Pró­xi­mos con­cier­tos de la OSM

La Orques­ta Sin­fó­ni­ca de Mon­treal (OSM) reci­bi­rá por pri­me­ra vez en ver­sión sin­fó­ni­ca a los Her­ma­nos Gutié­rrez, el dúo de gui­ta­rris­tas sui­zo-ecua­to­ria­nos inte­gra­do por Este­van y Ale­jan­dro Gutié­rrez, quie­nes ofre­ce­rán un con­cier­to a rea­li­zar­se el 6 de mayo (20h) y el 7 de mayo (19h y 22 h). Su esti­lo musi­cal se carac­te­ri­za por un soni­do ins­tru­men­tal, ínti­mo y evo­ca­dor, a menu­do des­cri­to como “pai­sa­jes sono­ros del desier­to” gene­ran­do una mez­cla de folk, country, blues y toques lati­no­ame­ri­ca­nos. Estos her­ma­nos han gana­do reco­no­ci­mien­to inter­na­cio­nal gra­cias a su atmós­fe­ra sono­ra úni­ca, logran­do un éxi­to cre­cien­te con su esti­lo de “gui­ta­rra Western”.

Her­ma­nos Gutié­rrez (Foto: Wikipedia)

Este con­cier­to pro­me­te sumer­gir a la audien­cia en un ver­da­de­ro uni­ver­so impreg­na­do de acen­tos lati­nos úni­co en su géne­ro. La OSM será diri­gi­da por el maes­tro Johann Stuc­ken­bruck y las orques­ta­cio­nes están a car­go de Hugo Bégin.

La direc­to­ra Elim Sham diri­gi­rá la OSM el 13 de mayo (10h30) en un pro­gra­ma que comien­za con la Ober­tu­ra El Cor­sa­rio de Ber­lioz, cuya músi­ca está nutri­da de fas­ci­nan­tes efec­tos sonoros.

Law­ren­ce Power (Foto: Facebook)

Pos­te­rior­men­te se eje­cu­ta­rá el Con­cier­to para Vio­la deno­mi­na­do I can­not love without trem­bling de la com­po­si­to­ra cana­dien­se Cas­san­dra Miller. Este con­cier­to que fue estre­na­do en Bru­se­las en mar­zo de 2023, fue cáli­da­men­te aco­gi­do por la crí­ti­ca des­ta­can­do la remar­ca­ble mane­ra en que su auto­ra expri­me en la vio­la el dolor de la sepa­ra­ción. El vir­tuo­so vio­lis­ta Law­ren­ce Power, que fue el solis­ta en opor­tu­ni­dad de su estreno, será asi­mis­mo quien habrá de inter­pre­tar­lo. La ter­ce­ra obra del pro­gra­ma es La Mer, tres boce­tos sin­fó­ni­cos para orques­ta de Debussy quien musi­cal­men­te des­cri­be al mar median­te cau­ti­van­tes toques impre­sio­nis­tas, mez­clan­do nos­tal­gia y sue­ño en un via­je sono­ro de suti­les sensaciones.

Elim Sham vol­ve­rá a diri­gir el mis­mo pro­gra­ma el 14 de mayo (19h30) don­de ade­más se inclu­ye Pre­lu­dio y Muer­te de Isol­de, de la ópe­ra Tris­tán und Isol­de de Wag­ner.

Kevin Zakresky (Foto: saskatoonsymphony.org)

El siguien­te con­cier­to de la OSM a rea­li­zar­se el 20 de mayo (19h30) se deno­mi­na Heroes: Sin­fo­nía de video/juegos. Bajo la direc­ción del maes­tro Kevin Zakresky con extrac­tos musi­ca­les de 18 com­po­si­to­res, la audien­cia que­da­rá inmer­sa en los temas más gran­des de los jue­gos de video, des­de Fallout has­ta Assassin’s Creed, pasan­do por World of War­craft y Final Fan­tasy. Este con­cier­to en el que par­ti­ci­pa­rá el Coro de la OSM diri­gi­do por Andrew Megill, inclui­rá pro­yec­cio­nes y secuen­cias de estos jue­gos emble­má­ti­cos, par­ti­ci­pan­do en la narra­ción el actor Mar­tin Watier.

