Una Pal­pi­tan­te y Sen­si­ble Historia

QUAND VIENT L’AUTOMNE. Fran­cia, 2024. Un film de Fra­nçois Ozon. 102 minutos

El ver­sá­til cineas­ta Fra­nçois Ozon demues­tra una vez más su inge­nio­si­dad a tra­vés de una pal­pi­tan­te y sen­si­ble his­to­ria que sus­ci­ta legí­ti­ma emo­ción. Para ello ha con­ta­do con la par­ti­ci­pa­ción de Hélè­ne Vin­cent en el rol pro­ta­gó­ni­co quien con su excep­cio­nal actua­ción cons­ti­tu­ye el alma de Quand Vient l’Automne.

Hélè­ne Vincent

La acción está ambien­ta­da en Auxe­rre ubi­ca­da en la región fran­ce­sa de Bor­go­ña„ don­de resi­de la jubi­la­da ancia­na Miche­lle (Vin­cent) des­pués de haber vivi­do en París duran­te su edad acti­va. Su apa­ci­ble exis­ten­cia con­sis­te en acu­dir a las misas de la igle­sia local, efec­tuar algu­nos paseos en el bos­que cer­cano a su vivien­da, así como com­par­tir momen­tos gra­tos con Marie-Clau­de (Josia­ne Balas­co), su lon­ge­va ami­ga de lar­ga data que vive muy cer­ca de ella.

La gran ilu­sión de Miche­lle es aguar­dar la visi­ta de su hija Valé­rie (Ludi­vi­ne Sag­nier) y de su peque­ño nie­to Lucas (Gar­lan Erlos) quie­nes vivien­do en París ven­drán a pasar con ella un par de sema­nas antes de que el niño comien­ce un nue­vo año esco­lar. Para ello se dis­po­ne a pre­pa­rar el almuer­zo que habrá de ofre­cer­les don­de entre otros pla­tos se encuen­tra una comi­da en base de hon­gos que ella ha reco­gi­do en una cami­na­ta por el bos­que jun­to con Marie-Claude.

Cuan­do al día siguien­te madre e hijo arri­ban al hogar de Miche­lle, es cla­ra­men­te noto­rio la apren­sión y acti­tud des­de­ño­sa de Valé­rie hacia su pro­ge­ni­to­ra a quien pro­fun­da­men­te resien­te. Des­afor­tu­na­da­men­te el pla­to de hon­gos al que sola­men­te ingie­re Valé­rie, le pro­du­ce una fuer­te into­xi­ca­ción debi­do a que esos cham­pi­ño­nes resul­ta­ron vene­no­sos; des­pués de una bre­ve hos­pi­ta­li­za­ción en don­de Valé­rie se reco­bra, ella deci­de par­tir de inme­dia­to con Lucas dejan­do a Miche­lle con una gran pesa­dum­bre, sobre todo por­que su hija no le per­mi­ti­rá seguir vien­do a su que­ri­do nie­to. Cier­ta­men­te Marie-Clau­de se soli­da­ri­za con su ami­ga tra­tan­do de con­so­lar­la al pro­pio tiem­po que ella tam­bién ha teni­do difi­cul­ta­des en las rela­cio­nes con su adul­to hijo Vin­cent (Pie­rre Lot­tin) quien aca­ba de salir de la cár­cel por haber come­ti­do un deli­to no especificado.

En los días que pro­si­guen y en la muy bue­na rela­ción que Miche­lle man­tie­ne con Vin­cent, a fin de per­mi­tir­le rein­te­grar­se a la vida social, ella le ofre­ce rea­li­zar tra­ba­jos en su vivien­da como pos­te­rior­men­te le faci­li­ta una suma de dine­ro para que pue­da abrir un bar local al que él aspi­ra. Vin­cent que a pesar de su pasa­do delic­ti­vo demues­tra poseer con­si­de­ra­ble empa­tía con la gran pena de Miche­lle por la dura situa­ción fami­liar que atra­vie­sa, sin que ella lo sepa inten­ta ayu­dar­la a fin de recom­po­ner el víncu­lo materno filial.

A par­tir de aquí, el guión de Ozon y Phiiip­pe Piaz­zo, adop­ta un vuel­co ines­pe­ra­do don­de por lamen­ta­ble desig­nio del des­tino irrum­pe la tra­ge­dia gene­ran­do en el rela­to una intri­ga apro­pia­da de un thriller.

