­sa­bi­li­dad de un papel que requiere un gran esfuerzo de com­po­si­ción; carac­te­ri­zando tanto a la pros­ti­tuta Shen Té como a Shui Ta, su jac­tan­cioso y cal­cu­la­dor primo que trata de des­ha­cer sus actos gene­ro­sos, la actriz des­lum­bra en ese doble rol logrando la total expre­si­vi­dad en el cam­bio cor­po­ral, ges­tual, vocal y emo­cio­nal al pasar con total natu­ra­li­dad de una per­so­na­li­dad a otra com­ple­ta­mente dife­rente. Men­ción espe­cial merece Émile Proulx-Cloutier impo­niendo vita­li­dad y entu­siasmo a Yang Sun, el avia­dor sin empleo de quien Shen Té se enamora perdidamente.

Benoît Landry (Foto de Yves Renaud)

Benoît Lan­dry (Foto de Yves Renaud)

Entre otros acto­res del cali­fi­cado elenco se encuen­tran Daniel Parent como el maes­tro de cere­mo­nia –típico per­so­naje de los espec­tácu­los de caba­ret de Alemania-, Benoît Lan­dry como el agua­tero Wang que guía al espec­ta­dor durante el trans­curso de la obra, Linda Sor­gini ani­mando a la pro­pie­ta­ria Mit-za, Bruno Mar­cil como el pelu­quero sus­pi­rante del amor de Shen Té, France Cas­tel per­so­ni­fi­cando a la madre del avia­dor y Marie Tifo como la viuda Shin. En un breve rol, Jean Mar­chand asume el per­so­naje de Dios; pro­visto de una capa blanca y envuelto en una nube de humo el actor impone la pre­sen­cia solemne del per­so­naje divino que acciona el desa­rro­llo del relato.

En los aspec­tos visua­les, igual­mente el espec­táculo logra des­ta­carse a tra­vés de una exce­lente esce­no­gra­fía que tiene como telón de fondo una inmensa pan­ta­lla donde a tra­vés del video se apre­cian dife­ren­tes imá­ge­nes de la ciu­dad en que trans­cu­rre la acción. A ello habrá que agre­gar el acer­tado ves­tua­rio donde pre­do­mi­nan vívi­dos colo­res rojos y la buena labor de maqui­llaje de los actores.

Con una exce­lente puesta escé­nica Pin­tal brinda una pro­duc­ción de gran nivel artís­tico expo­niendo la visión nihi­lista de Bre­cht; así, al expre­sar dia­léc­ti­ca­mente las fuer­zas que opo­nen al bien del mal, para el autor no existe salida en un mundo des­hu­ma­ni­zado y sin bon­dad. Más allá de lo que cada espec­ta­dor con­cluya por sí mismo, muchas de las preo­cu­pa­cio­nes vol­ca­das en esta obra hoy en día tie­nen plena vigencia.

Por lo que ante­cede La bonne âme de Se-Tchouan rati­fica una vez más la exce­lente cali­dad artís­tica que el TNM acos­tum­bra a ofre­cer al público de Montreal.

Clá­si­cos Fil­mes en For­mato Digital

FLASH­BACK FILM FEST

FLASHBACK FILM FESTPor octavo año con­se­cu­tivo Cine­plex Events ofre­cerá el Gran Fes­ti­val de Fil­mes Digi­ta­les que a par­tir de ahora será cono­cido como Flash­back Film Fest. Este evento pre­sen­tará una pro­gra­ma­ción pre­pa­rada por el crí­tico Richard Crouse que incluye 17 pelí­cu­las de cien­cia fic­ción, fan­ta­sía y de otros géne­ros que han sido favo­ri­tas del público en oca­sión de su estreno. Aun­que muchos de los títu­los pue­den ser vis­tos a tra­vés de otros medios en la inti­mi­dad del hogar, no hay nada com­pa­ra­ble con el pla­cer que se siente dis­fru­tando de un buen film frente a la gran pan­ta­lla de una sala de cine.

 Francis McDormand en FARGO

Fran­cis McDor­mand en FARGO

Entre algu­nos de los impor­tan­tes fil­mes que serán pre­sen­ta­dos se encuen­tra Pulp Fic­tion de Quen­tin Taran­tino que en 1994 obtuvo la Palma de Oro en el Fes­ti­val de Can­nes. De los céle­bres her­ma­nos Joel y Ethan Coen se verán dos remar­ca­bles tra­ba­jos; uno de ellos es su ópera prima Blood Sim­ple, un admi­ra­ble thri­ller negro en donde reve­la­ron una gran madu­rez tanto en la direc­ción como en la con­cep­ción del guión con­ce­bido; el otro título es Fargo que le valió el Oscar a Fran­ces McDor­mand como mejor actriz ade­más del Oscar a los Coen por el mejor guión ori­gi­nal. Una muy agra­da­ble fan­ta­sía román­tica es The Prin­cess Bride diri­gida por Rob Reiner con un elenco inte­grado por Mandy Patin­kin, Cary Elves, Robin Wright, Chris Saran­don y Chris­top­her Guest.

