Las Secue­las de un Genocidio

UNE HIS­TO­IRE DE FOU. Fran­cia, 2015. Un film de Robert Guédiguian

La lim­pieza étnica de Arme­nia de 1915 en la que un millón y medio de su pobla­ción fue depor­tada y eje­cu­tada por Tur­quía cons­ti­tuye uno de los capí­tu­los más som­bríos de la his­to­ria del siglo pasado; como es bien sabido, hasta hoy día el gobierno turco no quiere reco­no­cer o admi­tir su auto­ría. Den­tro de ese con­texto, el rea­li­za­dor Robert Gué­di­guian que es de ori­gen arme­nio deci­dió abor­dar el tema; al hacerlo su preo­cu­pa­ción esen­cial ha sido la de ilus­trar las secue­las gene­ra­das por esa encar­ni­zada matanza medio siglo des­pués de lo acontecido.

Aun­que se trate de un relato de fic­ción la fuente de ins­pi­ra­ción del rea­li­za­dor ha sido la novela auto­bio­grá­fica “La Bomba” del perio­dista espa­ñol José Anto­nio Gurria­rán; en 1981 en la ciu­dad de Madrid, el autor sufrió un grave acci­dente que lo dejó semi­pa­ra­li­zado como con­se­cuen­cia de la explo­sión de una bomba por parte del Ejer­cito Secreto Arme­nio para la Libe­ra­ción de Armenia.

En el pró­logo fil­mado en blanco y negro, se pre­sen­cia el ase­si­nato a san­gre fría de Taa­lat Pasha acon­te­cido en Ber­lín en marzo de 1921. La víc­tima había sido el pri­mer minis­tro turco del gobierno oto­mano y el prin­ci­pal res­pon­sa­ble del exter­mi­nio arme­nio. En la recons­truc­ción del jui­cio, el acu­sado Sogho­mon The­li­rian (Robin­son Ste­ve­nin) se defiende del cri­men come­tido con­tando en su per­tur­ba­dor relato cómo su fami­lia arme­nia fue ase­si­nada por los tur­cos. Con­tra­riando el con­sejo del pre­si­dente del tri­bu­nal, el jurado lo absuelve. De alguna manera, esa deci­sión impli­caba que a pesar de que The­li­rian admi­tió su cul­pa­bi­li­dad, en todo caso no fue con­si­de­rado res­pon­sa­ble del crimen.

Ariane Ascaride

Ariane Asca­ride

Inme­dia­ta­mente, el guión de Gué­di­guian escrito con Gilles Tau­rand tras­lada la acción hacia fina­les de la década del 70 enfo­cando a la comu­ni­dad arme­nia que vive en Mar­se­lla. Con una fil­ma­ción en colo­res, el relato se cen­tra en la fami­lia inte­grada por Hovan­nes (Simon Abka­rian), su esposa Anouch (Ariane Asca­ride) y su hijo Aram (Syrus Shahidi) quien se ha nutrido de las dra­má­ti­cas his­to­rias narra­das por su abuela (Siro Fazi­lian) sobre el geno­ci­dio de Arme­nia. Cuando miem­bros de la comu­ni­dad arme­nia son expul­sa­dos de una igle­sia local, el joven Aram se tras­lada a París y se inte­gra a un movi­miento radi­cal con­tra Tur­quía que detona una vio­lenta explo­sión al vehículo del emba­ja­dor turco en Fran­cia; ese hecho motiva que Gilles Tes­sier (Gré­goire Leprince-Ringuet), un ciclista que pasaba por el lugar, quede seve­ra­mente herido y quede con­fi­nado a una silla de rue­das debido al movi­miento mini­mi­zado de sus piernas.

Entre los aspec­tos más emo­ti­vos del relato se des­taca el encuen­tro de Anouch con Tes­sier cuando ella, por un cargo de con­cien­cia, viaja a París para visi­tarlo en el hos­pi­tal, reco­no­ciendo que su hijo fue el res­pon­sa­ble de su acci­dente; pidién­dole per­dón, la mujer le ofrece todo el apoyo de su fami­lia. Eso motiva a que Gilles se vuel­que a la causa arme­nia al haberse impuesto de algo que él com­ple­ta­mente igno­raba. Aun­que lo que pre­cede es tra­tado de un modo dema­siado melo­dra­má­tico, de todos modos queda res­ca­tado el aspecto humano del relato.

