Colo­ri­do Thri­ller Político

KID­NAP­PING INC. Cana­dá-Hai­tí-Fran­cia, 2024. Un film de Bruno Mou­rral. 107 minutos.

Aun­que el esce­na­rio de fon­do sea dra­má­ti­co, lo cier­to es que el rea­li­za­dor Bruno Mou­rrai ha logra­do con­ce­bir en Kid­nap­ping Inc. un colo­ri­do thri­ller polí­ti­co. Si bien se sabe que Hai­tí atra­vie­sa serias difi­cul­ta­des a nivel polí­ti­co, eco­nó­mi­co y social, los secues­tros efec­tua­dos por per­so­na­jes de la más humil­de con­di­ción social con el pro­pó­si­to de soli­ci­tar dine­ro para su res­ca­te, son muy fre­cuen­tes en el país caribeño.

Rolaph­ton Mer­cu­re y Jas­muel Andri

En base a lo que pre­ce­de el inge­nio­so guión del rea­li­za­dor com­par­ti­do con Jas­muel Andri y Gil­bert Miram­beau Jr. ubi­can­do la acción en Port-au-Prin­ce comien­za con el secues­tro rea­li­za­do por Doc (Jas­muel Andri) y su com­pin­che Zoe (Rolaph­ton Mer­cu­re) de Ben­ja­min Perralt Jr, a quien han colo­ca­do en el baúl del coche que uti­li­zan para su tra­ba­jo; el des­afor­tu­na­do rap­ta­do es el hijo del sena­dor nacio­nal Ben­ja­min Perralt Sr (Ash­ley Lara­que) y can­di­da­to a la pre­si­den­cia de la nación en las pró­xi­mas elec­cio­nes. El obje­ti­vo de este par de pecu­lia­res pillos es obte­ner una impor­tan­te suma de dine­ro pero sobre la mar­cha el ope­ra­ti­vo no fun­cio­na como esta­ba pla­nea­do, debi­do a que acci­den­tal­men­te el secues­tra­do muere.

Mien­tras que Audrey (Ana­bel López), la espo­sa de Ben­ja­min Jr, y su aman­te Eddy (Mar­cus Boe­reau) se ocu­pan de pro­cu­rar la suma mone­ta­ria deman­da­da y con­tac­tar a la poli­cía, los delin­cuen­tes deben reem­pla­zar al hijo del sena­dor, recu­rrien­do a otro que se le ase­me­je. Es así que lo logran secues­tran­do a Patrick (Patrick Joseph), un indi­vi­duo de ros­tro pare­ci­do cuya mujer Lau­ra (Ges­si­ca Généus) está emba­ra­za­da y pró­xi­ma a dar a luz. Nue­va­men­te nada resul­ta como debie­ra en la medi­da que Lau­ra desea fer­vien­te­men­te lle­gar de inme­dia­to al aero­puer­to a fin de abor­dar un vue­lo a Mia­mi, para que su hiji­to adquie­ra la ciu­da­da­nía americana.

Con un diná­mi­co rit­mo y un apre­cia­ble esti­lo visual, el film está impreg­na­do con una bue­na dosis de dis­lo­ca­do humor, con­si­de­ra­ble acción e inten­sa vio­len­cia; de todos modos a tra­vés de lo expues­to, Mou­rral efec­túa una crí­ti­ca a la corrup­ción de la auto­ri­dad poli­cial invo­lu­cra­da en este tipo de deli­tos. Al pro­pio tiem­po es intere­san­te la for­ma en que sutil­men­te el rea­li­za­dor refle­ja las ten­sio­nes que se sus­ci­tan entre la pobla­ción negra mayo­ri­ta­ria y la mino­ría mula­ta que deten­ta el poder en Haití.

No obs­tan­te el ingra­to papel de los dos delin­cuen­tes pro­ta­go­nis­tas del rela­to, tan­to Andri como Mer­cu­re apor­tan un increí­ble encan­to con el sen­ti­mien­to de amis­tad que los une, per­mi­tien­do ganar la empa­tía de la audien­cia; asi­mis­mo el rela­to no deja de lado la huma­ni­dad de ambos per­so­na­jes en la medi­da que Zoe debe cubrir impor­tan­tes deu­das con­traí­das para poder sub­sis­tir en tan­to que Doc recu­rre a los rap­tos para afron­tar los gas­tos médi­cos de su madre. Den­tro del sóli­do elen­co amplia­men­te se luce Ges­si­ca Généus como la ansio­sa Lau­ra en el momen­to en que se pro­du­ce el parto.

