TIFF 2026. Fil­mes Eva­lua­dos (3)

Cró­ni­ca de Jor­ge Gutman

El Ser Que­ri­do (Espa­ña-Fran­cia)

Una vez más Rodri­go Soro­go­yen rati­fi­ca su remar­ca­ble talen­to de rea­li­za­dor con la entre­ga de su recien­te lar­go­me­tra­je en el que abor­da la rela­ción de un padre cineas­ta con su dis­tan­cia­da hija actriz. El tema se ase­me­ja al lau­rea­do film Sen­ti­men­tal Value (2025) de Joa­chim Trier aun­que tan­to el esti­lo como la narra­ti­va difieren.

EL SER QUERIDO

Con su habi­tual co-guio­nis­ta Isa­bel Peña, Soro­go­yen ofre­ce una remar­ca­ble esce­na ini­cial que trans­cu­rre en tiem­po real duran­te 20 minu­tos; eso acon­te­ce en un res­tau­ran­te don­de Este­ban Mar­tí­nez (Javier Bar­dem), un pres­ti­gio­so direc­tor de cine, se encuen­tra con su hija Emi­lia (Vic­to­ria Luen­go) a quien no ha vis­to des­de hace 13 años, cuan­do ella era aún peque­ña. Resi­dien­do en New York, ha regre­sa­do a Madrid con el pro­pó­si­to de fil­mar una pelí­cu­la deno­mi­na­da Desier­to que trans­cu­rre en el Saha­ra que había sido una pro­vin­cia espa­ño­la de ultra­mar antes de haber­se inde­pen­di­za­do. Ese encuen­tro hace que Este­ban le ofrez­ca a Emi­lia el papel pro­ta­gó­ni­co que podrá ser­vir­le para afir­mar­se como actriz sin que has­ta aho­ra le haya ren­di­do fru­tos en esa acti­vi­dad. La reu­nión per­mi­te refle­jar el resen­ti­mien­to que la joven sien­te hacia su padre; la razón se debe a que su madre (Núria Prims), igual­men­te actriz, fue aban­do­na­da por Este­ban des­pués de haber rea­li­za­do en la déca­da del 90 su pri­mer film, para ini­ciar en Esta­dos Uni­dos una nue­va fami­lia con una mujer esta­dou­ni­den­se con quien tie­ne dos hijos. Aun­que no muy con­ven­ci­da de la pro­po­si­ción de su padre, Emi­lia final­men­te acep­ta la invi­ta­ción cuan­do él con con­si­de­ra­ble ter­nu­ra le mani­fies­ta que quie­re ayudarla.

El res­to del metra­je trans­cu­rre en el set de fil­ma­ción y es allí don­de se sigue las vici­si­tu­des de un enma­ra­ña­do roda­je don­de Este­ban acos­tum­bra­do a man­te­ner una auto­ri­ta­ria dis­ci­pli­na, moti­va a que en algu­nos casos ape­lan­do a un cier­to humor las esce­nas se repi­tan varias veces ponien­do a prue­ba la rela­ción man­te­ni­da con su equi­po acto­ral don­de entre sus inte­gran­tes pre­do­mi­na la solidaridad.

La fil­ma­ción alcan­za máxi­ma ten­sión en una esce­na que tie­ne lugar duran­te un almuer­zo don­de par­ti­ci­pan los inte­gran­tes del elen­co; allí Este­ban se mues­tra extre­ma­da­men­te exi­gen­te tra­tan­do de que el con­su­mo de la comi­da adquie­ra la mayor natu­ra­li­dad y en ese aspec­to no satis­fe­cho de cómo el per­so­na­je de su hija la deglu­te, la reac­ción de Emi­lia hace que el víncu­lo con su padre tien­da a res­que­bra­jar­se con la inten­ción de aban­do­nar el rodaje.

Fun­da­men­tal­men­te, el núcleo cen­tral de El Ser Que­ri­do radi­ca en los con­tra­dic­to­rios sen­ti­mien­tos que van sur­gien­do entre un padre deseo­so de redi­mir su cul­pa por el amor hacia su hija en tan­to que ella no pue­de ate­nuar su ani­mo­si­dad por las heri­das que aún per­ma­ne­cen abiertas.

Ade­más de su tema estu­pen­da­men­te rela­ta­do por Soro­go­yen, la for­ta­le­za del film radi­ca asi­mis­mo en la admi­ra­ble carac­te­ri­za­ción que Bar­dem y Luen­go logran de sus per­so­na­jes. El nota­ble actor cons­tru­ye al domi­nan­te rea­li­za­dor de mane­ra remar­ca­ble refle­jan­do la ambi­va­len­cia de su com­por­ta­mien­to abu­si­vo y a veces vio­len­to del que no pue­de des­pren­der­se, com­bi­na­do con la dosis de cari­ño nece­sa­ria a fin de lograr el per­dón de su hija; por su par­te es igual­men­te enco­mia­ble el tra­ba­jo de Luen­go en un papel nutri­do de resen­ti­mien­to por la ausen­cia de su pro­ge­ni­tor en gran par­te de su vida. La úni­ca obje­ción que mere­ce el tra­ba­jo del rea­li­za­dor es el de haber recu­rri­do a dis­tin­tos for­ma­tos de fil­ma­ción, entre­mez­clan­do secuen­cias de color con otras en blan­co y negro, sin que ello agre­gue sig­ni­fi­ca­ción a su con­te­ni­do. De todos modos, ese fac­tor no lle­ga a ate­nuar los valo­res de esta huma­na y emo­ti­va come­dia dramática.

Ceni­za en la Boca México-España)

En su cuar­ta incur­sión detrás de la cáma­ra, Die­go Luna ofre­ce un film cuya temá­ti­ca adquie­re rele­van­te vigencia.

CENI­ZA EN LA BOCA

La pelí­cu­la basa­da en la nove­la Ceni­za en la Boca de la escri­to­ra mexi­ca­na Bren­da Nava­rro publi­ca­da en 2022 y que ha sido adap­ta­da por el rea­li­za­dor con la cola­bo­ra­ción de Abia Cas­ti­llo y Die­go Raba­sa, comien­za en Méxi­co. Allí en tem­pra­nas horas del día, Isa­bel (Adria­na Paz), aban­do­na a su mari­do y a sus hijos Luci­la y Die­go para ini­ciar una nue­va vida en Espa­ña. Es enton­ces cuan­do varios años des­pués Luci­la (Anna Díaz) que ya tie­ne 20 años jun­to con su ado­les­cen­te her­mano Die­go (Ser­gio Bau­tis­ta) via­jan a Madrid para reen­con­trar a su madre. Evi­den­te­men­te, hay bue­nas razo­nes para que la joven resien­ta a su madre, por haber deja­do a la fami­lia, don­de des­de enton­ces has­ta el pre­sen­te Luci­la asu­mió la figu­ra mater­nal al cui­dar y pro­te­ger a su her­mano menor.

Mien­tras que Die­go encuen­tra difi­cul­tad de adap­ta­ción a la nue­va vida, para Luci­la rea­li­zan­do tra­ba­jos meno­res, su expe­rien­cia en la capi­tal espa­ño­la no le gra­ti­fi­ca y es así que indu­ci­da por su ami­ga Jime­na (Lau­ra Gómez) deci­de via­jar a Bar­ce­lo­na; sin embar­go, ade­más del esfuer­zo en apren­der el len­gua­je cata­lán, tam­po­co allí con­si­gue satis­fa­cer las expec­ta­ti­vas aguar­da­das has­ta que una situa­ción ines­pe­ra­da la fuer­za a regre­sar a Méxi­co; con todo el retorno a la tie­rra natal la hace sen­tir des­co­nec­ta­da con el mun­do exterior.

Si bien el tema de la inmi­gra­ción ha sido tra­ta­do por el cine en varias opor­tu­ni­da­des, el cineas­ta le insu­fla con­si­de­ra­ble soli­dez demos­tran­do que no siem­pre el lugar de des­tino ofre­ce un futu­ro pro­mi­so­rio; ese aspec­to muy bien tra­ta­do se entre­mez­cla con otros rela­cio­na­dos con los víncu­los fami­lia­res, la xeno­fo­bia, el des­arrai­go, la per­di­da de la iden­ti­dad y espe­cial­men­te las des­igual­da­des eco­nó­mi­cas que expe­ri­men­tan los inmigrantes.

A pesar de cier­tas impre­ci­sio­nes del guión y la no pro­fun­di­za­ción de los per­so­na­jes secun­da­rios, Luna demues­tra su habi­li­dad narra­ti­va per­mi­tien­do que el film logre la empa­tía del espec­ta­dor, en gran medi­da debi­do a su homo­gé­neo elen­co, con espe­cial rele­van­cia de la impre­sio­na­ble inter­pre­ta­ción pro­ta­gó­ni­ca de Díaz.

Our Loves (Israel)

La incur­sión de Israel en Gaza como con­se­cuen­cia del cruel aten­ta­do de Hamas ha moti­va­do que el cine israe­lí no logre la difu­sión de otro­ra en los más impor­tan­tes fes­ti­va­les inter­na­cio­na­les. Sin embar­go el TIFF es la excep­ción en don­de en el fes­ti­val que aca­ba de con­cluir, el públi­co asis­ten­te tuvo la opor­tu­ni­dad de apre­ciar Our Loves del renom­bra­do rea­li­za­dor Avi Nesher y que como es habi­tual en su fil­mo­gra­fía aquí pre­do­mi­na nue­va­men­te su con­te­ni­do humano.