El film deja varias pre­gun­tas abier­tas. En pri­mer lugar surge el inte­rro­gante de si la lucha armada de las nue­vas gene­ra­cio­nes arme­nias para reivin­di­car el horror sufrido por sus ances­tros puede cons­ti­tuir el medio más con­ve­niente de con­cien­ti­zar a las auto­ri­da­des tur­cas sobre lo acon­te­cido. Si acaso a tra­vés de la vía vio­lenta es posi­ble per­pe­tuar la memo­ria colec­tiva, surge el pro­blema moral sobre el daño cola­te­ral que implica dicho pro­ce­di­miento. Así, tanto Tes­sier (per­so­naje de fic­ción) como el nove­lista Gurria­rán (per­so­naje real) son las víc­ti­mas inocen­tes de una esca­lada terro­rista huma­na­mente into­le­rante; eso con­duce a la pre­gunta siguiente: ¿no exis­ten otros méto­dos más per­sua­si­vos para que Tur­quía y el resto del mundo que no lo haya hecho reco­noz­can la cul­pa­bi­li­dad del exter­mi­nio acae­cido un siglo atrás?

Con sus dos horas y cuarto de dura­ción, el relato se resiente en algu­nos momen­tos. De todos modos cabe reco­no­cer que el film a pesar de no ser extra­or­di­na­rio deja una impre­sión favo­ra­ble por la mesura de su tra­ta­miento, la efi­ciente actua­ción de su elenco y por el debate moral que sus­cita su con­te­nido. Jorge Gut­man

Una Proeza Técnica

VIC­TO­RIA. Ale­ma­nia, 2015. Direc­ción: Sebas­tian Schip­per. Dis­tri­bu­ción: Mongrel-Métropole (2016)

Este film de Sebas­tian Schip­per se dis­tin­gue por dos ele­men­tos impor­tan­tes que están refe­ri­dos al aspecto téc­nico y al con­te­nido del film. En ambos casos, Vic­to­ria cons­ti­tuye una bella sor­presa teniendo en cuenta el nivel de cali­dad logrado por su realizador.

En lo for­mal, esta pro­duc­ción consta de un único plano secuen­cia de apro­xi­ma­da­mente 2 horas y 20 minu­tos. Cier­ta­mente, el ciné­filo tuvo opor­tu­ni­dad de juz­gar algu­nos tra­ba­jos fil­ma­dos del mismo modo; así Alfred Hit­ch­cock para su época logró impre­sio­nar ape­lando a cier­tos tru­cos en Rope (1948) a tra­vés de un solo esce­na­rio; más recien­te­mente con la asis­ten­cia de la tec­no­lo­gía digi­tal Ale­xan­der Soku­rov ofre­ció un mara­vi­lloso tra­bajo en Rus­sian Ark (2002). Pero lo que resulta sor­pren­dente es la proeza de Schip­per quien mane­jando su cámara con una sola toma, la más larga fil­mada hasta el momento actual, narra una his­to­ria que trans­cu­rre en dife­ren­tes luga­res. Como con­se­cuen­cia de ello, la acción se desa­rro­lla en tiempo real.

Laia Costa

Laia Costa

Yendo de lleno a su con­te­nido, el público asiste a una agra­da­ble come­dia en su pri­mera parte para pos­te­rior­mente con­ver­tirse en un thri­ller de enver­ga­dura que man­tiene un sus­penso per­ma­nente hasta su con­clu­sión. El relato basado en el guión del rea­li­za­dor escrito con Oli­via Neergaard-Holm se refiere a Vic­to­ria (Laia Costa), una joven estu­diante madri­leña viviendo en Ber­lín quien vive una expe­rien­cia sin­gu­lar desde las cua­tro de la noche hasta las seis y media de la madrugada.

