La Sem­blan­za del San­to Padre

IN VIAG­GIO. Ita­lia, 2022. Un docu­men­tal de Gian­fran­co Rosi. 80 minutos

Pre­mia­do en Vene­cia con Sacro Gra (2013) y en Ber­lín con Fuo­coam­ma­re (2016), el des­ta­ca­do docu­men­ta­lis­ta ita­liano Gian­fran­co Rosi retor­na con In Viag­gio brin­dan­do una sem­blan­za del Papa Fran­cis­co des­de su ascen­sión en 2013 como Sumo Pon­tí­fi­ce has­ta 2022. Basa­do fun­da­men­tal­men­te en mate­rial de archi­vo con­ser­va­do, aun­que com­ple­men­ta­do con imá­ge­nes del rea­li­za­dor, el film pasa revis­ta a algu­nos de los 37 via­jes que efec­tuó el San­to Padre visi­tan­do 53 paí­ses y pro­nun­cián­do­se sobre tras­cen­den­tes tópi­cos que afec­tan a la humanidad.

El San­to Pontífice

A los pocos meses de asu­mir como Sumo Pon­tí­fi­ce, encon­trán­do­se en la isla ita­lia­na de Lam­pe­du­sa se sien­te pro­fun­da­men­te afec­ta­do por las miles de per­so­nas que pro­ce­den­tes de Áfri­ca arries­gan sus vidas atra­ve­san­do los mares para arri­bar a Euro­pa; como es bien sabi­do 368 migran­tes murie­ron cuan­do el bar­co que los con­du­jo nau­fra­gó fren­te a dicha isla en octu­bre de 2013.

Uno de los pri­me­ros via­jes del Papa es a Bra­sil (2013) sien­do viva­men­te reci­bi­do en una de las fave­las de Río de Janei­ro en don­de en una de sus alo­cu­cio­nes abo­ga por la cul­tu­ra de la soli­da­ri­dad. En Chi­le (2018) se refie­re a la nece­si­dad de man­te­ner la dig­ni­dad dado que nadie pue­de ser pri­va­do de ella; no obs­tan­te allí debe enfren­tar vehe­men­tes pro­tes­tas de per­so­nas que ale­gan la acti­tud pasi­va de la Igle­sia al no haber con­de­na­do al obis­po de Osorno Juan Barros por haber encu­bier­to los deli­tos de sacer­do­tes que en el pasa­do habían abu­sa­do de niños.

Visi­tan­do Israel (2014) rin­de tri­bu­to a las víc­ti­mas de la Shoá, ade­más de rezar en el Muro de los Lamen­tos y en el San­to Sepul­cro de la ciu­dad vie­ja de Jeru­sa­lén, antes de visi­tar Pales­ti­na. En la Repú­bli­ca Cen­troa­fri­ca­na (2015) patro­ci­na la unión de cris­tia­nos, musul­ma­nes y de todas las otras reli­gio­nes exis­ten­tes a fin de eli­mi­nar cual­quier ger­men de odio y vio­len­cia. En su tra­ve­sía por Méxi­co (2016) cele­bran­do el Jubi­leo de la Mise­ri­cor­dia abor­da el pro­ble­ma de la inse­gu­ri­dad que afec­ta a todo el entra­ma­do social del país; al visi­tar Ciu­dad Juá­rez, lugar en don­de se con­cen­tran lati­no­ame­ri­ca­nos para pasar al otro lado de la fron­te­ra, se refie­re al omi­no­so trá­fi­co de per­so­nas y la cri­sis huma­ni­ta­ria que impli­ca la migra­ción forzada.

Resul­ta sig­ni­fi­ca­ti­va su visi­ta a Arme­nia (2016) en don­de con­si­de­ra la tra­ge­dia del geno­ci­dio ocu­rri­do un siglo atrás, cri­ti­can­do la indi­fe­ren­cia asu­mi­da por las gran­des poten­cias inter­na­cio­na­les fren­te a este dra­ma. La diplo­ma­cia requie­re que asi­mis­mo reali­ce una bre­ve esta­día en Tur­quía don­de acom­pa­ña­do del pre­si­den­te Erdo­gan se ve obli­ga­do a pasar revis­ta al ejér­ci­to. Intere­san­te es la con­ver­sa­ción que en octu­bre de 2017 el Papa man­tie­ne des­de el Aula Pablo VI del Vati­cano con los tri­pu­lan­tes de la Esta­ción Espa­cial Inter­na­cio­nal orbi­tan­do a 400 kiló­me­tros de la tie­rra, en don­de el tema refe­ri­do es el de la impor­tan­cia de la astro­no­mía y el rol que desem­pe­ña el hom­bre en el universo.

