Eva­lua­ción de Fil­mes del Fes­ti­val Fantasia

Cró­ni­ca de Jor­ge Gutman

Attack on Para­di­se (Bél­gi­ca-Paí­ses Bajos)

En carác­ter de pri­mi­cia mun­dial se ha pre­sen­ta­do esta pelí­cu­la de acción que reúne los ele­men­tos nece­sa­rios del géne­ro. El rea­li­za­dor bel­ga Bob Colaers ofre­ce un thri­ller cri­mi­nal que man­tie­ne la aten­ción del espec­ta­dor a lo lar­go de su desa­rro­llo, en gran medi­da debi­do al efi­caz guión de Said Bou­ma­zoughe, Sven Huy­brechts y Salah­di­ne Ibnou Kacemi.

ATTACK ON PARADISE

Ambien­ta­do en la ciu­dad de Ambe­res, el film intro­du­ce a Suley­man (Bou­ma­zoughe) quien con un pasa­do delic­ti­vo aca­ba de salir de la pri­sión des­pués de sie­te años de encar­ce­la­mien­to. Su inme­dia­to pro­pó­si­to es acu­dir a Para­di­se, un com­ple­jo habi­ta­cio­nal de nume­ro­sos pisos don­de habi­ta su enfer­ma madre dia­bé­ti­ca. Sin embar­go él no ha ima­gi­na­do que ese edi­fi­cio es aho­ra con­tro­la­do por una ban­da de tra­fi­can­tes de dro­gas lide­ra­da por Prin­ce (Ach­med Akka­bi) quien man­tie­ne su for­ta­le­za en el últi­mo piso del inmue­ble; es así que los poli­cías deben hacer fren­te al peli­gro­so indi­vi­duo y sus secuaces.

En medio de esa encru­ci­ja­da Suley­man se infil­tra en el edi­fi­cio con el pro­pó­si­to de encon­trar y pro­te­ger a su madre; al hacer­lo, corre el ries­go de poner en jue­go su vida en la medi­da que ese enfren­ta­mien­to ha pro­vo­ca­do la muer­te de ino­cen­tes arren­da­ta­rios; en su accio­nar él cuen­ta con la cola­bo­ra­ción de Yas­mi­ne (Cla­ra Cly­mans), una afa­ble agen­te policial.

El rea­li­za­dor impri­me un rit­mo diná­mi­co que man­tie­ne una remar­ca­ble ten­sión gene­ra­da en el com­ba­te de la poli­cía con los delin­cuen­tes y en espe­cial el valien­te rol que asu­me Suley­man en el infer­nal caos. Si bien la pelí­cu­la adquie­re visos de mar­ca­da vio­len­cia, la mis­ma en este caso se jus­ti­fi­ca por la vero­si­mi­li­tud que des­ti­la el rela­to. Con per­so­na­jes muy bien desa­rro­lla­dos, cobra espe­cial rele­van­cia el mag­ní­fi­co desem­pe­ño de Bou­ma­zoughe vol­can­do la ener­gía e ímpe­tu que nutre al viril pro­ta­go­nis­ta en los pará­me­tros de esta absor­ben­te his­to­ria urbana.

After School (Bél­gi­ca-Paí­ses Bajos)

Basa­do en su cor­to­me­tra­je de gra­dua­ción School­fest (2011) el direc­tor neer­lan­dés Merijn Schol­te Albers deci­dió ampliar­lo en su pri­mer lar­go­me­tra­je rea­li­za­do con su com­pa­trio­ta Tobías Smeets que tam­bién efec­túa su debut detrás de la cámara.

AFTER SCHOOL

La his­to­ria con­ce­bi­da en el guión de los nove­les rea­li­za­do­res con la cola­bo­ra­ción de Cas­par Smeets pre­sen­ta a Edwin (Rut­ger de Bek­ker), un noble pro­fe­sor de músi­ca que care­ce de una fuer­te per­so­na­li­dad por lo que no logra el res­pe­to de su fami­lia como tam­po­co de sus alum­nos y cole­gas del cole­gio don­de ense­ña. Aspi­ran­do a ocu­par el pues­to vacan­te de vice­di­rec­tor del cole­gio, la direc­to­ra Glen­da (Ray­mon­de de Kuy­per) no cree que él sea la per­so­na más indi­ca­da para dicho car­go aun­que su opi­nión pue­de cam­biar si él lle­ga a demos­trar que es capaz de supe­rar la fra­gi­li­dad de su auto­ri­dad impo­nien­do una fir­me dis­ci­pli­na en sus estudiantes.