Las pri­me­ras imá­ge­nes de ritmo fre­né­tico no pare­cen anti­ci­par lo que ven­drá pos­te­rior­mente. Des­pués de haber dis­traído su tiempo en una dis­co­teca ber­li­nesa, la madri­leña se encuen­tra con cua­tro jóve­nes des­co­no­ci­dos. Ellos son Sonne (Fre­de­rick Lau), Fuss (Max Mauff), Bllin­ker (Burak Yigit) y Boxer (Franz Rogowski) con quie­nes Vic­to­ria con­ge­nia de inme­diato. El tono jocoso que se man­tiene a tra­vés de un paseo noc­turno por sec­to­res de la ciu­dad turís­ti­ca­mente poco cono­ci­dos, se torna som­brío cuando en un momento dado la joven se encuen­tra impli­cada en una arries­gada aven­tura delic­tiva pla­neada por los muchachos.

Con muy bue­nos diá­lo­gos, exce­lente des­crip­ción de per­so­na­jes e impri­miendo un ver­ti­gi­noso ritmo, Schip­per ofrece un muy buen film negro que ade­más de su cre­ciente ten­sión cons­ti­tuye una buena pin­tura social de un grupo de jóve­nes mar­gi­na­les que pulu­lan en el cora­zón de la gran metró­poli alemana.

El film edi­tado en Blu-ray está hablado en inglés y ale­mán con sub­tí­tu­los en inglés. No existe mate­rial adi­cio­nal alguno. Jorge Gut­man

La Indis­cu­ti­ble Joya de Walt Disney

SNOW WHITE AND THE SEVEN DWARFS. Esta­dos Uni­dos, 1937. Una pro­duc­ción de Walt Dis­ney. Dis­tri­bu­ción: Disney/Buena Vista (2016).

Varias veces edi­tada, la extra­or­di­na­ria pro­duc­ción del genial Walt Dis­ney Blanca Nie­ves y los Siete Enani­tos ha sido ahora nue­va­mente lan­zada al mer­cado en el for­mato Blu-ray de alta defi­ni­ción y por pri­mera vez en HD Digital.

No es cues­tión de efec­tuar un aná­li­sis crí­tico de esta mara­vi­lla cine­ma­to­grá­fica del siglo pasado. La excep­cio­nal visión de Dis­ney y su equipo de cola­bo­ra­do­res logra­ron el mila­gro de brin­dar un lar­go­me­traje de ani­ma­ción en 1937 cuando hasta ese enton­ces sola­mente se rea­li­za­ban cor­to­me­tra­jes ani­ma­dos de esca­sos minutos.

SNOW WHITE AND THE SEVEN DWARFS

Cuando el 21 de diciem­bre de 1937 la pelí­cula tuvo su estreno mun­dial en el Cart­hay Cir­cle Thea­ter, uno de los gran­des pala­cios de cine de la época dorada Holly­wood, el entu­siasmo de los asis­ten­tes fue colo­sal y los crí­ti­cos espe­cia­li­za­dos la iden­ti­fi­ca­ron como una obra maes­tra. Deci­di­da­mente se trata de un film de extra­or­di­na­ria tras­cen­den­cia por­que sir­vió de ins­pi­ra­ción para otros tra­ba­jos de ani­ma­ción que pos­te­rior­mente se vie­ron a lo largo del siglo pasado y comien­zos del presente.

Ade­más de la téc­nica revo­lu­cio­na­ria de ani­ma­ción de ese enton­ces, uno de los fac­to­res del éxito resi­dió en su tema que fue adap­tado del cuento homó­nimo de los her­ma­nos Grimm de 1812. En el mismo, la her­mosa prin­ce­sita Blan­ca­nie­ves logra ser res­ca­tada de la mal­dad de la reina madras­tra que la quiere ver muerta, gra­cias a la soli­da­ria amis­tad de siete enani­tos y al amor de un prín­cipe que con su beso mágico salva su vida y se casa con ella.

Tam­bién el film se valo­rizó por la inma­cu­lada des­crip­ción de sus per­so­na­jes y por una banda de sonido excep­cio­nal que incluye ocho her­mo­sas can­cio­nes com­pues­tas por Frank Chur­chill, Leigh Har­line y Paul Smith. Sus pega­di­zas melo­días faci­li­tan el tara­reo y entre las mis­mas se encuen­tra la can­ción Whistle While Your Work (Sil­bando mien­tras se está tra­ba­jando) que entona Blan­ca­nie­ves mien­tras efec­túa el aseo en la casa de los enani­tos; otro tema muy cono­cido es “Heigh-Ho” can­tado en coro por los enani­tos mien­tras van mar­chando de regreso al hogar des­pués de la jor­nada de tra­bajo. A casi 8 déca­das de su estreno, esta joya cine­ma­to­grá­fica ha cau­ti­vado a millo­nes de espec­ta­do­res del mundo entero y de todas las edades.

