Un Exce­lente Film Bélico

DUN­KIRK. Esta­dos Unidos-Gran Bre­taña, 2017. Un film escrito y diri­gido por Chris­top­her Nolan

Como film de gue­rra, Dun­kirk cons­ti­tuye una estu­penda proeza lograda por Chris­top­her Nolan. Si bien en las últi­mas déca­das varias pelí­cu­las del género se han des­ta­cado por su nota­ble cali­dad, como lo fue­ron entre otras Saving Pri­vate Ryan de Ste­ven Spiel­berg, The Thin Red Line de Terrence Malik y más recien­te­mente Hack­saw Ridge de Mel Gib­son, este épico drama his­tó­rico recons­tru­yendo uno de los acon­te­ci­mien­tos más impor­tan­tes que afectó al pue­blo bri­tá­nico durante la Segunda Gue­rra Mun­dial tiene sus carac­te­rís­ti­cas dis­tin­ti­vas, a saber: el relato se desa­rro­lla con esca­sos diá­lo­gos, la narra­tiva evita seguir los cáno­nes tra­di­cio­na­les; la fil­ma­ción com­bi­nada de Imax y 65 mm, per­mite que el espec­ta­dor sea trans­por­tado al cora­zón del con­flicto donde deja de ser un sim­ple obser­va­dor para sumer­girse en total inmer­sión en la dra­má­tica odi­sea vivida por sus protagonistas.

El relato se cen­tra­liza en la ope­ra­ción Dinamo que se desa­rro­lló en los últi­mos días de mayo de 1940 logrando exi­to­sa­mente la eva­cua­ción de más de 300 mil sol­da­dos alia­dos; la mayo­ría de los mis­mos han sido bri­tá­ni­cos y fran­ce­ses que habían que­dado atra­pa­dos en las pla­yas fran­ce­sas de Dun­ker­que des­pués de que Fran­cia fuera ven­cida por el ejér­cito alemán.

Nolan estruc­turó el relato a tra­vés de tres sub­tra­mas narra­das para­le­la­mente en forma no lineal y a tra­vés de pun­tos de vista dife­ren­tes que tie­nen lugar en la tie­rra, el mar y en el aire. Así, en la playa de Dun­ker­que se sigue la tra­yec­to­ria de dos jóve­nes sol­da­dos que bus­can su sal­va­ción como sea posi­ble; en el mar pre­pon­dera un con­junto de flo­ti­llas pro­ce­den­tes de Ingla­te­rra e inte­gra­das por mari­ne­ros civi­les que arries­gando sus vidas frente al ata­que ale­mán demues­tran un enco­mia­ble coraje par­ti­ci­pando en el res­cate de los sol­da­dos; en el espa­cio aéreo se apre­cia la acción de un trio de pilo­tos de la RAF (Real Fuerza Aérea Bri­tá­nica) que deses­pe­ra­da­mente tra­tan de impe­dir los bom­bar­deos en picada de los apa­ra­tos de la Luff­waffe de Alemania.

El film no tiene pro­ta­go­nis­tas por­que en esen­cia se trata de un drama coral donde la pre­sen­cia de un estu­pendo elenco inte­grado por jóve­nes que recién comien­zan como acto­res (Fionn Whi­tehead, Aneu­rin Bar­nard, Tom Glynn-Carney, Barry Keoghan, Harry Sty­les) al lado de otros vete­ra­nos intér­pre­tes (Ken­neth Bra­nagh, Cillian Murphy, Mark Rylance, Tom Hardy, James D’Arcy), cons­ti­tuye uno de los fac­to­res que lo enriquecen.

Kenneth Branagh

Ken­neth Branagh

Una vez más Nolan demues­tra ser un maes­tro en los movi­mien­tos de cámara sumi­nis­trando algu­nas secuen­cias aéreas de gran espec­ta­cu­la­ri­dad. Ade­más supo con­tar con un buen equipo téc­nico donde se des­taca el sober­bio mon­taje de Lee Smith, la des­lum­brante foto­gra­fía de Hoyte van Hoy­tema, los dise­ños de pro­duc­ción de Nat­han Cro­wle y en espe­cial la música de Hans Zim­mer que por sí sola adquiere espe­cial rele­van­cia dado que los efec­tos sono­ros brin­dan al público una sin­gu­lar expe­rien­cia sensorial.

El direc­tor logró un film de reso­nan­cia uni­ver­sal que con­mueve pro­fun­da­mente por la huma­ni­dad que esboza sin ape­lar a melo­dra­má­ti­cos arti­fi­cios sen­ti­men­ta­les; de este modo deja al espec­ta­dor la sen­sa­ción de haber visto una pelí­cula memo­ra­ble. Si cier­ta­mente los alia­dos no gana­ron la bata­lla de Dun­ker­que, Nolan en cam­bio obtiene una gran vic­to­ria al ofre­cer uno de los mejo­res fil­mes de gue­rra rea­li­za­dos hasta la fecha. No resulta arries­gado pre­de­cir que por sus excep­cio­na­les valo­res este film obten­drá varias nomi­na­cio­nes para los Oscars que serán dis­cer­ni­dos en 2018. Jorge Gut­man

Fan­ta­sia 2017

Comen­ta­rio de Jorge Gutman

El Fes­ti­val Inter­na­cio­nal de fil­mes FAN­TA­SIA que comenzó su vigé­sima pri­mera edi­ción el pasado 13 de julio y fina­li­zará el 2 de agosto en Mon­treal pre­senta para la oca­sión una selec­ción de más de 150 lar­go­me­tra­jes y 300 cor­to­me­tra­jes. He aquí algu­nos de los títu­los que EL POPU­LAR ha tenido oca­sión de juzgar.

