Una Per­se­ve­ran­te Gremialista

LA SYN­DI­CA­LIS­TE. Fran­cia, 2022. Un film de Jean-Paul Salo­mé. 121 minutos

Nue­va­men­te el cine tes­ti­mo­nia un vio­len­to epi­so­dio acon­te­ci­do en Fran­cia, pla­ga­do de escán­da­los, corrup­ción y difa­ma­ción feme­ni­na, entre otros lame­na­bles aspec­tos. Ilus­tran­do el caso de una vale­ro­sa dele­ga­da sin­di­cal, el rea­li­za­dor Jean-Paul Salo­mé logra en La Syn­di­ca­lis­te un dra­ma de alta ten­sión cuyo incues­tio­na­ble sus­pen­so man­tie­ne en vilo a la audien­cia des­de el ini­cio has­ta su desenlace.

Isa­be­lle Huppert

El rea­li­za­dor jun­to con Fadet­te Drouard son auto­res del guión basa­do en el libro homó­ni­mo escri­to por la perio­dis­ta inves­ti­ga­do­ra Caro­li­ne Michel-Agui­rre. La his­to­ria comien­za el 17 de diciem­bre de 2012 cuan­do Mau­reen Kear­ney (Isa­be­lle Hup­pert) que es sin­di­ca­lis­ta de Are­va, una anti­gua com­pa­ñía nuclear mul­ti­na­cio­nal con sede social en Fran­cia, es asis­ti­da por haber sido bru­tal­men­te agre­di­da en su domicilio.

De inme­dia­to la acción retro­ce­de unos meses en don­de se obser­va que como líder sin­di­cal de la com­pa­ñía en que se desem­pe­ña, Mau­reen defien­de a raja­ta­bla el empleo de miles de tra­ba­ja­do­res. Ella ha logra­do man­te­ner una muy bue­na rela­ción a la vez que de amis­tad con Anne Lau­ver­geon (Mari­na Fois), la direc­to­ra eje­cu­ti­va quien a tra­vés de una manio­bra polí­ti­ca es des­pe­di­da de su empleo. En lo suce­si­vo Mau­reen debe tra­ba­jar con su reem­pla­zan­te Luc Our­sel (Yvan Attal), un indi­vi­duo pro­fun­da­men­te misó­gino quien pre­fie­re que ella no se inmis­cu­ya dema­sia­do en los asun­tos de la com­pa­ñía y se dedi­que más bien a su acti­vi­dad alter­na­ti­va de pro­fe­so­ra de inglés.

El con­flic­to dra­má­ti­co se pro­du­ce cuan­do median­te un infor­man­te de la agen­cia EDF (Elec­tri­ci­té de Fran­ce) Mau­reen se impo­ne que sus eje­cu­ti­vos en com­bi­na­ción con los de Are­va están por rea­li­zar nego­cios con una empre­sa nuclear chi­na; eso impli­ca­ría el des­pi­do de innu­me­ra­bles tra­ba­ja­do­res de la empre­sa nuclear. En con­se­cuen­cia y muni­da de paten­tes prue­bas la sin­di­ca­lis­ta se embar­ca en la misión de denun­ciar esa manio­bra, entran­do en con­tac­to con altos fun­cio­na­rios del gobierno de Hollan­de has­ta inclu­so tra­tan­do de obte­ner una entre­vis­ta con el pre­si­den­te. Como resul­ta­do de su acti­vi­dad, ella es obje­to de anó­ni­mos lla­ma­dos tele­fó­ni­cos ame­na­zan­tes como asi­mis­mo mien­tras está con­du­cien­do su coche un moto­ci­clis­ta vio­len­ta­men­te des­tru­ye una de sus ven­ta­nas. Eso no la inmu­ta para seguir des­ple­gan­do su ges­tión con­tan­do con el apo­yo de Gilles (Gre­gory Gade­bois) su bon­da­do­so mari­do músi­co has­ta el momen­to de la sal­va­je agre­sión de la que ha sido víc­ti­ma. Una emplea­da que se ocu­pa de la lim­pie­za de la casa de la gre­mia­lis­ta al lle­gar a su domi­ci­lio la encuen­tra mania­ta­da en una silla, con los ojos ven­da­dos, amor­da­za­da, expo­nien­do una seve­ra mar­ca en el cuer­po y con un cuchi­llo ensan­gren­ta­do intro­du­ci­do en su vagi­na, des­pués de haber sido vio­la­da por un desconocido.

