Un Mons­truoso Monje

THE VENE­RA­BLE W. Francia-Suiza. Un docu­men­tal escrito y diri­gido por Bar­bet Schroeder

Com­ple­tando su “Tri­lo­gía del Mal” comen­zada en Gene­ral Idi Amin Dada (1974) –des­cri­biendo al detes­ta­ble dic­ta­dor– y con­ti­nuada con Terror’s Advo­cate (2007) –retra­tando al abo­gado que defen­dió entre otros al temi­ble nazi Klaus Barbie-, el rea­li­za­dor suizo Bar­bet Sch­roe­der pre­senta en The Vene­ra­ble W. un impac­tante docu­mento sobre la isla­mo­fo­bia reinante en Myanmar.

Cuando uno se refiere al budismo inme­dia­ta­mente lo aso­cia con una reli­gión que pre­gona la paz, el amor, la tole­ran­cia, la no vio­len­cia y la comu­ni­ca­ción de los seres huma­nos. De allí que resulte sor­pren­dente com­pro­bar cómo un impor­tante repre­sen­tante de dicho culto es capaz de sem­brar un vene­noso odio entre el séquito que lo sigue con­tra la pobla­ción musulmana.

Ashin Wirathu

El lamen­ta­ble per­so­naje en cues­tión es Ashin Wirathu, quien asume su rol de líder de la cru­zada anti musul­mana de Myan­mar, un país cuyo 90% de la pobla­ción es budista. Como un des­ta­cado monje él uti­liza cual­quier medio posi­ble para trans­mi­tir el sen­ti­miento racista que lo anima. Actuando en Man­da­lay, cuya ter­cera parte de sus habi­tan­tes son mon­jes, Wirathu es el jefe espi­ri­tual del monas­te­rio local que tiene a su cargo. Allí y enfren­tando a la cámara que lo enfoca no tiene empa­cho alguno para lan­zar sus insul­tos a la comu­ni­dad Rohingya que como grupo étnico musul­mán ben­galí ape­nas alcanza al 4 % de la pobla­ción. A tra­vés de la semi­lla de la dis­cor­dia des­cribe a esa comu­ni­dad como un grupo peli­groso que no tiene dere­cho alguno a optar por la ciu­da­da­nía de Myan­mar; ade­más, en sus ser­mo­nes pre­dica el boi­cot a sus acti­vi­da­des comer­cia­les y prohi­biendo el casa­miento inter­ra­cial por­que en su manera de pen­sar los Rohing­yas, ade­más de vio­la­do­res y terro­ris­tas, cons­ti­tu­yen una espe­cie humana infe­rior que atenta con­tra la pureza del budismo.

Pre­go­nando una santa gue­rra con­tra la comu­ni­dad musul­mana y en pro­cura de una lim­pieza étnica, Wirathu adopta un tono calmo y per­sua­sivo lo que lo con­vierte en un ser aún más teme­roso. Toda esa ani­mo­si­dad se con­juga con la ances­tral cam­paña con­tra los Rohing­yas que se viene regis­trando desde hace varias déca­das y muy espe­cial­mente entre 2012 y 2016 donde no sola­mente se encuen­tran los mon­jes segui­do­res de Wirathu sino tam­bién la acción repre­siva del gobierno con­tro­lado por los mili­ta­res. Esa fobia ori­ginó una ola de vio­len­cia inusi­tada con­tra los musul­ma­nes con el resul­tado de cuan­tio­sas muer­tes, hoga­res incen­dia­dos y el des­pla­za­miento de miles de afec­ta­dos tra­tando de huir del país.

En este valioso docu­mento el rea­li­za­dor se ha nutrido de impor­tante mate­rial de archivo com­ple­men­tado con entre­vis­tas de gran inte­rés rea­li­za­das a per­so­nas que estando en franco desacuerdo con la acti­tud into­le­rante y racista de Wirathu tra­tan de lla­mar la aten­ción mun­dial sobre esta tra­ge­dia. Entre los repor­tea­dos se encuen­tra Kyaw Zayar Htun, el edi­tor de una de las pocas revis­tas infor­ma­ti­vas de Myan­mar y autor de Wirathu Against the World; igual­mente es rele­vante el tes­ti­mo­nio de U. Galonni, un monje budista alta­mente reve­ren­ciado quien enfrentó la pena de muerte por apo­yar la causa de los cam­pe­si­nos pri­va­dos de sus tie­rras. Tam­bién par­ti­ci­pan en el docu­men­tal dos impor­tan­tes perio­dis­tas: uno de ellos es Matt­hew Smith que escri­bió en el New York Times y otros perió­di­cos de len­gua inglesa cla­ri­fi­ca­do­res artícu­los sobre los dere­chos huma­nos en Myan­mar y el otro es el repor­tero espa­ñol Car­los Sar­diña Gala­che quien habiendo vivido varios años cubrió las noti­cias sobre la cri­sis huma­ni­ta­ria de los Rohingya.

