Un agra­da­ble thriller

CHA­RADE

Den­tro del ciclo de Clas­sic Films de Cine­plex en donde se pre­sen­tan fil­mes que reci­bie­ron buena aco­gida de público y crí­tica en opor­tu­ni­dad de su estreno y que ahora pue­den verse en for­mato digi­tal, será exh­bido Cha­rade, pro­duc­ción esta­dou­ni­dense de 1963 diri­gida por Stan­ley Donen.

Donen (1924 – 2003) que ha sido un rea­li­za­dor muy res­pe­tado por la cali­dad de sus fil­mes musi­ca­les –inclu­yendo Royal Wed­ding, Seven Bri­des for Seven Brot­hers y Funny Face, entre otros pres­ti­gio­sos títulos- en este caso lo hace incur­sio­nando en una sim­pá­tica come­dia román­tica de mode­rado suspenso.

El guión de Peter Stone gira en torno de una mucha­cha que decide divor­ciarse de su marido por­que algo le está ocul­tando, pero antes de hacerlo éste apa­rece ase­si­nado. Ahí se des­cu­bre que él había escon­dido un impor­tante botín que había robado junto con otros cóm­pli­ces; cre­yendo que ella tiene el dinero, resulta aco­sada por los mal­he­cho­res que tra­tan de recu­pe­rar la suma robada.

Cary Grant y Audrey Hepburn.

La trama con ele­men­tos de intriga y humo­rismo encuen­tra su mayor res­paldo en dos de los artis­tas más popu­la­res del cine de Holly­wood como lo han sido Cary Grant y Audrey Hep­burn. Con el carisma y fineza demos­trado en otras pelí­cu­las, ambos acto­res reafir­man su cali­dad de remar­ca­bles come­dian­tes man­te­niendo una gran com­pli­ci­dad en la per­so­ni­fi­ca­ción de sus per­so­na­jes, lo que per­mite gene­rar la inme­diata empa­tía del público. Ade­más de la pareja pro­ta­gó­nica, el film se bene­fi­cia con la sólida actua­ción de Wal­ter Matt­hau, George Ken­nedy, James Coburn y Domi­ni­que Minot en pape­les de apoyo. No menos impor­tante es la con­tri­bu­ción musi­cal de Henry Man­cini cuyo tema cen­tral es un clá­sico por sí solo habiendo sido nomi­nado para el Oscar.

Cary Grant y Audrey Hepburn.

La bella ciu­dad de París ofrece el esce­na­rio ideal para que el público dis­frute con esta pelí­cula román­tica, intri­gante y diver­tida dosi­fi­cada con satis­fac­to­rios momen­tos de acción, en la ori­gi­nal rea­li­za­ción de Stan­ley Donen.

Este agra­da­ble entre­te­ni­miento será pre­sen­tado el 28 y 31 de enero. Para lnfor­ma­ción sobre las salas par­ti­ci­pan­tes de Cine­plex y hora­rios res­pec­ti­vos pre­sione aquí

Un Melo­drama Pasional

TOSCA

En la ter­cera pre­sen­ta­ción de la actual tem­po­rada de óperas trans­mi­ti­das desde el Metro­po­li­tan Opera House (MET) de Nueva York a los cines cana­dien­ses se podrá apre­ciar Tosca. Esta gran crea­ción lírica de Gia­como Puc­cini cuenta con el libreto en ita­liano de Luigi Illica y Giu­seppe Gia­cosa, basado en la pieza tea­tral La Tosca de Vic­to­rien Sar­dou que fue estre­nada en Roma en enero de 1900.

Esta ópera que cuenta con per­so­na­jes mag­ní­fi­ca­mente deli­nea­dos donde se entre­mez­clan los sen­ti­mien­tos del amor, los celos y las intri­gas polí­ti­cas den­tro de un clima de per­ma­nente ten­sión, es con­si­de­rada como una de las más repre­sen­ta­ti­vas del reper­to­rio verista ita­liano por su inten­si­dad dra­má­tica. A ello habrá que agre­gar la riqueza musi­cal con las melo­dio­sas arias con­ce­bi­das por Puc­cini, donde entre las mis­mas se encuen­tran Vissi d’arte y E luce­van.