En un guión que le per­te­ne­ce en el que Nesher reco­gió infor­ma­ción de algu­nos de los sobre­vi­vien­tes del 7 de octu­bre de 2023, la his­to­ria con­ce­bi­da trans­cu­rre duran­te 3 jor­na­das enfo­can­do a varios per­so­na­jes israe­líes que atra­vie­san con­flic­tos per­so­na­les. Es así que el 6 de octu­bre vemos al ya reti­ra­do poli­cía Sha­bi (Sha­lom Michaelsh­vi­li), que atra­vie­sa un com­pli­ca­do divor­cio de Neta (Hagar Damon) y que por ello no man­tie­ne la cus­to­dia de su hijo ado­les­cen­te Oz (Ita­mar Pin­to) y de su hija Liri (Noa Cohen) algu­nos años mayor, don­de ambos no quie­ren estar con él. Otro caso es el Sapir (Daniel Gim­pel), una mujer reli­gio­sa que repen­ti­na­men­te es recha­za­da por su novio y teme ser mar­gi­na­da de su comu­ni­dad. Asi­mis­mo se sale al encuen­tro de la ofi­cial Milly (Magi Azar­zar) que vive des­de hace tiem­po una muy bue­na rela­ción amo­ro­sa con San­dra (Hadas Yaron) pero ese víncu­lo ella lo ocul­ta a su con­ser­va­do­ra madre Yvo­ne (Eve­lin Hagoel). A su vez Nic­co (Yaniv Bit­ton) se pre­pa­ra como agen­te de segu­ri­dad en el fes­ti­val de músi­ca que tie­ne lugar en esa fecha, sin saber lo que el des­tino habrá de depararle.

Lo que acon­te­ce el 7 de octu­bre en el kibutz Nir Oz con la inva­sión de Hamas toman­do 251 rehe­nes, pro­du­cien­do la muer­te de apro­xi­ma­da­men­te 1200 israe­líes como asi­mis­mo la bata­lla vio­len­ta que emer­ge de la mili­cia pales­ti­na y el ejér­ci­to israe­lí, ya es bien cono­ci­do a tra­vés de docu­men­ta­les que han con­si­de­ra­do esta tra­ge­dia. Con todo, lo que esta his­to­ria resal­ta es cómo la masa­cre pro­du­ci­da cam­bió por com­ple­to la per­cep­ción de gen­te corrien­te que ha podi­do sal­var su vida; es así que duran­te la jor­na­da del 8 de octu­bre, se con­tem­pla a Sha­bi vien­do a su hija Liri que ha sufri­do gra­ves lesio­nes y deses­pe­ra­da­men­te logra asis­ten­cia médi­ca en el cen­tro hos­pi­ta­la­rio gra­cias al equi­po médi­co lide­ra­do por el doc­tor Man­sour (Hisham Sulei­man); estas secuen­cias son alta­men­te con­mo­ve­do­ras, ilus­tran­do sin fal­so sen­ti­men­ta­lis­mo cómo la diver­gen­cia mari­tal que­da de lado, como al pro­pio tiem­po Sha­bi obtie­ne el reco­no­ci­mien­to de su hijo por el esfuer­zo des­ple­ga­do en sal­var a su que­ri­da her­ma­na. No menos emo­ti­vo resul­ta con­tem­plar cómo la madre de Milli sabía de su vincu­lo homo­se­xual que la une a San­dra, acep­tán­do­la como a una hija más.

He aquí un rela­to coral ambi­cio­so refle­jan­do acer­ta­da­men­te la resi­lien­cia de sus per­so­na­jes ilus­tran­do cómo emer­ge la comu­ni­ca­ción huma­na y la soli­da­ri­dad de los seres que­ri­dos inde­pen­dien­te­men­te de que exis­ta un víncu­lo bio­ló­gi­co. En suma el rea­li­za­dor brin­da una his­to­ria narra­da con suti­le­za y agra­cia­da de su exce­len­te equi­po acto­ral que per­mi­te afir­mar cómo el genuino amor es capaz de unir a la gen­te en situa­cio­nes desesperantes.

Vicen­ti­na Pede Dis­cul­pas (Bra­sil)

Más de una vez se ha seña­la­do que una excep­cio­nal inter­pre­ta­ción pue­de ate­nuar el impac­to de una pelí­cu­la medio­cre; con todo, en este caso la magis­tral actriz Reja­ne Faria real­za este con­mo­ve­dor film del cineas­ta bra­si­le­ño Gabriel Martins.

VICEN­TI­NA PEDE DISCULPAS

Nada hace pre­su­mir de lo que acon­te­ce­rá en las pri­me­ras esce­nas del rela­to don­de se obser­va a un con­duc­tor de auto­bús de Belo Hori­zon­te trans­por­tan­do a nume­ro­sos pasa­je­ros. A los pocos minu­tos ocu­rre lo ines­pe­ra­do cuan­do el vehícu­lo cae des­de un via­duc­to oca­sio­nan­do la muer­te del con­duc­tor y de dece­nas de personas.

Natu­ral­men­te la tra­ge­dia adquie­re cono­ci­mien­to públi­co a tra­vés de los medios de comu­ni­ca­ción y es asi que la sep­tua­ge­na­ria Vicen­ti­na (Reja­ne Faria) reci­be con dolor la muer­te de su que­ri­do hijo Wes­ley que ha sido el con­duc­tor del auto­bús. En la medi­da que a tra­vés de las inves­ti­ga­cio­nes rea­li­za­das por las auto­ri­da­des se sugie­re que el bru­tal acci­den­te se debió a que Wes­ley inten­tó sui­ci­dar­se, Vicen­ti­na como madre se sien­te res­pon­sa­ble de lo acon­te­ci­do; imbui­da de un pro­fun­do sen­ti­mien­to de cul­pa obtie­ne las direc­cio­nes de los deu­dos de las per­so­nas falle­ci­das y es así que diri­gién­do­se a cada uno de los mis­mos al enfren­tar­los les pide dis­cul­pas, tra­tan­do de obte­ner el per­dón en nom­bre de su hijo.

Gran par­te del metra­je se desa­rro­lla a lo lar­go de las visi­tas que rea­li­za Vicen­ti­na y resul­ta intere­san­te obser­var las dis­tin­tas reac­cio­nes que ella obtie­ne de sus entre­vis­ta­dos en don­de la com­pa­sión y empa­tía de algu­nos se opo­ne al vio­len­to recha­zo de otros. En una de las secuen­cias más emo­ti­vas se con­tem­pla cómo Vicen­ti­na asis­te a la sim­bó­li­ca cere­mo­nia fes­te­jan­do el nona­gé­si­mo ani­ver­sa­rio de una ancia­na que falle­ció a cau­sa del accidente.

La his­to­ria con­ce­bi­da por el guión del rea­li­za­dor, refle­ja que para su pro­ta­go­nis­ta la cul­pa que la aba­te cons­ti­tu­ye una for­ma de sobre­lle­var el due­lo que difí­cil­men­te ter­mi­na­rá de cica­tri­zar. Evi­tan­do un for­za­do sen­ti­men­ta­lis­mo el film de Mar­tins tras­lu­ce aca­ba­da­men­te la sen­si­bi­li­dad de una mujer bus­can­do encon­trar un sen­ti­do a su vida como con­se­cuen­cia de la tra­ge­dia. La des­co­llan­te e inten­sa carac­te­ri­za­ción logra­da por Faria some­tién­do­se por com­ple­to en la per­so­na­li­dad de Vicen­ti­na per­mi­te que esta huma­na pelí­cu­la tras­cien­da hon­da­men­te en el áni­mo del espectador.

TIFF 2026-Fil­mes Eva­lua­dos (2)

Cró­ni­ca de Jor­ge Gutman

Memo­ries of a Forest (Ale­ma­nia-Aus­tria)

Des­ta­can­do la pre­sen­cia de nue­vos rea­li­za­do­res, la sec­ción Dis­co­very del TIFF ha pro­gra­ma­do esta ópe­ra pri­ma de Katha­ri­na Rabl que ha sido su tra­ba­jo de gra­dua­ción de estu­dios cine­ma­to­grá­fi­cos en fil­mes docu­men­ta­les rea­li­za­dos en la Uni­ver­si­dad de Munich.

MEMO­RIES OF A FOREST

El guión de Rabl escri­to con Kar­la Cris­to­bal, enfo­ca a Frie­da (Julia Win­disch­bauer), una joven estu­dian­te aus­tría­ca que está en vías de escri­bir su tesis de doc­to­ra­do con la pers­pec­ti­va de obte­ner un pues­to de asis­ten­te de inves­ti­ga­ción en la pres­ti­gio­sa Uni­ver­si­dad de Vie­na. Cuan­do ines­pe­ra­da­men­te reci­be la noti­cia del falle­ci­mien­to de su que­ri­da abue­la, regre­sa a su pue­blo natal de Rech­nitz, una zona de pla­ni­cies y mon­ta­ñas, cre­yen­do que per­ma­ne­ce­rá no más de dos días.

Gran­de es su sor­pre­sa al ente­rar­se de que la difun­ta le ha deja­do como heren­cia 15 hec­tá­reas de bos­que de abe­tos. Dado que sus pro­ge­ni­to­res Johan­na (Johan­na Orsi­ni) y Ale­xan­der (Domi­nik War­ta) atra­vie­san serias difi­cul­ta­des eco­nó­mi­cas, su madre que se ocu­pa­ba a tiem­po com­ple­to de su abue­la, desea ven­der el terreno a lo que Frie­da en prin­ci­pio se opo­ne. Es así que dada la situa­ción rei­nan­te la per­ma­nen­cia de Frie­da se pro­lon­ga en la medi­da que sien­te la nece­si­dad de ayu­dar eco­nó­mi­ca­men­te a sus padres. Para ese pro­pó­si­to ella se vin­cu­la con su ami­go de infan­cia Frie­drich (Lukas Wal­cher) para talar algu­nos árbo­les y ven­der las made­ras obte­ni­das a fin de ali­viar la ten­sión exis­ten­te en el seno fami­liar. Sin embar­go una gran pla­ga de esca­ra­ba­jos afec­ta la cor­te­za, sur­gien­do por con­si­guien­te la duda de si la heren­cia reci­bi­da le resul­ta­rá rentable.

El foco cen­tral del bien cons­trui­do rela­to estri­ba en la heren­cia fami­liar a tra­vés de gene­ra­cio­nes refle­jan­do el peso que aca­rrea Frie­da en deci­dir cuál camino habrá de seguir; por una par­te es optar por una aus­pi­cio­sa carre­ra aca­dé­mi­ca, en tan­to que por la otra es su deber moral de devol­ver algo a sus padres siguien­do los mis­mos pasos de su abue­la que renun­ció a una carre­ra pro­fe­sio­nal para dedi­car­se a la explo­ta­ción del terreno.