Yefim Bronf­man (Foto: carnegiehall.org)

La tem­po­ra­da 2025 – 2026 de la OSM fina­li­za el 27 y 28 de mayo (19h30) con dos emble­má­ti­cas obras diri­gi­das por el maes­tro Rafael Paya­re. El pro­gra­ma se ini­cia con la eje­cu­ción del Con­cier­to para Piano de Schu­mann com­pues­to entre 1841 y 1845 en el que el remar­ca­ble pia­nis­ta Yefim Bronf­man par­ti­ci­pa­rá como solis­ta; esta líri­ca com­po­si­ción que es una de las más rele­van­tes del perío­do román­ti­co, inte­gra el reper­to­rio de todos los pia­nis­tas del mundo.

La pie­za final y sin duda espec­ta­cu­lar del pro­gra­ma es El Ani­llo sin Pala­bras. Esta obra es una sui­te orques­tal que inten­sa­men­te se invo­lu­cra en el uni­ver­so de Wag­ner en el que en una sola sín­fo­nía que­da con­den­sa­da en 70 minu­tos los momen­tos más tras­cen­den­tes de la monu­men­tal tetra­lo­gía El ani­llo del Nibe­lun­go inte­gra­da por las ópe­ras El Oro del Rin, La Val­qui­ria, Sieg­fried y El Oca­so de los Dioses.

Infor­ma­ción adi­cio­nal pue­de obte­ner­se en el sitio osm.ca

Céle­bre Ópe­ra de Tchaikovsky

EUGE­NE ONEGIN

Para la penúl­ti­ma de las trans­mi­sio­nes direc­tas des­de el Metro­po­li­tan Ope­ra (Met) de la actual tem­po­ra­da, será difun­di­da la céle­bre ópe­ra Euge­ne One­gin. Esta crea­ción líri­ca de Tchai­kovsky está basa­da en la clá­si­ca nove­la homó­ni­ma de Alek­sandr Push­kin de 1831 en la adap­ta­ción rea­li­za­da en ruso por Kons­tan­tin Shi­lovs­ki y Modest Tchai­kovsky, her­mano del compositor.

La ópe­ra se estre­nó en una fun­ción para el Con­ser­va­to­rio de Mos­cú en Mar­zo de 1879 en el Tea­tro Maly de esta ciu­dad y dos años des­pués, en Enero de 1881 fue can­ta­da en el Tea­tro Bolshoi de la capi­tal rusa. La pri­me­ra repre­sen­ta­ción inter­na­cio­nal tuvo lugar en Diciem­bre de 1888 en Pra­ga con la direc­ción del com­po­si­tor; es en Mar­zo de 1920 que se estre­na en Esta­dos Uni­dos en en el Metro­po­li­tan Ope­ra de Nue­va York.

El libre­to se adap­ta muy cer­ca­na­men­te a la obra ori­gi­nal cuya his­to­ria poé­ti­ca está refe­ri­da a un aris­to­crá­ti­co héroe que recha­za el amor de una joven, su inci­ta­ción a un due­lo fatal con su mejor ami­go y su retorno años des­pués para recla­mar el amor de la mujer que había recha­za­do cuan­do ya resul­ta muy tar­de para que ella lo acep­ta­ra al haber­se casado.

