La Tra­ge­dia Lírica de Bellini

NORMA DESDE EL MET

Inau­gu­rando una nueva tem­po­rada de trans­mi­sio­nes desde el Met de Nueva York a nume­ro­sos cines del mundo, Canadá ten­drá opor­tu­ni­dad de juz­gar Norma, la tra­ge­dia lírica con música de Vin­cenzo Bellini y libreto de Felice Romani.

Esta ópera, una de las más impor­tan­tes repre­sen­tan­tes del bel canto fue estre­nada en La Scala de Milán en diciem­bre de 1831 y es la más impor­tante de las 10 com­pues­tas por Bellini; ade­más de ser una de las más cono­ci­das a nivel internacional.

Son­dra Rad­va­novsky. (Foto de Ken Howard del MET)

La acción se desa­rro­lla en el siglo I antes de Cristo en la Galia bajo ocu­pa­ción romana. Es allí donde el per­so­naje titu­lar, una suprema sacer­do­tisa del clan de los drui­das, es la amante secreta del pro­cón­sul romano Pollione, con quien ha tenido dos hijos. El con­flicto se pro­duce cuando él tiene la inten­ción de dejarla al sen­tir que ama a Adal­gisa, quien es tam­bién una druida sacerdotisa.

Son­dra Rad­va­novsky y Joseph Calleja. Foto de Ken Howard del MET)

El rol de Norma es uno de los más com­ple­jos del reper­to­rio lírico y gran­des can­tan­tes han tenido opor­tu­ni­dad de ani­marla a tra­vés de los años, tales como la gran María Callas, la aus­tra­liana Joan Sut­her­land, Mon­tse­rrat Caba­llé, Beverly Sills y Renata Scotto, entre otras. Para esta pro­duc­ción a cargo del direc­tor David McVi­car, es la soprano Son­dra Rad­va­novsky la encar­gada de trans­mi­tir los sen­ti­mien­tos pro­fun­dos y con­tra­dic­to­rios que se anidan en este com­plejo per­so­naje frente a un amor no corres­pon­dido que final­mente desem­boca en tragedia.

La diva obtuvo el año pasado un estu­pendo éxito repre­sen­tando ese papel para la Com­pa­ñía de Opera de Toronto brin­dando gran inten­si­dad en la inter­pre­ta­ción del céle­bre aria Casta Diva. En los otros dos pape­les impor­tan­tes, la mezzo soprano Joyce DiDo­nato carac­te­riza a Adal­gisa y el tenor Joseph Calleja inter­preta a Pollione; en roles de apoyo actúan el bajo Matt­hew Rose como Oro­veso –el padre de Norma y el líder del clan de los druidas-, el tenor Adam Die­gel como Fla­vio –el com­pa­ñero de Pollione– y la soprano Miche­lle Brad­ley como Clo­tilde –la amiga de Norma. La direc­ción músi­cal está a cargo del maes­tro Carlo Rizzi, en tanto que Robert Jones es res­pon­sa­ble de la escenografía.

Norma será trans­mi­tida en Canada en los cines de Cine­plex en vivo y en directo el 7 de octu­bre de 2017, y vol­verá a ser difun­dida los días 4, 6 y 8 de noviem­bre de 2017. Para infor­ma­ción sobre las salas de exhi­bi­ción y los hora­rios loca­les per­ti­nen­tes, pre­sione aquí