Uno de los nume­ro­sos aspec­tos con­si­de­ra­dos por el Pon­tí­fi­ce es el los abu­sos sexua­les cau­sa­dos por miem­bros de la Igle­sia a meno­res inde­fen­sos y la ver­güen­za que lo abru­ma al res­pec­to seña­lan­do que este gra­ve daño infe­ri­do no pue­de ser man­te­ni­do en secre­to y pro­me­te que todos los res­pon­sa­bles ren­di­rán cuen­ta. Con­mo­ve­dor es su pasa­je por Cana­dá (2022) visi­tan­do los pue­blos de las Pri­me­ras Nacio­nes; allí expre­sa la indig­na­ción y tris­te­za que le ha pro­du­ci­do impo­ner­se de la polí­ti­ca de asi­mi­la­ción cul­tu­ral con la crea­ción de las escue­las resi­den­cia­les cató­li­cas que sepa­ra­ron por la fuer­za a chi­cos indí­ge­nas de sus fami­lias, diez­man­do de ese modo la cul­tu­ra autóc­to­na; es así que pidió per­dón por la par­ti­ci­pa­ción que cupo a nume­ro­sos inte­gran­tes de la igle­sia católica.

Entre otros via­jes exhi­bi­dos en el docu­men­tal se encuen­tran los rea­li­za­dos a Cuba (2015) Fili­pi­nas (2015), Kenia (2015), Emi­ra­tos Ára­bes Uni­dos (2019), Mada­gas­car (2019), Japón (2019) y Mal­ta (2022), en don­de el pen­sa­mien­to del Papa que­da refle­ja­do en los tópi­cos pre­via­men­te considerados.

De espe­cial obser­va­ción es cómo el Pon­tí­fi­ce sos­la­yó en dar una res­pues­ta a la pre­gun­ta sobre lo que opi­na­ba del pre­si­den­te de Rusia, tenien­do en cuen­ta que el film se reali­zó cuan­do el con­flic­to con Ucra­nia ya había comen­za­do; cla­ro está que eso no obs­ta a que con­de­ne fir­me­men­te todas las gue­rras que azo­tan al mun­do. Asi­mis­mo el docu­men­tal no hace refe­ren­cia a la nega­ción del abor­to como tam­po­co al tópi­co de la dife­ren­te orien­ta­ción sexual.

Glo­bal­men­te con­si­de­ra­do que­da refle­ja­do el gran afec­to que Gian­fran­co Rosi sien­te por el Papa a tra­vés del mate­rial de archi­vo emplea­do y que ha sido bien edi­ta­do por Fabri­zio Fede­ri­co. A la pos­tre la impre­sión que que­da del San­to Padre es la de un ser pro­fun­da­men­te humano y social­men­te moti­va­do que con­de­na sin con­ce­sión algu­na los aspec­tos nega­ti­vos que afec­tan a la huma­ni­dad en el mar­co de las cruen­tas vio­len­cias impe­ran­tes. Jor­ge Gutman

Con­mo­ve­dor Relato

LE COYO­TE. Cana­dá, 2022. Un film escri­to y diri­gi­do por Kathe­ri­ne Jer­ko­vic. 89 minlutos

En su segun­do lar­go­me­tra­je la rea­li­za­do­ra cana­dien­se Kathe­ri­ne Jer­ko­vic con­fir­ma su talen­to demos­tra­do en su debut Roads in February, que habien­do sido pre­sen­ta­do en el Fes­ti­val de Toron­to de 2018 obtu­vo el pre­mio otor­ga­do al mejor pri­mer film cana­dien­se. En este caso nue­va­men­te la cineas­ta demues­tra su fine­za en el tra­ta­mien­to de una emo­ti­va his­to­ria por ella escri­ta enfo­can­do los lazos de familia.

