¿Quién le teme al lobo?

WHO’S AFRAID OF VIR­GI­NIA WOOLF?

En una nueva trans­mi­sión de la serie Natio­nal Thea­tre Live y direc­ta­mente desde el Tea­tro Harold Pin­ter de Lon­dres se podrá apre­ciar la repo­si­ción de la acla­mada pieza de Edward Albee Who’s Afraid of Vir­gi­nia Woolf? escrita en 1962.

Imelda Staunton (Foto de Johan Perrson)

Imelda Staun­ton (Foto de Johan Perrson)

Pocas veces la expo­si­ción de una cri­sis con­yu­gal ha tenido la reso­nan­cia uni­ver­sal como la que el des­a­pa­re­cido dra­ma­turgo con­ci­bió en esta obra. Si bien hace medio siglo ¿Quién le teme a Vir­gi­nia Woolf? pudo haber resul­tado deci­di­da­mente inno­va­dora en su esté­tica así como por la pro­li­fe­ra­ción de sus fero­ces diá­lo­gos, hoy día la pieza no resulta tan pro­vo­ca­dora pero eso no impide que su con­te­nido y valor intrín­seco per­ma­nez­can vigen­tes; eso jus­ti­fica que sea con­si­de­rada como uno de los gran­des clá­si­cos del tea­tro con­tem­po­rá­neo y que se siga repre­sen­tán­dola con cierta frecuencia.

Conleth Hill (Foto de Johan Perrson)

Con­leth Hill (Foto de Johan Perrson)

Para quie­nes no hayan aún visto la pieza tea­tral ni el exce­lente film de Mike Nichols de 1966 con inol­vi­da­bles inter­pre­ta­cio­nes de Eli­za­beth Tay­lor y Richard Bur­ton, se puede anti­ci­par que el autor ubica a los per­so­na­jes en el salón de estar de un matri­mo­nio maduro inte­grado por George, un pro­fe­sor del depar­ta­mento de his­to­ria de una uni­ver­si­dad ame­ri­cana y Martha, su esposa que es a la vez hija del rec­tor; des­pués de una fiesta de pro­fe­so­res uni­ver­si­ta­rios deci­den pro­lon­gar la velada invi­tando a Nick, un joven pro­fe­sor del depar­ta­mento de bio­lo­gía de la misma uni­ver­si­dad y su esposa Honey.

(Luke Treadaway e Imogen Poots. (Foto de Johan Persson)

(Luke Trea­da­way e Imo­gen Poots. (Foto de Johan Persson)

De la pre­misa expuesta el espec­ta­dor se encuen­tra sacu­dido por una des­car­nada car­ni­ce­ría psi­co­ló­gica que acon­tece en el esce­na­rio donde Albee no tiene com­pa­sión alguna para des­nu­dar la com­pleja natu­ra­leza de sus per­so­na­jes en toda su dimen­sión humana. En última ins­tan­cia, la obra resuena como un lamento impia­doso y cruel que retrata con valen­tía, cruel­dad y des­caro las frus­tra­cio­nes, sue­ños, mez­quin­da­des e hipo­cre­sías de sus per­so­na­jes así como la sole­dad y vacío que pro­duce la ausen­cia de comu­ni­ca­ción que los envuelve.

Esta pro­duc­ción ha sido diri­gida por James Mac­do­nald y el cuar­teto de acto­res que la anima está inte­grado por Imelda Staun­ton (Martha), Con­leth Hill (George), Luke Tread­way (Nick) e Imo­gen Poots (Honey).

La trans­mi­sión en vivo y en directo desde Lon­dres a las salas cana­dien­ses de Cine­plex se efec­tuará el 18 de mayo de 2017 y en dife­rido el 8 de julio de 2017.

Para infor­ma­ción sobre los cines par­ti­ci­pan­tes y los hora­rios loca­les de trans­mi­sión pre­sione aquí.

Desde el Tea­tro Barbican

OBSES­SION

Con­ti­nuando con la serie de pro­duc­cio­nes de Natio­nal Thea­tre Live se difun­dirá desde el tea­tro Bar­bi­can de Lon­dres, la obra Obses­sion que se está repre­sen­tando en el Tea­tro Bar­bi­can de Lon­dres hasta el 20 de mayo.

