En la Cús­pi­de de lo Absurdo

BUGO­NIA. Irlan­da-Gran Bre­ta­ña-Cana­dá-Corea del Sur, 2025. Un film de Yor­gos Lanthi­mos. 118 minutos

El direc­tor Yor­gos Lanthi­mos retor­na al cine ofre­cien­do una pie­za deci­di­da­men­te absur­da con algu­nos toques satí­ri­cos cuyo guión com­par­ti­do con Will Tracy ha sido ins­pi­ra­do en el film sur­co­reano Save the Green Pla­net (2003), a tra­vés de la dis­tin­ti­va visión del realizador.

Emma Sto­ne

El rela­to ambien­ta­do en el cora­zón de una zona rural ame­ri­ca­na comien­za cuan­do el apa­sio­na­do api­cul­tor Teddy (Jes­se Ple­mons) jun­to con su pri­mo Don (Aidan Del­bis) con­tem­plan como sus abe­jas que son vita­les para el bien­es­tar salu­da­ble de la vibran­te comu­ni­dad en que viven, van sien­do diez­ma­das por la acción irres­pon­sa­ble de empre­sas que con­ta­mi­nan el medio ambiente.

En un com­ple­to esta­do de para­noia Teddy está con­ven­ci­do que el enemi­go se encuen­tra en Miche­lle (Emma Sto­ne), la direc­to­ra de una gran cor­po­ra­ción far­ma­céu­ti­ca que uti­li­za deplo­ra­bles dis­po­si­ti­vos quí­mi­cos; ade­más él cree que ella es una extra­te­rres­tre que obe­de­cien­do órde­nes pro­ve­nien­tes del pla­ne­ta Andró­me­da tie­ne como pro­pó­si­to la des­truc­ción del pla­ne­ta Tie­rra. Es así que para solu­cio­nar el gra­ve pro­ble­ma impe­ran­te, Teddy per­sua­de a su pasi­vo pri­mo para rap­tar a Miche­lle y hacer­le con­fe­sar sus inten­cio­nes. Des­pués de haber sido secues­tra­da, la mujer es alo­ja­da en el sótano de la vivien­da rural de sus rap­to­res don­de como pri­me­ra medi­da su cabe­lle­ra es rapa­da por Don para evi­tar que se comu­ni­que con su pla­ne­ta y pos­te­rior­men­te en el inte­rro­ga­to­rio que se le hace, ella nie­ga en prin­ci­pio ser una alie­ní­ge­na lo que moti­va la furia de Teddy. A todo ello, el estrés de este indi­vi­duo se inten­si­fi­ca debi­do a que su madre (Ali­cia Sil­vers­to­ne) se encuen­tra en esta­do de coma, al haber sido some­ti­da a ensa­yos far­ma­co­ló­gi­cos rea­li­za­dos por la empre­sa de Michelle.

Si bien la pre­mi­sa ini­cial de esta his­to­ria cap­ta inte­rés, la mis­ma que­da des­vir­tua­da a mitad de camino. Sin anti­ci­par lo que sobre­vie­ne pos­te­rior­men­te, el rela­to imbui­do de cier­to toque fan­tás­ti­co adquie­re un cli­ma de una inusi­ta­da y gra­tui­ta vio­len­cia ade­más de resul­tar com­ple­ta­men­te irra­cio­nal y des­pro­vis­to de emoción.

El esti­lo del misán­tro­po direc­tor se hace evi­den­te a tra­vés de su bue­na pues­ta escé­ni­ca como el haber con­vo­ca­do a su bre­ve y muy cali­fi­ca­do elen­co. Pie­mons tras­cien­de ani­man­do al paté­ti­co indi­vi­duo inmer­so en teo­rías cons­pi­ra­to­rias, así como igual­men­te Sto­ne, en su cuar­ta cola­bo­ra­ción con el rea­li­za­dor, se des­ta­ca carac­te­ri­zan­do a la for­za­da víc­ti­ma de esta his­to­ria; el desem­pe­ño de Del­bis es con­vin­cen­te, dada la natu­ra­le­za pasi­va de su per­so­na­je, en tan­to que en un rol de apo­yo correc­ta­men­te par­ti­ci­pa Sta­vros Hal­kias como el poli­cía local.

