Fil­mes Eva­lua­dos en el TIFF (1)

Cró­ni­ca de Jor­ge Gutman

All We Ima­gi­ne As Light (India-Fran­cia-Paí­ses Bajos-Luxem­bur­go). Spe­cial Presentation

Des­pués de haber impre­sio­na­do con su muy buen docu­men­tal A Night of Kno­wing Nothing (2021), la rea­li­za­do­ra Payal Kapa­dia efec­túa su debut con el lar­go­me­tra­je de fic­ción median­te un mag­ní­fi­co retra­to de tres muje­res indias de dife­ren­tes gene­ra­cio­nes vivien­do en la mul­ti­tu­di­na­ria ciu­dad de Mumbay.

En un enfo­que deci­di­da­men­te femi­nis­ta el guión de Kapa­dia pre­sen­ta a Prabha (Kani Kus­ru­ti) quien des­de hace tiem­po tra­ba­ja en un hos­pi­tal de Mum­bay espe­cia­li­zán­do­se en la salud de la mujer; aun­que casa­da median­te un matri­mo­nio arre­gla­do, su mari­do se encuen­tra tra­ba­jan­do en Ale­ma­nia y por lo tan­to esa ausen­cia de hace más de un año sin tener noti­cias de él se hace sen­tir. El piso en que habi­ta lo com­par­te con Anu (Div­ya Prabha), una cole­ga más joven del mis­mo hos­pi­tal quien está secre­ta­men­te ena­mo­ra­da de Shiaz (Hridhu Haroon), un joven de ori­gen musul­mán y en con­se­cuen­cia infrin­gien­do la nor­ma vigen­te de no man­te­ner rela­cio­nes entre hin­dúes y musul­ma­nes. Pron­ta­men­te se une a ellas Pavarty (Chha­ya Kadam), de mayor edad y coci­ne­ra del noso­co­mio, que habien­do enviu­da­do ha sido expul­sa­da de su casa por no tener la docu­men­ta­ción per­ti­nen­te que prue­be su posesión.

La gran vir­tud del film resi­de en la suti­le­za que emplea Kapa­dia para refle­jar la her­man­dad que se gene­ra entre estas tres muje­res tan­to a tra­vés de los diá­lo­gos man­te­ni­dos como asi­mis­mo median­te sus silen­cios. Todo ello trans­cu­rre en el mar­co de la moder­na India, muy bien cap­ta­do por la cáma­ra de Rana­bir Das que en cier­tos momen­tos con­fie­re al film el tono de un documental.

La direc­to­ra ilus­tra cómo pue­de resul­tar difí­cil para que una mujer pue­da ser due­ña de su pro­pia vida debi­do a que aún rigen ana­cró­ni­cas tra­di­cio­nes. En tal sen­ti­do se obser­va a la abne­ga­da Prabha eva­dir los avan­ces de un bien inten­cio­na­do médi­co del noso­co­mio (Azees Nedu­man­gad), a pesar de que su mari­do no tie­ne con­tac­tos con ella; asi­mis­mo es el caso de Anu que es cons­cien­te que sus padres jamás apro­ba­rían que una su vida a Shiaz debi­do a cier­tos ana­cro­nis­mos resal­ta­dos por las ten­sio­nes reli­gio­sas; no menos sig­ni­fi­ca­ti­vo es el hecho de que una mujer viu­da no pue­da poseer los docu­men­tos per­ti­nen­tes a la pro­pie­dad en que resi­de como en el caso de Pavarty.

Kapa­dia ideal­men­te ha con­vo­ca­do a tres mag­ní­fi­cas actri­ces quie­nes con su inter­pre­ta­ción brin­dan vita­li­dad a esta lúci­da obra femi­nis­ta. Por sus indis­cu­ti­bles méri­tos, el film mere­ci­da­men­te obtu­vo el Gran Pre­mio del Jura­do en el fes­ti­val de Cannes.

L’histoire de Sou­ley­ma­ne (Fran­cia). Centrepiece

L’HISTOIRE DE SOULEYMANE

La dura expe­rien­cia vivi­da por refu­gia­dos afri­ca­nos que lle­gan a Euro­pa en pro­cu­ra de un por­ve­nir más aus­pi­cio­so es lo que se apre­cia en este vibran­te dra­ma humano del rea­li­za­dor Boris Lojkine.

El pro­ta­go­nis­ta es Sou­ley­ma­ne (Abou San­ga­re), un esfor­za­do y deci­di­do joven de 23 años oriun­do de Gui­nea quien indo­cu­men­ta­do pro­cu­ra obte­ner asi­lo en Fran­cia, aguar­dan­do a que den­tro de pocos días la auto­ri­dad per­ti­nen­te adop­te una deci­sión al res­pec­to. En tan­to, dado que legal­men­te no pue­de tra­ba­ja­ro, se gana el sus­ten­to ope­ran­do ilí­ci­ta­men­te como sub­con­tra­ta­do repar­ti­dor de comi­das para un abu­sa­dor usu­re­ro (Emma­nuel Yovanie).

A lo lar­go de los días en que trans­cu­rre la acción Sou­ley­ma­ne debe supe­rar varios obs­tácu­los. Así, al peli­gro de peda­lear ver­ti­gi­no­sa­men­te con su bici­cle­ta en medio del agi­ta­do trán­si­to de las calles de París, se agre­ga la pre­sión de tener que entre­gar muchos pedi­dos a tiem­po y el estrés de lidiar con clien­tes exi­gen­tes o has­ta con poli­cías, ade­más de esta­fa­do­res que se quie­ren apro­ve­char de él. Pero nada doble­ga la volun­tad del empren­de­dor mucha­cho que ade­más le preo­cu­pa saber acer­ca de su madre y de su ena­mo­ra­da que resi­den en Guinea.

