Una Nueva Edi­ción del Fes­ti­val du Nou­veau Cinema (FNC)

Cró­nica de Jorge Gut­man 

El 4 de octu­bre comienza en Mon­treal la cua­dra­gé­sima sexta edi­ción del FNC, el decano de los fes­ti­va­les de cine de Canadá, en donde se habrá de exhi­bir 187 lar­go­me­tra­jes y 181 cor­tos pro­ve­nien­tes de 68 paí­ses dife­ren­tes. Claude Cham­ber­lain, el cofun­da­dor del fes­ti­val y direc­tor de pro­gra­ma­ción ha logrado que el film de aper­tura sea Blade Run­ner 2049 (Esta­dos Uni­dos), el muy aguar­dado tra­bajo del pres­ti­gioso rea­li­za­dor Denis Ville­neuve que es la secuela de la cele­brada pelí­cula de cien­cia fic­ción de 1982 diri­gido por Rid­ley Scott y que será pre­sen­tado en pri­mi­cia exclu­siva. El FNC se pro­lon­gará hasta el 15 de octu­bre clau­su­rán­dose con el film Loving Vin­cent (Gran Bretaña-Polonia) de Dorota Kobiela y Hugh Wel­ch­man; esta pelí­cula de ani­ma­ción versa sobre los últi­mos días del genial artista Vin­cent Van Gogh.

Com­pe­ten­cia Internacional

Son 17 las pelí­cu­las que com­pe­ti­rán por el Louve d’Or, a saber: Ava (Fran­cia), de Léa Mysius); Avant la fin de l’été (Francia-Suiza) de Mar­yam Goor­magh­tigh; Tes­nota (Rusia), de Kan­te­mir Bala­gov; Cocote (Repú­blica Dominicana-Argentina-Alemania), de Nel­son Car­los de los San­tos Arias; Holy Air (Israel), de Shady Srour; Honey­gi­ver among the dogs (Bután), de Dechen Roder; House in the Fields (Marrue­cos, Katar), de Tala Hadid; Inflame (Tur­quía), de Cey­lan Özgun Özçe; Le ciel étoilé au-dessus de ma tête (Fran­cia), de Ilan Klip­per; Lumière d’été (Francia-Japón), de Jean-Gabriel Périot; Meteor­lar (Holanda-Turquía), de Gür­can Kel­tek; La Part du Dia­ble (Canadá) de Luc Bour­don; Sexy Durga (India), de Sanal Kumar Sasid­ha­ran; The­ran Tabou (Aus­tria, Ale­ma­nia), de Ali Soo­zan­deh; Verano 1993 (España), de Carla Simón; Wes­tern (Ale­ma­nia, Bul­ga­ria, Aus­tria), de Valeska Gri­se­bach y Women of the Wee­ping River (Fili­pi­nas), de She­ron Dayoc.

LOVING VIN­CENT

Cine Cana­diense

Como es tra­di­cio­nal, el FNC expone un buen número de fil­mes de Canadá. Ade­más de la pelí­cula en com­pe­ti­ción, este año habrá más de 20 títu­los donde entre otros se encuen­tran los que a con­ti­nua­ción se men­cio­nan : Après coup, de Noël Mitrani; Black Cop, de Cory Bowles; Win­ter Claire, de Sop­hie Bédard Mar­cotte; Dou­ble peine, de Léa Pool;  Mass for shut-ins, de Wins­ton DeGiobbi; Osci­lla­tions, de Ky Nam Le Duc;; Inci­dents reports, de Mike Hool­boom; La Zone, de Denys Des­jar­dins; Nobody’s Mot­her, de Kris­tina Wagen­bauer; Ta peau lisse, de Denis Cöté; Les Affa­més, de Robin Aubert –que hace pocas sema­nas ha sido pre­miado en el Fes­ti­val de Toronto– y Venus, de Eisha Marjara.