Un buen docu­men­tal es lo que pro­pone Ars­had Khan en ABU (Canadá). En un relato sen­ci­llo y humano el direc­tor y guio­nista del film pasa revista a su vida comen­zada en Pakis­tán donde nació y fun­da­men­tal­mente enfa­tiza su pro­ble­má­tica rela­ción man­te­nida con algu­nos miem­bros de su fami­lia con espe­cial refe­ren­cia a su padre.

Kahn relata las cir­cuns­tan­cias que moti­va­ron el tras­lado de su fami­lia a Canadá en 1991 y cómo estos inmi­gran­tes tra­tan de asi­mi­larse al nuevo medio; en tal sen­tido para Kahn la adap­ta­ción no ha sido fácil al año­rar su tie­rra natal así como lo que siente al com­pro­bar que el color de su piel en parte lo dis­cri­mina del medio social. El rea­li­za­dor ade­más enfa­tiza las peri­pe­cias atra­ve­sa­das por su cri­sis de iden­ti­dad y cómo el pro­ceso de madu­rez que expe­ri­menta lo impulsa a asu­mir su homo­se­xua­li­dad. En otros aspec­tos se refiere al modo en que los acon­te­ci­mien­tos del 11 de sep­tiem­bre de 2001 lle­ga­ron a influir en el seno de su fami­lia. En la última parte del relato, Khan comenta su tras­lado a Mon­treal, comen­zando a estu­diar cine y es allí donde final­mente encuen­tra el sitio ideal para el desa­rro­llo de sus acti­vi­da­des como cineasta y su rea­li­za­ción personal.

A tra­vés de secuen­cias fil­ma­das en dife­ren­tes momen­tos de su vida, entre­vis­tas man­te­ni­das con algu­nos de sus fami­lia­res –su madre y su her­mana mayor y los pro­pios comen­ta­rios del realizador-, queda refle­jado el com­por­ta­miento cul­tu­ral y tra­di­cio­nal­mente reli­gioso de sus padres que difiere por com­pleto con lo que él sus­tenta, así cómo su orien­ta­ción sexual difi­cul­to­sa­mente acep­tada por ellos motivó a que él se sepa­rara de su fami­lia. Con todo, frente a la inmi­nente muerte de su padre ocu­rrida en 2011 se apre­cia que en última ins­tan­cia se pro­duce una emo­tiva recon­ci­lia­ción donde su pro­ge­ni­tor le mani­fiesta que siem­pre lo ha que­rido. En esca­sos 80 minu­tos, es mucho lo que llega a cap­tarse de este honesto y sen­si­ble documental.

Algu­nas de las peri­pe­cias atra­ve­sa­das por los inmi­gran­tes ile­ga­les que resi­den en los Esta­dos Uni­dos son muy bien ilus­tra­das en MOST BEAU­TI­FUL ISLAND (Esta­dos Uni­dos), un cau­ti­vante thri­ller diri­gido, escrito e inter­pre­tado por Ana Asen­sio. Ella anima a Luciana, una joven espa­ñola que, como muchos otros indo­cu­men­ta­dos, llega a la ciu­dad de Nueva York pro­cu­rando con­cre­tar el mítico sueño ame­ri­cano. Ubi­cando la acción durante una única jor­nada se apre­cia las difi­cul­ta­des que ella atra­viesa para estar al día en el pago de arriendo del humilde depar­ta­mento en el que habita; eso es debido a que los magros ingre­sos que per­cibe dis­fra­zada de pollito para la pro­mo­ción de un sitio de comida no le ayu­dan a resol­ver su situa­ción finan­ciera. Una espe­ranza de mejo­rar su con­di­ción se vis­lum­bra cuando una com­pa­ñera le pro­pone un tra­bajo cir­cuns­tan­cial que le depa­rará una buena suma de dinero. Acep­tada la oferta, ella ignora por com­pleto la pesa­di­lla que pronto vivirá al verse obli­gada a expo­ner su vida en un juego maca­bro que tiene lugar en una excén­trica fiesta a fin de satis­fa­cer el sadismo de un grupo inte­grado por ricos y des­pia­da­dos neo­yor­ki­nos que allí se encuen­tran. Con una esme­rada puesta escé­nica y meticu­losi­dad vol­cada en la des­crip­ción del relato, la direc­tora ha sabido crear un psi­co­drama intri­gante y opre­sivo capaz de man­te­ner la per­ma­nente aten­ción del espec­ta­dor. Este drama, que obliga a refle­xio­nar una vez más sobre la temá­tica de la inmi­gra­ción ile­gal, cons­ti­tuye una buena carta de pre­sen­ta­ción de Asen­sio que mere­ci­da­mente le ha valido para obte­ner el Pre­mio del Jurado y el del Mejor Lar­go­me­traje Narra­tivo en el fes­ti­val SXSW de este año.

