THEWEIGHT. Alemania-Estados Unidos, 2026. Un film de Padraic McKinley. 112 minutos
Promisorio debut es el del novel director Padraic McKinley ofreciendo en The Weight, un drama bien ejecutado que está ambientado en Oregón en 1933 en la época de la gran depresión americana.
Ethan Hawke
El relato presenta a Murphy (Ethan Hawke), un hombre viudo que en el comienzo se lo ve con su hijita Penny (Avy Berry) en procura de un piso donde habitar; a raíz de una confusión por parte de la policía, se produce un altercado en donde Murphy resulta injustamente encarcelado en tanto que Penny es enviada a un hogar de acogida. Durante su encierro, junto con otros reclusos es obligado a trabajar en un campo de labores forzadas bajo la supervisión de Clancy (Russell Crowe), el alcalde de la zona.
El ágil desempeño de Murphy le permite granjearse el respeto y la confianza del supervisor y es así que Clancy le ofrece efectuar una arriesgada misión que de realizarla satisfactoriamente le permitirá quedar excarcelado y reunirse nuevamente con su niña a tiempo para evitar que sea entregada en adopción. Consecuentemente, Murphy no duda en aceptar el trabajo encomendado que junto con otros presidiarios deberán trasladar un cargamento de varios lingotes de oro contrabandeados, para evitar que sean requisados por el gobierno en esa etapa del atroz deterioro del sistema económico. En esa expedición a la que se une Anna (Julia Jones), una cocinera indígena, el grupo es fuertemente vigilado por dos guardias armados incluyendo al malicioso Amis (Sam Hazeldine).
El viaje a través de la salvaje región boscosa de Oregón no está exento de peligros en donde abundan algunas situaciones violentas entre los integrantes de la misión y en una escena de máxima tensión Murphy cargando el peso del cargamento debe atravesar por un peligroso puente de cuerdas.
Sin entrar en mayores detalles sobre el azaroso trayecto, lo cierto es que McKinley proporciona un efectivo western de supervivencia nutrido de vertiginosa acción. A pesar de que el guión de Matthew Chapman y Shelby Gaines incluye algunas subtramas no muy desarrolladas, el espectador aprecia la intensa tensión generada en gran parte del relato.
Además de la eficiente realización del novel cineasta, el elenco que ha convocado es irreprochable en donde sobresale la excelente caracterización de Ethan Hawke transmitiendo la ansiedad del convicto en lograr su libertad para poder reencontrarse con su hijita; por su parte, en una breve aparición resulta satisfactoria la actuación del veterano Crowe. En los aspectos técnicos se destaca la fotografía de Matteo Cocco captando la majestuosidad de la naturaleza salvaje del Oeste americano, a pesar de que la filmación fue realizada en Bavaria, al sureste de Alemania.
En esencia, sin ser excepcional, The Weight reúne suficientes méritos para gratificar a una amplia audiencia que aprecia los buenos relatos de acción. Jorge Gutman
Destacando la presencia de nuevos realizadores, la sección Discovery del TIFF ha programado esta ópera prima de Katharina Rabl que ha sido su trabajo de graduación de estudios cinematográficos en filmes documentales realizados en la Universidad de Munich.
MEMORIESOF A FOREST
El guión de Rabl escrito con Karla Cristobal, enfoca a Frieda (Julia Windischbauer), una joven estudiante austríaca que está en vías de escribir su tesis de doctorado con la perspectiva de obtener un puesto de asistente de investigación en la prestigiosa Universidad de Viena. Cuando inesperadamente recibe la noticia del fallecimiento de su querida abuela, regresa a su pueblo natal de Rechnitz, una zona de planicies y montañas, creyendo que permanecerá no más de dos días.
Grande es su sorpresa al enterarse de que la difunta le ha dejado como herencia 15 hectáreas de bosque de abetos. Dado que sus progenitores Johanna (Johanna Orsini) y Alexander (Dominik Warta) atraviesan serias dificultades económicas, su madre que se ocupaba a tiempo completo de su abuela, desea vender el terreno a lo que Frieda en principio se opone. Es así que dada la situación reinante la permanencia de Frieda se prolonga en la medida que siente la necesidad de ayudar económicamente a sus padres. Para ese propósito ella se vincula con su amigo de infancia Friedrich (Lukas Walcher) para talar algunos árboles y vender las maderas obtenidas a fin de aliviar la tensión existente en el seno familiar. Sin embargo una gran plaga de escarabajos afecta la corteza, surgiendo por consiguiente la duda de si la herencia recibida le resultará rentable.