A todo ello para la pre­pa­ra­ción de la cru­cial reu­nión que deci­di­rá su per­ma­nen­cia en Fran­cia cuen­ta con la cola­bo­ra­ción de Barry (Alpha Oumar Sow), una suer­te de tutor que a cam­bio de dine­ro pres­ta sus ser­vi­cios pro­cu­rán­do­le una his­to­ria obvia­men­te inven­ta­da que él debe memo­ri­zar a fin de con­ven­cer a la per­so­na que lo entre­vis­te. Con­se­cuen­te­men­te, la esce­na de mayor ten­sión es la que tie­ne lugar cuan­do lle­ga­do el día deci­si­vo, el joven enfren­ta a la ofi­cial de turno (Nina Meu­ris­se) fren­te a la incer­ti­dum­bre de lo que le habrá de acontecer.

Valién­do­se de su pro­pio guión com­par­ti­do con Delphi­ne Agut, Loj­ki­ne brin­da un con­mo­ve­dor dra­ma social que en muchos aspec­tos se ase­me­ja al cine rea­lis­ta de los her­ma­nos Dar­den­ne. Cui­dan­do en todo momen­to de no acu­dir a gol­pes bajos, el rea­li­za­dor expo­ne cómo en cier­tas cir­cuns­tan­cias la vul­ne­ra­bi­li­dad de los refu­gia­dos que pro­cu­ran­do asi­lo pue­den ser explo­ta­dos a tra­vés de las falen­cias de un sis­te­ma de migra­ción exen­to de con­mi­se­ra­ción humana.

Ade­más de la talen­to­sa direc­ción de Loj­ki­ne la pelí­cu­la se enri­que­ce por la bri­llan­te carac­te­ri­za­ción de San­ga­re quien ofre­ce un sin­gu­lar mag­ne­tis­mo en el rol pro­ta­gó­ni­co, per­mi­tien­do que el espec­ta­dor empa­ti­ce con la suer­te atra­ve­sa­da por Soulemayne.

Los valo­res de este nota­ble film fue­ron reco­no­ci­dos por el jura­do del fes­ti­val de Can­nes de la sec­ción Una Cier­ta Mira­da habién­do­le otor­ga­do el Pre­mio del Jura­do, así como dis­tin­guien­do a San­ga­re con el pre­mio al Mejor Actor.

Whi­plash. (Esta­dos Uni­dos). Spe­cial Events

WHI­PLASH

En esta sec­ción dedi­ca­da a Espe­cia­les Even­tos, el TIFF repo­ne este segun­do film del direc­tor y guio­nis­ta Damien Cha­ze­lle que cons­ti­tu­yó uno de los más impac­tan­tes vis­tos en 2014.

Pese a que el cine ha con­si­de­ra­do más de una vez las dife­ren­tes mani­fes­ta­cio­nes que pue­den adop­tar los víncu­los que se esta­ble­cen entre pro­fe­so­res y alum­nos, pocas veces esa rela­ción alcan­zó el nivel de extre­ma cru­de­za que se apre­cia en esta pelí­cu­la dis­tin­gui­da en el fes­ti­val de Sun­dan­ce con el Gran Pre­mio del Jura­do y el del público.

El prin­ci­pal méri­to de este exce­len­te dra­ma es la nota­ble carac­te­ri­za­ción de carac­te­res logra­da por Damien Cha­ze­lle. En esen­cia, la pelí­cu­la expo­ne el encuen­tro de dos per­so­na­li­da­des cuya rela­ción se desa­rro­lla en un nivel de con­si­de­ra­ble ten­sión. La acción que se desa­rro­lla en la ciu­dad de Nue­va York pre­sen­ta a Andrew Ney­man (Miles Teller), un mucha­cho de apro­xi­ma­da­men­te 20 años apa­sio­na­do de la bate­ría que estu­dia en un con­ser­va­to­rio de músi­ca muy com­pe­ti­ti­vo. Sus espe­cia­les dotes son apre­cia­das por Teren­ce Flet­cher (J.K. Simons), quien es uno de los más impor­tan­tes pro­fe­so­res de jazz de la aca­de­mia; por esa razón es inme­dia­ta­men­te invi­ta­do a que par­ti­ci­pe en un pres­ti­gio­so con­jun­to musi­cal del esta­ble­ci­mien­to. A par­tir de ese momen­to sur­ge un víncu­lo sado­ma­so­quis­ta entre el pro­fe­sor y su alumno, en la medi­da que Flet­cher uti­li­za su ins­tin­ti­va natu­ra­le­za bru­tal para exi­gir de sus estu­dian­tes y fun­da­men­tal­men­te de Andrew esfuer­zos sobre­hu­ma­nos para lograr la perfección.

Si en prin­ci­pio uno podría com­pren­der la volun­tad del maes­tro de obte­ner los máxi­mos valo­res poten­cia­les del alumno al que ins­tru­ye, en el caso pre­sen­ta­do por Cha­ze­lle el edu­ca­dor se com­por­ta con un exa­cer­ba­do sadis­mo que prác­ti­ca­men­te des­tru­ye el equi­li­brio emo­cio­nal de Andrew. Eso es trans­mi­ti­do en el rela­to con tal auten­ti­ci­dad que uno se olvi­da que está asis­tien­do a una his­to­ria de fic­ción para en cam­bio supo­ner­la com­ple­ta­men­te ver­da­de­ra en la inten­sa bata­lla psi­co­ló­gi­ca enta­bla­da entre sus dos per­so­na­jes centrales.