Ana Asensio en MOST BEAUTIFUL ISLAND

Ana Asen­sio en MOST BEAU­TI­FUL ISLAND

Si bien la vete­rana rea­li­za­dora Agnieszka Holland es una de las más repre­sen­ta­ti­vas del buen cine polaco, SPOOR (Polonia-Alemania-República Checa-Suecia), su último tra­bajo rea­li­zado con la cola­bo­ra­ción de Kasia Ada­mik, no alcanza a cobrar aliento a pesar de sus bue­nas intenciones.

Agnieszka Mandat en SPOOR

Agnieszka Man­dat en SPOOR

El relato que está basado en la novela de Der Gesang der Fle­der­mäuse de Olga Tokar­czuk trans­cu­rre en una región mon­ta­ñosa ubi­cada en la fron­tera de Polo­nia con la Repú­blica Checa. Allí habita Janina Dus­zejko (Agnieszka Man­dat), una anciana inge­niera jubi­lada que ade­más de ense­ñar en la escuela local es una acé­rrima defen­sora de los ani­ma­les de la región. El con­flicto del film se pro­duce cuando sus dos ama­dos perros des­a­pa­re­cen y todo parece indi­car que los caza­do­res del lugar son los res­pon­sa­bles, lo que deja a Janina alta­mente trau­ma­ti­zada. La trama adquiere el carác­ter de un thri­ller cuando mis­te­rio­sa­mente se pro­duce el ase­si­nato de uno de los caza­do­res y bien pronto los crí­me­nes se van suce­diendo donde en cada caso queda regis­trada las hue­llas de dife­ren­tes ani­ma­les. Aun­que en pri­mera ins­tan­cia, hay cierta intriga que haría supo­ner que se pro­duce una ven­ganza de los ani­ma­les hacia sus ver­du­gos, lo cierto es que esta his­to­ria narrada de manera errá­tica va per­diendo inte­rés a medida que se desa­rro­lla. Aun­que esta come­dia negra tiene como pro­pó­sito mos­trar la con­ducta de una mujer atí­pica y mar­gi­nada deci­dida a enfren­tar un sis­tema auto­ri­ta­rio y patriar­cal, Holland no logra impri­mir la vita­li­dad nece­sa­ria que per­mita cap­tar la empa­tía del espectador.

Con­fir­mando que Fan­ta­sía dedica un buen espa­cio al género de la come­dia, el público tiene opor­tu­ni­dad de dis­fru­tar la con­ti­nua­ción de un risueño retrato fami­liar pre­sen­tado el año pasado con What a Won­der­ful Family. En WHAT A WON­DER­FUL FAMILY! 2 (Japón), se sale al encuen­tro de sus mis­mos per­so­na­jes donde el matri­mo­nio inte­grado por Shuzo Hirata (Isao Has­hi­zume) y su esposa Tomiko (Kazuko Yos­hi­yuki) ha sabido superar los con­flic­tos de antaño cuando ella estaba a punto de sepa­rarse debido a las acti­tu­des egoís­tas de su esposo.

En esta oca­sión, que se desa­rro­lla pocos años des­pués, todo se presta para que la pareja viva en per­fecta armo­nía salvo que existe un fac­tor capaz de alte­rarla; eso se debe a que habiendo per­dido parte del reflejo nece­sa­rio para con­du­cir a causa de su edad, el anciano Shuzo ha oca­sio­nado cier­tas ras­pa­du­ras a su coche; pre­viendo que cause futu­ros acci­den­tes que incluso pudiera hacer peli­grar la vida de ter­ce­ros, su esposa no logra disua­dirlo para que renun­cie a seguir con­du­ciendo. Es así que Kono­suke (Masahiko Nis­hi­mura), el mayor de sus hijos adul­tos, trata de per­sua­dir a su obs­ti­nado padre para que entre­gue las lla­ves del vehículo y renun­cie a su licen­cia. Si bien este inci­dente cons­ti­tuye el pri­mero de los con­flic­tos que plan­tea el relato, la situa­ción se agrava cuando Tomiko decide via­jar de vaca­cio­nes sin su esposo y él invita a su casa a un anti­guo com­pa­ñero de escuela (Nenji Koba­yashi) a quien ha reen­con­trado des­pués de muchos años; ese hecho genera una serie de inci­den­tes que aun­que realís­ti­ca­mente dra­má­ti­cos, el tono de farsa empleado por el rea­li­za­dor Yoji Yamada impide que el relato adquiera dimen­sio­nes sombrías.

