La emble­má­tica obra de Rostand

CYRANO DE BERGERAC

Desde que fue estre­nada en Fran­cia en diciem­bre de 1897 esta pieza del poeta y dra­ma­turgo fran­cés Edmond Ros­tand alcanzó un reso­nante éxito a tra­vés del mundo. Broad­way la llevó en escena en dife­ren­tes opor­tu­ni­da­des y una de las más meri­to­rias pro­duc­cio­nes ha sido la del direc­tor David Leveaux que fue repre­sen­tada en 2007 en el esce­na­rio del Tea­tro Richard Rod­gers de Nueva York. Habiendo sido fil­mada en vivo para ser exhi­bida en los cines, en los pró­xi­mos días el público cana­diense ten­drá la opor­tu­ni­dad de verla en las salas de Cine­plex.

Esta emble­má­tica obra gira en torno de Cyrano de Ber­ge­rac, un sol­dado poeta y sen­ti­men­tal que es posee­dor de una nariz extre­ma­da­mente larga hasta bor­dear en lo ridículo. Él está enamo­rado de su bella prima Roxane pero dada su feal­dad no se atreve a reve­larle su amor; a su vez Chris­tian, un sol­dado cadete que es dueño de una buena pre­sen­cia física aun­que sin poseer la inge­nio­si­dad de Cyrano, desea con­quis­tar a Roxane; para ello Cyrano se presta a ayu­dar a Chris­tian escri­bién­dole en su nom­bre car­tas de amor a la joven quien al leer­las queda hon­da­mente impre­sio­nada lle­gando a casarse con él. Aun­que Cyrano queda angus­tiado al ver que el hondo sen­ti­miento vol­cado en dichas misi­vas motivó haber per­dido a su amada, de nin­guna manera habrá de reve­larle la ver­dad, incluso cuando pos­te­rior­mente irrumpe una ines­pe­rada tragedia.

Jen­ni­fer Gar­ner y Daniel Sunjata

En la ver­sión de Broad­way, este poé­tico drama román­tico del reper­to­rio fran­cés ha sido tra­du­cido y adap­tado por Ant­hony Bur­gess con­tando con la extra­or­di­na­ria actua­ción de Kevin Kline en el rol titu­lar, acom­pa­ñado de Jen­ni­fer Gar­ner como Roxane y Daniel Sun­jata ani­mando al cadete Chris­tian. El elenco se com­pleta con la par­ti­ci­pa­ción de Max Baker, Euan Mor­ton, Chris Saran­don, John Dou­glas Thom­pson y Con­cetta Tomei. La esce­no­gra­fía es de Tom Pye, el ves­tua­rio corres­ponde a Gre­gory Gale y la ilu­mi­na­ción a Don Hol­der.

Kevin Kline

Cyrano de Ber­ge­rac será difun­dida en alta defi­ni­ción el 19 y 22 de octu­bre de 2017. Para cono­cer los cines que exhi­bi­rán la pieza y los hora­rios corres­pon­dien­tes pre­sione aquí 

La Tra­ge­dia de un Hom­bre Corriente

Cró­nica de Jorge Gut­man

LA MORT D’UN COM­MIS VOYA­GEUR. Autor: Art­hur Miller – Tra­duc­ción y Direc­ción:  Serge Denon­court – Elenco: Marc Mes­sier, Mikhaïl Ahooja, Marilyse Bourke, Éric Bru­neau, Sarah Cloutier-Labbé, Charles-Alexandre Dubé, Aude Lacha­pe­lle, Robert Lalonde, Jean-Moïse Mar­tin, Mat­hieu Richard, Manuel Tadros, Louise Tur­cot – Esce­no­gra­fía: Gui­llaume Lord - Ilu­mi­na­ción: Erwann Ber­nard – Ves­tua­rio: Ginette Noi­seux — Música: Lau­rier Rajotte – Dura­ción: 2h 30 (inclu­yendo un entre­acto) - Repre­sen­ta­cio­nes: Hasta el 4 de noviem­bre de 2017 en el Théâ­tre du Rideau Vert (rideauvert.qc.ca)

