Un Verano Para Recordar

CALL ME BY YOUR NAME. Italia-Francia, 2017. Un film de Luca Guadagnino

Luca Gua­dag­nino que impre­sionó favo­ra­ble­mente con I am Love (2010) y A Big­ger Splash (2015) con­firma sus exce­len­tes dotes de rea­li­za­dor ofre­ciendo con Call Me by Your Name, uno de los mejo­res fil­mes de 2017. Basado en la novela homó­nima de André Aci­man (2007) y con la mag­ní­fica adap­ta­ción rea­li­zada por el nota­ble cineasta James Ivory, el rea­li­za­dor imprime gran sen­si­bi­li­dad narrando la rela­ción de un eru­dito ado­les­cente con un joven mayor que él en el marco de un majes­tuoso paraje de Italia.

Timot­hée Chalamet

La acción trans­cu­rre en el verano de 1983 en una con­for­ta­ble man­sión cam­pes­tre ubi­cada en la Lom­bar­día ita­liana donde una fami­lia aco­mo­dada de ori­gen judío pasa sus vaca­cio­nes; de lo que se observa, lo inte­lec­tual brota en el núcleo fami­liar a tra­vés de sus refe­ren­cias y gus­tos por la música, poe­sía y lite­ra­tura, entre otros ele­men­tos. En ese ambiente para­di­síaco, Elio (Timot­hée Cha­la­met), de 17 años de edad –un mucha­cho pre­coz, estu­dioso, mul­ti­lin­güe y buen pia­nista ade­más de tocar la gui­ta­rra– dis­fruta de las vaca­cio­nes y eso se com­ple­menta con la agra­da­ble com­pa­ñía de su novia Mar­zia (Est­her Garrel).

El relato efec­tuado a tra­vés de la óptica de Elio cobra impulso cuando arriba al lugar Oli­ver (Armie Ham­mer), un gra­duado ame­ri­cano de 24 años que con su doc­to­rado rea­li­zará una pasan­tía de 6 sema­nas como ayu­dante de su padre, el Dr. Perl­man (Michael Stuhl­barg) quien es un pro­fe­sor experto en arqueo­lo­gía. Desde ese momento, Elio va avis­tán­dolo desde lo lejos y no puede evi­tar sen­tirse per­tur­bado y un tanto con­fuso con su apuesta pre­sen­cia. Así, el visi­tante va des­per­tando en el ado­les­cente una ten­sión sexual al sen­tirse fuer­te­mente atraído por él. Poco a poco se va pro­du­ciendo un acer­ca­miento ins­ti­gado por Elio y aun­que al prin­ci­pio Oli­ver lo rechaza, a la pos­tre el círculo se va cerrando en la medida que la inti­mi­dad sexual no puede ser esquivada.

La des­crip­ción de ese vínculo homo­se­xual es efec­tuada con máxima deli­ca­deza. Ilus­trando una genuina rela­ción pasio­nal el rea­li­za­dor evita expli­ci­tar los mecá­ni­cos del sexo para en cam­bio suge­rirlo con máxima fineza y dis­cre­ción aun­que sin sos­la­yar la sen­sua­li­dad que brota de ese íntima unión; a tra­vés de la misma el espec­ta­dor des­cu­brirá la ter­nura que sub­yace en el apro­piado título del film “llá­mame por tu nom­bre”.

A pesar de que los aman­tes ocul­tan su amor, los padres de Elio no lo igno­ran, aun­que sin hacer men­ción alguna asis­ten táci­ta­mente a su desarrollo.

En un film que seduce del prin­ci­pio al fin hay varios momen­tos donde la emo­ción cunde en el espec­ta­dor; con todo, el más remar­ca­ble se encuen­tra en una escena donde el padre sen­tado al lado de su hijo le con­versa a tra­vés de un monó­logo pro­fun­da­mente conmovedor.

La inter­pre­ta­ción de Timot­hee Cha­la­met, que sos­tiene el mayor peso del relato es nada menos que mara­vi­llosa; su per­so­naje ofrece la fres­cura, el can­dor y la pureza de un cha­val que vibra de feli­ci­dad ante su pri­mer amor pero que tam­bién sufrirá de pena al cons­ta­tar que el mismo no puede eter­ni­zarse. Armie Ham­mer igual­mente satis­face donde su Oli­ver man­tiene una lograda com­pli­ci­dad con Elio; en un papel menor se des­taca la efi­caz par­ti­ci­pa­ción de Michael Stuhlbarg.

El pai­saje pano­rá­mico que se con­vierte en un per­so­naje fun­cio­nal a esta his­to­ria es cap­tado con toda su belleza visual por la foto­gra­fía de Sayombhu Muk­dee­prom en tanto que la banda sonora del film es bien apro­ve­chada inclu­yendo dos can­cio­nes ori­gi­na­les (Mis­tery of Love, Visions of Gideon) com­pues­tas y eje­cu­ta­das por Suf­jan Stevens.

He aquí un film que pro­fun­di­zando en los sen­ti­mien­tos huma­nos fas­cina por su tema, tra­ta­miento y por su cali­fi­cado nivel de inter­pre­ta­ción. Por sus indis­cu­ti­bles méri­tos no resul­tará sor­pren­dente que logre varias nomi­na­cio­nes en los Oscar de 2018. Jorge Gut­man