Sin ser un film dese­cha­ble, por la for­ma en que está expues­to no lle­ga a cau­ti­var aun­que de todos modos resul­ta impor­tan­te la cau­te­lo­sa obser­va­ción de Lanthi­mos sobre las nefas­tas con­se­cuen­cias que pue­den acon­te­cer si no se adop­tan urgen­tes medi­das de pro­tec­ción ambien­tal. Jor­ge Gutman

Un Míti­co Personaje

FRAN­KENS­TEIN. Esta­dos Uni­dos, 2025. Un film escri­to y diri­gi­do por Gui­ller­mo del Toro. 150 minu­tos. Dis­po­ni­ble en la pla­ta­for­ma Net­flix a par­tir del 7 de noviem­bre.

Des­de 1931 en el que el rea­li­za­dor James Wha­le exi­to­sa­men­te abor­da­ra Fran­kens­tein basa­do en la céle­bre nove­la de Mary She­lley, hubo a lo lar­go del tiem­po varias ver­sio­nes sobre el míti­co per­so­na­je, sien­do esta vez el remar­ca­ble direc­tor mexi­cano Gui­ller­mo del Toro quien lo con­si­de­ra; al hacer­lo brin­da su visión per­so­nal que aun­que res­pe­tan­do la tra­ma ori­gi­nal de la auto­ra, adop­ta cier­tas licen­cias per­mi­tien­do que su film más que uno de horror, pre­va­lez­ca su con­te­ni­do humano.

Oscar Isaac

En su pró­lo­go el rela­to enfo­ca a un buque estan­ca­do en las pro­xi­mi­da­des del Polo Nor­te que en ese medio cubier­to de nie­ve y hela­das del Árti­co su tri­pu­la­ción des­cu­bre que yace un cuer­po des­fa­lle­cien­te y ensan­gren­ta­do que per­te­ne­ce al ciru­jano Víc­tor Fran­kens­tein (Oscar Isaac); es así que pro­ce­de a su res­ca­te a pesar de que una temi­ble Cria­tu­ra (Jacob Elor­di) tra­ta de retenerlo.

A par­tir de allí, median­te flash­backs, comien­za la pri­me­ra par­te de esta his­to­ria en don­de Fran­kens­tein narra al capi­tán del navío su vida pasa­da. Muy afec­ta­do por la muer­te de su madre, él es obje­to de la vio­len­cia ver­bal y físi­ca ejer­ci­da por su padre (Char­les Dan­ce) que es igual­men­te médi­co. Ya adul­to, con el apo­yo del mece­nas Har­lan­der (Chris­toph Waltz) Vic­tor obse­sio­na­do por crear vida nue­va des­pe­da­zan­do cadá­ve­res con­ci­be a la Cria­tu­ra, un ser mas­cu­lino de mons­truo­sa apa­rien­cia; como ape­nas pue­de hablar y supo­nien­do que es poco inte­li­gen­te, repi­te en él la mis­ma vio­len­cia que había reci­bi­do de su pro­ge­ni­tor. Eso se inten­si­fi­ca por­que sin­tién­do­se atraí­do por Eli­za­beth (Mia Goth), la novia de su her­mano menor (Felix Kam­me­rer), Fran­kens­tein sien­te celos al obser­var que ella empa­ti­za con la Cria­tu­ra, lo que lo hace des­pre­ciar, cas­ti­gar y abandonarlo.

La segun­da y últi­ma par­te de la tra­ma está rela­ta­da por la Cria­tu­ra en el que a tra­vés de su lar­ga pere­gri­na­ción demues­tra su noble espí­ri­tu que se mani­fies­ta en su víncu­lo con un anciano cie­go (David Brad­ley) que reco­no­ce su alma afa­ble, como asi­mis­mo reac­cio­na con furor hacia quie­nes lo atacan.

Como lo ha refle­ja­do en sus tra­ba­jos más tras­cen­den­tes, recor­dan­do entre ellos a El Labe­rin­to del Fauno (2006), el cineas­ta pudo ven­cer el desa­fío que se impu­so al tras­la­dar una his­to­ria amplia­men­te cono­ci­da; es así que con su pro­di­gio­sa pues­ta escé­ni­ca carac­te­ri­za­da por una meticu­losa esté­ti­ca ha logra­do una remar­ca­ble tra­ge­dia góti­ca que con­tó con el inva­lo­ra­ble apo­yo de sus dos intér­pre­tes pro­ta­gó­ni­cos. Isaac fabu­lo­sa­men­te com­po­ne al excén­tri­co y arro­gan­te Fran­kens­tein que imbui­do de voraz abe­rra­ción, emu­la a un Dios todo pode­ro­so sien­do capaz de demo­ler su crea­ción. A su lado, Elor­di con su ros­tro trans­for­ma­do gra­cias al mag­ní­fi­co maqui­lla­je de Kate Haw­ley, mara­vi­lla en un rol cier­ta­men­te difí­cil, trans­mi­tien­do con sus ges­tos la bon­dad de un mons­truo que en últi­ma ins­tan­cia no lo es.