Den­tro de las gran­des obras tea­tra­les del siglo pasado La mort d’un com­mis voya­geur (Death of a Sales­man) de Art­hur Miller que tuvo su estreno mun­dial en Nueva York en febrero de 1949. es con­si­de­rada como una de las más pro­fun­das y huma­nas que se hayan escrito. Desde enton­ces ha reco­rrido los esce­na­rios del mundo entero y repre­sen­tado en dife­ren­tes idio­mas donde en Que­bec la dio a cono­cer por pri­mera vez el inol­vi­da­ble intér­prete Jean Duceppe. Es ahora que el Théâ­tre du Rideau Vert inau­gura una nueva tem­po­rada con esta pieza a tra­vés de la visión del direc­tor Serge Denon­court.

Ins­pi­rado por el sueño ame­ri­cano que gran parte de la pobla­ción de Esta­dos Uni­dos aspi­raba des­pués de la Segunda Gue­rra, Art­hur Miller des­cribe a Willy Loman, de 63 años de edad, que habiendo tra­ba­jado durante toda su vida como via­jante trata de lograrlo aun­que fra­casa en el intento; es así que queda encap­su­lado en un uni­verso de fan­ta­sía donde está con­ven­cido de que con su carisma lle­gará a con­quis­tar el mundo. Al pro­pio tiempo, eso es lo que trata de trans­mi­tir a sus dos hijos de quien se siente desilu­sio­nado por­que no rea­li­zan nada pro­duc­tivo. En ese ava­tar se encuen­tra Linda, su abne­gada esposa, quien con su entra­ña­ble amor trata de apo­yarlo y esti­mu­larlo en sus momen­tos difí­ci­les. A medida que el tiempo trans­cu­rre los pro­ble­mas de Willy se van com­pli­cando al ser des­pe­dido de su empleo y viendo como sus deu­das se van acre­cen­tando; en con­se­cuen­cia, como meca­nismo de defensa recu­rre al auto­en­gaño para ter­mi­nar con­ven­cido de sus pro­pias mentiras.

Serge Denon­court efec­túa una puesta escé­nica sen­ci­lla a la vez que efec­tiva, apro­ve­chando al máximo de lo que el exce­lente texto le ofrece; sin embargo, resulta dis­cu­ti­ble su deci­sión de haber pres­cin­dido del vibrante epí­logo con el que Miller con­cluye su drama. Más allá de tal obje­ción, resulta meri­to­rio des­ta­car el cali­fi­cado elenco que ha logrado reunir para dar vida al drama de la fami­lia Loman.

Marc Mes­sier y Louise Tur­cot (Foto de Jean-François Hamelin)

Asu­miendo el rol pro­ta­gó­nico, Marc Mes­sier se intro­duce fácil­mente en la piel de Willy Loman. Su actua­ción brinda los dife­ren­tes mati­ces del indi­vi­duo fra­ca­sado y exte­nuado, inca­paz de esca­par de un inmo­vi­lismo aplas­tante. Tal como lo con­ci­bió el autor, Mes­sier asume la tra­ge­dia de un hom­bre ordi­na­rio que des­per­di­ció su vida tanto pro­fe­sio­nal­mente como padre de fami­lia; en ese deve­nir, el actor trans­mite un pate­tismo conmovedor.

Otra remar­ca­ble pres­ta­ción es la de Louise Tur­cot ofre­ciendo una estu­penda com­po­si­ción como la tierna y frá­gil mujer de Willy que trata de con­ci­liar la leal­tad que siente a su amado marido con la posi­ción adop­tada por sus hijos en el marco de un clima fami­liar que por momen­tos pare­ciera estar a punto de esta­llar. Igual­mente remar­ca­ble es la inter­pre­ta­ción que Éric Bru­neau logra de Biff, el hijo que man­tiene con su padre una rela­ción de amor/odio que queda pro­fun­da­mente dolo­rido al des­cu­brir su adul­te­rio. En pape­les de apoyo, el resto del elenco con­tri­buye a resal­tar los valo­res de esta emble­má­tica pieza.