Si bien no todo resul­ta ópti­mo en la narra­ción, esta come­dia negra con algu­nos ribe­tes absur­dos es lo sufi­cien­te­men­te diver­ti­da dejan­do un sal­do deci­di­da­men­te posi­ti­vo; asi­mis­mo brin­da la opor­tu­ni­dad de apre­ciar un film hai­tiano, hecho que no sue­le suce­der con fre­cuen­cia. Jor­ge Gutman

Un Len­gua­je Universal

UNE LAN­GUE UNI­VER­SE­LLE / UNI­VER­SAL LAN­GUA­GE. Cana­dá, 2024. Un film de Matthew Ran­kin. 89 minutos

Gran cono­ce­dor y aman­te del cine ira­ní, el rea­li­za­dor cana­dien­se Matthew Ran­kin des­pués de haber sido reco­no­ci­do por su pri­mer film The 20th Cen­tury (2019), retor­na con Une Lan­gue Uni­ver­se­lle, una come­dia que nave­ga entre lo absur­do y lo surrea­lis­ta aun­que en últi­ma ins­tan­cia imbui­da de un con­te­ni­do humanista.

Una esce­na de UNE LAN­GUE UNIVERSELLE

El guión del rea­li­za­dor com­par­ti­do con Piro­uz Nema­ti e Ilia Firou­za­ba­di ubi­ca la acción en Win­ni­peg, sin embar­go todo hace pen­sar que se está pre­sen­cian­do una ciu­dad de Irán; eso es debi­do al com­por­ta­mien­to cul­tu­ral de su pobla­ción ira­ní que habla y can­ta en far­si como len­gua prin­ci­pal y en par­te en fran­cés, como así­mis­mo por los car­te­les del lugar refle­jan­do ese idioma.

No obs­tan­te que Ran­kin ape­la a un clá­si­co len­gua­je narra­ti­vo, su con­te­ni­do está estruc­tu­ra­do a tra­vés de frag­men­ta­das his­to­rias para­le­las que en apa­rien­cia dan la impre­sión de estar desconectadas.

En una de las sub­tra­mas se asis­te a las peri­pe­cias de Iraj Bila­deau (Mani Soley­ma­niou), un agre­si­vo pro­fe­sor de escue­la que ade­más de no demos­trar con­si­de­ra­ción algu­na hacia sus alum­nos, los encie­rra en un pla­card cuan­do él es desobedecido.

Simul­tá­nea­men­te se obser­va a Negin (Roji­na Esma­maei­li) y Naz­gûl (Saba Vahed­you­se­fi) dos her­ma­ni­tas estu­dian­tes de la escue­la quie­nes hallan un bille­te de 500 ria­les que se encuen­tra con­ge­la­do en un blo­que de hie­lo y que harán lo posi­ble para des­hie­lar­lo; con ese impor­te tie­nen pre­vis­to com­prar unos ante­ojos para su com­pa­ñe­ro Omid (Sobhan Java­di) que le ha sido arre­ba­ta­do por un pavo; aquí se evi­den­cia cla­ra­men­te el home­na­je de Ran­kin a la cine­ma­to­gra­fía ira­ní en la medi­da que esa secuen­cia está cier­ta­men­te ins­pi­ra­da en lo que acon­te­ce en El Glo­bo Blan­co (1995) del direc­tor ira­ní Jafar Panah con guión de Abbas Kiarostami.

En otra de las his­to­rias Matthew (el direc­tor Ran­kin) deja en Mon­treal su tra­ba­jo de fun­cio­na­rio públi­co para diri­gir­se a Win­ni­peg a fin de visi­tar a su madre enfer­ma. En su reco­rri­do por la ciu­dad tra­ba rela­ción con Mas­soud (Piro­uz Nema­ti); él es un guía turís­ti­co que mues­tra a los turis­tas una ciu­dad rodea­da de altos edi­fi­cios de esti­lo bru­ta­lis­ta con monu­men­tos ofi­cia­les a la vez que cier­ta­men­te deso­la­da y cubier­ta de nie­ve. Sin entrar en adi­cio­na­les deta­lles se verá cómo las dife­ren­tes pie­zas del rela­to per­mi­ten entrelazarse.