Con un rit­mo flui­do el direc­tor ofre­ce una con­mo­ve­do­ra his­to­ria don­de la come­dia y el dra­ma coexis­ten mag­ní­fi­ca­men­te, abor­dan­do en su desa­rro­llo temas tan deli­ca­dos como la com­ple­ji­dad emer­gen­te de las rela­cio­nes huma­nas; así, aquí se demues­tra cómo el víncu­lo de amor mater­nal pue­de mani­fes­tar­se sin la exis­ten­cia de un lazo bio­ló­gi­co, tal como se cons­ta­ta en la recí­pro­ca evo­lu­ción entra­ña­ble entre Miche­lle y Vincent.

Como es habi­tual en su fil­mo­gra­fía, el rea­li­za­dor siem­pre con­vo­ca a un elen­co capaz de carac­te­ri­zar efi­cien­te­men­te a sus per­so­na­jes y este caso no es la excep­ción. Tal como se men­cio­nó pre­via­men­te, Vin­cent ofre­ce una labor mag­né­ti­ca com­po­nien­do a una mujer que habien­do tra­ta­do de ofre­cer el mejor con­fort a su hija no pue­de ocul­tar su pena fren­te a la des­pre­cia­ble acti­tud que reci­be de ella; a su vez no menos tierno resul­ta el víncu­lo con su nie­to, así como con Marie-Clau­de y su hijo. Igual­men­te satis­fa­cen Balas­ko como la mag­ná­ni­ma ami­ga de Miche­lle, Lot­tin ani­man­do al bien inten­cio­na­do Vin­cent y Sag­nier quien en un bre­ve papel brin­da ple­na con­vic­ción a la des­agra­da­ble Valérie.

En resu­men, ésta es una peque­ña joya de Ozon don­de sin gran pre­ten­sión ni gran­di­lo­cuen­cia logra que la audien­cia se iden­ti­fi­que con sus per­so­na­jes y en espe­cial con la melan­co­lía que des­ti­la a tra­vés de la eta­pa cre­pus­cu­lar tran­si­ta­da por las dos ancia­nas de esta huma­na his­to­ria. Jor­ge Gutman

Un Monu­men­tal Proyecto

THE BRU­TA­LIST. Esta­dos Uni­dos-Gran Bre­ta­ña, 2024. Un film de Brady Cor­bet. 215 minutos.

Un film ambi­cio­so, com­pro­me­ti­do y cier­ta­men­te monu­men­tal es lo que se apre­cia en The Bru­ta­list del rea­li­za­dor Brady Cor­bet. Si bien el cineas­ta pro­bó ser un buen actor en varios fil­mes, su vuel­co detrás de la cáma­ra comen­zó satis­fac­to­ria­men­te con The Childhood of a Lea­der (2015) y pro­si­guió con Vox Lux (2018); en esta opor­tu­ni­dad demues­tra que no se ame­dren­ta en con­si­de­rar varios temas tras­cen­den­tes que emer­gen del relato.

Adrien Brody

La his­to­ria urdi­da por Cor­bet en cola­bo­ra­ción con Mona Fast­vold pre­sen­ta a Lász­ló Tóth (Adrien Brody), un remar­ca­ble arqui­tec­to judío de ori­gen hún­ga­ro for­ma­do en la escue­la Bauhaus que tras haber sobre­vi­vi­do la Segun­da Gue­rra Mun­dial lle­ga a los Esta­dos Uni­dos en 1947 en tan­to que su espo­sa Erz­sé­bet (Feli­city Jones) y su sobri­na Zsó­fia (Raf­fey Cas­sidy) que­da­ron en Hun­gría. Des­pués de su arri­bo a New York de inme­dia­to se tras­la­da a Fila­del­fia don­de lo aguar­da su pri­mo Atti­la (Ales­san­dro Nivo­la), due­ño de una mue­ble­ría, quien calu­ro­sa­men­te lo alber­ga en su hogar jun­to con su espo­sa Audrey (Emma Laird).