Con una narra­ción con­te­ni­da a la vez que sutil Rabl con­si­gue que el rela­to atra­pe, refor­za­do por un sóli­do elen­co enca­be­za­do por la impe­ca­ble actua­ción de Win­disch­bauer. Asi­mis­mo nota­ble es la visión cua­si docu­men­tal de la direc­to­ra agra­cia­da por la des­lum­bran­te foto­gra­fía de Jacob Kohl al cap­tar la natu­ra­le­za de la rural fores­ta que se con­vier­te en un per­so­na­je adi­cio­nal del film.

Soy Mario (Méxi­co)

En su pri­mer lar­go­me­tra­je como rea­li­za­do­ra la actriz mexi­ca­na Sha­ron Klein­berg enca­ra el deli­ca­do tema de la iden­ti­dad gené­ri­ca des­de una visión dis­tin­ti­va tenien­do como pro­ta­go­nis­ta a un per­so­na­je tran­se­xual. Lo que aquí se con­tem­pla es pro­duc­to de un tra­ba­jo de inves­ti­ga­ción que la direc­to­ra efec­tuó duran­te varios años entre­vis­tan­do a per­so­nas trans per­mi­tien­do que su ela­bo­ra­do guión adquie­ra com­ple­ta autenticidad.

SOY MARIO

La his­to­ria pre­sen­ta al cua­dra­ge­na­rio Mario (Ous­tin de León), que nació y fue bau­ti­za­da como mujer de nom­bre María. Habien­do rea­li­za­do su tran­si­ción mas­cu­li­na, se com­por­ta como tal y es así que como taxis­ta de pro­fe­sión no hay ves­ti­gio alguno que denun­cie su trans­for­ma­ción en su tra­to con el medio que lo rodea, fun­da­men­tal­men­te mas­cu­lino. Natu­ral­men­te que sus dos her­ma­nas (Fer­nan­da Rive­ra, May­ra Bata­lla) como su madre (Mer­ce­des Her­nán­dez) con quie­nes él con­vi­ve saben de su transexuaidad.

La situa­ción adop­ta un giro ines­pe­ra­do cuan­do la doc­to­ra que atien­de a Mario des­cu­bre que está emba­ra­za­do. Si bien ese hecho en cier­ta for­ma satis­fa­ría el deseo de ser padre, él se ve obli­ga­do a ocul­tar su situa­ción tenien­do en cuen­ta los pre­jui­cios exis­ten­tes de la socie­dad machis­ta fren­te a la impe­ran­te des­igual­dad gené­ri­ca. Si bien en prin­ci­pio tra­ta de recu­rrir a un abor­to, final­men­te cam­bia su deci­sión aun­que es cons­cien­te de que lle­ga­rá el momen­to en que su aspec­to físi­co no podrá ser disi­mu­la­do fre­ne a sus colegas.

Si bien cabe en el espec­ta­dor la pre­gun­ta de si es posi­ble que una per­so­na tran­se­xual mas­cu­li­na pue­da con­ce­bir, la situa­ción de Mario bio­ló­gi­ca­men­te es fac­ti­ble en la medi­da que su iden­ti­dad gené­ri­ca no afec­ta sus órga­nos reproductivos.

La novel cineas­ta ha logra­do una exce­len­te narra­ti­va abor­dan­do con suma deli­ca­de­za los efec­tos socia­les que aca­rrea el emba­ra­zo de Mario evi­tan­do por com­ple­to que el rela­to pue­da caer en un arti­fi­cial sen­ti­men­ta­lis­mo. Cla­ro está que en gran medi­da la vita­li­dad del film es debi­do a la exce­len­te inter­pre­ta­ción que Ous­tin de León ofre­ce en el rol pro­ta­gó­ni­co tenien­do en cuen­ta que no se tra­ta de un actor pro­fe­sio­nal; sien­do real­men­te un hom­bre tran­se­xual, él vuel­ca con espon­tá­nea natu­ra­li­dad y remar­ca­ble inten­si­dad los sen­ti­mien­tos de un hom­bre de noble huma­ni­dad que fren­te a la cir­cuns­tan­cia espe­cial que atra­vie­sa encuen­tra la nece­sa­ria for­ta­le­za para con­tra­rres­tar su vul­ne­ra­bi­li­dad A su lado se lucen Mer­ce­des Her­mán­dez como la com­pren­si­va madre Inés que apo­ya a su hijo, Ruth Ramos carac­te­ri­zan­do a Jes­si­ca, el inte­rés sen­ti­men­tal de Mario aun­que la rela­ción no fruc­ti­fi­ca al saber de su ges­ta­ción y Héc­tor Kotsi­fa­kis ani­man­do a Joa­quín, uno de los cole­gas del pro­ta­go­nis­ta con quien man­tie­ne un espe­cial vínculo.

Con su elo­gia­ble ópe­ra pri­ma, Klein­berg gene­ra con­si­de­ra­ble expec­ta­ti­va en sus futu­ros pro­yec­tos fílmicos.

Amor es el Mons­truo (Cos­ta Rica-Perú-Panamá-Chile-México)

Des­pués haber pre­sen­ta­do en el TIFF Por las Plu­mas (2013) y Cas­cos Indo­ma­bles (2018), el direc­tor cos­ta­rri­cen­se Neto Villa­lo­bos Bre­nes retor­na al fes­ti­val con Amor es el Mons­truo.

AMOR ES EL MONSTRUO

De lo que el rea­li­za­dor ha mani­fes­ta­do a la pren­sa este film nace de una nece­si­dad muy per­so­nal de hablar sobre su falle­ci­da madre que en la medi­da de que su vida se vol­vía más difi­cul­to­sa, ella encon­tró en su nie­ta la fuer­za nece­sa­ria para seguir viviendo.

La his­to­ria ambien­ta­da en un país lati­no­ame­ri­cano, adop­ta un tono de mis­te­rio y sus­pen­so en el mar­co de una socie­dad futu­ris­ta frag­men­ta­da don­de la vida es peli­gro­sa y con­tro­la­da. El guión del cineas­ta escri­to con Die­go van der Laat pre­sen­ta a una madre (Nata­la Regi­dor) y su hiji­ta de seis años (Glo­ria­na Var­gas) vivien­do en El Perí­me­tro, una amplia zona cer­ca­da y super­vi­sa­da por guar­dia­nes de mane­ra que ellas al igual que los que allí habi­tan estén fue­ra de cual­quier peli­gro. Es ahí don­de la abue­la de la niña (Pau­li­na Gar­cia), una sep­tua­ge­na­ria que es cons­cien­te que no le que­da mucho por vivir, visi­ta a su ado­ra­da nie­ti­ta con la que ambas encuen­tran el gran pla­cer que las une cuan­do están jun­tas. A tra­vés de algu­nos inci­den­tes que ocu­rren la rela­ción de la abue­la con su hija se dete­rio­ra, sobre todo cuan­do ella con­tra­ta a una niñe­ra (Eric­ka Reiken­dorf) para cui­dar en su ausen­cia a la niña.

El núcleo dra­má­ti­co del rela­to se pro­du­ce cuan­do en una sali­da de la abue­la con su nie­ta, la ancia­na la pier­de de vis­ta lo que moti­va su deses­pe­ra­ción por hallar­la. A par­tir de allí, la his­to­ria refle­ja la odi­sea de la ancia­na que nutri­da de nobles sen­ti­mien­tos recu­rre a medi­das extre­mas con tal de recu­pe­rar a la pequeña.

Adop­tan­do una esté­ti­ca dis­tó­pi­ca, la narra­ti­va de Villa­lo­bos logra que el film atrai­ga al espec­ta­dor, a tra­vés de un audaz plan­teo que cier­ta­men­te moti­va la dis­cu­sión, acer­ca de si realís­ti­ca­men­te es fac­ti­ble de que el amor pue­da trans­for­mar­se en impla­ca­ble vio­len­cia. En todo caso la gra­vi­ta­ción de esta his­to­ria radi­ca en la extra­or­di­na­ria carac­te­ri­za­ción que la estu­pen­da actriz Pau­li­na Gar­cía logra en el per­so­na­je pro­ta­gó­ni­co, con­ver­ti­do en el cen­tro de un gra­ve con­flic­to moral.

La Liber­tad Doble (Chi­le-Argen­ti­na-Luxem­bur­go-Ale­ma­nia-Gran Bretaña)

Lisan­dro Alon­so con su pri­mer lar­go­me­tra­je La Liber­tad rea­li­za­do en 2001 emer­gió como un nota­ble rea­li­za­dor del nue­vo cine argen­tino, rela­tan­do de mane­ra mini­ma­lis­ta y con hip­nó­ti­cas imá­ge­nes el dia­rio vivir de un leña­dor en una zona ais­la­da de la pro­vin­cia argen­ti­na La Pam­pa. Actual­men­te, con el mis­mo per­so­na­je y actor que lo carac­te­ri­za Alon­so retor­na con La Liber­tad Doble, una suer­te de secue­la que pue­de ser juz­ga­da inde­pen­dien­te­men­te del film original.

LA LIBER­TAD DOBLE.jpg

La míni­ma tra­ma expo­ne al soli­ta­rio Misael (Misael Saa­ve­dra) nue­va­men­te talan­do árbo­les, aun­que en esta opor­tu­ni­dad en lugar del hacha se vale de una moto­sie­rra; duran­te casi 30 minu­tos la cáma­ra minu­cio­sa­men­te lo enfo­ca des­me­nu­zan­do téc­ni­ca­men­te la labor que efec­túa, estan­do acom­pa­ña­do de su perro fal­de­ro. De regre­so a su pri­mi­ti­va cho­za ubi­ca­da en una apar­ta­da región bos­co­sa se lo ve pre­pa­ran­do su comi­da uti­li­zan­do el fue­go como coci­na y pos­te­rior­men­te sabo­rean­do la car­ne asada.

Un cam­bio alte­ra la exis­ten­cia del leña­dor cuan­do reci­be la noti­cia de que su her­ma­na Micae­la (Cata­li­na Saa­ve­dra) inter­na­da en un hos­pi­tal psi­quiá­tri­co des­de hace varios años a cau­sa de su ines­ta­bi­li­dad men­tal, ha inten­ta­do esca­par. Al lle­gar al noso­co­mio. el médi­co (Adrián Fon­da­ri) que lo reci­be le comu­ni­ca que por res­tric­cio­nes pre­su­pues­ta­rias Micae­la ya no podrá seguir vivien­do allí; en todo caso los diver­sos reme­dios que Micae­la debe inge­rir en dife­ren­tes momen­tos del día segui­rán sien­do subsidiados.