Un Exce­lente Espec­táculo Musical

Cró­nica de Jorge Gutman

DEMAIN MATIN, MON­TREAL M’ATTEND.  Autor; Michel Trem­blay – Música: Fra­nçois Dom­pie­rre - Adap­ta­cion y Direc­ción: René Richard Cyr – Elenco: Gene­viève Ala­rie, Hélène Bour­geois Leclerc, Kath­leen For­tin, Miche­lle Labonté, Chris­tian Laporte, Marie-Andrée Lemieux, Benoît McGin­nis, Lau­rent Paquin. – Coro: Bryan Audet, Gene­viève Beau­det, Gui­llaume Borys, Jade Bru­neau, Marie-Pierre de Brenne, José Dufour, Myriam Four­nier, Gabriel Lemire — Esce­no­gra­fía; Jean Bard — Ves­tua­rio: Judy Jon­ker – Ilu­mi­na­ción: Erwann Ber­nard – Con­cep­ción Video: Nor­mal Stu­dio, Felix Fradet-Faguy Arre­glos y Direc­ción Musi­cal: Chris Bari­llaro - Ins­tru­men­tis­tas: Chris Bari­llaro, Paul Car­ter, Peter Colan­to­nio, Mario Hébert y Fra­nçois Marion — Maqui­llaje: Angelo Bar­setti - Dura­ción: 1 hora y 45 minu­tos (sin entre­acto). Repre­sen­ta­cio­nes: Hasta el 22 de octu­bre de 2017 en el Théâ­tre du Nou­veau Monde (www.tnm.qc.ca)

El caba­ret tea­tral con­ce­bido en 1970 por el mítico autor cana­diense Michel Trem­blay y el exce­lente com­po­si­tor Fra­nçois Dom­pie­rre cobra nueva vida en la bri­llante come­dia musi­cal que ha sido repuesta por el TNM como pri­mera pro­duc­ción de la tem­po­rada 2017 – 2018. Para comen­zar cabe indi­car que como todo clá­sico esta pieza man­tiene la riqueza, ori­gi­na­li­dad y fres­cura lograda hace 47 años.

Marie-Andrée Lemieux. (Foto de Yves Renaud)

Uno de los gran­des méri­tos de la actual pro­duc­ción es que Trem­blay ha con­fiado ple­na­mente en la inge­nio­si­dad de René Richard Cyr, uno de los más impor­tan­tes direc­to­res del tea­tro cana­diense. Aquí, gra­cias a su adap­ta­ción –donde algu­nas situa­cio­nes gra­cio­sas han sido muy bien moder­ni­za­das– y diná­mica puesta escé­nica, el con­te­nido de la obra rebosa enco­mia­ble vita­li­dad; en tal sen­tido es fácil cons­ta­tar que la com­pli­ci­dad man­te­nida del direc­tor con el gran autor ha sido com­pleta como igual­mente lo demos­trara con otras de sus crea­cio­nes (Les Belles-soeurs, Le Chant de Sainte Car­men de la Main).

Hélène Bour­geois Leclerc y Marie-Andrée Lemieux (Foto de Yves Renaud)

La trama de la pieza aun­que en apa­rien­cia sen­ci­lla, no lo es tanto. En una breve sín­te­sis, Trem­blay relata la aspi­ra­ción de la joven Louise Tétrault quien vive en una pequeña ciu­dad de la pro­vin­cia de Que­bec y tra­baja como mesera en un res­tau­rante local; como apa­sio­nada de la can­ción, des­pués de haber ganado un con­curso ama­teur como can­tante, intenta triun­far como tal en Mon­treal. Para ello da por hecho que su her­mana Rita, que dejó su hogar natal para vivir en la gran metró­poli y que se con­vir­tió en estre­lla del ambiente de varieté con el nom­bre de Lola Lee, habrá de ayu­darla en su pro­pó­sito. Sin embargo, al lle­gar a des­tino, Louise cons­tata que la situa­ción no se pre­senta como ella ima­ginó; eso es debido a que Rita, presa de inse­gu­ri­dad de que alguien pueda rele­varla de la posi­ción que ocupa, no esca­tima recurso alguno para tra­tar de disua­dir a su her­mana mos­trán­dole el ros­tro nega­tivo del mundo del espec­táculo y el modo no muy reco­men­da­ble en que ella se inició para lle­gar a la posi­ción actual.

