Esce­nas de la Vida Conyugal

MON­SIEUR ET MADAME ADEL­MAN. Francia-Bélgica, 2017. Un film de Nico­las Bedos

En su doble con­di­ción de direc­tor y actor, Nico­las Bedos retrata a una pareja a tra­vés de un período de 45 años de convivencia.

Como pri­mer film, la labor de Bedos es ambi­ciosa donde valién­dose de su pro­pio guión escrito con Doria Tiller, logra una come­dia dra­má­tica que sin ser com­ple­ta­mente ori­gi­nal, per­mite al espec­ta­dor sumer­girse en el relato y refle­xio­nar una vez más sobre lo que es el amor y cómo puede ser man­te­nido durante un largo lapso, tal como acon­tece en este relato.

Nicolas Bedos y Doria Tillier

Nico­las Bedos y Doria Tillier

El film comienza con el repor­taje que un perio­dista (Antoine Gouy) le hace a Sarah Adel­man (Doria Tillier), ins­tan­tes des­pués del fune­ral de su marido Vic­tor de Roche­mont (Nico­las Bedos), un repu­tado miem­bro de la aca­de­mia fran­cesa. La cró­nica de la viuda comienza a par­tir del momento en que lle­gan a cono­cerse en 1971, donde ella es una bri­llante estu­diante de doc­to­rado en lite­ra­tura, y él un aspi­rante escri­tor atra­ve­sando algu­nos momen­tos difí­ci­les en el pro­ceso de crea­ción lite­ra­ria. Si bien el pri­mer encuen­tro es sim­ple­mente car­nal, a medida que se fre­cuen­tan y des­pués de un com­pli­cado noviazgo se pro­duce el casa­miento de la pareja. A par­tir de ese momento Sarah cons­ti­tuye un ver­da­dero sos­tén en el tra­bajo rea­li­zado por su marido leyendo cada uno de sus manus­cri­tos antes de la publi­ca­ción de su pri­mera novela.

Entre algu­nas situa­cio­nes en las que Sarah pasa revista a su vida en común se encuen­tra aqué­lla en que Vic­tor llega a cono­cer a su fami­lia judía cuyos padres han sufrido los horro­res del Holo­causto; allí queda impre­sio­nado cuando su sue­gro (Ronald Gut­man) le hace ver que los judíos, más allá de todo sufri­miento, nunca han per­dido el sen­tido del humor, aspecto que se puede com­pro­bar en las obras de los más pres­ti­gio­sos auto­res de ese ori­gen; es así que Vic­tor decide dejar su ape­llido ori­gi­nal para adop­tar de allí en más el de su esposa.

Pro­fe­sio­nal­mente el escri­tor obtiene el pres­ti­gioso Pre­mio Con­court donde rápi­da­mente se con­vierte en una pres­ti­giosa per­so­na­li­dad, mien­tras que su mujer queda rele­gada a un segundo plano. Sarah no guarda reparo alguno para con­tar al perio­dista que la entre­vista los dis­tin­tos alti­ba­jos acae­ci­dos durante esa larga vida en común; así, no fal­tan los momen­tos de cri­sis con epi­so­dios de infi­de­li­dad, otros de inusi­tada cruel­dad sobre todo en la forma en que Vic­tor menos­pre­cia a su pequeño hijo con­si­de­rán­dolo un idiota por haber nacido con un retardo men­tal, los momen­tos de recon­ci­lia­ción de la pareja y algu­nas refe­ren­cias al pro­ceso de enve­je­ci­miento y sus consecuencias.

En algu­nos momen­tos el relato remite a algu­nos de los fil­mes de Woody Allen como tam­bién al del magis­tral Ing­mar Berg­man sobre los emba­tes de la vida con­yu­gal, aun­que de nin­gún modo alcanza el nivel logrado por estos dos direc­to­res. De todos modos, el film se nutre de algu­nos diá­lo­gos jugo­sos y situa­cio­nes bien risue­ñas como las que acon­te­cen en la secuen­cia de una cena navi­deña que se desa­rro­lla en la casa del padre de Víc­tor (Pie­rre Arditi).