De allí en más, habien­do vivi­do has­ta el pre­sen­te soli­ta­ria­men­te, el leña­dor debe­rá preo­cu­par­se de con­vi­vir con su her­ma­na y de pres­tar la máxi­ma aten­ción de los medi­ca­men­tos que debe sumi­nis­trar­le. En cuan­to a Micae­la, estan­do libre por pri­me­ra vez comien­za a dis­fru­tar de lo que el ámbi­to natu­ral del lugar le ofre­ce, ya sea aca­ri­cian­do los árbo­les del bos­que, acer­cán­do­se a la vía férrea del tren local o bien regan­do las plantas.

Lo que res­ta del escue­to rela­to de esca­sos diá­lo­gos que trans­cu­rre en dos jor­na­das que­da en la audien­cia ima­gi­nar cómo se des­en­vol­ve­rá la vida futu­ra de Misael y Micaela.

Con una bue­na fil­ma­ción en 16 milí­me­tros nutri­da de tomas alar­ga­das, Alon­so se apar­ta de una narra­ción con­ven­cio­nal per­mi­tien­do que tras­cien­da la con­vin­cen­te carac­te­ri­za­ción de sus dos pro­ta­go­nis­tas. Aun­que su esca­sa tra­ma care­ce de emo­ción, los ciné­fi­los fie­les del cine de Alon­so apre­cia­rán esta res­pe­ta­ble pro­pues­ta que pue­de ser inter­pre­ta­da como una medi­ta­ción de lo que entra­ña la liber­tad o qué sig­ni­fi­ca poder dis­fru­tar­la sin res­tric­ción alguna.

TIFF 2026-Fil­mes Eva­lua­dos (1)

Cró­ni­ca de Jor­ge Gutman

Ah Girl (Sin­ga­pur)

Es poco fre­cuen­te juz­gar fil­mes pro­ve­nien­tes de Sin­ga­pur de allí que resul­ta pla­cen­te­ro poder apre­ciar el film de la sin­ga­pu­rien­se rea­li­za­do­ra y guio­nis­ta Ang Geck Geck Pris­ci­lla, ofre­cien­do una his­to­ria ins­pi­ra­da en su pro­pia infancia.

AH GIRL

Varias veces el cine ha enfo­ca­do el efec­to que cau­sa en meno­res cuan­do sus pro­ge­ni­to­res están sepa­ra­dos y en este caso median­te un esti­lo dis­tin­ti­vo este hecho es con­si­de­ra­do por la rea­li­za­do­ra a tra­vés de un rela­to ficticio.

La acción trans­cu­rre en Sin­ga­pur hacia media­dos de la déca­da del 90 siguien­do la tra­yec­to­ria de Swee Swee (Xuan Jing Ong), una vivaz niña de 7 años quien jun­to a su her­ma­ni­ta Ah Tian (Syd­ney Wong), están inmer­sas en los pro­ble­mas que atra­vie­san sus inma­du­ros pro­ge­ni­to­res cuyo matri­mo­nio se ha desin­te­gra­do. Las dos her­ma­nas están alo­ja­das en un peque­ño depar­ta­men­to habi­ta­do por su ensi­mis­ma­do padre (James Seah) y su cas­ca­rra­bias abue­la (Doreen Toh), que se encar­ga de cui­dar­las. En tan­to su madre (Carrie Wong) que vive con otro hom­bre, sin ser cons­cien­te de que sus hijas nece­si­tan un ver­da­de­ro cari­ño mater­nal, sola­men­te las visi­ta los fines de sema­na y tra­tan­do de con­gra­ciar­se con ellas les trae obse­quios y a veces las lle­va a su casa.

Swee Swee que es bien madu­ra aten­dien­do a su edad, alter­na su vida en la escue­la, jugan­do, con otros niños, a la vez que a veces no deja de mos­trar su rebel­día fren­te a situa­cio­nes que se pro­du­cen en el seno fami­liar; esa sole­dad inte­rior es ate­nua­da con el gran afec­to hacia su her­ma­na que es recí­pro­co, y es por eso que teme que Ah Thian pue­da vivir en otro lugar.

Aun­que hay un momen­to dra­má­ti­co que se pro­du­ce fren­te a un acci­den­te sufri­do por Swee Swee, lo que más tras­cien­de es que con peque­ños pero efec­ti­vos deta­lles el film ilus­tra cómo los padres no son cons­cien­tes de la nece­si­dad expe­ri­men­ta­da por las her­ma­ni­tas cuan­do requie­ren ser escu­cha­das y sin saber cómo pue­den pro­cu­rar ayuda.

Con sobrie­dad y sin melo­dra­ma­tis­mo alguno, en su pri­mer lar­go­me­tra­je la novel cineas­ta efec­túa una con­vin­cen­te pues­ta escé­ni­ca que acer­ta­da­men­te refle­ja la expe­rien­cia infan­til a tra­vés del impac­to reci­bi­do como con­se­cuen­cia de los con­flic­tos vivi­dos por sus pro­ge­ni­to­res. Resul­ta asi­mis­mo apre­cia­ble la nota­ble auten­ti­ci­dad logra­da en las actua­cio­nes de Xuan Jing Ong y Syd­ney Wong per­mi­tien­do que esta agri­dul­ce y a la vez cáli­da come­dia dra­má­ti­ca adquie­ra un com­ple­to realismo.

Vio­len­ce du corps de l’autre (Cana­dá).

En su déci­mo sép­ti­mo tra­ba­jo Denis Côté reafir­ma una vez más de ser el más radi­cal y uno de los más talen­to­sos cineas­tas de Cana­dá. Esta extra­ña, enig­má­ti­ca y un tan­to mis­te­rio­sa pelí­cu­la guio­ni­za­da por el rea­li­za­dor podrá resul­tar a cier­ta audien­cia un tan­to incó­mo­da de pre­sen­ciar pero sin duda no deja­rá de apre­ciar la curio­sa y a la vez enig­má­ti­ca mane­ra de tra­tar el pelia­gu­do tema de la mortalidad.

VIO­LEN­CE DU CORPS DE L’AUTRE

Laris­sa Corri­veau que ya inter­pre­tó varios fil­mes del cineas­ta aquí retor­na ani­man­do a Mira, una mujer extra­ña y mis­te­rio­sa a la vez cuyo sem­blan­te no deja tras­lu­cir lo que está pasan­do por su men­te. Sin mucho diá­lo­gos en su pri­me­ra par­te, la tra­ma la expo­ne reco­rrien­do con su mini­ván las carre­te­ras cana­dien­ses acom­pa­ña­da de Mario, su perro fal­de­ro. En cada para­da se acer­ca a per­so­nas que han reque­ri­do euta­na­sia sumi­nis­trán­do­les un bre­ba­je pre­pa­ra­do para lograr la muer­te asistida.

Poco tiem­po des­pués habrá de deve­lar­se que ella cum­ple su tra­ba­jo comi­sio­na­do por Ludo (Phi­lip­pe Reb­bot), un hom­bre que habi­ta en una casa ubi­ca­da en una zona fores­tal y que está acom­pa­ña­do por Made­lei­ne (Amé­lie Dallai­re); en el momen­to en que ella lo visi­ta esas dos per­so­nas excén­tri­cas y de libre espí­ri­tu están cele­bran­do una fies­ta con ami­gos de los cua­les Mira se man­tie­ne mar­gi­na­da. El rela­to adquie­re par­ti­cu­lar ten­sión cuan­do su emplea­dor le enco­mien­da su pró­xi­ma misión vin­cu­la­da con Pie­rric (Xavier Ber­ge­ron); la ínti­ma rela­ción que ella man­tie­ne con este joven pleno de ener­gía y un tan­to ines­ta­ble, le per­mi­ti­rá refle­xio­nar acer­ca del sen­ti­do que le sig­ni­fi­ca actuar como “el ángel de la muer­te” y poder rede­fi­nir su identidad.

Corri­veau logra una estu­pen­da carac­te­ri­za­ción de su enig­má­ti­co per­so­na­je don­de no obs­tan­te los esca­sos diá­lo­gos que man­tie­ne, per­mi­te trans­mi­tir lo que expe­ri­men­ta en su impre­vi­si­ble esta­do men­tal, apor­tan­do una sin­gu­lar rique­za emo­cio­nal. Asi­mis­mo se des­ta­ca el res­to del repar­to, inte­gra­do entre otros nom­bres por Gabrie­lle Lazu­re, Pie­rret­te Robi­tai­lle, Eve Pres­sault y Chris­tian Lapointe.

Côté con­si­gue que el espec­ta­dor que­de atra­pa­do en esta oscu­ra his­to­ria que fil­ma­da en 16 milí­me­tros se ve real­za­da por la foto­gra­fía de Vin­cent Biron que le otor­ga una apro­pia­da tex­tu­ra difu­sa­men­te granulada.

En esen­cia que­da como resul­ta­do una obra absor­ben­te y cier­ta­men­te esti­mu­lan­te del pro­lí­fi­co cineas­ta que deja abier­ta la pre­gun­ta de si aca­so exis­te una muer­te sin vio­len­cia alguna.

Chil­dren Untold  (Japón).

Inau­gu­ran­do la sec­ción Plat­form este dra­ma de la remar­ca­ble direc­to­ra y guio­nis­ta japo­ne­sa Miwa Nishi­ka­wa deja una muy posi­ti­va impre­sión al enca­rar con gran sen­si­bi­li­dad las con­se­cuen­cias de meno­res des­pro­te­gi­dos al fina­li­zar la Segun­da Gue­rra Mundial.

CHIL­DREN UNTOLD

El guión de la cineas­ta está ambien­ta­do en agos­to de 1945 en la ciu­dad de Tokio inme­dia­ta­men­te des­pués de haber con­cluí­do el trá­gi­co con­flic­to béli­co. La aten­ción está cen­tra­da en Koto­ko (Ami Koyae), una niña de 12 años que habien­do sido una mag­ní­fi­ca estu­dian­te, aho­ra se halla des­pro­vis­ta de sus padres que murie­ron en la gue­rra. Com­ple­ta­men­te deso­la­da sin saber quén es real­men­te ella o a quien per­te­ne­ce, cre­yen­do que su con­di­ción feme­ni­na la vol­ve­rá dema­sia­do vul­ne­ra­ble, como estra­te­gia de super­vi­ven­cia ocul­ta su géne­ro adop­tan­do la fiso­no­mía de un chi­co. Con­se­cuen­te­men­te, se jun­ta con otros niños de con­di­ción simi­lar, que tra­tan de sol­ven­tar sus nece­si­da­des recu­rrien­do a tra­ba­jos meno­res, robos y vin­cu­lán­do­se con un mafio­so líder local del cri­men orga­ni­za­do (Juni­chi Oka­da) para que los proteja.