El foco central del bien construido relato estriba en la herencia familiar a través de generaciones reflejando el peso que acarrea Frieda en decidir cuál camino habrá de seguir; por una parte es optar por una auspiciosa carrera académica, en tanto que por la otra es su deber moral de devolver algo a sus padres siguiendo los mismos pasos de su abuela que renunció a una carrera profesional para dedicarse a la explotación del terreno.
Con una narración contenida a la vez que sutil Rabl consigue que el relato atrape, reforzado por un sólido elenco encabezado por la impecable actuación de Windischbauer. Asimismo notable es la visión cuasi documental de la directora agraciada por la deslumbrante fotografía de Jacob Kohl al captar la naturaleza de la rural foresta que se convierte en un personaje adicional del film.
Soy Mario (México)
En su primer largometraje como realizadora la actriz mexicana Sharon Kleinberg encara el delicado tema de la identidad genérica desde una visión distintiva teniendo como protagonista a un personaje transexual. Lo que aquí se contempla es producto de un trabajo de investigación que la directora efectuó durante varios años entrevistando a personas trans permitiendo que su elaborado guión adquiera completa autenticidad.
SOYMARIO
La historia presenta al cuadragenario Mario (Oustin de León), que nació y fue bautizada como mujer de nombre María. Habiendo realizado su transición masculina, se comporta como tal y es así que como taxista de profesión no hay vestigio alguno que denuncie su transformación en su trato con el medio que lo rodea, fundamentalmente masculino. Naturalmente que sus dos hermanas (Fernanda Rivera, Mayra Batalla) como su madre (Mercedes Hernández) con quienes él convive saben de su transexuaidad.
La situación adopta un giro inesperado cuando la doctora que atiende a Mario descubre que está embarazado. Si bien ese hecho en cierta forma satisfaría el deseo de ser padre, él se ve obligado a ocultar su situación teniendo en cuenta los prejuicios existentes de la sociedad machista frente a la imperante desigualdad genérica. Si bien en principio trata de recurrir a un aborto, finalmente cambia su decisión aunque es consciente de que llegará el momento en que su aspecto físico no podrá ser disimulado frene a sus colegas.
Si bien cabe en el espectador la pregunta de si es posible que una persona transexual masculina pueda concebir, la situación de Mario biológicamente es factible en la medida que su identidad genérica no afecta sus órganos reproductivos.
La novel cineasta ha logrado una excelente narrativa abordando con suma delicadeza los efectos sociales que acarrea el embarazo de Mario evitando por completo que el relato pueda caer en un artificial sentimentalismo. Claro está que en gran medida la vitalidad del film es debido a la excelente interpretación que Oustin de León ofrece en el rol protagónico teniendo en cuenta que no se trata de un actor profesional; siendo realmente un hombre transexual, él vuelca con espontánea naturalidad y remarcable intensidad los sentimientos de un hombre de noble humanidad que frente a la circunstancia especial que atraviesa encuentra la necesaria fortaleza para contrarrestar su vulnerabilidad A su lado se lucen Mercedes Hermández como la comprensiva madre Inés que apoya a su hijo, Ruth Ramos caracterizando a Jessica, el interés sentimental de Mario aunque la relación no fructifica al saber de su gestación y Héctor Kotsifakis animando a Joaquín, uno de los colegas del protagonista con quien mantiene un especial vínculo.
Con su elogiable ópera prima, Kleinberg genera considerable expectativa en sus futuros proyectos fílmicos.
Amor es el Monstruo (Costa Rica-Perú-Panamá-Chile-México)
Después haber presentado en el TIFFPor las Plumas (2013) y Cascos Indomables (2018), el director costarricense Neto Villalobos Brenes retorna al festival con Amor es el Monstruo.
AMORESELMONSTRUO
De lo que el realizador ha manifestado a la prensa este film nace de una necesidad muy personal de hablar sobre su fallecida madre que en la medida de que su vida se volvía más dificultosa, ella encontró en su nieta la fuerza necesaria para seguir viviendo.