Asmik Gri­go­rian y Iurii Samoi­lov. (Foto: Evan Zim­mer­man, Met Opera)

La actual direc­ción escé­ni­ca está a car­go de Debo­rah War­ner y en los roles cen­tra­les efec­tuan­do su debut para el Met par­ti­ci­pan la acla­ma­da soprano de Litua­nia Asmik Gri­go­rian como Tatia­na y el barí­tono Iurii Samoi­lov ani­man­do al per­so­na­je titu­lar. En otros roles actúan la mez­zo soprano Maria Bara­ko­va (Olga, la her­ma­na de Tatia­na), la mez­zo soprano Laris­sa Diad­ko­va (Filipp­yev­na), el tenor Sta­nis­las de Bar­bey­rac (el poe­ta Lens­ki, el mejor ami­go de Euge­ne y pro­me­ti­do de Olga) y el bajo barí­tono Ale­xan­der Tsym­bal­yuk (Gre­min, el mari­do de Tatia­na). El repar­to se com­ple­ta con Ele­na Zarem­ba (Mada­me Lari­ne, la madre de Tatia­na y Olga) Tony Ste­ven­son (Mon­sieur Tri­quet) y Richard Berns­tein (Zarets­ki).

Maria Bara­ko­va y Sta­nis­las de Bar­bey­rac (Foto: Evan Zimmerman,Met Opera)

En su debut para el Met la direc­ción orques­tal está a car­go del maes­tro Timur Zan­giev, la esce­no­gra­fía per­te­ne­ce a Tom Pye, el dise­ño del ves­tua­rio es de Chloe Obo­lens­ki, Jean Kal­man es res­pon­sa­ble de la ilu­mi­na­ción en tan­to que la coreo­gra­fía es de Kim Brands­trup. 

La ópe­ra es can­ta­da en el idio­ma ori­gi­nal ruso con sub­tí­tu­los en inglés y la trans­mi­sión a las salas cana­dien­ses en vivo y en alta defi­ni­ción ten­drá lugar el 2 de mayo de 2026 y  en dife­ri­do el 16 y 18 de mayo de 2026. Para cono­cer los cines de Cine­plex que difun­di­rán este even­to presio­ne aquí 

Sóli­da Come­dia Dramática

NINA ROZA. Cana­da-Ita­lia-Bul­ga­ria-Bél­gi­ca, 2026. Un film escri­to y diri­gi­do por Gene­viè­ve Dulu­de-De Celles. 107 minutos

Con el muy buen pre­ce­den­te de su ópe­ra pri­ma A Colony (2019), la direc­to­ra Gene­viè­ve Dulu­de-De Celles rati­fi­ca su talen­to en Nina Roza, su últi­mo opus que logró el pre­mio al mejor guión en el fes­ti­val de Ber­lín de este año, ade­más de haber obte­ni­do hace pocas sema­nas el pre­mio del públi­co en el recien­te fes­ti­val inter­na­cio­nal de Sofia en Bul­ga­ria.m

La his­to­ria con­ce­bi­da por la cineas­ta pre­sen­ta a Mihail (Galin Stoev), un comi­sa­rio búl­ga­ro de arte con­tem­po­rá­neo de apro­xi­ma­da­men­te 50 años de edad que habi­ta en Mon­treal des­de hace 28 años, cuan­do tras haber enviu­da­do deci­dió dejar Bul­ga­ria para inmi­grar con su peque­ña hija a Cana­dá. Curio­sa­men­te a tra­vés del tiem­po trans­cu­rri­do pare­cie­ra que ha deja­do de lado su tie­rra natal y en tal sen­ti­do adop­ta una acti­tud dife­ren­te con su adul­ta hija Roza (Miche­lle Tzont­chev); A dife­ren­cia de su padre ella no olvi­da don­de nació y quie­re ense­ñar­le a su hiji­to el idio­ma búl­ga­ro, hecho que Mihail des­de­ña por­que para él no tie­ne mayor uti­li­dad el domi­nio de dicha lengua.

La acción cobra vue­lo cuan­do Mihail que tra­ba­ja para un acau­da­la­do colec­cio­nis­ta de arte (Chris­tophe Bégin), le encar­ga la tarea de inves­ti­gar la vera­ci­dad de una serie de mara­vi­llo­sas pin­tu­ras de arte abs­trac­to que han sido rea­li­za­das por Nina (inter­pre­ta­do por las her­ma­ni­tas Eka­te­ri­na y Sofia Sta­ni­na), una niña búl­ga­ra de 8 años dota­da de un talen­to espe­cial; por lo tan­to, Mihail des­pués de una lar­ga ausen­cia se ve for­za­do a retor­nar a Bul­ga­ria a fin de veri­fi­car si real­men­te ella es la auto­ra de esas obras maestras.