La direc­ción es fluida y la inter­pre­ta­ción muy con­vin­cente donde sus dos pro­ta­go­nis­tas man­tie­nen una buena com­pli­ci­dad, aspecto que no es de extra­ñar puesto que en la vida real Bedos y Tillier son marido y mujer. A pesar de que el film no puede evi­tar cier­tos cli­chés, ofre­ciendo en su tramo final un arti­fi­cioso dra­ma­tismo, esos ele­men­tos no alcan­zan a des­me­re­cer sus logros mere­ciendo su reco­men­da­ción. Jorge Gut­man

El Dilema de un Gran Estadista

CHUR­CHILL Gran Bre­taña, 2017. Un film de Jonat­han Teplitzky

Con Chur­chill se pro­duce una vez más el caso donde la excep­cio­nal actua­ción de un artista puede lle­gar a com­pen­sar algu­nas obje­cio­nes que un film puede ado­le­cer. Teniendo como telón de fondo la Segunda Gue­rra Mun­dial, el guión pre­pa­rado por el renom­brado his­to­ria­dor neo­ce­lan­dés Alex von Tun­zel­mann no pre­tende incur­sio­nar en una bio­gra­fía de Wins­ton Chur­chill sino enfo­car al gran gober­nante bri­tá­nico durante los tres días que pre­ce­die­ron a la ope­ra­ción “Over­lord” vin­cu­lada con el des­em­barco de las tro­pas alia­das en Nor­man­día en junio de 1944. Brian Cox es el extra­or­di­na­rio intér­prete que anima al Pri­mer Minis­tro y a tra­vés de su carac­te­ri­za­ción es impo­si­ble no com­pe­ne­trarse con el estado anímico de un hom­bre escép­tico frente a la medida que Esta­dos Uni­dos con sus alia­dos, inclu­yendo Gran Bre­taña, se pro­po­nen adop­tar para reple­gar a las tro­pas nazis del terri­to­rio francés.

BRIAN COX

BRIAN COX

En la pri­mera escena se lo observa tran­si­tando por la ori­lla de una desolada playa junto a su que­rida esposa Cle­men­tine (Miranda Richard­son) donde en su mente sur­gen los recuer­dos de la Pri­mera Gue­rra Mun­dial cuando en el campo de bata­lla de Galli­poli más de 50.000 jóve­nes reclu­tas per­die­ron sus vidas, donde la mayor parte de los mis­mos eran bri­tá­ni­cos. Ésa es la razón por la que Chur­chill con­si­dera que la ope­ra­ción que está pró­xima a rea­li­zarse pueda fra­ca­sar y con ello la con­se­cuen­cia sería el exter­mi­nio de apro­xi­ma­da­mente 20.000 sol­da­dos de la actual generación.

Todo el relato gira en torno de la angus­tia y depre­sión que siente este hom­bre al no que­rer car­gar en su con­cien­cia la muerte de inocen­tes per­so­nas en una misión que con­si­dera alta­mente arries­gada. Den­tro de ese marco, se lo ve mal­hu­mo­rado e iras­ci­ble, vol­cando su amar­gura en un trato muchas veces des­cor­tés con su tole­rante dac­ti­ló­grafa (Ella Pur­nell), como así tam­bién con su abne­gada esposa que cons­ti­tuye la voz de la mesura acon­se­ján­dolo en esas difí­ci­les horas. Simul­tá­nea­mente se asiste a las dis­cu­sio­nes que Chur­chill man­tiene con el Pre­si­dente Eisen­ho­wer (John Slat­tery) y el gene­ral Ber­nard Mont­go­mery (Julian Wad­ham) quie­nes no dudan que deben actuar con­jun­ta­mente para aplas­tar a los nazis. Cuando llega el his­tó­rico día “D”, Chur­chill resulta per­sua­dido y no es sor­presa alguna que la ope­ra­ción resulta exitosa.

Como ya se ha seña­lado, Cox revive estu­pen­da­mente al gran esta­dista donde incluso el aspecto físico del actor guarda gran pare­cido con el per­so­naje que carac­te­riza. A su lado cabe des­ta­car el logrado desem­peño de Richard­son como la abne­gada y firme esposa que es la única que con­si­gue que su marido final­mente deje a un lado su obs­ti­na­ción y entre en razones.