Cine de Amé­rica Latina y España

Al igual que en otros fes­ti­va­les inter­na­cio­na­les, la cali­dad del cine de Amé­rica Latina y España es reco­no­cida por el FNC. Ade­más de los fil­mes de la Repú­blica Domi­ni­cana y de España inclui­dos en la com­pe­ten­cia inter­na­cio­nal, he aquí otros títu­los que serán exhi­bi­dos: Bad Lucky Goat (Colom­bia), de Samir Oli­ve­ros; Belle Dormant (España-Francia), de Adolfo Arrieta; Corpo Elé­trico (Bra­sil), de Mar­celo Cae­tano, Don­ke­yote (España-Alemania-Gran Bre­taña), de Chico Pereira; Extraño Pero Ver­da­dero (México) de Michel Lip­kes; Gabriel et a Mon­tanha (Bra­sil), de Felipe Bar­bosa; His­to­rias que Nosso Cinema Nao Con­tava (Bra­sil), de Fer­nanda Pes­soa, La Vida y Nada más (España), de Anto­nio Mén­dez Esparza; Rey (Chile-Francia), de Niles Ata­llah; Últi­mos Días en La Habana (Cuba), de Fer­nando Pérez y Viejo Cala­vera (Bolivia-Qatar), de Kiro Russo.

Cine Inter­na­cio­nal

La pro­gra­ma­ción del FNC incluye impor­tan­tes fil­mes que han mere­cido reco­no­ci­miento en otros fes­ti­va­les inter­na­cio­na­les y que muchos de los mis­mos han sido pre­mia­dos. He aquí una lista incom­pleta que incluye los siguien­tes títu­los:  The Square (Suecia-Alemania-Francia), de Ruben Östlund, Palma de Oro en Can­nes 2017; The Killing of a Sacred Deer (Gran Bretaña-Irlanda), de Yor­gos Lant­hi­mos pre­miado en Can­nes 2017 por el mejor guión;   A Man of Inte­grity (Irán), de Moham­mad Rasou­lof que ha obte­nido el pre­mio de Un cer­tain regard en Can­nes 2017; The Other Side of Hope (Finlandia-Alemania), de Aki Kau­ris­mäki quien obtuvo el Oso de Plata como mejor rea­li­za­dor en Ber­lín 2017; Féli­cité (Francia-Bélgica, Senegal-Alemania), de Alain Gomis, pelí­cula pre­miada con el Oso de Plata en Ber­lín 2017; Love­less (Rusia-Francia), de Andrey Zvya­gin­tsev, Pre­mio del Jurado en el Fes­ti­val de Can­nes 2017; Para­dise (Rusia-Alemania), de Andrei Kon­cha­lovsky quien fue dis­tin­guido como mejor rea­li­za­dor (ex-aequo) en el Fes­ti­val de Vene­cia 2016; In the Fade (Alemania-Francia), de Fatih Akin donde Diane Kru­ger fue pre­miada como la mejor actriz en Can­nes 2017; Won­ders­truck (Esta­dos Uni­dos), de Todd Hay­nes y Call Me By Your Name (Italia-Francia) de Luca Gua­dag­nino. 

Home­naje a Andr­zej Wajda

El gran rea­li­za­dor polaco des­a­pa­re­cido en 2016, que siem­pre man­tuvo una línea de com­pleta inte­gri­dad pro­fe­sio­nal brin­dando un cine de com­pro­miso social y polí­tico, será home­na­jeado con la la pre­sen­ta­ción de cinco de sus fil­mes, entre ellos: The Pro­mi­sed Land (1975), Man of Iron (1981) que reci­bió la Palma de Oro en Can­nes y Katyn (2007). 

Cine Con­cierto

El 13 de octu­bre el FNC pre­sen­tará en fun­ción espe­cial Der Golem, obra expre­sio­nista del cine fan­tás­tico de Ale­ma­nia de 1915 de los rea­li­za­do­res por Paul Wege­ner y Hen­rik Galeen. El mul­ti­fa­cé­tico artista Josh Dol­gin (Soca­lled) y sus invi­ta­dos se han encar­gado de intro­du­cir la banda sonora de esta pelí­cula muda. que relata la his­to­ria de un mons­truo de arci­lla que siem­bra el terror en el gueto judío. El film que fue estre­nado el año pasado en Toronto ahora será visto por pri­mera vez en Montreal.