A su arri­bo a la aldea don­de habi­ta Nina y su fami­lia sale al encuen­tro de la niña y com­prue­ba que sus obras son de su auto­ría;: asi­mis­mo cons­ta­ta que ella es fir­me­men­te rea­cia a que su tra­ba­jo adquie­ra publi­ci­dad; asi­mis­mo des­he­cha la pro­po­si­ción de una gale­ris­ta ita­lia­na (Chia­ra Case­lli) en via­jar con su madre a Ita­lia a fin de vivir allí y pro­se­guir una carre­ra artís­ti­ca en Flo­ren­cia, sin tener que preo­cu­par­se de los gas­tos del tras­la­do y de la nue­va vivien­da. Es ahí como la volun­tad de Nina de seguir afin­ca­da en don­de resi­de y seguir man­te­nien­do su iden­ti­dad artís­ti­ca le per­mi­te refle­xio­nar a Mihail acer­ca de su pro­pia hija de que­rer man­te­ner un estre­cho lazo simi­lar con el lugar en que nació.

Para­le­la­men­te duran­te su esta­día Mihail se reen­cuen­tra con su her­ma­na (Svetla­na Yan­che­va), que demues­tra cier­ta hos­ti­li­dad hacia él por haber­se dis­tan­cia­do duran­te lar­go tiem­po sin saber nada sobre su vida. Asi­mis­mo com­par­te con los aldea­nos el goce de la bebi­da y can­tan­do ani­mo­sa­men­te con ellos expe­ri­men­ta el raro pla­cer que no ima­gi­nó que habría de reen­con­trar­lo en Bulgaria.

De mane­ra sen­ci­lla pero resuel­ta­men­te elo­cuen­te Dulu­de-De Celles, ilus­tra la len­ta trans­for­ma­ción del per­so­na­je pro­ta­gó­ni­co per­ci­bien­do la sen­sa­ción tar­día de que su vida cana­dien­se no ha eli­mi­na­do los lazos del búl­ga­ro terru­ño que había que­ri­do rom­per. Para­le­la­men­te el film tam­bién alu­de a la comer­cia­li­za­ción del arte y has­ta dón­de eso pue­de o no afec­tar el genuino pro­ce­so crea­ti­vo de Nina.

Con un homo­gé­neo elen­co en don­de se des­ta­ca la mag­ní­fi­ca inter­pre­ta­ción de Stoev trans­mi­tien­do los varia­dos sen­ti­mien­tos de su per­so­na­je, la direc­to­ra obtie­ne una sóli­da come­dia dra­má­ti­ca; eso es debi­do en la medi­da que los aspec­tos vin­cu­la­dos con la inmi­gra­ción, la expa­tria­ción, el des­arrai­go y la iden­ti­dad artís­ti­ca son tópi­cos que han sido muy bien con­si­de­ra­dos, per­mi­tien­do que el espec­ta­dor refle­xio­ne sobre los mis­mos una vez con­clui­da su visión. Jor­ge Gutman

Nota­ble Acti­vis­ta Escocés

I SWEAR. Gran Bre­ta­ña, 2025. Un film escri­to y diri­gi­do por Kirk Jones. 121 minutos

Un film tras­cen­den­te es I Swear del direc­tor bri­tá­ni­co Kirk Jones en el que enfo­ca a John David­son, un acti­vis­ta esco­cés que a tra­vés de su expe­rien­cia per­so­nal abo­ga por defen­der a quie­nes pade­cen del Sín­dro­me de Tou­ret­te. Si bien a los 16 años David­son pro­ta­go­ni­zó el docu­men­tal John’s Not Mad en el que rela­ta su viven­cia aca­rrean­do ese des­afor­tu­na­do sín­dro­me, el pre­sen­te rela­to de fic­ción guio­ni­za­do por Jones es más que bien­ve­ni­do en la medi­da que sin sen­ti­men­ta­lis­mo alguno y con máxi­ma sobrie­dad des­cri­be la rela­ción de David­son con el mun­do que le rodea.