Como en el film ori­gi­nal, el direc­tor trata afec­ti­va­mente a sus per­so­na­jes ilus­trando con satis­fac­to­rio humor las dife­ren­tes alter­na­ti­vas que se tra­du­cen en el seno de una fami­lia japo­nesa a tra­vés de tres gene­ra­cio­nes; el resul­tado es una gra­ciosa come­dia que sin ser excep­cio­nal reúne los ingre­dien­tes nece­sa­rios para que el público se entre­tenga sanamente.

Den­tro del cine de Amé­rica Latina, uno de los títu­los de la mues­tra es EL MUERTO CUENTA SU HIS­TO­RIA (Argen­tina) del rea­li­za­dor Fabián Forte en base a un guión que escri­bió junto a Nico­lás Bri­tos. El film es una fan­ta­sía con ingre­dien­tes de horror que lamen­ta­ble­mente resulta fallida. Comen­zando como una come­dia, el relato pre­senta a Angel (Diego Gen­tile), un publi­cista don­jua­nesco y detes­ta­ble por su natu­ra­leza machista. Un buen día tro­pieza en forma ines­pe­rada con un con­junto de vam­pi­re­sas cel­tas que plan­tea ins­tau­rar un matriar­cado en la tie­rra; como con­se­cuen­cia de ese encuen­tro resulta escla­vi­zado por ellas con­vir­tién­dose en un zombi, o sea un muerto en vida. Si acaso la inten­ción del film es mos­trar cómo los misó­gi­nos resul­tan cas­ti­ga­dos, el relato narrado con tra­zos grue­sos y sin autén­tica gra­cia fra­casa en su intento de gene­rar un film de terror que sus­cite interés.

Diego Gentile en EL MUERTO CUENTA SU HISTORIA

Diego Gen­tile en EL MUERTO CUENTA SU HISTORIA

Otro film lati­noa­me­ri­cano es O ANI­MAL COR­DIAL (Bra­sil) de la direc­tora y guio­nista Gabriela Ama­ral Almeida. Con posi­ti­vos ante­ce­den­tes en el cine de horror en el campo del cor­to­me­traje, en su pri­mer lar­go­me­traje la direc­tora con­firma su pre­di­lec­ción por el género al narrar una his­to­ria sem­brada de espanto. La acción que trans­cu­rre en un sofis­ti­cado res­tau­rante bra­si­leño cuenta entre sus per­so­na­jes al dueño del esta­ble­ci­miento, una joven asis­tente, algu­nos emplea­dos ocu­pa­dos en la cocina y tres comen­sa­les de los cua­les, uno de ellos es un poli­cía reti­rado y los otros inte­gran una pareja cele­brando un espe­cial acon­te­ci­miento. El clima se enra­rece con la lle­gada de un par de delin­cuen­tes en un asalto a mano armada; pron­ta­mente todos que­dan atra­pa­dos en el esta­ble­ci­miento y de ahí en más los per­so­na­jes pri­sio­ne­ros en el lugar se con­vier­ten en furio­sos y des­pia­da­dos ani­ma­les tra­tando de sobre­vi­vir la exas­pe­rante pesa­di­lla. Almeida con­si­gue crear un tene­broso clima que va in cres­cendo a medida que el relato trans­cu­rre hasta lle­gar a un angus­tiante e impre­de­ci­ble desen­lace. En esen­cia, éste es un buen film de horror que con­for­mará las expec­ta­ti­vas de los aman­tes del género.

La cri­sis matri­mo­nial es el tema que la direc­tora y guio­nista Marianna Palka enfoca en BITCH (Esta­dos Uni­dos), un film que si bien no es des­de­ña­ble no logra resul­tar del todo con­vin­cente para redon­dear su pre­misa absurda. Adop­tando uno de los dos pape­les pro­ta­gó­ni­cos la rea­li­za­dora anima a Jill, madre de cua­tro hijos meno­res y casada con Bill (Jason Rit­ter), un hom­bre que la des­con­si­dera por com­pleto. Viviendo en una situa­ción de opre­siva rutina ella mani­fiesta ten­den­cias sui­ci­das sin que su marido machista adquiera con­cien­cia de su estado. Es así que un buen día decide ocul­tarse en el sótano de su casa adop­tando el com­por­ta­miento de un perro tanto en sus movi­mien­tos cani­nos como expre­sando con ladri­dos su frus­tra­ción cuando es des­cu­bierta por sus hijos que la hallan des­nuda y ensu­ciada de excre­men­tos. Esta situa­ción des­es­ta­bi­liza por com­pleto la vida fami­liar donde el des­con­cer­tado Bill no logra mane­jar la situa­ción en lo que con­cierne a com­pa­ti­bi­li­zar las obli­ga­cio­nes de su tra­bajo como eje­cu­tivo de una impor­tante empresa con la res­pon­sa­bi­li­dad de man­te­ner el fun­cio­na­miento de su hogar en lo que con­cierne a la ali­men­ta­ción de sus hijos y su envío a la escuela; a todo ello, el clima humano se exas­pera en la medida que su esposa canina sigue enclaus­trada en el sótano. Curio­sa­mente cuando los médi­cos con­si­de­ran que Jill debe ser inter­nada en una clí­nica men­tal, Bill se niega a hacerlo como tam­poco acepta la suges­tión de su cuñada (Jaime King) de reti­rarla de su casa y hacerse cargo de ella.