Las pro­yec­cio­nes de los fil­mes ten­drán lugar en dos salas del Cinema du Parc, la Cine­ma­teca de Que­bec, el Cine Impe­rial, tres salas de Cine­plex Odeon Quar­tier Latin y en el Agora Hydro-Quebec de la UQAM. Para infor­ma­ción sobre la lista com­pleta de fil­mes, pro­gra­ma­ción hora­ria y acti­vi­da­des rela­cio­na­das con el fes­ti­val pre­sione aquí 

Un Canto a la Vida

ET LES MIS­TRALS GAG­NANTS. Fran­cia, 2017. Un docu­men­tal de Anne-Dauphine Julliand

Si en prin­ci­pio el tema cen­tral de este docu­men­tal sobre cria­tu­ras enfer­mas puede resul­tar depri­mente, lo que la novel rea­li­za­dora y escri­tora Anne-Dauphine Julliand ofrece es un relato que cons­ti­tuye un canto a la vida.

La direc­tora vivió la gran tra­ge­dia de una madre que ha per­dido a sus dos niños que resul­ta­ron víc­ti­mas de una extraña enfer­me­dad gené­tica. Ins­pi­rán­dose en su pro­pia expe­rien­cia y como reafir­ma­ción de su fe en la vida, resol­vió inda­gar en lo que acon­tece con cinco niños entre 6 y 9 años de edad que sufren de com­pli­ca­das dolen­cias. Ellos son Cami­lle que padece de un cán­cer que ataca su sis­tema ner­vioso, Ambre pade­ciendo de una grave dolen­cia del cora­zón, Char­les afec­tado por una enfer­me­dad de piel, Tug­dual con un con­si­de­ra­ble tumor en su aorta e Imad que requiere ser some­tido al pro­ceso de diá­li­sis mien­tras aguarda un tras­plante de riñón.

Imad, uno de los niños

Cen­trando su aten­ción en esos chi­cos, la cámara ade­más de ubi­carse en el Hos­pi­tal Robert-Debré de París donde son aten­di­dos, los mues­tra en diver­sas situa­cio­nes del dia­rio vivir; así se los ve reci­biendo una edu­ca­ción for­mal, par­ti­ci­pando en acti­vi­da­des depor­ti­vas, tocando el piano, cul­ti­vando flo­res y jugando con sus ami­gos. Lo que irra­dia de ellos es el opti­mismo que los anima para dis­fru­tar cada ins­tante en forma intensa, a des­pe­cho de las afec­cio­nes sufri­das; así, sin pate­tismo alguno estos niños van con­ta­giando su inocen­cia y espon­tá­nea ale­gría con el público que los contempla.

Entre otros aspec­tos el docu­men­tal ilus­tra la forma en que estos peque­ños héroes inter­ac­túan con sus fami­lia­res, cuyos inte­gran­tes asu­miendo com­ple­ta­mente lo que atra­vie­san sus hijos les brin­dan el máximo cariño y apoyo disi­mu­lando la pena que anida en sus sen­ti­mien­tos. Del mismo modo, la direc­tora mues­tra el exce­lente desem­peño de los médi­cos aten­diendo a estos pacien­tes y en tal sen­tido hay un dejo de admi­ra­ción, si acaso no de emo­ción, al con­tem­plar cómo un devoto doc­tor explica a uno de los chi­cos el pro­ceso de su enfer­me­dad. En todo caso, el espí­ritu de soli­da­ri­dad se mani­fiesta en todo momento por parte de quie­nes par­ti­ci­pan en esta sin­gu­lar his­to­ria de la vida real.

Sobria­mente fil­mado, Julliand contó con el apoyo de un buen equipo téc­nico donde se des­ta­can la cali­dad de la foto­gra­fía como así tam­bién del mon­taje. Con esmero y gran amor la rea­li­za­dora ofrece un film lumi­noso, posi­tivo y alta­mente alec­cio­na­dor para aque­llos padres y fami­lia­res que sobre­lle­van el enorme peso de afron­tar simi­la­res expe­rien­cias. Nin­gún espec­ta­dor per­ma­nece indi­fe­rente al ter­mi­nar la pro­yec­ción y es muy posi­ble que se diga a sí mismo ¡La Vida es Bella!, para­fra­seando al título del bello film de Roberto Benigni. Jorge Gut­man

Un Héroe Reluctante

STRON­GER. Esta­dos Uni­dos, 2017.Un film de David Gor­don Green

La tra­ge­dia de la mara­tón de Bos­ton de abril de 2013 que pro­dujo la muerte de 5 per­so­nas y casi 3 cen­te­na­res de heri­dos ya ha sido tra­tado el año pasado en el film Patriots Day; aquí en cam­bio, la aten­ción se cen­tra en una de las per­so­nas que se encon­traba con­tem­plando la carrera y que como con­se­cuen­cia del dra­má­tico evento resultó gra­ve­mente herida.

