LE CHOIX DU PIANIST. Francia, 2024. Un film escrito y dirigido por Jacques Otmezuine. 106 minutos.
Teniendo como telón de fondo la Segunda Guerra, el director Jacques Otmezuine considera un drama histórico en donde la música adquiere un rol importante.
La historia comienza en Francia una década previa al inicio de la Segunda Guerra Mundial en donde el niño François Touraine (Ernest Carpentier) perteneciente a una familia de excelente situación económica siente un gran entusiasmo por el piano. Su madre (Laurence Côté) ha contratado a Rachel (Pia Lagrange) para que suministre lecciones de piano a su hija Thérėse (Marie Torreton) y a François; desde un principio Rachel nota el fervor y entusiasmo del chico pero su padre (Philippe Torreton) se opone a sus aspiraciones artísticas ya que en su opinión estudiar piano no le brindará un futuro seguro; con todo, a escondidas de su padre y con el apoyo de su madre, el chico continúa sus estudios pianísticos con Rachel.

Oscar Lesage
Años después, en plena década del 30, vemos al adulto François (Oscar Lesage) convertido en un brillante pianista que demuestra su talento en los conciertos en que participa como solista. El músico siempre se encuentra acompañado por su mentora Rachel, con quien comienza a establecer un lazo sentimental nutrido de auténtico amor. Ya en ese período comienzan a sentirse los ecos de la Alemania de Hitler donde los judíos son marginados de cualquier actividad económica y profesional; eso todavía no afecta a Rachel proveniente de una familia judía. La situación adquiere un giro dramático cuando comenzada la guerra, Francia se somete a Alemania siendo los judíos arrestados y enviados a los campos de concentración, donde a Rachel le aguarda similar destino.
Dada esta situación François se ve forzado a tocar en Alemania creyendo que así llegará a salvar a la mujer amada. De algún modo, su actitud podría ser caracterizada de ambigüedad moral al colaborar artísticamente con el enemigo; con todo, en la visión del realizador el comportamiento del pianista demuestra su resiliencia enfrentando situaciones desesperantes.
La última parte de esta historia se desarrolla después de la guerra donde el traumatizado músico debido a la irreparable pérdida de su gran amor, llega a encontrar aliciente en Annette (Zoé Adjani), la mujer que habrá de resucitarlo para que él pueda recuperar su dignidad y reanudar su remarcable carrera musical.
El film adquiere vitalidad merced al sólido elenco que lo integra. Lesage magníficamente habita el personaje del individuo apasionado por la música, sumido en la tragedia por la pérdida de Rachel, como asimismo cargado de culpa por la decisión efectuada de haber actuado como músico en Alemania. Por su parte Lagrange convincentemente transmite la emoción que le embarga frente al logro profesional de su remarcable alumno así como el amor que siente por él; no menos importante es la caracterización de Adjani permitiendo que su personaje destile tenacidad y considerable dosis de humanidad a fin de revivir al angustiado François.
Con una ajustada puesta escénica, el realizador obtiene una película enriquecedora exponiendo acertadamente cómo el arte musical puede conformar un poderoso elemento de resistencia frente a la atrocidad del régimen nazi.
Finalmente, además del conflicto moral subyacente, la música perteneciente al compositor Dimitri Naiditch que está estrechamente asociada al contenido del relato, es otro de los valores de este emotivo film, gratificando al espectador con extractos de las obras de Chopin, Liszt y Brahms ejecutadas por el personaje protagónico.
Jorge Gutman