Cier­ta­men­te irrea­lis­ta, con un esti­lo que en cier­tos aspec­tos se ase­me­ja al cine de Wes Ander­son y en otros al de Aki Kau­ris­ma­ki por su iró­ni­co humor no exen­to de auto­crí­ti­ca, el fan­ta­sio­so rela­to pro­pues­to por Ran­kin cons­ti­tu­ye un audaz expe­ri­men­to que no obs­tan­te su extra­va­gan­cia refle­ja­da en nume­ro­sas esce­nas, des­ti­la con­si­de­ra­ble melan­co­lía. Con todo lo más des­ta­ca­ble de la pelí­cu­la es lo que se des­pren­de en una de las con­ver­sa­cio­nes man­te­ni­das entre Matthew y Mas­soud; en la mis­ma que­da expli­ci­ta­da la cone­xión huma­na que per­mi­te a la gen­te saber con­vi­vir ape­lan­do a un len­gua­je uni­ver­sal (títu­lo del film) en el que pre­do­mi­na el res­pe­to, la com­pren­sión y la empa­tía de unos a otros.

Es posi­ble que esta enig­má­ti­ca pelí­cu­la pue­da no lle­gar a satis­fa­cer a todos por igual, pero de todos modos es meri­to­ria la labor del cineas­ta tan­to por su pues­ta escé­ni­ca como su inten­ción de idea­li­zar un uni­ver­so inve­ro­sí­mil, a pesar de la con­vul­sio­na­da situa­ción que afron­ta la huma­ni­dad por los dra­má­ti­cos con­flic­tos béli­cos acae­ci­dos en dife­ren­tes regio­nes del mun­do. Jor­ge Gutman

Exce­len­te Dra­ma de Wal­ter Salles

I’M STILL HERE / AIN­DA ESTOU AQUI. Bra­sil-Fran­cia, 2024. Un film de Wal­ter Salles. 136 minutos

Para rei­vin­di­car la memo­ria colec­ti­va de un tris­te pasa­do his­tó­ri­co regis­tra­do en su tie­rra, el nota­ble direc­tor bra­si­le­ño Wal­ter Salles retor­na exi­to­sa­men­te con el valio­so dra­ma Ain­da Estou Aquí.

Fer­nan­da Torres

En el mag­ní­fi­co guión de Muri­lo Hau­ser y Hei­tor Lore­ga basa­do en la bio­gra­fía escri­ta por Mar­ce­lo Rubens Pai­va, la acción comien­za en 1971 en ple­na dic­ta­du­ra mili­tar de Bra­sil, pre­sen­tan­do al ex con­gre­sis­ta Rubens Pai­va (Sel­ton Mello), su espo­sa Euni­ce (Fer­nan­da Torres) y su fami­lia inte­gra­da por 4 hijas y un hijo de varia­da edad, vivien­do en Río de Janei­ro. En los pri­me­ros 35 minu­tos del rela­to se asis­te a un armo­nio­so núcleo fami­liar don­de nin­guno de sus inte­gran­tes ima­gi­na lo que sobre­ven­dría. El idí­li­co pano­ra­ma se ensom­bre­ce cuan­do tres emi­sa­rios del ejér­ci­to se aper­so­nan al hogar de los Pai­va para lle­var al jefe de fami­lia a un inte­rro­ga­to­rio que no debe­ría insu­mir mucho tiem­po; a medi­da que las horas trans­cu­rren y Rubens no retor­na, el temor de Euni­ce comien­za a cun­dir, sobre todo cuan­do al poco tiem­po ella jun­to con su hija Elia­na (Lui­za Kosovs­ki) de 15 años son for­za­das a acu­dir a un for­mal inte­rro­ga­to­rio que en reali­dad no lo es tal; mien­tras que Elia­na es libe­ra­da pron­ta­men­te, su madre es some­ti­da a una inten­sa humi­lla­ción y tor­tu­ra por espa­cio de varios días para pos­te­rior­men­te per­mi­tir­le regre­sar a su hogar.