Jake Gyllen­haal

Jake Gyllen­haal carac­te­riza al per­so­naje real de Jeff Bau­man, quien en el fatí­dico día al estar ubi­cado en el lugar donde explotó la bomba, per­dió ambas pier­nas. Poco antes del lamen­ta­ble suceso, vemos a Jeff como un joven empleado de Costco, un tanto inma­duro y sin ras­gos espe­cia­les que lo des­ta­quen. Man­te­niendo una rela­ción sen­ti­men­tal inter­mi­tente con Erin (Tatiana Mas­lany), des­pués de la ter­cera rup­tura y a fin de con­gra­ciarse con su enamo­rada, le pro­mete pre­sen­ciar la mara­tón donde ella habrá de correr. Des­pués que la explo­sión se pro­duce, la acción se tras­lada al hos­pi­tal donde se ve al entu­bado Jeff aún en estado incons­ciente; a pesar de haber sal­vado su vida, los médi­cos no tie­nen otra opción que ampu­tarle sus dos pier­nas gan­gre­na­das. Al des­per­tar y reco­brar con­cien­cia, aún sin poder hablar, Jeff escribe en un papel haber visto a uno de los dos her­ma­nos Tsar­naev, auto­res del acto terro­rista; esa infor­ma­ción resul­tará de gran valor para la inves­ti­ga­ción que ten­drá a su cargo el FBI.

Lo que con­ti­núa es un recuento de la manera en que Jeff debe adap­tarse a su nueva con­di­ción de vida, sin­tién­dose pro­fun­da­mente afec­tado emo­cio­nal­mente y vul­ne­ra­ble al tener que valerse de sus pier­nas orto­pé­di­cas para desen­vol­verse, en donde no están ausen­tes las difi­cul­ta­des pro­pias que enfrenta por su dis­ca­pa­ci­ta­ción. La otra cara de esta tra­ge­dia es haberse con­ver­tido en un ines­pe­rado héroe para la pobla­ción de Bos­ton que lo aclama por su valor de resis­ten­cia evi­den­ciado frente al aten­tado sufrido; sin embargo, él rehúsa asu­mir el papel heroico a pesar de que su domi­nante y vul­gar madre alcohó­lica (Miranda Richard­son) desea­ría que no recha­zara la fama de la que es objeto e incluso que acep­tara que Oprah Win­frey viniera a la casa para ser reporteado.

El direc­tor David Gor­don Green en cola­bo­ra­ción con el guio­nista John Pollono que a su vez se basó en el libro de Bau­mann y Bret Wit­ter, efec­túa una narra­ción clá­sica de lo acon­te­cido con Jeff donde lo más rele­vante es la natu­ra­leza que adquiere su vínculo sen­ti­men­tal con Erin. Dado que él asis­tió a la mara­tón con el pro­pó­sito de con­tem­plar la par­ti­ci­pa­ción de su pareja en la mara­tón, la joven expe­ri­menta una mez­cla de afecto, culpa y con­fu­sión, tra­tando de bus­car su reden­ción; es así que se encuen­tra per­ma­nen­te­mente a su lado cui­dán­dolo y ayu­dán­dolo de la mejor manera posi­ble e incluso man­te­niendo con él rela­cio­nes ínti­mas. Pre­ci­sa­mente una de las esce­nas más fuer­tes del relato es cuando ella le anun­cia que está emba­ra­zada y Jeff por su gran inse­gu­ri­dad reac­ciona nega­ti­va­mente frente a la pers­pec­tiva de ser padre.