La historia ambientada en un país latinoamericano, adopta un tono de misterio y suspenso en el marco de una sociedad futurista fragmentada donde la vida es peligrosa y controlada. El guión del cineasta escrito con Diego van der Laat presenta a una madre (Natala Regidor) y su hijita de seis años (Gloriana Vargas) viviendo en El Perímetro, una amplia zona cercada y supervisada por guardianes de manera que ellas al igual que los que allí habitan estén fuera de cualquier peligro. Es ahí donde la abuela de la niña (Paulina Garcia), una septuagenaria que es consciente que no le queda mucho por vivir, visita a su adorada nietita con la que ambas encuentran el gran placer que las une cuando están juntas. A través de algunos incidentes que ocurren la relación de la abuela con su hija se deteriora, sobre todo cuando ella contrata a una niñera (Ericka Reikendorf) para cuidar en su ausencia a la niña.
El núcleo dramático del relato se produce cuando en una salida de la abuela con su nieta, la anciana la pierde de vista lo que motiva su desesperación por hallarla. A partir de allí, la historia refleja la odisea de la anciana que nutrida de nobles sentimientos recurre a medidas extremas con tal de recuperar a la pequeña.
Adoptando una estética distópica, la narrativa de Villalobos logra que el film atraiga al espectador, a través de un audaz planteo que ciertamente motiva la discusión, acerca de si realísticamente es factible de que el amor pueda transformarse en implacable violencia. En todo caso la gravitación de esta historia radica en la extraordinaria caracterización que la estupenda actriz Paulina García logra en el personaje protagónico, convertido en el centro de un grave conflicto moral.
La Libertad Doble (Chile-Argentina-Luxemburgo-Alemania-Gran Bretaña)
Lisandro Alonso con su primer largometraje La Libertad realizado en 2001 emergió como un notable realizador del nuevo cine argentino, relatando de manera minimalista y con hipnóticas imágenes el diario vivir de un leñador en una zona aislada de la provincia argentina La Pampa. Actualmente, con el mismo personaje y actor que lo caracteriza Alonso retorna con La Libertad Doble, una suerte de secuela que puede ser juzgada independientemente del film original.
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La mínima trama expone al solitario Misael (Misael Saavedra) nuevamente talando árboles, aunque en esta oportunidad en lugar del hacha se vale de una motosierra; durante casi 30 minutos la cámara minuciosamente lo enfoca desmenuzando técnicamente la labor que efectúa, estando acompañado de su perro faldero. De regreso a su primitiva choza ubicada en una apartada región boscosa se lo ve preparando su comida utilizando el fuego como cocina y posteriormente saboreando la carne asada.
Un cambio altera la existencia del leñador cuando recibe la noticia de que su hermana Micaela (Catalina Saavedra) internada en un hospital psiquiátrico desde hace varios años a causa de su inestabilidad mental, ha intentado escapar. Al llegar al nosocomio. el médico (Adrián Fondari) que lo recibe le comunica que por restricciones presupuestarias Micaela ya no podrá seguir viviendo allí; en todo caso los diversos remedios que Micaela debe ingerir en diferentes momentos del día seguirán siendo subsidiados.
De allí en más, habiendo vivido hasta el presente solitariamente, el leñador deberá preocuparse de convivir con su hermana y de prestar la máxima atención de los medicamentos que debe suministrarle. En cuanto a Micaela, estando libre por primera vez comienza a disfrutar de lo que el ámbito natural del lugar le ofrece, ya sea acariciando los árboles del bosque, acercándose a la vía férrea del tren local o bien regando las plantas.
Lo que resta del escueto relato de escasos diálogos que transcurre en dos jornadas queda en la audiencia imaginar cómo se desenvolverá la vida futura de Misael y Micaela.
Con una buena filmación en 16 milímetros nutrida de tomas alargadas, Alonso se aparta de una narración convencional permitiendo que trascienda la convincente caracterización de sus dos protagonistas. Aunque su escasa trama carece de emoción, los cinéfilos fieles del cine de Alonso apreciarán esta respetable propuesta que puede ser interpretada como una meditación de lo que entraña la libertad o qué significa poder disfrutarla sin restricción alguna.
Es poco frecuente juzgar filmes provenientes de Singapur de allí que resulta placentero poder apreciar el film de la singapuriense realizadora y guionista Ang Geck Geck Priscilla, ofreciendo una historia inspirada en su propia infancia.
AHGIRL
Varias veces el cine ha enfocado el efecto que causa en menores cuando sus progenitores están separados y en este caso mediante un estilo distintivo este hecho es considerado por la realizadora a través de un relato ficticio.