La obser­va­ción que merece este film es que en su tra­ta­miento el relato enfoca un tema que des­pués de cierto lapso tiende a repe­tirse, ade­más de resul­tar dema­siado dia­lo­gado. En todo caso estos por­me­no­res no miti­gan las bue­nas inten­cio­nes del rea­li­za­dor al enfo­car la vul­ne­ra­bi­li­dad de un hom­bre polí­ti­ca­mente pode­roso y nutrido de gran inte­gri­dad que no puede dejar de con­si­de­rar el alto costo de una gue­rra en tér­mino de vidas huma­nas. Jorge Gut­man

Una Tensa Cena

BEA­TRIZ AT DIN­NER. Esta­dos Uni­dos, 2016. Un film de Miguel Arteta

El rea­li­za­dor Miguel Arteta y el guio­nista Mike White guio­nista vuel­ven a reunirse des­pués de haberlo hecho con gran éxito en Chuck and Buck (2000) y The Good Girl (2002). En esta opor­tu­ni­dad ofre­cen un relato que comienza como una ama­ble come­dia para gra­dual­mente adqui­rir ribe­tes dra­má­ti­cos y cul­mi­nar en forma vio­lenta. Tanto la rea­li­za­ción de Arteta como lo que pro­pone White en su his­to­ria man­tie­nen con­cen­trado al espec­ta­dor a pesar de que la per­so­na­li­dad del per­so­naje pro­ta­gó­nico pro­duzca desconcierto.

Salma Hayek

Salma Hayek

La his­to­ria se desa­rro­lla en torno a Bea­triz quien a tra­vés de la nota­ble inter­pre­ta­ción de Salma Hayek se la apre­cia como una per­sona sen­si­ble, tran­quila y en la pri­mera escena se la ve rodeada de ani­ma­les que tiene en su casa de Los Ánge­les a quie­nes les pro­diga cariño. Ese afecto tam­bién lo demues­tra hacia sus pacien­tes en su carác­ter de masa­jista tera­péu­tica para enfer­mos de cán­cer en un cen­tro clí­nico de la ciu­dad. Pro­ve­niente de una fami­lia humilde mexi­cana, logró esta­ble­cerse en Esta­dos Uni­dos y todo hace pre­su­mir que ali­viando al pró­jimo ella es una joven que se encuen­tra rea­li­zada y satis­fe­cha espi­ri­tual­mente con­sigo misma.

Cuando des­pués de haber rea­li­zado una sesión de masa­jes que suele efec­tuar regu­lar­mente a Kathy (Con­nie Brit­ton) en su afluente man­sión que dista a 60 millas de su hogar se dis­pone a empren­der el regreso, com­prueba que su coche está ave­riado; frente a esa difi­cul­tad su clienta, quien siente una gran estima hacia ella por­que en el pasado trató exi­to­sa­mente a su hija que había pade­cido de cán­cer y que ahora está recu­pe­rada, le ofrece que­darse en su resi­den­cia y a la vez com­par­tir una cena que su marido Grant (David Wars­hofsky) ofrece esa noche a dos de sus aso­cia­dos comer­cia­les (Jay Duplass, John Lith­gow) y sus res­pec­ti­vas espo­sas (Chloë Sevigny y Amy Landecker).

La des­crip­ción deta­llada de ese grupo social de ele­vada con­di­ción eco­nó­mica es exce­lente y en la mirada que Bea­triz efec­túa en el ape­ri­tivo escu­chando las con­ver­sa­cio­nes de las muje­res entre sí y de los caba­lle­ros por su parte char­lando de nego­cios en otro rin­cón de la man­sión no podría ser más natu­ral; en esa pri­mera apro­xi­ma­ción, vela­da­mente queda refle­jada una crí­tica a los defen­so­res del sis­tema eco­nó­mico neoliberal.

De allí en más el film se cen­tra en la ani­mo­si­dad exis­tente entre Bea­triz y Doug Strutt, uno de los invi­ta­dos que es un pode­roso empre­sa­rio de bie­nes raí­ces. Des­pués de que en el pri­mer encuen­tro el acau­da­lado indi­vi­duo con­funde a Bea­triz con una empleada domés­tica, al acla­rarse el equí­voco la inte­rroga sobre su ori­gen; al saber que nació en México cíni­ca­mente le pre­gunta si entró legal­mente al país. Ahí se evi­den­cia la inten­ción de Arteta y White de brin­dar un relato enfa­ti­zando la dife­ren­cia de cla­ses y expo­niendo el racismo latente impe­rante en cier­tos gru­pos socia­les ame­ri­ca­nos con res­pecto a los que viven al sur del Río Grande.