 Halina Rejin y Jude Law (Foto de JAN Versweyveld)

Halina Rejin y Jude Law (Foto de Jan Versweyveld)

La pieza es una adap­ta­ción del pri­mer y exce­lente film rea­li­zado por Luchino Vis­conti en 1942 basado en la clá­sica novela The Post­man Always Rings Twice de James Cain. La obra res­peta el libro ori­gi­nal des­cri­biendo a Gio­vanna, una her­mosa joven mal­ca­sada con el pro­pie­ta­rio de un res­tau­rante; su oscura exis­ten­cia habrá de cam­biar con la apa­ri­ción de Gino, un vaga­bundo con quien se embarca en un apa­sio­nado vínculo amo­roso; como con­se­cuen­cia, el amante induce a Gio­vanna a matar a su marido. En última ins­tan­cia, el cri­men per­pe­trado ter­mi­nará por des­truir la rela­ción de la pareja.

 Jude Law y Halina Rejin (Foto de Jan Versweyveld)

Jude Law y Halina Rejin (Foto de Jan Versweyveld)

La pieza está inter­pre­tada por Jude Law y Halina Rejin con la direc­ción escé­nica del renom­brado direc­tor belga  Ivo van Hove quien se ha des­ta­cado asu­miendo la res­pon­sa­bi­li­dad de otras pro­duc­cio­nes para el Natio­nal Thea­tre, (A View from the Bridge, Hedda Gabler) como así tam­bién en Broad­way (A View from the Bridge, The Cru­ci­ble).

La trans­mi­sión directa a los cines cana­dien­ses, por inter­me­dio de Cine­plex, se efec­tuará el 11 de mayo de 2017 y en dife­rido el 24 de junio de 2017. Para infor­ma­ción adi­cio­nal sobre los cines par­ti­ci­pan­tes y los hora­rios loca­les res­pec­ti­vos pre­sione aquí.

Home­naje a una madre

Cró­nica de Jorge Gutman

HOW TO DISAP­PEAR COM­PLE­TELY.  Texto: Itai Erdal con James Long, Anita Rochon y Eme­lia Syming­ton Fede — Intér­prete: Itai Erdal - Direc­ción: James Long –-  Ilu­mi­na­ción: Itai Erdal – Diseño de Sonido: Eme­lia Syming­ton Fedy — Diseño de Pro­yec­ción: Jamie Nes­bitt Dura­ción: 1h sin entre­acto– Repre­sen­ta­cio­nes: Hasta el 21 de Mayo de 2017 en la Sala Stu­dio del Segal Cen­tre (www.segalcentre.org)

El des­ta­cado ilu­mi­na­dor Itai Erdal es el co-autor de esta pie­zal auto­bio­grá­fica donde narrando aspec­tos de su vida per­so­nal cobra vital impor­tan­cia la figura de Mery Erdal, su madre desaparecida.

Foto de Emily Cooper

Foto de Emily Cooper

Nacido en Israel en 1974, es en 1999 cuando decide vivir en Canadá, radi­cán­dose en Van­cou­ver donde se ins­cribe en la escuela de cine con el pro­pó­sito de lle­gar a ser direc­tor. Al poco tiempo de su esta­día regresa a su tie­rra natal al saber que Mery está afec­tada de un cán­cer pul­mo­nar y que le res­tan esca­sos 9 meses de vida. Pro­visto de una cámara de video resuelve fil­mar algu­nos aspec­tos de su vida a medida que se apro­xima su fin; lo fil­mado le sir­vió como mate­rial de apoyo de este monólgo que tuvo su estreno en 2011 en Van­cou­ver y pos­te­rior­mente fue repre­sen­tado en Seattle, Portland, Edin­burgo, Dublin y Lon­dres antes de ofre­cerlo en Montreal.

En ape­nas 60 minu­tos, el ilu­mi­na­dor asu­miendo con­di­cio­nes de actor y con la acer­tada direc­ción de James Long, logra man­te­ner la aten­ción del público debido a la forma amena en que trans­mite su relato; a pesar del dra­má­tico telón de fondo Erdal adopta un tono de livian­dad para ate­nuar su his­to­ria y al pro­pio tiempo crear una son­risa en el espec­ta­dor que lo está contemplando.

Mediante el uso de una pan­ta­lla se pro­yec­tan en forma inter­mi­tente extrac­tos de lo fil­mado en hebreo donde en cier­tas par­tes incor­pora sub­tí­tu­los en inglés y cuando no lo es Erdal ofrece la tra­duc­ción de lo que se dia­loga; a tra­vés de la misma se pue­den obser­var las face­tas de su madre, al igual que las de algu­nas per­so­nas muy cer­ca­nas a él como lo ha sido en los difí­ci­les momen­tos su que­rida her­mana Ayana, su gran amigo Amir así como Pedro, el marido en segun­das nup­cias de Mery, quie­nes supie­ron brin­dar con­fort a esta entra­ña­ble mujer como tam­bién apoyo moral a Erdal.