Efec­tua­da la denun­cia del ata­que infli­gi­do, la auto­ri­dad poli­cial no da cré­di­to a lo que la sin­di­ca­lis­ta mani­fies­ta, por­que ella adu­ce no haber vis­to la cara del vic­ti­ma­rio, igno­ra cómo entró a su domi­ci­lio y sin prue­ba algu­na que sus­ten­te lo que afir­ma; en con­se­cuen­cia, esta mujer de víc­ti­ma pasa a ser sos­pe­cho­sa, don­de un eje­cu­ti­vo de Are­va la des­cri­be como una per­so­na prác­ti­ca­men­te loca e ines­ta­ble. En 2017 la cor­te judi­cial de Ver­sa­lles la con­si­de­ra cul­pa­ble por haber men­ti­do, dic­tan­do una sen­ten­cia sus­pen­di­da. No obs­tan­te las humi­lla­cio­nes sufri­das en su con­di­ción de mujer, ella ape­la el vere­dic­to y en un segun­do jui­cio rea­li­za­do en 2018 es decla­ra­da inocente.

Curio­sa­men­te has­ta la fecha aún no se ha lle­ga­do a saber quién ha sido el autor del ata­que. Lo que si se ha deter­mi­na­do es que la pro­fe­cía de Kear­ney se ha cum­pli­do al haber que­da­do gran par­te del per­so­nal de Are­va sin empleo.

Ya no es nece­sa­rio remar­car que Hup­pert es una extra­or­di­na­ria actriz inter­na­cio­nal y due­ña de una increí­ble ver­sa­ti­li­dad como lo demues­tra aquí ani­man­do el absor­ben­te rol pro­ta­gó­ni­co de una infa­ti­ga­ble sin­di­ca­lis­ta luchan­do con un asfi­xian­te sis­te­ma; así Hup­pert deja de ser quien es para con­ver­tir­se en cuer­po y alma en Mau­reen Kear­ney. Sin embar­go, su memo­ra­ble inter­pre­ta­ción no hace som­bra a las inta­cha­bles com­po­si­cio­nes que Fois, Attal y Gade­bois logran en sus res­pec­ti­vos personajes.

Con un ágil rit­mo y un remar­ca­ble guión Salo­mé ilus­tra cómo el poder polí­ti­co pue­de influir en el cur­so de los acon­te­ci­mien­tos y cómo por el hecho de ser mujer esta sin­di­ca­lis­ta ha sido mano­sea­da y tra­ta­da vil­men­te. Sin duda algu­na hay mate­rial de sobra para refle­xio­nar y dis­cu­tir en este fas­ci­nan­te film. Jor­ge Gutman

Un Pro­lí­fi­co Acuer­do Comercial

AIR. Esta­dos Uni­dos, 2023. Un film de Ben Affleck. 111 minutos

Con los ante­ce­den­tes de haber rea­li­za­do varias nota­bles pelí­cu­las, como lo han sido entre otras Gone Baby Gone (2007), Argo ((2012) que ganó el Oscar al mejor film del año y Live By Night (2016), Ben Affleck retor­na como efi­cien­te rea­li­za­dor y a su vez como actor y pro­duc­tor en Air. Esta muy entre­te­ni­da come­dia dra­má­ti­ca; rela­ta la his­to­ria que vin­cu­ló con­trac­tual­men­te a Michael Jor­dan con la com­pa­ñía Nike dedi­ca­da al dise­ño, fabri­ca­ción y comer­cia­li­za­ción de equi­po deportivo.