Kath­leen For­tin (Foto de Yves Renaud)

Aun­que el desa­rro­llo de la acción trans­cu­rre en la ciu­dad de Mon­treal de la década del 70, los temas que aquí aborda Trem­blay son atem­po­ra­les. Así, los egos, la envi­dia, la hipo­cre­sía, los gol­pes bajos, el ful­gor de la glo­ria que puede des­a­pa­re­cer repen­ti­na­mente y el des­pia­dado mundo del deno­mi­nado “show busi­ness” son aspec­tos que hoy día man­tie­nen plena vigencia.

A los valo­res intrín­se­cos de la obra, se agrega la pre­sen­cia de un elenco que ha res­pon­dido mag­ní­fi­ca­mente a las direc­ti­vas impar­ti­das por Cyr trans­mi­tiendo el espí­ritu humano que siem­pre se apre­cia en las obras de Trem­blay. En pri­mer lugar impre­siona Marie-Andrée Lemieux que cons­ti­tuye una ver­da­dera reve­la­ción ofre­ciendo la dul­zura y total inocen­cia de Louise al aguar­dar que su her­mana mayor le brinde su apoyo. Hélène Bour­geois Leclerc dando vida a una vul­ne­ra­ble Lola Lee logra la inme­diata empa­tía del público. Entre otros acto­res Lau­rent Paquin fas­cina encar­nando a un paté­tico tra­vesti, Kath­leen For­tin da en el justo tono como la encar­gada de un bur­del y Benoît Gin­nis una vez más con­firma el gran actor que es ani­mando a un excén­trico periodista.

El elenco (Foto de Yves Renaud)

Tra­tán­dose de un tea­tro musi­cal otro de los méri­tos de esta valiosa pro­duc­ción reside en la forma como el texto y la música se com­bi­nan armo­nio­sa­mente; en ese aspecto la con­tri­bu­ción del bri­llante com­po­si­tor Fra­nçois Dom­pie­rre es nada menos que esplen­do­rosa a tra­vés de las bellas can­cio­nes con­ce­bi­das que van impul­sando la pro­gre­sión dra­má­tica del relato. A ello se agrega la muy buena voca­li­za­ción de los acto­res que las inter­pre­tan y la mag­ní­fica par­ti­ci­pa­ción del arre­glo y direc­ción musi­cal de Chris Bari­llaro con sus impe­ca­bles ins­tru­men­tis­tas, opti­mi­zando el resul­tado final.

Imbuido de un ritmo cons­tante, Cyr ha per­mi­tido que, Demain matin, Mon­tréal m’attend luzca como un fas­ci­nante y colo­rido espec­táculo musi­cal que ajus­ta­da­mente entre­mez­cla el drama, la come­dia, y un humor sagaz que nunca des­borda en la cari­ca­tura y que huma­na­mente logra con­mo­ver. Dicho lo que ante­cede, con esta pro­duc­ción el TNM per­mite que el espec­ta­dor dis­frute de una exce­lente velada teatral.

Ocul­tando la Orien­ta­ción Sexual

BEACH RATS. Esta­dos Uni­dos, 2017. Un film escrito y diri­gido por Eliza Hittman

Aden­trán­dose en la sexua­li­dad mas­cu­lina, el film de Eliza Hitt­man cons­ti­tuye una buena des­crip­ción de los sen­ti­mien­tos de un ado­les­cente que se debate frente a sus pul­sa­cio­nes homo­eró­ti­cas y que se resiste a revelarlas.