Su pri­me­ra opor­tu­ni­dad de tra­ba­jo la obtie­ne cuan­do Atti­la reci­be el pedi­do de Harry Lee (Joe Alwyn) para remo­de­lar la biblio­te­ca de su pode­ro­so padre empre­sa­rio Harri­son Lee Van Buren (Guy Pear­ce); es así que dies­tra­men­te Lász­ló efec­túa su tra­ba­jo apli­can­do su con­cep­ción artís­ti­ca y toman­do como ayu­dan­te a Gor­don (Isaach De Ban­ko­lé), un padre mono­pa­ren­tal. Cuan­do Harri­son regre­sa a su man­sión vuel­ca su furia ensu hijo por haber enco­men­da­do esa tarea y ade­más des­pi­de al arqui­tec­to. Eso moti­va­rá a que Atti­la expul­se a Lász­ló de su casa, lo que lo obli­ga a vivir en un hogar de refugiados.

La suer­te del con­su­ma­do pro­fe­sio­nal cam­bia cuan­do Harri­son lo ubi­ca, pidién­do­le dis­cul­pas, pagán­do­le lo que le debía por su tra­ba­jo y en honor a su recien­te­men­te falle­ci­da madre, lo con­tra­ta para dise­ñar un enor­me cen­tro comu­ni­ta­rio en las amplias coli­nas colin­dan­tes, que inclui­rá una igle­sia, un gim­na­sio, una biblio­te­ca y un gran salón de even­tos. Ade­más de una impor­tan­te remu­ne­ra­ción por tal ser­vi­cio, Harri­son le brin­da alo­ja­mien­to en la casa de hués­pe­des de su inmen­sa man­sión, lo vin­cu­la con gen­te de la alta socie­dad con la que alter­na, ade­más de brin­dar­le el con­tac­to con un abo­ga­do para que lo ayu­de a tra­mi­tar el tras­la­do de su espo­sa y sobri­na a Esta­dos Unidos.

Des­pués de 15 minu­tos de inter­me­dio que inte­gran el metra­je del film, comien­za la segun­da par­te del mis­mo en 1953 don­de Lász­ló se reen­cuen­tra con su ama­da espo­sa que se halla en silla de rue­das por haber sufri­do de osteo­po­ro­sis en el cam­po de con­cen­tra­ción y de su sobri­na prác­ti­ca­men­te muda por los trau­má­ti­cos efec­tos de la gue­rra. A par­tir de aquí, sin entrar a deta­llar los por­me­no­res que atra­vie­sa la monu­men­tal tarea a su car­go, el rela­to realís­ti­ca­men­te demues­tra has­ta qué pun­to el finan­cis­ta del gigan­tes­co pro­yec­to some­te al arqui­tec­to a su com­ple­ta volun­tad median­te un víncu­lo per­ver­so que trans­gre­de la moralidad.

El film fas­ci­na por los diver­sos temas con­si­de­ra­dos. Entre ellos se des­ta­ca el alto pre­cio incu­rri­do en el pro­ce­so de la crea­ción artís­ti­ca, la des­mi­ti­fi­ca­ción del sue­ño ame­ri­cano, el poder del dine­ro que todo lo pue­de, como así tam­bién cómo man­te­ner la iden­ti­dad judía den­tro de las cir­cuns­tan­cias atra­ve­sa­das por el pro­ta­go­nis­ta de esta historia.

La obje­ción que mere­ce The Bru­ta­list es debi­da a su exce­si­va dura­ción en la medi­da que su pro­pó­si­to podría haber sido igual­men­te logra­do con una hora menos de metra­je, eli­mi­nan­do secuen­cias inne­ce­sa­rias a la tra­ma desa­rro­lla­da. De todos modos es impor­tan­te resal­tar los ele­men­tos favo­ra­bles de este dra­ma don­de en pri­mer tér­mino se des­ta­ca la esme­ra­da pues­ta escé­ni­ca de Cor­bet que en el Fes­ti­val de Vene­cia don­de el film fue pre­sen­ta­do obtu­vo el pre­mio a la mejor direc­ción. Igual­men­te pon­de­ra­ble es la remar­ca­ble actua­ción de su elen­co en el que indu­da­ble­men­te se des­ta­can Adrien Brody trans­mi­tien­do la expre­si­vi­dad con la emo­ción vivi­da por su per­so­na­je así como Pear­ce cap­tu­ran­do la esen­cia del millo­na­rio y supues­to bene­fac­tor. En los ren­glo­nes téc­ni­cos de pro­duc­ción es enco­mia­ble la exce­len­te foto­gra­fía de Lol Craw­ley cap­tan­do el esti­lo arqui­tec­tó­ni­co del bru­ta­lis­mo con sus gran­des edi­fi­cios sin cur­vas basa­dos en el empleo de mate­ria­les bru­tos. Jor­ge Gutman