Visual­men­te se apre­cia un fabu­lo­so esplen­dor agra­cia­do por la subli­me foto­gra­fía de Dan Laus­tsen así como resal­ta el impe­ca­ble dise­ño de pro­duc­ción de Tama­ra Deve­rell lo que indu­da­ble­men­te refuer­za los valo­res del film.

La visión de este nota­ble dra­ma per­mi­te refle­xio­nar acer­ca de lo que ver­da­de­ra­men­te impli­ca el sen­ti­mien­to humano en el tumul­tuo­so con­tex­to actual don­de la vio­len­cia impe­ran­te en nume­ro­sas regio­nes del mun­do, se ase­me­ja a la ejer­ci­da por el abe­rran­te Frankenstein.

Una vez más Net­flix demues­tra que ade­más de ofre­cer pro­duc­cio­nes de con­su­mo masi­vo, tam­bién gene­ra obras de alta cali­dad como lo es Fran­kens­tein.
Jor­ge Gutman

Un Sim­ple Accidente

IT WAS JUST AN ACCI­DENT. Irán-Fran­cia-Luxem­bur­go, 2025. Un film escri­to y diri­gi­do por Jafar Panahi. 105 minutos

Una vez más el exce­len­te direc­tor ira­ní lle­ga a con­mo­ver­nos con una pelí­cu­la magis­tral. A tra­vés de su fil­mo­gra­fía que ha reci­bi­do dis­tin­cio­nes en los más impor­tan­tes fes­ti­va­les de cine, se agre­ga It Was Just An Acci­dent, que este año fue acla­ma­da en Can­nes reci­bien­do mere­ci­da­men­te la Pal­ma de Oro.

A tra­vés de más de una déca­da de for­za­da reclu­sión en su país, eso no inhi­bió al rea­li­za­dor a tomar cla­ra con­cien­cia de lo que sus com­pa­trio­tas han expe­ri­men­ta­do a tra­vés de las crí­ti­cas rea­li­za­das al régi­men auto­crá­ti­co que gobier­na al país. Es así que este film, que uno podría aso­ciar a la pelí­cu­la de Román Polans­ki Death and the Mai­den (1994) basa­da en la obra tea­tral de Ariel Dorf­man, está ins­pi­ra­do exclu­si­va­men­te en his­to­rias rela­ta­das por com­pa­ñe­ros y cono­ci­dos del realizador.

Vahid Mobas­se­ri

Su tra­ma comien­za cuan­do Egh­bal (Ebrahim Azi­zi) mane­jan­do su auto en una carre­te­ra ira­ní con su mujer emba­ra­za­da (Afs­sa­neh Naj­ma­ba­di) y la peque­ña hiji­ta (Del­maz Naja­fi), atro­pe­lla a un perro que se cru­za en el camino pro­du­cien­do su muer­te; ese sim­ple acci­den­te moti­va a gene­rar una secue­la por­que a poco que el coche vuel­ve a arran­car se para por un des­per­fec­to del motor. Cir­cuns­tan­cial­men­te, Vahid (Vahid Mobas­se­ri), un tran­seún­te que tra­ba­ja en un taller mecá­ni­co pró­xi­mo al lugar sale para auxi­liar­lo y al poco rato sien­te un gran estu­por cuan­do Egha­bal mar­chan­do con su pier­na orto­pé­di­ca le hace pre­su­mir que él ha sido quien en el pasa­do lle­gó a tor­tu­rar­lo al haber sido dete­ni­do por crí­ti­cas rea­li­za­das al gobierno. Es así que al día siguien­te del acon­te­ci­mien­to, siguien­do con su camio­ne­ta la pis­ta de quien cree que ha sido su ator­men­ta­dor, a pesar que en el momen­to del cas­ti­go estu­vo enca­pu­cha­do, desea ven­gar­se; des­pués de gol­pear­lo y secues­trar­lo deci­de ente­rrar­lo vive pero cuan­do Egh­bal per­ju­ra que Vahid lo ha con­fun­di­do con otra per­so­na, que­da en él la gran duda.