Harris Dickin­son

Teniendo como esce­na­rio la ciu­dad de Broo­klyn y en pleno período esti­val, el relato de la direc­tora intro­duce a Fran­kie (Harris Dickin­son) un joven reser­vado de 19 años de edad que evita exte­rio­ri­zar a su fami­lia y al núcleo social que lo rodea su ver­da­dera orien­ta­ción sexual. En lo que con­cierne a los suyos, él con­vive con su padre (Neal Huff) mori­bundo por el cán­cer que lo está ani­qui­lando, su madre (Kate Hodge) que aten­ta­mente observa su com­por­ta­miento mis­te­rioso y su her­mana menor que está aso­mán­dose a la ado­les­cen­cia. En esas cáli­das jor­na­das de verano, durante el día el mucha­cho dis­trae su tiempo junto a su barra de cono­ci­dos de baja calaña que igno­ran su incli­na­ción sexual y que jun­tos encuen­tran pre­di­lec­ción en el con­sumo de livia­nas dro­gas; por las noches, pasea por Coney Island pro­cu­rando esta­ble­cer encuen­tros for­tui­tos con hom­bres que han sido con­tac­ta­dos pre­via­mente vía inter­net en la habi­ta­ción de su hogar, a escon­di­das de su madre.

Haciendo esfuer­zos para modi­fi­car su natu­ra­leza sexual Fran­kie se vin­cula con la joven Simone (Made­line Weins­tein) con quien trata de inti­mar para demos­trar a sí mismo y ante ter­ce­ros su mas­cu­li­ni­dad; en todo caso, esa rela­ción no alcanza a fructificar.

Más que el desa­rro­llo de una his­to­ria lineal, Hitt­man dedica su aten­ción al estu­dio carac­te­ro­ló­gico de su prin­ci­pal per­so­naje y en tal sen­tido lo logra ple­na­mente. Aquí ha con­se­guido que Dickin­son ofrezca los varia­dos mati­ces por los que atra­viesa Fran­kie; ade­más de su buena pre­sen­cia física, el joven actor bri­tá­nico a tra­vés de su mirada tra­duce inten­sa­mente la vívida ten­sión que expe­ri­menta el intro­ver­tido per­so­naje debido a la inco­mo­di­dad, vul­ne­ra­bi­li­dad y con­fu­sión interna que siente al no que­rer asu­mir su iden­ti­dad sexual frente al mundo exte­rior que lo rodea, sobre todo sabiendo la homo­fo­bia de sus cama­ra­das. En un papel secun­da­rio sobre­sale la actua­ción de Hodge como la madre del pro­ta­go­nista que que­riendo a su hijo intuye que algo inquie­tante le está acon­te­ciendo; igual­mente se des­taca Weins­tein ani­mando a la chica que se siente atraída hacia Fran­kie pero com­prende que su rela­ción con él dista de satis­fa­cerla sexualmente.

Aun­que los res­tan­tes per­so­na­jes están desa­rro­lla­dos de manera más super­fi­cial, el film resulta atrac­tivo por los fac­to­res ante­rior­mente apun­ta­dos. En los aspec­tos téc­ni­cos de pro­duc­ción, se dis­tin­guen la lograda foto­gra­fía de Helene Lou­vart otor­gando un clima atmos­fé­rico rea­lista a los casua­les encuen­tros noc­tur­nos de Fran­kie en Coney Island, así como los bue­nos dise­ños de pro­duc­ción de Grace Yun y la apro­piada banda sonora del com­po­si­tor Nick Leon. Jorge Gut­man

Un Ballet Vanguardista

GOL­DEN LOTUS 

En oca­sión de la impor­tante gira cana­diense rea­li­zada por los bai­la­ri­nes del pres­ti­gioso BeI­jing Dance Thea­ter, en pocos días más el público de Mon­treal ten­drá la opor­tu­ni­dad de apre­ciar el ballet Gol­den Lotus / lLo­tus d’Or. 

Fun­dada en 2008, esta com­pa­ñía pri­vada china sin fines de lucro com­bina el ballet con la danza con­tem­po­rá­nea bajo la direc­ción de la coreó­grafa Wang Yuan­yuan. Desde su estreno mun­dial en 2011 en Hong Kong, Gol­den Lotus, ins­pi­rado en una céle­bre novela eró­tica del siglo XVII que había sido prohi­bida en China por su natu­ra­leza sexual y con­te­nido polí­tico, ha logrado un gran éxito. Dicho suceso ha sido rati­fi­cado en Ale­ma­nia, Ita­lia, Holanda, Ingla­te­rra, Dina­marca y en Esta­dos Uni­dos en las ciu­da­des de Chicago, Washing­ton y Nueva York. Más de 20 gran­des capi­ta­les del mundo han reci­bido con igual entu­siasmo este espec­táculo que se anun­cia como fuera de lo común.