Marianna Palka en BITCH

Marianna Palka en BITCH

Des­afor­tu­na­da­mente, el guión no encuen­tra la expli­ca­ción lógica para jus­ti­fi­car que esta desolada mujer per­ma­nezca refu­giada sin ali­men­ta­ción alguna y en un estado de degra­da­ción física durante un pro­lon­gado período.

Aun­que se anti­cipa que este surrea­lista drama psi­co­ló­gico está basado en un docu­men­tado caso de estu­dio, tal como aquí está pre­sen­tado no logra total­mente con­ven­cer como una metá­fora de las con­se­cuen­cias que el machismo puede aca­rrear en una rela­ción con­yu­gal. A pesar de las obser­va­cio­nes for­mu­la­das, cabe apre­ciar la bri­llante carac­te­ri­za­ción que Palka obtiene de su per­so­naje como así tam­bién la de Rit­ter como el per­tur­bado marido frente a la ines­pe­rada situa­ción que debe afrontar.

Los her­ma­nos Ben y Jos­hua Saf­die que hace 3 años cau­sa­ron grata impre­sión con Hea­ven knows what vuel­ven a ubi­carse detrás de la cámara ofre­ciendo con GOOD TIME (Esta­dos Uni­dos) un ani­mado thri­ller que en gene­ral fue bien reci­bido en oca­sión de su estreno mun­dial en el último fes­ti­val de Can­nes. Con un guión que les per­te­nece, ade­más de estar bien actuado y cali­brado con pre­ci­sión, el film reúne los requi­si­tos pre­ci­sos para satis­fa­cer al gran público donde una de sus atrac­cio­nes se debe a la pre­sen­cia del popu­lar actor Robert Pat­tin­son, quien aquí apa­rece, total­mente irre­co­no­ci­ble; él da vida a Con­nie, un ladron­zuelo de Queens que mani­fiesta un pro­fundo sen­ti­miento fra­ter­nal hacia su her­mano menor Nick (Benny Saf­die) afec­tado de cierta ines­ta­bi­li­dad men­tal. Para tra­tar de ayu­darlo lo induce a que par­ti­cipe en un asalto ban­ca­rio; si bien el ope­ra­tivo resulta exi­toso, poco tiempo des­pués sur­gen algu­nas com­pli­ca­cio­nes donde la poli­cía arresta a Nick. A fin de per­mi­tir que éste pueda que­dar libre bajo fianza, y dado que el dinero robado no alcanza para pagarla, Con­nie mani­pula a su amiga (Jen­ni­fer Jason Leigh) para que lo ayude a com­ple­tar el monto reque­rido; a par­tir de allí nue­vos obs­tácu­los sur­gi­rán para dar lugar a situa­cio­nes de vio­lenta acción donde entre ellas no están ausen­tes las nue­vas ten­ta­ti­vas de robo y el con­tacto con el mundo mar­gi­nal del bajo fondo. Para dis­fru­tar este film debe­rán dejarse de lado algu­nas situa­cio­nes deci­di­da­mente implau­si­bles; pero el pro­pó­sito de los Saf­die no es pre­ci­sa­mente ofre­cer un relato de verismo psi­co­ló­gico sino más bien un thri­ller pasa­tista de buena tex­tura, per­ma­nente acción con un clima de ten­sión bien logrado y algu­nas esce­nas exce­len­te­mente cap­ta­das como las del asalto ban­ca­rio inicial.

Por su temá­tica, rea­li­za­ción, inter­pre­ta­ción y dra­ma­tismo A TAXI DRI­VER (Corea del Sur) de Jang Hoon es un exce­lente film que basado en hechos reales trans­mite al espec­ta­dor una visión rea­lista de lo acon­te­cido durante la época en que trans­cu­rre la acción. El relato basado en el guión de Eorn Yu-na comienza en Seúl en 1980 intro­du­ciendo a Man-seob (Song Kang-ho), un ani­mado y humilde viudo que vela por su pequeña hija y es taxista; sin embargo las mani­fes­ta­cio­nes estu­dian­ti­les y demos­tra­cio­nes de pro­testa de la pobla­ción que tie­nen lugar en las calles como con­se­cuen­cia de la dic­ta­dura implan­tada por el régi­men mili­tar que detenta el poder, impi­den que pueda efec­tuar su tra­bajo en forma normal.