En el momento de la cena Bea­triz toma espon­tá­nea­mente el uso de la pala­bra y comienza a que­rer man­te­ner el con­trol de la con­ver­sa­ción sin tener en cuenta que su acti­tud resulta incon­du­cente. En un momento dado el clima de la reunión adquiere cre­ciente ten­sión frente a los sen­ti­mien­tos nega­ti­vos de ella hacia Doug, cuando se impone que en la cons­truc­ción de uno de los hote­les del mag­nate en su aldea natal mexi­cana él con­tri­buyó a la des­truc­ción de la misma. Ya en la sobre­mesa, la acti­tud de la masa­jista alcanza un nivel de des­con­trol y furia inusi­tada cuando Doug mues­tra a los inte­gran­tes del grupo una foto tomada en su reciente viaje al África donde se lo observa junto a un rino­ce­ronte ani­qui­lado como tro­feo de su cacería.

Si en prin­ci­pio la sim­pa­tía de Arteta pare­ce­ría estar del lado de Bea­triz al mos­trar el gran con­traste exis­tente entre el mundo mate­ria­lista de los ricos y el alto grado de espi­ri­tua­li­dad de la joven, lo cierto es que de nin­gún modo Doug es exhi­bido como un ser vili­pen­dioso; más aún, a pesar de su cinismo y disi­mu­lado racismo, el guión no llega a expo­nerlo como un villano dia­bó­lico o mons­truoso que pudiera jus­ti­fi­car la des­me­dida reac­ción de Beatriz.

La inter­pre­ta­ción de Hayek es mara­vi­llosa y otro tanto puede afir­marse de Lith­gow que ofrece un tra­bajo remar­ca­ble carac­te­ri­zando al arro­gante millo­na­rio. Los res­tan­tes acto­res se desem­pe­ñan con total con­vic­ción brin­dando una com­pleta natu­ra­li­dad a sus per­so­na­jes. La puesta en escena de Arteta es inob­je­ta­ble en la medida que se cuida muy bien que nin­guno de los per­so­na­jes resulte ama­ne­rado o caricaturesco.

Lo que sor­prende en esta his­to­ria es el cam­bio de giro que adopta en su desa­rro­llo y aun­que eso no resulte obje­ta­ble y logre con­cen­trar la aten­ción mediante la ner­vio­si­dad que se va creando, lo cierto es que su desen­lace como tra­ge­dia rea­lista aun­que no exento de poe­sía deja des­co­lo­cado al espec­ta­dor sin saber cómo ana­li­zar la con­ducta de Bea­triz. En todo caso, eso no inva­li­dad la cali­dad del film teniendo en cuenta la acer­tada puesta en escena, el muy buen nivel de actua­ción y un relato que a pesar de las obje­cio­nes seña­la­das logra atra­par. Jorge Gut­man

Una Nueva Tem­po­rada de Ópera

TRANS­MI­SION DESDE EL MET 2017 – 2018

El Metro­po­li­tan Opera House.anun­ció la nueva tem­po­rada de THE MET LIVE IN HD (El MET en Directo y en Alta Defi­ni­ción) que será efec­tuada a los cines del mundo desde Nueva York. En Canadá, la difu­sión se hará a tra­vés del cir­cuito cine­ma­to­grá­fico CINEPLEX.

A con­ti­nua­ción se enu­mera las 10 óperas que fue­ron selec­cio­na­das para la tem­po­rada 2017 – 2018 por Peter Gelb, direc­tor del MET y res­pon­sa­ble de haber lle­vado las óperas a los cines en directo desde Diciem­bre de 2006.

NORMA. Bellini  (Nueva Pro­duc­ción)

Directo: 7 de Octu­bre de 2017. Dife­rido: 4, 6 y 8 de Noviem­bre de 2017.

La gran soprano Son­dra Rad­va­novsky que en 2016 había repre­sen­tado a la sacer­do­tisa Norma para la Cana­dian Opera Com­pany de Toronto, vuelve a encar­nar dicho per­so­naje en la nueva pro­duc­ción diri­gida por David McVi­car. La direc­ción orques­tal está a cargo de Carlo Rizzi.

NORMA (Sondra Radvanovsky)

Son­dra Radvanovsky

DIE ZAU­BER­FLÖTE. Mozart

Directo: 14 de Octu­bre de 2017. Dife­rido: 11, 27 y 29 de Noviem­bre de 2017.

El emble­má­tico maes­tro James Levine ten­drá a su cargo la direc­ción musi­cal de esta joya del genio de Salz­burgo en la pro­duc­ción de la acla­mada direc­tora Julie Tay­mor Entre varios de los nom­bres del vasto reparto se hallan Golda Schultz, Kathryn Lewek, Char­les Cas­tro­novo, Mar­kus Werba, Tobias Keh­rer y René Pape.