Robert Ara­ma­yo

La his­to­ria comien­za a prin­ci­pios de la déca­da del 80 en el peque­ño pue­blo esco­cés de Galashiels en el que John (Scott Ellis Watson) ve trans­cu­rrir su exis­ten­cia de mane­ra nor­mal has­ta que su vida se ve seria­men­te alte­ra­da cuan­do a los 14 años es afec­ta­do por el Sín­dro­me de Tou­ret­te; esta ano­ma­lía del sis­te­ma ner­vio­so pro­du­ce en este ado­les­cen­te con­ti­nua­dos tics, gru­ñi­dos, repe­ti­ción de pala­bras inclu­yen­do algu­nas de con­te­ni­do obs­ceno y en gene­ral un com­por­ta­mien­to incon­tro­la­ble que aun­que invo­lun­ta­rio es social­men­te inacep­ta­ble. En con­se­cuen­cia de lo que ante­ce­de, el mucha­cho que a veces no pue­de evi­tar escu­pir duran­te la comi­da, sufre la incom­pren­sión de sus padres David (Ste­ven Creen) y Heather David­son (Shir­ley Hen­der­son) que lo apar­tan de la mesa para que coma sepa­ra­da­men­te en otro lugar; a su vez esa alte­ra­ción de con­duc­ta anti­so­cial influ­ye para ser seve­ra­men­te repren­di­do por los pro­fe­so­res de su escuela.

El rela­to se tras­la­da 13 años des­pués cuan­do John (Robert Ara­ma­yo) logra encon­trar solaz y pro­fun­do afec­to en Dot­tie (Maxi­ne Pea­ke), una ex enfer­me­ra que no obs­tan­te su gra­ve esta­do de salud lle­ga a com­pren­der­lo y pró­di­ga­men­te lo ayu­da a lograr una auto­es­ti­ma que le per­mi­ta con­fiar en sí mis­mo y pue­da con­vi­vir mejor con las con­di­cio­nes de su afec­ción; a eso se agre­ga su afec­ti­vo víncu­lo con Tommy (Peter Mullan), el encar­ga­do de man­te­ni­mien­to de un cen­tro comu­ni­ta­rio en el que con­si­gue un empleo como cuidador.

Tenien­do en cuen­ta que Ara­ma­yo aca­rrea el mayor peso del rela­to, resul­ta nada menos que admi­ra­ble la com­po­si­ción que logra de su pro­ta­go­nis­ta; sin duda algu­na para una per­so­na que no sufre del des­afor­tu­na­do sín­dro­me, es enco­mia­ble cómo el actor logró ven­cer el desa­fío de poder repro­du­cir con máxi­ma auten­ti­ci­dad los ges­tos, mue­cas, enco­gi­mien­to de hom­bros, la voca­li­za­ción, expre­sio­nes y res­tan­tes moda­li­da­des de John. La excep­cio­nal actua­ción de Ara­ma­yo no des­es­ti­ma las remar­ca­bles carac­te­ri­za­cio­nes que Hen­der­son, Pea­ke y Mullen rea­li­zan de sus res­pec­ti­vos personajes.

En el mar­co de una narra­ción bien arti­cu­la­da y cui­dan­do de no cari­ca­tu­ri­zar a su pro­ta­go­nis­ta el rea­li­za­dor per­mi­te que con I Swear la audien­cia adquie­ra con­cien­ti­za­ción de este sín­dro­me. Ilus­tran­do la per­se­ve­ran­cia y cons­tan­cia de David­son, con la ayu­da de gene­ro­sas per­so­nas como Dot­tie y Tommy, la pelí­cu­la refle­ja su con­ver­sión en nota­ble edu­ca­dor hacia quie­nes pade­cen de esta afec­ción para que no se sien­tan ais­la­dos o mar­gi­na­dos de la sociedad.