Des­cu­briendo la sen­sua­li­dad, la exce­len­cia de este moderno ballet chino basado en una lite­ra­tura sul­fu­rosa plena de pasión, desilu­sión y deses­pe­ra­ción, segu­ra­mente dejará gra­ta­mente sor­pren­dida y mara­vi­llada a la audien­cia de Montreal.

El espec­táculo ten­drá lugar en la sala del Tea­tro Mai­son­neuve el 1 y 2 de octu­bre a las 19h30. Para infor­ma­ción adi­cio­nal y la adqui­si­ción de entra­das puede visi­tarse el sitio placedesarts.com y/o tele­fó­ni­ca­mente al 514 – 842-2112.

TIFF 2017. Comen­ta­rios de Films (4)

Cró­nica de Jorge Gutman

El docu­men­tal Ex Libris –The New York Public Library (Esta­dos Uni­dos), del octo­ge­na­rio rea­li­za­dor Fre­de­rick Wise­man es una obra de arte que sin duda satis­fará al público más exi­gente. A pesar de sus 3 horas y 17 minu­tos de dura­ción no hay un solo momento en que el inte­rés decaiga debido al tra­di­cio­nal esmero del excep­cio­nal docu­men­ta­lista cui­dando de que no exis­tan tiem­pos muer­tos. Como su título lo indica, el docu­men­tal se refiere a la gran biblio­teca pública neo­yor­kina ubi­cada en el 476 de la 5ta. Ave­nida de Man­hat­tan como así tam­bién a las múl­ti­ples face­tas que se apre­cian en algu­nas de sus 87 sucur­sa­les ubi­ca­das en la ciu­dad; al hacerlo, como ya es su norma, Wise­man imprime una gran huma­ni­dad a lo que expone.

Teniendo en cuenta que esta biblio­teca –la cuarta más grande del mundo– está al ser­vi­cio de la cul­tura pública, su fun­ción no se limita a per­mi­tir que el público acuda a sus salo­nes para la lec­tura, prés­tamo de libros, CDs y mate­rial de video. A tra­vés de lo que se apre­cia, la ins­ti­tu­ción rea­liza una labor didác­tica, alta­mente edu­ca­cio­nal y pro­fun­da­mente social obser­vando las acti­vi­da­des vin­cu­la­das con infan­tes, chi­cos, ado­les­cen­tes y adul­tos de toda edad inclu­yendo a los invi­den­tes con las cla­ses impar­ti­das para que pue­dan leer en Brai­lle. A todo ello es extra­or­di­na­ria­mente meri­to­rio que la aso­cia­ción de esta ins­ti­tu­ción con otros orga­nis­mos cul­tu­ra­les, como lo es por ejem­plo el Lin­coln Cen­ter, per­mita que el público pueda asis­tir a con­cier­tos gra­tui­tos, o bien par­ti­ci­par en mesas redon­das ana­li­zando los méri­tos del rea­lismo mágico a tra­vés de la novela de Gabriel Gar­cía Már­quez “El Amor en los Tiem­pos del Cólera”.

La riqueza del film igual­mente se debe a las visi­tas rea­li­za­das por un buen número de expo­si­to­res donde a tra­vés de sus con­fe­ren­cias, el púbico tiene la opor­tu­ni­dad de apre­ciar temas de indis­cu­ti­ble inte­rés, como es el caso del renom­brado bió­logo evo­lu­tivo Richard Daw­kins expo­niendo su punto de vista crí­tico sobre la teo­ría crea­cio­nista. No menos atrac­tiva es la par­ti­ci­pa­ción del músico Elvis Cos­te­llo, así como la del poeta Miles Hodges.