Aun­que el libre­to des­cri­be mag­ní­fi­ca­men­te a Andrew y Teren­ce, tal esfuer­zo habría que­da­do miti­ga­do de no haber con­ta­do con dos acto­res que se entre­gan en cuer­po y alma a dichos per­so­na­jes. Miles Teller es remar­ca­ble trans­mi­tien­do el esfuer­zo físi­co que rea­li­za Andrew con las esco­bi­llas emplea­das para gol­pear los pla­ti­llos a fin de lograr el jus­to tono reque­ri­do por la músi­ca eje­cu­ta­da, a la vez que sufre los emba­tes infli­gi­dos por su abu­si­vo ins­truc­tor pero que no pue­de aban­do­nar­lo por­que su entre­ga por la músi­ca y el jazz supera lo indes­crip­ti­ble; más aún, su gra­do de dedi­ca­ción es tan gran­de que has­ta renun­cia a la posi­bi­li­dad de pro­se­guir una rela­ción sen­ti­men­tal con una bue­na chi­ca (Melis­sa Benoist) por­que podría sig­ni­fi­car­le un obs­tácu­lo para su carre­ra. Por su par­te J.K.Simmons des­lum­bra como el pro­fe­sor que per­si­guien­do la exce­len­cia de su alumno recu­rre a pro­ce­di­mien­tos huma­na­men­te denigrantes.

Final­men­te, el gran elo­gio va para Cha­ze­lle quien ade­más de rela­tar mag­ní­fi­ca­men­te esta dra­má­ti­ca his­to­ria la mis­ma se valo­ri­za con la exce­len­cia de la músi­ca de jazz que en su núme­ro final alcan­za una dimen­sión incon­men­su­ra­ble como pocas veces se ha vis­to en cine.

Misé­ri­cor­de (Fran­cia-Espa­ña-Por­tu­gal) Spe­cial Presentations

MISÉ­RI­COR­DE

La repre­sión del deseo sexual es uno de los tópi­cos que con­si­de­ra el direc­tor y guio­nis­ta fran­cés Alain Gui­rau­die. en esta acer­ta­da tra­gi­co­me­dia que ha sido elo­gia­da por la crí­ti­ca en opor­tu­ni­dad de su estreno mun­dial en el últi­mo fes­ti­val de Cannes.

La acción se desa­rro­lla en un peque­ño pue­blo rural de Fran­cia; a dicho lugar retor­na Jéré­mie (Félix Kysil) pro­ce­den­te de Tou­lou­se para asis­tir al fune­ral de Jean-Pie­rre, el vie­jo pana­de­ro local con quien tra­ba­jó duran­te su ado­les­cen­cia. Aun­que es muy bien reci­bi­do por su viu­da Mar­ti­ne (Cathe­ri­ne Frot), que lo invi­ta a per­ma­ne­cer en su hogar, su hijo Vin­cent (Jean-Bap­tis­te Durand), mani­fies­ta cier­to rece­lo con su pre­sen­cia. En tan­to, Jéré­mie pro­lon­ga su esta­día resi­dien­do en lo de Mar­ti­ne más tiem­po de lo aguardado.

Sutil­men­te, Gui­rau­die deja entre­ver que entre Jéré­mie y el difun­to exis­tió un víncu­lo amo­ro­so así como con Vin­cent, aun­que él es casa­do en tan­to que el visi­tan­te mani­fies­ta tener una novia en Tou­lou­se. A todo ello duran­te su esta­día Jéré­mie se reen­cuen­tra con el vie­jo gran­je­ro Wal­ter (David Aya­la) y a su vez entra en con­tac­to con el enig­má­ti­co sacer­do­te Gri­so­lles (Jac­ques Deve­lay) de la aldea.

El rela­to adquie­re un tono intri­gan­te con la des­apa­ri­ción de un per­so­na­je que ori­gi­na la inter­ven­ción poli­cial tra­tan­do de escla­re­cer el mis­te­rio. Sin pro­se­guir con el desa­rro­llo de la tra­ma, lo cier­to es que el rea­li­za­dor con­si­de­ra varios aspec­tos rele­van­tes; así va resal­tan­do la ambi­güe­dad sexual de sus prin­ci­pa­les per­so­na­jes a tra­vés de los mis­te­rios del deseo, los secre­tos y men­ti­ras que emer­gen en el seno de la comu­ni­dad rural, así como no des­car­ta tra­tar lige­ra­men­te la reli­gión median­te las inti­mi­da­des con­fe­sa­das por el cura. En últi­ma ins­tan­cia, a tra­vés de su rela­to Gui­rau­die per­mi­te refle­xio­nar sobre algu­nos ras­gos de con­no­ta­ción moral vin­cu­la­dos con la cul­pa, el remor­di­mien­to y el perdón.

Cier­ta­men­te este fas­ci­nan­te melo­dra­ma dota­do de cier­to sus­pen­so y de un cáus­ti­co humor per­mi­te la gra­ti­fi­ca­ción del espectador.

Un Caris­má­ti­co Presidente

REAGAN. Esta­dos Uni­dos, 2024. Un film de Sean McNa­ma­ra. 135 minutos

Como su títu­lo lo anti­ci­pa, este film rea­li­za­do por Sean McNa­ma­ra con­cen­tra su aten­ción en quien fue el cua­dra­gé­si­mo pre­si­den­te de Esta­dos Uni­dos. Cier­ta­men­te el direc­tor tra­tó de abar­car los hechos más rele­van­tes de su vida, con espe­cial aten­ción a su derro­te­ro polí­ti­co fren­te a la gue­rra fría con Rusia, así como su víncu­lo con la mujer que ilu­mi­nó su existencia.

Den­nis Quaid

El guión de Howard Klaus­ner y Jonas McCord, se basa en el libro “The Cru­sa­der: Ronald Reagan and the Fallo of Com­mu­nism”. En su comien­zo el per­so­na­je fic­ti­cio Vik­tor Petro­vich (Jon Voight), un ex agen­te del KGB de Rusia que sim­pa­ti­zó con Reagan, en una con­ver­sa­ción man­te­ni­da con un joven polí­ti­co ruso (Ale­xey Spa­rrow) pasa revis­ta a la vida del ex mandatario.