Matt Damon

La acción se desa­rro­lla en 1984 cuan­do Nike ocu­pa el ter­cer ran­go en su acti­vi­dad comer­cial fren­te a las fuer­te­men­te com­pe­ti­do­ras Adi­das y Con­ver­se que lide­ran la indus­tria de zapa­ti­llas depor­ti­vas. Phil Knight (Affleck), el cofun­da­dor y direc­tor de Nike, atien­de las reco­men­da­cio­nes del res­pon­sa­ble de mar­ke­ting Rob Stras­ser (Jason Bate­man) sobre la nece­si­dad de vigo­ri­zar la divi­sión de cal­za­do de bás­quet para que la fir­ma pue­da com­pe­tir con mayor fuer­za en el mer­ca­do. En con­se­cuen­cia Knight enco­mien­da a Sonny Vac­ca­ro (Matt Damon), uno de sus emplea­dos y aman­te del bás­quet, para que se ocu­pe del asunto.

Al haber Vac­ca­ro com­pro­ba­do el impor­tan­te desem­pe­ño del joven bas­quet­bo­lis­ta Michael Jor­dan en un cam­peo­na­to uni­ver­si­ta­rio, su agu­do ins­tin­to le hace creer que el depor­tis­ta es la per­so­na ideal que per­mi­ti­rá pro­mo­ver el lan­za­mien­to de una nue­va línea de cal­za­do depor­ti­vo de la empre­sa y es así que es nece­sa­rio lograr su adhe­sión a la mis­ma. Sin embar­go, la idea de Sonny encuen­tra resis­ten­cia dado que Jor­dan no es muy cono­ci­do y por­que ade­más la difi­cul­to­sa situa­ción finan­cie­ra de la empre­sa dis­po­nien­do sola­men­te de 250 mil dóla­res para con­tra­tar a 3 depor­tis­tas, no le per­mi­te arries­gar esa suma en el bas­quet­bo­lis­ta. Sin embar­go, el per­se­ve­ran­te Sonny no se da por ven­ci­do, tra­tan­do en prin­ci­pio de con­tac­tar a David Falk (Chris Mes­si­na), el agen­te de Jor­dan, pero dado el tra­to poco agra­da­ble que tele­fó­ni­ca­men­te reci­be de él, adop­ta una drás­ti­ca deci­sión; así, via­ja a North Caro­li­na don­de Michael (Damian Young) resi­de con su fami­lia. En ese lugar, él des­plie­ga sus máxi­mos esfuer­zos para con­ven­cer a su noble madre Delo­ris (Vio­la Davis) para que per­sua­da a su hijo en aso­ciar­se a Nike; es pre­ci­sa­men­te esta mujer quien ejer­ce gran influen­cia en lo que con­cier­ne a la carre­ra de Michael y es por ello una per­so­na cla­ve para que pue­da lle­gar­se a una solu­ción favorable.

Aun­que el des­en­la­ce feliz de esta his­to­ria es bien cono­ci­do, con el con­tra­to lucra­ti­vo logra­do entre ambas par­tes median­te el mar­ke­ting del esti­lo úni­co de zapa­ti­llas de bás­quet­bol Air Jor­dan crea­do por el remar­ca­ble dise­ña­dor Peter Moo­re (Matthew Maher), eso no ate­núa en abso­lu­to el sus­pen­so man­te­ni­do a lo lar­go de su desarrollo.

Una vez más Affleck reafir­ma su con­di­ción de sóli­do narra­dor. Adop­tan­do un esti­lo clá­si­co y sin recu­rrir a enma­ra­ña­das com­pli­ca­cio­nes, el rea­li­za­dor impri­me un pecu­liar dina­mis­mo a lo que rela­ta per­mi­tien­do que el espec­ta­dor dis­fru­te ple­na­men­te con esta historia.