La visión de Nishi­ka­wa en mucho se ase­me­ja al cine del neo­rrea­lis­mo ita­liano de la déca­da del 40 enfo­can­do a niños víc­ti­mas del aban­dono social. En ese aspec­to, aquí sin sen­ti­men­ta­lis­mo alguno la direc­to­ra implí­ci­ta­men­te efec­túa una crí­ti­ca de los orga­nis­mos ofi­cia­les de no con­si­de­rar debi­da­men­te a meno­res que que­da­ron libra­dos de la mano de Dios en la posguerra.

Si bien el metra­je se pro­lon­ga duran­te dos horas y media, la habi­li­do­sa pues­ta escé­ni­ca per­mi­te que la pelí­cu­la man­ten­ga per­ma­nen­te­men­te la aten­ción del espec­ta­dor. Asi­mis­mo es des­ta­ca­ble el méri­to de la cineas­ta de haber reu­ni­do un remar­ca­ble elen­co enca­be­za­do por la admi­ra­ble carac­te­ri­za­ción de la debu­tan­te actriz Koyae quien con sus 13 años de edad ha logra­do trans­mi­tir inten­sa­men­te el sen­ti­mien­to de una niña des­am­pa­ra­da en pro­cu­ra de su iden­ti­dad; asi­mis­mo es des­ta­ca­ble la par­ti­ci­pa­ción de Fumi Nikai­do en el rol de la ex pro­fe­so­ra de Koto­ko, expre­san­do con com­ple­ta con­vic­ción el esfuer­zo des­ple­ga­do por encon­trar­la. En un bre­ve papel el actor Koji Yakusho sale airo­so como el pes­ca­dor de algas mari­nas que se encar­ga de cui­dar a los inde­fen­sos niños.

Como coro­la­rio de este apre­cia­ble dra­ma his­tó­ri­co en los cré­di­tos fina­les se indi­ca que se regis­tró 120.000 huér­fa­nos a tra­vés de Japón des­pués de la gue­rra del Pací­fi­co Asiá­ti­co, aun­que la exac­ta cifra per­ma­ne­ce incier­ta. Nume­ro­sos niños fue­ron aban­do­na­dos que­dan­do suje­tos a la vio­len­cia, al ham­bre y a la sole­dad sin haber sido dados en pro­tec­ción ni com­pen­sa­dos por par­te del gobierno. Muchos sobre­vi­vien­tes murie­ron sin haber podi­do con­tar sus his­to­rias vivi­das en las esta­cio­nes de tre­nes y en las calles.

Head to Head (Irán-Ale­ma­nia)

Des­pués de haber rea­li­za­do tres cor­tos, la rea­li­za­do­ra Gha­si­deh Gol­ma­ka­ni debu­ta en este lar­go­me­tra­je cuyo pro­pó­si­to es el de rei­vin­di­car a la mujer ira­ní a fin de colo­car­la al mis­mo nivel que su con­tra­par­te masculina.

HEAD TO HEAD

La his­to­ria enfo­ca a Bahar (Meh­noosh Safa­ri), una renom­bra­da direc­to­ra ira­ní quien está en el pro­ce­so de fil­ma­ción de una pelí­cu­la en la que par­ti­ci­pan cua­tro acto­res que deben por­tar ves­ti­men­ta feme­ni­na com­ple­men­ta­da con el uso de pañue­los en sus cabe­zas, tal como su uso es obli­ga­to­rio para el sexo feme­nino. La fil­ma­ción rea­li­za­da ile­gal­men­te se repi­te innu­me­ra­bles veces dado que Bahar exi­ge de su elen­co una com­ple­ta natu­ra­li­dad feme­ni­na lo que le resul­ta difí­cil de lograr.

Si bien la inten­ción de la rea­li­za­do­ra median­te la inver­sión de roles resul­ta cla­ra demos­tran­do a tra­vés de la ridi­cu­li­za­ción la arbi­tra­rie­dad exis­ten­te en Irán, las situa­cio­nes absur­das refle­ja­das ori­gi­nan en prin­ci­pio algu­nos momen­tos humo­rís­ti­cos pero a cos­ta de la con­ti­nua repe­ti­ción de las mis­mas esce­nas, el efec­to pron­ta­men­te se desvanece.

La abier­ta crí­ti­ca de la cen­su­ra exis­ten­te en Irán ya ha sido expues­ta exce­len­te­men­te por cineas­tas feme­ni­nas ira­níes que han resis­ti­do la cen­su­ra ira­ní, como por ejem­plo lo ha demos­tra­do mag­ní­fi­ca­men­te Mar­yam Moghad­dam en la pre­mia­da come­dia dra­má­ti­ca My Favou­ri­te Cake (2024), así como Pegah Ahan­ga­ra­ni en su remar­ca­ble docu­men­tal Rehear­sals for a Revo­lu­tion, pre­mia­do este año en Can­nes. Sin embar­go, la sáti­ra polí­ti­ca de Gol­ma­ka­ni no alcan­za el mis­mo impac­to, en par­te debi­do a que lo expues­to aquí podía haber­se logra­do en un cor­to­me­tra­je, dado que a pesar de su bre­ve dura­ción de 78 minu­tos, la fal­ta de flui­dez cons­pi­ra para que su film lle­gue a iimpresionar

El mun­do del cine en Toronto

TIFF 2026

Nue­va­men­te Toron­to se apres­ta a cele­brar el Toron­to Inter­na­tio­nal Film Fes­ti­val (TIFF) en don­de duran­te 11 días la ciu­dad se enga­la­na con el even­to cine­ma­to­grá­fi­co más impor­tan­te de Amé­ri­ca del Nor­te. En su quin­cua­gé­si­ma pri­me­ra edi­ción que se rea­li­za­rá des­de el 10 has­ta el 20 de sep­tiem­bre, la pro­gra­ma­ción con­tem­pla 293 pelí­cu­las que inclu­yen 45 lar­go­me­tra­jes pro­ve­nien­tes de dife­ren­tes regio­nes del mun­do. Asi­mis­mo cabe men­cio­nar que este año por pri­me­ra vez el TIFF inau­gu­ra The Mar­ket que tie­ne por obje­to for­ma­li­zar y estruc­tu­rar el inter­cam­bio comer­cial y de finan­cia­ción que antes se rea­li­za­ba de mane­ra infor­mal, reu­nien­do a com­pra­do­res, ven­de­do­res, estu­dios y crea­do­res del sép­ti­mo arte.

Des­pués del des­co­mu­nal éxi­to popu­lar de 2025 que con­gre­gó alre­de­dor de 700.000 asis­ten­tes, no hay duda que nue­va­men­te este suce­so habrá de reafir­mar­se con una audien­cia ávi­da de dis­fru­tar lo más rele­van­te de la cine­ma­to­gra­fía mundial.

BEING HEU­MANN

El film inau­gu­ral pre­sen­ta­do en pri­mi­cia mun­dial es Being Heu­mann (Esta­dos Uni­dos) de la rea­li­za­do­ra esta­dou­ni­den­se Siân Heder con la actua­ción pro­ta­gó­ni­ca de Ruth Made­ley don­de tam­bién par­ti­ci­pan Mark Ruf­fa­lo y Dylan O’Brien, entre otros; el film abor­da la vida de la acti­vis­ta Judy Heu­mann, con­si­de­ra­da como la figu­ra cen­tral del movi­mien­to que abo­ga por los dere­chos de las per­so­nas discapacitadas.

VILLE­NEU­VE: THE RISE OF A LEGEND

La pelí­cu­la de clau­su­ra que tam­bién será pre­sen­ta­da en pri­mi­cia mun­dial es Villeneuve:The Rise of a Legend (Cana­dá) de Yan Lanouet­te Tur­geon; este dra­ma depor­ti­vo pasa revis­ta a los pri­me­ros años del legen­da­rio pilo­to de carre­ras cana­dien­se Gilles Ville­neu­ve, inter­pre­ta­do por Rémi Gou­let en el rol titu­lar; en el elen­co asi­mis­mo par­ti­ci­pan entre otros artis­tas Rosa­lie Bonen­fant ani­man­do a Joann Barthe Ville­neu­ve, Patri­ce Robi­tai­lle, Anick Lemay, Luc Picard, Fabien Clou­tier, Hubert Proulx y Étien­ne Galloy.

Ade­más de los dos títu­los men­cio­na­dos en la sec­ción Gala que es la de mayor visi­bi­li­dad, tam­bién se verá de la direc­to­ra Susan­na Whi­te Pri­ma Facie (Aus­tra­lia-Gran Bre­ta­ña), pelí­cu­la basa­da en la acla­ma­da obra tea­tral de Suzie Miller, en la que una abo­ga­da defen­so­ra, inter­pre­ta­da por Cynthia Eri­vo, ve que su mun­do tras­ta­bi­lla tras haber sufri­do una agre­sión sexual. Otro títu­lo de esta sec­ción es Bun­ker (Fran­cia-Espa­ña) del direc­tor Flo­rian Zeller, un thri­ller dra­má­ti­co y psi­co­ló­gi­co que abor­da a un matri­mo­nio de 17 años cuya rela­ción se ve afec­ta­da cuan­do el mari­do arqui­tec­to acep­ta un pro­yec­to moral­men­te ambi­guo que es cues­tio­na­do por su espo­sa; en los roles cen­tra­les actúan Javier Bar­dem y Pené­lo­pe Cruz, la céle­bre pare­ja con­yu­gal en la vida real. Tam­bién en esta sec­ción está inclui­do el thri­ller polí­ti­co The Assassins(s) (Corea del Sur) diri­gi­do por Hur Jin-ho; su tra­ma se sitúa en agos­to de 1974 cuan­do en Corea del Sur se pro­du­ce el inten­to de ase­si­na­to del pre­si­den­te Park Chung-hee en el cual su mujer Yun Young-soo per­dió la vida.