La acción transcurre en Singapur hacia mediados de la década del 90 siguiendo la trayectoria de Swee Swee (Xuan Jing Ong), una vivaz niña de 7 años quien junto a su hermanita Ah Tian (Sydney Wong), están inmersas en los problemas que atraviesan sus inmaduros progenitores cuyo matrimonio se ha desintegrado. Las dos hermanas están alojadas en un pequeño departamento habitado por su ensimismado padre (James Seah) y su cascarrabias abuela (Doreen Toh), que se encarga de cuidarlas. En tanto su madre (Carrie Wong) que vive con otro hombre, sin ser consciente de que sus hijas necesitan un verdadero cariño maternal, solamente las visita los fines de semana y tratando de congraciarse con ellas les trae obsequios y a veces las lleva a su casa.
Swee Swee que es bien madura atendiendo a su edad, alterna su vida en la escuela, jugando, con otros niños, a la vez que a veces no deja de mostrar su rebeldía frente a situaciones que se producen en el seno familiar; esa soledad interior es atenuada con el gran afecto hacia su hermana que es recíproco, y es por eso que teme que Ah Thian pueda vivir en otro lugar.
Aunque hay un momento dramático que se produce frente a un accidente sufrido por Swee Swee, lo que más trasciende es que con pequeños pero efectivos detalles el film ilustra cómo los padres no son conscientes de la necesidad experimentada por las hermanitas cuando requieren ser escuchadas y sin saber cómo pueden procurar ayuda.
Con sobriedad y sin melodramatismo alguno, en su primer largometraje la novel cineasta efectúa una convincente puesta escénica que acertadamente refleja la experiencia infantil a través del impacto recibido como consecuencia de los conflictos vividos por sus progenitores. Resulta asimismo apreciable la notable autenticidad lograda en las actuaciones de Xuan Jing Ong y Sydney Wong permitiendo que esta agridulce y a la vez cálida comedia dramática adquiera un completo realismo.
Violence du corps de l’autre (Canadá).
En su décimo séptimo trabajo Denis Côté reafirma una vez más de ser el más radical y uno de los más talentosos cineastas de Canadá. Esta extraña, enigmática y un tanto misteriosa película guionizada por el realizador podrá resultar a cierta audiencia un tanto incómoda de presenciar pero sin duda no dejará de apreciar la curiosa y a la vez enigmática manera de tratar el peliagudo tema de la mortalidad.
VIOLENCEDUCORPSDE L’AUTRE
Larissa Corriveau que ya interpretó varios filmes del cineasta aquí retorna animando a Mira, una mujer extraña y misteriosa a la vez cuyo semblante no deja traslucir lo que está pasando por su mente. Sin mucho diálogos en su primera parte, la trama la expone recorriendo con su miniván las carreteras canadienses acompañada de Mario, su perro faldero. En cada parada se acerca a personas que han requerido eutanasia suministrándoles un brebaje preparado para lograr la muerte asistida.
Poco tiempo después habrá de develarse que ella cumple su trabajo comisionado por Ludo (Philippe Rebbot), un hombre que habita en una casa ubicada en una zona forestal y que está acompañado por Madeleine (Amélie Dallaire); en el momento en que ella lo visita esas dos personas excéntricas y de libre espíritu están celebrando una fiesta con amigos de los cuales Mira se mantiene marginada. El relato adquiere particular tensión cuando su empleador le encomienda su próxima misión vinculada con Pierric (Xavier Bergeron); la íntima relación que ella mantiene con este joven pleno de energía y un tanto inestable, le permitirá reflexionar acerca del sentido que le significa actuar como “el ángel de la muerte” y poder redefinir su identidad.
Corriveau logra una estupenda caracterización de su enigmático personaje donde no obstante los escasos diálogos que mantiene, permite transmitir lo que experimenta en su imprevisible estado mental, aportando una singular riqueza emocional. Asimismo se destaca el resto del reparto, integrado entre otros nombres por Gabrielle Lazure, Pierrette Robitaille, Eve Pressault y Christian Lapointe.
Côté consigue que el espectador quede atrapado en esta oscura historia que filmada en 16 milímetros se ve realzada por la fotografía de Vincent Biron que le otorga una apropiada textura difusamente granulada.
En esencia queda como resultado una obra absorbente y ciertamente estimulante del prolífico cineasta que deja abierta la pregunta de si acaso existe una muerte sin violencia alguna.
Children Untold (Japón).
Inaugurando la sección Platform este drama de la remarcable directora y guionista japonesa Miwa Nishikawa deja una muy positiva impresión al encarar con gran sensibilidad las consecuencias de menores desprotegidos al finalizar la Segunda Guerra Mundial.