El guión de la rea­li­za­do­ra ubi­ca la acción de Le Coyo­te en Mon­treal pre­sen­tan­do a Cami­lo (Jor­ge Mar­tí­nez Colo­ra­do), un inmi­gran­te mexi­cano viu­do de media­na edad que tiem­po atrás había teni­do a su car­go un res­tau­ran­te (Le Coyo­te) y que lo ven­dió aun­que no se lle­ga a saber el moti­vo. Aho­ra se desem­pe­ña como emplea­do de una com­pa­ñía de lim­pie­za, pero no sin­tién­do­se satis­fe­cho con lo que hace aspi­ra a con­se­guir un pues­to como coci­ne­ro dada su pasión por el arte culi­na­rio; con la ayu­da de Edgar (Chris­tian de la Cor­ti­na), su cole­ga de tra­ba­jo y a la vez gran ami­go, logra enviar en línea su currí­cu­lum, con­si­guien­do final­men­te un empleo de coci­ne­ro en un res­tau­ran­te ubi­ca­do a unos 400 kiló­me­tros de Mon­treal para comen­zar a tra­ba­jar en el pró­xi­mo mes.

Enzo Des­meu­les Saint-Hilaire

El rela­to cobra impul­so cuan­do impre­vis­ta­men­te apa­re­ce Tania (Eva Avi­la), la hija de Cami­lo con quien estu­vo dis­tan­cia­do por varios años, hacién­do­le saber que es abue­lo de su hiji­to Zachary (Enzo Des­meu­les Saint-Hilai­re) de cin­co años; más aún, su hija le pide que se haga car­go del niño por tres sema­nas por­que debi­do a su dro­ga­dic­ción ella ingre­sa­rá a un cen­tro de reha­bi­li­ta­ción en las afue­ras de Mon­treal. Dado que Cami­lo resien­te fuer­te­men­te a Tania por haber­le roba­do y adu­cien­do de que por su cul­pa per­dió el res­tau­ran­te, se mues­tra reluc­tan­te de com­pla­cer­la; a la pos­tre ter­mi­na acce­dien­do por­que en caso con­tra­rio ella podría dejar de tener la cus­to­dia del menor si no lle­ga a regenerarse.

Con suma deli­ca­de­za Jer­ko­vic expo­ne los esfuer­zos de Cami­lo para tra­tar de agra­dar a su nie­to tenien­do en cuen­ta que el peque­ño muy ape­ga­do a su madre sien­te su ausen­cia a la vez que mani­fies­ta su inco­mo­di­dad de tener que estar con su abue­lo al que no había cono­ci­do has­ta ese enton­ces. Pero Cami­lo no ceja en su inten­to, lle­ván­do­lo al jar­dín de infan­tes, paseán­do­lo en el par­que así como toman­do las pre­cau­cio­nes de que duran­te sus horas noc­tur­nas de tra­ba­jo el chi­co esté bien cui­da­do por Ana (Cata­li­na Pop), la bon­da­do­sa guar­dia­na que vive en el mis­mo edificio.

Sin ape­lar al melo­dra­ma la direc­to­ra refle­ja el con­flic­to emo­cio­nal tan­to de Cami­lo como de Zachary al visi­tar a Tania en el lugar de reha­bi­li­ta­ción. Con un sen­ci­llo y emo­ti­vo final abier­to mos­tran­do que la vida sigue inde­fec­ti­ble­men­te su cur­so, Jer­ko­vic apor­ta un con­mo­ve­dor rela­to res­pal­da­do por las nota­bles actua­cio­nes de Mar­tí­nez Colo­ra­do y del niño Des­meu­les Saint-Hilai­re. Jor­ge Gutman

Entre la Fe y el Amor

YOU CAN LIVE FORE­VER. Cana­dá, 2022. Un film escri­to y diri­gi­do por Mark Slutsky y Sarah Watts. 96 minutos

Abor­dan­do el les­bia­nis­mo en el mar­co de una comu­ni­dad reli­gio­sa, los nove­les direc­to­res y guio­nis­tas Mark Slutsky y Sarah Watts ofre­cen un film que des­pier­ta inte­rés aun­que sin apor­tar algo nue­vo a su deli­ca­da temática.

Anwen O’Driscoll y June Laporte

La acción se desa­rro­lla en 1990 e intro­du­ce a la joven Jamie (Anwen O’Driscoll) quien habien­do cre­ci­do en Thun­der Bay, como con­se­cuen­cia de la muer­te de su padre y debi­do al gran dolor expe­ri­men­ta­do por su madre vivien­do una cri­sis ner­vio­sa, es envia­da a la región de Sague­nay para resi­dir por una tem­po­ra­da con sus tíos (Antoi­ne Yared y Lia­ne Bala­ban). Ellos per­te­ne­cen a Tes­ti­gos de Jeho­va y es por eso que Jamie no se sien­te muy con­for­ta­ble al tener que suje­tar­se a las nor­mas de quie­nes pro­fe­san ese credo.