De allí en más el rela­to, man­te­nien­do al rap­ta­do mania­ta­do y dro­ga­do en la bau­le­ra del vehícu­lo, Valid deci­de tomar con­tac­to con varios per­so­na­jes que han sido obje­to de duros cas­ti­gos. Median­te la infor­ma­ción que le sumi­nis­tra Salar (Geor­ge Hashem­za­deh), un libre­ro ami­go, lle­ga a con­tac­tar a la fotó­gra­fa Shi­va (Mariam Afsha­ri) que había esta­do en pri­sión, a Goli (Hadis Pak­ba­ten), una novia pró­xi­ma a casar­se jun­to con su pro­me­ti­do Ali (Majid Panahi) y a Hamid (Moha­mad Ali Elyas­mehr); todos ellos han expe­ri­men­ta­do las atro­ci­da­des come­ti­das de quien se supo­ne que ha sido Egh­bal, si bien han teni­do ven­da­do los ojos y sola­men­te es la pier­na orto­pé­di­ca lo que les hace pre­su­mir que ha sido él que en aquel enton­ces era iden­ti­fi­ca­do como “Peg Leg”. ¿Cuál es el camino que el gru­po debe­rá adop­tar? ¿Matar­lo, sacri­fi­can­do los idea­les al apli­car la ley del talión, o dejar­lo en liber­tad tenien­do en cuen­ta que tie­ne una fami­lia y una cria­tu­ra recién nacida?

Con inusi­ta­da maes­tría Panahi mane­ja esta his­to­ria don­de no sola­men­te plan­tea el con­flic­to moral pro­du­ci­do cuan­do la ven­gan­za es rea­li­za­da por cuen­ta pro­pia, sino que una vez más que­da mag­ní­fi­ca­men­te refle­ja­do que no sola­men­te las víc­ti­mas son las que han resul­ta­do afec­ta­das sino inclu­so los vic­ti­ma­rios cum­plien­do deni­gran­tes tareas impar­ti­das por el nefas­to régi­men. Eso impli­ca que es la jus­ti­cia que debe deci­dir la suer­te de los tor­tu­ra­dos. ¿Pero será posi­ble supo­ner que exis­te jus­ti­cia en Irán? De algu­na mane­ra es lo que el gran direc­tor deja entre­ver así como los efec­tos trau­má­ti­cos del pasa­do no son fáci­les de cica­tri­zar tal como lo tes­ti­mo­nia la mag­ní­fi­ca esce­na final.

Brin­dan­do una voz a los que han sufri­do horro­res en Irán, el gran maes­tro del cine efec­túa una con­tun­den­te denun­cia a las auto­ri­da­des mar­ca­da­men­te auto­ri­ta­rias de su país, a tra­vés de un film sutil­men­te rea­li­za­do y agra­cia­do por su inme­jo­ra­ble elen­co. Sin duda algu­na, ésta es una de las gran­des pelí­cu­las de 2025.  Jor­ge Gutman

Reme­mo­ran­do a Lorenz Hart

BLUE MOON. Esta­dos Uni­dos-Irlan­da, 2025. Un film de Richard Lin­kla­ter. 100 minutos

Un nota­ble film melan­có­li­co es lo que brin­da el ver­sá­til rea­li­za­dor Richard Lin­kla­ter al efec­tuar un estu­dio carac­te­ro­ló­gi­co de Lorenz Hart quien duran­te 27 años en las déca­das del 20 y 30 del siglo pasa­do fue el letris­ta de las can­cio­nes del com­po­si­tor Richard Rod­gers, jun­ta­men­te con­ci­bie­ron 26 come­dias musi­ca­les que delei­ta­ron a la audiencia.

Ethan Haw­ke

El rea­li­za­dor se vale del cer­te­ro guión de Robert Kaplow para rese­ñar qué es lo que acon­te­ce con Hart (Ethan Haw­ke) la noche del 31 de mar­zo de 1943 con moti­vo del estreno en Broad­way del céle­bre musi­cal Oklaho­ma! que cons­ti­tu­yó el pri­mer gran triun­fo logra­do por el bino­mio Rod­ger y Ham­mers­tein II.