Explo­rando las face­tas más som­brías de la con­di­ción humana en la figura sinies­tra del “Vene­ra­ble Wirathu”, el docu­men­ta­lista des­cribe a un hom­bre que nada tiene que envi­diar a otros geno­ci­das que en el siglo XX han enlu­tado al mundo, tales como los nazis, o bien los que par­ti­ci­pa­ron acti­va­mente en las masa­cres de Ruanda y Bos­nia, para citar algu­nos omi­no­sos casos.

La odi­sea de la comu­ni­dad Rohingya sigue man­te­niendo actua­li­dad; así hace pocos días el Globe and Mail de Toronto publicó un artículo refi­rién­dose a la ola de refu­gia­dos de dicho grupo esca­pando de Myan­mar para lle­gar a Ban­gla­desh. De allí la rele­van­cia que adquiere este remar­ca­ble docu­men­tal de Sch­roe­der. Jorge Gut­man

Un Remar­ca­ble Western

HOS­TI­LES. Esta­dos Uni­dos, 2017. Un film escrito y diri­gido por Scott Cooper

La expan­sión de la fron­tera ame­ri­cana ha sido un tópico que el cine esta­dou­ni­dense lo ha con­si­de­rado en nume­ro­sas opor­tu­ni­da­des y en cier­tos casos con pelí­cu­las de gran cali­dad. En Hos­ti­les se vuelve a abor­darlo a tra­vés del intere­sante relato del rea­li­za­dor Scott Cooper donde deja abierta la posi­ble recon­ci­lia­ción entre los blan­cos que migra­ron hacia el Oeste y los ame­rin­dos que habi­ta­ban la región viendo sucum­bir sus cos­tum­bres ancestrales.

Chris­tian Bale

La acción trans­cu­rre en 1892 donde Joseph Blo­cker (Chris­tian Bale), un legen­da­rio capi­tán de caba­lle­ría del ejér­cito de los Esta­dos Uni­dos, recibe la orden de trans­por­tar desde New Mexico hasta las tri­ba­les zonas de Mon­tana al recien­te­mente libe­rado Yellow Hawk (Wes Studi), jefe de gue­rra de los Che­yenne, y a los suyos. Blo­cker, un hom­bre taci­turno y de muy pocas pala­bras, guarda un pro­fundo odio y resen­ti­miento hacia la pobla­ción indí­gena y muy espe­cial­mente a Hawk que fue su gran enemigo. Ahora que el autóc­tono se encuen­tra en estado mori­bundo el capi­tán no tiene otra opción que obe­de­cer la deci­sión adop­tada por el pre­si­dente Ben­ja­min Harri­son para que el Che­yenne satis­faga su deseo de morir en su suelo natal.

Así comienza el largo viaje de Blo­cker junto con un séquito de sol­da­dos mon­ta­dos a caba­llo escol­tando a Hawk y su fami­lia a tra­vés de vas­tas zonas desér­ti­cas; pos­te­rior­mente se aña­dirá al redu­cido grupo Rosa­lie Quaid (Rosa­mund Pike), una desolada viuda que recien­te­mente ha per­dido a su fami­lia ase­si­nada por los indios coman­ches. La tra­ve­sía no estará libre de peli­gros a medida que la expe­di­ción va inter­nán­dose en terri­to­rio coman­che y debe toparse con tri­bus hostiles.

Durante el trans­curso del difi­cul­toso peri­plo gra­dual­mente va for­ján­dose un lazo de soli­da­ri­dad entre el reser­vado capi­tán y su adver­sa­rio. Blo­cker, un hom­bre que sir­viendo a su patria con­ci­bió un estilo de vida matando al indio enemigo, va cobrando huma­ni­dad al admi­tir sus erro­res de faná­tico racista; por su parte Hawk, con poco tiempo que le resta de vida, es cons­ciente que todos lle­gan a igua­larse en el momento de morir y es así que tiende su mano fra­ter­nal a su antagonista.

