L’INTÉRĖT D’ADAM / ADAM’S SAKE. Bélgica-Francia, 2025. Un film escrito y dirigido por Laura Wandel. 78 minutos
Hace cuatro años la realizadora Laura Wandel causó muy buena impresión con su ópera prima Un Monde, un excelente drama enfocando al universo escolar en donde niños indefensos son objeto de abusos emocionales y/o físicos. Con su segunda incursión en L’intérêt d’Adam nuevamente refleja su profunda sensibilidad considerando una conmovedora historia inspirada en un caso real.
El relato transcurre en un no especificado hospital público de Bélgica, en donde se desempeña la enfermera Lucy (Léa Drucker) que lidera el departamento pediátrico. Ahí se halla hospitalizado por orden judicial el niño Adam (Jules Delsart) de 4 años de edad por tener un brazo fracturado que los médicos atribuyen a un problema de mal nutrición. Rebecca (Anamaria Vartolomei) es la madre monoparental de Adam quien tiene el permiso de permanecer en el nosocomio ya que el pequeño solo acepta ser alimentado si su madre se halla a su lado.

Anamaria Vartolomei, Jules Delsart y Léa Drucker
A Rebecca le es permitido de estar con su hijito durante un corto período de tiempo, a lo que ella se resiste a tal decisión dado que quiere permanecer permanentemente con él; ese hecho le crea conflictos con el doctor del nosocomio (Laurent Capelluto) y una rígida trabajadora social (Claire Bodson), en donde a todo ello la abnegada Lucy trata de apaciguar la situación en su propósito de ayudar a la madre. Cuando Rebecca intenta huir del hospital llevando consigo al niño, la situación alcanza un nivel de alto dramatismo.
Wandel consigue que la historia adquiera completa autenticidad en la medida que su remarcable delineado guión cobra relevancia por la excepcional labor de sus dos protagonistas. La audiencia observa a Drucker olvidando que está actuando para tener la completa convicción de que se contempla a una real devota enfermera transitando permanentemente por los pasillos del hospital y tratando de granjearse la confianza de Rebecca al empatizar con el problema que la asiste con respecto a su hijo; no menos importante es el desempeño de Vartolomei adoptando la personalidad de una mujer emocionalmente inestable que desesperadamente no quiere perder la custodia de su hijo. Mención especial merece Delsart quien tenía 6 años y medio cuando se realizó el rodaje del film y que resulta admirable en su intensa y conmovedora caracterización del niño que adora a su madre y quiere estar todo el tiempo junto a ella.
La magnífica puesta escénica de Wandel ambientada prácticamente dentro del hospital permite que este desgarrador drama no exento de connotación moral adquiera amplia resonancia. A su vez, sin entrar a juzgar a sus personajes, la cineasta ilustra el accionar de los servicios sociales y del inflexible sistema judicial que tratando de resguardar el bienestar del niño, deja abierta la pregunta si realmente atiende a su verdadero interés ‑tal como anticipa el título del film- teniendo en cuenta el entrañable amor que lo liga a su progenitora.
Si bien frecuentemente se asocia la cinematografía belga con las meritorias obras de los célebres hermanos Jean-Pierre y Luc Dardenne, es necesario reconocer que la compatriota belga imprimiendo un similar estilo humanista ratifica en L’intérêt d’Adam su condición de remarcable cineasta. Jorge Gutman