Es así que se asis­te a algu­nos momen­tos de su modes­ta infan­cia con la aten­ción que le dis­pen­só su abne­ga­da madre Nelle (Aman­da Righet­ti), para pasar rápi­da­men­te al adul­to Reagan (Den­nis Quaid). En suce­si­vas esce­nas se lo ve par­ti­ci­pan­do como actor en Holly­wood, pre­si­den­te del sin­di­ca­to de acto­res, su casa­mien­to con la actriz Jane Wyman (Mena Suva­ri) que cul­mi­nó en divor­cio y el encuen­tro con Nancy Davis (Pene­lo­pe Ann Miller) quien sería su entra­ña­ble futu­ra espo­sa por el res­to de su vida. Asi­mis­mo que­da evi­den­cia­da su fer­vien­te pos­tu­ra anti­co­mu­nis­ta al ver cómo el comu­nis­mo sovié­ti­co se iba expan­dien­do al este de Euro­pa des­pués de la Segun­da Guerra.

El sur­gi­mien­to de Reagan como líder polí­ti­co comien­za con su actua­ción como gober­na­dor de Cali­for­nia entre 1967 y 1975 para lue­go par­ti­ci­par en las elec­cio­nes pre­si­den­cia­les de 1980 repre­sen­tan­do al par­ti­do repu­bli­cano y final­men­te obte­nien­do el triun­fo sobre su opo­nen­te Jimmy Car­ter. Entre otros aspec­tos de sus 8 años de gobierno se ilus­tra el inten­to de ase­si­na­to sufri­do en mar­zo de 1981, el encuen­tro y la afi­ni­dad man­te­ni­da con la Pri­me­ra Minis­tra de Gran Bre­ta­ña Mar­ga­ret That­cher (Les­ley-Anne Down) y en espe­cial el his­tó­ri­co dis­cur­so pro­nun­cia­do en su via­je de 1987 a Ber­lín don­de ins­ta al diri­gen­te sovié­ti­co Mikhail Gor­ba­chev (Olek Kru­pa) a derri­bar el infa­me Muro y quien puso fin a la Gue­rra Fría.

A tra­vés de este reco­rri­do his­tó­ri­co, el rea­li­za­dor efec­túa un retra­to favo­ra­ble del “Gran Comu­ni­ca­dor” enfa­ti­zan­do sus hallaz­gos como el caris­má­ti­co líder que entre sus vir­tu­des tenía la habi­li­dad de conec­tar­se con la gen­te, inde­pen­dien­te­men­te de su ideo­lo­gía. Sin embar­go McNa­ma­ra elu­de refe­rir entre otros temas la res­pon­sa­bi­li­dad que le cupo en el escán­da­lo gene­ra­do por el affai­re “Iran­ga­te”, así como el haber igno­ra­do la seve­ra cri­sis del SIDA.

Más allá de las obje­cio­nes apun­ta­das, el film lle­ga a brin­dar algu­nos momen­tos emo­ti­vos en lo con­cer­nien­te a la exce­len­te rela­ción román­ti­ca de Reagan con su espo­sa, como así tam­bién las ins­tan­cias en que el Pre­si­den­te es afec­ta­do en sus últi­mos años por el nefas­to alzheimer.

Glo­bal­men­te con­si­de­ra­do, esta bio­gra­fía sin ser lo sufi­cien­te­men­te pro­fun­da es de todos modos apre­cia­ble por la com­pe­ten­te direc­ción de McNa­ma­ra y por haber con­ta­do con un elen­co correc­to don­de se dis­tin­guen la remar­ca­ble com­po­si­ción que Den­nis Quaid logra del pro­ta­go­nis­ta de esta his­to­ria, así como la muy con­vin­cen­te actua­ción de Pene­lo­pe Ann Miller como su con­sor­te. Jor­ge Gutman

El Mun­do del Cine en Toronto

Cró­ni­ca de Jor­ge Gutman

Una vez más Toron­to cele­bra­rá la cine­ma­to­gra­fía mun­dial en su cua­dra­gé­si­ma nove­na edi­ción que se desa­rro­lla­rá des­de el 5 has­ta el 15 de sep­tiem­bre. Con­sa­gra­do como la mues­tra de cine más impor­tan­te de Amé­ri­ca del Nor­te, el Fes­ti­val Inter­na­cio­nal de Toron­to (TIFF) ha pro­gra­ma­do 278 títu­los que inclu­yen 48 cor­to­me­tra­jes de dife­ren­tes regio­nes del mundo.

El TIFF es un tras­cen­den­te even­to cul­tu­ral que con­gre­ga a un inmen­so públi­co no sólo para asis­tir a la exhi­bi­ción de pelí­cu­las sino asi­mis­mo para fes­te­jar­lo a tra­vés de múl­ti­ples acti­vi­da­des rea­li­za­das al exte­rior de las salas de cine. Es así que uno de los acon­te­ci­mien­tos popu­la­res es el que ten­drá lugar en la calle King West que esta­rá cerra­da al trán­si­to des­de Uni­ver­sity Ave­nue has­ta la calle Peter; allí se efec­tua­rá el deno­mi­na­do Fes­ti­val Street con nume­ro­sas acti­vi­da­des gra­tui­tas para todas las eda­des, inclu­yen­do el TIFF Art Mar­ket en cola­bo­ra­ción con el Toron­to Film School, don­de habrá expo­si­cio­nes de arte.

La gran fies­ta del cine se inau­gu­ra con el estreno mun­dial de Nut­crac­kers (Esta­dos Uni­dos) de David Gor­don Green que será pre­sen­ta­do en la sec­ción Galas. Esta come­dia dra­má­ti­ca tie­ne como pro­ta­go­nis­ta al popu­lar come­dian­te Ben Sti­ller quien carac­te­ri­za a un indi­vi­duo muy adic­to a su tra­ba­jo que se ve for­za­doa a via­jar a una zona rural a fin de cui­dar de sus cua­tro sobri­nos cuyos padres han muer­to en un acci­den­te de automóvil.