Otro de los méri­tos que valo­ri­zan al film es el del bien cons­trui­do guión de Alex Con­very logran­do una muy bue­na des­crip­ción del com­por­ta­mien­to de sus per­so­na­jes y agra­cia­do por la irre­pro­cha­ble com­po­si­ción de su cali­fi­ca­do elen­co. Damon des­te­lla como el empe­der­ni­do y tozu­do pro­ta­go­nis­ta capaz de lograr lo que se pro­po­ne a pesar de que en cier­tos momen­tos la duda lo asal­te. Davis mag­ní­fi­ca­men­te impri­me for­ta­le­za, com­pren­sión al per­so­na­je de una madre cora­je dis­pues­ta a defen­der los intere­ses de su hijo en la nego­cia­ción final del con­tra­to. Igual­men­te expre­san com­ple­ta auten­ti­ci­dad Bate­man y Chris Tuc­ker como los cole­gas de Vac­ca­ro, así como Mes­si­na y Affleck en roles de apoyo.

En suma, resul­ta suma­men­te pla­cen­te­ro asis­tir a esta idí­li­ca fábu­la de la vida real en don­de en este caso el sue­ño ame­ri­cano se mate­ria­li­za a tra­vés de uno de los más pro­lí­fi­cos acuer­dos comer­cia­les regis­tra­dos en la his­to­ria del depor­te. Jor­ge Gutman

La Gran Sen­sa­ción en Cata­ra­tas del Niágara

Cró­ni­ca de José Ridoutt Polar

Las Cata­ra­tas del Niá­ga­ra son un des­tino imper­di­ble para explo­ra­do­res de todo el mun­do, des­de recién casa­dos quie­nes bus­can pasar allí su luna de miel has­ta tam­bién para los más osados.

El tun­nel. (Foto: Nia­ga­ra Parks y Sil­via Vale­ra Cardenas)

Cer­ca de 2,8 mil millo­nes de litros de agua caen cada segun­do, por lo cual, no es una sor­pre­sa que apro­xi­ma­da­men­te 8 millo­nes de visi­tan­tes, pro­ve­nien­tes del mun­do ente­ro lle­guen cada año.

Y aho­ra, se suma un nue­vo atrac­ti­vo en las Cata­ra­tas del Niá­ga­ra: un enor­me túnel ente­rra­do en las pro­fun­di­das de la cas­ca­da que pue­de ser visi­ta­do por los turistas.

Pla­ta­for­ma. (Foto: Nia­ga­ra Parks y Sil­via Vale­ra Cardenas)

Las rocas deba­jo de la gigan­tes­ca cas­ca­da tri­ple que se extiendn a ambos lados de la fron­te­ra entre el esta­do de Nue­va York en los Esta­dos Uni­dos y la pro­vin­cia cana­dien­se de Onta­rio están lle­nas de cáma­ras exca­va­das para apro­ve­char las pode­ro­sas fuer­zas de la natu­ra­le­za que rugen en lo alto. Y aho­ra, se abrió al públi­co un túnel de 670 metros cons­trui­do hace más de un siglo en el lado cana­dien­se, don­de había una cen­tral hidro­eléc­tri­ca, que estu­vo en fun­cio­na­mien­to des­de 1905 has­ta 2006, des­vian­do las aguas del río Niá­ga­ra para hacer fun­cio­nar los generadores.

Duran­te un siglo, la cen­tral eléc­tri­ca de Nia­ga­ra Parks pro­du­jo elec­tri­ci­dad; pos­te­rior­men­te, duran­te una déca­da el edi­fi­cio que­dó aban­do­na­do, tris­te y des­cui­da­do. Actial­men­te, el monu­men­tal edi­fi­cio de pie­dra de las Cata­ra­tas del Niá­ga­ra ha sido rein­ven­ta­do y res­tau­ra­do como museo para con­tar la his­to­ria de cómo ayu­dó a impul­sar a Onta­rio. La esta­ción, inau­gu­ra­da en 1905, fue la pri­me­ra de corrien­te alter­na en Cana­dá y pro­du­jo ener­gía has­ta que se cerró en 2006. Nia­ga­ra Parks, la comi­sión del gobierno de Onta­rio que man­tie­ne la cos­ta cana­dien­se del río Niá­ga­ra, adqui­rió la pro­pie­dad en 2009.