Con pos­te­rio­ri­dad dell bre­ve comien­zo en que el públi­co asis­ten­te aplau­de viva­men­te al fina­li­zar la repre­sen­ta­ción del musi­cal, uno de los asis­ten­tes es Hart quien des­pués de la fun­ción se diri­ge al neo­yor­kino res­tau­rant Sar­di, don­de sue­len acu­dir los artis­tas del elen­co des­pués del estreno de una obra de Broad­way. Es en ese local don­de median­te copa tras copa de bebi­da alcohó­li­ca Hart enta­bla con­ver­sa­cio­nes con el bar­man Eddie (Bobby Can­na­va­le) así como con un sol­da­do (John Moran) que como pia­nis­ta eje­cu­ta algu­nas melo­días del reper­to­rio de Hart. De mane­ra elo­cuen­te y casi mono­lo­gan­do Hart mani­fies­ta no estar entu­sias­ma­do por el espec­tácu­lo al que con­si­de­ra dema­sia­do popu­lar e imbui­do de un for­za­do patrio­tis­mo. Asi­mis­mo hace alu­sión a Eli­za­beth (Mar­ga­ret Qua­lley) una vivaz estu­dian­te de Yale de la cual él evi­den­te­men­te se encuen­tra atraí­do. Pero en el fon­do, este hom­bre deja entre­ver un pro­fun­do sen­ti­mien­to de pena por haber sido des­pla­za­do como letris­ta de Rod­gers debi­do a su gra­ve adic­ción alcohólica.

El inte­rés del rela­to se inten­si­fi­ca cuan­do el elen­co arri­ba a Sar­di don­de Rod­gers (Andrew Scott) y su novel letris­ta Ham­mers­tein II (Simon Dela­ney) son obje­to de cáli­dos elo­gios por los invi­ta­dos ante la paté­ti­ca mira­da de Hart; es allí que el rele­ga­do letris­ta abor­da a Rod­gers en don­de prác­ti­ca­men­te implo­ran­do le soli­ci­ta seguir par­ti­ci­pan­do en nue­vos pro­yec­tos, a los que su inter­lo­cu­tor le res­pon­de que podría exis­tir la posi­bi­li­dad de revi­vir con cier­tas modi­fi­ca­cio­nes algún exi­to­so espec­tácu­lo del pasa­do. Ya un poco más cal­ma­do, Hart expe­ri­men­ta un enor­me pla­cer con la lle­ga­da de su idea­li­za­da Elizabeth.

Lin­kla­ter ha logra­do ven­cer el gran desa­fío de haber desa­rro­lla­do esta agri­dul­ce his­to­ria en tiem­po real que acon­te­ce en un solo esce­na­rio, como podría tra­tar­se de una obra tea­tral. Aun­que se tra­ta de una fic­ción acer­ca de un ver­da­de­ro acon­te­ci­mien­to, la pelí­cu­la des­ti­la máxi­ma auten­ti­ci­dad agra­cia­da por la estu­pen­da carac­te­ri­za­ción de Haw­ke, es asom­bro­so obser­var su per­so­ni­fi­ca­ción de un atri­bu­la­do indi­vi­duo imbui­do de alti­ba­jos emo­cio­na­les que tra­ta deses­pe­ra­da­men­te de retor­nar a las glo­rias del pasa­do, aun­que su des­afor­tu­na­da adic­ción al alcohol que no pue­de supe­rar cons­ti­tu­ye el serio obs­tácu­lo para poder lograrlo.

Cap­tu­ran­do la nos­tal­gia que des­ti­la el entra­ña­ble rela­to es suma­men­te agra­da­ble escu­char como músi­ca de fon­do algu­nos temas de Hart inclu­yen­do entre otro a Manhat­tan, The Lady is a Tramp, Whe­re or When y obvia­men­te Blue Moon que inti­tu­la al film.

En los cré­di­tos fina­les se lee que Lorenz en reali­dad con­tri­bu­yó con 5 nue­vas can­cio­nes para la repo­si­ción del espec­tácu­lo musi­cal de 1927 “A Con­nec­ti­cut Yan­kee” antes de haber sido para­li­za­do por su embria­guez en un día de llu­via acon­te­ci­do en la Octa­va Ave­ni­da de Manhat­tan, don­de murió cua­tro días des­pués en noviem­bre de 1943 a los 48 años de edad. Jor­ge Gutman

La Men­te Maestra

THE MAS­TER­MIND. Esta­dos Uni­dos, 2025. Un film escri­to y diri­gi­do por Kelly Reichardt. 110 minutos

A tra­vés de su des­ta­ca­da fil­mo­gra­fía, Kelly Reichardt ha demos­tra­do su inne­ga­ble talen­to de rea­li­za­do­ra y guio­nis­ta y es así que tras su nota­ble penúl­ti­mo film Sho­wing Up (2022) vuel­ve a rati­fi­car­lo en The Mas­ter­mind. Se tra­ta de una melan­có­li­ca come­dia dra­má­ti­ca que tie­ne las carac­te­rís­ti­cas de haber sido fil­ma­da en los años 70, don­de real­men­te se desa­rro­lla, imbui­da de una fres­cu­ra actual que lle­ga a ser nota­ble­men­te gratificante.