Sonya Yon­cheva y Zeljko Luci. (Foto de Ken Howard. MET)

En una breve sinop­sis se puede anti­ci­par que la his­to­ria enfoca a la can­tante Flo­ria Tosca que es la amante del pin­tor Mario Cava­ra­dossi, cóm­plice del fugi­tivo Cesare Ange­lotti, el ex cón­sul de Roma. Scar­pia, el jefe de poli­cía que siente una gran pasión por Tosca y a su vez trata de ubi­car a Ange­lotti, arresta a Cava­ra­dossi. Sin embargo, Scar­pia chan­ta­jea a Tosca seña­lán­dole que libe­rara a Cava­ra­dossi si ella llega a corres­pon­der sus sen­ti­mien­tos. La apa­rente con­for­mi­dad de Tosca para sal­var a su amante de ser fusi­lado, pre­ci­pi­tará los acon­te­ci­mien­tos hasta desem­bo­car en un trá­gico final.

Vit­to­rio Gri­golo y Sonya Yon­cheva. ( Foto de Ken Howard. MET)

La pre­sente es una nueva pro­duc­ción del MET con una puesta en escena del exce­lente direc­tor esco­cés Sir David McVi­car El elenco este­lar cuenta en los roles cen­tra­les con la soprano búl­gara Sonya Yon­cheva como la prima dona Flo­ria Tosca, el caris­má­tico tenor ita­liano Vit­to­rio Gri­golo como su amante Mario Cava­ra­dossi y el barí­tono ser­bio Željko Lučić que asu­miendo el papel del impla­ca­ble y mani­pu­la­dor Scar­pia, reem­plazó a último momento a Sir Bryn Terfel.

La Orquesta del MET es diri­gida por Emma­nuel Villaume, un músico que ha sabido trans­mi­tir toda la suti­leza y lirismo con­te­nido en esta ópera. La esce­no­gra­fía y ves­tua­rio es de John Mac­far­lane en tanto que la ilu­mi­na­ción esta a cargo de David Finn.

El melo­drama pasio­nal de Puc­cini estruc­tu­rado en 3 actos es can­tado en ita­liano con sub­tí­tu­los en inglés en las salas per­te­ne­cien­tes al cir­cuito Cine­plex. La trans­mi­sión en vivo y en directo será efec­tuada el 27 de enero de 2018 a las 12:55 PM (hora del este) y retrans­mi­tida los días 17, 26 y 28 de febrero, y el 3 de marzo de 2018. Para infor­ma­ción acerca de los cines par­ti­ci­pan­tes a tra­vés de Canada y hora­rios loca­les res­pec­ti­vos pre­sione aquí 

Dos Expo­si­cio­nes de un Renom­brado Artista

DAVID HOCK­NEY AT THE ROYAL ACA­DEMY OF ARTS

La pres­ti­giosa ins­ti­tu­ción cul­tu­ral The Royal Aca­demy of Arts ha rea­li­zado dos exi­to­sas expo­si­cio­nes de David Hock­ney en 2012 y 2016; las mis­mas han sido refle­ja­das en el intere­sante docu­men­tal bri­tá­nico del direc­tor Phil Grabsky de 2017 deno­mi­nado David Hock­ney en la Royal Aca­demy of Arts..

Hock­ney es un cele­brado pin­tor, esce­nó­grafo, pro­yec­tista, impre­sor y fotó­grafo bri­tá­nico que se des­tacó por su impor­tante con­tri­bu­ción al movi­miento Arte Pop en la década de 1960; eso motiva que se lo con­si­dere como uno de los artis­tas bri­tá­ni­cos más influ­yen­tes del siglo pasado. Ade­más de la enorme popu­la­ri­dad que goza en Gran Bre­taña es inter­na­cio­nal­mente cono­cido a tra­vés de las expo­si­cio­nes rea­li­za­das en dife­ren­tes ciu­da­des euro­peas como así tam­bién en Amé­rica del Norte, con­vo­cando a millo­nes de visi­tan­tes que han admi­rado su trabajo.

No obs­tante sus 81 años de edad, este gran pin­tor no evi­den­cia mues­tra alguna de can­san­cio, man­te­niendo per­ma­nen­te­mente su gran crea­ti­vi­dad. Eso se apre­cia en el pre­sente docu­men­tal donde se tiene la opor­tu­ni­dad de visi­tar las expo­si­cio­nes de 2012 -A Big­ger Pic­ture (Una Visión más Amplia)- y 2016 -82 Por­traits and One Still Live (82 Retra­tos y Una Natu­ra­leza Muerta)-, e igual­mente cono­cer las ins­ta­la­cio­nes del Royal Academy.