A pesar de las casi siete déca­das trans­cu­rri­das, la crea­ción de Miller no ha per­dido vigen­cia. La des­hu­ma­ni­za­ción que en el campo labo­ral ilus­tra el autor es hoy día igual­mente alar­mante cuando se com­prueba que de la manera menos pre­vista un irre­pro­cha­ble tra­ba­ja­dor puede ser objeto de un frío des­pido, frente a la tec­no­lo­gía que lo ani­quila. Por otra parte, la nece­si­dad de apa­ren­tar o de recu­rrir a una fan­ta­sía para no sucum­bir al fra­caso de una impia­dosa reali­dad, es una de las face­tas som­brías del ser humano tan rea­lista en la década del 40 como lo es actual­mente. De allí que resulta per­ti­nente la repo­si­ción de esta obra maes­tra por parte del TRV.

Un Apa­sio­nado Deportista

Cró­nica de Jorge Gutman

PLA­YING WITH FIRE: THE THEO FLEURY STORY

Ini­ciando una nueva tem­po­rada con Pla­ying with Fire la com­pa­ñía del Tea­tro Cen­taur rinde tri­buto al jockey sobre hielo, el deporte nacio­nal de Canadá, como así tam­bién a una de sus gran­des figu­ras como lo ha sido Theo­ren Fleury.

Basado en su libro homó­nimo escrito en cola­bo­ra­ción con Kirs­tie McLe­llan Day, la dra­ma­turga Day lo adaptó para el tea­tro ofre­ciendo como resul­tado una obra donde con un único per­so­naje en escena se pasa revista a la carrera pro­fe­sio­nal de Fleury; con­se­cuen­tem­nete queda resal­tado la pasión de este excep­cio­nal atleta por el jockey que cons­ti­tuyó la razón de su existencia.

Lo que pri­mero con­viene des­ta­car es el modo en que el texto ha sido ela­bo­rado per­mi­tiendo que el espec­ta­dor pueda seguir la tra­yec­to­ria del depor­tista en las dis­tin­tas ligas que ha jugado como al pro­pio tiempo con­si­de­rar aspec­tos de su vida personal.

Sobre el esce­na­rio refle­jando una pista de hielo se ve al actor Shaun Smith per­so­ni­fi­cando a Fleury mon­tado en pati­nes durante los 100 minu­tos que per­ma­nece en escena. Inme­dia­ta­mente des­pués de ento­nar el Himno Nacio­nal de Canadá por parte del público asis­tente, como acon­tece real­mente en los inicios de cada los par­tido, la audien­cia va siguiendo lo que Smith/Fleury les está rela­tando; como si se tra­tara del encuen­tro con un viejo amigo depor­tista, inme­dia­ta­mente se crea una gran empa­tía entre el espec­ta­dor y el actor. Así que­dan expues­tos los esfuer­zos que desde tem­prana edad el juga­dor tuvo que rea­li­zar para ser acep­tado en este deporte debido a su escasa esta­tura, par­ti­ci­pando en un comienzo en ligas meno­res; dado su asom­broso desem­peño, en 1987 es incor­po­rado a la Liga Nacio­nal de Hockey (LNH) y des­pués de haber obte­nido 1000 pun­tos en su carrera gana en 1989 la codi­ciada Copa Stan­ley, con­vir­tién­dose de este modo en una suerte de héroe nacio­nal. Pos­te­rior­mente repre­senta a Canadá en las Olim­pia­das de Invierno donde en 2002 obtiene una meda­lla de oro.

La pieza igual­mente expone situa­cio­nes som­brías de su vida. Así la otra cara de la moneda ilus­tra el trauma sufrido por el atleta cuando fue objeto de abu­sos sexua­les por parte de su entre­na­dor; no menos dra­má­tico ha sido su adic­ción por las dro­gas y la bebida como así tam­bién el haber estado sumido en la depre­sión con inten­tos de sui­ci­dio, aspec­tos por los que en última ins­tan­cia fue obli­gado a dejar la LNH en 2003.