La pelí­cula, a pesar de que no puede dejar de caer en luga­res comu­nes, evita en todo momento el des­borde melo­dra­má­tico. Siendo un poco exi­gente uno habría deseado que algu­nos per­so­na­jes estu­vie­sen más desa­rro­lla­dos, como por ejem­plo el de Car­los Arre­dondo (Car­los Sanz) quien fue el hom­bre que pron­ta­mente soco­rrió a Jeff cuando se pro­dujo la explo­sión y en donde en un encuen­tro pos­te­rior con él ori­gina una escena con­mo­ve­dora. En líneas gene­ra­les el film arroja un saldo posi­tivo, sobre todo por la exce­lente com­po­si­ción que Gyllen­haal logra de su per­so­naje que para­dó­ji­ca­mente adquiere gran­deza a causa de su des­gra­cia. Jorge Gut­man

Una Cri­sis Existencial

BRAD’S STA­TUS. Esta­dos Uni­dos, 2017. Un film escrito y diri­gido por Mike White

En inglés existe un muy cono­cido pro­ver­bio que afirma “the grass is always gree­ner on the other side” que tra­du­cido lite­ral­mente sería que “el pasto es siem­pre más verde del otro lado de la valla”; en reali­dad quiere sig­ni­fi­car que el resto del mundo está mejor que uno mismo. Eso es lo que siente el pro­ta­go­nista de esta his­to­ria, tal como lo des­cribe el direc­tor y guio­nista Mike White.

Ben Sti­ller

Demos­trando que ade­más de buen cómico puede igual­mente enca­rar pape­les de enver­ga­dura dra­má­tica, el popu­lar actor Ben Sti­ller ofrece una bri­llante carac­te­ri­za­ción de Brad, un hom­bre de fami­lia de 47 años de edad, casado con Mela­nie (Jenna Fis­cher), una mujer que ade­más de esposa es su gran amiga, y padre de Troy (Aus­tin Abrams), un ado­les­cente de 17 años que habiendo fina­li­zado sus estu­dios de ense­ñanza media aspira pro­se­guir una carrera universitaria.

Viviendo en Sacra­mento, en la vista de quien lo observa Brad parece tener todo a su favor si se con­si­dera que pro­fe­sio­nal­mente es un alto eje­cu­tivo de una orga­ni­za­ción sin fines de lucro, dis­fruta de un buen pasar eco­nó­mico y cuenta con una bella fami­lia. Sin embargo, atra­ve­sando una cri­sis exis­ten­cial se con­si­dera pro­fun­da­mente insa­tis­fe­cho pen­sando que quie­nes fue­ron sus com­pa­ñe­ros de uni­ver­si­dad eco­nó­mi­ca­mente lle­ga­ron a ser mucho más adi­ne­ra­dos que él. A tra­vés de sus con­ti­nua­das medi­ta­cio­nes uti­li­zando su voz en off uno se impone de sus ansie­da­des, des­ve­los y angus­tia que lo corroen al com­pro­bar que el idea­lismo de sus años de juven­tud no se con­cre­ta­ron al lle­gar a esta etapa de su vida.

Todas las inse­gu­ri­da­des de Brad se evi­den­cian con más inten­si­dad en opor­tu­ni­dad de acom­pa­ñar al talen­toso músico que es Troy para pasar una entre­vista en la pres­ti­giosa Uni­ver­si­dad de Har­vard; des­afor­tu­na­da­mente, la misma no pudo con­cre­tarse por­que por equi­vo­ca­ción llegó a la cita un día des­pués de la fecha pro­gra­mada. A fin de resol­ver el ines­pe­rado incon­ve­niente, Brad dejando a un lado su orgu­llo recu­rre a Craig (Michael Sheen), uno de sus anti­guos cama­ra­das que en la actua­li­dad es un influ­yente comen­ta­rista polí­tico, para que a tra­vés de sus con­tac­tos con las auto­ri­da­des de la uni­ver­si­dad con­siga que su hijo pueda ser entrevistado.

Una expe­rien­cia espe­cial atra­ve­sará Brad durante su esta­día en Bos­ton cuando llega a cono­cer a Ananya (Shazi Raja), una estu­diante de Har­vard que ha sido com­pa­ñera de estu­dios de su hijo; en una intensa con­ver­sa­ción man­te­nida con él, la joven plena de una inusual madu­rez le ofrece una buena lec­ción demos­trán­dole que sus lamen­tos y frus­tra­cio­nes resul­tan com­ple­ta­mente inaceptables.