Peri­pe­cias de un Hipopótamo

PEPE. Repú­bli­ca Domi­ni­ca­na-Ale­ma­nia-Fran­cia-Nami­bia, 2024. Un film escri­to y diri­gi­do por Nel­son Car­lo de los San­tos Arias. 122 minu­tos. Dis­po­ni­ble en la pla­ta­for­ma MUBI

El des­ta­ca­do direc­tor domi­ni­cano Nel­son Car­lo de los San­tos Arias cuyo pre­vio film Coyo­te (2017) fue muy elo­gia­do, retor­na aho­ra con Pepe, una pelí­cu­la radi­cal y sin duda trans­gre­so­ra que por su ori­gi­na­li­dad y esme­ra­da pues­ta escé­ni­ca, fue dis­tin­gui­da con el pre­mio a la mejor direc­ción en el fes­ti­val de Ber­lín de 2024.

El Hipo­pó­ta­mo PEPE

Basa­do en su pro­pio e inge­nio­so guión ins­pi­ra­do en un hecho que real­men­te acon­te­ció San­tos Arias rela­ta la curio­sa his­to­ria de Pepe, un hipo­pó­ta­mo que des­de el comien­zo se sabe que fue aba­ti­do en Colom­bia aun­que eso no impi­de para que la bes­tia recuen­te la vida de sus ances­tros así cómo trans­cu­rrió la suya ape­lan­do a diver­sos idio­mas (con las voces de Jhon Nar­váez, Fareed Mat­ji­la, Har­mony Ahal­wa y Shi­fa­fu­re Faustinus).

Todo pare­ce­ría indi­car que Pepe ha sido uno de los muchos ani­ma­les que abun­da­ron en el zoo­ló­gi­co pri­va­do que poseía Pablo Esco­bar, el pode­ro­so tra­fi­can­te de dro­gas. En base a ello la fan­ta­sio­sa tra­ma abar­ca dos par­tes que aun­que dife­ren­cia­das que­dan bien inte­gra­das. En la pri­me­ra de las mis­mas, se obser­va a un gru­po de turis­tas ale­ma­nes que hacien­do safa­ri en Nami­bia, un guía les va rela­tan­do las cos­tum­bres y com­por­ta­mien­tos de los ani­ma­les que allí habitan.

En su segun­da mitad se sabe que varios de esos hipo­pó­ta­mos fue­ron trans­por­ta­dos a Colom­bia y que cua­tro de ellos fue­ron colo­ca­dos en un camión para su tras­la­do a la enor­me hacien­da de Esco­bar y su pos­te­rior ubi­ca­ción en la región del río Mag­da­le­na, pró­xi­ma a Mede­llín; es allí don­de Pepe nació. El pro­ble­ma sur­ge cuan­do Can­de­la­rio (Jor­ge Pun­ti­llón Gar­cía), un pes­ca­dor de la región, se topa con el ani­mal en el río y de inme­dia­to aler­ta a las auto­ri­da­des loca­les del peli­gro que pue­de oca­sio­nar. De allí en más, el rela­to refle­ja a modo de viñe­tas anec­dó­ti­cas sobre lo que acae­ce con los habi­tan­tes de la zona, inclu­yen­do entre otras secuen­cias las que­re­llas de Can­de­la­rio con su mujer Beta­nia (Sor María Ríos), así como la orga­ni­za­ción de un con­cur­so de belle­za con cin­co chi­cas compitiendo..

La pre­sen­cia del paqui­der­mo, a quien se con­si­de­ra maligno, moti­va­rá su des­tino final, sien­do el pri­me­ro y úni­co ejem­plar de su espe­cie liqui­da­do en el con­ti­nen­te americano.

En esen­cia, el espec­ta­dor asis­te a un cine de ima­gi­na­ción, nada con­ven­cio­nal que tran­si­tan­do entre el docu­men­to y la fic­ción está muy bien cons­trui­do y satis­fac­to­ria­men­te edi­ta­do por San­tos Arias. Si bien la ori­gi­nal his­to­ria se pres­ta a la dis­cu­sión des­pués de su pro­yec­ción, lo cier­to es que per­mi­te refle­xio­nar sobre lo que acon­te­ce cuan­do los ani­ma­les son sepa­ra­dos de su hábi­tat natu­ral y suje­tos a gen­te que des­co­no­cien­do sus cos­tum­bres los eli­mi­nan, gene­ran­do un nega­ti­vo impac­to eco­ló­gi­co. Jor­ge Gutman

Morir Dig­na­men­te

THE ROOM NEXT DOOR. Un film escri­to y diri­gi­do por Pedro Almo­dó­var. 107 minutos.