Cooper logra que este wes­tern adquiera pro­fun­di­dad a tra­vés de la dimen­sión psi­co­ló­gica que logran sus per­so­na­jes y al pro­pio tiempo per­mite refle­xio­nar sobre la san­gre derra­mada y el odio cimen­tado en la odi­sea ame­ri­cana empren­dida para agran­dar el terri­to­rio al alto costo de diez­mar a la pobla­ción autóctona.

La inter­pre­ta­ción pro­ta­gó­nica de Bale es mag­ní­fica; con gran con­vic­ción trans­mite la gra­dual trans­for­ma­ción de un indi­vi­duo que expe­ri­menta un cargo de con­cien­cia por la con­ducta asu­mida en su vida; su lograda carac­te­ri­za­ción trae a la memo­ria lo que John Wayne logró con su per­so­naje racista en el recor­dado wes­tern The Sear­chers (1956) de John Ford. Acom­pa­ñando a Bale, Pike trans­mite con­mo­ve­dora emo­ción con su per­so­naje, Studi brinda cali­dez como el doliente indí­gena y Adam Beach igual­mente se des­taca como su hijo.

Visual­mente, el film impre­siona gra­cias a la esplen­do­rosa foto­gra­fía de Masa­nobu Taka­ya­nagi cap­tando la gran­deza y el cam­biante pano­rama ofre­cido a tra­vés de las 1500 millas recorridas.

En esen­cia, Cooper demues­tra que aún hoy día el tan fre­cuen­tado tema del wes­tern puede intere­sar e incluso a entu­sias­mar siem­pre y cuando alcance el nivel de cali­dad logrado por este dra­má­tico relato. Jorge Gut­man

Des­lu­cida Comedia

BONNE POMME. Fran­cia, 2017. Un film de Flo­rence Quentin

Hay algu­nas notas des­ta­ca­bles en esta come­dia. En pri­mer lugar la pre­sen­cia de dos leyen­das del cine fran­cés como lo son Gérard Depar­dieu y Cat­he­rine Deneuve que por décima vez vuel­ven a actuar con­jun­ta­mente. En segundo tér­mino es que el mag­ne­tismo de ambos acto­res no puede en este caso sal­var la media­nía de Bonne Pomme.

Cat­he­rine Deneuve y Gérard Depardieu

Más acep­ta­ble como un tele­film de menor cate­go­ría, la his­to­ria se cen­tra en torno de Gérard (Depar­dieu), un mecá­nico bona­chón –tal sería la tra­duc­ción en espa­ñol del tér­mino “bonne ponme”- que decide dejar el taller mecá­nico de la fami­lia de su adúl­tera esposa para tras­la­darse a un pequeño pue­blo con el pro­pó­sito de adqui­rir su pro­pio garage y comen­zar una nueva vida. Espe­rando efec­tuar las ope­ra­cio­nes de com­pra con Rico (Gré­goire Ludig), el actual pro­pie­ta­rio del taller que tiene en vista, Gérard se aloja mien­tras tanto en una pequeña posada pró­xima al lugar que es mane­jada por Bar­bara (Deneuve), una dueña poco res­pon­sa­ble en la aten­ción de sus clientes.

El guión de la rea­li­za­dora escrito con Ale­xis Quen­tin intenta ofre­cer una come­dia román­tica a tra­vés de la rela­ción de sim­pa­tía que se esta­blece entre el afa­ble Gérard y la caó­tica Bar­bara; sin embargo, las situa­cio­nes com­ple­ta­mente anto­ja­di­zas y sin mayor sen­tido que se pre­sen­cian moti­van que el romance en ges­ta­ción carezca de aliento ni que tam­poco la come­dia pre­sente situa­cio­nes risue­ñas como para ame­ni­zar su mono­to­nía. A todo ello y para exten­der la dura­ción del film, el direc­tor intro­duce una serie de sub­tra­mas que de nin­gún modo son tras­ce­den­tes; así la pre­sen­cia de un alcalde (Gui­llaume de Ton­que­dec) que ofrece cla­ses de inglés o bien la inter­ven­ción de la ex sue­gra de Gérard (Chan­tal Lade­sou) no des­pier­tan mayor inte­rés ni gene­ran intriga alguna.