Aun­que el con­ti­nuo males­tar anímico de Brad puede a la pos­tre resul­tar ago­ta­dor y final­mente deje sin res­puesta a su cues­tio­na­miento exis­ten­cial, el com­por­ta­miento absur­da­mente natu­ral de este per­so­naje logra en Sti­ller com­pleta auten­ti­ci­dad y es gra­cias a su actua­ción que prin­ci­pal­mente el film se deja ver. Jorge Gut­man

Una Nueva Era para Les Grands Ballets

PRI­MER ESPEC­TACULO DE LA TEMPORADA

La tem­po­rada 2017 – 2018 de Les Grands Ballets (LGB) adquiere carac­te­rís­ti­cas espe­cia­les por dos moti­vos impor­tan­tes. En pri­mer lugar la com­pa­ñía cuenta con la pre­sen­cia de su nuevo direc­tor artís­tico Ivan Cava­llari quien diseñó una pro­gra­ma­ción alta­mente pro­me­te­dora; la misma está ins­pi­rada por la música y espi­ri­tua­li­dad tra­tando de brin­dar la opor­tu­ni­dad a jóve­nes coreó­gra­fos pro­ve­nien­tes de dis­tin­tos rin­co­nes del mundo. El otro aspecto des­ta­ca­ble es la inau­gu­ra­ción de su nueva y mag­ní­fica sede des­ti­nada a la danza que se encuen­tra ubi­cada en el Edi­fi­cio Wil­der Espace, en pleno cora­zón del Quar­tier des spectacles.

Les Grands Ballets Orches­tra (Foto de Les Grands Ballets)

El pri­mer pro­grama incluiye dos impor­tan­tes obras musi­ca­les inter­pre­ta­das por la Orquesta de Les Grands Ballets de 80 músi­cos y solis­tas. La pri­mera de las mis­mas es Sta­bat Mater, la crea­ción barroca de Gio­vanni Bat­tista Per­go­lesi quien la com­puso en 1736 en un monas­te­rio fran­cis­cano, en las últi­mas sema­nas de su vida. Este poema de pro­fundo con­te­nido reli­gioso inme­dia­ta­mente logró un gran éxito en el con­ti­nente euro­peo y su manus­crito sir­vió de ins­pi­ra­ción en la adap­ta­ción rea­li­zada por otros músi­cos; ahora es revi­vida por LGB a tra­vés de la visión coreo­grá­fica del joven artista rumano Edward Clug, quien es con­si­de­rado como uno de los coreó­gra­fos más impor­tan­tes en el género de la danza contemporánea.

STA­BAT MATER (Foto de Les Grands Ballets. Bai­la­rina Vanesa Garcia-Ribala Montoya)

La Sin­fo­nía N° 7 de Beet­ho­ven inte­gra la segunda parte del pro­grama que fue adap­tada para la danza por el bri­llante coreó­grafo Uwe Scholz (1958 – 2004) des­a­pa­re­cido a tem­prana edad. La musi­ca­li­dad de esta com­po­si­ción estre­nada en Viena en diciem­bre de 1813 fue una de las favo­ri­tas del genio de Bohn y es una de sus más popu­la­res crea­cio­nes; así, dado la sen­ci­llez y la extra­or­di­na­ria riqueza musi­cal de su segundo movi­miento (Alle­gretto), el mismo ha sido uti­li­zado como tema cen­tral en varios fil­mes. Teniendo en cuenta que Richard Wag­ner des­cri­bió a esta obra como “la apo­teo­sis de la danza”, genera gran expec­ta­tiva el de apre­ciar cómo esta com­po­si­ción musi­cal se armo­niza con los pasos de baile.

El espec­táculo es pre­sen­tado los días 11, 12, 13, 14, 19, 21, 26, 27 y 28 de octu­bre (20h00) en el Tea­tro Mai­son­neuve de la Place des Arts. Para infor­ma­ción adi­cio­nal pre­sione aquí