La velada se ame­niza con algu­nos otros por­me­no­res cuando Itai se refiere a su incli­na­ción por la geo­gra­fía demos­trando su sapien­cia al cono­cer las capi­ta­les de todos los paí­ses del mundo. Al pro­pio tiempo hace refe­ren­cia a vaca­cio­nes pasa­das con su amigo en las pla­yas del Pací­fico Sur, así como su asis­ten­cia a un club noc­turno de Israel para que bai­lando al ritmo de la música pudiese libe­rar las ten­sio­nes del momento difí­cil que estaba atra­ve­sando. Simul­tá­nea­mente no puede dejar de lado su pasión como expe­ri­men­tado ilu­mi­na­dor; así explica cómo la ilu­mi­na­ción cons­ti­tuye un ele­mento esen­cial para crear en el esce­na­rio la ambien­ta­ción ade­cuada de lo que se está rela­tando a fin de sen­si­bi­li­zar a la audien­cia, que en este caso espe­cial se vin­cula con lo que se está pro­yec­tando en pantalla.

El cli­max emo­cio­nal de esta his­to­ria se pro­duce cuando Itai accede a las súpli­cas de su madre para que la asista a morir con dig­ni­dad antes que pueda per­der por com­pleto el con­trol de su mente y de su cuerpo. Erdal demues­tra con­di­cio­nes de buen narra­dor al rela­tar esta íntima expe­rien­cia per­so­nal y al hacerlo ade­más de ofre­cer un her­moso tri­buto a su pro­ge­ni­tora siente que de este modo man­tiene viva su memoria.

En esen­cia, este buen uni­per­so­nal per­mite refle­xio­nar sobre la mor­ta­li­dad, la impor­tan­cia de reme­mo­rar los momen­tos feli­ces de la vida de una per­sona y la sig­ni­fi­ca­ción que adquiere la fami­lia en los momen­tos más dra­má­ti­cos por los que atra­viesa cual­quiera de los miem­bros que la integran.

Un Inol­vi­da­ble Cuarteto

Cró­nica de Jorge Gut­man

MILLION DOLLAR QUAR­TET.  Libro: Colin Escott y Floyd Mutrux – Direc­ción: Lisa Rubin –- Elenco: George Krissa, Christo Graham, Edward Murphy, Sky Seals, James Loye, Sara Dia­mond, Peter Colan­to­nio, Evan Ste­wart –  Direc­tor Musi­cal: David Terriault - Esce­no­gra­fía: Brian Dud­kie­wicz — Ves­tua­rio: Louise Bou­rret – Ilu­mi­na­ción: Itai Erdal – Diseño de Sonido: Steve Marsh - Dura­ción: 1h45 sin entre­acto– Repre­sen­ta­cio­nes: Hasta el 14 de Mayo de 2017 en la sala prin­ci­pal del Segal Cen­tre (www.segalcentre.org) y desde el 17 al 21 de Mayo de 2017 en la Cin­quième Salle de la Place des Arts. 

Con exce­len­tes músi­cos que a la vez actúan remar­ca­ble­mente, Million Dollar Quar­tet es, sin exa­ge­ra­ción alguna, un triunfo total. Cele­brando su pri­mera década de exis­ten­cia, el Segal Cen­tre está ofre­ciendo una pro­duc­ción que segu­ra­mente que­dará como un hito his­tó­rico den­tro de los espec­tácu­los musi­ca­les de Montreal.

Christo Graham,Ed Murphy,Evan Stewart,Sky Seals,George Krissa.-(Foto deAndrée Lanthier)

Christo Graham, Ed Murphy, Evan Ste­wart, Sky Seals, George Krissa.-(Foto de Andrée Lanthier)

