TIGHT LETTUCE / TISSÉ SERRÉ. Canadá, 2026. Un film de Harrison Houde. 95 minutos
Un intenso drama familiar se aprecia en Tight Lettuce dirigido por el novel realizador Harrison Houde quien es igualmente responsable del guión compartido con Dakota Daulby.
Inspirado en un caso real el film aborda el peliagudo tema de la adicción a las drogas y aunque no es la primera vez que el cine considera este tópico, por lo general ha sido desde la visión de padres luchando por salvar a sus hijos del consumo de dichas sustancias; en este caso la situación se invierte presentando a un abnegado hijo tratando de ayudar a su progenitor extremadamente dependiente de los opioides con especial referencia al fentanilo que es una droga muy peligrosa.

Dakota Daulby y Emmanuel Bilodeau
La acción transcurre en una zona limítrofe entre Quebec y Ontario en donde el joven realizador Joel (Dakota Daulby) tiene el propósito de efectuar un documental sobre su padre Bodo (Emmanuel Bilodeau). Manteniendo una feliz relación con su pareja Taylor (Christie Burke), así como con su madre Lucy (Maxim Roy) y su abuela (France Castel) Joel no puede dejar de lado la seria preocupación que le merece su padre quien es un hombre prácticamente acabado por su adicción a las drogas; por lo tanto dedica un enorme esfuerzo por ayudarlo, sobre todo comprobando las deplorables condiciones en que vive. Por su parte Bobo no logra atraer nuevamente a su separada esposa Lucy a quien la culpabiliza por haber causado su adicción cuando en el pasado era ella la dependiente de la droga y él trató de ayudarla.
Sin desbordar en el ridículo y evitando cualquier atisbo de exageración, el cineasta expone las absurdas y extravagantes desventuras de Bobo con el desasosiego que su anómala conducta produce en su abnegado hijo al no poder convencer a su progenitor para que recurra a la asistencia médica y psicológica a fin de lograr su recuperación. Para peor, la extrema devoción de Joel satisfaciendo las necesidades de su padre motiva a que su relación con Taylor comience a resentirse al ir posponiendo el viaje a Australia que ambos habían planeado.
Entremezclando situaciones de comedia negra con otras más serias, el novel realizador ha brindado un remarcable film de asombrosa autenticidad que más se asemeja a la de un documental que a uno ficcional. En ese sentido, claramente se distinguen las excepcionales interpretaciones de sus protagonistas; así resulta fascinante la tragicómica y realista composición que Bilodeau logra de su personaje, en tanto que Daulby es admirable caracterizando al hijo amante de su padre a quien filma en los momentos agradables que ambos han compartido.
Como corolario de esta conmovedora verídica historia, es importante contemplar los créditos finales donde aparece el verdadero Bobo como también ilustrando situaciones de confraternidad con Joel; asimismo se lee que Bobo sigue luchando con su adicción en tanto que su hijo alienta la esperanza de que su padre buscará la asistencia requerida.
En esencia, por su temática magníficamente expuesta, su sólida realización y el excepcional elenco protagónico, este notable film a nadie dejará indiferente. Jorge Gutman