Song Kang-ho en A TAXI DRIVER

Song Kang-ho en A TAXI DRIVER

Acu­ciado por las deu­das que man­tiene, su situa­ción parece mejo­rar cuando se las inge­nia para trans­por­tar a Peter (Tho­mas Krets­ch­mann), un perio­dista ale­mán que ha lle­gado a Corea del Sur para cap­tar con su cámara los difí­ci­les momen­tos por los que atra­viesa la nación. A cam­bio de una impor­tante suma de dinero, Man debe con­du­cirlo hasta la ciu­dad de Gwangju, que sitiada por el ejér­cito cons­ti­tuye el epi­cen­tro del levan­ta­miento popu­lar que tiene lugar con­tra la dic­ta­dura reinante que ha esta­ble­cido la ley mar­cial. Lo que comienza como una agra­da­ble come­dia cos­tum­brista cede lugar a acon­te­ci­mien­tos dra­má­ti­cos cuando el con­duc­tor y su pasa­jero deben superar los incon­ve­nien­tes inter­pues­tos por el con­trol mili­tar para poder lle­gar a des­tino. Cuando final­mente arri­ban a la ciu­dad, el drama se con­vierte en tra­ge­dia por­que res­pon­diendo al movi­miento popu­lar desatado, el gobierno apela a una vio­len­cia homi­cida que afecta gra­ve­mente a la pobla­ción; en con­se­cuen­cia, las vidas del taxista y del repor­tero están expues­tas a un alto riesgo.

Fun­da­men­tal­mente, el relato es un apa­sio­nante recuento de lo acon­te­cido en los acia­gos días vivi­dos en Gwan­giu entre el 18 y 27 de mayo de 1980 donde en medio del terri­ble caos se esta­blece una gran soli­da­ri­dad entre los dos hom­bres ade­más de refle­jar cómo la ges­tión del taxista con­tri­buyó para que el perio­dista pudiera fil­mar las horri­bles imá­ge­nes; una vez que el repor­tero regresó a Ale­ma­nia las mis­mas fue­ron difun­di­das al mundo y pene­tra­das clan­des­ti­na­mente a Corea del Sur. Este apa­sio­nante film que con­cluye en diciem­bre de 2003 con una escena muy emo­tiva cons­ti­tuye un buen tes­ti­mo­nio para pre­ser­var la memo­ria colec­tiva de un pue­blo a fin de que la vio­len­cia de regí­me­nes dic­ta­to­ria­les no vuelva a repe­tirse. Cabe acla­rar que Jür­gen Hinz­pe­ter ha sido el ver­da­dero nom­bre del perio­dista ger­mano falle­cido en enero de 2016 en tanto que Kim Sa-Bok es el del valiente taxista coreano.

Para infor­ma­ción sobre la pro­gra­ma­ción com­pleta del fes­ti­val como así tam­bién las salas de exhi­bi­ción de Mon­treal pre­sione aquí.

La repo­si­ción de una pieza emblemática

ANGELS IN AME­RICA

La gigan­tesca y mul­ti­pre­miada pieza Angels in Ame­rica de Tony Kush­ner es repuesta en Lon­dres des­pués de 25 años de su estreno a tra­vés de la pro­duc­ción del Natio­nal Thea­tre.

Sub­ti­tu­lada como “una fan­ta­sía gay”, el autor se ins­piró en los acon­te­ci­mien­tos que vivió
Esta­dos Uni­dos a par­tir de los años 80 cuando los estra­gos del SIDA devas­taba a la comu­ni­dad homo­se­xual; en ese enton­ces la indi­fe­ren­cia del gobierno bajo la admi­nis­tra­ción del pre­si­dente Reagan motivó una dila­tada acción para abor­dar este drama. Así, la pieza cons­ti­tuyó en su momento una res­puesta a la cri­sis social y aun­que hoy día el SIDA no es afor­tu­na­da­mente una sen­ten­cia de muerte, la pieza tras­ciende por su con­no­ta­ción moral, sus aspec­tos huma­nos, al pro­pio tiempo que por abar­car impor­tan­tes temas como la into­le­ran­cia, la inmi­gra­ción, la vin­cu­la­ción de la reli­gión con la iden­ti­dad sexual y los idea­les pre­do­mi­nan­tes a nivel nacio­nal.

La obra está estruc­tu­rada en dos par­tes, la pri­mera de ellas se deno­mina Millen­nium Approa­ches y la segunda Peres­troika. A pesar de una dura­ción total de 7 horas, la soli­dez de la pieza no ha sido obs­táculo alguno para que mun­dial­mente haya sido acla­mada como una proeza épica.

James McArdley y Andrew Garfield. (Foto de Helen Maybanks)

James McArd­ley y Andrew Gar­field. (Foto de Helen Maybanks)

En una bre­ví­sima sín­te­sis la his­to­ria se cen­tra­liza en dos pare­jas que se sepa­ran. En una de las mis­mas, Prior Wal­ter (Andrew Gar­field), un joven de 30 años, al haber sido infec­tado por el virus del SIDA es aban­do­nado por Louis Iron­side (James McArdle), su amante judío y teó­rico mar­xista, quien a su vez se rela­cio­nará con el Mor­món de Utah Joe Pitt (Rus­sell Tovey). Este último, que es un encu­bierto homo­se­xual, trata de cubrir las apa­rien­cias man­te­niendo una ima­gen deco­rosa en su frus­trado matri­mo­nio con su depri­mida y neu­ró­tica esposa Har­per (Denise Gough) que final­mente habrá de que­brarse. El aspecto polí­tico de la pieza se mani­fiesta con la dia­bó­lica pre­sen­cia del sinies­tro abo­gado Roy Cohn (Nat­han Lane) que ade­más de ser un homo­se­xual sin con­fe­sarlo y la mano dere­cha de McCarthy se vana­glo­ria de haber con­de­nado a Ethel Rosen­berg (Susan Brown) a la pena capi­tal por haber sido una espía comu­nista. A todo ello el toque surrea­lista de la trama se evi­den­cia con la lle­gada de un ángel (Amanda Lawrence) que des­ciende a la tie­rra para visi­tar a Prior.