Los escri­to­res Colin Escott y Floyd Mutrux se ins­pi­ra­ron en una memo­ra­ble ter­tu­lia musi­cal que tuvo lugar en el Sun Record Stu­dios de Men­fis el 4 de diciem­bre de 1956 para tea­tra­li­zar el acon­te­ci­miento. Según el relato que efec­túa al público Sam Phi­llips, el dueño del estu­dio, ese día se encon­tra­ban Jerry Lee Lewis, un joven pia­nista des­co­no­cido recién con­tra­tado por Sam y Carl Per­kins, tra­ba­jando en una gra­ba­ción que se iba a rea­li­zar. Pos­te­rior­mente se une a ellos Johnny Cash, un gui­ta­rrista que gra­cias a Sam fue adqui­riendo noto­rie­dad y final­mente arri­ban Elvis Pres­ley –ya con­sa­grado como el Rey del Rock- junto con su novia, quien se encuen­tra de paso en su viaje de regreso a Holly­wood y desea salu­dar a Sam; cabe seña­lar que éste último fue su des­cu­bri­dor artís­tico y que ahora ya no tra­baja para él por­que para salir a flote finan­cie­ra­mente Sam ven­dió el con­trato que le rete­nía a la RCA. De la reunión de ese cuar­teto de ases surge una impro­vi­sada sesión musi­cal que fue gra­bada y regis­trada en la his­to­ria del rock y en un artículo perio­dís­tico quedó inmor­ta­li­zada con el nom­bre de Million Dollar Quar­tet. Ade­más, para el recuerdo queda como tes­ti­mo­nio una foto de estos músicos.

En un viaje hacia el pasado pleno de nos­tal­gia este gran home­naje a la música de rock nacida en la década del 50 adquiere rele­van­cia no sola­mente por las can­cio­nes que inte­gran su con­te­nido sino por quie­nes dan vida al espec­táculo. Edward Murphy quien es un can­tante y com­po­si­tor de can­cio­nes que ha par­ti­ci­pado en nume­ro­sos con­jun­tos, impre­siona como Carl Per­kins tocando su ins­tru­mento y can­tando con brío temas bien cono­ci­dos como Who do you Love, My Babe y See you Later Alli­ga­tor. Por su parte Sky Seals, un artista mul­ti­dis­ci­pli­na­rio de New York, da prueba feha­ciente de su capa­ci­dad de actor per­so­ni­fi­cando al gran músico Johnny Cash; con su expre­siva y grave voz de can­tante, valién­dose de su gui­ta­rra deleita al público inter­pre­tando Six­teen Tons, Riders in the Sky y muy espe­cial­mente la emble­má­tica can­ción I Walk the Line.

George Krissa encarna al mítico Elvis Pres­ley que sin lle­gar a lograr la pre­sen­cia caris­má­tica del Rey, no obs­tante lo imita ade­cua­da­mente en algu­nos de sus ges­tos, sobre todo abriendo sus pier­nas y con­tor­neando su cuerpo mien­tras inter­preta algu­nos de sus can­cio­nes como Memo­ries are made of this, That’s All Right y Hound Dog. Una agra­da­ble sor­presa es la pre­sen­cia de Sara Dia­mond, que en la fic­ción apa­rece como Dyanne la novia de Elvis, aun­que en reali­dad su com­pa­ñera había sido Marilyn Evans; en todo caso, Dia­mond ofrece la nota feme­nina del grupo apor­tando su encanto, sim­pa­tía y una cálida y suges­tiva voz.

El elenco completo (Foto de Andrée Lanthier)

El elenco com­pleto (Foto de Andrée Lanthier)

Den­tro del con­junto merece espe­cial dis­tin­ción Christo Graham quien como Jerry Lee Lewis causa admi­ra­ción en la carac­te­ri­za­ción ofre­cida del renom­brado pia­nista y com­po­si­tor. Sus dotes de músico son fan­tás­ti­cas; ade­más de demos­trar sus habi­li­da­des pia­nís­ti­cas valién­dose de sus manos para tocar el ins­tru­mento, tam­bién recu­rre a sus pies para rema­tar algu­nos acor­des; como el joven músico de espí­ritu entre rebelde y aniñado demues­tra sus excep­cio­na­les dotes de come­diante logrando cau­ti­var al público a par­tir del momento que toca y entona su pri­mera can­ción Real Wild Child o bien cuando lo hace con la popu­lar melo­día Great Balls of Fire. Final­mente cabe des­ta­car la actua­ción de James Loye como Sam Phi­llips, el padrino del famoso grupo actuando como maes­tro de cere­mo­nias de la velada.

La direc­tora Lisa Rubin que ya había logrado en la tem­po­rada ante­rior un gran éxito con Bad Jews reafirma aquí su domi­nio de la escena al per­mi­tir que el espec­táculo adquiera un esplen­dor inigua­la­ble logrando que el mag­ní­fico elenco guarde el deli­cado el equi­li­brio entre lo estric­ta­mente musi­cal y las esce­nas dia­lo­ga­das que se van intercalando.