NUT­CRAC­KERS

La pelí­cu­la de clau­su­ra a exhi­bir­se el 14 de sep­tiem­bre es The Deb (Aus­tra­lia), igual­men­te pro­gra­ma­da en la sec­ción Gala en don­de la actriz Rebel Wil­son efec­túa su debut detrás de la cáma­ra. Se anti­ci­pa como una diná­mi­ca come­dia musi­cal en la que una ado­les­cen­te gran­je­ra mar­gi­na­da de la escue­la secun­da­ria se une a su pri­ma de la ciu­dad para atraer la aten­ción de depor­tis­tas y chi­cas popu­la­res en el bai­le anual de debutantes.

La Sec­ción Galas, que es la de mayor visi­bi­li­dad cuen­ta con 21 fil­mes que ade­más de los de aper­tu­ra y clau­su­ra, sus­ci­tan con­si­de­ra­ble expec­ta­ti­va. Entre los mis­mos se halla Eden (Esta­dos Uni­dos) del renom­bra­do cineas­ta Ron Howard; basa­do en even­tos his­tó­ri­cos, este thri­ller inter­pre­ta­do por Jude Law y Vanes­sa Kirby rela­ta el deve­nir de una pare­ja euro­pea que bus­can­do ini­ciar una nue­va vida en una isla pre­via­men­te des­ha­bi­ta­da de Galá­pa­gos, des­cu­bre que nada se ase­me­ja al supues­to paraí­so ima­gi­na­do. Un ínti­mo retra­to del céle­bre tenor ita­liano Andrea Boce­lli más allá de su actua­ción en esce­na, es efec­tua­do en el docu­men­tal Andrea Boce­lli: Becau­se I Belie­ve (Gran Bre­ta­ña) de Cosi­ma Spen­der. Otra pelí­cu­la de con­si­de­ra­ble atrac­ción es William Tell (Ita­lia-Gran Bre­ta­ña) de Nick Hamm que cuen­ta con un elen­co este­lar enca­be­za­do por Sir Ben Kings­ley, Jonathan Pri­ce, Claes Bang y Rafe Spall; su tema se cen­tra en el legen­da­rio gue­rre­ro del siglo XIV que libe­ró a Sui­za con­vir­tién­do­se en un héroe fol­cló­ri­co a tra­vés del tiempo.

EDEN

El pro­gra­ma de Spe­cial Pre­sen­ta­tions inclu­ye pelí­cu­las de dife­ren­tes géne­ros y esti­los de gran cali­dad artís­ti­ca y algu­nas de las mis­mas con­sa­gra­das en fes­ti­va­les inter­na­cio­na­les. Entre las 57 pelí­cu­las selec­cio­na­das se encuen­tra Daho­mey (Benín- Fran­cia-Sene­gal) de Mati Diop que obtu­vo el Oso de Oro en Ber­lín; su tra­ma gira en torno de valio­sos teso­ros que en 1892 Fran­cia saqueó del pala­cio real de Daho­mey y que des­pués de varios años de ape­la­cio­nes, en 2021 se lle­gó a un acuer­do para su res­ti­tu­ción a la repú­bli­ca de Benín. Tam­bién en este pro­gra­ma se halla Ano­ra (Esta­dos Uni­dos), la pelí­cu­la de Sean Baker gana­do­ra de la Pal­ma de Oro en el fes­ti­val de Can­nes; la román­ti­ca come­dia se cen­tra en una tra­ba­ja­do­ra sexual de Brooklyn que cono­ce y se casa con el hijo de un pode­ro­so oli­gar­ca, pero su cuen­to de hadas corre peli­gro de nau­fra­gar cuan­do sus sue­gros pro­ve­nien­tes de Rusia lle­gan a New York con el pro­pó­si­to de anu­lar el matri­mo­nio. Igual­men­te en Can­nes fue calu­ro­sa­men­te reci­bi­da Emi­lia Pérez (Fran­cia-Esta­dos Uni­dos-Méxi­co) que ganó el Pre­mio del Jura­do así como el de la mejor inter­pre­ta­ción feme­ni­na en con­jun­to (Zoé Sal­da­ña, Sele­na Gómez y Adria­na Paz); su rea­li­za­dor Jac­ques Audiard con­si­de­ra un dra­ma social nutri­do de músi­ca rela­tan­do las vici­si­tu­des del líder de un car­tel mexi­cano ansio­so de que­rer cam­biar­se de sexo. Des­pier­ta gran inte­rés The Room Next Door (Espa­ña) que es el pri­mer lar­go­me­tra­je fil­ma­do en inglés por el genial Pedro Almo­dó­var con las actua­cio­nes pro­ta­gó­ni­cas de Julian­ne Moo­re y Til­da Swinton.

Por noveno año con­se­cu­ti­vo el TIFF inclu­ye el pro­gra­ma com­pe­ti­ti­vo Plat­form cuyo pro­pó­si­to es el de resal­tar a talen­to­sos e inno­va­do­res direc­to­res emer­gen­tes. Entre los 10 fil­mes repre­sen­tan­do a 17 paí­ses se encuen­tra Danie­la Fore­ver (Espa­ña-Bél­gi­ca) del cineas­ta espa­ñol Nacho Viga­lon­do; su tema gira en torno de un des­con­so­la­do hom­bre que se invo­lu­cra en el tra­ta­mien­to de una dro­ga que le per­mi­ti­rá reu­nir­se con su per­di­do amor a tra­vés de lúci­dos sue­ños. En Daughter’s Daugh­ter (Tai­wán) de Huang Xi, se asis­te al dra­ma de una madre que des­pués de haber per­di­do a su hija más joven a cau­sa de un fatal acci­den­te aho­ra debe con­fron­tar a su hija mayor a quien cedió cuan­do que­dó emba­ra­za­da en su ado­les­cen­cia. Vik­tor (Ucra­nia-Esta­dos Uni­dos) es un docu­men­tal de Oli­vier Sar­bil quien como direc­tor y vete­rano fotó­gra­fo de gue­rra ofre­ce su visión per­so­nal acer­ca de la inva­sión rusa a Ucra­nia. En The Wol­ves Always Come at Night. (Aus­tra­lia-Mon­go­lia-Ale­ma­nia) la direc­to­ra y gujo­nis­ta aus­tra­lia­na Gabrie­lle Bra­di con­si­de­ra las rup­tu­ras pro­du­ci­das por el fuer­te cam­bio cli­má­ti­co y la migra­ción urba­na de pas­to­res de Mon­go­lia, a tra­vés de las expe­rien­cias de una familia.