El docu­men­tal mues­tra algu­nas de las con­ver­sa­cio­nes que tie­nen lugar entre los miem­bros del con­sejo de admi­nis­tra­ción de la ins­ti­tu­ción en rela­ción al finan­cia­miento del sec­tor púbico que alcanza a un 60% y a la posi­bi­li­dad de aumen­tar las dona­cio­nes pri­va­das; otro tema de dis­cu­sión está refe­rido a la mejor forma de satis­fa­cer a la nueva gene­ra­ción de lec­to­res de la era digi­tal mediante el empleo de libros electrónicos.

Wise­man no inter­viene en momento alguno, dejando que su cámara y el direc­tor de foto­go­ra­fía John Davey cap­ten las imá­ge­nes de los libros, de la gente ávida de cono­ci­mien­tos y en gene­ral de sus dife­ren­tes acti­vi­da­des cul­tu­ra­les, como medio con­tun­dente para soli­di­fi­car la demo­cra­ti­za­ción de la sociedad.

Gra­cias a este gran maes­tro del cine el espec­ta­dor accede a un docu­men­tal fas­ci­nante y absor­bente que le hace cono­cer valio­sos aspec­tos iné­di­tos de esta magna ins­ti­tu­ción pública.

El cele­brado rea­li­za­dor y guio­nista Hiro­kazu Kore-eda por pri­mera vez incur­siona en un tema poli­cial con The Third Mur­der (Japón) que en cier­tos momen­tos parece remon­tarse a algu­nos de los rela­tos de Agatha Chris­tie, aun­que de nin­gún modo alcanza el nivel de exce­len­cia de la extra­or­di­na­ria nove­lista bri­tá­nica. No es indis­cre­ción alguna reve­lar que en la pri­mera escena se con­tem­pla a Misumi (Köji Yakusho), un cri­mi­nal que en un lugar des­cam­pado roba y mata a un indus­trial. Como lo indica su título se trata de un ter­cer ase­si­nato por­que en el pasado ya había regis­trado otros dos crí­me­nes que le valió 30 años de pri­sión. No hay en prin­ci­pio intriga alguna ya que Misumi con­fiesa ante la auto­ri­dad poli­cial que él ha sido el ase­sino y la audien­cia no duda de tal hecho.

Masaharu Fuku­yama en THE THIRD MURDER

La zona nebu­losa comienza a sur­gir cuando el abo­gado Shi­ge­mori (Masaharu Fuku­yama), encar­gado de su defensa al entre­vis­tar a su cliente duda sobre la real moti­va­ción que le con­dujo a come­ter el ase­si­nato. Al avan­zar la inves­ti­ga­ción que rea­liza van sur­giendo ele­men­tos con­tra­dic­to­rios como los rumo­res de que la señora del occiso había encar­gado a Misumi que eje­cu­tara a su marido, o bien que fue la ado­les­cente hija de la víc­tima que pidió que lo matara por haberla vio­lado. A medida que el relato avanza las con­ti­nua­das vuel­tas de giro ter­mi­nan exte­nuando en la medida que los per­so­na­jes dicen y se des­di­cen en sus afir­ma­cio­nes donde pare­ce­ría que todo el mundo está min­tiendo con­ti­nua­da­mente. Si acaso el pro­pó­sito del rea­li­za­dor es demos­trar cómo en cier­tas cir­cuns­tan­cias resulta difí­cil dic­ta­mi­nar dónde reside la ver­dad, las incon­sis­ten­cias del relato moti­van a que decaiga su inte­rés des­pués de un cierto tre­cho. A la pos­tre, poco importa saber si como resul­tado del jui­cio el reo será sen­ten­ciado a pri­sión per­pe­tua o en cam­bio con­de­nado a la pena capi­tal. En resu­men, éste es un film que aun­que no desecha­ble carece de los sufi­cien­tes ingre­dien­tes para con­fi­gu­rar un buen thriller.