ALL OF A SUDDEN

La Sec­ción Spe­cial Pre­sen­ta­tions ofre­ce fil­mes de con­sa­gra­dos auto­res inter­na­cio­na­les. Entre los 51 títu­los pro­gra­ma­dos se halla All of a Sud­den (Fran­cia-Japón-Ale­ma­nia-Bél­gi­ca) de Ryu­su­ke Hama­gu­chi que fue acla­ma­do en Can­nes en opor­tu­ni­dad de su estreno mun­dial; la dra­má­ti­ca tra­ma pro­ta­go­ni­za­da por Vir­gi­nie Efi­ra se cen­tra en la direc­to­ra de un hogar de ancia­nos ubi­ca­do en París que imple­men­ta un méto­do de cui­da­dos huma­nos. En pri­mi­cia mun­dial se verá Gla­xo (Argen­ti­na-Bra­sil) del cineas­ta Ben­ja­mín Naish­tat que adap­tó la nove­la homó­ni­ma de Her­nán Ron­sio quien cola­bo­ró con el guión. Según se anti­ci­pa la tra­ma entre­la­za la tra­ge­dia ínti­ma y per­so­nal de 4 ami­gos con la con­vul­sio­na­da his­to­ria polí­ti­ca del siglo pasa­do en Argen­ti­na; par­ti­ci­pan en el elen­co Lali Espó­si­to, Este­ban Lamothe, Mar­ce­lo Subiot­to, Manu Fane­go, Alan Sab­bagh y Este­ban Bigliar­di. Del remar­ca­ble huma­nis­ta rea­li­za­dor bri­tá­ni­co Mike Leigh se verá Ten­der Loving Care (Gran Bre­ta­ña) don­de narra con agu­de­za y humor los vai­ve­nes de una tra­ba­ja­do­ra de pro­tec­ción infan­til y los desa­fíos coti­dia­nos que atra­vie­sa al tener que lidiar con un sis­te­ma asis­ten­cial fragmentado.

IDDA

La sec­ción Plat­form cuyo pro­pó­si­to es el de des­ta­car los tra­ba­jos de inno­va­do­res rea­li­za­do­res, se ha expan­di­do de 10 a 12 títu­los que par­ti­ci­pa­rán en la com­pe­ten­cia de Plat­form Award a car­go de un jura­do pre­si­di­do por el cineas­ta y guio­nis­ta argen­tino Pablo Tra­pe­ro. La pelí­cu­la inau­gu­ral es Chil­dren Untold (Japon) de la rea­li­za­do­ra nipo­na Miwa Nishi­ka­wa cuyo rela­to se cen­tra en una chi­ca japo­ne­sa de 12 años que se dis­fra­za de varón a fin de sobre­vi­vir en Toko inme­dia­ta­men­te des­pués de la la Segun­da Gue­rra Mun­dial; en su repar­to inter­vie­nen Ami Koyae, Fumi Nikai­do y Koji Yakusho. En Djinn Wed­ding (Tur­quía) el rea­li­za­dor y escri­tor tur­co Ferit Karahan abor­da un dra­ma ambien­ta­do en una aldea de Ana­to­lia en la que van emer­gien­do los con­flic­tos y secre­tos de una fami­lia a tra­vés de tres perío­dos de tiem­po. La direc­to­ra Ire­ne Dio­ni­sio en su segun­do film Idda (Ita­lia) adop­ta un enfo­que épi­co para ana­li­zar los varia­dos mati­ces de una amis­tad nutri­da de ten­sio­nes; eso acon­te­ce cuan­do dos ami­gas de la infan­cia se reen­cuen­tran para cum­plir la pro­me­sa incum­pli­da de esca­lar el mon­te Etna, y al hacer­lo vie­jas heri­das comien­zan a resur­gir. En The Smell of Apples (Sudá­fri­ca), el direc­tor John Tren­go­ve adap­tó la nove­la homó­ni­ma de 1993 del escri­tor suda­fri­cano Mark Behr en el que un niño blan­co de 11 años gra­dual­men­te se con­fron­ta con la reali­dad gene­ra­da por los horro­res del apartheid.

A GIRL UNKNOWN

La sec­ción Cen­tre­pie­ce con­tem­pla 55 títu­los de cineas­tas de 50 paí­ses resal­tan­do el com­pro­mi­so del fes­ti­val de pro­gra­mar lo más tras­cen­den­te de la pro­duc­ción con­tem­po­rá­nea. Entre algu­nos de los fil­mes más impor­tan­tes se encuen­tra La Gra­di­va (Fran­cia-Ita­lia), la aplau­di­da ópe­ra pri­ma de la direc­to­ra fran­ce­sa Mari­ne Allan que ha sido la gran gana­do­ra de la Sema­na de la Crí­ti­ca del Fes­ti­val de Can­nes; la pelí­cu­la es un fiel retra­to de la ado­les­cen­cia a tra­vés de las emo­cio­nes y diná­mi­cas esta­ble­ci­das entre los inte­gran­tes de un gru­po de estu­dian­tes fran­ce­ses de ense­ñan­za media .en un via­je esco­lar a Nápo­les y las rui­nas de Pom­pe­ya. En Mos­cas (Méxi­co) el cineas­ta mexi­cano Fer­nan­do Eimbc­ke adop­ta un carác­ter obser­va­cio­nal rela­tan­do un dra­ma fami­liar median­te una his­to­ria en la que explo­ra el due­lo, la socie­dad y el mie­do al afec­to. A Girl Unk­nown (Chi­na), es la ópe­ra pri­ma de Zou Jing quien median­te una crí­ti­ca social narra la vida de una joven chi­na que pasa ´por tres fami­lias e iden­ti­da­des dis­tin­tas entre los 6 y18 años. Con­si­de­ra­ble expec­ta­ti­va gene­ra el estreno mun­dial de Amor es el Mons­truo (Cos­ta Rica-Perú-Pana­má-Chi­le) del rea­li­za­dor cos­ta­rri­cen­se Neto Villa­lo­bos; según se anti­ci­pa el dra­má­ti­co rela­to se cen­tra en el pro­fun­do amor de una abue­la capaz de efec­tuar todo lo que sea nece­sa­rio con tal de recu­pe­rar a su nie­ta secues­tra­da; el elen­co inte­gra­do casi total­men­te por muje­res está lide­ra­do por la pres­ti­gio­sa actriz chi­le­na Pau­li­na García.

STUF­FED

El pro­gra­ma Dis­co­very está con­for­ma­do por 24 lar­go­me­tra­jes y al igual que en años ante­rio­res resal­ta los pri­me­ros y segun­dos tra­ba­jos con pers­pec­ti­vas reno­va­do­ras de jóve­nes cineas­tas. El film de aper­tu­ra pre­sen­ta­do en pri­mi­cia mun­dial es Stuf­fed (Gran Bre­ta­ña) del rea­li­za­dor bri­tá­ni­co Theo Rhys quien abor­da una hila­ran­te come­dia musi­cal nutri­da de terror y roman­ce pro­ta­go­ni­za­da por Jodie Comer y Harry Melling. Head to Head (Irán-Ale­ma­nia) de la direc­to­ra ira­ní Gha­si­deh Gol­ma­ka­ni se anti­ci­pa como una absur­da sáti­ra; su tema gira en torno de una acla­ma­da cineas­ta y escri­to­ra que obli­ga a los acto­res de su nue­vo roda­je a lle­var fal­das y pañue­los en la cabe­za, some­tién­do­los a las estric­tas nor­mas de ves­ti­men­ta que habi­tual­men­te son impues­tas a las muje­res de Irán. Her­ma­nas (Espa­ña) es el pri­mer lar­go­me­tra­je de fic­ción de la direc­to­ra Ione Her­nán­dez tenien­do como pro­ta­go­nis­tas a Ele­na Ana­ya y Emma Suá­rez; ambas actri­ces ani­man a dos her­ma­nas cuya vida cam­bia radi­cal­men­te debi­do a un acon­te­ci­mien­to que rom­pe­rá vie­jos lazos y hará aflo­rar secre­tos del pasa­do. En Maga­zi­ne (Esta­dos Uni­dos), la cineas­ta Ale­xan­dra Pech­man enfo­ca a una joven beca­ria quien en 2011 se ve inmer­sa en las embria­ga­do­ras diná­mi­cas de poder de una pres­ti­gio­sa revis­ta lite­ra­ria de Nue­va York. Noso­tros (Gua­te­ma­la-Méxi­co) es el pri­mer lar­go­me­tra­je del direc­tor Joa­quín Ruano quien es el miem­bro fun­da­dor de la Aca­de­mia Gua­te­mal­te­ca de Cine; su rela­to sigue a Rome­ro, un hom­bre joven del alti­plano gua­te­mal­te­co, que deci­de aban­do­nar su comu­ni­dad, huyen­do de la mono­to­nía, de la vida fami­liar y de sí mis­mo; al lle­gar a la ciu­dad de Gua­te­ma­la don­de encuen­tra tra­ba­jo como guar­dia de segu­ri­dad, se vin­cu­la sen­ti­men­tal­men­te con una mujer trans, sin sos­pe­char lo que el des­tino le aguar­da. La ópe­ra pri­ma We Are Born Good (Hong Kong) del aplau­di­do direc­tor de cor­to­me­tra­jes Leung Chuen Yeung mues­tra la mane­ra en que una dispu­ta de menor alcan­ce va esca­lan­do hacia una com­ple­ja red de depen­den­cia emo­cio­nal ante las difi­cul­ta­des de la vida moderna.

