El Auge de las Telenovelas

MIS­TE­RIO. Méxi­co, 1980. Un film de Mar­ce­la Fer­nán­dez Vio­lan­te. 83 minutos

Den­tro del mar­co del Fes­ti­val Fan­ta­sía que tie­ne lugar en Mon­treal, está pro­gra­ma­do el film Mis­te­rio, que habien­do sido pro­du­ci­do en Méxi­co en 1980, ha sido res­tau­ra­do en 4K emplean­do los nega­ti­vos ori­gi­na­les que fue­ron con­ser­va­dos por el Ins­ti­tu­to Mexi­cano de Cine­ma­to­gra­fía. La pelí­cu­la diri­gi­da y escri­ta por Mar­ce­la Fer­nán­dez Vio­lan­te está basa­da en la nove­la Estu­dio Q de Vicen­te Leñe­ro quien igual­men­te coes­cri­bió la adaptación.

Esta atrac­ti­va come­dia des­pier­ta en la actua­li­dad un dejo nos­tál­gi­co dado que la temá­ti­ca abor­da­da en las tele­no­ve­las cons­ti­tu­ye­ron en su épo­ca un moti­vo de gran atrac­ción de la audien­cia televidente.

Juan Ferra­ra y Hele­na Rojo

La acción trans­cu­rre pre­ci­sa­men­te en el Estu­dio Q en don­de está pla­nea­do el roda­je de una tele­no­ve­la; allí el direc­tor (Víc­tor Jun­co) soli­ci­ta al popu­lar actor Alex (Juan Ferra­ra) para que pro­ta­go­ni­ce la mis­ma, a pesar de que él había pla­nea­do un via­je de vaca­cio­nes con su espo­sa Sil­via (Hele­na Rojo); cuan­do lle­ga­do a su hogar le comu­ni­ca a ella su deci­sión de pos­po­ner ese via­je para cuan­do fina­li­ce la fil­ma­ción, Sil­via que­da frus­tra­da y obvia­men­te eno­ja­da a tal pun­to que le dice que ya no lo quie­re más. En ese ins­tan­te se obser­va a Alex quien se sor­pren­de al ver que no está en su casa sino que lo vivi­do has­ta el pre­sen­te inte­gra la tele­no­ve­la que se está fil­man­do de acuer­do al libre­to pre­pa­ra­do por la guio­nis­ta Gladys (Bea­triz She­ri­dan). De allí en más ese hecho des­pier­ta la intri­ga del espec­ta­dor al no poder dis­cer­nir entre lo que acon­te­ce con los per­so­na­jes del film de Fer­nán­dez Volan­te y la his­to­ria que está sien­do roda­da por el direc­tor de la tele­no­ve­la. Curio­sa­men­te, esa difi­cul­tad de sepa­rar lo real de lo fic­cio­nal embar­ga asi­mis­mo a Alex quien con­si­de­ra que su vida está sien­do con­tro­la­da por un rea­li­za­dor auto­ri­ta­rio y una ines­cru­pu­lo­sa tele­vi­sión por lo que que­da des­pro­vis­to de su iden­ti­dad para ser una mario­ne­ta den­tro de un mun­do de simu­la­da reali­dad. En tal sen­ti­do es en la impre­vi­si­ble y bien logra­da secuen­cia final en la que Alex adquie­re viven­cia propia.

Como una muy acer­ta­da pre­de­ce­so­ra de lo que en 1998 Peter Weir brin­da­ra en la remar­ca­ble come­dia ame­ri­ca­na The Tru­man Show, Mis­te­rio cons­ti­tu­yó en su épo­ca una inno­va­do­ra expre­sión cine­ma­to­grá­fi­ca logran­do que en la actua­li­dad man­ten­ga su radian­te fres­cu­ra. Jor­ge Gutman