Fren­te a su mari­do ausen­te, Euni­ce ini­cia con deses­pe­ra­ción una lucha des­ti­na­da a saber su para­de­ro. Es así que a par­tir de enton­ces, ella es exclu­si­va­men­te res­pon­sa­ble de sos­te­ner y man­te­ner uni­da a su fami­lia. El rela­to se tras­la­da a 1996, fecha en la que Euni­ce uni­da a sus hijos ya adul­tos cele­bran que el Poder Judi­cial de Bra­sil haya reco­no­ci­do la muer­te de Mar­ce­lo a los pocos días de haber sido secues­tra­do por los mili­ta­res. A todo ello la pelí­cu­la ilus­tra los regis­tros fíl­mi­cos de la fami­lia logra­dos por la hija mayor Vera (Valen­ti­na Hers­za­ge) con su cáma­ra Super 8. Como epí­lo­go de esta his­to­ria basa­da en acon­te­ci­mien­tos reales se obser­va a la fami­lia reu­ni­da en 2014 don­de Fer­nan­da Mon­te­ne­gro ‑la gran actriz de Cen­tral do Bra­sil (1998) y madre de Fer­nan­da Torres en la vida real- ani­ma a la frá­gil ancia­na Euni­ce pos­tra­da en silla de rue­das; rodea­da del clan fami­liar, ella obser­va la ale­gría ema­na­da por sus hijos y nie­tos revi­ta­li­zan­do el indes­truc­ti­ble lazo de los Pai­va como lo era antes de la des­apa­ri­ción de su patriarca.

Nue­va­men­te Salles, reafir­ma su talen­to narra­ti­vo con este subli­me y con­mo­ve­dor dra­ma humano imbui­do de indis­cu­ti­ble auten­ti­ci­dad y resal­ta­do por la anto­ló­gi­ca excep­cio­nal carac­te­ri­za­ción logra­da por Torres como la for­ta­le­ci­da y estoi­ca madre cora­je capaz de mover mon­ta­ñas en su recla­mo de jus­ti­cia, ponien­do en evi­den­cia la cruel­dad del régi­men mili­tar que enlu­tó al país en los años 60 y 70.

El film deja un sabor amar­go cuan­do en los cré­di­tos fina­les se lee que nin­guno de los res­pon­sa­bles de los crí­me­nes come­ti­dos duran­te la dic­ta­du­ra mili­tar fue enjui­cia­do como tam­po­co envia­do a pri­sión. Pero a su vez recon­for­ta al saber que a los 48 años de edad Euni­ce Pai­va se gra­duó de abo­ga­da luchan­do acti­va­men­te por la defen­sa de los dere­chos humanos’

En suma, por sus indis­cu­ti­bles méri­tos esta remar­ca­ble pelí­cu­la de Salles capaz de sen­si­bi­li­zar pro­fun­da­men­te al espec­ta­dor más indi­fe­ren­te fue galar­do­na­da en el fes­ti­val de Vene­cia con el pre­mio al mejor guión com­par­ti­do por Hau­ser y Lore­ga; asi­mis­mo, mere­ci­da­men­te la Aca­de­mía de Holy­wood la nomi­nó para los pre­mios Oscar de 2025 en las cate­go­rías de Mejor pelí­cu­la del Año, Mejor Pelí­cu­la Inter­na­cio­nal y Mejor Actriz. Jor­ge Gutman

Inter­cep­ción Telefónica

INTER­CEP­TED / INTER­CEP­TÉS. Cana­dá-Fran­cia-Ucra­nia, 2024. Un docu­men­tal escri­to y diri­gi­do por Oksa­na Kar­povych. 93 minutos

A dife­ren­cia de otras pelí­cu­las que han tra­ta­do la inva­sión rusa a Ucra­nia ini­cia­da en febre­ro de 2022, el docu­men­tal Inter­cep­ted de la direc­to­ra Oksa­na Kar­po­vich se dife­ren­cia por­que a pesar de su tras­fon­do béli­co aquí no se ilus­tran esce­nas de bata­lla sino los diver­sos sen­ti­mien­tos aní­mi­cos de los sol­da­dos rusos en terri­to­rio ucraniano.

Una esce­na del Film

Las pri­me­ras imá­ge­nes del film pare­ce­rían des­men­tir lo que sobre­vie­ne des­pués al mos­trar a chi­cos que apa­ci­ble­men­te se están colum­pian­do. De inme­dia­to el docu­men­tal infor­ma que en el fren­te de Ucra­nia sol­da­dos rusos efec­tua­ron nume­ro­sos lla­ma­dos tele­fó­ni­cos a sus fami­lia­res de Rusia, cuyas con­ver­sa­cio­nes fue­ron inter­cep­ta­das por el Ser­vi­cio de Segu­ri­dad del país inva­di­do y pos­te­rior­men­te difun­di­dos púbi­ca­men­te a tra­vés del internet.