La inter­pre­ta­ción es nada menos que glo­riosa. Shaun Smith deja de ser Smith para con­ver­tirse de lleno en Fleury logrando una extra­or­di­na­ria per­so­ni­fi­ca­ción. En forma vis­ce­ral y des­ple­gando una des­co­mu­nal ener­gía física, se lo con­tem­pla des­pla­zán­dose con sus pati­nes y mane­jando con sus manos un bas­tón largo que ser­virá para diri­gir el disco de cau­cho en la por­te­ría del rival; simul­tá­nea­mente va rela­tando con pro­funda emo­ción sus demo­nios inte­rio­res con­ta­giando de inme­diato al público que lo observa.

No hay duda que Fleury, actual­mente de 49 años de edad, está más que doble­mente satis­fe­cho por haber escrito el libro que le sir­vió de catar­sis espi­ri­tual como así tam­bién por com­pro­bar el reso­nante éxito que está obte­niendo esta pieza desde que se estrenó en 2012 en Cal­gary, pasando por varias otras ciu­da­des cana­dien­ses hasta lle­gar ahora a Mon­treal, siendo siem­pre repre­sen­tada por el mismo intér­prete y muy bien diri­gida por Ron Jen­kins.

En esen­cia, la his­to­ria de esta leyenda del deporte que ha logrado sobre­vi­vir superando los gra­ves obs­tácu­los inter­pues­tos per­mite que la pla­tea dis­frute de una muy emo­tiva velada teatral.

Las repre­sen­ta­cio­nes con­ti­núan en el esce­na­rio del Tea­tro Cen­taur hasta el 29 de octubre.

Un Exce­lente Espec­táculo Musical

Cró­nica de Jorge Gutman

DEMAIN MATIN, MON­TREAL M’ATTEND.  Autor; Michel Trem­blay – Música: Fra­nçois Dom­pie­rre - Adap­ta­cion y Direc­ción: René Richard Cyr – Elenco: Gene­viève Ala­rie, Hélène Bour­geois Leclerc, Kath­leen For­tin, Miche­lle Labonté, Chris­tian Laporte, Marie-Andrée Lemieux, Benoît McGin­nis, Lau­rent Paquin. – Coro: Bryan Audet, Gene­viève Beau­det, Gui­llaume Borys, Jade Bru­neau, Marie-Pierre de Brenne, José Dufour, Myriam Four­nier, Gabriel Lemire — Esce­no­gra­fía; Jean Bard — Ves­tua­rio: Judy Jon­ker – Ilu­mi­na­ción: Erwann Ber­nard – Con­cep­ción Video: Nor­mal Stu­dio, Felix Fradet-Faguy Arre­glos y Direc­ción Musi­cal: Chris Bari­llaro - Ins­tru­men­tis­tas: Chris Bari­llaro, Paul Car­ter, Peter Colan­to­nio, Mario Hébert y Fra­nçois Marion — Maqui­llaje: Angelo Bar­setti - Dura­ción: 1 hora y 45 minu­tos (sin entre­acto). Repre­sen­ta­cio­nes: Hasta el 22 de octu­bre de 2017 en el Théâ­tre du Nou­veau Monde (www.tnm.qc.ca)

El caba­ret tea­tral con­ce­bido en 1970 por el mítico autor cana­diense Michel Trem­blay y el exce­lente com­po­si­tor Fra­nçois Dom­pie­rre cobra nueva vida en la bri­llante come­dia musi­cal que ha sido repuesta por el TNM como pri­mera pro­duc­ción de la tem­po­rada 2017 – 2018. Para comen­zar cabe indi­car que como todo clá­sico esta pieza man­tiene la riqueza, ori­gi­na­li­dad y fres­cura lograda hace 47 años.

Marie-Andrée Lemieux. (Foto de Yves Renaud)

Uno de los gran­des méri­tos de la actual pro­duc­ción es que Trem­blay ha con­fiado ple­na­mente en la inge­nio­si­dad de René Richard Cyr, uno de los más impor­tan­tes direc­to­res del tea­tro cana­diense. Aquí, gra­cias a su adap­ta­ción –donde algu­nas situa­cio­nes gra­cio­sas han sido muy bien moder­ni­za­das– y diná­mica puesta escé­nica, el con­te­nido de la obra rebosa enco­mia­ble vita­li­dad; en tal sen­tido es fácil cons­ta­tar que la com­pli­ci­dad man­te­nida del direc­tor con el gran autor ha sido com­pleta como igual­mente lo demos­trara con otras de sus crea­cio­nes (Les Belles-soeurs, Le Chant de Sainte Car­men de la Main).