La sec­ción Cen­ter­pie­ce cuyo pro­pó­si­to es el de refle­jar el pano­ra­ma de la actual pro­duc­ción cine­ma­to­grá­fi­ca, pre­sen­ta 44 fil­mes de cineas­tas repre­sen­tan­do a 41 paí­ses. Uno de los títu­los es El Joc­key (Argen­ti­na-Méxi­co-Espa­ña-Dina­mar­ca-Esta­dos Uni­dos) del direc­tor argen­tino Luis Orte­ga y pro­ta­go­ni­za­do por Nahuel Pérez Bis­ca­yart, Daniel Gimé­nez Cacho y Úrsu­la Cor­be­ró; el rela­to se cen­tra en Remo Man­fre­di­ni, una leyen­da de las carre­ras de caba­llos cuya excén­tri­ca y des­truc­ti­va con­duc­ta empie­za a nublar su talen­to; Abril, su pare­ja e igual­men­te una jine­te, espe­ra un hijo suyo y debe deci­dir entre con­ti­nuar su emba­ra­zo o seguir corrien­do, don­de ambos tra­ba­jan para el empre­sa­rio Sire­na; la situa­ción se com­pli­ca cuan­do Remo sufre un acci­den­te y des­apa­re­ce del hos­pi­tal sin dejar hue­lla. En Une part man­quan­te (Bél­gi­ca-Fran­cia), el rea­li­za­dor Gui­llau­me Senez rela­ta la deses­pe­ra­da bús­que­da de un padre por su hiji­ta a quien no ha vis­to des­pués de haber trans­cu­rri­do 9 años des­de que se sepa­ró de su mujer sin haber sido capaz de lograr su cus­to­dia; la situa­ción adquie­re un giro dra­má­ti­co cuan­do cir­cuns­tan­cial­men­te lle­ga a pro­du­cir­se un encuen­tro en don­de ella no lo reco­no­ce. The Mother and the Bear (Cana­dá-Chi­le) de Johnny Ma pre­sen­ta a una madre sobre­pro­tec­to­ra que vue­la de Seúl a Cana­dá para estar al lado de su hija de 26 años quien se encuen­tra en esta­do de coma tras haber sufri­do un acci­den­te en las hela­das calles de Win­ni­peg duran­te el rigu­ro­so invierno; cuan­do la mujer se entro­me­te en la vida de su hija a tra­vés de un app de citas, su vida cobra­rá un ines­pe­ra­do giro. Seven Days (Ale­ma­nia) de Ali Sama­di Aha­di se cen­tra en una mujer ira­ní de 46 años de edad que es una fer­vien­te acti­vis­ta de los dere­chos huma­nos y ha esta­do en pri­sión duran­te los últi­mos 6 años; cuan­do por razo­nes de salud se le otor­ga un per­mi­so de una sema­na en liber­tad, ella tie­ne la opor­tu­ni­dad de huir pero eso impli­ca­ría tener que clau­di­car en su lucha por la igual­dad y democracia.

EL JOC­KEY

La sec­cion Dis­co­very englo­ba 26 títu­los resal­tan­do los pri­me­ros y segun­dos tra­ba­jos de una nue­va gene­ra­ción de rea­li­za­do­res. En su debut detrás de la cáma­ra, Ryan Cooper y Eva Tho­mas rela­tan en Aber­deen (Cana­dá) la tur­bu­len­ta vida de una mujer luchan­do por la esta­bi­li­dad de sus que­ri­dos nie­tos. En Boong (India) Laksh­mi­pri­ya Devi abor­da una tier­na his­to­ria de reuni­fi­ca­ción fami­liar; en la mis­ma un niño esco­lar, desa­fian­do lar­gas dis­tan­cias y lími­tes fron­te­ri­zos, deja su hogar en Moreh, ciu­dad india pró­xi­ma a Myan­mar, para tra­tar de loca­li­zar a su padre que habien­do par­ti­do en pro­cu­ra de mejo­res opor­tu­ni­da­des labo­ra­les dejó de man­te­ner con­tac­to con su fami­lia. Un exci­tan­te thri­ller pro­me­te The Quiet Ones (Dina­mar­ca) del rea­li­za­dor y guio­nis­ta danés Fre­de­rik Louis Hviid quien se ha basa­do en la ver­da­de­ra his­to­ria de uno de los más gran­des robos regis­tra­dos en Dina­mar­ca resal­tan­do el pro­fe­sio­na­lis­mo de hom­bres ope­ran­do al mar­gen de la ley.