THE EXTER­MI­NA­TING ANGEL. Adès (Estreno del MET)

Directo: 18 de Noviem­bre de 2017. Dife­rido: 9, 11 y 13 de Diciem­bre de 2017.

La gran pelí­cula de Luis Buñuel de 1962 cobra vida en la escena lírica en la ópera de Tho­mas Adès que el MET la pre­senta por pri­mera vez des­pués de su estreno mun­dial en el Fes­ti­val de Salz­burgo de 2016 bajo la direc­ción musi­cal del com­po­si­tor. La puesta escé­nica es de Tom Cairns quien es tam­bién autor del libreto.

TOSCA. Puc­cini (Nueva Producción)

Directo: 27 de Enero de 2018. Dife­rido: 17, 26 y 28 de Febrero de 2018.

Esta pro­duc­ción de David McVi­car será inter­pre­tada por los pres­ti­gio­sos can­tan­tes Kris­tine Opo­lais, Vit­to­rio Gri­golo y Bryn Ter­fel en los roles pro­ta­gó­ni­cos. La direc­ción orques­tal estará a cargo de Andris Nel­sons.

Kristine Opolais

Kris­tine Opolais

L’ELISIR D’ AMORE. Doni­zetti

Directo: 10 de Febrero de 2018. Dife­rido: 17, 19 y 21 de Marzo de 201.8

Esta agra­da­bi­lí­sima y melo­diosa ópera de Doni­zetti será repre­sen­tada en la ver­sión escé­nica de Bartlett Sher. Los pape­les pro­ta­gó­ni­cos esta­rán a cargo de Matt­hew Polen­zani y Pretty Yende. El maes­tro Domingo Hin­do­yan diri­girá la orquesta.

Matthew Polenzani

Matt­hew Polenzani

LA BOHEME. Puc­cini

Directo: 24 de Febrero de 2018. Dife­rido: 7, 9 y 11 de Abril de 2018.

La ópera más cele­brada de Puc­cini retorna con la extra­or­di­na­ria pro­duc­ción de Franco Zef­fi­re­lli. Sonya Yon­cheva can­tará el rol pro­ta­gó­nico de Mimì y Rus­sell Tho­mas inter­pre­tará a Rodolfo. La direc­ción musi­cal es del maes­tro Marco Armi­li­ato.

SEMI­RA­MIDE. Ros­sini

Directo: 10 de Marzo de 2018. Dife­rido: 21, 23 y 25 de Abril de 2018

Des­pués de 25 años de ausen­cia retorna al MET esta crea­ción lírica de Ros­sini. La pro­duc­ción es de John Copley y en su elenco par­ti­ci­pan Angela Meade, Eli­za­beth DeS­hong, Javier Cama­rena, Ildar Abdra­za­kov y Ryan Speedo Green. La orquesta es diri­gida por Mau­ri­zio Benini.

COSI FAN TUTTE. Mozart (Nueva Producción)

Directo: 31 de Marzo de 2018. Dife­rido: 5, 7 y 9 de Mayo de 2018.

Nue­va­mente el inigua­la­ble Mozart deleita con una deli­ciosa come­dia sobre la fide­li­dad. La pro­duc­ción es de Phe­lim McDer­mott. El maes­tro David Rober­tson dirige la orquesta y el elenco está enca­be­zado por Chris­top­her Mal­t­man y Kelli O’Hara; el reparto queda com­ple­tado con Amanda Majeski, Serena Malfi, Ben Bliss y Adam Pla­chetka.

LUISA MILLER. Verdi (Por Pri­mera Vez en Alta Definición)

Directo: 14 de Abril de 2018. Dife­rido: 19, 21 y 23 de Mayo de 2018.

Esta pro­duc­ción de Eli­jah Mos­hinsky reúne a la soprano Sonya Yon­cheva en el rol titu­lar, al vete­rano tenor Plá­cido Domingo y des­pués de una larga ausen­cia del MET al tenor polaco Piotr Bec­zala. La orquesta será diri­gida por el gran músico ver­diano James Levine.

Plácido Domingo

Plá­cido Domingo

CEN­DRI­LLON. Mas­se­net (Estreno del MET).

Directo: 28 de Abril de 2018. Dife­rido: 9, 11 y 13 de Junio de 2018.

Este her­moso cuento de hadas de Jules Mas­se­net cuenta con la puesta en escena de de Lau­rent Pelly. La Ceni­cienta será can­tada por Joyce DiDo­nato y en otros roles actua­rán Alice Coote, Kath­leen Kim y Step­ha­nie Blythe. La direc­ción orques­tal será asu­mida por Ber­trand de Billy.