Hélène Bour­geois Leclerc y Marie-Andrée Lemieux (Foto de Yves Renaud)

La trama de la pieza aun­que en apa­rien­cia sen­ci­lla, no lo es tanto. En una breve sín­te­sis, Trem­blay relata la aspi­ra­ción de la joven Louise Tétrault quien vive en una pequeña ciu­dad de la pro­vin­cia de Que­bec y tra­baja como mesera en un res­tau­rante local; como apa­sio­nada de la can­ción, des­pués de haber ganado un con­curso ama­teur como can­tante, intenta triun­far como tal en Mon­treal. Para ello da por hecho que su her­mana Rita, que dejó su hogar natal para vivir en la gran metró­poli y que se con­vir­tió en estre­lla del ambiente de varieté con el nom­bre de Lola Lee, habrá de ayu­darla en su pro­pó­sito. Sin embargo, al lle­gar a des­tino, Louise cons­tata que la situa­ción no se pre­senta como ella ima­ginó; eso es debido a que Rita, presa de inse­gu­ri­dad de que alguien pueda rele­varla de la posi­ción que ocupa, no esca­tima recurso alguno para tra­tar de disua­dir a su her­mana mos­trán­dole el ros­tro nega­tivo del mundo del espec­táculo y el modo no muy reco­men­da­ble en que ella se inició para lle­gar a la posi­ción actual.

Kath­leen For­tin (Foto de Yves Renaud)

Aun­que el desa­rro­llo de la acción trans­cu­rre en la ciu­dad de Mon­treal de la década del 70, los temas que aquí aborda Trem­blay son atem­po­ra­les. Así, los egos, la envi­dia, la hipo­cre­sía, los gol­pes bajos, el ful­gor de la glo­ria que puede des­a­pa­re­cer repen­ti­na­mente y el des­pia­dado mundo del deno­mi­nado “show busi­ness” son aspec­tos que hoy día man­tie­nen plena vigencia.

A los valo­res intrín­se­cos de la obra, se agrega la pre­sen­cia de un elenco que ha res­pon­dido mag­ní­fi­ca­mente a las direc­ti­vas impar­ti­das por Cyr trans­mi­tiendo el espí­ritu humano que siem­pre se apre­cia en las obras de Trem­blay. En pri­mer lugar impre­siona Marie-Andrée Lemieux que cons­ti­tuye una ver­da­dera reve­la­ción ofre­ciendo la dul­zura y total inocen­cia de Louise al aguar­dar que su her­mana mayor le brinde su apoyo. Hélène Bour­geois Leclerc dando vida a una vul­ne­ra­ble Lola Lee logra la inme­diata empa­tía del público. Entre otros acto­res Lau­rent Paquin fas­cina encar­nando a un paté­tico tra­vesti, Kath­leen For­tin da en el justo tono como la encar­gada de un bur­del y Benoît Gin­nis una vez más con­firma el gran actor que es ani­mando a un excén­trico periodista.

El elenco (Foto de Yves Renaud)

Tra­tán­dose de un tea­tro musi­cal otro de los méri­tos de esta valiosa pro­duc­ción reside en la forma como el texto y la música se com­bi­nan armo­nio­sa­mente; en ese aspecto la con­tri­bu­ción del bri­llante com­po­si­tor Fra­nçois Dom­pie­rre es nada menos que esplen­do­rosa a tra­vés de las bellas can­cio­nes con­ce­bi­das que van impul­sando la pro­gre­sión dra­má­tica del relato. A ello se agrega la muy buena voca­li­za­ción de los acto­res que las inter­pre­tan y la mag­ní­fica par­ti­ci­pa­ción del arre­glo y direc­ción musi­cal de Chris Bari­llaro con sus impe­ca­bles ins­tru­men­tis­tas, opti­mi­zando el resul­tado final.