La situa­ción se com­pli­ca con la lle­ga­da a la cla­se del nue­vo alumno Bas­tiaan (Rylian de Pag­ter-Colin) que es sobrino de Glen­da y que no tie­ne repa­ros en aco­sar a Edwin al pun­to tal de blo­quear­le su bici­cle­ta por lo que el docen­te lo gol­pea fuer­te­men­te. Como con­se­cuen­cia de ese inci­den­te que ha sido gra­ba­do secre­ta­men­te Bas­tiaan lle­ga a chan­ta­jear­lo don­de apa­re­ce­rá en el esce­na­rio una ban­da de tra­fi­can­tes de dro­gas. En medio de este beren­je­nal, Edwin con­ta­rá con el apo­yo de Peter (Ruben van der Meer), el pro­fe­sor de edu­ca­ción físi­ca de la escue­la, cuyos con­se­jos nutri­dos de agre­si­vi­dad y de cier­ta vio­len­cia, harán que la situa­ción se agra­ve aún más..

De mane­ra algu­na es la inten­ción de los nove­les cineas­tas de brin­dar una his­to­ria dra­má­ti­ca sino que por el con­tra­rio es el tono de come­dia satí­ri­ca lo que pri­ma median­te un irre­ve­ren­te humor que bor­dea el lími­te de lo gro­tes­co. Des­de un aná­li­sis estric­ta­men­te cine­ma­to­grá­fi­co, el des­pa­re­jo guión impi­de que la his­to­ria se dis­tin­ga por su ori­gi­na­li­dad pero las bue­nas actua­cio­nes de su elen­co per­mi­ten que el film resul­te acep­ta­ble­men­te entre­te­ni­do aun­que sin lle­gar a excitar.

Blai­se (Fran­cia)

Tenien­do como ante­ce­den­te unas exi­to­sas series efec­tua­das para la tele­vi­sión de Fran­cia diri­gi­das por Jean-Paul Gui­ge basa­das en las ori­gi­na­les his­to­rie­tas ilus­tra­das crea­das por Dimi­tri Plan­chon, ambos pro­fe­sio­na­les nue­va­men­te se han uni­do en la direc­ción de esta apre­cia­ble pro­duc­ción animada.

BLAI­SE

Aun­que la his­to­ria es una con­ti­nua­ción de esas series, el film se apre­cia por sí mis­mo. En su comien­zo se obser­va a Blai­se (Timéo Béas­sé), un ado­les­cen­te de 16 años, de natu­ra­le­za intro­ver­ti­da y soli­ta­ria sin tener opi­nión pro­pia de lo que acon­te­ce en su entorno; su acti­tud moti­va a que la direc­to­ra de la escue­la (Isa­be­lle Ferron) comu­ni­que a sus padres su preo­cu­pa­ción. En tal sen­ti­do, su madre Caro­le (Léa Druc­ker) nada pue­de hacer para esti­mu­lar­lo dado que ella mis­ma en su tra­ba­jo con su mane­ra áspe­ra dis­ta de man­te­ner una bue­na comu­ni­ca­ción con sus cole­gas. A su vez, su padre Jac­ques (Jac­ques Gam­blin), un des­em­plea­do que per­ma­ne­ce en su hogar, con­si­de­ra que social­men­te no lle­ga a ser res­pe­ta­do, de allí que en las visi­tas efec­tua­das al psi­có­lo­go esco­lar que tra­ta a su hijo, el hom­bre apro­ve­cha para hacer­le ver su desasosiego.

Al no tener apo­yo alguno de sus des­co­nec­ta­dos pro­ge­ni­to­res, Blai­se que comien­za a enta­blar su pri­me­ra rela­ción sen­ti­men­tal con Josephi­ne (Nina Blanc-Fran­card), com­par­te con ella su fal­ta de comu­ni­ca­ción aun­que ella a su vez asu­me una fal­sa per­so­na­li­dad que a la pos­tre lo con­du­ce a situa­cio­nes deci­di­da­men­te absur­das. En esen­cia, como bien seña­la el refrán “de tal palo, tal asti­lla”, Blai­se se encuen­tra con­fun­di­do por­que sus padres son emo­cio­nal­men­te inma­du­ros e inca­pa­ces de inte­grar­se a la socie­dad en que habitan.

Plan­chon y Gui­gue han sido capa­ces de trans­mi­tir las des­ven­tu­ras de esta dis­fun­cio­nal fami­lia, ape­lan­do a un efi­caz humor que osci­la entre lo mor­daz y lo absur­do, sin dejar de lado una bue­na dosis de ternura.

Visual­men­te el esti­lo de ani­ma­ción emplea­do es inge­nio­sa­men­te ori­gi­nal apar­tán­do­se del tra­di­cio­nal­men­te emplea­do; así, con frag­men­tos de foto­gra­fía, los direc­to­res han recu­rri­do a una téc­ni­ca de foto­mon­ta­je que pro­du­ce la defor­ma­ción de los ros­tros de los per­so­na­jes, lo que en este caso per­mi­te trans­mi­tir sus expre­sio­nes den­tro del con­tex­to de la his­to­ria narrada.

