Una Visi­ta a Isla de Pascua

WILD HOR­SE NINE. Gran Bre­ta­ña-Esta­dos Uni­dos, 2026. Un film escri­to y diri­gi­do por Mar­tin McDo­nagh. 119 minutos

Aun­que la pelí­cu­la Wild Hor­se Nine del direc­tor irlan­dés Mar­tin McDo­nagh no resul­ta fácil de cate­go­ri­zar, con todo pue­de con­si­de­rar­se como una come­dia negra entre­mez­cla­da con un thri­ller polí­ti­co y no muy apar­ta­da de lo que podría ser un cuen­to moral.

Sam Rock­well y John Malkovich

En su comien­zo se obser­van imá­ge­nes de archi­vo refle­jan­do el triun­fo del Pre­si­den­te Sal­va­dor Allen­de elec­to en 1970 mien­tras que a tra­vés de la ban­da sono­ra se escu­cha la voz de Mer­ce­des Sosa ento­nan­do la can­ción Gra­cias a la Vida de Vio­le­ta Parra. De inme­dia­to la acción se ubi­ca en San­tia­go de Chi­le don­de en 1973 agen­tes de la CIA inicían los pre­pa­ra­ti­vos para el inmi­nen­te gol­pe de esta­do que en pocos días más habrá de derrum­bar a Allen­de. Fren­te al pala­cio pre­si­den­cial se encuen­tra ins­ta­la­do el jefe del ope­ra­ti­vo en Suda­mé­ri­ca MJ (Ste­ve Bus­ce­mi), en tan­to que dos de sus subor­di­na­dos están dis­pues­tos a seguir sus ins­truc­cio­nes. Uno de ellos es Chris (John Malko­vich), un hom­bre de edad madu­ra que actúa como men­tor de Lee (Sam Rock­well), el otro agen­te de la CIA.

Dado que Chris pade­ce de un cán­cer ter­mi­nal su deseo es cono­cer antes de su dece­so la Isla de Pas­cua (Rapa Nui) y es así que no obs­tan­te de man­te­ner una con­flic­ti­va rela­ción con su jefe, él le auto­ri­za para que via­je jun­to con Lee.

De allí en más la tra­ma se desa­rro­lla en la isla, en don­de ambos agen­tes salen al encuen­tro de dos uni­ver­si­ta­rias izquier­dis­ta (Ailin Salas y Maria­na di Giro­la­mo) par­ti­da­rias de Allen­de; fren­te a ellas Chi­ris no tie­ne empa­cho en mani­fes­tar la inten­ción de des­es­ta­bi­li­zar al gobierno como al pro­pio tiem­po des­ta­ca su vete­ra­nía de haber par­ti­ci­pa­do en otros ope­ra­ti­vos simi­la­res inclu­yen­do el de haber aten­ta­do con­tra John Kennedy.

A tra­vés de un enri­que­ce­dor guión, que en prin­ci­pio se pre­sen­ta como un rela­to de inge­ren­cia polí­ti­ca gra­dual­men­te va expo­nien­do el com­por­ta­mien­to de Chris y Lee quie­nes no están com­ple­ta­men­te con­ven­ci­dos hacia don­de deben vol­car su leal­tad. Asi­mis­mo los diá­lo­gos jugo­sos que se esta­ble­cen entre ambos es uno de los pun­tos álgi­dos que con­fie­ren vita­li­dad a esta historia.

Visual­men­te el film adquie­re un mági­co esplen­dor mer­ced a la estu­pen­da foto­gra­fía de Ben Davis cap­tan­do las monu­men­ta­les esta­tuas mono­lí­ti­cas (moäis) de la pin­to­res­ca isla, así como la pre­sen­cia de caba­llos sal­va­jes que apor­tan momen­tos de sere­ni­dad como tras­fon­do de la tra­ma central.

A nivel inter­pre­ta­ti­vo es enco­mia­ble la extra­or­di­na­ria carac­te­ri­za­ción que Malko­vich logra de su per­so­na­je como el sica­rio mori­bun­do cuyo dete­rio­ro físi­co y moral adquie­re final­men­te un ras­go de noble­za como si qui­sie­ra olvi­dar de las atro­ci­da­des come­ti­das en el pasa­do. Acier­tos simi­la­res corres­pon­den a Rock­well cuyo per­so­na­je obra a mane­ra de con­tra­par­ti­da del de Malko­vich, como su leal com­pa­ñe­ro; así, la remar­ca­ble quí­mi­ca exis­ten­te entre ambos per­so­na­jes guar­dan­do una nota­ble inti­mi­dad a tra­vés de sus char­las, bro­mas áci­das y dis­cu­sio­nes, cons­ti­tu­yen uno de los fac­to­res más rele­van­tes del film. Igual­men­te satis­fa­ce la con­vic­ción con que Bus­ce­mi asu­me su rol, así como Par­ker Posey en un bre­ve rol sale airo­sa como la espo­sa de Lee.

En defi­ni­ti­va, con un elen­co enco­mia­ble, un mag­ní­fi­co guión y un remar­ca­ble esti­lo narra­ti­vo, Wil­de Hor­se Nine pue­de ser con­si­de­ra­do como el mejor tra­ba­jo logra­do has­ta la fecha por el cineas­ta McDo­nagh. Jor­ge Gutman