El docu­men­ta­lista pro­fun­diza en la per­so­na­li­dad de Hock­ney a tra­vés de las ínti­mas entre­vis­tas efec­tua­das al artista. Es así que la visión del film per­mite al pro­pio tiempo impo­nerse de his­to­rias que han jalo­nado a tra­vés de sus tra­ba­jos y vida per­so­nal. Ade­más de la esme­rada rea­li­za­ción de Grabsky  esta pelí­cula de 85 minu­tos de dura­ción contó con la des­ta­cada foto­gra­fía de David Bickers­taff, Conall Free­ley, Hugh Hood y Chris Politt, el mag­ní­fico mon­taje de Clive Mat­tock y la música de Dimi­tri Tcha­mou­roff.

Esta cele­bra­ción cine­ma­to­grá­fica del arte crea­tivo de David Hock­ney será pre­sen­tada en las salas cana­dien­ses de Cine­plex el 25 y 27 de enero de 2018. Para infor­ma­ción sobre los cines que exhi­bi­rán el film y sus hora­rios per­ti­nen­tes pre­sione aquí

Un Remar­ca­ble Drama Periodístico

THE POST. Esta­dos Uni­dos 2017. Un film de Ste­ven Spielberg

No sé si la actriz y exce­lente comu­ni­ca­dora social Oprah Win­frey vio The Post; lo cierto es que su vibrante y memo­ra­ble dis­curso en opor­tu­ni­dad de la cere­mo­nia de los Gol­den Glo­bes del 7 de enero pasado valo­rando la labor de la prensa por su dedi­ca­ción de des­cu­brir y reve­lar la ver­dad de lo que acon­tece en el país, está en per­fecta con­so­nan­cia con lo que Ste­ven Spiel­berg expone en este film.

Tom Hanks y Meryl Streep

Daniel Ells­berg (Matt­hew Rhys) había tra­ba­jado como ana­lista mili­tar durante la gue­rra de Viet­nam siendo tes­tigo de lo que estaba ocu­rriendo en la zona; lo que vio con­tra­de­cía las mani­fes­ta­cio­nes de Robert McNa­mara (Bruce Green), Secre­ta­rio de Defensa de Ken­nedy y John­son, quien afir­maba que la gue­rra estaba siendo ganada por Esta­dos Uni­dos, mini­mi­zando el impacto del bom­bar­deo efec­tuado en el sud­este asiá­tico. La vera­ci­dad de los hechos salió a relu­cir en los Pen­ta­gon Papers; estos estra­té­gi­cos docu­men­tos expo­nen el ver­da­dero rol que le cupo al país en la fatí­dica gue­rra entre 1945 y 1967 y que el pue­blo ame­ri­cano había igno­rado. Ells­berg, indig­nado por la ter­gi­ver­sa­ción ofi­cial de los hechos, se las inge­nia para obte­ner la deli­cada infor­ma­ción y des­pués de haberla foto­co­piado la hace lle­gar al perio­dista Neil Sheehan del New York Times quien la publica el 13 de junio de 1971. Eso pro­duce la ira del pre­si­dente Richard Nixon quien con­mina seve­ra­mente al dia­rio de no seguir publi­cando más artícu­los sobre el tema.

Si bien lo que ante­cede cons­ti­tuye el telón de fondo de este sólido film, la acción cen­tral gira en torno del dia­rio The Washing­ton Post. Es allí donde se sale al encuen­tro de su pro­pie­ta­ria Kat­ha­rine “Kay” Graham (Meryl Streep), una dama de la alta socie­dad de Washing­ton, cuyo padre Eugene Mayer había fun­dado el perió­dico en 1930 y que al morir las rien­das del mismo pasa­ron a su yerno Phi­lip Graham; cuando éste se sui­cida en 1963 es Kay quien sin expe­rien­cia en la mate­ria asume, al prin­ci­pio con reluc­tan­cia, la res­pon­sa­bi­li­dad de mane­jar los des­ti­nos del Post para pre­ser­var de este modo el legado de su padre. Si hasta enton­ces el dia­rio era uno más den­tro de los cien­tos de perió­di­cos nor­te­ame­ri­ca­nos, los acon­te­ci­mien­tos de Viet­nam cam­bia­rían radi­cal­mente su prestigio.

Inme­dia­ta­mente des­pués de la publi­ca­ción de los Pape­les del Pen­tá­gono por parte de The New York Times, Ben Bag­di­kian (Bob Oden­kirk), repor­tero del Post, llega tener acceso a dichos docu­men­tos y se los hace lle­gar al jefe de redac­ción Ben Brad­lee (Tom Hanks) quien a su vez reco­mienda a Kat­ha­rina para que pro­ceda a publicarlos.