Cen­tral Eléc­tri­ca. (Foto: Nia­ga­ra Parks y Sil­via Vale­ra Cardenas)

Arqui­tec­tos e inge­nie­ros refle­xio­na­ron sobre cómo una estruc­tu­ra tan mag­ní­fi­ca de la era indus­trial podría reuti­li­zar­se y rein­te­grar­se como una atrac­ción en Nia­ga­ra, el des­tino turís­ti­co más popu­lar de Canadá.

Dado que par­te de la misión de la comi­sión es pre­ser­var y con­ser­var los acti­vos exis­ten­tes jun­to a las cata­ra­tas, inclu­yó la reha­bi­li­ta­ción de la enor­me esta­ción en su plan estra­té­gi­co gene­ral de 10 años en 2018. Se per­sua­dió al gobierno pro­vin­cial para que apor­ta­ra un prés­ta­mo para ini­ciar la res­tau­ra­ción. Con­ver­tir una cen­tral eléc­tri­ca del tama­ño de un mons­truo en un edi­fi­cio comer­cial para el turis­mo es una tarea com­pli­ca­da, afir­ma Mar­ce­lo Gruos­so, direc­tor senior de inge­nie­ría, esta­cio­na­mien­to y trans­por­te de Nia­ga­ra Parks. El edi­fi­cio pudo haber esta­do en deca­den­cia, pero sus hue­sos eran de pie­dra cali­za y gra­ni­to sóli­dos, con acce­so­rios de latón y cobre. Fue dise­ña­do para ins­pi­rar asom­bro y con­fian­za públi­ca en la elec­tri­ci­dad, que, en 1905, toda­vía era una nue­va tecnología.

No esta­mos acos­tum­bra­dos al alcan­ce y la esca­la de estos edi­fi­cios”, dice Gruos­so. “Cada vez que tocas algo, tie­nes que abor­dar otro pro­ble­ma, y todo se tuvo que hacer 11 veces”. Hubo que hacer las cosas tan­tas veces por­que la cen­tral tenía 11 gene­ra­do­res, cada uno de los cua­les pro­du­cía 10.000 caba­llos de fuer­za cuan­do esta­ban en fun­cio­na­mien­to, y en con­jun­to apro­ve­cha­ban la fuer­za de 140.000 litros de agua por segun­do des­via­dos del río Niá­ga­ra. Las par­tes supe­rio­res de los gene­ra­do­res, que pare­cen pas­te­les de cum­plea­ños gigan­tes de metal azul, están ali­nea­das en un pasi­llo de 600 pies de lar­go. Si bien los gene­ra­do­res ya no fun­cio­nan, uno de los tra­ba­jos con­sis­tió en dar­les bri­llo y res­tau­rar su apa­rien­cia, ase­gu­rán­do­se de que todo el sitio fue­se segu­ro para los visitantes.

La cata­ra­ta Hor­seshoe. (Foto: Nia­ga­ra Parks y Sil­via Vale­ra Cardenas)

El túnel, de casi ocho metros de alto y seis de ancho, es tam­bién una atrac­ción his­tó­ri­ca úni­ca y está inclui­do en el pre­cio de la entra­da a la central.

Cer­ca del final del túnel, un estruen­do comien­za a lle­nar el aire. La luz natu­ral entra a rau­da­les cuan­do el camino con­du­ce a un mira­dor de 20 metros a nivel del río que está casi en la base de las cata­ra­tas Hor­seshoe. Aquí es don­de el agua del túnel se vier­te en el río. Es el mejor lugar para ver las cataratas.