Aun­que Pedro Almo­dó­var ya abor­dó en inglés los cor­to­me­tra­jes The Human Voi­ce (2020) y Stran­ge Way of Life (2023), este es su pri­mer lar­go­me­tra­je en este idio­ma sin que en momen­to alguno dela­te el cam­bio idiomático.

Basa­do en la nove­la de 2020 What Are You Going Through del escri­tor ame­ri­cano Sigrid Nuñez, el guión del gran cineas­ta adquie­re per­so­na­li­dad pro­pia trans­mi­tien­do poé­ti­ca­men­te el final de la exis­ten­cia humana.

Til­da Swin­ton y Julian­ne Moore

Con la par­ti­ci­pa­ción des­lum­bran­te de Julian­ne Moo­re y Til­da Swin­ton, el rela­to comien­za en una pres­ti­gio­sa libre­ría de Manhat­tan en opor­tu­ni­dad en que la escri­to­ra Ingrid (Moo­re) fir­ma copias de su últi­ma nove­la al públi­co asis­ten­te; allí cir­cuns­tan­cial­men­te se ente­ra que Mar­ta (Swin­ton), una de sus vie­jas ami­gas a quien no ha vis­to des­de hace tiem­po, está gra­ve­men­te enfer­ma. De inme­dia­to se diri­ge al noso­co­mio don­de ella está hos­pi­ta­li­za­da, impo­nién­do­se de que pade­ce de un cán­cer de úte­ro y está suje­ta a los tra­ta­mien­tos que invo­lu­cra esta cruel afec­ción. Así se pro­du­ce el emo­ti­vo reen­cuen­tro de dos ami­gas que en el pasa­do habían tra­ba­ja­do jun­tas en una revis­ta ame­ri­ca­na; mien­tras que Ingrid es una afa­ma­da nove­lis­ta, Mar­ta dejó su acti­vi­dad perio­dís­ti­ca para con­ver­tir­se en una ague­rri­da repor­te­ra de guerra.

La revi­vi­da amis­tad con­ti­núa cuan­do Mar­ta es dada de alta en la medi­da que su mal está en remi­sión e Ingrid la visi­ta en su depar­ta­men­to pro­si­guien­do las con­ver­sa­cio­nes ínti­mas no exen­tas de nos­tal­gia. En esas char­las, Mar­ta le hace saber su dis­tan­cia­mien­to de su úni­ca hija que la resien­te por no haber sido una bue­na madre debi­do a que la tuvo sien­do ape­nas una ado­les­cen­te en tan­to que el padre bio­ló­gi­co par­tió a la gue­rra y a su regre­so se apar­tó de ella y de su nacien­te hija por haber que­da­do emo­cio­nal y men­tal­men­te afec­ta­do. A su vez, Ingrid le hace saber sobre el pro­yec­to de su pró­xi­mo libro refe­ri­do al víncu­lo pla­tó­ni­co que exis­tió entre la pin­to­ra Dora Carring­ton y el escri­tor Lyn­ton Strachey.

Cuan­do a las pocas sema­nas el cán­cer de Mar­ta resur­ge hacien­do metás­ta­sis en otras regio­nes de su cuer­po, ella deci­de evi­tar la qui­mio­te­ra­pia, optan­do por poner fin a su exis­ten­cia en un lap­so no supe­rior al de un mes. Para ello, la enfer­ma pide a su ami­ga que la acom­pa­ñe en sus últi­mos días en una vivien­da ubi­ca­da en una zona ais­la­da, a dos horas de la ciu­dad. Con gran pena y dan­do prue­ba de su gran amis­tad, Ingrid acep­ta ser cóm­pli­ce de la euta­na­sia de Mar­ta, res­pe­tan­do su volun­tad de morir dig­na­men­te para no tener que cons­ta­tar su dete­rio­ro físi­co y mental.