Todo cam­bia para esta chi­ca cuan­do asis­tien­do al ser­món de la agru­pa­ción cam­bia una mira­da con la joven Mari­ke (June Lapor­te), la hija del pre­la­do. La atrac­ción ini­cial entre ambas gene­ra una amis­tad para final­men­te deve­nir en una ínti­ma rela­ción. Lo que sigue es el típi­co roman­ce de dos ado­les­cen­tes que se des­en­vuel­ven en un entorno reli­gio­so repre­si­vo en la medi­da que Tes­ti­gos de Jeho­va de nin­gún modo acep­ta la homosexualidad.

Lo intere­san­te es la for­ma dife­ren­te en que cada una de estas jóve­nes sien­te fren­te al amor sur­gi­do. Mien­tras que Jamie adop­ta una acti­tud más bien secu­lar fren­te a la reli­gión, Mari­ke expre­sa una dua­li­dad de haber encon­tra­do el amor en su com­pa­ñe­ra a la vez que es feliz de per­te­ne­cer a la comu­ni­dad. A la pos­tre se plan­tea el gran dile­ma de tener que optar entre la fe y el amor.

Sin ser una auto­bio­gra­fía, como co-guio­nis­ta de este rela­to Sarah Watts que cre­ció como gay en Tes­ti­gos de Jeho­va, a tra­vés de su expe­rien­cia per­so­nal cono­ce muy bien los prin­ci­pios de este cre­do cris­tiano; no obs­tan­te, la his­to­ria narra­da no alcan­za la pro­fun­di­dad nece­sa­ria que se encuen­tra en otros fil­mes de amor lés­bi­co como La Vie d’Adèle (2013), Carol (2015) y Por­trait de la jeu­ne fille en feu (2019). Eso es debi­do a la insu­fi­cien­te explo­ra­ción de la comu­ni­dad reli­gio­sa como asi­mis­mo a la de los víncu­los fami­lia­res de las jóve­nes y a cier­tas esce­nas que en su tra­mo final resis­ten credibilidad.

A su favor, la pelí­cu­la se dis­tin­gue por la bue­na actua­ción de sus dos pro­ta­go­nis­tas quie­nes des­ti­lan ter­nu­ra en sus res­pec­ti­vos per­so­na­jes. Del res­to del elen­co se des­ta­can Hasa­ni Free­man quien apor­ta sim­pa­tía y com­pren­sión como el con­fi­den­te com­pa­ñe­ro de cla­se de Jamie, así como Deragh Camp­bell como la her­ma­na de Mari­ke quien sien­do la úni­ca que sabe lo que le acon­te­ce tra­ta de evi­tar que su fami­lia se impon­ga de la ver­dad y la condene.

No obs­tan­te sus alti­ba­jos, You Can Live Fore­ver es un dra­ma román­ti­co con­ve­nien­te­men­te rea­li­za­do aun­que sin ser excep­cio­nal. Jor­ge Gutman

Come­dia Livia­na y Previsible

LES CYCLA­DES / TWO TIC­KETS TO GREE­CE. Fran­cia-Bél­gi­ca-Gre­cia, 2022. Un film escri­to y diri­gi­do por Marc Fitoussi

Las mara­vi­llo­sas islas grie­gas brin­dan el esce­na­rio de Les Cycla­des, una come­dia de Marc Fito­us­si que mues­tra las vici­si­tu­des atra­ve­sa­das por dos ami­gas de lar­ga data en un via­je supues­ta­men­te pla­cen­te­ro. No obs­tan­te el tono risue­ño que impe­ra en la mis­ma, el resul­ta­do es un tan­to desigual.

Lau­re Calamy y Oli­via Côté

El guión de Fito­us­si pre­sen­ta a Blan­di­ne (Oli­via Côté), una téc­ni­ca radió­lo­ga pari­si­na que se encuen­tra depri­mi­da por su recien­te divor­cio. La tris­te­za que la embar­ga moti­va a su adul­to hijo Ben­ja­min (Ale­xan­dre Des­rous­seaux) a con­tac­tar a Maga­lie (Lau­re Calamy), una ami­ga de la ado­les­cen­cia de su madre que en ese enton­ces eran inse­pa­ra­bles pero que pos­te­rior­men­te se han per­di­do de vista.