ABER­DEEN

El pro­gra­ma Tiff Docs está inte­gra­do por 21 docu­men­ta­les pro­ve­nien­tes de 24 paí­ses que cubren una amplia varie­dad de temas polí­ti­cos, his­tó­ri­cos, bio­grá­fi­cos y per­so­na­les, entre otros. En Mis­tress Dis­pe­ller (Chi­na-Esta­dos Uni­dos) que se ambien­ta en Chi­na, la direc­to­ra Eli­za­beth Lo enfo­ca a una mujer cono­ci­da como Tea­cher Wang, cuyo tra­ba­jo es el de inter­ve­nir cuan­do un matri­mo­nio atra­vie­sa una cri­sis, como es el caso de una espo­sa cuyo mari­do está salien­do con una mujer más joven. El docu­men­tal Men of War (Esta­dos Uni­dos-Cana­dá) de Billy Cor­ben y Jen Gatien se cen­tra en mer­ce­na­rios ame­ri­ca­nos tra­tan­do de derro­car al gobierno de Vene­zue­la. En Blue Road – The Edna O’Briens Story (Irlan­da-Gran Bre­ta­ña) la direc­to­ra Sinéad O’Shea cen­tra su aten­ción en la renom­bra­da nove­lis­ta irlan­de­sa quien desa­fió tabús con su can­do­ro­sa sexua­li­dad. El docu­men­tal Sudan, remem­ber us (Fran­cia-Túnez-Qatar) de Hind Med­deb cap­ta un momen­to de ale­gría por par­te de jóve­nes acti­vis­tas de Sudán cuan­do en 2019 el dic­ta­dor Omar Al-Bashir había sido derro­ca­do del gobierno cuyo régi­men estu­vo impreg­na­do de geno­ci­da vio­len­cia en Dar­fur; sin embar­go esa espe­ran­za de liber­tad se esfu­ma con la gue­rra infer­nal que sobre­vino en los años siguientes.

La sec­ción Mid­night Mad­ness inclu­ye 10 títu­los cele­bran­do lo mejor del cine de acción, horror, shock y fan­ta­sía. Entre los mis­mos figu­ra Esca­pe from the 21st. Cen­tury (Chi­na) del direc­tor chino Yang Li enfo­can­do un rela­to fan­tás­ti­co don­de en 1999 tres ado­les­cen­tes trans­fie­ren sus almas al año 2019, sal­van­do así al mun­do por acci­den­te. En Friendship (Esta­dos Uni­dos) el rea­li­za­dor Andrew DeYoung narra las vici­si­tu­des de un hom­bre que tra­ta de pro­te­ger a su fami­lia, cuan­do la lle­ga­da de un nue­vo vecino ame­na­za su tran­qui­la vida.

La sec­ción Wave­lengths que se carac­te­ri­za por pro­gra­mar fil­mes expe­ri­men­ta­les, radi­ca­les y de van­guar­dia pre­sen­ta en esta edición11 lar­go­me­tra­jes y 3 cor­tos. Entre lo más des­ta­ca­ble se encuen­tra Pepe (Repú­bi­ca Domi­ni­ca­na-Ale­ma­nia-Fran­cia-Nami­bia) del cineas­ta domi­ni­cano Nel­son Car­lo de los San­tos Airas que en Ber­lín ganó el Oso de Pla­ta al mejor direc­tor; su tema gira en torno del hipo­pó­ta­mo Pepe que es el pri­me­ro y últi­mo de su espe­cie muer­to en Amé­ri­ca, con­tan­do su historia.

Una com­ple­ta infor­ma­ción de todos los fil­mes de las dife­ren­tes sec­cio­nes inclu­yen­do las de los Cor­to­me­tra­jesPri­me­ti­me sobre las nue­vas series de video, así como los hora­rios y salas de pro­yec­ción se podrá encon­trar en el sitio tiff.net/schedule.

Logra­da Come­dia de Fantasía

ABA­BOUI­NÉ. Cana­dá, 2024. Un film de André For­cier. 94 minutos

A tra­vés de algu­nos rela­tos de su fil­mo­gra­fía el renom­bra­do cineas­ta André For­cier no esca­ti­mó refe­rir­se a la atmós­fe­ra impe­ran­te en la pro­vin­cia de Que­bec duran­te la Gran­de Noir­ceur, el Perío­do Negro que se exten­dió des­de 1944 a 1959 en don­de la Igle­sia osten­ta­ba un rol prin­ci­pal con­tro­lan­do la vida de los habi­tan­tes de la pro­vin­cia. Es así que aho­ra en Aba­boui­né, su déci­mo sép­ti­mo tra­ba­jo, vuel­ve a ambien­tar la tra­ma duran­te esa épo­ca a tra­vés de una muy bue­na come­dia de fantasía.

Éric Bru­neau

La acción trans­cu­rre en 1957 en un barrio popu­lar de Mon­treal don­de habi­ta Michel Paquet­te (Rémi Bri­deau), él es un chi­co de 12 años afec­ta­do de polio, gran aman­te de la poe­sía, que ayu­da a su ami­go y edi­tor Archan­ge Saint-Amour (Gas­ton Lépa­ge), quien sufre de Par­kin­son, a tipo­gra­fiar un pan­fle­to deci­di­da­men­te anti­cle­ri­cal deno­mi­na­do Vive Le Qué­bec Lai­co. Cuan­do ese docu­men­to es dis­tri­bui­do en la cla­se con el per­mi­so del anar­quis­ta pro­fe­sor de fran­cés André Rochet­te (Mar­tin Dubreuil) y lle­ga a cono­ci­mien­to del auto­ri­ta­rio vica­rio Cot­noir (Éric Bru­neau), éste no pue­de evi­tar lo que con­si­de­ra un escán­da­lo, comu­ni­can­do de lo que suce­de al pin­to­res­co car­de­nal Mado­re (Rémy Girard); en con­se­cuen­cia Cot­noir tra­ta de evi­tar la publi­ca­ción de Aba­boui­né, una obra edi­ta­da por Archan­ge basa­da en pala­bras olvi­da­das escri­tas por Rochet­te. Eso moti­va a que Michel, enemi­go jura­do del pre­la­do, hará lo impo­si­ble por ven­gar­se de él con el apo­yo de sus cama­ra­das de clase.

For­cier se ha vali­do del guión por él escri­to jun­to con Fra­nçois P. For­cier, Renaud Pinet-For­cier, Lau­rie Perron y Jean Boi­leau, que nutri­do de sabro­sos diá­lo­gos entre­mez­cla un espe­cial sen­ti­do de humor a tra­vés de situa­cio­nes con­vin­cen­te­men­te absur­das sin que ello impi­da la seve­ra crí­ti­ca al oscu­ran­tis­mo de la “sagra­da igle­sia” de la épo­ca. En tal sen­ti­do, hay una muy fuer­te esce­na de pedofi­lia que Fon­cier expo­ne para reite­rar el infa­me com­por­ta­mien­to de algu­nos miem­bros del cle­ro; lamen­ta­ble­men­te ese repu­dia­ble hecho tan común en los orfa­na­tos cató­li­cos, que­dó evi­den­cia­do en el seno de las escue­las residenciales.