LOW LIES THE LAND

La sec­ción Docu­men­ta­les inclu­ye 21 títu­los pro­ve­nien­tes de 20 paí­ses. El film que inau­gu­ra el pro­gra­ma es Rapi­noe (Gran Bre­ta­ña-Esta­dos Uni­dos) de la rea­li­za­do­ra Rebe­ca Huntt quien abor­da a Megan Rapi­noe, la fut­bo­lis­ta esta­dou­ni­den­se mien­tras se pre­pa­ra para su últi­mo tor­neo en la Copa Mun­dial de Fút­bol de 2023; a lo lar­go del docu­men­tal la depor­tis­ta recuen­ta su lucha como acti­vis­ta LGBTQ, cen­trán­do­se ade­más en lo que para ella sig­ni­fi­ca ganar y per­der en el mar­co de su carre­ra depor­ti­va. Por su carác­ter ínti­mo y con­tem­pla­ti­vo, gran inte­rés des­pier­ta Low Lies The Land (Dina­mar­ca-Ita­lia) en el que el docu­men­ta­lis­ta Ema­nue­le Gero­sa ubi­ca su cáma­ra en los viñe­dos de Pie­mon­te en el nor­te de Ita­lia don­de 3 fami­lias de viti­cul­to­res tra­tan der pre­ser­var un modo de vida ances­tral. En Por Arte de Magia (Colom­bia-Argen­ti­na-Uru­guay), la direc­to­ra Melis­sa Saa­ve­dra Gil valién­do­se de mate­rial de archi­vo y tes­ti­mo­nios recons­tru­ye la tra­ge­dia per­so­nal moti­va­da por el ase­si­na­to de sus padres en Colom­bia, explo­ran­do la orfan­dad y la pér­di­da como un due­lo tar­dío. El docu­men­tal Union Town (Esta­dos Uni­dos) de Bar­ba­ra Kop­ple narra la vida de los tra­ba­ja­do­res esen­cia­les en la indus­tria de entre­ga de últi­ma milla en la ciu­dad de Nue­va York bajo con­di­cio­nes de extre­ma pre­ca­rie­dad en medio de un resur­gi­mien­to explo­si­vo del sin­di­ca­lis­mo; reve­lan­do el ros­tro humano del tra­ba­jo y la orga­ni­za­ción moder­na, la pelí­cu­la pre­gun­ta qué sig­ni­fi­ca la soli­da­ri­dad en un mun­do divi­di­do entre quie­nes tie­nen poder y los que deben luchar por él.

La sec­ción Mid­night Mad­ness carac­te­ri­za­da por ofre­cer fil­mes de acción, horror y fan­ta­sía inclu­ye 12 títu­los sien­do uno de los mis­mos River (Esta­dos Uni­dos) diri­gi­do por Joshua Giu­liano narran­do las des­ven­tu­ras de tres her­ma­nos que, des­pués de que­dar vara­dos en un bote en un río rural, son ace­cha­dos por un ase­sino sin ros­tro. La pelí­cu­la Rogue Troo­per (Gran Bre­ta­ña) de Dun­can Jones se anti­ci­pa como una aven­tu­ra béli­ca de cien­cia fic­ción rápi­da, visual­men­te remar­ca­ble, logran­do un equi­li­brio entre acción, humor bri­tá­ni­co y una esté­ti­ca dura y mili­ta­ri­za­da que es muy fiel al espí­ri­tu del comic de 2000 AD. En Ladies and Gentle­men, Brian Mul­ro­ney (Cana­dá), el direc­tor Matthew Ran­kin uti­li­za una enor­me can­ti­dad de pie­zas de archi­vo para cons­truir un retra­to calei­dos­có­pi­co del ex pri­mer minis­tro cana­dien­se Brian Mul­ro­ney; en tal aspec­to lo mues­tra como un per­so­na­je tele­vi­si­vo caris­má­ti­co, ambi­cio­so y capaz de tran­si­tar con sol­tu­ra en las ten­sio­nes cul­tu­ra­les de Cana­dá. Vin­ta­ge Vio­len­ce (Esta­dos Uni­dos-Japón) de Euge­ne Kotl­ya­ren­ko es des­crip­ta como una come­dia de acción y terror que mez­cla sáti­ra social y humor negro gene­ran­do una expe­rien­cia tan absur­da como frenética.

LO DEMÁS ES RUIDO

En su vigé­si­ma sex­ta edi­ción la sec­ción Wave­lengths ofre­ce 11 lar­go­me­tra­jes de auto­res visio­na­rios y artis­tas del cine expe­ri­men­tal y de van­guar­dia. Un film no con­ven­cio­nal es Bio­gra­fía de Jor­ge Luis Bor­ges (Argen­ti­na) de Mariano Lli­nás; el cineas­ta deci­dió abor­dar la vida del míti­co escri­tor argen­tino a tra­vés de obje­tos, manus­cri­tos, libros y luga­res, evi­tan­do el for­ma­to habi­tual de entre­vis­tas rea­li­za­das fren­te a la cáma­ra para en cam­bio per­mi­tir que los pro­pios obje­tos fun­cio­nen como pro­ta­go­nis­tas y narra­do­res. Lo demás es rui­do (Ale­ma­nia-Cana­dá-Méxi­co) de Nico­lás Pere­da es una pelí­cu­la que se sitúa en un terri­to­rio inter­me­dio entre la fic­ción y el docu­men­tal; el film cues­tio­na la fron­te­ra exis­ten­te entre lo real y lo repre­sen­ta­do y hace que la audien­cia se pre­gun­te per­ma­nen­te­men­te has­ta qué pun­to aque­llo que obser­va está ocu­rrien­do espon­tá­nea­men­te o ha sido cons­trui­do para la cámara.

Cada año el TIFF resal­ta en la sec­ción Pri­me­ti­me series de for­ma narra­ti­va y pro­duc­cio­nes tele­vi­si­vas de alto nivel. Entre los 10 títu­los ori­gi­na­rios de 7 paí­ses, cobra relie­ve Oxy­gen Masks Will (Not) Drop Auto­ma­ti­cally (Bra­sil) de Mar­ce­lo Gomes y Carol Minêm. Median­te 5 epi­so­dios la serie brin­da un minu­cio­so retra­to que recrea el sen­ti­mien­to de una era en la ciu­dad de Río de Janei­ro hacia media­dos de la déca­da del 80, cuan­do irrum­pe la mal­di­ción del Sida, La poten­te his­to­ria está cen­tra­da en un gru­po de auxi­lia­res de vue­lo que, en la vida real, deci­die­ron con­se­guir el pri­mer tra­ta­mien­to de AZT (el medi­ca­men­to anti­re­tro­vi­tal para el VIH y el Sida) en Esta­dos Uni­dos e intro­du­cir­lo de con­tra­ban­do en Bra­sil, don­de no esta­ba aún regu­la­do su uso.

Una com­ple­ta infor­ma­ción de todos los fil­mes de las dife­ren­tes sec­cio­nes, inclu­yen­do los cor­to­me­tra­jes, así como los hora­rios y salas de pro­yec­ción se podrá encon­trar en el sitio tiff.net/Schedule

Eva­lua­ción de Fil­mes del Fes­ti­val Fantasia

Cró­ni­ca de Jor­ge Gutman

Attack on Para­di­se (Bél­gi­ca-Paí­ses Bajos)

En carác­ter de pri­mi­cia mun­dial se ha pre­sen­ta­do esta pelí­cu­la de acción que reúne los ele­men­tos nece­sa­rios del géne­ro. El rea­li­za­dor bel­ga Bob Colaers ofre­ce un thri­ller cri­mi­nal que man­tie­ne la aten­ción del espec­ta­dor a lo lar­go de su desa­rro­llo, en gran medi­da debi­do al efi­caz guión de Said Bou­ma­zoughe, Sven Huy­brechts y Salah­di­ne Ibnou Kacemi.

ATTACK ON PARADISE

Ambien­ta­do en la ciu­dad de Ambe­res, el film intro­du­ce a Suley­man (Bou­ma­zoughe) quien con un pasa­do delic­ti­vo aca­ba de salir de la pri­sión des­pués de sie­te años de encar­ce­la­mien­to. Su inme­dia­to pro­pó­si­to es acu­dir a Para­di­se, un com­ple­jo habi­ta­cio­nal de nume­ro­sos pisos don­de habi­ta su enfer­ma madre dia­bé­ti­ca. Sin embar­go él no ha ima­gi­na­do que ese edi­fi­cio es aho­ra con­tro­la­do por una ban­da de tra­fi­can­tes de dro­gas lide­ra­da por Prin­ce (Ach­med Akka­bi) quien man­tie­ne su for­ta­le­za en el últi­mo piso del inmue­ble; es así que los poli­cías deben hacer fren­te al peli­gro­so indi­vi­duo y sus secuaces.

En medio de esa encru­ci­ja­da Suley­man se infil­tra en el edi­fi­cio con el pro­pó­si­to de encon­trar y pro­te­ger a su madre; al hacer­lo, corre el ries­go de poner en jue­go su vida en la medi­da que ese enfren­ta­mien­to ha pro­vo­ca­do la muer­te de ino­cen­tes arren­da­ta­rios; en su accio­nar él cuen­ta con la cola­bo­ra­ción de Yas­mi­ne (Cla­ra Cly­mans), una afa­ble agen­te policial.

El rea­li­za­dor impri­me un rit­mo diná­mi­co que man­tie­ne una remar­ca­ble ten­sión gene­ra­da en el com­ba­te de la poli­cía con los delin­cuen­tes y en espe­cial el valien­te rol que asu­me Suley­man en el infer­nal caos. Si bien la pelí­cu­la adquie­re visos de mar­ca­da vio­len­cia, la mis­ma en este caso se jus­ti­fi­ca por la vero­si­mi­li­tud que des­ti­la el rela­to. Con per­so­na­jes muy bien desa­rro­lla­dos, cobra espe­cial rele­van­cia el mag­ní­fi­co desem­pe­ño de Bou­ma­zoughe vol­can­do la ener­gía e ímpe­tu que nutre al viril pro­ta­go­nis­ta en los pará­me­tros de esta absor­ben­te his­to­ria urbana.

After School (Bél­gi­ca-Paí­ses Bajos)

Basa­do en su cor­to­me­tra­je de gra­dua­ción School­fest (2011) el direc­tor neer­lan­dés Merijn Schol­te Albers deci­dió ampliar­lo en su pri­mer lar­go­me­tra­je rea­li­za­do con su com­pa­trio­ta Tobías Smeets que tam­bién efec­túa su debut detrás de la cámara.

