Pro­cu­ran­do la Identificación

UNI­DEN­TI­FIED. Ara­bia Sau­di­ta, 2025. Un film de Hai­faa Al Man­sour. 100 minutos.

No es nada fre­cuen­te apre­ciar fil­mes de Ara­bia Sau­di­ta, aun­que eso no resul­ta extra­ño tenien­do en cuen­ta que recién en 2012 la direc­to­ra sau­di­ta Hai­faa Al Man­sour rodó Wadj­da que ha sido la pri­me­ra pelí­cu­la efec­tua­da en el país y que obtu­vo una muy bue­na recep­ción por par­te de la crí­ti­ca espe­cia­li­za­da. Des­pués de haber rea­li­za­do Mary She­lley (2017) y The Per­fect Can­di­da­te (2019), la cineas­ta retor­na con Uni­den­ti­fied, un thri­ller con­tem­po­rá­neo que trans­cu­rre en Riad.

Mila Alzah­ra­ni

El guión de Al Man­sour escri­to con Brad Nie­mann exhi­be en su comien­zo el cuer­po sin vida de una ado­les­cen­te en una región desér­ti­ca de Ara­bia Sau­di­ta. Como se tra­ta de una mujer, Majid (Sha­fi Alharthi), el jefe poli­cial encar­ga­do de la inves­ti­ga­ción, enco­mien­da a Nawal (Mila Alzah­ra­ni) que se diri­ja al lugar don­de se encuen­tra la víc­ti­ma. Nawal es una emplea­da del recin­to poli­cial ubi­ca­do en el nor­te de Riad que efec­túa tareas admi­nis­tra­ti­vas; no obs­tan­te al con­tem­plar a la víc­ti­ma y a efec­tos de que la mis­ma no sea sepul­ta­da en una tum­ba anó­ni­ma dado que nadie ha recla­ma­do su cuer­po, deci­de inves­ti­gar por su cuen­ta. Sien­do ella una mujer divor­cia­da y aca­rrean­do la pena de haber per­di­do a su bebi­ta, el ase­si­na­to de la joven la impre­sio­na sobre­ma­ne­ra; estan­do aten­ta a la infor­ma­ción de un pod­cast sobre los crí­me­nes no resuel­tos alre­de­dor del mun­do, ella sin haber sido entre­na­da como detec­ti­ve se empe­ña en con­se­guir la iden­ti­fi­ca­ción de la víc­ti­ma como asi­mis­mo de quién cau­só su muerte.

La tena­ci­dad y deter­mi­na­ción empren­di­da por Nawal la lle­va en prin­ci­pio a tra­tar de obte­ner datos de la escue­la de ense­ñan­za media don­de la joven pudo efec­tuar sus estu­dios y aun­que no logra mayor infor­ma­ción por par­te de la auto­ri­dad esco­lar, a tra­vés de una de las alum­nas obtie­ne los datos de la joven ase­si­na­da: es así que lle­ga a saber que la víc­ti­ma lla­ma­da Amal per­te­ne­ció a una fami­lia de exce­len­te posi­ción eco­nó­mi­ca y que pre­via­men­te a con­traer enla­ce en un matri­mo­nio con­cer­ta­do tuvo un encuen­tro con un mis­te­rio­so hom­bre. El asun­to adquie­re ten­sión en el momen­to en que Nawal lle­ga a con­tac­tar a la madre de Amal (Fat­ma Alsha­reef) quien rehú­sa man­te­ner el due­lo por su hija muer­ta por­que apa­ren­te­men­te pro­vo­có humi­lla­ción a su familia.

Pro­si­guien­do con su tarea y a pesar de que su supe­rior tra­ta de disua­dir­la en rea­li­zar una labor que for­mal­men­te no le corres­pon­de, Nawal con­si­gue lograr su adhe­sión al pro­veer­le impor­tan­tes pis­tas para el desa­rro­llo de la investigación.

Envuel­to en un cli­ma que adquie­re sus­pen­so a medi­da que avan­za el rela­to su des­en­la­ce adop­ta una vuel­ta de giro ines­pe­ra­do que en vez de enri­que­cer temá­ti­ca­men­te la his­to­ria pro­pues­ta, crea en el espec­ta­dor una sen­sa­ción de des­con­cier­to al obli­gar­lo a replan­tear lo que ha vis­to anteriormente.

De todos modos lo tras­cen­den­te de este thri­ller radi­ca en expo­ner la con­di­ción feme­ni­na en una socie­dad que con­fi­na a la mujer a roles secun­da­rios; es pre­ci­sa­men­te lo que expe­ri­men­ta Nawal vivien­do en un sis­te­ma patriar­cal que rehú­sa silen­ciar ver­da­des rele­van­tes que ata­ñen a su sexo. En tal sen­ti­do, que­da cla­ro que cuan­do se pro­du­ce la des­apa­ri­ción de muje­res o bien casos de femi­ni­ci­dio, la cul­tu­ra sau­di­ta no adju­di­ca la impor­tan­cia debida.

Más allá de la obje­ción refe­ri­da a la ambi­gua con­clu­sión pro­vis­ta por el guión, la cineas­ta logra un film entre­te­ni­do en don­de se des­ta­ca la exce­len­te actua­ción pro­ta­gó­ni­ca de Mila Alzah­ra­ni. Jor­ge Gutman