Esta pro­duc­ción cuenta con una lograda esce­no­gra­fía de Brian Dud­kie­wicz repro­du­ciendo el estu­dio de gra­ba­ción donde en su parte ante­rior se encuen­tra el sitio donde actúan los artis­tas y en la pos­te­rior se halla la cabina de con­trol. No menos impor­tante es la efi­caz ilu­mi­na­ción de Itai Erdal y la par­ti­ci­pa­ción de David Terriault en su carác­ter de direc­tor musical.

Si bien el espec­táculo cons­ti­tuye en esen­cia un con­cierto de rock uti­li­zando como excusa el acon­te­ci­miento real des­cripto, el mismo deja cierto mar­gen para pen­sar en lo que existe detrás de la escena. Así, la pieza indi­rec­ta­mente refleja el modo en que el arte se inmis­cuye con los nego­cios, la impor­tan­cia de la pre­sen­cia de un pro­mo­tor para dar a cono­cer las con­di­cio­nes inna­tas de un artista y cómo a veces la leal­tad es puesta a prueba cuando se debe optar por un camino donde los sen­ti­mien­tos pasan a segundo plano. Pre­ci­sa­mente, la nota dra­má­tica de la obra, y por cierto muy bien lograda, es cuando Johnny Cash rechaza el nuevo con­trato ofre­cido por Sam Phi­llips para poder seguir su pro­pio rumbo ahora que goza de popu­la­ri­dad, dejando a su men­tor com­ple­ta­mente descorazonado.

Refle­xión aparte, como quedó dicho al prin­ci­pio de esta nota, esta pieza musi­cal es real­mente un entre­te­ni­miento de cali­dad supe­rior donde sus intér­pre­tes pare­ce­rían poseer una corriente eléc­trica en sus cuer­pos que ema­nando millo­nes de vol­tios des­cue­llan una vibrante ener­gía que con­ta­gia de inme­diato a la pla­tea. Al final del espec­táculo el elenco se fusiona con el público en la repo­si­ción de algu­nos de los núme­ros musi­ca­les del espec­táculo dejando en su ánimo el recuerdo de una velada excepcional.

Feli­ci­ta­cio­nes a todo el equipo del Segal Cen­tre por esta mara­vi­llosa producción.

El Juego del Amor y del Azar

Cro­nica de Jorge Gut­man

LE JEU DE L’AMOUR ET DU HAZARD.  Autor; Pie­rre Mari­vaux – Direc­ción: Alain Zouvi – Elenco: Marc Beau­pré, Henri Chassé, Béné­dicte Décary, David Savard, Phi­lippe Thibault-Denis, Cat­he­rine Tru­deau – Esce­no­gra­fía; Jean Bard — Ves­tua­rio: Judy Jon­ker – Ilu­mi­na­ción: Nico­las Ricard – Con­cep­ción Video: Lio­nel Arnould – Música Ori­gi­nal: Chris­tian Tho­mas — Maqui­llaje: Jacques-Lee Pelle­tier - Dura­ción: 1 hora y 45 minu­tos (sin entre­acto). Repre­sen­ta­cio­nes: Hasta el 20 de mayo de 2017 en el Théâ­tre du Nou­veau Monde (www.tnm.qc.ca)

El TNM deci­dió revi­vir a Pie­rre Car­let de Cham­blain de Mari­vaux (1688 – 1763) repre­sen­tando Le Jeu de l’amour et du hasard (El Juego del amor y del azar), su más cono­cida come­dia. Aun­que es bien sabido el valor intrín­seco de esta pieza, es tam­bién impor­tante que la misma esté sus­ten­tada por una buena pro­duc­ción; en tal sen­tido, el público puede con­fiar total­mente en el equipo que par­ti­cipa en la misma al ofre­cer un espec­táculo de nota­ble cali­dad gra­cias a su irre­pro­cha­ble elenco y a una estu­penda puesta escénica.