Den­tro del inme­jo­ra­ble elen­co cabe des­ta­car a Bru­neau quien remar­ca­ble­men­te se aden­tra en la psi­co­lo­gía del detes­ta­ble ecle­siás­ti­co, al igual que Bri­deau quien con gran con­vic­ción se aden­tra en la per­so­na­li­dad del joven con­tes­ta­ta­rio de la vigen­te jerar­quía clerical.

En esen­cia, Fon­cier denun­cian­do el des­me­su­ra­do accio­nar de la igle­sia, ha sabi­do hábil­men­te equi­li­brar el dra­ma con la sáti­ra en una his­to­ria de fan­ta­sía impreg­na­da de un mági­co rea­lis­mo. Jor­ge Gutman

Sin­gu­lar Come­dia Romántica

BET­WEEN THE TEM­PLES. Esta­dos Uni­dos, 2024. Un film de Nathan Sil­ver. 112 minutos.

Una come­dia sen­ti­men­tal mos­tran­do cómo dos per­so­nas de dife­ren­te edad pue­den cimen­tar un lazo afec­ti­vo que les pro­vea un nue­vo sen­ti­do a sus vidas es lo que se apre­cia en Bet­ween The Tem­ples del direc­tor Nathan Silver.

Jason Sch­war­tz­man y Carol Kane

La his­to­ria ela­bo­ra­da por el cineas­ta jun­to al guio­nis­ta Chris. Mason Wells gira en torno de una comu­ni­dad judía de New York en don­de Ben Gottlieb (Jason Sch­war­tz­man) de 40 años es un jazán de una sina­go­ga local. Debi­do a que poco tiem­po atrás ha muer­to su que­ri­da mujer en un malo­gra­do acci­den­te, eso lo ha afec­ta­do pro­fun­da­men­te, habien­do per­di­do su voz para can­tar como asi­mis­mo expe­ri­men­tan­do una cri­sis de fe, a pesar del apo­yo reci­bi­do por sus dos madres Judith (Dolly de Leon) y Mei­ra (Caro­li­ne Aaron).

Prác­ti­ca­men­te mal­tre­cho y des­ali­ña­do, estan­do una noche en un bar sale al encuen­tro de Car­la Kess­ler (Carol Kane) de apro­xi­ma­da­men­te 70 años de edad, quien fue su pro­fe­so­ra de músi­ca en la escue­la pri­ma­ria. Esta mujer lle­na de vida aho­ra desea que Ben le pre­pa­re para su Bat Mitz­vah; cuan­do tuvo 13 años no pudo con­cre­tar su pro­pó­si­to por­que sus padres judíos que habían inmi­gra­do a Esta­dos Uni­dos eran comu­nis­tas y por lo tan­to no bien­ve­ni­dos en el tem­plo; a todo ello su pos­te­rior casa­mien­to con su falle­ci­do mari­do cris­tiano hizo que se ale­ja­ra de la reli­gión judía. Si bien en un prin­ci­pio Ben se resis­te a com­pla­cer el pedi­do de Car­la, final­men­te acep­ta la proposición.

A tra­vés de la comu­ni­ca­ción enta­bla­da duran­te la pre­pa­ra­ción para dicha cere­mo­nia, sur­ge entre ambos una corrien­te amis­to­sa en la medi­da que ella asi­mi­la de él los cono­ci­mien­tos judai­cos que igno­ra­ba en tan­to que el depri­mi­do Ben se encuen­tra alen­ta­do en la tarea que rea­li­za con Car­la por­que esa expe­rien­cia le per­mi­te gra­dual­men­te recu­pe­rar su voz. Sin embar­go la estre­cha rela­ción man­te­ni­da no es bien vis­ta por el hijo de Car­la (Matthew Shear) quien con­si­de­ra que ella bien podría haber sido la madre de Ben.

La situa­ción se com­pli­ca cuan­do el afa­ble rabino (Robert Smi­gel) que man­tie­ne un muy buen víncu­lo con Ben le pre­sen­ta a su hija Gabby (Made­li­ne Weins­tein) con el pro­pó­si­to de que pue­da emer­ger un víncu­lo amo­ro­so, situa­ción a la que Ben tra­ta de elu­dir dado que es Car­la su cen­tro de atracción.

Ape­lan­do a un clá­si­co esti­lo de narra­ción, Sil­ver más que enfa­ti­zar el aspec­to reli­gio­so ape­la a resal­tar la cone­xión huma­na gene­ra­da entre dos seres que dejan­do de lado la edad que los sepa­ra tie­nen muchos aspec­tos en común lo que en últi­ma ins­tan­cia gene­ra un amor platónico.

Con todo, la pelí­cu­la no pue­de evi­tar cier­tos este­reo­ti­pos y situa­cio­nes en que tra­tan­do de enfa­ti­zar la sen­si­bi­li­dad de Ben pudie­ron haber­se evi­ta­do como la que acon­te­ce en una cena fami­liar de sha­bat que resul­ta inapro­pia­do deta­llar. De todos modos, los mejo­res momen­tos del film son los que com­par­ten Sch­war­tz­man y Kane; ambos artis­tas mara­vi­llo­sa­men­te trans­mi­ten las emo­cio­nes de dos almas soli­ta­rias que han encon­tra­do la razón para que la vida les vuel­va a sonreír.

Si algún men­sa­je deja esta his­to­ria es el que nun­ca se debe sub­es­ti­mar el poder de un sin­ce­ro y cas­to amor. Jor­ge Gutman