Joyce DiDonato

Joyce DiDo­nato

Las entra­das esta­rán en venta a par­tir del 19 de Julio de 2017 para los miem­bros de Scène y desde el 28 de julio de 2017 para el gran público.

Para infor­ma­ción adi­cio­nal pre­sione aquí 

Cró­nica de un Car­tero Rural

THE POSTMAN’S WHITE NIGHTS. Rusia, 2014. Un film de Andrei Konchalovsky

Con un retraso de casi tres años se acaba de estre­nar en Mon­treal The Postman’s White Nights de Andrei Kon­cha­lovsky quien obtuvo el pre­mio al mejor rea­li­za­dor en el Fes­ti­val de Vene­cia de 2014. El vete­rano cineasta ubica su relato en el norte de Rusia des­cri­biendo las pecu­lia­ri­da­des de un remoto pue­blo cuyo car­tero cons­ti­tuye el medio de comu­ni­ca­ción con el mundo exterior.

Aleksey Tryapitsin

Alek­sey Tryapitsin

La acción trans­cu­rre en una aldea ubi­cada a ori­llas del lago Keno­zero, poblada de casas dis­per­sa­das, donde sus habi­tan­tes ven trans­cu­rrir sus días del mismo modo en que lo hicie­ron sus ante­pa­sa­dos durante siglos, cuyos hábi­tos y cos­tum­bres pare­cie­ran haberse dete­nido en el tiempo. En ese ámbito trans­cu­rre la vida del pro­ta­go­nista de esta his­to­ria con­ce­bida por el rea­li­za­dor y Elena Kise­leva; se trata de Lyokha (Alek­sey Trya­pit­sin), un car­tero de mediana edad, acos­tum­brado a seguir una rutina inque­bran­ta­ble; se levanta, desa­yuna tran­qui­la­mente, uti­liza la tele­vi­sión para impo­nerse de las noti­cias, e inme­dia­ta­mente se vale de su lan­cha a motor para atra­ve­sar el lago y diri­girse al depar­ta­mento de correos de la loca­li­dad donde su jefa (Mar­ga­rita Titova) le entrega la corres­pon­den­cia para ser dis­tri­buida a sus destinatarios.

En su dia­rio queha­cer Lyokya va inter­ac­tuando con los per­so­na­jes de la aldea; entre otros se encuen­tran el poli­cía del dis­trito (Serge Yur­yev), un mal­hu­mo­rado pes­ca­dor depre­sivo (Yury Pan­fi­lov) y un aldeano con pro­ble­mas alcohó­li­cos (Vic­tor Kolo­bov). En todo caso con quien más logra socia­li­zar es con Irina (Irina Ermo­lova), una mujer por quien Lyokha se encuen­tra atraído aun­que ella no res­ponda a sus sen­ti­mien­tos y sobre todo con su hijito Timur (Timur Bon­da­renko) con quien pasa gra­tos momen­tos en su tiempo libre; pre­ci­sa­mente una de las más bellas imá­ge­nes del film tiene lugar cuando este buen hom­bre y el niño visi­tan un cos­mó­dromo mili­tar en donde un cohete es dis­pa­rado desde la base hacia el cielo.

En tér­mi­nos de argu­mento no es mucho lo que real­mente acon­tece aquí; la única nota con­flic­tiva se pro­duce cuando el car­tero com­prueba que le ha sido robado el motor de su lan­cha , hecho que le pro­duce gran frus­tra­ción; pero en última ins­tan­cia la san­gre no llega al río. Más que una his­to­ria tra­di­cio­nal, Kon­cha­lovsky adopta el tono docu­men­tal donde la mayo­ría de los acto­res no pro­fe­sio­na­les y repre­sen­tán­dose a sí mis­mos van impro­vi­sando libre­mente las situa­cio­nes a las que están expues­tos. Den­tro de ese con­texto lo que más des­taca el rea­li­za­dor es el espa­cio abierto de la natu­ra­leza que adquiere dimen­sión pro­ta­gó­nica en el film en tanto que esta gente vive y res­pira a tra­vés de ella; en tal sen­tido la mag­ní­fica foto­gra­fía de Alek­san­der Simo­nov con­tri­buye a real­zar el aspecto visual de un film que se carac­te­riza por su carác­ter con­tem­pla­tivo, lírico y melan­có­lico al ilus­trar la cul­tura de esta comu­ni­dad rural. Jorge Gut­man