A SAD AND BEAUTIFUL WORLD. Un film de Cyril Aris. Líbano-Estados Unidos-Alemania-Arabia Saudita-Qatar, 2025. Un film de Cyril Aris. 109 minutos
No obstante ser una coproducción entre varios países, lo cierto es que A Sad and Beautiful World es una película eminentemente libanesa en la que en su primer largometraje de ficción Cyril Aris demuestra un inusitado talento ilustrando el genuino amor que une y a la vez puede separar a una pareja.
La acción se desarrolla en Beirut, la antiguamente considerada perla del Medio Oriente y que ya ha dejado de serlo. En su comienzo se observa a dos madres parturientas dando a luz con un minuto de diferencia a sus respectivos bebés en un hospital de la ciudad. El nacimiento de Nino y Jasmine se produce en medio de los ruidos generados por un bombardeo que azota a la ciudad.

Mounia Aki y Hasan Akil
Unas tres décadas después contemplamos a Nino (Hasan Akit) que habiendo perdido a sus padres, heredó un restaurante italiano con sabor libanés que es por él atendido contando cn la colaboración del chef Chafic (Tino Karam), un cocinero vehemente aunque ciertamente eficiente.
Debido a un choque accidental producido por Nino con su coche en la entrada de la tienda de la señora Oumaya (Julia Kassar), Nino trata de compensar lo ocurrido invitando a ella y toda su familia a cenar en su restaurante donde entre los asistentes está su hija Jasmine (Mouna Aki); en ese ágape ella observa una foto adosada en la pared donde se encuentra junto a Nino. Es así que a través de flashbacks se observa cómo en la etapa infantil Nino (Mohamad Farhat) y Jasmine (Alex Choueiry), asistiendo a la misma escuela y siendo compañeros de clase llegaron a ser muy buenos amigos; pero el destino quiso que posteriormente no hayan tenido contacto cuando Jasmine abandonó el país debido a la separación de sus padres.
El fortuito reencuentro de ambos motiva que la amistad de antaño fructifique en un bello romance y es así que Nino y Jasmine viven un período de plena dicha. La situación adquiere un matiz inesperado cuando después de 6 meses de feliz convivencia él le propone casarse y fundar una familia.
El muy buen guion del realizador escrito con Bane Fakih describe las diferentes personalidades de esta pareja; así, mientras que Nino es un entusiasta optimista, Jasmine es más consciente de la realidad que atraviesa el país y cree que la inestabilidad política debido al permanente conflicto bélico no constituye el mejor escenario para traer hijos al mundo. No obstante esa divergencia ellos siguen unidos llegando a ser padres de la pequeña Amil (Valentina Hachem); con todo el núcleo dramático del film se produce cuando la situación política y financiera de Líbano se agrava motivando a que Jasmine esté decidida a dejar el país con su hijita habiendo obtenido un traslado de su trabajo de consultora en la ciudad de Dubai.
En el aspecto cinematográfico, con gran sutileza Aris ilustra el modo en que la situación de un contexto político de gran inestabilidad puede afectar la relación de un matrimonio bien constituido. Es allí que surge la duda de si es posible seguir disfrutando del amor cuando cunde la desesperanza de no vislumbrar un futuro mejor. Si bien el exilio constituye la respuesta para Jasmine, en cambio la visión de Nino frente al temor al desarraigo le impide seguir los pasos de su mujer.
La lograda puesta escénica del cineasta dotada de precisos primeros planos capta los gestos y miradas de la pareja transmitiendo con absoluta naturalidad las variadas emociones que les embargan; en tal sentido la magnifica caracterización lograda por Mounia Aki y Hasan Akil es en gran parte uno de los cimientos resaltantes del film generando la plena empatía del espectador.
En esencia, aquí se aprecia una remarcable y sensible ópera prima nutrida de melancolía y a su vez de un tono poético ilustrando una metafórica isla donde poder convivir y disfrutar de un mundo maravilloso. Jorge Gutman