En suma, Quen­tin no ha sabido apro­ve­char los inne­ga­bles talen­tos de Depar­dieu y Denueve ni tam­poco los del resto del elenco que par­ti­cipó en este intras­cen­dente pro­yecto. Jorge Gut­man

Medio­cre Relato de Acción

DEN OF THIE­VES. Esta­dos Uni­dos, 2017. Un film escrito y diri­gido por Chris­tian Gudegast

La gua­rida de ladro­nes –al que se refiere el título en inglés de este film– es un relato de acción que no aporta algo nove­doso o dis­tin­tivo que pueda dife­ren­ciarlo de otros del género; a todo ello, su extensa dura­ción de 140 minu­tos lo con­vierte en un relato tedioso y poco atractivo.

Gerard Butler

Al comen­zar el espec­ta­dor queda adver­tido que Los Ánge­les, donde trans­cu­rre la acción, es la ciu­dad que regis­tra el mayor número de asal­tos ban­ca­rios de Esta­dos Uni­dos, donde cada 48 minu­tos hay uno que se pro­duce. Eso marca el tono de las pri­me­ras imá­ge­nes donde una banda de delin­cuen­tes capi­ta­neada por Merri­man (Pablo Sch­rei­ber), ataca a un camión blin­dado ori­gi­nando esce­nas de cruenta vio­len­cia. Estos delin­cuen­tes extre­ma­da­mente arma­dos, donde algu­nos de sus inte­gran­tes son ex mili­ta­res muy bien entre­na­dos, demues­tran su expe­rien­cia en robos de ban­cos; es ahí donde Nick O’Brien (Gerard Butler) como jefe poli­cial de una impor­tante élite de la escua­dra del cri­men redo­bla sus esfuer­zos para tra­tar de dete­ner a los malhechores.

Den­tro del con­texto de este relato que­dan evi­den­cia­das las per­so­na­li­da­des com­ple­ta­mente opues­tas de O’Brien y Merri­man; así el poli­cía res­ponde al tipo de macho irre­duc­ti­ble, bebe­dor empe­der­nido ade­más de pen­den­ciero y com­ple­ta­mente deci­dido a lle­var a la jus­ti­cia al peli­groso delin­cuente y sus cóm­pli­ces, en tanto que éste es un frío cri­mi­nal que sin recu­rrir a mayo­res emo­cio­nes sabe cómo mane­jar a los suyos y enca­rar ambi­cio­sos pla­nes. Pre­ci­sa­mente, el pró­ximo gran pro­yecto de los ban­di­dos con­siste en lograr infil­trarse en la sucur­sal del Banco de la Reserva de Los Ánge­les y apro­piarse de 30 millo­nes de dóla­res que la ins­ti­tu­ción está a punto de reti­rar de la cir­cu­la­ción antes de ser destruidos.

Si lo que ante­cede pare­ce­ría ofre­cer la opor­tu­ni­dad de asis­tir a un thri­ller psi­co­ló­gico, la reali­dad lo des­miente. Con un guión anémico pla­gado de vacuos diá­lo­gos, el film no es más que una suce­sión de situa­cio­nes implau­si­bles e inusi­ta­da­mente vio­len­tas, caren­tes de enver­ga­dura dra­má­tica donde el sus­penso es prác­ti­ca­mente imper­cep­ti­ble. Si bien Chris­tian Gude­gast en su pri­mera incur­sión como rea­li­za­dor trata de huma­ni­zar a sus per­so­na­jes, el esfuerzo no alcanza a fruc­ti­fi­car; así por ejem­plo, la escena en que la esposa e hijita de O’Brien aban­do­nan el hogar por­que éste ha prio­ri­zado su tra­bajo des­aten­diendo a su fami­lia, no logra crear la emo­ción pretendida.

Sin apar­tarse de la fór­mula cono­cida donde en el desen­lace debe pro­du­cirse el enfren­ta­miento entre vigi­lan­tes y ladro­nes, aquí poco importa saber si las fuer­zas del orden logra­rán o no impo­nerse por­que a a esta altura de la his­to­ria el público es indi­fe­rente sobre la suerte corrida por sus pro­ta­go­nis­tas. He aquí un film carente de ten­sión donde sus acto­res poco pue­den hacer para res­ca­tarlo de su medio­cri­dad. Jorge Gut­man

Pró­xi­mos Con­cier­tos de la Orquesta Metropolitana

Durante el mes de Febrero la Orches­tre Metro­po­li­tain (OM) ofre­cerá dos atrac­ti­vos conciertos.