CHILDRENUNTOLD
El guión de la cineasta está ambientado en agosto de 1945 en la ciudad de Tokio inmediatamente después de haber concluído el trágico conflicto bélico. La atención está centrada en Kotoko (Ami Koyae), una niña de 12 años que habiendo sido una magnífica estudiante, ahora se halla desprovista de sus padres que murieron en la guerra. Completamente desolada sin saber quén es realmente ella o a quien pertenece, creyendo que su condición femenina la volverá demasiado vulnerable, como estrategia de supervivencia oculta su género adoptando la fisonomía de un chico. Consecuentemente, se junta con otros niños de condición similar, que tratan de solventar sus necesidades recurriendo a trabajos menores, robos y vinculándose con un mafioso líder local del crimen organizado (Junichi Okada) para que los proteja.
La visión de Nishikawa en mucho se asemeja al cine del neorrealismo italiano de la década del 40 enfocando a niños víctimas del abandono social. En ese aspecto, aquí sin sentimentalismo alguno la directora implícitamente efectúa una crítica de los organismos oficiales de no considerar debidamente a menores que quedaron librados de la mano de Dios en la posguerra.
Si bien el metraje se prolonga durante dos horas y media, la habilidosa puesta escénica permite que la película mantenga permanentemente la atención del espectador. Asimismo es destacable el mérito de la cineasta de haber reunido un remarcable elenco encabezado por la admirable caracterización de la debutante actriz Koyae quien con sus 13 años de edad ha logrado transmitir intensamente el sentimiento de una niña desamparada en procura de su identidad; asimismo es destacable la participación de Fumi Nikaido en el rol de la ex profesora de Kotoko, expresando con completa convicción el esfuerzo desplegado por encontrarla. En un breve papel el actor Koji Yakusho sale airoso como el pescador de algas marinas que se encarga de cuidar a los indefensos niños.
Como corolario de este apreciable drama histórico en los créditos finales se indica que se registró 120.000 huérfanos a través de Japón después de la guerra del Pacífico Asiático, aunque la exacta cifra permanece incierta. Numerosos niños fueron abandonados quedando sujetos a la violencia, al hambre y a la soledad sin haber sido dados en protección ni compensados por parte del gobierno. Muchos sobrevivientes murieron sin haber podido contar sus historias vividas en las estaciones de trenes y en las calles.
Head to Head (Irán-Alemania)
Después de haber realizado tres cortos, la realizadora Ghasideh Golmakani debuta en este largometraje cuyo propósito es el de reivindicar a la mujer iraní a fin de colocarla al mismo nivel que su contraparte masculina.
HEADTOHEAD
La historia enfoca a Bahar (Mehnoosh Safari), una renombrada directora iraní quien está en el proceso de filmación de una película en la que participan cuatro actores que deben portar vestimenta femenina complementada con el uso de pañuelos en sus cabezas, tal como su uso es obligatorio para el sexo femenino. La filmación realizada ilegalmente se repite innumerables veces dado que Bahar exige de su elenco una completa naturalidad femenina lo que le resulta difícil de lograr.
Si bien la intención de la realizadora mediante la inversión de roles resulta clara demostrando a través de la ridiculización la arbitrariedad existente en Irán, las situaciones absurdas reflejadas originan en principio algunos momentos humorísticos pero a costa de la continua repetición de las mismas escenas, el efecto prontamente se desvanece.
La abierta crítica de la censura existente en Irán ya ha sido expuesta excelentemente por cineastas femeninas iraníes que han resistido la censura iraní, como por ejemplo lo ha demostrado magníficamente Maryam Moghaddam en la premiada comedia dramática My Favourite Cake (2024), así como Pegah Ahangarani en su remarcable documental Rehearsals for a Revolution, premiado este año en Cannes. Sin embargo, la sátira política de Golmakani no alcanza el mismo impacto, en parte debido a que lo expuesto aquí podía haberse logrado en un cortometraje, dado que a pesar de su breve duración de 78 minutos, la falta de fluidez conspira para que su film llegue a iimpresionar
HISTOIRES PARALLĖLES. Francia-Bélgica-Italia, 2026. Un film de Asghar Farhadi. 140 minutos
Aunque el prestigioso director iraní Asghar Farhadi haya entregado una obra maestra del cine con A Separation (2011), lamentablemente su incursión en Histoires Parallèles no satisface las expectativas aguardadas.