Nathan Lane. (Foto de Helen Maybanks).

Nat­han Lane. (Foto de Helen Maybanks)

La puesta escé­nica per­te­nece a la renom­brada direc­tora Marianne Elliot cuya tra­yec­to­ria pro­fe­sio­nal le ha valido haber obte­nido los pre­mios Oli­vier y Tony en pro­duc­cio­nes ante­rio­res; en esta opor­tu­ni­dad la obra ha vuelto a ser elo­giada por parte de la crí­tica en oca­sión de su estreno como así tam­bién lo ha sido el cali­fi­cado elenco que la integra.

Esta impor­tante fan­ta­sía de Kush­ner será trans­mi­tida desde Lon­dres a los cines de Cine­plex en las siguien­tes fechas: la pri­mera parte los días 20 de Julio de 2017 en vivo y en directo mien­tras que el 5 de Agosto de 2017 lo será en dife­rido; la segunda parte ten­drá lugar el 27 de julio de 2017 en directo y el 12 de agosto de 2017 en diferido.

Para infor­marse adi­cio­nal sobre los cines par­ti­ci­pan­tes y horas loca­les de trans­mi­sión pre­sione aquí 

Una Eva y Dos Adanes

SOME LIKE IT HOT

Pro­si­guiendo con la difu­sión de la serie Clas­sic Films, Cine­plex pre­sen­tará Some Like It Hot (1959), con­si­de­rada como una de las come­dias más bri­llan­tes de todos los tiem­pos y sin duda uno de los mejo­res fil­mes rea­li­za­dos por el exce­lente direc­tor Billy Wilder.

Tony Curtis y Jack Lemmon

Tony Cur­tis y Jack Lemmon

La desopi­lante his­to­ria trans­cu­rre en la época de la Ley Seca, más espe­cí­fi­ca­mente en 1929, donde el saxo­fo­nista Joe (Tony Cur­tis) y el con­tra­ba­jista Jerry (Jack Lem­mon) son dos músi­cos de menor cuan­tía viviendo en Chicago. Al haber sido tes­ti­gos cir­cuns­tan­cia­les de la masa­cre de San Valen­tin, son des­cu­bier­tos por una banda de gangs­ters y es así que se ven obli­ga­dos a huir de ellos par­tiendo en tren hacia Miami. Sin dinero dis­po­ni­ble y dis­fra­za­dos de muje­res, donde Joe pasa a ser Josep­hine y Jerry adopta el nom­bre de Daphne, con sus res­pec­ti­vos ins­tru­men­tos logran inte­grarse a una orquesta de seño­ri­tas en la que se encuen­tra la sexy Sugar Cane (Marilyn Mon­roe) como can­tante del grupo acom­pa­ñada de su uke­lele. A par­tir de allí comienza el enredo pro­pio de las come­dias de equi­vo­ca­cio­nes donde Sugar que sueña casarse con un millo­na­rio motiva a que Joe, ocul­tando su adop­tada iden­ti­dad feme­nina, se haga pasar por un mag­nate petro­lero a fin de con­quis­tarla. Al pro­pio tiempo, Jerry en su con­di­ción de mujer se encuen­tra en aprie­tos cuando logra cau­ti­var a un ver­da­dero millo­na­rio (Joe Brown).que la(o) pre­tende; Para peor, el peli­gro ace­cha para ambos simu­la­do­res cuando son divi­sa­dos por los mafio­sos de Chicago y su jefe (George Raft) en el hotel donde se hospedan.

Tony Curtis y Marilyn Monroe

Tony Cur­tis y Marilyn Monroe

Bri­llante en su eje­cu­ción y con un humor irre­sis­ti­ble, Wil­der imprime increí­ble vita­li­dad a un relato que remite a la joco­si­dad refle­jada en los gags de la época del cine mudo; de ese modo logra una hila­rante sátira donde la risa espon­tá­nea aflora sin cesar en el ros­tro del público. Afor­tu­na­da­mente, el rea­li­za­dor ha con­tado con exce­len­tes come­dian­tes donde Tony Cur­tis se luce como el don­jua­nesco saxo­fo­nista y Jack Lem­mon resulta impa­ga­ble per­so­ni­fi­cando a la “damr” que se rinde a su apa­sio­nado pre­ten­diente bai­lando un tango con él; por su parte, la mítica Marilyn Mon­roe como la encan­ta­dora ton­tona que le toca carac­te­ri­zar deleita visual­mente con su carac­te­rís­tica sen­sua­li­dad ade­más de demos­trar bue­nas con­di­cio­nes voca­les inter­pre­tando dos agra­da­bles canciones.