El video es pre­sen­tado en un paquete que con­tiene un disco Blu-ray, un segundo disco DVD y el HD Digi­tal. La pre­sente edi­ción ofrece una gran can­ti­dad de extras, entre los cua­les se des­ta­can los siguien­tes: In Walt’s Words: Snow White and the Seven Drwarfs donde a tra­vés de mate­rial de archivo en un repor­taje efec­tuado en 1956, Walt Dis­ney se refiere al acuerdo lle­gado con la dis­tri­bui­dora RKO Pic­tu­res en marzo de 1936 res­pecto del film que se estaba ges­tando; Ico­no­graphy, en donde se mues­tra cómo este film influyó en la cul­tura popu­lar, el arte y la moda; en Dis­ney Ani­ma­tion: Desig­ning Disney’s First Prin­cess, varios artis­tas de hoy día dis­cu­ten sobre la con­cep­ción de Blan­ca­nie­ves y su gra­vi­ta­ción en la apa­rien­cia de algu­nos de los per­so­na­jes favo­ri­tos de Dis­ney; Alter­nate Sequence incluye una escena nunca vista hasta ahora donde el prín­cipe sale al encuen­tro de Blan­ca­nie­ves; Brin­ging Snow White to Life, es un minu­cioso relato sobre cómo fue lle­vado a cabo la pro­duc­ción del film; etc.

Audio: Inglés, Fran­cés, Espa­ñol con sub­tí­tu­los opta­ti­vos en los 3 idio­mas. Jorge Gut­man

Una Repe­tida Violencia

DHEE­PAN. Fran­cia, 2015. Un film de Jac­ques Audiard

Nue­va­mente el rea­li­za­dor Jac­ques Audiard ofrece un film de gran soli­dez dra­má­tica tal como lo ha hecho en Un prop­hète (Un Pro­feta) de 2009 y De roui­lle et d’os (De Oxido y Hue­sos) de 2012. A tra­vés de un duro relato, Audiard trans­porta al espec­ta­dor en un viaje alta­mente emo­cio­nal que ofrece varias lecturas.

En un guión que le per­te­nece escrito con Noe Debre y Tho­mas Bide­gain, el direc­tor relata una his­to­ria que comienza en Sri Lanka. Este país asiá­tico atra­vesó durante un largo período un con­flicto étnico vio­lento entre el gobierno y la gue­rri­lla insur­gente cono­cida con el nom­bre de “Tigres Tami­les” que fue derro­tada en 2009. Den­tro de ese con­texto, el film pre­senta a Dhee­pan (Antonyt­ha­san Jesut­ha­san), un ex com­ba­tiente que logró sal­varse y que luego de que­mar su uni­forme, decide emi­grar a Europa para ini­ciar una nueva vida.

Antonythasan Jesuthasan

Antonyt­ha­san Jesuthasan

Con­si­de­rando que para un hom­bre sol­tero es mucho más difí­cil obte­ner asilo polí­tico que para una fami­lia cons­ti­tuida, él decide for­marla fic­ti­cia­mente tras con­ven­cer a la joven Yalini (Kalieas­wari Sri­ni­va­san) para que pose como su esposa y a İlla­yaal (Cla­dine Vina­sit­hamby), una niña huér­fana de 9 años, como hija de la pareja. De este modo, y recu­rriendo a pasa­por­tes fal­sos esta fami­lia llega a París; allí, el trío es ubi­cado en un depar­ta­mento de un mono­blo­que habi­ta­cio­nal venido a menos que está situado en uno de los subur­bios más des­fa­vo­re­ci­dos de la ciudad.