Den­tro del tono melo­dra­má­ti­co que va adqui­rien­do el rela­to Almo­dó­var cui­da de no caer en un sen­ti­men­ta­lis­mo lacri­mó­geno al pro­pio tiem­po que en la sim­bio­sis exis­ten­te entre él y sus dos extra­or­di­na­rias intér­pre­tes logra un bellí­si­mo film para­dó­ji­ca­men­te cen­tra­li­za­do en la mor­ta­li­dad. Admi­ra­ble es la bri­llan­te inter­ac­tua­ción de Moo­re y Swin­ton a tra­vés de sus per­so­na­jes; a la cali­dez, com­pren­sión y ter­nu­ra que Ingrid brin­da a su ami­ga, se opo­nen los momen­tos de ansie­dad, frus­tra­ción, dolor y furor de Mar­ta; así entre las varias esce­nas en que inter­ac­túan resul­ta entra­ña­ble aqué­lla en la que las dos obser­van una pelí­cu­la de Bus­ter Keaton.

Apar­te de su tema cen­tral y al ya refe­ri­do acer­ca de las difi­cul­ta­des que a veces se pro­du­cen en la inter­ac­ción materno-filial, el film apor­ta otros tópi­cos que reve­lan la inquie­tud de Almo­dó­var. Eso está muy bien expre­sa­do en la secuen­cia en que Ingrid se encuen­tra con su ami­go Damián (John Tur­tu­rro), el anti­guo aman­te de Martha y pos­te­rior­men­te de ella; en la con­ver­sa­ción que man­tie­nen él le mani­fies­ta su pesi­mis­mo por lo que acon­te­ce en el atri­bu­la­do mun­do en que se vive, con el dete­rio­ro ambien­tal y el avan­ce de las ideo­lo­gías de la dere­cha; a esa acti­tud des­es­pe­ran­za­do­ra Ingrid le res­pon­de que es nece­sa­rio no depri­mir­se y mirar hacia ade­lan­te para encon­trar­le un sen­ti­do a la vida.

Como lo ha demos­tra­do en varios títu­los de su nota­ble fil­mo­gra­fía, el direc­tor man­che­go es un indis­cu­ti­ble maes­tro escu­dri­ñan­do el uni­ver­so feme­nino y aquí lo vuel­ve a rati­fi­car median­te el remar­ca­ble víncu­lo crea­do entre las dos pro­ta­go­nis­tas de esta historia.

En suma, con la entre­ga de este subli­me y melan­có­li­co dra­ma, Almo­dó­var demues­tra que en su eta­pa de madu­rez es capaz de con­ti­nuar emo­cio­nan­do legí­ti­ma­men­te a los ciné­fi­los ya sea en espa­ñol o en inglés con temas tras­cen­den­tes y con el valio­so apo­yo de remar­ca­bles intér­pre­tes. Jor­ge Gutman

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Logra­do Dra­ma Familiar

VER­MI­GLIO. Ita­lia-Fran­cia-Bél­gi­ca, 2024. Un film escri­to y diri­gi­do por Mau­ra Del­pe­ro. 119 minutos

La docu­men­ta­lis­ta ita­lia­na Mau­ra Del­pe­ro que en 2019 reali­zó su pri­mer lar­go metra­je con Hogar rati­fi­ca sus con­di­cio­nes de madu­ra cineas­ta en Ver­mi­glio. Este dra­ma fami­liar ambien­ta­do en una remo­ta aldea mon­ta­ño­sa de Ita­lia trans­cu­rre a media­dos de 1944 duran­te la Segun­da Guerra.

La direc­to­ra se ha ins­pi­ra­do en su padre que fue el úni­co maes­tro de Ver­mi­glio y es así que en el rela­to de fic­ción su figu­ra está repre­sen­ta­da en el per­so­na­je de Cesa­re Gra­zia­dei (Tom­ma­so Regno), un hom­bre que aun­que auto­ri­ta­rio es a la vez cari­ño­so con su fami­lia. Él está casa­do con Ade­le (Rober­ta Rove­lli), una mujer que es madre de cua­tro hijos y tres hijas ade­más de estar emba­ra­za­da nue­va­men­te. La fami­lia es de humil­des recur­sos y los ingre­sos de Cesa­re pro­vie­nen de sus cla­ses que dic­ta a los chi­cos como asi­mis­mo a los adul­tos de la aldea que care­cen de for­ma­ción; si bien es reco­no­ci­do por la edu­ca­ti­va labor empren­di­da, eso no se tra­du­ce en la modes­ta remu­ne­ra­ción obte­ni­da. Cer­cano a la fami­lia vive Cesi­ra (Oriet­ta Nota­ri) la her­ma­na viu­da de Cesa­re cuyo hijo Ati­lio (San­tia­go Fon­de­vi­lla San­cet) se encuen­tra alis­ta­do en el ejército.