Marilyn Monroe

Marilyn Mon­roe

En esen­cia, este film agra­ciado ade­más por su música, ves­tua­rio e impe­ca­ble esce­no­gra­fía es un exce­lente ejem­plo de inge­nio artís­tico y gran entre­te­ni­miento popu­lar con sus hallaz­gos de estu­penda comi­ci­dad y bri­llan­tes diá­lo­gos. A 58 años de su estreno sus valo­res se man­tie­nen vigen­tes por su gran cali­dad y es por eso que es con­si­de­rado un clá­sico del cine.

La pelí­cula será pro­yec­tada en selec­cio­na­das salas del cir­cuito Cine­plex el 16 y 19 de julio de 2017. Para infor­ma­ción adi­cio­nal sobre los cines par­ti­ci­pan­tes y hora­rios loca­les pre­sione aquí

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Per­dida en París

PARIS PIEDS NUS. Francia-Bélgica, 2016. Un film escrito y diri­gido por Fiona Gor­don y Domi­ni­que Abel.

Aun­que no muy cono­ci­dos en Nor­te­amé­rica, el dúo belga inte­grado por Fiona Gor­don y Domi­ni­que Abel han demos­trado a tra­vés de Rumba (2008) y The Fairy (2011) cómo lograr efi­cien­tes come­dias físi­cas sin ape­lar a chis­tes gro­se­ros o vul­ga­res ni menos aún tener que recu­rrir a situa­cio­nes violentas.

Una vez más el indis­cu­ti­ble talento de la pareja se apre­cia en este film escrito, diri­gido e inter­pre­tado por ellos mis­mos. Como es habi­tual, ambos ape­lan al movi­miento de sus cuer­pos y a sus expre­sio­nes facia­les para pro­du­cir el efecto que de algún modo trae a la memo­ria algu­nas de las joyas del cine de Char­les Cha­plin, Bus­ter Kea­ton y Jac­ques Tati.

Fiona Gordon y Dominique Abel

Fiona Gor­don y Domi­ni­que Abel

El relato es muy sen­ci­llo y no se carac­te­riza pre­ci­sa­mente por ser muy ori­gi­nal pero lo que aquí gra­vita es la forma en que se lo pre­senta per­mi­tiendo que el espec­ta­dor com­pla­cien­te­mente se invo­lu­cre en el mismo. Todo comienza cuando Fiona (Gor­don), una biblio­te­ca­ria cana­diense que vive en una región gélida donde el viento sopla a toda prueba, recibe una carta de su anciana que­rida tía Martha (Emma­nue­lle Riva) que vive en París soli­ci­tán­dole su pronta ayuda; parece ser que la quie­ren ubi­car en un hogar resi­den­cial a lo que ella se niega. De inme­diato Fiona parte a la capi­tal fran­cesa munida de una mochila que porta la ban­dera de Canadá. El con­flicto se pro­duce cuando al lle­gar a des­tino, ella com­prueba que Martha ha des­a­pa­re­cido. Así, per­dida en la ciu­dad y tra­tando de algún modo de ubi­carla, atra­ve­sará por una serie de aven­tu­ras a par­tir del momento que sale al encuen­tro de Dom (Abel), un excén­trico vaga­bundo que vive en una carpa frente al río Sena y que no se des­prende de Fiona.

No es nece­sa­rio seguir narrando lo que acon­tece donde en un mare­mág­num de coin­ci­den­cias se pro­du­cen encuen­tros y des­en­cuen­tros, al ser­vi­cio de una pequeña come­dia bri­llante, exce­len­te­mente coreo­gra­fiada. Den­tro de la livian­dad de la his­to­ria, los direc­to­res gra­ti­fi­can al público con una serie de joco­sos gags físi­cos, un excén­trico romance y la agra­da­ble música donde no falta la pre­sen­cia de un tango rio­pla­tense bai­lado con gra­cia impa­ga­ble por Fiona y Dom. A todo ello, cabe des­ta­car el esplen­dor visual que ofrece la mara­vi­llosa París con­ver­tida en un per­so­naje igual­mente importante.

Acom­pa­ñando a la pareja cen­tral cons­ti­tuye un pla­cer con­tem­plar en un papel secun­da­rio a la gran actriz Emma­nue­lle Riva falle­cida en enero pasado; su actua­ción resulta emo­tiva, tanto en una escena donde se reen­cuen­tra con un anti­guo enamo­rado (Pie­rre Richard), como cuando rea­liza un ascenso noc­turno a la Torre Eiffel.

En con­clu­sión: Gra­cias a una diná­mica rea­li­za­ción y muy buena inter­pre­ta­ción donde se evi­den­cia la buena com­pli­ci­dad de Abel y Gor­don (en la vida real, marido y mujer), el público asiste a un diver­ti­mento atí­pico de irre­sis­ti­ble encanto, ter­nura y melan­co­lía.
Jorge Gut­man