La ilus­tra­ción de una fami­lia de inmi­gran­tes que debe inte­grarse a un nuevo medio social y cul­tu­ral está mag­ní­fi­ca­mente des­cripta por Audiard. En pri­mer lugar, se encuen­tra la gran barrera impuesta por el des­co­no­ci­miento del idioma, donde los recién lle­ga­dos igno­rando casi por com­pleto el fran­cés sólo se expre­san en la len­gua tamil que es hablada en el norte de Sri Lanka; evi­den­tes esfuer­zos son rea­li­za­dos para que esta “fami­lia” pueda comu­ni­carse con ter­ce­ros. Si bien Dhee­pan es empleado para tra­ba­jar como guar­dián del edi­fi­cio y para efec­tuar otros menes­te­res, su supuesta esposa se man­tiene ale­jada y poco dis­puesta a adap­tarse a la nueva situa­ción. Así, ella ame­naza con irse a Ingla­te­rra donde vive un fami­liar suyo, aban­do­nando por lo tanto a su “marido” e “hijita”; sin embargo, cam­bia de acti­tud al lograr un tra­bajo en el edi­fi­cio que habita, donde debe coci­nar y cui­dar a un anciano enfermo. Por su parte, İlla­yaal asiste a la escuela donde es ubi­cada en un curso espe­cial junto con otros niños inmi­gran­tes que deben apren­der fran­cés; aun­que al prin­ci­pio se siente frus­trada frente a la acti­tud poco ami­ga­ble de algu­nas com­pa­ñe­ras de aula, final­mente ter­mina amol­dán­dose al grupo que la circunda.

Es intere­sante con­tem­plar cómo cada miem­bro de esta fami­lia se vin­cula con los otros dos, sobre todo si se con­si­dera que par­tie­ron de Sri Lanka como com­ple­tos des­co­no­ci­dos. En tal sen­tido resulta muy con­vin­cente el sen­ti­miento pater­nal que Dhee­pan va expe­ri­men­tando hacia la niña teniendo en cuenta que él ya tuvo una fami­lia ver­da­dera en Sri Lanka donde per­dió a su señora e hijo. Asi­mismo, el acer­ca­miento que man­tiene hacia Yalini es sen­ci­lla­mente la de un vecino que debe com­par­tir la vivienda con otra per­sona, ya que por el momento no le es fácil acep­tar la idea de que otra mujer pueda reem­pla­zar a su que­rida esposa.

Con una pri­mera parte absor­bente a la vez que minu­cio­sa­mente deta­llada, le sucede otra de con­si­de­ra­ble impacto. Sin que Dhee­pan y Yalini lo hubie­ran ima­gi­nado, los tris­tes resa­bios del pasado vuel­ven a cobrar vida. Eso se debe a que en el “ban­lieu” en que habi­tan impera una ener­vante ten­sión gene­rada por la pre­sen­cia de ban­das delic­ti­vas riva­les que siem­bran el caos en una gue­rra intes­tina moti­vada por el trá­fico de dro­gas. Es allí que Dhee­pan, Yalini y la niña se encuen­tran inser­ta­dos en un ambiente tene­broso donde la vio­len­cia polí­tica del país del cual emi­gra­ron se repite en el nuevo medio en que se hallan; en efecto, pare­ce­ría impe­rar la ley de la jun­gla donde la auto­ri­dad poli­cial bri­lla por su ausen­cia. En esta dra­má­tica ilus­tra­ción, el rea­li­za­dor pre­senta los hechos sin asu­mir jui­cio alguno, dejando que el público refle­xione sobre lo que está presenciando.

Audiard ha logrado un film apa­sio­nante a la vez que alta­mente polé­mico donde los tópi­cos con­si­de­ra­dos no son aje­nos a la reali­dad actual; bas­tará tener en cuenta los múl­ti­ples desa­fíos que pre­senta el asen­ta­miento de miles de refu­gia­dos polí­ti­cos que están lle­gando a Europa y a otros rin­co­nes del mundo esca­pando del infierno de sus paí­ses, así como la vio­len­cia urbana desatada últi­ma­mente en Fran­cia y Bél­gica en los barrios mar­gi­na­les sub­ur­ba­nos con gran con­cen­tra­ción de inmi­gran­tes extraeuropeos.