David Savard, Marc Beaupré, Bénédicte Décary (Foto de Yves Renaud)

David Savard, Marc Beau­pré, Béné­dicte Décary (Foto de Yves Renaud)

La his­to­ria con­ce­bida por el gran dra­ma­turgo fran­cés es sen­ci­lla en su plan­teo y efec­tiva en su imple­men­ta­ción: El hacen­dado Mon­sieur Orgon (Henri Chassé) tiene la inten­ción de casar a su hija Sil­via (Béné­dicte Décary) con Dorante (David Savard), hijo de un amigo mar­qués. La joven es reluc­tante a acep­tar un pre­ten­diente des­co­no­cido pero logra tran­sar con su padre de cam­biar de pape­les con su criada Lisette (Cat­he­rine Tru­deau) a fin de cono­cer mejor sus sen­ti­mien­tos. La misma idea es urdida por Dorante quien igual­mente decide cam­biar de rol con su sir­viente Arle­quin (Marc Beau­pré); a todo ello, cuando el pre­ten­diente y su ser­vi­dor arri­ban a la man­sión de Orgon, éste junto con su hijo Mario (Phi­lippe Thibault-Denis) van obser­vando cómo se desa­rro­llan los acon­te­ci­mien­tos a tra­vés de las impos­tu­ras realizadas.

David Savard y Bénédicte Décary (Foto de Yves Renaud)

David Savard y Béné­dicte Décary (Foto de Yves Renaud)

En este sabroso juego de dis­fra­ces donde obvia­mente no fal­tan los enre­dos y equí­vo­cos y donde cada uno de los 4 per­so­na­jes cen­tra­les no es quien apa­renta ser, Mari­vaux apela a jugo­sos diá­lo­gos y a un humor refi­nado que nunca llega a lo cari­ca­tu­resco. Con todo no falta en esta come­dia la sutil crí­tica social que prác­ti­ca­mente aflora en la mayor parte de su obra lite­ra­ria. Así, el autor adopta una clara posi­ción femi­nista al defen­der el rol de la mujer –como en el caso de Sil­via– de tener dere­cho a ele­gir su pro­pio camino sin tener que acep­tar casa­mien­tos arre­gla­dos, al mismo tiempo que tanto ella como Lisette son des­crip­tas como muje­res deter­mi­na­das a no ceder ante pre­sio­nes exter­nas. Aun­que sin atre­verse dema­siado, Mari­vaux igual­mente deja saber que la mar­cada dife­ren­cia de cla­ses puede ser supe­rada cuando aflo­ran las emo­cio­nes sus­ci­ta­das por los dic­ta­dos del cora­zón; eso queda refle­jado cuando Dorante trans­gre­diendo las con­ven­cio­nes socia­les revela a la supuesta Lisette que está enamo­rado de ella, a pesar de ser una modesta criada.

Catherine Trudeau y Marc Beaupré (Foto de Yves Renaud)

Cat­he­rine Tru­deau y Marc Beau­pré (Foto de Yves Renaud)

En su pri­mer tra­bajo como direc­tor para el TNM, Alan Zouvi ha sabido tras­la­dar al esce­na­rio toda la riqueza de esta pieza per­mi­tiendo que tras­luzca el mari­vau­dage, el inge­nioso coque­teo amo­roso con­ce­bido por Mari­vaux. Al mismo tiempo, el direc­tor logró que la acción no decaiga en casi sus dos horas de dura­ción gra­cias al agi­lí­simo ritmo que le supo impri­mir y al enco­mia­ble tra­bajo rea­li­zado por su elenco.

El elenco completo (Foto de Yves Renaud)

El elenco com­pleto (Foto de Yves Renaud)

Y hablando de los artis­tas, es muy difí­cil deci­dir quién es mejor que quien; todos actúan mag­ní­fi­ca­mente vol­cando el brío, ener­gía y entu­siasmo reque­rido en sus res­pec­ti­vos roles –tanto pro­pios como ficticios- En todo caso, por­que sus pape­les asu­men más peso, resulta agra­da­ble apre­ciar la forma en que gra­dual­mente se va ges­tando el amor en los per­so­na­jes desem­pe­ña­dos por Savard y Décary así como la irre­sis­ti­ble gra­cia que des­pier­tan Tru­deau y Beau­pré en los suyos; ello de nin­guna manera menos­caba el efi­caz desem­peño de Chassé y Thibault-Denis.

La esce­no­gra­fía de Jean Bard expo­niendo los jar­di­nes de la man­sión con la fuente cen­tral donde trans­cu­rre la acción y con el susu­rrante gor­jeo de los pája­ros, con­tri­bu­yen efi­caz­mente a recrear la atmós­fera ambien­tal. No menos impor­tante es la ilu­mi­na­ción fun­cio­nal de Nico­las Ricard y el sobrio fondo musi­cal de Chris­tian Thomas.

En suma, una pro­duc­ción del TNM para dis­fru­tar ple­na­mente y que corona de esta manera la exce­lente tem­po­rada 2016 – 2017.