AFTER SCHOOL

La his­to­ria con­ce­bi­da en el guión de los nove­les rea­li­za­do­res con la cola­bo­ra­ción de Cas­par Smeets pre­sen­ta a Edwin (Rut­ger de Bek­ker), un noble pro­fe­sor de músi­ca que care­ce de una fuer­te per­so­na­li­dad por lo que no logra el res­pe­to de su fami­lia como tam­po­co de sus alum­nos y cole­gas del cole­gio don­de ense­ña. Aspi­ran­do a ocu­par el pues­to vacan­te de vice­di­rec­tor del cole­gio, la direc­to­ra Glen­da (Ray­mon­de de Kuy­per) no cree que él sea la per­so­na más indi­ca­da para dicho car­go aun­que su opi­nión pue­de cam­biar si él lle­ga a demos­trar que es capaz de supe­rar la fra­gi­li­dad de su auto­ri­dad impo­nien­do una fir­me dis­ci­pli­na en sus estudiantes.

La situa­ción se com­pli­ca con la lle­ga­da a la cla­se del nue­vo alumno Bas­tiaan (Rylian de Pag­ter-Colin) que es sobrino de Glen­da y que no tie­ne repa­ros en aco­sar a Edwin al pun­to tal de blo­quear­le su bici­cle­ta por lo que el docen­te lo gol­pea fuer­te­men­te. Como con­se­cuen­cia de ese inci­den­te que ha sido gra­ba­do secre­ta­men­te Bas­tiaan lle­ga a chan­ta­jear­lo don­de apa­re­ce­rá en el esce­na­rio una ban­da de tra­fi­can­tes de dro­gas. En medio de este beren­je­nal, Edwin con­ta­rá con el apo­yo de Peter (Ruben van der Meer), el pro­fe­sor de edu­ca­ción físi­ca de la escue­la, cuyos con­se­jos nutri­dos de agre­si­vi­dad y de cier­ta vio­len­cia, harán que la situa­ción se agra­ve aún más..

De mane­ra algu­na es la inten­ción de los nove­les cineas­tas de brin­dar una his­to­ria dra­má­ti­ca sino que por el con­tra­rio es el tono de come­dia satí­ri­ca lo que pri­ma median­te un irre­ve­ren­te humor que bor­dea el lími­te de lo gro­tes­co. Des­de un aná­li­sis estric­ta­men­te cine­ma­to­grá­fi­co, el des­pa­re­jo guión impi­de que la his­to­ria se dis­tin­ga por su ori­gi­na­li­dad pero las bue­nas actua­cio­nes de su elen­co per­mi­ten que el film resul­te acep­ta­ble­men­te entre­te­ni­do aun­que sin lle­gar a excitar.

Blai­se (Fran­cia)

Tenien­do como ante­ce­den­te unas exi­to­sas series efec­tua­das para la tele­vi­sión de Fran­cia diri­gi­das por Jean-Paul Gui­ge basa­das en las ori­gi­na­les his­to­rie­tas ilus­tra­das crea­das por Dimi­tri Plan­chon, ambos pro­fe­sio­na­les nue­va­men­te se han uni­do en la direc­ción de esta apre­cia­ble pro­duc­ción animada.

BLAI­SE

Aun­que la his­to­ria es una con­ti­nua­ción de esas series, el film se apre­cia por sí mis­mo. En su comien­zo se obser­va a Blai­se (Timéo Béas­sé), un ado­les­cen­te de 16 años, de natu­ra­le­za intro­ver­ti­da y soli­ta­ria sin tener opi­nión pro­pia de lo que acon­te­ce en su entorno; su acti­tud moti­va a que la direc­to­ra de la escue­la (Isa­be­lle Ferron) comu­ni­que a sus padres su preo­cu­pa­ción. En tal sen­ti­do, su madre Caro­le (Léa Druc­ker) nada pue­de hacer para esti­mu­lar­lo dado que ella mis­ma en su tra­ba­jo con su mane­ra áspe­ra dis­ta de man­te­ner una bue­na comu­ni­ca­ción con sus cole­gas. A su vez, su padre Jac­ques (Jac­ques Gam­blin), un des­em­plea­do que per­ma­ne­ce en su hogar, con­si­de­ra que social­men­te no lle­ga a ser res­pe­ta­do, de allí que en las visi­tas efec­tua­das al psi­có­lo­go esco­lar que tra­ta a su hijo, el hom­bre apro­ve­cha para hacer­le ver su desasosiego.

Al no tener apo­yo alguno de sus des­co­nec­ta­dos pro­ge­ni­to­res, Blai­se que comien­za a enta­blar su pri­me­ra rela­ción sen­ti­men­tal con Josephi­ne (Nina Blanc-Fran­card), com­par­te con ella su fal­ta de comu­ni­ca­ción aun­que ella a su vez asu­me una fal­sa per­so­na­li­dad que a la pos­tre lo con­du­ce a situa­cio­nes deci­di­da­men­te absur­das. En esen­cia, como bien seña­la el refrán “de tal palo, tal asti­lla”, Blai­se se encuen­tra con­fun­di­do por­que sus padres son emo­cio­nal­men­te inma­du­ros e inca­pa­ces de inte­grar­se a la socie­dad en que habitan.

Plan­chon y Gui­gue han sido capa­ces de trans­mi­tir las des­ven­tu­ras de esta dis­fun­cio­nal fami­lia, ape­lan­do a un efi­caz humor que osci­la entre lo mor­daz y lo absur­do, sin dejar de lado una bue­na dosis de ternura.

Visual­men­te el esti­lo de ani­ma­ción emplea­do es inge­nio­sa­men­te ori­gi­nal apar­tán­do­se del tra­di­cio­nal­men­te emplea­do; así, con frag­men­tos de foto­gra­fía, los direc­to­res han recu­rri­do a una téc­ni­ca de foto­mon­ta­je que pro­du­ce la defor­ma­ción de los ros­tros de los per­so­na­jes, lo que en este caso per­mi­te trans­mi­tir sus expre­sio­nes den­tro del con­tex­to de la his­to­ria narrada.

En esen­cia, he aquí una dis­tin­ti­va pelí­cu­la de ani­ma­ción remar­ca­ble­men­te rea­li­za­da per­mi­tien­do que su visión gra­ta­men­te impresione.

Pri­va­das de Suas Vidas / Bowels of Hell (Bra­sil)

Diri­gi­do y guio­ni­za­do por Gus­ta­vo Vina­gre y Gur­cius Gewd­ner, este film resul­ta a todas luces de incon­for­ta­ble visión al tra­tar de crear un cli­ma de horror en el mar­co de una his­to­ria des­pro­vis­ta de sen­ti­do alguno.

PRI­VA­DAS DE SUAS VIDAS

La acción trans­cu­rre en un edi­fi­cio de nume­ro­sos depar­ta­men­tos de la ciu­dad de Sao Pau­lo, don­de en uno de ellos habi­ta Malu (Martha Nowill) que años atrás ha per­di­do a uno de sus hijos melli­zos en un acci­den­te acae­ci­do en el inodo­ro de la sala de baño. Aho­ra con­vi­ve con su otro hijo Gene­sis (Ben­ja­min Dami­ni), quien es un ado­les­cen­te rebel­de que se iden­ti­fi­ca como un no bina­rio y eso moti­va su expul­sión de la escue­la; en todo caso su iden­ti­fi­ca­ción gené­ri­ca no adquie­re en el rela­to la impor­tan­cia debi­da. Ade­más de mos­trar a Malu orga­ni­zan­do even­tos de reve­la­ción de géne­ro, lo cier­to es que su trau­ma por el hijo per­di­do le pro­du­ce con­ti­nua­das cons­ti­pa­cio­nes de estó­ma­go y sien­te res­que­mor de uti­li­zar el retrete.

Sin entrar a deta­llar lo que pro­si­gue, sólo pue­de ade­lan­tar­se que el inodo­ro es el pro­ta­go­nis­ta cen­tral de la his­to­ria en la medi­da que los demás resi­den­tes del edi­fi­cio sufren blo­queos del mis­mo en sus res­pec­ti­vos baños; es así que el vie­jo con­ser­je del edi­fi­cio (Otá­vio Muller) tra­tan­do de resol­ver el pro­ble­ma, final­men­te está con­ven­ci­do que los inodo­ros son reales asesinos.

No obs­tan­te la bue­na inter­pre­ta­ción de Nowill, el gran pro­ble­ma de esta pelí­cu­la se debe a que los rea­li­za­do­res han acu­mu­la­do repe­ti­das esce­nas esca­to­ló­gi­cas de mal gus­to con el pro­pó­si­to de gene­rar situa­cio­nes humo­rís­ti­cas que pue­dan ser cele­bra­das por el espec­ta­dor; sin embar­go, al expo­ner en pri­me­ros pla­nos eva­cua­cio­nes fisio­ló­gi­cas que crean un cli­ma de mani­fies­ta repe­len­cia, esta mues­tra de cine fan­tás­ti­co deja bas­tan­te que desear.

Tight Let­tu­ce / Tis­sé Serré (Cana­dá)

Habién­do­se ins­pi­ra­do en una real situa­ción, en su pri­mer lar­go­me­tra­je el direc­tor Harri­son Hou­de abor­da el tema de la adic­ción a las dro­gas. Si bien no es la pri­me­ra vez que el cine con­si­de­ra este tópi­co, por lo gene­ral ha sido des­de la visión de padres luchan­do por sal­var a sus hijos del con­su­mo de dichas sus­tan­cias, en esta opor­tu­ni­dad la situa­ción se invier­te pre­sen­tan­do a un abne­ga­do hijo tra­tan­do de ayu­dar a su pro­ge­ni­tor con­sus­tan­cia­do con el con­su­mo de opioides.

TIGHT LET­TU­CE

Entre­mez­clan­do situa­cio­nes de come­dia negra con otras más serias impreg­na­das de emo­ción, el novel rea­li­za­dor ha brin­da­do un muy com­pe­ten­te dra­ma fami­liar nutri­do de asom­bro­sa auten­ti­ci­dad; en par­te eso es debi­do a las remar­ca­bles actua­cio­nes de Emma­nuel Bilo­deau como el adic­ti­vo pro­ge­ni­tor y Dako­ta Daulby carac­te­ri­zan­do al noble hijo.

Dado que este pene­tran­te film será estre­na­do comer­cial­men­te den­tro de pocos días, el comen­ta­rio crí­ti­co será efec­tua­do en su opor­tu­ni­dad, aun­que se pue­de anti­ci­par que se des­ta­ca como uno de los mejo­res del año en curso.