Ade­más del inte­rés temá­tico, lo que aquí tras­ciende es el exce­lente tra­ta­miento cine­ma­to­grá­fico que Audiard empleó en su narra­ción apli­cando un ritmo pau­sado y mesu­rado que atrapa al espec­ta­dor. Otro aspecto impor­tante es haber con­vo­cado a acto­res des­co­no­ci­dos para asu­mir los roles pro­ta­gó­ni­cos quie­nes ofre­cen una satis­fac­to­ria inter­pre­ta­ción. En tal sen­tido, sobre­sale la pre­sen­cia de Jesut­ha­san; este pro­lí­fico autor que vive en Fran­cia, durante su ado­les­cen­cia estuvo enro­lado por tres años con los “Tigres Tami­les” y que al igual que Dhee­pan dejó su país de ori­gen para esca­par de la vio­len­cia impe­rante; de allí que no resulta extraño que su par­ti­ci­pa­ción asu­miendo el rol pro­ta­gó­nico sea com­ple­ta­mente natu­ral y genuina.

Si bien la com­pla­ciente escena final resulta realís­ti­ca­mente poco pro­ba­ble, eso no llega a empa­ñar la cali­dad de este drama lace­rante que obtuvo el pres­ti­gioso pre­mio de la Palma de Oro en el fes­ti­val de Can­nes 2015.

Con­clu­sión: Una obra des­ga­rra­dora y pro­funda sobre la inmi­gra­ción y la vio­len­cia en la socie­dad fran­cesa. Jorge Gut­man

El Gran Desafío

THE WALK. Esta­dos Uni­dos, 2015. Direc­ción: Robert Zeme­ckis. Dis­tri­bu­ción: Sony Pic­tu­res Home Enter­tain­ment (2016)

En opor­tu­ni­dad de su estreno nos hemos refe­rido al espec­táculo exce­lente que ofrece este film. Ahora, en opor­tu­ni­dad de su edi­ción en video a tra­vés de varios for­ma­tos, inclu­yendo el Blu-ray 3D, Blu-ray y el Ultra Vio­leta, existe la posi­bi­li­dad para quien no lo haya visto de apre­ciar esta pelí­cula o bien de vol­ver a dis­fru­tar de la misma. Aun­que la sen­sa­cio­nal hazaña rea­li­zada por Phi­lippe Petit el 7 de agosto de 1974 tran­si­tando sobre un cable de acero entre las dos torres del enton­ces World Trade Cen­tre, ya fue con­si­de­rada en el exce­lente docu­men­tal Man On Wire (2008), esta ver­sión de fic­ción de Robert Zeme­ckis se des­taca por méri­tos pro­pios por su cali­dad y por­que a tra­vés de la tec­no­lo­gía digi­tal crea una ilu­sión de admi­ra­ble rea­lismo per­mi­tiendo que el espec­ta­dor realice ese increí­ble viaje junto con el osado funambulista.

Joseph Gordon-Levitt

Joseph Gordon-Levitt

En las pri­me­ras esce­nas se con­tem­pla al joven Petit (Joseph Gordon-Levitt), un mímico rea­li­zando pirue­tas de acro­ba­cia para el público que tran­sita por las calles de París; cuando leyendo un dia­rio se entera de que las torres geme­las de Nueva York están pró­xi­mas a inau­gu­rarse, se pose­siona con la idea de cami­nar por una cuerda que una a ambas torres. A pesar de que esa idea es en prin­ci­pio com­ple­ta­mente alo­cada con­tará con el apoyo de Annie (Char­lotte Le Bon), una joven tro­va­dora ambu­lante con quien pos­te­rior­mente se unirá sen­ti­men­tal­mente, Papa Rudy (Ben Kings­lley), un anti­guo vete­rano men­tor cir­cense con expe­rien­cia en cami­nar por la cuerda floja y Jean-Louis (Cle­mont Sibony), un agra­da­ble joven fotó­grafo. Tras varios expe­ri­men­tos de ensayo, algu­nos falli­dos, final­mente logra con­cre­tar su funam­bu­lismo a tra­vés de las torres de la Cate­dral Notre Dame. De allí, nada lo parará para que junto a Annie y Jean-Louis via­jen a Nueva York, pro­visto de todo un pesado equipo nece­sa­rio para las ins­ta­la­cio­nes que debe­rán ser rea­li­za­das. Superando los incon­ve­nien­tes de aduana y con la cola­bo­ra­ción de otros cóm­pli­ces neo­yor­ki­nos, entre ellos Barry (Steve Valen­tine) que tra­baja en uno de los pisos de la Torre Norte, comienza la difí­cil etapa de preparación.