Imbuido de un ritmo cons­tante, Cyr ha per­mi­tido que, Demain matin, Mon­tréal m’attend luzca como un fas­ci­nante y colo­rido espec­táculo musi­cal que ajus­ta­da­mente entre­mez­cla el drama, la come­dia, y un humor sagaz que nunca des­borda en la cari­ca­tura y que huma­na­mente logra con­mo­ver. Dicho lo que ante­cede, con esta pro­duc­ción el TNM per­mite que el espec­ta­dor dis­frute de una exce­lente velada teatral.

Una moderna ver­sión de la obra de Lorca

YERMA

En una nueva tem­po­rada de trans­mi­sio­nes tea­tra­les, la com­pa­ñía exhi­bi­dora Cine­plex brin­dará al público cana­diense la opor­tu­ni­dad de ver la obra Yerma direc­ta­mente esde el tea­tro Young Vic de Lon­dres en una pre­sen­ta­ción de Natio­nal Thea­tre Live.

Bren­dan Cowell y Billie Piper

La tra­ge­dia creada por el inmor­tal Fede­rico Gar­cía Lorca en 1934 está cen­trada en la lucha empren­dida por el ins­tinto mater­nal de Yerma que cree y desea fer­vien­te­mente ser madre y no lo logra por no poder con­ce­bir. En esta opor­tu­ni­dad, el gran clá­sico lor­quiano ha sido objeto de una pro­duc­ción radi­cal del joven direc­tor aus­tra­liano Simon Stone; así, deci­dió trans­po­ner el ambiente de la cam­piña espa­ñola del siglo pasado para ubi­car la acción en el Lon­dres con­tem­po­rá­neo y con­ver­tir a la humilde heroína mujer de un gran­jero en una exi­tosa perio­dista de 33 años que mani­fiesta a su com­pa­ñero su deseo de tener un hijo.

Billie Piper

De acuerdo a la mayo­ría de los elo­gio­sos comen­ta­rios de la crí­tica espe­cia­li­zada de Lon­dres en opor­tu­ni­dad de su estreno en agosto pasado, el cam­bio de época y de esce­na­rio de nin­gún modo altera el espí­ritu de Lorca en la medida que el actual drama urbano res­peta la esen­cia de su prin­ci­pal per­so­naje, a pesar de que el aspecto esen­cial de una mujer infe­cunda adquiera hoy día una dimen­sión social dife­rente a la de la época y ambiente social en que el texto ori­gi­nal fue creado. Asi­mismo, aun­que el len­guaje es en este caso secu­lar acorde con el siglo actual en que se vive, el direc­tor res­peta la esen­cia litúr­gica brin­dada por el inol­vi­da­ble poeta granadino.

Esta pro­duc­ción fue aplau­dida y cali­fi­cada como un extra­or­di­na­rio triunfo tea­tral (The Times), en tanto que la actua­ción de Billie Piper en el papel pro­ta­gó­nico ha sido con­si­de­rada como fas­ci­nante (The Eve­ning Stan­dard), sor­pren­dente (iNews) y arro­lla­do­ra­mente pode­rosa (The Daily Tele­graph). Ade­más de la bri­llante carac­te­ri­za­ción lograda por la exce­lente actriz bri­tá­nica, el elenco está inte­grado por Bren­dan Cowell como el com­pa­ñero aus­tra­liano de la pro­ta­go­nista, Mau­reen Beat­tie ani­mando a su madre, Char­lotte Randle como su her­mana y John Mac­Mi­llan como un ex amante. La esce­no­gra­fía es de Liz­zie Cla­chan en tanto que Ste­fan Gre­gory es res­pon­sa­ble de los efec­tos sono­ros y diseño musical.

Yerma, con una dura­ción de 100 minu­tos sin inter­valo, será trans­mi­tida en directo el 21 de sep­tiem­bre y en dife­rido el 23 de sep­tiem­bre. Para infor­ma­ción sobre los cines cana­dien­ses de Cine­plex que trans­mi­ti­rán la obra y sus res­pec­ti­vos hora­rios pre­sione aquí