Con­se­cuen­te­men­te se asis­te a dichos lla­ma­dos rea­li­za­dos entre mar­zo y noviem­bre de 2022, en don­de inte­gran­tes del ejér­ci­to ruso trans­mi­ten a sus madres, espo­sas e hijos sus expe­rien­cias. Algu­nos de los uni­for­ma­dos con­si­de­ran que pron­to regre­sa­rán a Rusia en tan­to que otros igno­ran por cuan­to tiem­po más per­ma­ne­ce­rán en Ucra­nia. En esas char­las cier­tos sol­da­dos mani­fies­tan a sus fami­lia­res cómo insul­tan a los ucra­nia­nos, con­fe­san­do que dis­fru­tan tor­tu­rán­do­los y sin res­que­mor alguno uno de ellos con­fie­sa haber mata­do a una fami­lia ucra­nia­na; eso con­tras­ta con la opi­nión de quie­nes cues­tio­nan el sen­ti­do de esta gue­rra, aun­que no tie­nen otra opción que cum­plir el man­da­to asig­na­do. La fal­sa pro­pa­gan­da rusa es expues­ta a tra­vés de lo que un sol­da­do le hace saber a su padre seña­lan­do que las noti­cias difun­di­das en la tele­vi­sión públi­ca de Rusia son inexac­tas, al refe­rir­se a que se están bom­bar­dean­do bases de la OTAN.

Para­le­la­men­te a estos lla­ma­dos, la cáma­ra de Kar­povych con la vital cola­bo­ra­ción de la foto­gra­fía de Chris­topher Nunn con­tras­ta la vio­len­cia de la gue­rra con la ruti­na coti­dia­na de los ucra­nia­nos vivien­tes que resis­ten la inva­sión tra­tan­do de recons­truir sus vidas; en tal sen­ti­do el docu­men­tal brin­da imá­ge­nes de pro­pie­da­des aban­do­na­das que son saquea­das por los sol­da­dos; como asi­mis­mo los estra­gos de los bom­bar­deos con hoga­res dila­pi­da­dos por la artillería.

A tra­vés de lo que aquí se ilus­tra la docu­men­ta­lis­ta efec­túa un elo­cuen­te retra­to del con­flic­to expo­nien­do la bana­li­dad del mal median­te una matan­za efec­tua­da sin escrú­pu­los; eso se tra­du­ce en el pro­fun­do daño tan­to físi­co como emo­cio­nal por par­te de los ucra­nia­nos como asi­mis­mo de los jóve­nes sol­da­dos rusos deseo­sos de salir del mal­di­to infierno al que han sido confinados.

Es nece­sa­rio tener en cuen­ta que dado el perío­do en que se reali­zó la fil­ma­ción, el docu­men­tal no con­si­de­ra lo que acon­te­ció duran­te los dos últi­mos años con la inten­si­fi­ca­ción de la gue­rra, sin que aún se vis­lum­bre algu­na solución

Ilus­tran­do crí­ti­ca­men­te la dolo­ro­sa inva­sión expe­ri­men­ta­da por Ucra­nia, en los cré­di­tos fina­les se lee que el film de Kar­povych es “dedi­ca­do a los civi­les ucra­nia­nos que con gran cora­je enfren­tan la agre­sión impe­ria­lis­ta rusa”. Jor­ge Gutman

Alu­ci­nan­te Presencia

PRE­SEN­CE. Esta­dos Uni­dos, 2024. Un film de Ste­ven Soder­bergh. 85 minutos

Des­pués de una fruc­tí­fe­ra carre­ra como rea­li­za­dor, en don­de su pri­mer lar­go­me­tra­je Sex, Lies, and Video­ta­pe (1989) obtu­vo la Pal­ma de Oro en Can­nes, Ste­ven Soder­bergh ha abor­da­do varios géne­ros en su diver­si­fi­ca­da fil­mo­gra­fía aun­que con Pre­sen­ce por pri­me­ra vez lo hace con un thri­ller sobre­na­tu­ral. Cier­ta­men­te, el film cons­ti­tu­ye un ejer­ci­cio expe­ri­men­tal del rea­li­za­dor don­de su aspec­to for­mal pre­do­mi­na en des­me­dro de su contenido.