De no haberse tra­tado de un hecho real, uno podría dudar de que los tra­ba­jos clan­des­ti­nos rea­li­za­dos en el inte­rior del World Trade Cen­ter, como con­tra­ban­dear el mate­rial a uti­li­zar y bur­lar a los agen­tes de segu­ri­dad, entre otros hechos, haya sido fac­ti­ble. Si hasta aquí, Neme­ckis ha sabido crear una con­si­de­ra­ble ten­sión, el gran y ver­da­dero espec­táculo comienza en el momento en que Petit ini­cia su paseo desde la terraza del piso 110 de una de las torres para diri­girse a la opuesta. Los 17 minu­tos siguien­tes de metraje, apo­ya­dos por los mag­ní­fi­cos efec­tos visua­les, que aún que­dan más resal­ta­dos con­tem­plando este video en 3D, crea un extra­or­di­na­rio sus­penso capaz de cor­tar el aliento; el espec­ta­dor queda estu­pe­facto al obser­var la silueta de un indi­vi­duo que se va des­pla­zando sin pro­tec­ción alguna por esa cuerda de acero con una vara sos­te­nida en sus manos a 400 metros de altura, gozando en forma serena, pla­cen­tera y sublime de la proeza que está rea­li­zando, a tra­vés de varias cami­na­tas de ida y venida de una torre a la otra.

En esen­cia, el direc­tor brinda aquí un home­naje a la valen­tía y deter­mi­na­ción de una per­sona cuyas fan­ta­sías logra­ron trans­for­marse en reali­dad; igual­mente es un cálido tri­buto a la ciu­dad de Nueva York obser­vada desde las nubes. Espe­cia­les elo­gios mere­cen los exce­len­tes efec­tos espe­cia­les repro­du­ciendo el World Trade Cen­ter, la foto­gra­fía de Dariusz Wolski y los dise­ños de pro­duc­ción de Naomi Shohan.

En lo que con­cierne al video, éste se des­taca por la cali­dad del sonido (DTS-HD Mas­ter Audio 5.1) como así tam­bién por las imá­ge­nes logra­das en mate­ria de cla­ri­dad y con colo­res bien defi­ni­dos repro­du­ciendo ade­cua­da­mente lo que se ha visto en las pan­ta­llas de los cines.

Intere­san­tes resul­tan los extras con que viene acom­pa­ñado el video donde ade­más de algu­nas esce­nas eli­mi­na­das, en los for­ma­tos 3D Blu-Ray y Blu-Ray se inclu­yen tres cor­tos que per­mi­ten al público interio­ri­zarse sobre deta­lles de la fil­ma­ción. En “First Steps –Lear­ning to Walk the Wire”, se apre­cia cómo el ver­da­dero Phi­lippe Le Petit enseñó a Gordon-Levitt a man­te­ner el equi­li­brio entre los pies y el cuerpo que lo sos­tiene a medida que va avan­zando sobre el cable. En otros comen­ta­rios el maes­tro expresa su gran satis­fac­ción por la forma en que el actor “apren­dió” el ofi­cio per­mi­tiendo que el film adqui­riese autén­tico rea­lismo. En “Pillars of Sup­port” se alude a la impor­tan­cia del equipo que acom­pañó a Le Petit para lograr su asom­brosa hazaña; en tal sen­tido el corto pre­senta a los acto­res que carac­te­ri­za­ron a los per­so­na­jes y que cons­ti­tu­ye­ron ver­da­de­ros pila­res de apoyo al apa­sio­nado héroe. Final­mente en “The Ama­zing Walk” el rea­li­za­dor Robert Zeme­ckis explica la manera en que digi­tal­mente se han podido repro­du­cir la inol­vi­da­ble cami­nata, las des­a­pa­re­ci­das torres –que sin duda con­fie­ren el esce­na­rio cen­tral para esta proeza– y la forma en que el film fue con­ver­tido en 3D.

El video puede apre­ciarse tanto en su ver­sión ori­gi­nal inglesa, como tam­bién en fran­cés, por­tu­gués, espa­ñol y tai­lan­dés: asi­mismo dis­pone de sub­ti­tu­laje en los men­cio­na­dos idio­mas, inclu­yendo tam­bién el chino, can­to­nés, indo­nés y coreano. Los extras sola­mente dis­po­nen de sub­tí­tu­los en inglés. Jorge Gut­man