 Harrrison Ford en THE FUGITIVE

Harrri­son Ford en THE FUGITIVE

Otros títu­los rele­van­tes son el fas­ci­nante y trans­gre­sor drama Fight Club de David Fin­cher pro­ta­go­ni­zado por Brad Pitt y Edward Nor­ton, Blade Run­ner – The Final Cut de Rid­ley Scott en la ver­sión final edi­tada por el rea­li­za­dor y el exce­lente poli­cial Heat escrito y diri­gido por Michael Mann con las nota­bles actua­cio­nes de Robert De Niro y Al Pacino.

 Una escena de JURASSIC PARK de Steven Spielberg

Una escena de JURAS­SIC PARK de Ste­ven Spielberg

He aquí la lista com­pleta de los fil­mes que serán exhi­bi­dos desde el 3 al 9 de Febrero de 2017.

  • Air Force One (1997), con­me­mo­rando el vigé­simo aniver­sa­rio de su estreno
  • Blade Run­ner — The Final Cut (2007), a los 10 años de su mon­taje final y a 35 años de su ver­sión original
  • Blood Sim­ple (1984)
  • Fargo (1996)
  • The Fifth Ele­ment (1997), a 20 años de su estreno
  • Fight Club (1999)
  • The Fugi­tive (1993)
  • Ground­hog Day (1993)
  • Heat (1995)
  • Juras­sic Park (1993)
  • Legend (1985)
  • The Prin­cess Bride (1987), a 30 años de su estreno
  • Pulp Fic­tion (1994)
  • The Run­ning Man (1987), a 30 años de su estreno
  • Sha­llow Grave (1994)
  • Stars­hip Troo­pers (1997), a 20 años de su estreno
  • Trains­pot­ting (1996)

Las salas par­ti­ci­pan­tes son las siguientes:

Bri­tish Columbia

  • Cine­plex Cine­mas Langley
  • Sil­ver­City Vic­to­ria Cinemas
  • The Park Theatre

Alberta

  • Cine­plex Odeon Eau Claire Mar­ket Cinemas
  • Sco­tia­bank Thea­tre Edmonton

Mani­toba

  • Sco­tia­bank Thea­tre Winnipeg

Sas­kat­che­wan

  • Cine­plex Cine­mas Regina
  • Sco­tia­bank Thea­tre Sas­ka­toon and VIP

Onta­rio

  • Cine­plex Cine­mas Court­ney Park
  • Cine­plex Odeon Devons­hire Mall Cinemas
  • Galaxy Cine­mas Waterloo
  • Galaxy Cine­mas Guelph
  • Sco­tia­bank Thea­tre Toronto
  • Cine­plex Cine­mas Scarborough
  • Sil­ver­City New­mar­ket Cinemas
  • Cine­plex Cine­mas Ancaster
  • Sil­ver­City Lon­don Cinemas
  • Cine­plex Odeon South Keys Cinema
  • Sil­ver­City Sud­bury Cinemas
  • Sil­ver­City Thun­der Bay Cinemas

Que­bec

  • Cinéma Ban­que Sco­tia Montréal

Pro­vin­cias Atlánticas

    • Cine­plex Cine­mas Tri­nity Drive
    • Sco­tia­bank Thea­tre St. John’s
    • Cine­plex Cine­mas Park Lane

Este fes­ti­val asume un carác­ter popu­lar dado el pre­cio módico de $ 7.99 por cada film y $ 6.99 si se adquie­ren 5 o más entra­das; en el caso de que se desee ver todos los fil­mes se puede adqui­rir el pase “I Want It All” (Lo quiero todo) a $ 69.99 lo que resulta $ 4.11 por admi­sión. Para obte­ner infor­ma­ción adi­cio­nal sobre los fil­mes exhi­bi­dos, los res­pec­ti­vos hora­rios para cada uno de los cines y(o bien para la com­pra de entra­das, pre­sione aquí

Siguiendo los Pasos de un Gran Coreógrafo

MR. GAGA. Israel-Suecia-Alemania-Holanda, 2015. Un film de Tomer Heymann

El rea­li­za­dor Tomer Hey­mann ofrece un atrac­tivo docu­men­tal sobre la tra­yec­to­ria artís­tica y per­so­nal del renom­brado coreó­grafo israelí Ohad Naha­rin, direc­tor artís­tico del Grupo de Danza Bats­heva. Rea­cio a que la cámara cine­ma­to­grá­fica pene­trara en su inti­mi­dad artís­tica y per­so­nal, el rea­li­za­dor logró per­sua­dir a Naha­rin para la rea­li­za­ción de este docu­men­tal cuya fil­ma­ción se exten­dió por espa­cio de 7 años.