En suma, he aquí un dra­ma sen­si­ble, con­mo­ve­dor y alec­cio­na­dor que con­si­gue la ple­na empa­tía de la audien­cia. Jor­ge Gutman

Una Noble Profesión

THE DELI­VERY LINE. Cana­dá, 2026. Un docu­men­tal de Nan­ce Acker­man. 85 minu­tos. Pre­sen­ta­do en el Fes­ti­val Hot Docs

Una de las acti­vi­da­des más huma­ni­ta­rias es la empren­di­da por las par­te­ras cuya pro­fe­sión no siem­pre es reco­no­ci­da como es debi­do; ese es el tema que brin­da la docu­men­ta­lis­ta Nan­ce Acker­man en The Deli­very LIne, un afec­ti­vo documental.

Una esce­na del film

Acker­man quien dio a luz a sus dos hijos en su hogar con una par­te­ra, habien­do entra­do en tra­ba­jo de par­to pre­ma­tu­ro en las barri­ca­das de Oka, asi­mis­mo tuvo la opor­tu­ni­dad de pre­sen­ciar el pro­ce­so del naci­mien­to ayu­dan­do a reci­bir bebés tan­to en hoga­res como en hos­pi­ta­les; eso la moti­vó a dedi­car su pasión por el par­to y el res­pe­to que le mere­cen las par­te­ras, ins­pi­rán­do­la a rea­li­zar este film; para tal pro­pó­si­to con­tó con la cola­bo­ra­ción del pro­duc­tor Ser­geo Kirby quien a su vez ha pro­du­ci­do varios fil­mes imbui­dos de com­pro­mi­so social.

A tra­vés de una fil­ma­ción rea­li­za­da a lo lar­go de 8 años, Acker­man ofre­ce varias his­to­rias resal­tan­do la labor de cin­co muje­res par­te­ras ubi­ca­das en dife­ren­tes paí­ses. Es así que se sigue los pasos de Xime­na Rojas Gar­cía en Méxi­co, María Reyes Cas­tro en Colom­bia, Gul­ba­dan en Afga­nis­tán, Ham­sa­tu Jan­nar en Nige­ria y Jay Mac­Gi­lli­way en Toron­to, quie­nes res­pal­da­das por su cono­ci­mien­to y sus inna­tos dones ejer­cen su pro­fe­sión pro­te­gien­do la vida de las madres como así tam­bién el comien­zo lumi­no­so de exis­ten­cia de los bebes de la mane­ra más segu­ra y confortable.

En esta enco­mia­ble ilus­tra­ción se obser­van los obs­tácu­los que estas valien­tes muje­res deben enfren­tar y supe­rar en el con­tex­to que les rodea dis­po­nien­do de esca­sos recur­sos y sin mucha ayu­da. Así se con­tem­pla el tra­ba­jo de Xime­na en la fron­te­ra entre Esta­dos Uni­dos y Méxi­co, Gul­ba­dan superan­do los esco­llos de los tali­ba­nes en mon­ta­ño­sas regio­nes de Afga­nis­tán, la peli­gro­si­dad afron­ta­da por María en los humil­des vecin­da­rios de Colom­bia no exen­tos de vio­len­cia, como asi­mis­mo la labor des­ple­ga­da por Ham­sa­tu dan­do a luz a bebés en el nor­te de Nige­ria que a tales efec­tos este país afri­cano es con­si­de­ra­do como el lugar más peli­gro­so del mundo.

En esen­cia, median­te con­mo­ve­do­res momen­tos que ofre­ce el docu­men­tal con el naci­mien­to de una cria­tu­ra, aquí se des­ta­ca la resi­lien­cia y for­ta­le­za de estas empren­de­do­ras muje­res arries­gan­do sus vidas en durí­si­mas cir­cuns­tan­cias para cum­plir con el noble pro­pó­si­to que las ani­ma. Jor­ge Gutman