A par­tir del reen­cuen­tro que tie­ne lugar en un sofis­ti­ca­do res­tau­ran­te se pue­de apre­ciar el fuer­te con­tras­te de carác­ter y per­so­na­li­dad que ani­ma a cada una de ellas; mien­tras que Blan­di­ne se mues­tra reser­va­da y más bien calla­da, Maga­lie es ver­ti­gi­no­sa, sal­ta­ri­na, per­ma­nen­te­men­te rien­do y cier­ta­men­te alo­ca­da en su com­por­ta­mien­to. A todo ello Ben­ja­min, pese a la reluc­tan­cia de Blan­di­ne, ha pla­nea­do un via­je de vaca­cio­nes para que ella reali­ce con Maga­lie a Amor­gos, una de las her­mo­sas islas de Las Cicla­das de Grecia.

El via­je se ini­cia con com­pli­ca­cio­nes cuan­do debi­do a las maqui­na­cio­nes de Maga­lie en la com­pra de los pasa­jes des­de Ate­nas para Amor­gos, ellas son expul­sa­das del ferry que las trans­por­ta des­em­bar­can­do en un lugar deso­la­do. A tra­vés de varias peri­pe­cias y alti­ba­jos en que Blan­di­ne debe tole­rar las locu­ras de su ami­ga que es adic­ta a la músi­ca pop por tra­ba­jar inde­pen­dien­te­men­te en ese ramo, sur­gi­rán algu­nas com­pli­ca­cio­nes que irán len­ta­men­te resol­vién­do­se. En tan­to, en una para­da efec­tua­da en Myko­nos, Maga­lie visi­ta a Bijou (Kris­tin Scott Tho­mas), una ami­ga de lar­ga data que allí vive en pare­ja con un artis­ta grie­go (Panos Koro­nis). En ese encuen­tro Blan­di­ne se halla más ani­ma­da al empa­ti­zar con Bijou quien sufre de un cán­cer al pecho y aguar­dan­do el resul­ta­do de una biopsia.

En líneas gene­ra­les, lo que se apre­cia es una livia­na y pre­vi­si­ble come­dia nutri­da de cier­tos momen­tos bien logra­dos aun­que no pue­de evi­tar algu­nos este­reo­ti­pos que ate­núan su nivel. Con la inten­ción de demos­trar cómo a pesar de las anta­gó­ni­cas per­so­na­li­da­des de sus dos pro­ta­go­nis­tas pue­de sub­sis­tir una autén­ti­ca amis­tad, la des­crip­ción dema­sia­do hila­ran­te de Maga­lie que el direc­tor efec­túa en su guión tor­na poco rea­lis­ta a este per­so­na­je. En todo caso, con un nivel de actua­ción satis­fac­to­rio y la gra­ti­fi­ca­ción visual brin­da­da por la muy bue­na foto­gra­fía de Antoi­ne Roch cap­tan­do las belle­zas para­di­sía­cas de las islas San­to­ri­ni, Myko­nos y Amor­gos, esta pelí­cu­la es fac­ti­ble de ser apre­cia­da por una audien­cia no muy exi­gen­te. Jor­ge Gutman

Un Espec­ta­cu­lar Musical

Cró­ni­ca de Jor­ge Gutman

ALAD­DIN 

Tal como se había anti­ci­pa­do, el públi­co de Mon­treal tie­ne oca­sión de pre­sen­ciar Alad­din. Esta come­dia musi­cal de Dis­ney Thea­tri­cal Pro­duc­tions pre­sen­ta­da por Even­ko está basa­da en “Ala­dino y la Lám­pa­ra Mara­vi­llo­sa”, uno de los cuen­tos orien­ta­les de Las Mil y Una Noches y que fue tras­la­da­do al cine en el exi­to­so film de ani­ma­ción de Dis­ney de 1992.