El problema del film reside en el guión del realizador escrito con su hermano que está inspirado en A Short Film About Love (1988), del gran cineasta Krzystof Kieslowski, pero que de modo alguno alcanza su envergadura.
Isabelle Huppert
El relato presenta a Sylvie (Isabelle Huppert), una escritora de madura edad que vive en un departamento venido a menos, que para concebir su próxima novela trata de inspirarse en lo que sucede con quienes habitan en un departamento que se halla ubicado enfrentando a su edificio. De este modo con un telescopio observa a Anna (Virginie Efira) trabajando en un estudio de efectos sonoros a las órdenes de su jefe casado Pierre (Vincent Cassel) con quien mantiene una relación amorosa, en donde asimismo trabaja su hermano Christophe (Pierre Niney) con quien ella está casada. Es así que en la imaginación de Sylvie el centro de su atención es el triángulo sentimental con un adulterio de por medio.
Si hasta aquí la historia despierta cierta intriga, la misma se complica cuando Sylvie contrata a Adam (Adam Bessa), un joven ex convicto para que la ayude a mudarse; cuando él se adueña de la novela que Sylvie está escribiendo, al leerla se obsesiona en conocer a Anna con quien terminará vinculándose.
Sin entrar en detalles adicionales, el voyerismo de la novelista se asemeja en parte al practicado por el personaje protagónico de Rear Window (1954), pero sin lograr el notable suspenso creado por el genial Hitchcock. Claramente, Farhadi se propuso demostrar hasta qué punto la ficción se emparenta con la realidad o viceversa; sin embargo el resultado dista de satisfacer debido a su endeble estructura narrativa y la ausencia de introspección psicológica de sus personajes que resulta agravada por una ficción nutrida de situaciones irrealistas.
Farhadi ha convocado en su elenco a notables intérpretes del cine francés, como lo son sin duda alguna Huppert, Efira, Cassel, Ninney y en una breve aparición la veterana Catherine Deneuve; con todo, sus buenas actuaciones no pueden compensar las objeciones apuntadas de estas historias paralelas que no llegan a impactar. Jorge Gutman
ITENDS. Estados Unidos, 2025. Un film escrito y dirigido por Alex Ullom. 89 minutos
Tras haber realizado algunos trabajos de edición, en su primera incursión cinematográfica el joven realizador estadounidense Alex Ullom sorprende gratamente al haber concebido en It Ends, una historia que en principio se la puede catalogar de horror, aunque su verdadero género resulta difícil de precisar.
Phinehas Yoon, Akira Jackson y Noah Toth
La sencilla premisa se centra en un grupo de cuatro recientes graduados, siendo uno de ellos . Tyler (Michell Cole) quien recoge en su Jeep Cherokee a James (Phinehas Yoon), Fisher (Noah Toth) y a Day (Akira Jackson); el propósito es el de efectuar un paseo nocturno en procura de comida y al propio tiempo disfrutar de una reunión en la que posiblemente sea la última vez que estén juntos.
Todo comienza gratamente en el interior del vehículo amenizado por conversaciones banales, además de oportunas bromas y discusiones de los amigos que de algún modo reflejan la idiosincrasia y personalidad de cada uno de ellos. El primer escollo se presenta cuando mediante una desviación de la ruta inicial, el vehículo avanza en una carretera rodeada de bosques, en donde repentinamente surgen numerosas personas que tratando de pedir ayuda tienen la intención de apropiarse del jeep.
Tras ese momento de angustiosa tensión el grupo logra zafarse reanudando rápidamente el viaje, pero a partir de allí el estado anímico de los viajeros comienza a decaer en la medida que se sienten atrapados en una autopista que parece interminable sin saber hacia donde los habrá de conducir.
Sin entrar en ulteriores detalles, el relato se vuelve cada vez más inquietante hasta adquirir el carácter de oprimente angustia. En tal sentido, Ullom consigue transmitir un clima de considerable malestar a través de la buena caracterización brindada por el solvente cuarteto del elenco; a través de sus expresiones, cada uno de ellos genuinamente trasluce las emociones experimentadas y los cambios de actitudes de sus respectivos personajes mediante la dinámica que se establece entre los mismos a causa de los conflictos generados por el confinamiento que atraviesan.
En esencia, el cineasta obtiene una original e inteligente ópera prima existencial que permite reflexionar cómo uno actuaría en la hipotética situación vivida por los personajes de esta historia. Jorge Gutman