Un pos­tre que solaza a sus inmigrantes

Cró­nica de Jorge Gut­man

THE BAKLAWA RECIPE Autor: Pas­cale Rafie. Tra­duc­ción: Melissa Bull. Direc­ción: Emma Tibaldo. Elenco: Elea­nor Noble, Anne-Marie Saheb, Chris­tina Tan­nous, Nata­lie Tan­nous. Esce­no­gra­fía y Ves­tua­rio: Eo Sharp. Ilu­mi­na­ción: Bruno Rafie. Diseño de Sonido: Peter Cerone. Dura­ción: 1 hora y 45 minu­tos sin entre­acto. Repre­sen­ta­cio­nes: hasta el 18 de Febrero de 2018 en el Cen­taur Thea­tre (www.centaurtheatre.com)

Enfo­cando el tema de la inmi­gra­ción, esta obra escrita en fran­cés de la dra­ma­turga canadiense-libanesa Pas­cale Rafle se ha ins­pi­rado en per­so­na­jes ver­da­de­ros pro­ve­nien­tes de su pro­pia fami­lia de inmi­gran­tes. Con la tra­duc­ción al inglés de Melissa Bull, la pieza trata de ilus­trar la expe­rien­cia vivida a tra­vés de dos generaciones.

Chris­tina Tan­nous (Foto de Antoine Saito)

Desa­rro­llando la acción en la pro­vin­cia de Que­bec en la década del 60, época en que se desa­rro­llaba la deno­mi­nada Revo­lu­ción Tran­quila, la autora intenta retra­tar la visión de dos ami­gas liba­ne­sas que deja­ron su país para radi­carse en Canadá e ini­ciar una nueva vida en el dis­trito de la comu­ni­dad liba­nesa de Ville St-Laurent de Mon­treal. Una de ellas es Nadia (Chris­tina Tan­nous), quien adop­tando una acti­tud no con­for­mista se invo­lu­cra con el nuevo clima social que vive la pro­vin­cia en donde el sexo feme­nino comienza a adqui­rir mayor fuerza e inde­pen­den­cia. Su amiga es Rita (Nata­lie Tan­nous), quien es dueña de una per­so­na­li­dad dife­rente en la medida que pre­do­mina su raíz liba­nesa y por eso se le hace más difí­cil des­arrai­garse de los mol­des cul­tu­ra­les tra­di­cio­na­les donde ha sido criada.

Elea­nor Noble (Foto de Antoine Saito)

Ade­más de bue­nas ami­gas, son cuña­das entre sí al haberse casado con dos her­ma­nos cana­dien­ses; en las únicas situa­cio­nes donde las dos per­ma­ne­cen con­jun­ta­mente en el esce­na­rio es cuando se dedi­can a pre­pa­rar el baklawa, un pas­tel ela­bo­rado con una pasta de nue­ces tri­tu­ra­das y bañada en almí­bar, adop­tando la receta uti­li­zada en su país natal; es ahí donde ama­sando el sabroso pos­tre, van com­par­tiendo sus ale­grías, penas y emo­cio­nes; en ese inter­cam­bio salen a relu­cir los esfuer­zos por inte­grarse a la nueva socie­dad y superar la coli­sión cul­tu­ral exis­tente entre las cos­tum­bres del país de ori­gen y las del anfi­trión, como tam­bién la nece­si­dad de adap­tarse al duro invierno.

Chris­tina Tan­nous y Nata­lie Tan­nous (Foto de Antoine Saito)

Los otros dos per­so­na­jes de esta his­to­ria son Fanny (Anne-Marie Saheb) y Naïma (Elea­nor Noble), las hijas de Nadia y Rita res­pec­ti­va­mente. Estas pri­mas ado­les­cen­tes, que repre­sen­tan a la pri­mera gene­ra­ción de hijos de inmi­gran­tes naci­dos en Canadá, tra­tan de aco­mo­darse a la cir­cuns­tan­cia de habi­tar dos mun­dos dife­ren­tes, el de sus padres repre­sen­tando a la cul­tura liba­nesa y el otro con­for­mado a tra­vés del modo de vida y cos­tum­bres que pre­do­mi­nan en la tie­rra que ha aco­gido a sus madres.

Lo que ante­cede resulta más intere­sante expre­sado en estas líneas que lo que real­mente se apre­cia como espec­ta­dor. A pesar de la cali­dez que tra­tan de trans­mi­tir las cua­tro actri­ces de la pieza quie­nes demues­tran indu­da­ble pro­fe­sio­na­lismo en su come­tido, el modo en que Rafie la ha estruc­tu­rado influye para que su con­te­nido no adquiera vigor dra­má­tico. Fuera de las dos o tres esce­nas com­par­ti­das de Nadia y Rita, las inter­ac­cio­nes entre los per­so­na­jes se mani­fies­tan a tra­vés de lla­ma­dos tele­fó­ni­cos y otras veces comu­ni­cán­dose a tra­vés del Skype; a ello se agre­gan monó­lo­gos que no se encuen­tran sufi­cien­te­mente cohe­sio­na­dos den­tro del marco glo­bal de la his­to­ria rela­tada; eso priva a la pieza de la nece­sa­ria cla­ri­dad expo­si­tiva, con excep­ción de sus últi­mos minu­tos donde la narra­ción alcanza mayor intensidad.

La direc­tora Emma Tibaldo trata de vol­car la expe­rien­cia migra­to­ria pro­puesta por la autora aun­que las obser­va­cio­nes men­cio­na­das de un texto poco orgá­nico ami­no­ran ese pro­pó­sito. Salvo las esce­nas de la pre­pa­ra­ción del pos­tre donde radi­can las mejo­res secuen­cias de esta obra, el resto de la misma cons­ti­tuye fun­da­men­tal­mente un ejer­ci­cio expe­ri­men­tal que aun­que muy bien inten­cio­nado no alcanza a lograr la uni­ver­sa­li­dad que de otro modo des­pierta su tema.