 Una escena de MR. GAGA

Una escena de MRGAGA

Nacido en 1952 en el kibutz Mizra de Tel Aviv, desde pequeño mani­festó una incli­na­ción por la danza. A los 22 años, des­pués de haber cum­plido el ser­vi­cio mili­tar, es cuando al ser urgido por su madre comienza su entre­na­miento pro­fe­sio­nal en la com­pa­ñía Batsheva.

En una visita rea­li­zada por Martha Graham a Tel Aviv la emi­nente coreó­grafa des­cu­brió su gran talento como bai­la­rín y en con­se­cuen­cia lo invita a tras­la­darse a Nueva York para inte­grar su com­pa­ñía de danza; igual­mente, Mau­rice Bejart hará lo pro­pio inte­grán­dolo a su cuerpo de baile en Bru­se­las. Con todo, este joven no se sin­tió rea­li­zado por­que ambi­cio­naba algo más sig­ni­fi­ca­tivo de lo que estaba efec­tuando. Es así que decide cons­ti­tuir una pequeña com­pa­ñía de danza moderna donde en 1980 logra su pri­mer tra­bajo coreo­grá­fico. En lo per­so­nal, llega a cono­cer a la bai­la­rina Mari Kaji­wara que había inte­grado el ballet de Alvin Hai­ley con quien se casa en 1978 y a par­tir de ese momento ella entra a for­mar parte de los pro­yec­tos de su marido.

A tra­vés de varios tra­ba­jos coreo­grá­fi­cos que lo con­sa­gra­ron inter­na­cio­nal­mente, Naha­rin es invi­tado por la Bats­heva Dance Com­pany para asu­mir el cargo de direc­tor artís­tico. Ahí es donde crea la téc­nica “Gaga” que uti­liza para entre­nar a su equipo de baile; aun­que no queda muy expli­ci­tado en qué con­siste la misma, de lo que se apre­cia en el docu­men­tal se puede infe­rir que lo que se per­si­gue es que cada bai­la­rín sin mirarse al espejo mien­tras ensaya pueda expre­sar en los movi­mien­tos natu­ra­les de su cuerpo lo que va sin­tiendo interiormente.

Ade­más de mos­trar clips de algu­nos de los tra­ba­jos del coreó­grafo, el film con­si­dera la rela­ción que el artista man­tiene con sus bai­la­ri­nes. Es allí donde queda evi­den­ciada su per­so­na­li­dad obse­siva y exi­gente al deman­dar la repe­ti­ción de un deter­mi­nado movi­miento tan­tas veces como sea pre­ciso hasta lle­gar al nivel de per­fec­ción por él deseado.

Hay algu­nos ele­men­tos que sus­ci­tan espe­cial aten­ción en este docu­men­tal. Uno de ellos tiene lugar en 1998 cuando en oca­sión de cele­brarse el cin­cuen­te­na­rio de la crea­ción del Estado de Israel, a último momento Naha­rin can­cela la pre­sen­ta­ción del espec­táculo pla­neado; eso es debido a que él no está dis­puesto a cer­ce­nar la liber­tad de expre­sión artís­tica cuando el pre­si­dente de la nación cediendo a la pre­sión de grupo reli­gio­sos le soli­cita que los bai­la­ri­nes cam­bien su atuendo de baile. Igual­mente intere­sante es cuando se le pre­gunta a Naha­rin por­que deno­minó a su último tra­bajo coreo­grá­fico Last Work; su res­puesta es que no está seguro sobre la con­ti­nui­dad de su com­pa­ñía debido al fun­da­men­ta­lismo reli­gioso impe­rante en su país.

En otros aspec­tos se resalta cómo la muerte de su que­rida esposa Mari en Diciem­bre de 2001 a causa de un cán­cer afectó la exis­ten­cia del coreó­grafo refor­mu­lando su manera de pen­sar. Años des­pués con­trae enlace nue­va­mente con la bai­la­rina Eri Naka­mura cimen­tando una fami­lia con el naci­miento de su hijita.

Este film cons­ti­tuye un muy buen acer­ca­miento a la intensa per­so­na­li­dad caris­má­tica del coreó­grafo deve­lando el pro­ceso crea­tivo de un artista que con su espí­ritu inno­va­dor ha rede­fi­nido la danza con­tem­po­rá­nea con­vir­tién­dolo en una de las per­so­na­li­da­des artís­ti­cas más admi­ra­das y aplau­di­das inter­na­cio­nal­mente. Jorge Gut­man

Lúcido Retrato de una Fami­lia Rumana

SIE­RA­NE­VADA. Rumania-Francia-Bosnia Her­ze­go­vina — Macedonia-Croatia, 2016. Un film escrito y diri­gido por Cristi Puiu

Para comen­zar es nece­sa­rio acla­rar que Sie­ra­ne­vada es una pelí­cula difí­cil en el sen­tido de que a tra­vés de casi tres horas de dura­ción y mediante lar­guí­si­mos pla­nos secuen­cia, el film no está des­ti­nado a un público masivo. No obs­tante, la exce­lente direc­ción de Cristi Puiu y la diver­si­dad de los temas enfo­ca­dos per­mi­tirá que el ciné­filo selec­tivo quede amplia­mente recompensado.