Tania Miller

Bajo la direc­ción de Tania Miller el pri­mer con­cierto que se efec­tuará el 1 de febrero (19h30) en la Mai­son Symp­ho­ni­que de Mon­treal, incluye la Sin­fo­nía N° 5 del com­po­si­tor danés Carl Niel­sen; la obra tiene dos movi­mien­tos sola­mente en lugar de los tres o cua­tro que se acos­tum­bra en la com­po­si­ción de sin­fo­nías; la misma fue escrita des­pués de haber con­cluido la Pri­mera Gue­rra mun­dial y es así que en ella se refle­jan ele­men­tos béli­cos donde se opo­nen momen­tos oscu­ros con otros lumi­no­sos. La obra fue estre­nada en Copen­ha­gue con la direc­ción del com­po­si­tor en enero de 1922, pocos días des­pués de haber sido concluida.

Stép­hane Tétreault

El pro­grama con­ti­núa con el Con­cierto para Vio­lon­che­llo de Samuel Bar­ber que fue com­puesto en 1945 cuando su autor era aún un ofi­cial de la armada de Esta­dos Uni­dos; este con­cierto que adopta una mirada huma­nista y grave de la época, ten­drá como solista al exce­lente vio­lon­che­lista Stép­hane Tétreault. La velada con­cluye con la lumi­nosa Sin­fo­nía N° 7 de Beet­ho­ven que fue estre­nada en Viena en diciem­bre de 1913 y es una de las más popu­la­res del com­po­si­tor junto con la novena y quinta sin­fo­nía; el encanto meló­dico y lirismo de su segundo movi­miento (Alle­gretto) motivó a que fuese uti­li­zado en varias películas.

Con el aus­pi­cio de Le Con­seil des Arts de Mon­tréal en Tour­née, el con­cierto pre­ce­dente será igual­mente eje­cu­tado en Lasa­lle el 31 de enero (19h30) y en Pointe Claire el 2 de febrero (20h).

Daniele Calle­gari

El segundo pro­grama del mes la OM será diri­gida por el pres­ti­gioso maes­tro ita­liano Daniele Calle­gari quien ade­más de música sin­fó­nica es igual­mente un renom­brado direc­tor de ópera. En este con­cierto a efec­tuarse 22 de febrero (19h30) en la Mai­son Symp­ho­ni­que de Mon­treal la orquesta rinde tri­buto a Mozart con dos de sus com­po­si­cio­nes y otras dos obras a él vinculadas.

Marina Thi­beault

El con­cierto comienza con la com­po­si­ción de Frank Mar­tin inti­tu­lada Ober­tura en Home­naje a Mozart que fue com­puesta en 1956 en oca­sión de la cele­bra­ción del bicen­te­na­rio de su naci­miento; en la misma cla­ra­mente se dis­tin­gue la influen­cia mozar­tiana. Con su Sin­fo­nía Con­cer­tante para Vio­lín, Viola y Orquesta Mozart man­tiene el deli­cado equi­li­brio de ambos ins­tru­men­tos per­mi­tiendo que cada uno de ellos ten­gan desem­pe­ños simi­la­res; al pro­pio tiempo la obra cons­ti­tuye una crea­ción ori­gi­nal den­tro de su género que oscila entre la sin­fo­nía y el con­cierto. Par­ti­ci­pa­rán como solis­tas la vio­li­nista Yukari Cousi­neau y la vio­lista Marina Thi­beault.

Con el ardor román­tico que carac­te­rizó a Tchai­kovsky, él con­ci­bió en 1887 la Suite Orques­tal N° 4, más cono­cida con el nom­bre de Mozar­tiana; de este modo el gran com­po­si­tor ruso efec­tuó un home­naje a Mozart en oca­sión de la cele­bra­ción del cen­te­na­rio de su ópera Don Gio­vanni. El pro­grama se com­pleta con la diá­fana y pla­cen­tera Sin­fo­nía N° 35 (Haff­ner) que Mozart com­puso en 1782.

Este pro­grama es tam­bién aus­pi­ciado por Le Con­seil des Arts de Mon­tréal en Tour­née por lo que será igual­mente rea­li­zado el 21 de febrero (19h30) en Saint Lau­rent y el 23 de febrero (19h30) en Pierrefonds-Roxboro,

Para infor­ma­ción adi­cio­nal sobre ambos con­cier­tos pre­sione aquí