El guión de la debu­tante guio­nista Liz Han­nah y del vete­rano Josh Sin­ger cau­tiva por varias razo­nes. En pri­mer lugar al pre­sen­tar a Kay como amiga de McNa­mara de varios años, la publi­ca­ción de la infor­ma­ción impli­ca­ría denun­ciar su par­ti­ci­pa­ción como el prin­ci­pal estra­tega de la gue­rra y así serle des­leal. Esa situa­ción rati­fi­ca­ría la pos­tura de una mujer dis­puesta a que­rer cum­plir con la misión esen­cial que impuso a su dia­rio de trans­mi­tir sin excusa alguna la ver­dad a sus lec­to­res con el res­paldo abso­luto de infor­ma­ción fide­digna. A todo ello, surge en ella la tre­menda duda si acaso debe seguir el con­sejo de Brad­lee teniendo en cuenta que la publi­ca­ción, en vista de la ame­naza de Nixon al Times, puede lle­gar a reper­cu­tir nega­ti­va­mente en el Post y al per­so­nal empleado, sobre todo en momen­tos en que el dia­rio comienza a coti­zar en bolsa.

Ade­más del satis­fac­to­rio guión y la exce­lente direc­ción, Spiel­berg encon­tró en Meryl Streep a la intér­prete ideal para ani­mar a Kay Graham. En otra de sus bri­llan­tes actua­cio­nes, Streep con com­pleta con­vic­ción demues­tra cómo la edi­tora del dia­rio reúne la capa­ci­dad nece­sa­ria para com­pe­tir con sus cole­gas mas­cu­li­nos en cir­cuns­tan­cias difí­ci­les frente a la cru­cial deci­sión que debe adop­tar; es así que su firme acti­tud frente a los acon­te­ci­mien­tos rela­ta­dos con­vierte al Washing­ton Post en un dia­rio de renom­bre inter­na­cio­nal. No menos impor­tante es la irre­pro­cha­ble carac­te­ri­za­ción que Tom Hanks logra de su rol como un hom­bre ínte­gro com­pro­me­tido a no ocul­tar los hechos; los varios inter­cam­bios entre Brad­lee y Kay per­mi­ten que el público asista a un ver­da­dero “duelo de tita­nes” entre dos mons­truos sagra­dos del cine ame­ri­cano que por pri­mera vez han tenido oca­sión de actuar conjuntamente.

Spiel­berg ofrece un film con un men­saje enco­mia­ble resal­tando cómo el valor y la hones­ti­dad de una prensa libre de res­tric­ción alguna puede enno­ble­cer a esta pro­fe­sión difun­diendo la ver­dad y nada más que la ver­dad. Ese aspecto, adquiere ines­pe­rada tras­cen­den­cia frente a la reali­dad que el perio­dismo atra­viesa actual­mente. Con un len­guaje cine­ma­to­grá­fico que domina a la per­fec­ción el gran direc­tor nor­te­ame­ri­cano ofrece un drama perio­dís­tico de nota­ble nivel de cali­dad a la vez que suma­mente entre­te­nido al ofre­cer momen­tos de ten­sión y sus­penso muy bien gra­dua­dos. Jorge Gut­man

Un Pene­trante Relato

PHAN­TOM THREAD. Esta­dos Uni­dos, 2017. Un film escrito y diri­gido por Paul Tho­mas Anderson

Más allá de su cata­lo­ga­ción como drama, melo­drama o come­dia anti-romántica, lo cierto es que Phan­tom Tread fas­cina des­cri­biendo a un indi­vi­duo de com­pleja per­so­na­li­dad que ejerce un domi­nio abso­luto en su pro­fe­sión como así tam­bién de quie­nes lo rodean. El tán­dem inte­grado por el direc­tor Paul Tho­mas Ander­son y el remar­ca­ble actor Daniel Day-Lewis vuelve a fun­cio­nar exce­len­te­mente des­pués de la exi­tosa cola­bo­ra­ción lograda hace una década en There Will Be Blood.