El relato del direc­tor ubica la acción en el segundo sábado de enero de 2015 en un pequeño depar­ta­mento de un edi­fi­cio de Buca­rest donde habita Nasu (Dana Dogaru), la viuda de un patriarca que ha muerto hace 40 días. Allí con­ver­gen los hijos y sus cón­yu­ges, nie­tos y her­ma­nas para una cere­mo­nia fúne­bre de acuerdo a los ritos de la igle­sia orto­doxa; la misma, ser­virá para que el alma del difunto tenga un buen tras­lado al paraíso. Pos­te­rior­mente ten­drá lugar la tra­di­cio­nal cena fami­liar, aun­que la misma se verá pos­puesta en varias opor­tu­ni­da­des lo que con­duce a la posi­bi­li­dad de que no lle­gue a concretarse.

Ubi­cando la cámara desde un ángulo fijo para des­pués moverla de un ambiente al otro, el rea­li­za­dor con­vierte al espec­ta­dor en un voyeur de lo que acon­tece en ese redu­cido marco habi­ta­cio­nal, inclu­yendo el come­dor, la cocina y algu­nas de las habi­ta­cio­nes, mien­tras se aguarda el arribo del sacer­dote para efec­tuar el ser­vi­cio religioso.

Mimi Branescu y Catalina Moga

Mimi Bra­nescu y Cata­lina Moga

De este modo la narra­ción, que se aparta de los mol­des tra­di­cio­na­les, va abar­cando tópi­cos de dife­rente índole que van refle­jando los pun­tos de vista de sus per­so­na­jes a tra­vés de las con­ver­sa­cio­nes que man­tie­nen y que a veces adop­tan un tono agrio y agre­sivo. Así al comen­zar el relato se asiste a las desave­nen­cias de Lary (Mimi Bra­nescu), el hijo mayor, con su esposa Laura (Cata­lina Moga), acerca de la ves­ti­menta de una de sus peque­ñas hiji­tas para una repre­sen­ta­ción esco­lar. En el aspecto polí­tico, ade­más de refe­ren­cias vin­cu­la­das con el aten­tado que tres días antes sufrió el sema­na­rio Char­lie Hebdo en París, se asiste a una excén­trica teo­ría de la cons­pi­ra­ción man­te­nida por Sebi (Marin Gri­gore) sobre lo ocu­rrido el 11 de sep­tiem­bre de 2001. La nos­tal­gia se asoma por parte de la tía Evelyne (Tatiana Iekel) quien des­taca las vir­tu­des del régi­men de Ceau­sescu, opi­nión que con­trasta por com­pleto con la manera de pen­sar de su sobrina San­dra (Judith State).

Entre otros epi­so­dios que se van sus­ci­tando se encuen­tra el de una de las nie­tas (Ilona Bre­zoianu) que trae a la casa a una amiga croata en estado de ebrie­dad. Pero el de mayor ten­sión se pro­duce con la apa­ri­ción ines­pe­rada del don­jua­nesco y alcohó­lico Tony (Sorin Mede­leni), marido de la des­con­so­lada y llo­rona tía Ofe­lia (Ana Cion­tea) que al enga­ñarla con­ti­nua­mente motiva que ella no pueda tole­rar su pre­sen­cia; claro está que en mate­ria de adul­te­rio pron­ta­mente se sabrá que Tony no es el único de la fami­lia que lo ha venido practicando.

Con el con­si­de­ra­ble número de per­so­na­jes resulta difí­cil lograr una des­crip­ción más pro­funda de cada uno de los mis­mos; pero eso no impide que en la muy buena actua­ción de su elenco, uno logre per­ci­bir los varia­dos sen­ti­mien­tos de frus­tra­ción, angus­tia, desen­gaño y ani­mo­si­dad que los anima.

Con este lúcido film que abunda en jugo­sos diá­lo­gos, el direc­tor con­ci­bió un apa­sio­nante micro­cos­mos de una fami­lia dis­fun­cio­nal que bien puede ser repre­sen­ta­tivo de lo que acon­tece en el marco post­co­mu­nista de la Ruma­nia actual. En tal sen­tido, esta pro­puesta es muy válida y merece su reco­men­da­ción. Jorge Gut­man