La pla­ta­for­ma tam­bién ofre­ce a los visi­tan­tes un mira­dor para obser­var los bar­cos turís­ti­cos, lle­nos de pasa­je­ros con impermea­bles, que se balan­cean como cor­chos al pie de las cataratas.

Para com­ple­tar la expe­rien­cia de la cen­tral eléc­tri­ca, hay un espec­tácu­lo noc­turno titu­la­do “Currents: Nia­ga­ra’s Power Trans­for­med”. La expe­rien­cia de luz y soni­do des­cri­be la his­to­ria de la cen­tral eléc­tri­ca e inclu­ye pro­yec­cio­nes en 3D de agua en movi­mien­to, tur­bi­nas y chis­pas de electricidad.

La visi­ta a la cen­tral eléc­tri­ca y al túnel dura unas dos horas, pero para asis­tir al espec­tácu­lo noc­turno se reco­mien­da per­noc­tar. El alo­ja­mien­to va des­de los hote­les con vis­tas a las cata­ra­tas de mayor cate­go­ría, como el Hil­ton, has­ta los esta­ble­ci­mien­tos más eco­nó­mi­cos, como el Days Inn.

Un via­je a las cata­ra­tas del Niá­ga­ra es ener­gi­zan­te en muchos sen­ti­dos. Es un lugar de belle­za natu­ral, pero tam­bién pue­de hacer­nos refle­xio­nar sobre las fuer­zas natu­ra­les que siguen dan­do for­ma a nues­tras vidas modernas.

Céle­bre Ópe­ra de Richard Strauss

DER ROSEN­KA­VA­LIER

Direc­ta­men­te des­de el MET lle­ga­rá a los tea­tros cana­dien­ses la ópe­ra Der Rosen­ka­va­lier (El Caba­lle­ro de la Rosa).

Esta crea­ción líri­ca en tres actos de Richard Strauss y libre­to en ale­mán de Hugo von Hof­mannsthal fue estre­na­da en enero de 1911 en Dres­de y pron­ta­men­te logró reper­cu­sión inter­na­cio­nal; en la actua­li­dad sigue sien­do una de las ópe­ras más repre­sen­ta­das del reper­to­rio líri­co y entre las com­pues­tas por Strauss ocu­pa el segun­do lugar des­pués de Salo­mé.

(Samantha Han­key, Lise David­sen y Erin Mor­ley. (Foto: Ken Howard, Met Opera)

Robert Car­sen tuvo a su car­go la direc­ción escé­ni­ca de esta pro­duc­ción don­de en lugar de ambien­tar­la en la Vie­na impe­rial, ha deci­do actua­li­zar­la; así ubi­ca la acción en 1911, en los últi­mos años de la dinas­tía de los Habs­bur­go de Aus­tria cuan­do el orden aris­to­crá­ti­co que per­du­ró duran­te varios siglos esta­ba desin­te­grán­do­se fren­te a los horro­res de la Pri­me­ra Gue­rra Mundial.

Típi­ca­men­te, esta ópe­ra es una deli­cio­sa come­dia de enre­dos, don­de Mars­cha­llin, una her­mo­sa mujer casa­da de edad madu­ra man­tie­ne amo­res con Octa­vian, un apues­to joven de 17años. Cuan­do el mucha­cho lle­ga a ena­mo­rar­se de Sophie, la joven y bella hija de Fani­nal, la situa­ción se com­pli­ca por­que el barón de Ochs desea casar­se con ella; de allí en más, las situa­cio­nes se van enre­dan­do risue­ña­men­te has­ta arri­bar a un final feliz.