En esen­cia, he aquí una dis­tin­ti­va pelí­cu­la de ani­ma­ción remar­ca­ble­men­te rea­li­za­da per­mi­tien­do que su visión gra­ta­men­te impresione.

Pri­va­das de Suas Vidas / Bowels of Hell (Bra­sil)

Diri­gi­do y guio­ni­za­do por Gus­ta­vo Vina­gre y Gur­cius Gewd­ner, este film resul­ta a todas luces de incon­for­ta­ble visión al tra­tar de crear un cli­ma de horror en el mar­co de una his­to­ria des­pro­vis­ta de sen­ti­do alguno.

PRI­VA­DAS DE SUAS VIDAS

La acción trans­cu­rre en un edi­fi­cio de nume­ro­sos depar­ta­men­tos de la ciu­dad de Sao Pau­lo, don­de en uno de ellos habi­ta Malu (Martha Nowill) que años atrás ha per­di­do a uno de sus hijos melli­zos en un acci­den­te acae­ci­do en el inodo­ro de la sala de baño. Aho­ra con­vi­ve con su otro hijo Gene­sis (Ben­ja­min Dami­ni), quien es un ado­les­cen­te rebel­de que se iden­ti­fi­ca como un no bina­rio y eso moti­va su expul­sión de la escue­la; en todo caso su iden­ti­fi­ca­ción gené­ri­ca no adquie­re en el rela­to la impor­tan­cia debi­da. Ade­más de mos­trar a Malu orga­ni­zan­do even­tos de reve­la­ción de géne­ro, lo cier­to es que su trau­ma por el hijo per­di­do le pro­du­ce con­ti­nua­das cons­ti­pa­cio­nes de estó­ma­go y sien­te res­que­mor de uti­li­zar el retrete.

Sin entrar a deta­llar lo que pro­si­gue, sólo pue­de ade­lan­tar­se que el inodo­ro es el pro­ta­go­nis­ta cen­tral de la his­to­ria en la medi­da que los demás resi­den­tes del edi­fi­cio sufren blo­queos del mis­mo en sus res­pec­ti­vos baños; es así que el vie­jo con­ser­je del edi­fi­cio (Otá­vio Muller) tra­tan­do de resol­ver el pro­ble­ma, final­men­te está con­ven­ci­do que los inodo­ros son reales asesinos.

No obs­tan­te la bue­na inter­pre­ta­ción de Nowill, el gran pro­ble­ma de esta pelí­cu­la se debe a que los rea­li­za­do­res han acu­mu­la­do repe­ti­das esce­nas esca­to­ló­gi­cas de mal gus­to con el pro­pó­si­to de gene­rar situa­cio­nes humo­rís­ti­cas que pue­dan ser cele­bra­das por el espec­ta­dor; sin embar­go, al expo­ner en pri­me­ros pla­nos eva­cua­cio­nes fisio­ló­gi­cas que crean un cli­ma de mani­fies­ta repe­len­cia, esta mues­tra de cine fan­tás­ti­co deja bas­tan­te que desear.

Tight Let­tu­ce / Tis­sé Serré (Cana­dá)

Habién­do­se ins­pi­ra­do en una real situa­ción, en su pri­mer lar­go­me­tra­je el direc­tor Harri­son Hou­de abor­da el tema de la adic­ción a las dro­gas. Si bien no es la pri­me­ra vez que el cine con­si­de­ra este tópi­co, por lo gene­ral ha sido des­de la visión de padres luchan­do por sal­var a sus hijos del con­su­mo de dichas sus­tan­cias, en esta opor­tu­ni­dad la situa­ción se invier­te pre­sen­tan­do a un abne­ga­do hijo tra­tan­do de ayu­dar a su pro­ge­ni­tor con­sus­tan­cia­do con el con­su­mo de opioides.

TIGHT LET­TU­CE

Entre­mez­clan­do situa­cio­nes de come­dia negra con otras más serias impreg­na­das de emo­ción, el novel rea­li­za­dor ha brin­da­do un muy com­pe­ten­te dra­ma fami­liar nutri­do de asom­bro­sa auten­ti­ci­dad; en par­te eso es debi­do a las remar­ca­bles actua­cio­nes de Emma­nuel Bilo­deau como el adic­ti­vo pro­ge­ni­tor y Dako­ta Daulby carac­te­ri­zan­do al noble hijo.

Dado que este pene­tran­te film será estre­na­do comer­cial­men­te den­tro de pocos días, el comen­ta­rio crí­ti­co será efec­tua­do en su opor­tu­ni­dad, aun­que se pue­de anti­ci­par que se des­ta­ca como uno de los mejo­res del año en curso.