Daniel Day Lewis y Vicky Krieps

En una his­to­ria con­ce­bida por el rea­li­za­dor que trans­cu­rre en Lon­dres a media­dos de la década del 50 Day-Lewis carac­te­riza a Rey­nolds Wood­cock, un meticu­loso dise­ña­dor de modas cuyo taller fun­ciona en uno de los cua­tro pisos de su resi­den­cia. Vol­cando su pasión en su tra­bajo, tiene como socia de su empresa a Cyril (Les­ley Man­vi­lle), quien ade­más de ser su her­mana es quien lo conoce pro­fun­da­mente en los dis­tin­tos aspec­tos de su per­so­na­li­dad. Frío y reser­vado, Rey­nolds es tan per­fec­cio­nista que cual­quier aspecto que llega a dis­gus­tarle lo exte­rio­riza en impul­si­vos exabruptos.

Su metó­dica y orde­nada vida llega a cam­biar cuando en un res­tau­rante conoce a Alma (Vicky Krieps), una de las cama­re­ras. De inme­diato surge una espon­tá­nea sim­pa­tía mutua que en poco tiempo se con­vierte en un romance sui gene­ris; como con­se­cuen­cia del mismo ella acepta con­vi­vir con él en su resi­den­cia con­vir­tién­dose en su fiel amante, musa y a la vez modelo de trabajo.

Cuando la dulce y son­riente Alma entra a for­mar parte del mundo de Rey­nolds, su ilu­sión román­tica llega len­ta­mente a des­va­ne­cerse al com­pro­bar que ella no es más que un objeto ins­tru­men­tal de su anfi­trión y que le cuesta sus­traerlo de todo aque­llo que no esté vin­cu­lado a su acti­vi­dad pro­fe­sio­nal. Al pro­pio tiempo, Alma es lo sufi­cien­te­mente alerta para des­cu­brir que su pre­sen­cia riva­liza con la celosa acti­tud de Cyril por su her­mano, esta­ble­cién­dose así una latente ten­sión entre ambas mujeres.

Buena parte del film ilus­tra la natu­ra­leza extraña e inde­cisa de la rela­ción entre los dos pro­ta­go­nis­tas a tra­vés de una narra­ción muy bien dosi­fi­cada por Ander­son. Así se vis­lum­bra el esfuerzo de Alma en aco­mo­darse al clima de claus­tro­fo­bia ambien­tal donde reside, tra­tando de lograr que Rey­nolds la con­si­dere ínti­ma­mente como la per­sona con quien man­tiene un vínculo amo­roso; por el otro lado, su con­tra­parte es un ser abso­lu­ta­mente sumido y con­cen­trado en lo suyo, igno­rando a su pareja y en donde cual­quier mínimo ruido que lo per­turbe es motivo para escandalizarlo.

Al pro­me­diar el desa­rro­llo de la trama, la misma sub­vierte las expec­ta­ti­vas de la audien­cia ofre­ciendo un carác­ter de per­ver­si­dad que no resulta con­ve­niente anti­ci­par. Ade­más de su tema cen­tral, el rea­li­za­dor per­mite que el público entre en con­tacto con los dife­ren­tes queha­ce­res que su per­so­nal efec­túa en el taller de cos­tura y en tal sen­tido es loa­ble el mag­ní­fico tra­bajo apor­tado por Mark Brid­ges en los dise­ños del vestuario.

Gran parte del logro de este film des­cansa en la mag­né­tica inter­pre­ta­ción que rea­liza Day-Lewis como el iras­ci­ble modisto donde todo el mundo debe estar sujeto a sus deseos y capri­chos y que en raras oca­sio­nes se meta­mor­fo­sea adop­tando una con­ducta tierna y de caba­lle­ro­si­dad; dada su excep­cio­nal capa­ci­dad de actor cabe lamen­tar su deci­sión de no vol­ver a aso­mar su ros­tro delante de una cámara al haber mani­fes­tado que con este film se des­pide defi­ni­ti­va­mente del cine. Krieps es una reve­la­ción como la joven inti­mi­dada por Rey­nolds y que lle­gado un momento cam­bia drás­ti­ca­mente de acti­tud. Por su parte, Man­vi­lle impre­siona con su rosto exte­rior de acero al ver dis­mi­nuida su auto­ri­dad frente a su her­mano cuando éste decide casarse con Alma.

Con la estu­penda foto­gra­fía del rea­li­za­dor y un estilo visual remar­ca­ble esta pene­trante his­to­ria de Ander­son delei­tará a la audien­cia selec­tiva que pro­cura un cine alter­na­tivo al de los tra­di­cio­na­les blo­ck­bus­ters de Holly­wood. Jorge Gut­man