Giu­sep­pe De Dome­ni­co y Mar­ti­na Scrinzi

El guión de Del­pe­ro enfo­ca su aten­ción en todos los inte­gran­tes del núcleo fami­liar, con espe­cial refe­ren­cia a algu­nos de los hijos; entre ellos está Dino (Patrick Gard­ner) quien des­ti­na­do a ser gran­je­ro, no se entien­de muy bien con su padre; por su par­te, Ada (Rache­le Pol­trich, es una fer­vien­te reli­gio­sa que man­tie­ne un flir­teo con una chi­ca del pue­blo (Car­lot­ta Gam­ba); Fla­via (Anna Thai­ler) en su eta­pa de puber­tad es la muy estu­dio­sa y apli­ca­da de la fami­lia, en tan­to que Lucia (Mar­ti­na Scrin­zi), la mayor de las hijas, se dedi­ca a ayu­dar a su madre en las tareas del hogar ade­más de orde­ñar dia­ria­men­te la vaca de la fami­lia para pro­veer­les la leche del desayuno.

La pelí­cu­la comien­za a gra­vi­tar cuan­do Ati­lio, heri­do en la gue­rra, retor­na al hogar acom­pa­ña­do por Pie­tro (Gius­se­pe De Dome­ni­co), un apues­to sol­da­do sici­liano que le sal­vó su vida; habien­do deser­ta­do del ejér­ci­to se refu­gia en el esta­blo de los Gra­zia­dei. Pron­ta­men­te se pro­du­ce una atrac­ción entre Pie­tro y Lucia desem­bo­can­do en una rela­ción amo­ro­sa que habrá de alte­rar la diná­mi­ca familiar.

Si bien la his­to­ria en sí mis­ma es sucin­ta, el gran méri­to de la direc­to­ra es el de ilus­trar mag­ní­fi­ca­men­te la vida pas­to­ral de la fami­lia de Cesa­re que cons­ti­tu­ye un refle­jo de lo que acon­te­ce con los luga­re­ños de la comu­ni­dad rural. No obs­tan­te que la aldea está ale­ja­da del con­flic­to béli­co, eso reper­cu­te y con­for­ma la acti­tud de sus habi­tan­tes modi­fi­can­do algu­nos de sus ras­gos cul­tu­ra­les aun­que sin incluir el cam­bio del tra­di­cio­nal rol asig­na­do a la mujer den­tro del mar­co de la con­ser­va­do­ra socie­dad patriarcal.

Median­te un rela­to que en prin­ci­pio pue­de resul­tar dema­sia­do con­te­ni­do, eso amplia­men­te se com­pen­sa con la actua­ción de su exce­len­te elen­co inte­gra­do por intér­pre­tes pro­fe­sio­na­les y otros que no lo son trans­mi­tien­do con máxi­ma auten­ti­ci­dad las emo­cio­nes inter­nas de sus personajes.

Dota­do de una acer­ta­da pues­ta escé­ni­ca nutri­da de esme­ra­dos encua­dres el film adquie­re espe­cial relie­ve con la estu­pen­da foto­gra­fía de Mikhail Krich­man que a tra­vés de las cua­tro esta­cio­nes en que trans­cu­rre el rela­to va cap­tan­do la belle­za pano­rá­mi­ca de la región, ofre­cien­do al espec­ta­dor la sen­sa­ción de estar con­tem­plan­do cua­dros pic­tó­ri­cos de un museo de arte.

Por los valo­res men­cio­na­dos resul­ta gra­ti­fi­can­te invo­lu­crar­se en la embria­gan­te atmós­fe­ra que des­ti­la Ver­mi­glio que ha sido dis­tin­gui­do con el Gran Pre­mio del Jura­do en el Fes­ti­val de Vene­cia ade­más de ser uno de los títu­los nomi­na­dos para optar al Oscar de la Mejor Pelí­cu­la Inter­na­cio­nal. Jor­ge Gutman

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