MA MÈRE, DIEU ET SYLVIE VARTAN.. Francia-Canadá, 2025. Un film escrito y dirigido por Ken Scott. 102 minutos.
Bien conocido como guionista del recordado film La Grande Séduction (2003) y esmerado director de exitosos títulos como lo ha sido entre otros Starbuck (2011), Ken Scott ofrece en Ma Mère, Dieu et Sylvie Vartan una esmerada comedia dramática basada en el homónimo libro autobiográfico de Roland Perez, publicado en 2021.

Leila Bekhti en MA MÈRE, DIEU ET SYLVIE VARTAN
El relato comienza con un recuento de Perez al momento de escribir su obra relatando las vicisitudes atravesadas a partir de su nacimiento en Francia en 1963. En la primera secuencia se ve a Esther (Leila Bekhti), una mujer judía de origen marroquí viviendo en un suburbio de París con su esposo Maklouf Perez (Lionel Dray) y sus 5 hijos. Cuando ya grávida aguarda la llegada de su sexto retoño, al parir se le anuncia que el bebé padece de un pie zambo; esta es una anomalía congénita en la que el pie en vez de orientarse hacia delante como es normal, se orienta hacia abajo y gira hacia dentro. Cuando Esther se entera que la afección de su hijo es incurable y no podrá marchar jamás, ella le promete que su problema será solucionado.
Con una firme determinación y todo el poder que está a su alcance esta mujer recurre a diversos facultativos aunque siempre obteniendo la misma opinión negativa; es así que la familia evidencia cómo el niño a medida que va creciendo únicamente puede movilizarse arrastrando su cuerpo por el suelo o bien siendo alzado por su madre. Habiendo superado los obstáculos de una asistenta social (Jeanne Balibar), el milagro se produce cuando Esther ubica a una terapeuta que utilizando un procedimiento especial por el cual Roland después de haber permanecido en cama por 18 meses finalmente consigue caminar; durante ese lapso en el que se encuentra inmovilizado el chico se solaza escuchando las cancines de su admirable cantante francesa Sylvie Vartan.
Esta primera parte del film explorando la infancia de Roland es profundamente conmovedora al ver cómo Esther siendo capaz de mover montañas y hasta involucrando a Dios para que la ayude va librando un tenaz combate contra la adversidad a fin de lograr la recuperación de su hijito a quien siempre se opuso a que lo consideren discapacitado.
En el resto del metraje se aprecia cómo con el paso de los años el adulto Roland (Jonathan Cohen) es ahora un talentoso abogado y renombrado periodista de radio y televisión, habiendo establecido una familia feliz con su esposa (Josephine Japy) y 3 hijos. Su relación con su madre sigue siendo estrecha, aún cuando ella interiormente cree continuar manteniendo el rol de protectora; es así que sin quererlo se vuelve demasiado posesiva a la vez que invasiva en los asuntos manejados por su hijo. De todos modos, eso no invalida el profundo amor que Roland siente hacia su progenitora no olvidando que gracias a ella él llegó a ser lo que es a la hora actual.
Con gran sensibilidad Scott entrega una vibrante crónica familiar dentro del marco de un sólido relato íntimo a la vez que personal. Además de su buena puesta escénica, Scott encontró en Bekhti a la intérprete ideal para caracterizar a Esther dado que ella deslumbra infundiendo el ardor, vehemencia y pasión de una aguerrida madre coraje. A su lado, Cohen se destaca transmitiendo calidez en su personaje, así como Vartan en un rol especial personificando a sí misma se luce como la musa inspiradora de Roland y deleitando con sus canciones. Jorge Gutman