Sen­zel Ahmady y Adi Roy (Foto: Dis­ney Thea­tri­cal Productions)

Como en todo espec­tácu­lo musi­cal, su éxi­to depen­de de la armo­nio­sa con­ju­ga­ción de una his­to­ria atrac­ti­va con­du­cen­te a la músi­ca y sazo­na­da con can­cio­nes y dan­zas. En este caso, el libre­to de Chad Begue­lin es una mera excu­sa para que la come­dia resal­te visual­men­te. Su tra­ma gira en torno de Jaz­mi­ne (Sen­zel Ahmady), una joven prin­ce­sa que rehú­sa some­ter­se a la volun­tad de su padre, el Sul­tán (Sorab Wadia), quien desea que su hija se case con un prín­ci­pe. En una de sus esca­pa­das Jaz­mi­ne lle­ga a cono­cer a Alad­din (Adi Roy) sur­gien­do una mutua atrac­ción, sin que este humil­de mucha­cho sepa que está fren­te a una prin­ce­sa. Cuan­do el joven, a ins­tan­cias del visir Jafar (Anand Nagraj), entra a una caver­na para ubi­car una mági­ca lám­pa­ra al encon­trar­la invoun­ta­ria­men­te la fro­ta e ines­pe­ra­da­men­te sur­ge la pre­sen­cia de un Genio (Mar­cus M. Mar­tin). Éste le con­ce­de la posi­bi­li­dad de que expre­se tres deseos; en con­se­cuen­cia, Alad­din apro­ve­cha la opor­tu­ni­dad para con­ver­tir­se en prín­ci­pe y poder así con­traer enla­ce con su ama­da Jaz­mi­ne quien a su vez habrá de con­ten­tar a su padre.

Mar­cus M. Mar­tin (Foto: Dis­ney Thea­tri­cal Productions )

El argu­men­to con­lle­va a la inter­pre­ta­ción de varios núme­ros musi­ca­les con­ce­bi­dos por Alan Men­ken con las pala­bras de Howard Ash­man, Tim Rice y Chad Begue­lin, que resul­ta­rán cono­ci­dos para quie­nes vie­ron el film de Dis­ney; no obs­tan­te aquí hay otras can­cio­nes nue­vas como lo son Proud of Your Boy, The­se Pala­ce Walls y Some­body Got Your Back.

Una esce­na (Foto: Dis­ney Thea­tri­cal Productions)

Excep­cio­nal resul­ta la extra­or­di­na­ria coreo­gra­fía de Casey Nicho­law quien es igual­men­te res­pon­sa­ble de la pues­ta escé­ni­ca, así como el mag­ní­fi­co dise­ño del ves­tua­rio de Gregg Bar­nes y la esce­no­gra­fía de Bob Crowley.

En cuan­to al elen­co, a jui­cio de quien escri­be estas líneas, el que mara­vi­lla es Mar­tin quien impri­me un dina­mis­mo y brío tan­to como actor a la vez que como can­tan­te y bai­la­rín; así el núme­ro musi­cal Friends Like Me que com­par­te con Roy al final del pri­mer acto, es a todas luces memorable.

En el rol pro­ta­gó­ni­co el caris­má­ti­co Roy trans­mi­te con­vic­ción en el rol pro­ta­gó­ni­co y man­tie­ne una bue­na quí­mi­ca con la igual­men­te atra­yen­te Ahmady ani­man­do a la pare­ja román­ti­ca de la his­to­ria; en tal sen­ti­do adquie­re un aura espe­cial la esce­na en que con­jun­ta­men­te can­tan A Who­le New World mien­tras son trans­por­ta­dos en una alfom­bra mági­ca que se va ele­van­do a tra­vés del espa­cio. Actuan­do, can­tan­do y bai­lan­do igual­men­te satis­fa­cen Nagraj como el malé­vo­lo Jafar, Aaron Choi como su com­pin­che Iago, así como Jake Letts, Ben Cha­vez y Colt Prat­tes ani­man­do a tres bue­nos ami­gos (Bab­kab, Omar y Kas­sim, respectivamente).

Sin alcan­zar la enver­ga­du­ra de La Bella y la Bes­tia igual­men­te de Dis­ney, Alad­din reúne los ingre­dien­tes nece­sa­rios para con­for­mar y entre­te­ner amplia­men­te tan­to a adul­tos como a la pobla­ción menu­da, hecho cons­ta­ta­do en la cáli­da recep­ción del públi­co asis­ten­te a la pri­me­ra repre­sen­ta­ción de Montreal.

El musi­cal con­ti­núa has­ta el 2 de abril en la sala Wil­frid-Pelle­tier de la Pla­ce des Arts

.

. ,