Josh O’Connor

Su acción trans­cu­rre en la épo­ca cita­da en Mas­sa­chu­setts don­de vive el des­em­plea­do car­pin­te­ro JB (Josh O’Connor), jun­to con su espo­sa Terry (Ala­na Haim) y sus dos hijos meno­res (Ster­ling y Jas­per Thom­pson). Al comien­zo del rela­to se lo ve a JB quien jun­to con su fami­lia visi­ta el museo de arte de Fra­mingham obser­van­do aten­ta­men­te algu­nas pin­tu­ras abs­trac­tas del renom­bra­do pin­tor ame­ri­cano Arthur Dove; pron­ta­men­te se sabe que a ocul­tas de su mujer él se pro­po­ne rea­li­zar un atra­co de cua­tro de esos cua­dros con la ayu­da de sus com­pin­ches Guy (Eli Gelb) y Larry (Cole Doman), así como Ron­nie (Javion Allen) como el con­duc­tor de un auto robado.

La pri­me­ra par­te del rela­to se nutre de los pre­pa­ra­ti­vos para per­pe­trar el robo, que es faci­li­ta­do dado que en el piso don­de están las men­cio­na­das obras, los guar­dias de segu­ri­dad no pres­tan la aten­ción debi­da para obser­var las manio­bras de los ladro­nes. Si bien el deli­to se aco­me­te, las con­se­cuen­cias del mis­mo dis­tan de resul­tar de acuer­do a lo planeado.

Pron­ta­men­te al des­cu­brir­se el robo de los cua­dros la auto­ri­dad poli­cial sos­pe­cha de JB; sin embar­go, ale­gan­do no saber nada del asun­to y tenien­do en cuen­ta que él es el hijo de un muy res­pe­ta­ble juez local (Bill Camp), logra salir airo­so del pro­ble­ma. Con todo, cuan­do hay cla­ras evi­den­cias que él ha sido la men­te maes­tra del robo, JB comien­za a huir de su hogar, hecho que reper­cu­te nega­ti­va­men­te en su vida fami­liar. De allí en más se asis­te al vía cru­cis de una fuga en el que JB tra­ta de ocul­tar­se, en prin­ci­pio don­de su madre (Hope Davis), pos­te­rior­men­te en el hogar de dos bue­nos ami­gos (John Maga­ro y Gaby Hoff­man), para pro­se­guir su desen­fre­na­do esca­pe a fin de evi­tar de ser cap­tu­ra­do y condenado.

Con una impe­ca­ble narra­ción, Reichardt ilus­tra las vici­si­tu­des del pro­ta­go­nis­ta con los pro­ble­mas que atra­vie­sa el país ame­ri­cano, en lo con­cer­nien­te con los con­flic­tos polí­ti­cos emer­gen­tes y en espe­cial a la gue­rra de Viet­nam; en tal sen­ti­do, la rea­li­za­do­ra con­tó con la remar­ca­ble cola­bo­ra­ción de la foto­gra­fía de Chris­topher Blau­velt cap­tan­do las imá­ge­nes de los luga­res en que trans­cu­rre la acción, el mag­ní­fi­co dise­ño de pro­duc­ción de Anthony Gas­pa­rro en la evo­ca­ción de esa épo­ca así como con la atrac­ti­va ban­da sono­ra de la músi­ca de per­cu­sión de Rob Mazu­rek que se aso­cia armo­nio­sa­men­te duran­te las esce­nas del atraco.

A los fac­to­res men­cio­na­dos, el film se enri­que­ce con su mag­ní­fi­co elen­co, enca­be­za­do por O’Connor, quien mara­vi­llo­sa­men­te com­po­ne el modus viven­di de un típi­co per­de­dor y nova­to ladron­zue­lo quien con sus silen­cios trans­mi­te su frus­tra­ción de haber que­ri­do brin­dar a su fami­lia un bien­es­tar eco­nó­mi­co con el robo de cua­dros, aun­que obvia­men­te sin lograrlo.

A todas luces Reichardt logra un film estu­pen­da­men­te narra­do que si bien de apa­rien­cia peque­ña, sus posi­ti­vos valo­res cier­ta­men­te lo engran­de­cen resul­tan­do alta­men­te dis­fru­ta­ble. Jor­ge Gutman