Calli­na Liang

Basa­do en el guión de David Koepp, el rela­to comien­za con una agen­te inmo­bi­lia­ria (Julia Fox) que mues­tra a una fami­lia una casa ubi­ca­da en una zona resi­den­cial. La amplia man­sión con­ven­ce a Chris (Chris Sulli­van) y su espo­sa Rebe­kah (Lucy Liu) a adqui­rir­la don­de su hijo Tyler (Eddy Maday) y su hija Chloe (Calli­na Liang), ambos ado­les­cen­tes, tam­bién habrán de habi­tar­la. En prin­ci­pio nada anor­mal se per­ci­be, has­ta el momen­to en que Chloe, quien se encuen­tra muy afec­ta­da por la muer­te de Nadia, su mejor ami­ga, por una sobre­do­sis, comien­za a sen­tir la pre­sen­cia de un invi­si­ble espec­tro, cre­yen­do que se tra­ta de la difunta.

De inme­dia­to el espec­ta­dor asis­te a la his­to­ria de la casa embru­ja­da que el cine ha con­si­de­ra­do en múl­ti­ples opor­tu­ni­da­des. En este caso, la dife­ren­cia estri­ba en que el invi­si­ble fan­tas­ma es quien va obser­van­do los movi­mien­tos y com­por­ta­mien­tos del sin­gu­lar núcleo fami­liar. Con ese pro­pó­si­to Soder­bergh uti­li­za su cáma­ra que va cap­tan­do los dife­ren­tes luga­res de la resi­den­cia a tra­vés de varias esce­nas don­de cada una de las mis­mas es obje­to de una lar­ga y úni­ca toma que siem­pre con­clu­ye con una ima­gen negra.

En la obser­va­ción del espec­tro se apre­cian algu­nos de los pro­ble­mas que acae­cen con dicha fami­lia. Es así que la matriar­ca Rebe­kah atra­vie­sa algu­nos serios emba­tes en su tra­ba­jo a tra­vés de cier­tas acti­vi­da­des ile­ga­les come­ti­das, hecho que preo­cu­pa a su mari­do que en todo caso tra­ta de pre­ser­var la uni­dad fami­liar. El pun­to de infle­xión radi­ca en la ines­ta­bi­li­dad men­tal de Chloe que con­ti­nua­men­te per­ci­be que hay alguien extra­ño ron­dan­do en el hogar. Mien­tras que Rebe­kah se des­preo­cu­pa de su hija, en cam­bio sim­pa­ti­za con Tyler que es un cam­peón de nata­ción con un pro­ve­cho­so futu­ro a su favor; por su par­te Chris tra­ta de pro­te­ger, recon­for­tar y brin­dar ter­nu­ra a Chloe, en tan­to que la rela­ción entre los her­ma­nos dis­ta de ser cordial.

Tra­tan­do de ofre­cer algo nue­vo y dis­tin­ti­vo, lo cier­to es que si bien al prin­ci­pio la pro­pues­ta de Soder­bergh cobra inte­rés, al poco tiem­po pier­de impul­so. No obs­tan­te su bre­ve dura­ción, esta super­na­tu­ral his­to­ria care­ce de genui­na enver­ga­du­ra dra­má­ti­ca como tamp­co brin­da la emo­ción que se aguar­da de ella. No obs­tan­te que Koepp es un dis­tin­gui­do guio­nis­ta, en este caso su ende­ble guión intro­du­ce situa­cio­nes poco creí­bles como la secuen­cia en que Ryan (West Mulho­lland), el ami­go de Tyler, se intro­du­ce en el hogar con la malé­vo­la inten­ción de inti­mar con la frá­gil Chloe.

Sin lle­gar a com­pen­sar sus falen­cias, el film se bene­fi­cia con los movi­mien­tos de cáma­ra de Soder­bergh y su estu­pen­da foto­gra­fía (uti­li­zan­do el seu­dó­ni­mo de Peter Andrews), logran­do posi­ti­vos efec­tos visua­les. La inter­pre­ta­ción del elen­co es correc­ta en don­de se des­ta­ca la actua­ción de la joven Liang ani­man­do a la vul­ne­ra­ble y afec­ta­da adolescente.

En suma, Soder­bergh ofre­ce una fan­tas­ma­gó­ri­ca fan­ta­sía que podrá entu­sias­mar a sus segui­do­res pero que a mi jui­cio no lle­ga a tras­cen­der, resul­tan­do fácil­men­te olvi­da­ble. Jor­ge Gutman