La des­ta­ca­da soprano Lise David­sen encar­na Mars­cha­llin, en tan­to que la mez­zo-soprano Samantha Han­key encar­na a su aman­te Octa­vian. Des­pués de su repre­sen­ta­ción de 2017 vuel­ven a actuar la soprano Erin Mor­ley en el rol de Sophie y el bajo Günther Groiss­böck ani­man­do al barón de Ochs. Asi­mis­mo par­ti­ci­pan René Bar­be­ra en el papel de un tenor ita­liano y el barí­tono Brian Mulli­gan como Fani­nal, el padre de Sophie. El repar­to se com­ple­ta con los can­tan­tes Tho­mas Ebens­teinKatha­ri­ne Goeld­ner, Ale­xan­dra LoBian­coScott Con­ner y Tony Ste­ven­son.

La direc­ción musi­cal está a car­go del maes­tro Simo­ne Young, la esce­no­gra­fía es de Paul Stein­berg, el dise­ño de ilu­mi­na­ción está a car­go de Robert Car­sen y Peter Van Praetla en tan­to que el ves­tua­rio es de Bri­git­te Reif­fens­tuel y la coreo­gra­fía de Phi­lip­pe Giraudeau.

La ópe­ra será trans­mi­ti­da en direc­to y alta defi­ni­ción en ale­mán con sub­tí­tu­los en inglés el 15 de abril de 2023 en selec­tas salas de Cine­plex y nue­va­men­te difun­di­da ‑no en direc­to- el 6 y 8 de mayo de 2023.

Un Cruel Monarca

RICHARD III

Repre­sen­ta­da en el tea­tro Tom Pat­ter­son en oca­sión del Fes­ti­val de Strat­ford de 2022, en oca­sión de haber sido fil­ma­da en su fun­ción inau­gu­ral por Barry Avrich, se verá en las salas de Cine­plex Richard III, una de las obras más impor­tan­tes de la lite­ra­tu­ra ingle­sa que Sha­kes­pea­re escri­bió alre­de­dor de 1592.

Una esce­na de la obra

Esta pie­za his­tó­ri­ca ha sido adap­ta­da y diri­gi­da por Anto­ni Cimo­lino y se cen­tra en la per­so­na­li­dad de un cruel monar­ca como lo fue Richard III.

Tenien­do como esce­na­rio de fon­do una Ingla­te­rra polí­ti­ca­men­te con­vul­sio­na­da, el maquia­vé­li­co Duque de Glou­ces­ter apro­ve­cha la opor­tu­ni­dad de apo­de­rar­se del trono des­pués de la muer­te de su her­mano, el rey Edward; para ello ha recu­rri­do a manio­bras mani­pu­la­ti­vas y a par­tir de ser coro­na­do rey como Richard III, no tie­ne escrú­pu­lo alguno en orde­nar la muer­te de quien­quie­ra que le cree obs­tácu­los en su camino. Su rei­na­do de esca­sos dos años con­clu­ye con su muer­te en la bata­lla de Bos­worth y el adve­ni­mien­to de los Tudor. Sha­kes­pea­re uti­li­za la figu­ra de este des­agra­da­ble per­so­na­je para ana­li­zar la ambi­ción del poder polí­ti­co en el con­torno de una socie­dad conflictiva.

Colm Feo­re

Esta tra­ge­dia sha­kes­pe­ria­na con­tó con la par­ti­ci­pa­ción del remar­ca­ble actor Colm Feo­re dan­do vida al maligno sobe­rano. Entre otros artis­tas del nume­ro­so elen­co par­ti­ci­pan Michael Bla­ke, Ben Carl­son, David Collins, Jes­si­ca B. Hill, Dia­na LeBlanc, Sea­na McKen­na, Lucy Pea­cock, André Sills y Emi­lio Vie­ra.  La esce­no­gra­fía es de Fran­ces­ca Callow, en tan­to que Michael Wal­ton es res­pon­sa­ble de la iluminación.

La obra será difun­di­da a par­tir del 16 de abril de 2023. Para infor­ma­ción adi­cio­nal sobre los cines de Cine­plex que habrán de exhi­bir­la, así como los hora­rios loca­les, pre­sio­ne aquí